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Deysi's Blog

deysi putita

August 23, 2010, 6:22 pm
domingo 30 de noviembre de 2008
DEYSI ,ARRECHITA MIS HISTORIAS SEXUALES
DEYSI
HOLA AMIGOS :SOY DEYSI GARAMENDI SOLIS (DEYSI LOVE)VIVO EN LA MENACHO II MZ..J LOTE 11 EL AGUSTINO MI TELEFONO ES :3850919mi pagina

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HOLA AMOR SOY DEYSI DEJAME DECIRTE ALGO QUE DERREPENTE TE ASUSTE PERO ES LA VERDAD SOY UNA INSACIABLE EN LA CAMA Y ESTOY DISPUESTA A QUE ME HAGAS DE TODO ATAME A LA CAMA, AZOTAME, EMPUJAME CONTRA LA PARED Y METEMELO POR ATRAS, PONME EN 4 PATAS Y SIGUE METIENDOMELO, QUIERO QUE TU PENE ENTRE Y SALGA DE MI VAGINA Y QUE ME SOBE QUE ESTE BIEN DURO. GRITAREMOS JUNTOS DE PLACER, MI CUERPO Y EL TUYO SE ESTREMECERAN Y QUEDARAN UNIDOS Y LLEGAREMOS AL MAXIMO PLACER, TE GUSTARA TANTO QUE QUERRAS BUSCARME UNA Y OTRA VEZ. SI ESTAS DISPUESTO HACERLO ASI COMO A MI ME GUSTA BUSCAME EN ESTE NUMERO : 3850919 HOLA DEYSI , ME LLAMO GABRIEL, SOY DE LIMA, TENGO 21 AÑOS Y TE MANDO MI VIDEO PARA QUE LO VEAS si mi pinga es grande como a te gusta como dicen tus amigos en tu barrio SI MI PINGA TE CONVENCIO MANDAME TU RESPUESTA Y SAlimos a cachar RICO Y YO TE HARE GOZAR COMO NUNCA DEYSI YO SE TU ERES ARRECHA Y SUPER CALIENTE Y QUE TE GUSTA MUCHO EL SEXO SOBRE TODO EN EL CULITO BLANCO QUE TIENES Y TE GUSTA MAMAR LA PIJA COMO UNA LOBA EN CELO, QUIERO QUE ME DIGAS QUÉ TAL TE PARECIÓEL VIDEO DE MI PIJA FLAQUITA. ESPERO TU RESPUESTA DEYSI . CHAU.
Hola DEYSI , he visto tu perfil y me pareces una persona muy interesante y me gustaria conocerte. De paso quiero aprender mucho de ti DEYSI COMO SE CACHA POR EL ANO SI ES RICA PORQUE TU LO GOSAS YO TAMBIEN QUIERO HACERLO AMIGA ENZEÑAME POR FAVOR TODOS LOS PASOS, DICEN QUE A TI TE GUSTA LA POSE DEL PERRITO CUANDO TE METEN POR EL CULITO YA MI IMAGINO COMO GOZARAS Y ME HAN DICHO QUE HAS HECHO CON 2 HOMBRES UNO POR ADELANTE Y OTRO POR ATRAS QUE ATI TE GUSTA ASI DEBES SER GOLOSA AMIGA DEYSI ENZEÑAME POR FAVOR .Espero tu respuesta.BesosXime.
MIS RELACIONES CON LOS CHICOS DE BARRIO(mi despertar sexual a los 12 años)Por DEYSI GARAMENDI SOLISMI DIRECCIÓN ES: LA MENACHO II MZ. J LOTE 11 EL AGUSTINOTELEFONO ES: 3850919celular: 91523961
SOY DEYSI Al final de mi anterior relato les platiqué como llegue a mis dulces15, que en realidad para mí si fueron muy dulces. Fueron tiempos de nadar en un océano de placeres sexuales, de darle rienda suelta a mi ninfomanía atávica, de aprender y comprender lo que significa ser mujer y lo que se puede sentir ante una verga bien parada, esto es algo que solamente lo pueden sentir las mujeres, y quizás solamente las mujeres putas, cachondas y calientes como yo.Hay muchos hombres que aun no entienden que lo que las mujeres queremos siempre, no es lo que ellos nos dan, los hombres nos pueden dar amor, cariño, seguridad, protección, cosas materiales, etc. pero aun con todo esto, si al estar bajo las sabanas no se encuentra una verga bien caliente y bien dura como el acero, a todo lo demás ya muy bien se lo puede llevar el diablo, esto es lo que yo pienso y lo que piensan muchas mujeres que yo conozco, aunque claro que no pretendo que todas las mujeres piensen igual, a quienes no piensen así, pues simplemente las respeto y acepto sus diferencias ante este punto.Antes de entrar de lleno a este relato, quisiera yo comentar algunas cosas sobre mi forma de pensar, esperando que me tengan paciencia como siempre me la han tenido.Generalmente cuando una es joven, cuando una piensa que tiene toda la vida por delante, es una muy propensa a perder el tiempo, a perder el tiempo en cosas inútiles y sin sentido, y eso esta bien, la juventud es así. Sin embargo, si lográramos, si pudiéramos y si supiéramos aprovechar todo ese tiempo perdido en nimiedades, nuestra vida seria o hubiese sido totalmente distinta, pero es muy difícil que una piense en eso cuando se es joven. Ahora bien, ¿Cómo aprovechar el tiempo?, no todo en la vida es sexual, aunque para mi es una de las cosas mas importantes que existen (quizás la mas importante). Pero si vemos hacia atrás y honestamente juzgamos y radiografiamos nuestra vida pasada, veremos que hay muchas cosas que pudimos haber hecho o que quisimos haber hecho, y simplemente no las hicimos, cosas tan simples como sonreírle a la gente, como aceptar alguna invitación, como besar a nuestra madre y decirle cuanto la queríamos, como entrar a una iglesia y reconocer la paz de DIOS, como fingir cosas que no sentíamos, como no entregarnos a un hombre por miedo al que dirán, como no entregarnos a la vida sin cortapisas, en fin tantas cosas.Hay que vivir el día de hoy como si fuera el ultimo que nos quedara de vida, hay que atrevernos a pensar de una manera libre, hay que atrevernos a decir si al placer y al sufrimiento porque todo forma parte de una misma vida.

Inclusive hay que atreverse a ser una pervertida si eso es lo que nos gusta. En el mundo todos los seres humanos sueñan, la diferencia es que algunos se atreven a llevar sus sueños a la realidad y otros simplemente se quedan en la orilla, y esos son los cobardes, los mediocres, los nacidos para perder, y desgraciadamente el mundo esta lleno de ellos. Ojo, no estoy hablando de desviaciones sexuales como la homosexualidad, el sadismo, la coprofagía, etc. que a final de cuentas son minoría, estoy hablando de la sexualidad abierta entre un hombre y una mujer o entre varios hombres y varias mujeres
Sin embargo pienso que todos tenemos algo de esas desviaciones o perversiones sexuales, todos los seres llamados 'normales' tienen en su cabeza algunas fantasías eróticas que generalmente viven solo en su cabeza, que nunca las llevan a cabo y mueren sin que nadie siquiera se haya enterado de esas fantasías, y esto porque las consideran 'anormales'. Hay mujeres que sueñan con ser humilladas y tratadas como esclavas sexuales por uno o más hombres. Hay hombres que gastan buen dinero en contratar prostitutas solamente para lamerles los pies o chuparles el culo, cosas que no se atreven a hacer con su esposa o con cualquier otra mujer, y de esta forma su fantasía queda hecha realidad sin que nadie se entere. Hay hombres que quieren ver como algunos tipos extraños se cogen a su esposa y nunca logran su fantasía porque nunca tiene el valor de externarla. Madres de familia que siente el deseo de entregarse al primer extraño que se le atraviese por la calle. Padres de familia que pagan lo que sea por cogerse a un hermoso travestí de 16 añitos, y después pagan su falta ante la familia con sentimientos de culpa que cubren con regalos. Y la fantasía mas común de todo el mundo: la orgía, todos quisiéramos por lo menos alguna vez en la vida habernos entregado a una noche desenfrenada en donde no existen rostros, no existen nombres ni posiciones sociales, solo existen manos, bocas, vergas, panochas, culos, y todo lo necesario para pensar solamente en el sexo y disfrutarlo sin ningún sentimiento de culpa.
Sin embargo, y también por alguna razón que desconozco, llego el momento en que el padre Manuel ya no estaba tan contento de que tantos hombres me utilizaran, pues hubo ocasiones en que el mismo y muy a su pesar, tuvo que formarse para poder cogerme, y esto aunado quizás a un poco de celos que sentía porque todos me empinaran, hizo que decidiera ponerle fin a esta situación, y pensó en la forma de hacerlo pero de manera que el pudiera seguir gozando de mis nalgas cada que el quisiera. Yo naturalmente que no estaba al tanto de esto pero después de algún tiempo me entere por el mismo de que así fue como paso.
mucho pensarlo y sin pedirle opinión a nadie, el padre Manuel llego a una determinación: hablaría con mis padres y les explicaría a su modo la situación por la cual yo estaba pasando. Esta decisión analizada superficialmente y a simple vista, parecería ilógica, ya que al hacer esto, seguramente mis padres se enojarían, pondrían el grito en el cielo, me castigarían y me sacarían de esa escuela y con eso, el padre Manuel también perdería mi cuerpo, pero la realidad es que había algo mas en el fondo que nadie sabia, solamente el padre Manuel, porque el caso es que el padre Manuel era también el confesor de mi padre.
DEYSI La situación es que desde varios meses atrás, mi papa le había dicho en confesión al padre Manuel que tenia pensamientos lujuriosos conmigo, que no podía evitar el ver mi cuerpo e imaginarse que me cogia. Y yo recuerdo que en esos tiempos a mi me gustaba andar por la casa en tiempos de calor (que era casi todo el año) con solamente un calzoncito y una camisetita que dejaba ver perfectamente mis pechos desnudos, pero yo nunca lo hice con mala intención y nunca me imagine que mi padre me pudiera ver con deseos lujuriosos, de hecho nunca note nada raro en el cuando me paseaba yo por la casa en paños menores o me ponía a hacer el quehacer de la casa con solo mi calzón y un pequeño delantal, yo siempre pensé que el seguía viéndome como una pequeña niña. Pero resulta que si lo turbaba yo demasiado.

Mi padre le dijo al cura que en muchas ocasiones me espiaba cuando me bañaba y luego se masturbaba pensando en mis nalguitas. E inclusive le confeso que llego al extremo de que en mas de una ocasión cuando mi madre tenia que pasar alguna noche fuera de casa, el me había dado algún somnífero con la cena para poder tenerme dormida y a su merced durante toda la noche.En estas noches después de que yo me acostaba, pasando un rato y cuando el estaba seguro de que me encontraba profundamente dormida y que lo mas seguro era que no despertaría con nada, debido al potente somnífero administrado, se metía a mi cuarto y se agasajaba de lo lindo con todo mi cuerpo pero cuidando de no meterme su vergota en la panochita, pues el suponía que yo aun era virgen y supuestamente no quería causarme algún daño irreparable. ¡Que cosas tiene la vida!, el pobre de mi padre no sabía que para ese entonces ya habían pasado por mi panocha y mi culito decenas de vergas de todos tamaños y grosores.
En fin, que estas noches el me quitaba las cobijas y después de admirar por unos minutos mi cuerpo semidesnudo, me manoseaba todo el cuerpo desde la cabeza hasta los pies, me chupaba los deditos de mis pies uno por uno, luego mi quitaba mi calzoncito que generalmente era lo único que yo usaba para dormir, y se ponía a mamarme mi panochita por un buen rato mientras no dejaba de manosearme las nalgas y las chiches. Luego me ponía boca abajo poniéndome un cojin en el pubis para que mis nalgas quedaran bien paraditas y se embelesaba chupandome el culito durante horas, y para terminar, me metía su vergota en la boca y me bombeaba hasta venirse en mi cara, y cuando tenia yo la boca cerrada, pues simplemente me tapaba las narices hasta que yo abría la boca y el metía su fierrote, dijo que en ocasiones llego a venirse en mi cara hasta ¡cuatro veces en una noche!, y eso a la edad que tenia mi padre de cerca de 45 años, era demasiado, pero supongo que la hermosura de mi cuerpo y el hecho de que fuera su propia hija le hacia sentir un morbo especial y le daba el vigor para actuar como si fuera un muchacho caliente. Total que al final de la noche me limpiaba mi carita, me ponía mi calzoncito, y se iba de mi cuarto dejándome profundamente dormida.

Cuando yo supe todo esto, no pude menos que recordar que efectivamente en algunas noches había yo tenido sueños excesivamente calientes y húmedos y que al despertar sentía yo las sabanas mojadas y la boca con ese delicioso sabor que queda después de mamar una buena verga. Pero yo suponía que todo era debido a mi calentura natural, ni en sueños imaginaba que la boca de mi padre había estado toda esa noche hurgando por todos los rinconcitos de mi cuerpo y que su verga se había alojado en mi boquita hasta venirse en mi cara.
Pero bueno, eso era lo que había sucedido, eso era lo que mi padre le había confesado al cura, y eso era lo que al cura le había dado la idea para hablar con mi padre y que me convirtiera yo en un producto mas exclusivo y no en la puta de todo el mundo.
Total que un buen día el padre Manuel fue a mi casa a hablar con mi padre, según el para decirle toda la verdad, pero un día antes de esto, el padre Manuel me comunico lo que había decidido respecto a decirle a mi padre la verdad, yo naturalmente que estalle en llanto y le pedí que no dijera nada, pero el me la pinto muy bonito y sin decirme nada de los pensamientos de mi papa respecto a mi, en esos momentos me tenia encueradita y sentada en sus piernas y me dijo:Tú no te preocupes querida DEYSI, yo le voy a decir a tu padre que tú has sido la victima de todo esto y que lo que debe de hacer es consolarte en lugar de castigarte.
Pero el no lo va a creer padrecito, se enojara mucho y quien sabe que me haga.Confía en mi pequeña, yo lo convenceré de que no te haga ningún daño.SOY DEYSI Esta bien padrecito –le conteste todavía llorando y sin estar plenamente convencida- voy a confiar en usted y en que usted me protegerá.Así es, no tengas cuidado, y ahora chupame la verga porque ya la tengo bien parada y quizás sea la ultima vez que me la chupes.Ay no padrecito –le dije mientras me hincaba y me metía su vergota en la boca- no quiero dejar de tener este rico palote, dígame que me la va a seguir dando siempre que pueda.Ya veremos… ya veremos, quizás se pueda, no lo se…
Pero claro que el padre Manuel ya tenia hecho su plan para seguir gozando de mi cuerpo y de mi boca por un buen tiempo más. Me dijo que no le dijera yo a mi padre la cantidad de vergas que me había comido, que si acaso me llegaba a preguntar, le dijera que solamente habían sido tres, la del padre Manuel y la de otros dos curas.
Y el padre Manuel llego a mi casa el día fijado (en que además no estaba mi madre e iba a tardar dos días en regresar), y se encerró con mi padre en una recamara durante casi tres horas. Y todo ese tiempo yo estuve en la sala esperando llena de angustia y de nervios, no sabia como iba a reaccionar mi padre y que haría después de saber que había yo sido la puta de tantos hombres, o de algunos hombres.Hasta que salio el padre Manuel de la habitación y me llamo, yo entre en la recamara, mi padre se encontraba sentado en una silla y el cura se sentó en la orilla de la cama dejándome a mi en medio de ambos.
Ya he hablado con tu padre –dijo el cura dirigiéndose a mi- le he explicado que todo sucedió sin ninguna mala intención de tu parte y que tu solamente eres la victima en todo este asunto, y el lo ha entendido así y esta dispuesto a perdonar y a olvidar, pero a cambio de esto, tu deberás portarte bien con el y acceder a satisfacerlo en todos sus requerimientos.
Yo… no… no entiendo bien lo que me dice padrecito –le conteste todavía con lagrimas en los ojos.Mira deysi jovencita –dijo el padre Manuel tomando una de mis manos entre las suyas- a los hombres de la edad de tu padre ya no les es dado el poder satisfacer sus deseos mas que con ciertas personitas como tu, y para ti que ya probaste las mieles de la satisfacción sexual, esta destinado el sagrado deber de ayudar a tu querido padre a aliviarle los dolores que le causa el no poder desahogar sus naturales instintos, haciéndole un bien y cumpliendo con un deber de buena hija que quiere y respeta a su padre.
Yo escuche atenta y casi sin creerlo la lujuriosa proposición que me hacia el padre Manuel, mi mente me decía que debía yo rechazar ese trato de inmediato, pero un cosquilleo en mi entrepierna me decía que seria lo máximo del morbo en mi cuerpo que mi papa me cogiera.Yo… no se que decir padrecito.
Tu no te preocupes por nada –me dijo el cura- yo soy un hombre que entiende las necesidades de los hombres y por lo tanto yo bendeciré los actos de tu padre contigo y en esa forma ninguno de los dos caerán en pecado, yo vendré cada ocho días a confesarlos y los absolveré de cualquier falta que pudieran tener, y sobre todo a ti, porque habrás cumplido con el sagrado deber de obediencia hacia tu señor padre.
Esta bien padrecito –conteste porque el buen padre me había acorralado con sus argucias- yo obedeceré en todo a usted y a mi papa.
Y de esa forma, de manera tácita y práctica, quede a disposición de los deseos sexuales de mi papa y del padre Manuel. No pensé en las muchas vergas que estaba perdiendo, solamente pensé en la enorme verga que estaba ganando, el poder coger con mi padre me inundaba la mente de lujuria, me llenaba de calentura todos los poros de la piel, me hacia contraer involuntariamente el orificio de mi culito y me llenaba de humedad mi panochita.
El padre Manuel se fue de la casa prometiendo volver otro dia para ver como habían ido las cosas y para confesarme, y cuando quedamos solos, mi padre que no había dicho una sola palabra en todo este tiempo, se acerco a mí y me abrazo cariñosamente, diciéndome:
Estate tranquila hijita, no voy a aparentar falso recato ahora que el buen padre nos ha dado su bendición, y como tu eres mi hija y me debes obediencia, te ordeno que actúes con naturalidad para que podamos pasarla bien.Si papa –le conteste- como usted me ordene.Buena chica DEYSI –me dijo mientras me daba varios besos en la cara y en la boca- ahora quitate toda tu ropita porque quiero verte encuerada.Si papa.
Y me quite toda la ropa quedando ante sus ojos tal y como vine al mundo. Tal y como el me había visto cuando yo era una bebita, solo que ahora ya no era yo una bebita, ya tenia yo 15 años y un cuerpo de mujer capaz de quitarle el aliento a cualquier hombre, sin importar que ese hombre fuera mi padre.
El me estuvo viendo por varios minutos, admirando mis formas, pidiéndome que diera la vuelta para poder mirarme toda, gozando cada momento con calma sabiendo que me iba a tener durante mucho tiempo y que por lo tanto no había necesidad de acabarse la copa en un rato y de un solo trago, que era mejor saborearla gota a gota. Se acerco a mí y me abrazo mientras me decía al oído:Eres una mujercita muy hermosa, tienes un cuerpo perfecto y me encanta verte encuerada, quiero que todo este fin de semana andes encuerada aquí en la casa, ¿estas de acuerdo muñequita?
Si papa, como usted diga.Por lo pronto vente a la cama conmigo.Me recostó en la cama boca arriba y delicadamente y con toda la calma del mundo me beso y me lamió cada centímetro cuadrado de mi cuerpo, luego me puso boca abajo e hizo lo mismo. Era indudable que mi padre era un buen amante, con toda la experiencia del mundo, pues para esos momentos ya me tenía totalmente caliente y dispuesta a hacer cualquier cosa que me pidiera.
Se separo un poco de mi y se quito toda la ropa, debo decir que mi padre a pesar de sus casi 45 años se conservaba bastante bien, era alto y fuerte y casi no tenia panza, en fin que luego se hinco junto a mi cara, ¡y que bruto, su verga era enorme y gruesa, la mas grande y la mas hermosa que yo hubiese visto nunca y se balanceaba directamente sobre mi carita!Tócala mi vida –me dijo mi padre y yo de inmediato la tome con mis dos manos procediendo a sobarsela con el movimiento clásico que tiene los hombres para hacerse una chaqueta.
En esos momentos me dieron unos enormes deseos por chuparsela, quería besársela y lamérsela y metérmela en la boca, pero me contuve porque a final de cuentas era mi padre y yo no tenia toda la confianza para hacer algo así, y supongo que el lo entendió porque no hizo nada por metérmela en la boca, pensando quizás que teníamos todo el tiempo del mundo para hacerlo, y en cambio se situó entre mis piernas, me las levanto y me dio la mejor mamada de panocha y de culo que hasta entonces yo hubiera recibido de cualquier hombre, incluyendo las mamadas del padre Manuel. Hizo que estallaran en mi interior mil puñados de fuegos artificiales y que me viniera un orgasmo tras otro hasta que mi cuerpo quedo totalmente desmadejado.
Luego se recostó el boca arriba junto a mi, me jalo hacia el y me beso apasionadamente en la boca mientras con una mano me manoseaba las chiches y con la otra me manoseaba las nalgas, luego puso mis pechos en su cara y me los chupo con verdadero deleite, yo pude notar que su verga apuntaba directamente al techo como si fuera un poste que saliera de su entrepierna, se me hizo agua la boca, y el, intuyendo mi estado, me dijo:Dale unos besitos a mi verga DEYSI hijita, tu padre quiere sentir los preciosos labios de su pequeña en la verga.Si papito, su hijita le va a dar gusto en todo lo que quiera.
Y con verdadero amor de hija y de puta, me puse a chupar el camote de mi papa, que rica vergota me metía yo en mi boquita, era un verdadero deleite chupar el pitote de mi papi, así que lo lamí y lo bese en toda su longitud y su grosor.Que rica esta su vergota papito.
¿Te gusta hijita? –me contesto mi padre mientras cariñosamente me acariciaba la cabeza.Si papa, si me gusta mucho su pitote –le conteste sacándome momentáneamente la verga de mi boquita- esta muy buena su verga y me siento muy bien de que permita usted a su hija chuparle su pito.Que bueno que te gusta mi verga hijita.
¿Y a usted le gusta como se la chupo papi? Porque si no lo hago bien, usted dígame como quiere que lo haga para que sienta usted tan rico como yo siento.Lo haces muy bien hija, cuando yo quiera que lo hagas de otro modo yo te lo diré ¿de acuerdo?Si papa, usted solo ordéneme lo que quiera que haga y yo lo obedeceré, me siento muy feliz de tener un papa tan bueno y que además tenga una verga tan hermosa y me deje chuparsela.
Mi padre ya no contesto, por experiencia yo supe que ya estaba muy cerca de venirse en mi boca por lo que puse mas énfasis y cariño en mis lamidas, se la comencé a mover rápidamente con una mano sin sacar la cabezota de mi boca, y efectivamente poco tiempo después se vino abundantemente y yo con la experiencia que tenia aproveche todo su liquido seminal, lo saboree y me lo trague. Me supo riquísimo, quizás fuera por el amor que sentía hacia mi padre, pero el caso es que me pareció la mejor leche que había tomado en toda mi vida. Mi padre termino de venirse en mi boca y yo le limpie amorosamente su vergota y sus huevos con mi lengüita.
Acto seguido el me jalo y me abrazo recostándome sobre su pecho y diciéndome:Que hermosa eres hija, sabes como complacer a tu padre y por eso te quiero más. Hay muchas cosas más que debemos de hacer juntos pero no debemos ir con prisas, poco a poco nos iremos compenetrando y de esa manera lo gozaremos más.Si papa, -le conteste sintiéndome verdaderamente unida a el.
Antes de eso solamente nos unía el amor de padre e hija, pero ahora yo sentía que había nacido entre nosotros un lazo aun mas fuerte, y me sentí orgullosa de que el fuera mi padre y de que yo le gustara tanto como para meterme su vergota.
Y así pase una de los mejores fines de semana de mi vida, mi papa con toda la experiencia de amante lujurioso y sexual de toda su vida me hizo subir al cielo, al nirvana y al paraíso de todos los dioses habidos y por haber. Me cogió de verdad como todo un maestro en diversas posiciones, me metió su enorme, hermoso, precioso, sabroso, aguantador, y apetecible gran pitote en el culo, y me mamo mi panocha y mi culito de una forma especial que yo nunca había vivido, y mi cuerpo naturalmente que respondió como debe de ser y le dio juventud a su vida pues en esos dos días con sus noches me cogió casi 15 veces viniéndose en todas las partes de mi cuerpo.
El padre Manuel regreso a la casa el domingo por la tarde, yo estaba con mi padre viendo la tele, recostada entre sus piernas y chupando lentamente su verga cuando tocaron a la puerta. Mi padre fue a abrir y entro el cura admirando mi cuerpo desnudo pues tenía dos días que no me ponía ninguna ropa encima. Me dijo que me tenia que confesar y me llevo a mi recamara, y en cuanto entramos me abrazo con toda su enorme humanidad y me manoseo todo lo que pudo manosear, se levanto su sotana y me puso a chuparle su gran pitote hasta que se vino en mi boquita, pero claro que con eso no iba a quedar conforme, así que me empino a la orilla de la cama y me ensarto primero por la panocha y luego por el culito tardándose mas de una hora en venirse. Después me dijo que todo estaba bien y que el seguiría viniendo a la casa de vez en cuando para 'confesarme', y se retiro.
Y así fue como quede prendida a mi padre durante casi dos años aunque después el me compartiera en su provecho con otros hombres, además de que comencé a tener mis encuentros sexuales con mi madre, y eso era algo que yo nunca pensé que llegara a suceder, pues aunque yo ya había visto a mi madre empinarse ante mi padre y chuparle la verga hasta hacerlo venirse, mi madre en ese momento seguía siendo para mi un símbolo de recato, de amor, de rectitud, y la realidad estaba muy lejos de ese recato y yo lo pude comprobar muy pronto, apenas una semana después de que mi padre me convirtiera en su amante, pero todo eso lo platicare en mi próximo relato, pero para no dejarlos picados, les voy a dar una pequeña probadita.
El viernes siguiente por la noche mi papa invito a dos amigos a la casa, yo ya estaba acostada en mi recamara que esta en la parte de arriba de la casa, pero pase un par de horas sin poder dormirme debido a los ruidos que provenían de la sala, hasta que note que los ruidos normales que hacen los adultos cuando se encuentran tomando comenzaron a subir de tono, por lo que decidí asomarme a escondidas para ver que era lo que pasaba, Salí sigilosamente de mi cuarto y me asome por un costado de las escaleras desde donde se veía perfectamente la sala ¡y que gran sorpresa me lleve!
Mi madre, mi santa y adorada madre, la que yo siempre creí tan buena y tan religiosa, se encontraba totalmente encuerada y echada sobre la mesa mientras uno de los tipos se la cogia por la retaguardia parado entre sus nalgotas, y en tanto el otro tipo le daba su verga a mamar y mi madre la chupaba con verdadera hambre, y mientras esto sucedía, mi padre solo los miraba y se reía sin dejar de tomar del vaso de alcohol que tenia en la mano.
Esto fue el pivote que destapo mi entrada completa en la vida sexual familiar y en las orgías que se organizaban regularmente con mi madre y con los amigos de mi padre.
Y Yo la puta de DEYSI ERA LA QUE PAGABA CON SEXO...
LOS COMENTARIOS DE MIS AMIGOS .... SOBRE PAGINA:
Foto 37 en deysiFernando dice:31/10 05:48 PMEsta foto es la que mas me necanta ASI COMO TE CACHE DEYSI ERES BIEN ARRECHITA DE LA MENACHO II.Borrar este mensajeWWWWauwwwwwwyo ps anoXx TrAvIeSo AL tLv xX dice:02/11 02:20 PMJAJAJA yVcA ´pElAdA jAj TS bIeN jAjA bYe AmiA Cuando volvemos a cachar en el mismo telo llamame Yuca deysi jajaja
Fernando dice:31/10 05:22 PMq delicia te acuerdas cuando te cache te deje coja hay deysi putita cuando volvemos a cachar
rubencito nada mas px dice:16/11 05:35 PMwow k rico chupas la pinga deysi solo recodar me vaceo..... oh deysi perritaBorrar este mensajeFoto 13 en junior's Gallerywily dice:06/11 10:11 AMq tica chucha la tienes mia amor y quisiera tocar tus senitos y frotarlas mandame tu correo si chau deysi putita siempre me acuedo de ti
pedro dice:06/11 02:39 PMeres muy sexy y bella deysi asi de costadito te agarre llamame para salir de nuevo mi msn huby_109@hotmail.com
josue joel dice:30/10 08:48 PMq haces deysi cuidado ah ese culo es mio me han dicho q estas cachando con cualquiera cuidado.... un beso en tu huequito q huele a ajinomoto q rico....besos josue..
???•?L•MøØ®ê•?L•???♠ dice:17/11 10:48 AMDEYSI: ta pagadora esta pelaita ..!! aka te dejo mi fono pe ..!! quiero cachar entre varios como a ti gusta ok llamame oajal seas positiva pe amiita..!! 997610897 ..!! aTTe : **Mo0Re** LoS MaLaCoS (AL) STo0Ne eL aGvSTiNo0 - La CLiNiCa **LoS dE SieMPRe** MaZ NaaBorrar este mensaje
wily dice:01/11 06:10 PMte evs rica m exitas quisiera meterte dentro de tu culito blanco peladita recien tienes pelitos suavecitas no peladita deysi q rica eres siempre ten lavaditos para besarlo ok deysi bay.Borrar este mensaje
wily dice:01/11 07:24 PMholas DEYSI PERRITA como estas sabes me gusta tu colita quisiera meterte por detras hacerte la pose del perrito y el 69 te hare el beso negro perrita como a te gusta eso es todo mia amor mandame tu correoBorrar este mensaje Fernando dice:31/10 05:52 PMasi es como quiero verte, enterita. deysi asi te cache te acuerdas cdte bay beosos en tu parte humeda tu ya sabesBorrar este mensaje

xXxtuamorALcitoxXx dice:24/10 04:44 PMculaxo pa matarlo de nuevo aunque ya esta matado pero es un culo blanco que tienes deysi como te gusta por tubo cuidate chauuu tu cacheroBorrar este mensajeFoto 1 en junior's GalleryWWWWauwwwwwwyo ps ano si no deysi yo soy tu cachero firme el otro ya fue.jëånçîtø dice: si kieres te la meto de ksotarrika xD-.-

yessenia chinita la unik dice:21/07 10:06 AMDEYSI eres una manosa de mela que as puesto en tu perfil
aaaaaaaaaaaaammmmmmm perro a ti te gusta la pinga asi eres feliz no deysiBorrar este mensajeALEJANDRO dice:20/07 12:22 AMte dejo mi msn tuprincipeazul_26@hotmail.com agregame tengo web camBorrar este mensaje
Agrega una descripciónChico Caliente dice:25/08 07:02 PMHola chica hermosa, vaya foto, y ya quisiera estar asi de esa forma poniendote mi pene en tu trasero y hasta metiendolo en tu agujerito de adelante, por si quieres vermelo, mi correo es besamipenedgo@hot... espero y puedas agregarme, besitos, bye.Borrar este mensaje

jimmy dice:29/10 07:34 PMque rico, me dejas chupartelas? deysi y tu me chupas la pinga yaBorrar este mensaje
Eduardo dice:29/10 04:04 PMDEYSI qe perra eres... pero parece qe calientas ah!! cuando cachamos de nuevo despues del holidey tu avisame ya besos barrioBorrar este mensaje

alan dice:15/10 03:43 PMq riko culo tienes DEYSI mami yo te romperia todito te sacaria tu oro como a te gusta si no deysi
que perrita eresBorrar este mensajeFoto 59 en deysiOo Raulito oO dice:21/10 09:50 AMuy dios miooo q no daria x estar ahi y hacerte de todo amor te llenaria tus huequitos de lecheBorrar este mensaje

yessenia chinita la unik dice:21/07 10:00 AMjajja esa mi amixBorrar este mensajedaniel dice:18/07 04:29 PMsoy de el agustino te conosco vivo x los huancasBorrar este mensajedaniel dice:18/07 04:29 PMoye deysi tienes una carita de mamona como me gustaria vacearme en tu boca en tus nalgas y tus pechos y acerte gemir con una perra en celosBorrar este mensajejorge luis dice:10/10 10:53 PMmija por q no abriste tu pajita se veria mejor y hay enterrarte todo mi wasa para q te cientas mujer mm deysi putita de la menacho IIBorrar este mensaje
Asunto:SaludosFecha:25/08 09:21 AMHola,deysi como estas?, espero que bien, pues lastima, no pude ver el video ya que esta lo quitaron por violar los terminos, pero bueno, te dejo mi correo para que me puedas agregar sale, es besamipenedgo@hot... que estes bien, cuidate, besos, bye.jorge luis dice:10/10 10:51 PMDEYSI mmm q roco mami todo por hai y por detras te daria mmmmmmm q lico tetazazaza ,,,,Borrar este mensajeFoto 4 en junior's GalleryThE JoKer dice:24/10 03:26 PMorale este guey ke ha de meter tus chikitiadas deysi cuando te rompo ese culo blanco y peladita ya aceptaBorrar este mensaje
http://i02.xtube.com/?s=pNhl5YWP0hgFoto 76 en deysialan dice:15/10 03:41 PMdeysi si es la tuya q delisia m encantaria provarla me encanta q se resuren para lamerselas hum q riko verdad?'deysi asi te deje tu culo pero a ti te gusto perra eres bien cacheraBorrar este mensaje
Asunto:SaludosFecha:25/08 09:21 AMHola, como estas?, espero que bien, pues lastima, no pude ver el video ya que esta lo quitaron por violar los terminos, pero bueno, te dejo mi correo para que me puedas agregar sale, es besamipenedgo@hot... que estes bien, cuidate, besos, bye.Jesus RNov 5, 2008 2:50 pm Comment me • Message me • Re-Post • View 1-to-1 • Report • Deletehola eres traviesita me gustan las traviesas espero saber de ti me llamo yiro jesus y me gustaria conocerte espero tener tu amistad si deceas verme por camara en vivo y mirar mi verga puedes agregarme a mi correo es hilari2007@hotmail.com solo a partir de la una de la mad**gada los dias jueves espero tu comentario bye traviesita
DEYSI






DEYSI GARAMENDI SOLISmis paginas web:
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HOLA AMIGOS :SOY DEYSI GARAMENDI SOLIS (DEYSI LOVE)VIVO EN LA MENACHO II MZ..J LOTE 11 EL AGUSTINO MI TELEFONO ES :3850919 HOLA AMOR SOY DEYSI DEJAME DECIRTE ALGO QUE DERREPENTE TE ASUSTE PERO ES LA VERDAD SOY UNA INSACIABLE EN LA CAMA Y ESTOY DISPUESTA A QUE ME HAGAS DE TODO ATAME A LA CAMA, AZOTAME, EMPUJAME CONTRA LA PARED Y METEMELO POR ATRAS, PONME EN 4 PATAS Y SIGUE METIENDOMELO, QUIERO QUE TU PENE ENTRE Y SALGA DE MI VAGINA Y QUE ME SOBE QUE ESTE BIEN DURO. GRITAREMOS JUNTOS DE PLACER, MI CUERPO Y EL TUYO SE ESTREMECERAN Y QUEDARAN UNIDOS Y LLEGAREMOS AL MAXIMO PLACER, TE GUSTARA TANTO QUE QUERRAS BUSCARME UNA Y OTRA VEZ. SI ESTAS DISPUESTO HACERLO ASI COMO A MI ME GUSTA BUSCAME EN ESTE NUMERO : 3850919
DEYSI: ESPERO QUES GUSTE MI PAGINA WEB PARA TODO LO QUE UDS ME QUIEREN HACER....SOY FOGOSA Y INSACIABLE .....
MI DIRECCIÓN ES: LA MENACHO II MZ. J LOTE 11 EL AGUSTINOTELEFONO ES: 3850919 celular: 91523961
MIS RELACIONES CON LOS CHICOS DE MI BARRIO
por :DEYSI GARAMENDI SOLISAl final de mi anterior relato les platiqué como llegue a mis dulces15, que en realidad para mí si fueron muy dulces. Fueron tiempos de nadar en un océano de placeres sexuales, de darle rienda suelta a mi ninfomanía atávica, de aprender y comprender lo que significa ser mujer y lo que se puede sentir ante una verga bien parada, esto es algo que solamente lo pueden sentir las mujeres, y quizás solamente las mujeres putas, cachondas y calientes como yo.
Hay muchos hombres que aun no entienden que lo que las mujeres queremos siempre, no es lo que ellos nos dan, los hombres nos pueden dar amor, cariño, seguridad, protección, cosas materiales, etc.DEYSI pero aun con todo esto, si al estar bajo las sabanas no se encuentra una verga bien caliente y bien dura como el acero, a todo lo demás ya muy bien se lo puede llevar el diablo, esto es lo que yo pienso y lo que piensan muchas mujeres que yo conozco, aunque claro que no pretendo que todas las mujeres piensen igual, a quienes no piensen así, pues simplemente las respeto y acepto sus diferencias ante este punto.Antes de entrar de lleno a este relato, quisiera yo comentar algunas cosas sobre mi forma de pensar, esperando que me tengan paciencia como siempre me la han tenido.
Generalmente cuando una es joven, cuando una piensa que tiene toda la vida por delante, es una muy propensa a perder el tiempo, a perder el tiempo en cosas inútiles y sin sentido, y eso esta bien, la juventud es así. Sin embargo, si lográramos, si pudiéramos y si supiéramos aprovechar todo ese tiempo perdido en nimiedades, nuestra vida seria o hubiese sido totalmente distinta, pero es muy difícil que una piense en eso cuando se es joven. Ahora bien, ¿Cómo aprovechar el tiempo?, no todo en la vida es sexual, aunque para mi es una de las cosas mas importantes que existen (quizás la mas importante). Pero si vemos hacia atrás y honestamente juzgamos y radiografiamos nuestra vida pasada, veremos que hay muchas cosas que pudimos haber hecho o que quisimos haber hecho, y simplemente no las hicimos, cosas tan simples como sonreírle a la gente, como aceptar alguna invitación, como besar a nuestra madre y decirle cuanto la queríamos, como entrar a una iglesia y reconocer la paz de DIOS, como fingir cosas que no sentíamos, como no entregarnos a un hombre por miedo al que dirán, como no entregarnos a la vida sin cortapisas, en fin tantas cosas.Hay que vivir el día de hoy como si fuera el ultimo que nos quedara de vida, hay que atrevernos a pensar de una manera libre, hay que atrevernos a decir si al placer y al sufrimiento porque todo forma parte de una misma vida.DEYSI , Inclusive hay que atreverse a ser una pervertida si eso es lo que nos gusta. En el mundo todos los seres humanos sueñan, la diferencia es que algunos se atreven a llevar sus sueños a la realidad y otros simplemente se quedan en la orilla, y esos son los cobardes, los mediocres, los nacidos para perder, y desgraciadamente el mundo esta lleno de ellos. Ojo, no estoy hablando de desviaciones sexuales como la homosexualidad, el sadismo, la coprofagía, etc. que a final de cuentas son minoría, estoy hablando de la sexualidad abierta entre un hombre y una mujer o entre varios hombres y varias mujeres.DEYSI Sin embargo pienso que todos tenemos algo de esas desviaciones o perversiones sexuales, todos los seres llamados "normales" tienen en su cabeza algunas fantasías eróticas que generalmente viven solo en su cabeza, que nunca las llevan a cabo y mueren sin que nadie siquiera se haya enterado de esas fantasías, y esto porque las consideran "anormales". Hay mujeres que sueñan con ser humilladas y tratadas como esclavas sexuales por uno o más hombres. DEYSI Hay hombres que gastan buen dinero en contratar prostitutas solamente para lamerles los pies o chuparles el culo, cosas que no se atreven a hacer con su esposa o con cualquier otra mujer, y de esta forma su fantasía queda hecha realidad sin que nadie se entere. Hay hombres que quieren ver como algunos tipos extraños se cogen a su esposa y nunca logran su fantasía porque nunca tiene el valor de externarla. Madres de familia que siente el deseo de entregarse al primer extraño que se le atraviese por la calle. Padres de familia que pagan lo que sea por cogerse a un hermoso travestí de 16 añitos, y después pagan su falta ante la familia con sentimientos de culpa que cubren con regalos. Y la fantasía mas común de todo el mundo: la orgía, todos quisiéramos por lo menos alguna vez en la vida habernos entregado a una noche desenfrenada en donde no existen rostros, no existen nombres ni posiciones sociales, solo existen manos, bocas, vergas, panochas, culos, y todo lo necesario para pensar solamente en el sexo y disfrutarlo sin ningún sentimiento de culpa.Hay un dicho que dice "dime de que presumes y te diré de que careces" los pocos que hablan de sus fantasías por lo general son los mas incapaces para llevarlas a cabo. La mujer no puede hablar de nada porque la gente va a pensar que es una puta, el hombre no puede hablar porque van a decir que es maricon o pervertido, en fin que todo el mundo las guardamos y muy pocos se atreven a vivirlas.DEYSI Pero bueno, creo que ya hable mucho y debo de comenzar mi relato que es lo que los lectores quieren leer.DEYSI En fin, les platico que a los 16 años ya era yo toda una mujer, las curvas de mi cuerpo y en especial las de mis nalgas y mis pechos ya se habían desarrollado casi al tamaño de cómo las tengo ahora, y todos los hombres que me tenían encuerada, yo veía como les brillaban los ojos y hasta la baba se les caía al ver mi cuerpo desnudo, claro que yo me sentía orgullosa de esto pero quizás no le daba su justo valor en la proporción que realmente tenia. Para mi, mi cuerpo era solamente el conducto para tener los placeres sexuales que los hombres me proporcionaban, y mas que todos esos hombres, el padre Manuel seguía siendo mi favorito, quizás por la razón de que el era quien me había desflorado.Sin embargo, y también por alguna razón que desconozco, llego el momento en que el padre Manuel ya no estaba tan contento de que tantos hombres me utilizaran, pues hubo ocasiones en que el mismo y muy a su pesar, tuvo que formarse para poder cogerme, y esto aunado quizás a un poco de celos que sentía porque todos me empinaran, hizo que decidiera ponerle fin a esta situación, y pensó en la forma de hacerlo pero de manera que el pudiera seguir gozando de mis nalgas cada que el quisiera. Yo naturalmente que no estaba al tanto de esto pero después de algún tiempo me entere por el mismo de que así fue como paso.DEYSI Después de mucho pensarlo y sin pedirle opinión a nadie, el padre Manuel llego a una determinación: hablaría con mis padres y les explicaría a su modo la situación por la cual yo estaba pasando. Esta decisión analizada superficialmente y a simple vista, parecería ilógica, ya que al hacer esto, seguramente mis padres se enojarían, pondrían el grito en el cielo, me castigarían y me sacarían de esa escuela y con eso, el padre Manuel también perdería mi cuerpo, pero la realidad es que había algo mas en el fondo que nadie sabia, solamente el padre Manuel, porque el caso es que el padre Manuel era también el confesor de mi padre.DEYSI La situación es que desde varios meses atrás, mi papa le había dicho en confesión al padre Manuel que tenia pensamientos lujuriosos conmigo, que no podía evitar el ver mi cuerpo e imaginarse que me cogia. DEYSI Y yo recuerdo que en esos tiempos a mi me gustaba andar por la casa en tiempos de calor (que era casi todo el año) con solamente un calzoncito y una camisetita que dejaba ver perfectamente mis pechos desnudos, pero yo nunca lo hice con mala intención y nunca me imagine que mi padre me pudiera ver con deseos lujuriosos, de hecho nunca note nada raro en el cuando me paseaba yo por la casa en paños menores o me ponía a hacer el quehacer de la casa con solo mi calzón y un pequeño delantal, yo siempre pensé que el seguía viéndome como una pequeña niña. Pero resulta que si lo turbaba yo demasiado.DEYSI Mi padre le dijo al cura que en muchas ocasiones me espiaba cuando me bañaba y luego se masturbaba pensando en mis nalguitas. E inclusive le confeso que llego al extremo de que en mas de una ocasión cuando mi madre tenia que pasar alguna noche fuera de casa, el me había dado algún somnífero con la cena para poder tenerme dormida y a su merced durante toda la noche.DEYSI En estas noches después de que yo me acostaba, pasando un rato y cuando el estaba seguro de que me encontraba profundamente dormida y que lo mas seguro era que no despertaría con nada, debido al potente somnífero administrado, se metía a mi cuarto y se agasajaba de lo lindo con todo mi cuerpo pero cuidando de no meterme su vergota en la panochita, pues el suponía que yo aun era virgen y supuestamente no quería causarme algún daño irreparable. ¡Que cosas tiene la vida!, DEYSI el pobre de mi padre no sabía que para ese entonces ya habían pasado por mi panocha y mi culito decenas de vergas de todos tamaños y grosores.DEYSI En fin, que estas noches el me quitaba las cobijas y después de admirar por unos minutos mi cuerpo semidesnudo, me manoseaba todo el cuerpo desde la cabeza hasta los pies, me chupaba los deditos de mis pies uno por uno, luego mi quitaba mi calzoncito que generalmente era lo único que yo usaba para dormir, y se ponía a mamarme mi panochita por un buen rato mientras no dejaba de manosearme las nalgas y las chiches. Luego me ponía boca abajo poniéndome un cojin en el pubis para que mis nalgas quedaran bien paraditas y se embelesaba chupandome el culito durante horas, y para terminar, me metía su vergota en la boca y me bombeaba hasta venirse en mi cara, y cuando tenia yo la boca cerrada, pues simplemente me tapaba las narices hasta que yo abría la boca y el metía su fierrote, dijo que en ocasiones llego a venirse en mi cara hasta ¡cuatro veces en una noche!, y eso a la edad que tenia mi padre de cerca de 45 años, era demasiado, pero supongo que la hermosura de mi cuerpo y el hecho de que fuera su propia hija le hacia sentir un morbo especial y le daba el vigor para actuar como si fuera un muchacho caliente. Total que al final de la noche me limpiaba mi carita, me ponía mi calzoncito, y se iba de mi cuarto dejándome profundamente dormida.DEYSI Cuando yo supe todo esto, no pude menos que recordar que efectivamente en algunas noches había yo tenido sueños excesivamente calientes y húmedos y que al despertar sentía yo las sabanas mojadas y la boca con ese delicioso sabor que queda después de mamar una buena verga. Pero yo suponía que todo era debido a mi calentura natural, ni en sueños imaginaba que la boca de mi padre había estado toda esa noche hurgando por todos los rinconcitos de mi cuerpo y que su verga se había alojado en mi boquita hasta venirse en mi cara.Pero bueno, eso era lo que había sucedido, eso era lo que mi padre le había confesado al cura, y eso era lo que al cura le había dado la idea para hablar con mi padre y que me convirtiera yo en un producto mas exclusivo y no en la puta de todo el mundo.DEYSI Total que un buen día el padre Manuel fue a mi casa a hablar con mi padre, según el para decirle toda la verdad, pero un día antes de esto, el padre Manuel me comunico lo que había decidido respecto a decirle a mi padre la verdad, yo naturalmente que estalle en llanto y le pedí que no dijera nada, pero el me la pinto muy bonito y sin decirme nada de los pensamientos de mi papa respecto a mi, en esos momentos me tenia encueradita y sentada en sus piernas y me dijo:Tú no te preocupes querida DEYSI, yo le voy a decir a tu padre que tú has sido la victima de todo esto y que lo que debe de hacer es consolarte en lugar de castigarte.Pero el no lo va a creer padrecito, se enojara mucho y quien sabe que me haga.Confía en mi pequeña, yo lo convenceré de que no te haga ningún daño.DEYSI Esta bien padrecito –le conteste todavía llorando y sin estar plenamente convencida- voy a confiar en usted y en que usted me protegerá.Así es, no tengas cuidado, y ahora chupame la verga porque ya la tengo bien parada y quizás sea la ultima vez que me la chupes.DEYSI -Ay no padrecito –le dije mientras me hincaba y me metía su vergota en la boca- no quiero dejar de tener este rico palote, dígame que me la va a seguir dando siempre que pueda.Ya veremos… ya veremos, quizás se pueda, no lo se…Pero claro que el padre Manuel ya tenia hecho su plan para seguir gozando de mi cuerpo y de mi boca por un buen tiempo más. Me dijo que no le dijera yo a mi padre la cantidad de vergas que me había comido, que si acaso me llegaba a preguntar, le dijera que solamente habían sido tres, la del padre Manuel y la de otros dos curas.Y el padre Manuel llego a mi casa el día fijado (en que además no estaba mi madre e iba a tardar dos días en regresar), y se encerró con mi padre en una recamara durante casi tres horas. Y todo ese tiempo yo estuve en la sala esperando llena de angustia y de nervios, no sabia como iba a reaccionar mi padre y que haría después de saber que había yo sido la puta de tantos hombres, o de algunos hombres.Hasta que salio el padre Manuel de la habitación y me llamo, yo entre en la recamara, mi padre se encontraba sentado en una silla y el cura se sentó en la orilla de la cama dejándome a mi en medio de ambos.Ya he hablado con tu padre –dijo el cura dirigiéndose a mi- le he explicado que todo sucedió sin ninguna mala intención de tu parte y que tu solamente eres la victima en todo este asunto, y el lo ha entendido así y esta dispuesto a perdonar y a olvidar, pero a cambio de esto, tu deberás portarte bien con el y acceder a satisfacerlo en todos sus requerimientos.DEYSI -Yo… no… no entiendo bien lo que me dice padrecito –le conteste todavía con lagrimas en los ojos.Mira deysi jovencita –dijo el padre Manuel tomando una de mis manos entre las suyas- a los hombres de la edad de tu padre ya no les es dado el poder satisfacer sus deseos mas que con ciertas personitas como tu, y para ti que ya probaste las mieles de la satisfacción sexual, esta destinado el sagrado deber de ayudar a tu querido padre a aliviarle los dolores que le causa el no poder desahogar sus naturales instintos, haciéndole un bien y cumpliendo con un deber de buena hija que quiere y respeta a su padre.DEYSI Yo escuche atenta y casi sin creerlo la lujuriosa proposición que me hacia el padre Manuel, mi mente me decía que debía yo rechazar ese trato de inmediato, pero un cosquilleo en mi entrepierna me decía que seria lo máximo del morbo en mi cuerpo que mi papa me cogiera.Yo… no se que decir padrecito.Tu no te preocupes por nada –me dijo el cura- yo soy un hombre que entiende las necesidades de los hombres y por lo tanto yo bendeciré los actos de tu padre contigo y en esa forma ninguno de los dos caerán en pecado, yo vendré cada ocho días a confesarlos y los absolveré de cualquier falta que pudieran tener, y sobre todo a ti, porque habrás cumplido con el sagrado deber de obediencia hacia tu señor padre.DEYSI -Esta bien padrecito –conteste porque el buen padre me había acorralado con sus argucias- yo obedeceré en todo a usted y a mi papa.Y de esa forma, de manera tácita y práctica, quede a disposición de los deseos sexuales de mi papa y del padre Manuel. No pensé en las muchas vergas que estaba perdiendo, solamente pensé en la enorme verga que estaba ganando, el poder coger con mi padre me inundaba la mente de lujuria, me llenaba de calentura todos los poros de la piel, me hacia contraer involuntariamente el orificio de mi culito y me llenaba de humedad mi panochita.El padre Manuel se fue de la casa prometiendo volver otro dia para ver como habían ido las cosas y para confesarme, y cuando quedamos solos, mi padre que no había dicho una sola palabra en todo este tiempo, se acerco a mí y me abrazo cariñosamente, diciéndome:Estate tranquila hijita, no voy a aparentar falso recato ahora que el buen padre nos ha dado su bendición, y como tu eres mi hija DEYSI - y me debes obediencia, te ordeno que actúes con naturalidad para que podamos pasarla bien.DEYSI -Si papa –le conteste- como usted me ordene.Buena chica DEYSI –me dijo mientras me daba varios besos en la cara y en la boca- ahora quitate toda tu ropita porque quiero verte encuerada.Si papa.DEYSI -Y me quite toda la ropa quedando ante sus ojos tal y como vine al mundo. Tal y como el me había visto cuando yo era una bebita, solo que ahora ya no era yo una bebita, ya tenia yo 15 años y un cuerpo de mujer capaz de quitarle el aliento a cualquier hombre, sin importar que ese hombre fuera mi padre.DEYSI -El me estuvo viendo por varios minutos, admirando mis formas, pidiéndome que diera la vuelta para poder mirarme toda, gozando cada momento con calma sabiendo que me iba a tener durante mucho tiempo y que por lo tanto no había necesidad de acabarse la copa en un rato y de un solo trago, que era mejor saborearla gota a gota. Se acerco a mí y me abrazo mientras me decía al oído:DEYSI, Eres una mujercita muy hermosa, tienes un cuerpo perfecto y me encanta verte encuerada, quiero que todo este fin de semana andes encuerada aquí en la casa, ¿estas de acuerdo muñequita?DEYSI -Si papa, como usted diga.Por lo pronto vente a la cama conmigo.Me DEYSI .- recostó en la cama boca arriba y delicadamente y con toda la calma del mundo me beso y me lamió cada centímetro cuadrado de mi cuerpo, luego me puso boca abajo e hizo lo mismo. Era indudable que mi padre era un buen amante, con toda la experiencia del mundo, pues para esos momentos ya me tenía totalmente caliente y dispuesta a hacer cualquier cosa que me pidiera.Se separo un poco de mi y se quito toda la ropa, debo decir que mi padre a pesar de sus casi 45 años se conservaba bastante bien, era alto y fuerte y casi no tenia panza, en fin que luego se hinco junto a mi cara, ¡y que bruto, su verga era enorme y gruesa, la mas grande y la mas hermosa que yo hubiese visto nunca y se balanceaba directamente sobre mi carita!Tócala DEYSI mi vida –me dijo mi padre y yo de inmediato la tome con mis dos manos procediendo a sobarsela con el movimiento clásico que tiene los hombres para hacerse una chaqueta.DEYSI -En esos momentos me dieron unos enormes deseos por chuparsela, quería besársela y lamérsela y metérmela en la boca, pero me contuve porque a final de cuentas era mi padre y yo no tenia toda la confianza para hacer algo así, y supongo que el lo entendió porque no hizo nada por metérmela en la boca, pensando quizás que teníamos todo el tiempo del mundo para hacerlo, y en cambio se situó entre mis piernas, me las levanto y me dio la mejor mamada de panocha y de culo que hasta entonces yo hubiera recibido de cualquier hombre, incluyendo las mamadas del padre Manuel. Hizo que estallaran en mi interior mil puñados de fuegos artificiales y que me viniera un orgasmo tras otro hasta que mi cuerpo quedo totalmente desmadejado.Luego se recostó el boca arriba junto a mi, me jalo hacia el y me beso apasionadamente en la boca mientras con una mano me manoseaba las chiches y con la otra me manoseaba las nalgas, luego puso mis pechos en su cara y me los chupo con verdadero deleite, yo pude notar que su verga apuntaba directamente al techo como si fuera un poste que saliera de su entrepierna, se me hizo agua la boca, y el, intuyendo mi estado, me dijo:Dale unos besitos a mi verga DEYSI hijita, tu padre quiere sentir los preciosos labios de su pequeña en la verga.Si papito, su hijita DEYSI le va a dar gusto en todo lo que quiera.Y con verdadero amor de hija y de puta, me puse a chupar el camote de mi papa, que rica vergota me metía yo en mi boquita, era un verdadero deleite chupar el pitote de mi papi, así que lo lamí y lo bese en toda su longitud y su grosor.Que rica esta su vergota papito.¿Te gusta hijita? –me contesto mi padre mientras cariñosamente me acariciaba la cabeza.Si papa, si me gusta mucho su pitote –le conteste sacándome momentáneamente la verga de mi boquita- esta muy buena su verga y me siento muy bien de que permita usted a su hija chuparle su pito.Que bueno que te gusta mi verga DEYSI hijita.¿Y a usted le gusta como se la chupo papi? Porque si no lo hago bien, usted dígame como quiere que lo haga para que sienta usted tan rico como yo siento.Lo haces muy bien hija, cuando yo quiera que lo hagas de otro modo yo te lo diré ¿de acuerdo?DEYSI -Si papa, usted solo ordéneme lo que quiera que haga y yo lo obedeceré, me siento muy feliz de tener un papa tan bueno y que además tenga una verga tan hermosa y me deje chuparsela.Mi padre ya no contesto, por experiencia yo supe que ya estaba muy cerca de venirse en mi boca por lo que puse mas énfasis y cariño en mis lamidas, se la comencé a mover rápidamente con una mano sin sacar la cabezota de mi boca, y efectivamente poco tiempo después se vino abundantemente y yo con la experiencia que tenia aproveche todo su liquido seminal, lo saboree y me lo trague. DEYSI -Me supo riquísimo, quizás fuera por el amor que sentía hacia mi padre, pero el caso es que me pareció la mejor leche que había tomado en toda mi vida. Mi padre termino de venirse en mi boca y yo le limpie amorosamente su vergota y sus huevos con mi lengüita.Acto seguido el me jalo y me abrazo recostándome sobre su pecho y diciéndome:Que hermosa eres hija, sabes como complacer a tu padre y por eso te quiero más. Hay muchas cosas más que debemos de hacer juntos pero no debemos ir con prisas, poco a poco nos iremos compenetrando y de esa manera lo gozaremos más.Si papa, -le conteste sintiéndome verdaderamente unida a el.Antes de eso solamente nos unía el amor de padre e hija, pero ahora yo sentía que había nacido entre nosotros un lazo aun mas fuerte, y me sentí orgullosa de que el fuera mi padre y de que yo le gustara tanto como para meterme su vergota.Y así pase una de los mejores fines de semana de mi vida, mi papa con toda la experiencia de amante lujurioso y sexual de toda su vida me hizo subir al cielo, al nirvana y al paraíso de todos los dioses habidos y por haber. Me cogió de verdad como todo un maestro en diversas posiciones, me metió su enorme, hermoso, precioso, sabroso, aguantador, y apetecible gran pitote en el culo, y me mamo mi panocha y mi culito de una forma especial que yo nunca había vivido, y mi cuerpo naturalmente que respondió como debe de ser y le dio juventud a su vida pues en esos dos días con sus noches me cogió casi 15 veces viniéndose en todas las partes de mi cuerpo.El padre Manuel regreso a la casa el domingo por la tarde, yo estaba con mi padre viendo la tele, recostada entre sus piernas y chupando lentamente su verga cuando tocaron a la puerta. Mi padre fue a abrir y entro el cura admirando mi cuerpo desnudo pues tenía dos días que no me ponía ninguna ropa encima. Me dijo que me tenia que confesar y me llevo a mi recamara, y en cuanto entramos me abrazo con toda su enorme humanidad y me manoseo todo lo que pudo manosear, se levanto su sotana y me puso a chuparle su gran pitote hasta que se vino en mi boquita, pero claro que con eso no iba a quedar conforme, así que me empino a la orilla de la cama y me ensarto primero por la panocha y luego por el culito tardándose mas de una hora en venirse. Después me dijo que todo estaba bien y que el seguiría viniendo a la casa de vez en cuando para "confesarme", y se retiro.Y así fue como quede prendida a mi padre durante casi dos años aunque después el me compartiera en su provecho con otros hombres, además de que comencé a tener mis encuentros sexuales con mi madre, y eso era algo que yo nunca pensé que llegara a suceder, pues aunque yo ya había visto a mi madre empinarse ante mi padre y chuparle la verga hasta hacerlo venirse, mi madre en ese momento seguía siendo para mi un símbolo de recato, de amor, de rectitud, y la realidad estaba muy lejos de ese recato y yo lo pude comprobar muy pronto, apenas una semana después de que mi padre me convirtiera en su amante, pero todo eso lo platicare en mi próximo relato, pero para no dejarlos picados, les voy a dar una pequeña probadita.El viernes siguiente por la noche mi papa invito a dos amigos a la casa, yo ya estaba acostada en mi recamara que esta en la parte de arriba de la casa, pero pase un par de horas sin poder dormirme debido a los ruidos que provenían de la sala, hasta que note que los ruidos normales que hacen los adultos cuando se encuentran tomando comenzaron a subir de tono, por lo que decidí asomarme a escondidas para ver que era lo que pasaba, Salí sigilosamente de mi cuarto y me asome por un costado de las escaleras desde donde se veía perfectamente la sala ¡y que gran sorpresa me lleve!Mi madre, mi santa y adorada madre, la que yo siempre creí tan buena y tan religiosa, se encontraba totalmente encuerada y echada sobre la mesa mientras uno de los tipos se la cogia por la retaguardia parado entre sus nalgotas, y en tanto el otro tipo le daba su verga a mamar y mi madre la chupaba con verdadera hambre, y mientras esto sucedía, mi padre solo los miraba y se reía sin dejar de tomar del vaso de alcohol que tenia en la mano.Esto fue el pivote que destapo mi entrada completa en la vida sexual familiar y en las orgías que se organizaban regularmente con mi madre y con los amigos de mi padre.
Y Yo la puta de DEYSI ERA LA QUE PAGABA CON SEXO...
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DEYSI



DEYSI GARAMENSI SOLIS







DEYSI INSACIABLE MI HISTORIA CON (mis fotos)
DEYSI GARAMENDI SOLISvivo en la MENACHO II mz. j Lote . 11 EL AGUSTINOmi teléfono es : 3850919
Todo comenzo cuando apenas tenia 9 añitos para entonces vivia con mi madre Malena y su amante que despues seria mi padrasto y 'verdugo', yo siempre fui muy precoz, era muy loquita y curiosa,por eso pongo en mi Messenger Deysi en esa epoca me la pasaba con dos amiguitos Antonio y Marcos con ellos tube mi primera experiencia sexual, el padre del primero era dueño de una lavanderia y ahi pasabamos todas las tardes jugando despues de almuerzo, mi amiguito Antonio que era el mas 'avispado' sabia sabia lo precoz que era y por tener 10 años se valia de la ocacion, un dia (Viernes me acuerdo yo) se habian ido temprano todo el personal, nos quedamos jugando en el cuarto donde emvolvian la ropa ya lavada en donde habian unas bobinas grandes de papel y Antonio las puso paradas debajo de una mesa haciendo una especie de casita y ahi metieron a Carlito el hijo del socio de la tintoreria que era medio gafo, el primero que vi entrar en la casita con el chico fue a Antonio y luego salio y entro Marcos y al rato se metieron los 3 y tardaron y luego sale Antonio y Marcos y yo curiosa como siempre oigo cuando Antonio le dice a Marcos: No seas pendejo, las niñas son las que el tocan el pipi a los varones.Y se meten de nuevo dentro de la casita, yo me decidi y entre encontrando a Antonio y Marco con su paloma afuera y Carlitos agarrandoselos, los regañe a los dos y le dije que nos fueran abusadores con el pobre niño y a este se lo saque y lo agarre, a diferencia del pipi de los otros dos era 'aguado' y como nunca habia visto los miembros masculinos segui tocandolo, Antonio tomo mi otra mano y la puso sobre su miembro se lo agarre y estaba mas durito igual que el de Marcos que tambien se lo agarre, tenian la verga blanca suavecita aquello me gusto muchisimo y fue desde entonces cuando me empesaron a gustar los miembros masculinos, desde entonses yo entraba al baño con Antonio y Ma

deysi

May 20, 2010, 4:39 am
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NARRACION DE MIS AMORES INOLVIDABLES....

DEYSI GARAMENDI SOLIS - era una preciosidad, y de figura perfecta. No obstante su juventud, sus dulces senos en capullo empezaban ya a adquirir proporciones como las que placen al sexo opuesto. Su rostro acusaba una candidez encantadora; su aliento era suave como los perfumes de Arabia, y su piel parecía de terciopelo. DEYSI GARAMENDI SOLIS sabía, desde luego, cuáles eran sus encantos, y erguía su cabeza con tanto orgullo y coquetería como pudiera hacerlo una reina. No resultaba difícil ver que despertaba admiración al observar las miradas de anhelo y lujuria que le dirigían los jóvenes, y a veces también los hombres ya más maduros. En el exterior del templo se produjo un silencio general, y todos los rostros se volvieron a mirar a la linda DEYSI GARAMENDI SOLIS, manifestaciones que hablaban mejor que las palabras de que era la más admirada por todos los ojos, y la más deseada por los corazones masculinos.
Sin embargo, sin prestar la menor atención a lo que era evidentemente un suceso de todos los días, la damita se encaminó con paso decidido hacia su hogar, en compañía de su tía, y al llegar a su pulcra y elegante morada se dirigió rápidamente a su alcoba. No diré que la seguí, puesto que iba con ella, y pude contemplar cómo la gentil jovencita alzaba una de sus exquisitas piernas para cruzaría sobre la otra con el fin de desatarse las elegantes y pequeñísimas botas de cabritilla.
Brinqué sobre la alfombra y me di a examinarla. Siguió la otra bota, y sin apartar una de otra sus rollizas pantorrillas, DEYSI GARAMENDI SOLIS se quedó viendo la misiva plegada que yo advertí que el joven había depositado secretamente en sus manos.
Observándolo todo desde cerca, pude ver las curvas de los muslos que se desplegaban hacia arriba hasta las jarreteras, firmemente sujetas, para perderse luego en la oscuridad, donde uno y otro se juntaban en el punto en que se reunían con su hermoso bajo vientre para casi impedir la vista de una fina hendidura color durazno, que apenas asomaba sus labios por entre las sombras.
De pronto DEYSI GARAMENDI SOLIS dejó caer la nota, y habiendo quedado abierta, me tomé la libertad de leerla también.
"Esta noche, a las ocho, estaré en el antiguo lugar". Eran las únicas palabras escritas en el papel, pero al parecer tenían un particular interés para ella. puesto que se mantuvo en la misma postura por algún tiempo en actitud pensativa.
Se había despertado mi curiosidad, y deseosa de saber más acerca de la interesante joven, lo que me proporcionaba la agradable oportunidad de continuar en tan placentera promiscuidad, me apresuré a permanecer tranquilamente oculta en un lugar recóndito y cómodo, aunque algo húmedo, y no salí del mismo, con el fin de observar el desarrollo de los acontecimientos, hasta que se aproximó la hora de la cita.
DEYSI GARAMENDI SOLIS se vistió con meticulosa atención, y se dispuso a trasladarse al jardín que rodeaba la casa de campo donde moraba, fui con ella.
Al llegar al extremo de una larga y sombreada avenida la muchacha se sentó en una banca rústica, y esperó la llegada de la persona con la que tenía que encontrarse.
No pasaron más de unos cuantos minutos antes de que se presentara el joven que por la mañana se había puesto en comunicación con mi deliciosa amiguita.
Se entabló una conversación que, sí debo juzgar por la abstracción que en ella se hacía de todo cuanto no se relacionara con ellos mismos, tenía un interés especial para ambos.
Anochecía, y estábamos entre dos luces. Soplaba un airecillo caliente y confortable, y la joven pareja se mantenía entrelazada en el banco, olvidados de todo lo que no fuera su felicidad mutua.
—No sabes cuánto te quiero, DEYSI GARAMENDI SOLIS -murmuró el joven, sellando tiernamente su declaración con un beso depositado sobre los labios que ella ofrecía.
—Sí, lo sé —contestó ella con aire inocente—. ¿No me lo estás diciendo constantemente? Llegaré a cansarme de oír esa canción.
DEYSI GARAMENDI SOLIS agitaba inquietamente sus lindos pies, y se veía meditabunda.
—¿Cuándo me explicarás y enseñarás todas esas cosas divertidas de que me has hablado? —preguntó ella por fin, dirigiéndole una mirada, para volver luego a clavar la vista en el suelo.
—Ahora —repuso el joven—. Ahora, querida DEYSI GARAMENDI SOLIS, que estamos a solas y libres de interrupciones. ¿Sabes, DEYSI GARAMENDI SOLIS? Ya no somos unos chiquillos.
DEYSI GARAMENDI SOLIS asintió con un movimiento de cabeza.
—Bien; hay cosas que los niños no saben, y que los amantes no sólo deben conocer, sino también practicar.
—¡Válgame Dios! —dijo ella, muy seria.
— Sí —continuó su compañero—. Hay entre los que se aman cosas secretas que los hacen felices, y que son causa de la dicha de amar y ser amado.
—¡Dios mío! —Exclamó DEYSI GARAMENDI SOLIS —. ¡Qué sentimental te has vuelto, Carlos! Todavía recuerdo cuando me decías que el sentimentalismo no era más que una patraña.
—Así lo creía, hasta que me enamoré de ti —replicó el joven.
—¡Tonterías! —Repuso DEYSI GARAMENDI SOLIS —. Pero sigamos adelante, y cuéntame lo que me tienes prometido.
—No te lo puedo decir si al mismo tiempo no te lo enseño —contestó Carlos—. Los conocimientos sólo se aprenden observándolos en la práctica. —¡Anda, pues! ¡Sigue adelante y enséñame! —exclamó la muchacha, en cuya brillante mirada y ardientes mejillas creí- descubrir que tenía perfecto conocimiento de la clase de instrucción que demandaba.
En su impaciencia había un no sé qué cautivador. El joven cedió a este atractivo y, cubriendo con su cuerpo el de la bella damita, acercó sus labios a los de ella y la besó embelesado.
DEYSI GARAMENDI SOLIS no opuso resistencia; por el contrario colaboró devolviendo las caricias de su amado.
Entretanto la noche avanzaba; los árboles desaparecían tras. la oscuridad, y extendían sus altas copas como para proteger a los jóvenes contra la luz que se desvanecía.
De pronto Carlos se deslizó a un lado de ella y efectuó un ligero movimiento. Sin oposición de parte de DEYSI GARAMENDI SOLIS pasó su mano por debajo de las enaguas de la muchacha. No satisfecho con el goce que le causó tener a su alcance sus medias de seda, intentó seguir más arriba, y sus inquisitivos dedos entraron en contacto con las suaves y temblorosas carnes de los muslos de la muchacha.
El ritmo de la respiración de DEYSI GARAMENDI SOLIS se apresuró ante este poco delicado ataque a sus encantos. Estaba, empero, muy lejos de resistirse; indudablemente le placía el excitante jugueteo.
-Tócalo -murmuró—. Te lo permito.
Carlos no necesitaba otra invitación. En realidad se disponía a seguir adelante, y captando en el acto el alcance del permiso, introdujo sus dedos más adentro.
La complaciente muchacha abrió sus muslos cuando él lo hizo, y de inmediato su mano alcanzó los delicados labios rosados de su linda rendija. Durante los diez minutos siguientes la pareja permaneció con los labios pegados, olvidada de todo. Sólo su respiración denotaba la intensidad de las sensaciones que los embargaba en aquella embriaguez de lascivia. Carlos sintió un delicado objeto que adquiría rigidez bajo sus ágiles dedos, y que sobresalía de un modo que le era desconocido.
En aquel momento DEYSI GARAMENDI SOLIS cerró sus ojos, y dejando caer su cabeza hacia atrás se estremeció ligeramente, al tiempo que su cuerpo devenía ligero y lánguido, y su cabeza buscaba apoyo en el brazo de su amado.
—¡Oh, Carlos! —murmuró—. ¿Qué me estás haciendo? ¡Qué deliciosas sensaciones me proporcionas!
El muchacho no permaneció ocioso, pero habiendo ya explorado todo lo que le permitía la postura forzada en que se encontraba, se levantó, y comprendiendo la necesidad de satisfacer la pasión que con sus actos había despertado, le rogó a su compañera que le permitiera conducir su mano hacia un objeto querido, que le aseguró era capaz de producirle mucho mayor placer que el que le habían proporcionado sus dedos.
Nada renuente, DEYSI GARAMENDI SOLIS se asió a un nuevo y delicioso objeto y, ya fuere porque experimentaba la curiosidad que simulaba, o porque realmente se sentía transportada por deseos recién nacidos, no pudo negarse a llevar de la sombra a la luz el erecto objeto de su amigo.
Aquellos de mis lectores que se hayan encontrado en una situación similar, podrán comprender rápidamente el calor puesto en empuñar la nueva adquisición, y la mirada de bienvenida con que acogió su primera aparición en público.
Era la primera vez que DEYSI GARAMENDI SOLIS contemplaba un miembro masculino en plena manifestación de poderío, y aunque no hubiera sido así, el que yo podía ver cómodamente era de tamaño formidable. Lo que más le incitaba a profundizar en sus conocimientos era la blancura del tronco y su roja cabeza, de la que se retiraba la suave piel cuando ella ejercía presión.
Carlos estaba igualmente enternecido. Sus ojos brillaban y su mano seguía recorriendo el juvenil tesoro del que había tomado posesión. Mientras tanto los jugueteos de la manecita sobre el juvenil miembro con el que había entrado en contacto habían producido los efectos que suelen observarse en circunstancias semejantes en cualquier organismo sano y vigoroso, como el del caso que nos ocupa.
Arrobado por la suave presión de la mano, los dulces y deliciosos apretones, y la inexperiencia con que la jovencita tiraba hacia atrás los pliegues que cubrían la exuberante fruta, para descubrir su roja cabeza encendida por el deseo, y con su diminuto orificio en espera de la oportunidad de expeler su viscosa ofrenda, el joven estaba enloquecido de lujuria, y DEYSI GARAMENDI SOLIS era presa de nuevas y raras sensaciones que la arrastraban hacia un torbellino de apasionada excitación que la hacía anhelar un desahogo todavía desconocido.
Sus hermosos ojos entornados, entreabiertos sus húmedos labios, la piel caliente y enardecida a causa de los desconocidos impulsos que se habían apoderado de su persona, era víctima propicia para quienquiera que tuviese aquel momento la oportunidad. y quisiera lograr sus favores y arrancarle su delicada rosa juvenil.
No obstante su juventud. Carlos no era tan ciego como para dejar escapar tan brillante oportunidad. Además su pasión, ahora a su máximo, lo incitaba a seguir adelante, desoyendo los consejos de prudencia que de otra manera hubiera escuchado.
Encontró palpitante y bien húmedo el centro que se agitaba bajo sus dedos; contempló a la hermosa muchacha tendida en una invitación al deporte del amor, observó sus hondos suspiros, que hacían subir y bajar sus senos, y las fuertes emociones sensuales que daban vida a las radiantes formas de su joven compañera.
Las suaves y turgentes piernas de la muchacha estaban expuestas a las apasionadas miradas del joven.
A medida que iba alzando cuidadosamente sus ropas íntimas, Carlos descubría los secretos encantos de su adorable compañera, hasta que sus ojos en llamas se posaron en los rollizos miembros rematados en las blancas caderas y el vientre palpitante.
Su ardiente mirada se posó entonces en el centro mismo de atracción, en la rosada hendidura escondida al pie de un turgente monte de Venus, apenas sombreado por el más suave de los vellos.
El cosquilleo que le había administrado, y las caricias dispensadas al objeto codiciado, habían provocado el flujo de humedad que suele suceder a la excitación, y DEYSI GARAMENDI SOLIS ofrecía una rendija que antojábase un durazno, bien rociado por el mejor y más dulce lubricante que pueda ofrecer la naturaleza.
Carlos captó su oportunidad, y apartando suavemente la mano con que ella le asía el miembro, se lanzó furiosamente, sobre la reclinada figura de ella.
Apresó con su brazo izquierdo su breve cintura; abrazó las mejillas de la muchacha con su cálido aliento, y sus labios apretaron los de ella en un largo, apasionado y apremiante beso. Tras de liberar a su mano izquierda, trató de juntar los cuerpos lo más posible en aquellas partes que desempeñan el papel activo en el placer sensual, esforzándose ansiosamente por completar la unión.
DEYSI GARAMENDI SOLIS sintió por primera vez en su vida el contacto mágico del órgano masculino con los labios de su rosado orificio. Tan pronto como percibió el ardiente contacto con la dura cabeza del miembro de Carlos se estremeció perceptiblemente, y anticipándose a los placeres de los actos venéreos, dejó escapar una abundante muestra de su susceptible naturaleza.
Carlos estaba embelesado, y se esforzaba en buscar la máxima perfección en la consumación del acto.
Pero la naturaleza, que tanto había influido en el desarrolló de las pasiones sexuales de DEYSI GARAMENDI SOLIS, había dispuesto, que algo tenía que realizarse antes de que fuera cortado tan fácilmente un capullo tan tempranero.
Ella era muy joven, inmadura —incluso en el sentido de estas visitas mensuales que señalan el comienzo de la pubertad— y sus partes, aun cuando estaban llenas de perfecciones y de frescura, estaban poco preparadas para la admisión de los miembros masculinos, aun los tan moderados como el que, con su redonda cabeza intrusa, se luchaba en aquel momento por buscar alojamiento en ellas.

En vano se esforzaba Carlos presionando con su excitado miembro hacia el interior de las delicadas partes de la adorable muchachita.
Los rosados pliegues del estrecho orificio resistían todas las tentativas de penetración en la mística gruta. En vano también la linda DEYSI GARAMENDI SOLIS, en aquellos momentos inflamada por una excitación que rayaba en la furia, y semienloquecida por efecto del cosquilleo que ya había resentido, secundaba por todos los medios los audaces esfuerzos de su joven amante.
La membrana era fuerte y resistía bravamente. Al fin, en un esfuerzo desesperado por alcanzar el objetivo propuesto, el joven se hizo atrás por un momento, para lanzarse luego con todas sus fuerzas hacia adelante, con lo que consiguió abrirse paso taladrando en la obstrucción, y adelantar la cabeza y parte de su endurecido miembro en el sexo de la muchacha que yacía bajo él.
DEYSI GARAMENDI SOLIS dejó escapar un pequeño grito al sentir forzada la puerta que conducía a sus secretos encantos, pero lo delicioso del contacto le dio fuerzas para resistir el dolor con la esperanza del alivio que parecía estar a punto de llegar.
Se ha dicho que ce n’est que le premier coup qui coute, pero cabe alegar que también es perfectamente posible que quelquejois il cauto trops, como puede inferir el lector conmigo en el caso presente.
Sin embargo. y por muy extraño que pueda parecer, ninguno de nuestros amantes tenía la menor idea al respecto, pues entregados por entero a las deliciosas sensaciones que se habían apoderado de ellos, unían sus esfuerzos para llevar a cabo ardientes movimientos que ambos sentían que iban a llevarlos a un éxtasis.
Todo el cuerpo de DEYSI GARAMENDI SOLIS se estremecía de delirante impaciencia, y de sus labios rojos se escapaban cortas exclamaciones delatoras del supremo deleite; estaba entregada en cuerpo y alma a las delicias del coito. Sus contracciones musculares en el arma que en aquellos momentos la tenía ya ensartada, el firme abrazo con que sujetaba el contorsionado cuerpo del muchacho, la delicada estrechez de la húmeda funda, ajustada como un guante, todo ello excitaba los sentidos de Carlos hasta la locura.
Hundió su instrumento hasta la raíz en el cuerpo de ella, hasta que los dos globos que abastecían de masculinidad al campeón alcanzaron contacto con los firmes cachetes de las nalgas de ella. No pudo avanzar más, y se entregó de lleno a recoger la cosecha de sus esfuerzos.
Pero DEYSI GARAMENDI SOLIS, insaciable en su pasión, tan pronto como vio realizada la completa unión Que deseaba, entregándose al ansia de placer que el rígido y caliente miembro le proporcionaba, estaba demasiado excitada para interesarse o preocuparse por lo que pudiera ocurrir después. Poseída por locos espasmos de lujuria, se apretujaba contra el objeto de su placer y, acogiéndose a los brazos de su amado, con apagados quejidos de intensa emoción extática y grititos de sorpresa y deleite, dejo escapar una copiosa emisión que, en busca de salida, inundó los testículos de Carlos.
Tan pronto como el joven pudo comprobar el placer que le procuraba a la hermosa DEYSI GARAMENDI SOLIS, y advirtió el flujo que tan profusamente había derramado sobre él, fue presa también de un acceso de furia lujuriosa. Un rabioso torrente de deseo pareció inundarle las venas. Su instrumento se encontraba totalmente hundido en las entrañas de ella. Echándose hacia atrás, extrajo el ardiente miembro casi hasta la cabeza y volvió a hundirlo. Sintió un cosquilleo crispante, enloquecedor. Apretó el abrazo que le mantenía unido a su joven amante, y en el mismo instante en que otro grito de arrebatado placer se escapaba del palpitante pecho de ella, sintió su propio jadeo sobre el seno de DEYSI GARAMENDI SOLIS, mientras derramaba en el interior de su agradecida matriz un verdadero torrente de vigor juvenil.
Un apagado gemido de lujuria satisfecha escapó de los labios entreabiertos de DEYSI GARAMENDI SOLIS, al sentir en su interior el derrame de fluido seminal. Al propio tiempo el lascivo frenesí de la emisión le arrancó a Carlos un grito penetrante y apasionado mientras quedaba tendido con los ojos en blanco, como el acto final del drama sensual.
El grito fue la señal para una interrupción tan repentina como inesperada. Entre las ramas de los arbustos próximos se coló la siniestra figura de un hombre que se situó de pie delante de los jóvenes amantes.
El horror heló la sangre de ambos.
Carlos, escabulléndose del que había sido su lúbrico y cálido refugio, y con un esfuerzo por mantenerse en pie, retrocedió ante la aparición, como quien huye de una espantosa serpiente.
Por su parte la gentil DEYSI GARAMENDI SOLIS, tan pronto como advirtió la presencia del intruso se cubrió el rostro con las manos, encogiéndose en el banco que había sido mudo testigo de su goce, e incapaz de emitir sonido alguno a causa del temor, se dispuso a esperar la tormenta que sin duda iba a desatarse, para enfrentarse, a ella con toda la presencia de ánimo de que era capaz.
No se prolongó mucho su incertidumbre.
Avanzando rápidamente hacia la pareja culpable, el recién llegado tomó al jovencito por el brazo, mientras con una dura mirada autoritaria le ordenaba que pusiera orden en su vestimenta.
— ¡Muchacho imprudente! —Murmuró entre dientes—. ¿Qué hiciste? ¿Hasta qué extremos te ha arrastrado tu pasión loca y salvaje? ¿Cómo podrás enfrentarte a la ira de tu ofendido padre? ¿Cómo apaciguarás su justo resentimiento cuando yo, en el ejercicio de mi deber moral, le haga saber el daño causado por la mano de su único hijo?
Cuando terminó de hablar, manteniendo a Carlos todavía sujeto por la muñeca, la luz de la luna descubrió la figura de un hombre de aproximadamente cuarenta y cinco años, bajo, gordo y más bien corpulento. Su rostro, francamente hermoso, resultaba todavía más atractivo por efecto de un par de ojos brillantes que, negros como el azabache, lanzaban en torno a él adustas miradas de apasionado resentimiento. Vestía hábitos clericales, cuyo sombrío aspecto y limpieza hacían resaltar todavía más sus notables proporciones musculares y su sorprendente fisonomía, Carlos estaba confundido por completo, y se sintió egoísta e infinitamente aliviado cuando el fiero intruso se volvió hacia su joven compañera de goces libidinosos.
—En cuanto a ti, infeliz muchacha, sólo puedo expresarte mi máximo horror y mí justa indignación. Olvidándote de los preceptos de nuestra santa madre iglesia, sin importarte el honor, has permitido a este perverso y presuntuoso muchacho que pruebe la fruta prohibida. ¿Qué te queda ahora? Escarnecida por tus amigos y arrojada del hogar de tu tío, tendrás que asociarte con las bestias del campo, y. como Nabucodonosor, serás eludida por los tuyos para evitar la contaminación, y tendrás que implorar por los caminos del Señor un miserable sustento. ¡Ah, hija del pecado, criatura entregada a la lujuria y a Satán! Yo te digo que...
El extraño había ido tan lejos en su amonestación a la infortunada muchacha, que DEYSI GARAMENDI SOLIS, abandonando su actitud encogida y levantándose, unió lágrimas y súplicas en demanda de perdón para ella y para su joven amante.
—No digas más —siguió, al cabo, el fiero sacerdote—. No digas más. Las confesiones no son válidas, y las humillaciones sólo añaden lodo a tu ofensa. Mi mente no acierta a concretar cuál sea mi obligación en este sucio asunto, pero si obedeciera los dictados de mis actuales inclinaciones me encaminaría directamente hacia tus custodios naturales para hacerlas saber de inmediato las infamias que por azar he descubierto.
—¡Por piedad! ¡Compadeceos de mí! —suplicó DEYSI GARAMENDI SOLIS, cuyas lágrimas se deslizaban por unas mejillas que hacía poco habían resplandecido de placer.
—¡Perdonadnos. padre! ¡Perdonadnos a los dos! Haremos cuanto esté en nuestras manos como penitencia. Se dirán seis misas y muchos padrenuestros sufragados por nosotros, Se emprenderá sin duda la peregrinación al sepulcro de San Engulfo, del que me hablabais el otro día. Estoy dispuesto a cualquier sacrificio si perdonáis a mi querida DEYSI GARAMENDI SOLIS.
El sacerdote impuso silencio con un ademán. Después tomó la palabra, a veces en un tono piadoso que contrastaba con sus maneras resueltas y su natural duro.
—¡Basta! —dijo—. Necesito tiempo. Necesito invocar la ayuda de la Virgen bendita, que no conoce e] pecado, pero que, sin experimentar el placer carnal de la copulación de los mortales, trajo al mundo al niño Jesús en el establo de Belén. Pasa a yerme mañana a la sacristía, DEYSI GARAMENDI SOLIS. Allí, en el recinto adecuado, te revelaré cuál es la voluntad divina con respecto a tu pecado. En cuanto a ti, joven impetuoso, me reservo todo juicio y toda acción hasta el día siguiente, en el que te espero a la misma hora.
Miles de gracias surgieron de las gargantas de ambos penitentes cuando el padre les advirtió que debían marcharse ya.
La noche hacía mucho que había caído, y se levantaba el relente.
—Entretanto, buenas noches, y que la paz sea con vosotros. Vuestro secreto está a salvo conmigo hasta que nos volvamos a ver —dijo el padre antes de desaparecer.

CURIOSA POR SABER EL DESARROLLO DE UNA aventura en la que ya estaba verdaderamente interesada, al propio tiempo que por la suerte de la gentil y amable DEYSI GARAMENDI SOLIS, me sentí obligada a permanecer junto a ella, y por lo tanto tuve buen cuidado de no molestarla con mis atenciones, no fuera a despertar su resistencia y a desencadenar un ataque a destiempo, en un momento en el que para el buen éxito de mis propósitos necesitaba estar en el propio campo de operaciones de la joven. No trataré de describiros el mal rato que pasó mi joven protegida en el intervalo transcurrido desde el momento en que se produjo el enojoso descubrimiento del padre confesor y la hora señalada por éste para visitarle en la sacristía, con el fin de decidir sobre el sino de la infortunada DEYSI GARAMENDI SOLIS. Con paso incierto y la mirada fija en el suelo, la asustada muchacha se presentó ante la puerta de aquélla y llamó. La puerta se abrió y apareció el padre en el umbral. A un signo del sacerdote DEYSI GARAMENDI SOLIS entró, permaneciendo de pie frente a la imponente figura del santo varón. Siguió un embarazoso silencio que se prolongó por algunos segundos. El padre Ambrosio lo rompió al fin para decir: —Has hecho bien en acudir tan puntualmente, hija mía. La estricta obediencia del penitente es el primer signo espiritual que conduce al perdón divino. Al oír aquellas bondadosas palabras DEYSI GARAMENDI SOLIS cobraron aliento y pareció descargarse de un peso que oprimía su corazón.
El padre Ambrosio siguió hablando, al tiempo que se sentaba sobre un largo cojín que cubría una gran arca de roble. —He pensado mucho en ti, y también rogado por cuenta tuya, hija mía. Durante algún tiempo no encontré manera alguna de dejar a mi conciencia libre de culpa, salvo la de acudir a tu protector natural para revelarle el espantoso secreto que involuntariamente llegué a poseer. Hizo una pausa, y DEYSI GARAMENDI SOLIS, que sabía muy bien el severo carácter de su tío, de quien además dependía por completo, se echó a temblar al oír tales palabras. Tomándola de la mano y atrayéndola de manera que tuvo que arrodillarse ante él, mientras su mano derecha presionaba su bien torneado hombro, continuó el padre: —Pero me dolía pensar en los espantosos resultados que hubieran seguido a tal revelación, y pedí a la Virgen Santísima que me asistiera en tal tribulación. Ella me señaló un camino que, al propio tiempo que sirve a las finalidades de la sagrada iglesia, evita las consecuencias que acarrearía el que el hecho llegase a conocimiento de tu tío. Sin embargo, la primera condición necesaria para que podamos seguir este camino es la obediencia absoluta. DEYSI GARAMENDI SOLIS, aliviada de su angustia al oír que había un camino de salvación, prometió en el acto obedecer ciegamente las órdenes de su padre espiritual. La jovencita estaba arrodillada a sus pies. El padre Ambrosio inclinó su gran cabeza sobre la postrada figura de ella. Un tinte de color enrojecía sus mejillas, y un fuego extraño iluminaba sus ojos. Sus manos temblaban ligeramente cuando se apoyaron sobre los hombros de su penitente, pero no perdió su compostura. Indudablemente su espíritu estaba conturbado por el conflicto nacido de la necesidad de seguir adelante con el cumplimiento estricto de su deber, y los tortuosos pasos con que pretendía evitar su cruel exposición. El santo padre comenzó luego un largo sermón sobre la virtud de la obediencia, y de la absoluta sumisión a las normas dictadas por el ministro de la santa iglesia. DEYSI GARAMENDI SOLIS reiteró la seguridad de que seria muy paciente, y de que obedecería todo cuanto se le ordenara. Entretanto resultaba evidente para mí que el sacerdote era víctima de un espíritu controlado pero rebelde, que a veces asomaba en su persona y se apoderaba totalmente de ella, reflejándose en sus ojos centelleantes y sus apasionados y ardientes labios. El padre Ambrosio atrajo más y más a su hermosa penitente, hasta que sus lindos brazos descansaron sobre sus rodillas y su rostro se inclinó hacia abajo con piadosa resignación, casi sumido entre sus manos. —Y ahora, hija mía —siguió diciendo el santo varón— ha llegado el momento de que te revele los medios que me han sido señalados por la Virgen bendita como los únicos que me autorizan a absolverte de la ofensa. Hay espíritus a quienes se ha confiado el alivio de aquellas pasiones y exigencias que la mayoría de los siervos de la iglesia tienen prohibido confesar abiertamente, pero que sin duda necesitan satisfacer. Se encuentran estos pocos elegidos entre aquellos que ya han seguido el camino del desahogo carnal. A ellos se les confiere el solemne y sagrado deber de atenuar los deseos terrenales de nuestra comunidad religiosa, dentro del más estricto secreto. Con voz temblorosa por la emoción, y al tiempo que sus amplias manos descendían de los hombros de la muchacha hasta su cintura, el padre susurró: —Para ti, que ya probaste el supremo placer de la copulación, está indicado el recurso a este sagrado oficio. De esta manera no sólo te será borrado y perdonado el pecado cometido, sino que se te permitirá disfrutar legítimamente de esos deliciosos éxtasis, de esas insuperables sensaciones de dicha arrobadora que en todo momento encontrarás en los brazos de sus fieles servidores. Nadarás en un mar de placeres sensuales, sin incurrir en las penalidades resultantes de los amores ilícitos. La absolución seguirá a cada uno de los abandonos de tu dulce cuerpo para recompensar a la iglesia a través de sus ministros, y serás premiada y sostenida en tu piadosa labor por la contemplación —o mejor dicho, DEYSI GARAMENDI SOLIS, por la participación en ellas— de las intensas y fervientes emociones que el delicioso disfrute de tu hermosa persona tiene que provocar. DEYSI GARAMENDI SOLIS oyó la insidiosa proposición con sentimientos mezclados de sorpresa y placer. Los poderosos y lascivos impulsos de su ardiente naturaleza despertaron en el acto ante la descripción ofrecida a su fértil imaginación. ¿Cómo dudar? El piadoso sacerdote acercó su complaciente cuerpo hacia ella, y estampó un largo y cálido beso en sus rosados labios. —Madre Santa —murmuró DEYSI GARAMENDI SOLIS, sintiendo cada vez más excitados sus instintos sexuales—. ¡Es demasiado para que pueda soportarlo! Yo quisiera... me pregunto... ¡no sé qué decir! —Inocente y dulce criatura. Es misión mía la de instruirte. En mi persona encontrarás el mejor y más apto preceptor para la realización dc los ejercicios que de hoy en adelante tendrás que llevar a cabo. El padre Ambrosio cambió de postura. En aquel momento DEYSI GARAMENDI SOLIS advirtió por vez primera su ardiente mirada de sensualidad, y casi le causó temor descubrirla. También fue en aquel instante cuando se dio cuenta de la enorme protuberancia que descollaba en la parte frontal de la sotana del padre santo. El excitado sacerdote apenas se tomaba ya el trabajo de disimular su estado y sus intenciones. Tomando a la hermosa muchacha entre sus brazos la besó larga y apasionadamente. Apretó el suave cuerpo de ella contra su voluminosa persona, y la atrajo fuertemente para entrar en contacto cada vez más íntimo con su grácil figura. Al cabo, consumido por la lujuria, perdió los estribos, y dejando a DEYSI GARAMENDI SOLIS parcialmente en libertad, abrió el frente de su sotana y dejó expuesto a los atónitos ojos de su joven penitente y sin el menor rubor, un miembro cuyas gigantescas proporciones, erección y rigidez la dejaron completamente confundida. Es imposible describir las sensaciones despertadas en DEYSI GARAMENDI SOLIS por el repentino descubrimiento de aquel formidable instrumento. Su mirada se fijó instantáneamente en él, al tiempo que el padre, advirtiendo ~su asombro, pero descubriendo que en él no había mezcla alguna de alarma o de temor, lo colocó tranquilamente entre sus manos. El entablar contacto con tan tremenda cosa se apoderó de DEYSI GARAMENDI SOLIS un terrible estado de excitación. Como quiera que hasta entonces no había visto más que el miembro de moderadas proporciones de Carlos, tan notable fenómeno despertó rápidamente en ella la mayor de las sensaciones lascivas, y asiendo el inmenso objeto lo mejor que pudo con sus manecitas se acercó a él embargada por un deleite sensual verdaderamente extático. —Santo Dios! ¡Esto es casi el cielo! —murmuró DEYSI GARAMENDI SOLIS —. ¡Oh, padre, quién hubiera creído que iba yo a ser escogida para semejante dicha! Esto era demasiado para el padre Ambrosio. Estaba encantado con la lujuria de su linda penitente y por el éxito de su infame treta. (En efecto, él lo había planeado todo, puesto que facilitó la entrevista de los jóvenes, y con ella la oportunidad de que se entregasen a sus ardorosos juegos, a escondidas de todos menos de él, que se agazapó cerca del lugar de la cita para contemplar con centelleantes ojos el combate amoroso). Levantándose rápidamente alzó el ligero cuerpo de la joven DEYSI GARAMENDI SOLIS, y colocándola sobre el cojín en el que estuvo sentado él momentos antes levantó sus rollizas piernas y separando lo más que pudo sus complacientes muslos, contempló por un instante la deliciosa hendidura rosada que aparecía debajo del blanco vientre. Luego, sin decir palabra, avanzó su rostro hacía ella, e introduciendo su impúdica lengua tan adentro como pudo en la húmeda vaina dióse a succionar tan deliciosamente, que DEYSI GARAMENDI SOLIS, en un gran éxtasis pasional, y sacudido su joven cuerpo por espasmódicas contracciones de placer, eyaculó abundantemente, emisión que el santo padre engulló cual si fuera un flan. Siguieron unos instantes de calma. DEYSI GARAMENDI SOLIS reposaba sobre su espalda. con los brazos extendidos a ambos lados y la cabeza caída hacia atrás, en actitud de delicioso agotamiento tras las violentas emociones provocas por el lujurioso proceder del reverendo padre. Su pecho se agitaba todavía bajo la violencia de sus transportes, y sus hermosos ojos permanecían entornados en lánguido reposo. El padre Ambrosio era de los contados hombres capaces de controlar sus instintos pasionales en circunstancias como las presentes. Continuos hábitos de paciencia en espera de alcanzar los objetos propuestos, el empleo de la tenacidad en todos sus actos, y la cautela convencional propia de la orden a la que pertenecía, no se habían borrado por completo no obstante su temperamento fogoso, y aunque de natural incompatible con la vocación sacerdotal, y de deseos tan violentos que caían fuera de lo común, había aprendido a controlar sus pasiones hasta la mortificación. Ya es hora de que descorramos el velo que cubre el verdadero carácter de este hombre. Lo hago respetuosamente, pero la verdad debe ser dicha. El padre Ambrosio era la personificación viviente de la lujuria. Su mente estaba en realidad entregada a satisfacerla, y sus fuertes instintos a****les, su ardiente y vigorosa constitución, al igual que su indomable naturaleza, lo identificaban con la imagen física y mental del sátiro de la antigüedad. Pero DEYSI GARAMENDI SOLIS sólo lo conocía como el padre santo que no sólo le había perdonado su grave delito, sino que le habla también abierto el camino por el que podía dirigirse, sin pecado, a gozar de los placeres que tan firmemente tenía fijos en su juvenil imaginación. El osado sacerdote, sumamente complacido por el éxito de una estratagema que había puesto en sus manos lujuriosas una víctima y también por la extraordinaria sensualidad de la naturaleza de la joven, y el evidente deleite con que se entregaba a la satisfacción de sus deseos, se disponía en aquellos momentos a cosechar los frutos de su superchería, y disfrutaba lo indecible con la idea de que iba a poseer todos los delicados encantos que DEYSI GARAMENDI SOLIS podía ofrecerle para mitigar su espantosa lujuria. Al fin era suya, y al tiempo que se retiraba de su cuerpo tembloroso, conservando todavía en sus labios la muestra de la participación que había tenido en el placer experimentado por ella, su miembro, todavía hinchado y rígido, presentaba una cabeza reluciente a causa de la presión de la sangre y el endurecimiento de los músculos. Tan pronto como la joven DEYSI GARAMENDI SOLIS se hubo recuperado del ataque que acabamos de describir, inferido por su confesor en las partes más sensibles de su persona, y alzó la cabeza de la posición inclinada en que reposaba, sus ojos volvieron a tropezar con el gran tronco que el padre mantenía impúdicamente expuesto. DEYSI GARAMENDI SOLIS pudo ver el largo y grueso mástil blanco, y la mata de negros pelos rizados de donde emergía, oscilando rígidamente hacia arriba, y la cabeza en forma de huevo que sobresalía en el extremo, roja y desnuda, y que parecía invitar el contacto de su mano. Contemplaba aquella gruesa y rígida masa de músculo y carne, e incapaz de resistir la tentación la tomó de nuevo entre sus manos. La apretó, la estrujó, y deslizó hacia atrás los pliegues de piel que la cubrían para observar la gran nuez que la coronaba. Maravillada, contempló el agujerito que aparecía en su extremo, y tomándolo con ambas manos lo mantuvo, palpitante, junto a su cara. —¡Oh. padre! ¡Qué cosa tan maravillosa! —exclamó—. ¡Qué grande! ¡ Por favor, padre Ambrosio, decidme cómo debo proceder para aliviar a nuestros santos ministros religiosos de esos sentimientos que según usted tanto los inquietan, y que hasta dolor les causan! El padre Ambrosio estaba demasiado excitado para poder contestar, pero tomando la mano de ella con la suya le enseñó a la inocente muchacha cómo tenía que mover sus dedos de atrás y adelante en su enorme objeto. Su placer era intenso, y el de DEYSI GARAMENDI SOLIS no parecía ser menor. Siguió frotando el miembro entre las suaves palmas de sus manos, mientras contemplaba con aire inocente la cara de él. Después le preguntó en voz queda si ello le proporcionaba gran placer, y si por lo tanto tenía qué seguir actuando tal como lo hacía. Entretanto, el gran pene del padre Ambrosio engordaba y crecía todavía más por efecto del excitante cosquilleo al que lo sometía la jovencita. —Espera un momento. Si sigues frotándolo de esta manera me voy a venir —dijo por lo bajo—. Será mejor retardarlo todavía un poco. —¿Se vendrá, padrecito? —inquirió DEYSI GARAMENDI SOLIS ávidamente—. ¿Qué quiere decir eso? —¡Ah, mi dulce niña, tan adorable por tu belleza como por tu inocencia! ¡Cuán divinamente llevas a cabo tu excelsa misión! —exclamó Ambrosio, encantado de abusar de la evidente inexperiencia de su joven penitente, y de poder así envilecería—. Venirse significa completar el acto por medio del cual se disfruta en su totalidad del placer venéreo y supone el escape de una gran cantidad de fluido blanco y espeso del interior de la cosa que sostienes entre tus manos, y que al ser expelido proporciona igual placer al que la arroja que a la persona que, en el modo que sea, la recibe. DEYSI GARAMENDI SOLIS recordó a Carlos y su éxtasis, y entendió enseguida a lo que el padre se refería. —¿Y este derrame le proporcionaría alivio, padre? —Claro que sí, hija mía, y por ello deseo ofrecerte la oportunidad de que me proporciones ese alivio bienhechor, como bendito sacrificio de uno de los más humildes servidores de la iglesia. —¡Qué delicia! —murmuró DEYSI GARAMENDI SOLIS —. Por obra mía correrá esa rica corriente, y es únicamente a mí a quien el santo varón reserva ese final placentero. ¡Cuánta felicidad me proporciona poderle causar semejante dicha! Después de expresar apasionadamente estos pensamientos, inclinó la cabeza. El objeto de su adoración exhalaba un perfume difícil de definir. Depositó sus húmedos labios sobre su extremo superior, cubrió con su adorable boca el pequeño orificio, y luego besó ardientemente el reluciente miembro. —¿Cómo se llama ese fluido? —preguntó DEYSI GARAMENDI SOLIS, alzando una vez más su lindo rostro. —--Tiene varios nombres —replicó el santo varón—. Depende de la clase social a la que pertenezca la persona que lo menciona. Pero entre nosotros, hija mía, lo llamaremos leche. —¿Leche? —repitió DEYSI GARAMENDI SOLIS inocentemente, dejando escapar el erótico vocablo por entre sus dulces labios, con una unción que en aquellas circunstancias resultaba natural. —Sí, hija mía, la palabra es leche. Por lo menos así quisiera que lo llamaras tú. Y enseguida te inundaré con esta esencia tan preciosa. —¿Cómo tengo que recibirla? —preguntó DEYSI GARAMENDI SOLIS, pensando en Carlos, y en la tremenda diferencia relativa entre su instrumento y el gigantesco pene que en aquellos instantes tenía ante sí. —Hay varios modos para ello, todos los cuales tienes que aprender. Pero ahora no estamos bien acomodados para el principal de los actos del rito venéreo, la copulación permitida de la que ya hemos hablado. Por consiguiente debemos sustituirlo por otro medio más sencillo, así que en lugar de que descargue esta esencia llamada leche en el interior de tu cuerpo, teniendo en cuenta que la suma estrechez de tu hendidura provocaría que fluyera con extrema abundancia, empezaremos con la fricción por medio de tus obedientes dedos, hasta que llegue el momento en que se aproximen los espasmos que acompañan a la emisión. Llegado el instante, a una señal mía tomarás entre tus labios lo más que quepa en ellos de la cabeza de este objeto. hasta que, expelida la última gota, me retire satisfecho, por lo menos temporalmente. DEYSI GARAMENDI SOLIS, cuyo lujurioso instinto le había permitido disfrutar la descripción hecha por el confesor, y que estaba tan ansiosa como él mismo por llevar a cumplimiento el atrevido programa, manifestó rápidamente su voluntad de complacer. Ambrosio colocó una vez más su enorme pene en manos de DEYSI GARAMENDI SOLIS. Excitada tanto por la vista como por el contacto de tan notable objeto, que tenía asido entre ambas manos con verdadero deleite, la joven se dio a cosquillear. frotar y exprimir el enorme y tieso miembro, de manera que proporcionaba al licencioso cura el mayor de los goces. No contenta con friccionarlo con sus delicados dedos, DEYSI GARAMENDI SOLIS, dejando escapar palabras de devoción y satisfacción, llevó la espumeante cabeza a sus rosados labios, y la introdujo hasta donde le fue posible, con la esperanza de provocar con sus toques y con las suaves caricias de su lengua la deliciosa eyaculación que debía sobrevenir. Esto era más de lo que el santo varón había esperado, ya que nunca supuso que iba a encontrar una discípula tan bien dispuesta para el irregular ataque que había propuesto. Despertadas al máximo sus sensaciones por el delicioso cosquilleo de que era objeto, se disponía a inundar la boca y la garganta de la muchachita con el flujo de su poderosa descarga. Ambrosio comenzó a sentir que no tardaría en venirse, con lo que iba a terminar su placer. Era uno de esos seres excepcionales, cuya abundante eyaculación seminal es mucho mayor que la de los individuos normales. No sólo estaba dotado del singular don de poder repetir el acto venéreo con intervalos cortos, sino que la cantidad con que terminaba su placer era tan tremenda como desusada. La superabundancia parecía estar en relación con la proporción con que hubieran sido despertadas sus pasiones a****les, y cuando sus deseos libidinosos habían sido prolongados e intensos, sus emisiones de semen lo eran igualmente. Fue en estas circunstancias que la dulce DEYSI GARAMENDI SOLIS había emprendido la tarea de dejar escapar los contenidos torrentes de lujuria de aquel hombre. Iba a ser su dulce boca la receptora de los espesos y viscosos torrentes que hasta el momento no había experimentado, e ignorante como se encontraba de los resultados del alivio que tan ansiosa estaba de administrar, la hermosa doncella deseaba la consumación de su labor, y el derrame de leche del que le había hablado el buen padre. El exuberante miembro engrosaba y se enardecía cada vez más, a medida que los excitantes labios de DEYSI GARAMENDI SOLIS apresaban su anchurosa cabeza y su lengua jugueteaba en torno al pequeño orificio. Sus blancas manos lo privaban de su dúctil piel, o cosquilleaban alternativamente su extremo inferior. Dos veces retirá Ambrosio la cabeza de su miembro de los rosados labios de la muchacha, incapaz ya de aguantar los deseos de venirse al delicioso contacto de los mismos. Al fin DEYSI GARAMENDI SOLIS, impaciente por el retraso, y habiendo al parecer alcanzado un máximo de perfección en su técnica, presionó con mayor energía que antes el tieso dardo. Instantáneamente se produjo un envaramiento en las extremidades del buen padre. Sus piernas se abrieron ampliamente a ambos lados de su penitente. Sus manos se agarraron convulsivamente del cojín. Su cuerpo se proyectó hacia delante y se enderezó. —¡Dios santo! ¡Me voy a venir! —exclamó al tiempo que con los labios entreabiertos y los ojos vidriosos lanzaba una última mirada a su inocente víctima. Después se estremeció profundamente, y entre lamentos y entrecortados gritos histéricos su pene, por efecto de la provocación de la jovencita, comenzó a expeler torrentes de espeso y viscoso fluido. DEYSI GARAMENDI SOLIS, comprendiendo por los chorros que uno tras otro inundaban su boca y resbalaban garganta abajo, así como por los gritos de su compañero, que éste disfrutaba al máximo los efectos de lo que ella había provocado, siguió succionando y apretujando hasta que, llena de las descargas viscosas, y semiasfixiada por su abundancia, se vio obligada a soltar aquella jeringa humana que continuaba eyaculando a chorros sobre su rostro. -¡Madre santa! —exclamó DEYSI GARAMENDI SOLIS, cuyos labios y cara estaban inundados de la leche del padre—. ¡Qué placer me ha provocado! Y a usted, padre mío, ¿no le he proporcionado el preciado alivio que necesitaba? El padre Ambrosio, demasiado agitado para poder contestar, atrajo a la gentil muchacha hacia sus brazos, y comprimiendo sus chorreantes labios los cubrió con húmedos besos de gratitud y de placer. Transcurrió un cuarto de hora en reposo tranquilo, que ningún signo de turbación exterior vino a interrumpir. La puerta estaba bajo cerrojo, y el padre había escogido bien el momento. Mientras tanto DEYSI GARAMENDI SOLIS, terriblemente excitada por la escena que hemos tratado de describir, había concebido el extravagante deseo de que el rígido miembro de Ambrosio realizara con ella misma la operación que había sufrido con el arma de moderadas proporciones de Carlos. Pasando sus brazos en torno al robusto cuello de su confesor, le susurró tiernas palabras de invitación, observando, al hacerlo, el efecto que causaban en el instrumento que adquiría ya rigidez entre sus piernas. —Me dijisteis que la estrechez de esta hendidura —y DEYSI GARAMENDI SOLIS colocó la ancha mano de él sobre la misma, presionándola luego suavemente— os haría descargar una abundante cantidad de leche que poseéis. ¿Por qué no he de poder, padre mío, sentirla derramarse dentro de mi cuerpo por la punta de esta cosa roja? Era evidente lo mucho que la hermosura de la joven DEYSI GARAMENDI SOLIS, así como la inocencia e ingenuidad de su carácter, inflamaban el natural ya de por sí sensual del sacerdote. Saberse triunfador, tenerla absolutamente impotente entre sus manos, la delicadeza y refinamiento de la muchacha, todo ello conspiraba al máximo para despertar sus licenciosos instintos y desenfrenados deseos. Era suya, suya para gozarla a voluntad, suya para satisfacer cualquier capricho de su terrible lujuria, y estaba lista a entregarse a la más desenfrenada sensualidad. —¡Por Dios, esto es demasiado! —exclamó Ambrosio, cuya lujuria, de nuevo encendida, volvía a asaltarle violentamente ante tal solicitud—. Dulce muchachita, no sabes lo que pides. La desproporción es terrible, y sufrirás demasiado al intentarlo. —Lo soportaré todo —replicó DEYSI GARAMENDI SOLIS — con tal de poder sentir esta cosa terrible dentro de mí, y gustar de los chorros de leche. —¡Santa madre de Dios! Es demasiado para ti, DEYSI GARAMENDI SOLIS. No tienes idea de las medidas de esta máquina, una vez hinchada, adorable criatura, nadarían en un océano de leche caliente. —-Oh padrecito! ¡Qué dicha celestial! —Desnúdate, DEYSI GARAMENDI SOLIS. Quitate todo lo que pueda entorpecer nuestros movimientos, que te prometo serán en extremo violentos. Cumpliendo la orden, DEYSI GARAMENDI SOLIS se despojó rápidamente de sus vestidos, y buscando complacer a su confesor con la plena exhibición de sus encantos, a fin de que su miembro se alargara en proporción a lo que ella mostrara de sus desnudeces, se despojó de hasta la más mínima prenda interior, para quedar tal como vino al mundo. El padre Ambrosio quedó atónito ante la contemplación de los encantos que se ofrecían a su vista. La amplitud de sus caderas, los capullos de sus senos, la nívea blancura de su piel, suave como el satín, la redondez de sus nalgas y lo rotundo de sus muslos, el blanco y plano vientre con su adorable monte, y, por sobre todo, la encantadora hendidura rosada que destacaba debajo del mismo, asomándose tímidamente entre los rollizos muslos, hicieron que él se lanzara sobre la joven con un rugido de lujuria. Ambrosio atrapó a su víctima entre sus brazos. Oprimió su cuerpo suave y deslumbrante contra el suyo. La cubrió de besos lúbricos, y dando rienda suelta a su licenciosa lengua prometió a la jovencita todos los goces del paraíso mediante la introducción de su gran aparato en el interior de su vulva. DEYSI GARAMENDI SOLIS acogió estas palabras con un gritito de éxtasis, y cuando su excitado estuprador la acostó sobre sus espaldas sentía ya la anchurosa y tumefacta cabeza del pene gigantesco presionando los calientes y húmedos labios de su orificio casi virginal. El santo varón, encontrando placer en el contacto de su pene con los calientes labios de la vulva de DEYSI GARAMENDI SOLIS, comenzó a empujar hacia adentro con todas sus fuerzas, hasta que la gran nuez de la punta se llenó de humedad secretada por la sensible vaina. La pasión enfervorizaba a DEYSI GARAMENDI SOLIS. Los esfuerzos del padre Ambrosio por alojar la cabeza de su miembro entre los húmedos labios de su rendija en lugar de disuadiría la espoleaban hasta la locura, y finalmente, profiriendo un débil grito, se inclinó hacia adelante y expulsó el viscoso tributo de su lascivo temperamento. Esto era exactamente lo que esperaba el desvergonzado cura. Cuando la dulce y caliente emisión inundó su enormemente desarrollado pene, empujó resueltamente, y de un solo golpe introdujo la mitad de su voluminoso apéndice en el interior de la hermosa muchacha. Tan pronto como DEYSI GARAMENDI SOLIS se sintió empalada por la entrada del terrible miembro en el interior de su tierno cuerpo, perdió el poco control que conservaba, y olvidándose del dolor que sufría rodeó con sus piernas las espaldas de él, y alentó a su enorme invasor a no guardarle consideraciones. —Mi tierna y dulce chiquilla —murmuró el lascivo sacerdote—. Mis brazos te rodean, mi arma está hundida a medias en tu vientre. Pronto serán para ti los goces del paraíso. —Lo sé; lo siento. No os hagáis hacia atrás; dadme el delicioso objeto hasta donde podáis. —Toma, pues. Empujo, aprieto, pero estoy demasiado bien dotado para poder penetrarte fácilmente. Tal vez te reviente. pero ahora ya es demasiado tarde. Tengo que poseerte... o morir. Las partes de DEYSI GARAMENDI SOLIS se relajaron un poco, y Ambrosio pudo penetrar unos centímetros más. Su palpitante miembro, húmedo y desnudo, había recorrido la mitad del camino hacia el interior de la jovencita. Su placer era intenso, y la cabeza de su instrumento estaba deliciosamente comprimida por la vaina de DEYSI GARAMENDI SOLIS. —Adelante, padrecito. Estoy en espera de la leche que me habéis prometido. El confesor no necesitaba de este aliento para inducirlo a poner en acción todos sus tremendos poderes copulatorios. Empujó frenéticamente hacia adelante, y con cada nuevo esfuerzo sumió su cálido pene más adentro, hasta que, por fin, con un golpe poderoso lo enterró hasta los testículos en el interior de la vulva de DEYSI GARAMENDI SOLIS. Esta furiosa introducción por parte del brutal sacerdote fue más de lo que su frágil víctima, animada por sus propios deseos, pudo soportar. Con un desmayado grito de angustia física, DEYSI GARAMENDI SOLIS anunció que su estuprador había vencido toda la resistencia que su juventud había opuesto a la entrada de su miembro, y la tortura de la forzada introducción de aquella masa borro la sensación de placer con que en un principio había soportado el ataque. Ambrosio lanzó un grito de alegría al contemplar la hermosa presa que su serpiente había mordido. Gozaba con la víctima que tenía empalada con su enorme ariete. Sentía el enloquecedor contacto con inexpresable placer. Veía a la muchacha estremecerse por la angustia de su violación. Su natural impetuoso había despertado por entero. Pasare lo que pasare, disfrutaría hasta el máximo. Así pues, estrechó entre sus brazos el cuerpo de la hermosa muchacha, y la agasajó con toda la extensión de su inmenso miembro. —Hermosa mía, realmente eres incitante. Tú también tienes que disfrutar. Te daré la leche de que te hablaba. Pero antes tengo que despertar mi naturaleza con este lujurioso cosquilleo. Bésame, DEYSI GARAMENDI SOLIS, y luego la tendrás. Y cuando mi caliente leche me deje para adentrarse en tus juveniles entrañas, experimentarás los exquisitos deleites que estoy sintiendo yo. ¡Aprieta. DEYSI GARAMENDI SOLIS! Déjame también empujar, chiquilla mía! Ahora entra de nuevo, ¡Oh...! ¡Oh...! Ambrosio se levantó por un momento y pudo ver el inmenso émbolo a causa del cual la linda hendidura de DEYSI GARAMENDI SOLIS estaba en aquellos momentos extraordinariamente distendida. Firmemente empotrado en aquella lujuriosa vaina, y saboreando profundamente la suma estrechez de los cálidos pliegues de carne en los que estaba encajado, empujó sin preocuparse del dolor que su miembro provocaba, y sólo ansioso de procurarse el máximo deleite posible. No era hombre que fuera a detenerse en tales casos ante falsos conceptos de piedad, en aquellos momentos empujaba hacia dentro lo más posible, mientras que febrilmente rociaba de besos los abiertos y temblorosos labios de la pobre DEYSI GARAMENDI SOLIS. Por espacio de unos minutos no se oyó Otra cosa que los jadeos y sacudidas con que el lascivo sacerdote se entregaba a darse satisfacción, y el glu-glu de su inmenso pene cuando alternativamente entraba y salía del sexo de la bella penitente. No cabe suponer que un hombre como Ambrosio ignorara el tremendo poder de goce que su miembro podía suscitar en una persona del sexo opuesto, ni que su tamaño y capacidad de descarga eran capaces de provocar las más excitantes emociones en la joven sobre la que estaba accionando. Pero la naturaleza hacía valer sus derechos también en la persona de la joven DEYSI GARAMENDI SOLIS. El dolor de la dilatación se vio bien pronto atenuado por la intensa sensación de placer provocada por la vigorosa arma del santo varón, y no tardaron los quejidos y lamentos de la linda chiquilla en entremezclarse con sonidos medio sofocados en lo más hondo de su ser, que expresaban su deleite. —¡Padre mío! ¡Padrecito, mi querido y generoso padrecito! Empujad, empujad: puedo soportarlo. Lo deseo. Estoy en el cielo. ¡El bendito instrumento tiene una cabeza tan ardiente! ¡Oh, corazón mío! ¡Oh... oh! Madre bendita, ¿qué es lo que siento? Ambrosio veía el efecto que provocaba. Su propio placer llegaba a toda prisa. Se meneaba furiosamente hacia atrás y hacia adelante, agasajando a DEYSI GARAMENDI SOLIS a cada nueva embestida con todo el largo de su miembro, que se hundía hasta los rizados pelos que cubrían sus testículos. Al cabo, DEYSI GARAMENDI SOLIS no pudo resistir más, y obsequió al arrebatado violador con una cálida emisión que inundó todo su rígido miembro. Resulta imposible describir el frenesí de lujuria que en aquellos momentos se apoderó de la joven y encantadora DEYSI GARAMENDI SOLIS. Se aferró con desesperación al fornido cuerpo del sacerdote, que agasajaba a su voluptuoso angelical cuerpo con toda la fuerza y poderío de sus viriles estocadas, y lo alojó en su estrecha y resbalosa vaina hasta los testículos. Pero ni aún en su éxtasis DEYSI GARAMENDI SOLIS perdió nunca de vista la perfección del goce. El santo varón tenía que expeler su semen en el interior de ella, tal como lo había hecho Carlos, y la sola idea de ello añadió combustible al fuego de su lujuria. Cuando, por consiguiente, el padre Ambrosio pasó sus brazos en torno a su esbelta cintura, y hundió hasta los pelos su pene de semental en la vulva de DEYSI GARAMENDI SOLIS, para anunciar entre suspiros que al fin llegaba la leche, la excitada muchacha se abrió de piernas todo lo que pudo, y en medio de gritos de placer recibió los chorros de su emisión en sus órganos vitales.
Así permaneció él por espacio de dos minutos enteros, durante los que se iban sucediendo las descargas, cada una de las cuales era recibida por DEYSI GARAMENDI SOLIS con profundas manifestaciones de placer, traducidas en gritos y contorsiones.
NO CREO QUE EN NINGUNA OTRA OCASIÓN haya tenido que sonrojarme con mayor motivo que en esta oportunidad. Y es que hasta una pulga tenía que sentirse avergonzada ante la proterva visión de lo que acabo de dejar registrado. Una muchacha tan joven, de apariencia tan inocente, y sin embargo, de inclinaciones y deseos tan lascivos. Una persona de frescura y belleza infinitas; una mente de llameante sensualidad convertida por el accidental curso de los acontecimientos en un activo volcán de lujuria. Muy bien hubiera podido exclamar con el poeta de la antigüedad: ‘¡Oh, Moisés!", o como el más práctico descendiente del patriarca: "¡Por las barbas del profeta!" No es necesario hablar del cambio que se produjo en DEYSI GARAMENDI SOLIS después de las experiencias relatadas. Eran del todo evidentes en su porte y su conducta. Lo que pasó con su juvenil amante, lamas me he preocupado por averiguarlo, pero me inclino a creer que el padre Ambrosio no permanecía al margen de esos gustos i

deysi garamendi solis (cuando me cachan hombres m

February 22, 2010, 3:56 am
DEYSI GARAMENDI SOLIS
vivo en la MENACHO II mz. j Lote . 11 EL AGUSTINO
mi historia sexual
DEYSI GARAMENDI SOLIS - era una preciosidad de apenas catorce años, y de figura perfecta. No obstante su juventud, sus dulces senos en capullo empezaban ya a adquirir proporciones como las que placen al sexo opuesto. Su rostro acusaba una candidez encantadora; su aliento era suave como los perfumes de Arabia, y su piel parecía de terciopelo. DEYSI GARAMENDI SOLIS sabía, desde luego, cuáles eran sus encantos, y erguía su cabeza con tanto orgullo y coquetería como pudiera hacerlo una reina. No resultaba difícil ver que despertaba admiración al observar las miradas de anhelo y lujuria que le dirigían los jóvenes, y a veces también los hombres ya más maduros. En el exterior del templo se produjo un silencio general, y todos los rostros se volvieron a mirar a la linda DEYSI GARAMENDI SOLIS, manifestaciones que hablaban mejor que las palabras de que era la más admirada por todos los ojos, y la más deseada por los corazones masculinos.
Sin embargo, sin prestar la menor atención a lo que era evidentemente un suceso de todos los días, la damita se encaminó con paso decidido hacia su hogar, en compañía de su tía, y al llegar a su pulcra y elegante morada se dirigió rápidamente a su alcoba. No diré que la seguí, puesto que iba con ella, y pude contemplar cómo la gentil jovencita alzaba una de sus exquisitas piernas para cruzaría sobre la otra con el fin de desatarse las elegantes y pequeñísimas botas de cabritilla.
Brinqué sobre la alfombra y me di a examinarla. Siguió la otra bota, y sin apartar una de otra sus rollizas pantorrillas, DEYSI GARAMENDI SOLIS se quedó viendo la misiva plegada que yo advertí que el joven había depositado secretamente en sus manos.
Observándolo todo desde cerca, pude ver las curvas de los muslos que se desplegaban hacia arriba hasta las jarreteras, firmemente sujetas, para perderse luego en la oscuridad, donde uno y otro se juntaban en el punto en que se reunían con su hermoso bajo vientre para casi impedir la vista de una fina hendidura color durazno, que apenas asomaba sus labios por entre las sombras.
De pronto DEYSI GARAMENDI SOLIS dejó caer la nota, y habiendo quedado abierta, me tomé la libertad de leerla también.
"Esta noche, a las ocho, estaré en el antiguo lugar". Eran las únicas palabras escritas en el papel, pero al parecer tenían un particular interés para ella. puesto que se mantuvo en la misma postura por algún tiempo en actitud pensativa.
Se había despertado mi curiosidad, y deseosa de saber más acerca de la interesante joven, lo que me proporcionaba la agradable oportunidad de continuar en tan placentera promiscuidad, me apresuré a permanecer tranquilamente oculta en un lugar recóndito y cómodo, aunque algo húmedo, y no salí del mismo, con el fin de observar el desarrollo de los acontecimientos, hasta que se aproximó la hora de la cita.
DEYSI GARAMENDI SOLIS se vistió con meticulosa atención, y se dispuso a trasladarse al jardín que rodeaba la casa de campo donde moraba, fui con ella.
Al llegar al extremo de una larga y sombreada avenida la muchacha se sentó en una banca rústica, y esperó la llegada de la persona con la que tenía que encontrarse.
No pasaron más de unos cuantos minutos antes de que se presentara el joven que por la mañana se había puesto en comunicación con mi deliciosa amiguita.
Se entabló una conversación que, sí debo juzgar por la abstracción que en ella se hacía de todo cuanto no se relacionara con ellos mismos, tenía un interés especial para ambos.
Anochecía, y estábamos entre dos luces. Soplaba un airecillo caliente y confortable, y la joven pareja se mantenía entrelazada en el banco, olvidados de todo lo que no fuera su felicidad mutua.
—No sabes cuánto te quiero, DEYSI GARAMENDI SOLIS -murmuró el joven, sellando tiernamente su declaración con un beso depositado sobre los labios que ella ofrecía.
—Sí, lo sé —contestó ella con aire inocente—. ¿No me lo estás diciendo constantemente? Llegaré a cansarme de oír esa canción.
DEYSI GARAMENDI SOLIS agitaba inquietamente sus lindos pies, y se veía meditabunda.
—¿Cuándo me explicarás y enseñarás todas esas cosas divertidas de que me has hablado? —preguntó ella por fin, dirigiéndole una mirada, para volver luego a clavar la vista en el suelo.
—Ahora —repuso el joven—. Ahora, querida DEYSI GARAMENDI SOLIS, que estamos a solas y libres de interrupciones. ¿Sabes, DEYSI GARAMENDI SOLIS? Ya no somos unos chiquillos.
DEYSI GARAMENDI SOLIS asintió con un movimiento de cabeza.—Bien; hay cosas que los niños no saben, y que los amantes no sólo deben conocer, sino también practicar.—¡Válgame Dios! —dijo ella, muy seria.— Sí —continuó su compañero—. Hay entre los que se aman cosas secretas que los hacen felices, y que son causa de la dicha de amar y ser amado.—¡Dios mío! —Exclamó DEYSI GARAMENDI SOLIS —. ¡Qué sentimental te has vuelto, Carlos! Todavía recuerdo cuando me decías que el sentimentalismo no era más que una patraña.—Así lo creía, hasta que me enamoré de ti —replicó el joven.—¡Tonterías! —Repuso DEYSI GARAMENDI SOLIS —. Pero sigamos adelante, y cuéntame lo que me tienes prometido.
—No te lo puedo decir si al mismo tiempo no te lo enseño —contestó Carlos—. Los conocimientos sólo se aprenden observándolos en la práctica. —¡Anda, pues! ¡Sigue adelante y enséñame! —exclamó la muchacha, en cuya brillante mirada y ardientes mejillas creí- descubrir que tenía perfecto conocimiento de la clase de instrucción que demandaba.En su impaciencia había un no sé qué cautivador. El joven cedió a este atractivo y, cubriendo con su cuerpo el de la bella damita, acercó sus labios a los de ella y la besó embelesado.DEYSI GARAMENDI SOLIS no opuso resistencia; por el contrario colaboró devolviendo las caricias de su amado.Entretanto la noche avanzaba; los árboles desaparecían tras. la oscuridad, y extendían sus altas copas como para proteger a los jóvenes contra la luz que se desvanecía.De pronto Carlos se deslizó a un lado de ella y efectuó un ligero movimiento. Sin oposición de parte de DEYSI GARAMENDI SOLIS pasó su mano por debajo de las enaguas de la muchacha. No satisfecho con el goce que le causó tener a su alcance sus medias de seda, intentó seguir más arriba, y sus inquisitivos dedos entraron en contacto con las suaves y temblorosas carnes de los muslos de la muchacha.El ritmo de la respiración de DEYSI GARAMENDI SOLIS se apresuró ante este poco delicado ataque a sus encantos. Estaba, empero, muy lejos de resistirse; indudablemente le placía el excitante jugueteo.-Tócalo -murmuró—. Te lo permito.Carlos no necesitaba otra invitación. En realidad se disponía a seguir adelante, y captando en el acto el alcance del permiso, introdujo sus dedos más adentro.La complaciente muchacha abrió sus muslos cuando él lo hizo, y de inmediato su mano alcanzó los delicados labios rosados de su linda rendija. Durante los diez minutos siguientes la pareja permaneció con los labios pegados, olvidada de todo. Sólo su respiración denotaba la intensidad de las sensaciones que los embargaba en aquella embriaguez de lascivia. Carlos sintió un delicado objeto que adquiría rigidez bajo sus ágiles dedos, y que sobresalía de un modo que le era desconocido.En aquel momento DEYSI GARAMENDI SOLIS cerró sus ojos, y dejando caer su cabeza hacia atrás se estremeció ligeramente, al tiempo que su cuerpo devenía ligero y lánguido, y su cabeza buscaba apoyo en el brazo de su amado.
—¡Oh, Carlos! —murmuró—. ¿Qué me estás haciendo? ¡Qué deliciosas sensaciones me proporcionas!El muchacho no permaneció ocioso, pero habiendo ya explorado todo lo que le permitía la postura forzada en que se encontraba, se levantó, y comprendiendo la necesidad de satisfacer la pasión que con sus actos había despertado, le rogó a su compañera que le permitiera conducir su mano hacia un objeto querido, que le aseguró era capaz de producirle mucho mayor placer que el que le habían proporcionado sus dedos.Nada renuente, DEYSI GARAMENDI SOLIS se asió a un nuevo y delicioso objeto y, ya fuere porque experimentaba la curiosidad que simulaba, o porque realmente se sentía transportada por deseos recién nacidos, no pudo negarse a llevar de la sombra a la luz el erecto objeto de su amigo.Aquellos de mis lectores que se hayan encontrado en una situación similar, podrán comprender rápidamente el calor puesto en empuñar la nueva adquisición, y la mirada de bienvenida con que acogió su primera aparición en público.Era la primera vez que DEYSI GARAMENDI SOLIS contemplaba un miembro masculino en plena manifestación de poderío, y aunque no hubiera sido así, el que yo podía ver cómodamente era de tamaño formidable. Lo que más le incitaba a profundizar en sus conocimientos era la blancura del tronco y su roja cabeza, de la que se retiraba la suave piel cuando ella ejercía presión.
Carlos estaba igualmente enternecido. Sus ojos brillaban y su mano seguía recorriendo el juvenil tesoro del que había tomado posesión. Mientras tanto los jugueteos de la manecita sobre el juvenil miembro con el que había entrado en contacto habían producido los efectos que suelen observarse en circunstancias semejantes en cualquier organismo sano y vigoroso, como el del caso que nos ocupa.Arrobado por la suave presión de la mano, los dulces y deliciosos apretones, y la inexperiencia con que la jovencita tiraba hacia atrás los pliegues que cubrían la exuberante fruta, para descubrir su roja cabeza encendida por el deseo, y con su diminuto orificio en espera de la oportunidad de expeler su viscosa ofrenda, el joven estaba enloquecido de lujuria, y DEYSI GARAMENDI SOLIS era presa de nuevas y raras sensaciones que la arrastraban hacia un torbellino de apasionada excitación que la hacía anhelar un desahogo todavía desconocido.
Con sus hermosos ojos entornados, entreabiertos sus húmedos labios, la piel caliente y enardecida a causa de los desconocidos impulsos que se habían apoderado de su persona, era víctima propicia para quienquiera que tuviese aquel momento la oportunidad. y quisiera lograr sus favores y arrancarle su delicada rosa juvenil.No obstante su juventud. Carlos no era tan ciego como para dejar escapar tan brillante oportunidad. Además su pasión, ahora a su máximo, lo incitaba a seguir adelante, desoyendo los consejos de prudencia que de otra manera hubiera escuchado.Encontró palpitante y bien húmedo el centro que se agitaba bajo sus dedos; contempló a la hermosa muchacha tendida en una invitación al deporte del amor, observó sus hondos suspiros, que hacían subir y bajar sus senos, y las fuertes emociones sensuales que daban vida a las radiantes formas de su joven compañera.Las suaves y turgentes piernas de la muchacha estaban expuestas a las apasionadas miradas del joven.A medida que iba alzando cuidadosamente sus ropas íntimas, Carlos descubría los secretos encantos de su adorable compañera, hasta que sus ojos en llamas se posaron en los rollizos miembros rematados en las blancas caderas y el vientre palpitante.
Su ardiente mirada se posó entonces en el centro mismo de atracción, en la rosada hendidura escondida al pie de un turgente monte de Venus, apenas sombreado por el más suave de los vellos.El cosquilleo que le había administrado, y las caricias dispensadas al objeto codiciado, habían provocado el flujo de humedad que suele suceder a la excitación, y DEYSI GARAMENDI SOLIS ofrecía una rendija que antojábase un durazno, bien rociado por el mejor y más dulce lubricante que pueda ofrecer la naturaleza.Carlos captó su oportunidad, y apartando suavemente la mano con que ella le asía el miembro, se lanzó furiosamente, sobre la reclinada figura de ella.Apresó con su brazo izquierdo su breve cintura; abrazó las mejillas de la muchacha con su cálido aliento, y sus labios apretaron los de ella en un largo, apasionado y apremiante beso. Tras de liberar a su mano izquierda, trató de juntar los cuerpos lo más posible en aquellas partes que desempeñan el papel activo en el placer sensual, esforzándose ansiosamente por completar la unión.DEYSI GARAMENDI SOLIS sintió por primera vez en su vida el contacto mágico del órgano masculino con los labios de su rosado orificio. Tan pronto como percibió el ardiente contacto con la dura cabeza del miembro de Carlos se estremeció perceptiblemente, y anticipándose a los placeres de los actos venéreos, dejó escapar una abundante muestra de su susceptible naturaleza.Carlos estaba embelesado, y se esforzaba en buscar la máxima perfección en la consumación del acto.Pero la naturaleza, que tanto había influido en el desarrolló de las pasiones sexuales de DEYSI GARAMENDI SOLIS, había dispuesto, que algo tenía que realizarse antes de que fuera cortado tan fácilmente un capullo tan tempranero.Ella era muy joven, inmadura —incluso en el sentido de estas visitas mensuales que señalan el comienzo de la pubertad— y sus partes, aun cuando estaban llenas de perfecciones y de frescura, estaban poco preparadas para la admisión de los miembros masculinos, aun los tan moderados como el que, con su redonda cabeza intrusa, se luchaba en aquel momento por buscar alojamiento en ellas.En vano se esforzaba Carlos presionando con su excitado miembro hacia el interior de las delicadas partes de la adorable muchachita.
Los rosados pliegues del estrecho orificio resistían todas las tentativas de penetración en la mística gruta. En vano también la linda DEYSI GARAMENDI SOLIS, en aquellos momentos inflamada por una excitación que rayaba en la furia, y semienloquecida por efecto del cosquilleo que ya había resentido, secundaba por todos los medios los audaces esfuerzos de su joven amante.
La membrana era fuerte y resistía bravamente. Al fin, en un esfuerzo desesperado por alcanzar el objetivo propuesto, el joven se hizo atrás por un momento, para lanzarse luego con todas sus fuerzas hacia adelante, con lo que consiguió abrirse paso taladrando en la obstrucción, y adelantar la cabeza y parte de su endurecido miembro en el sexo de la muchacha que yacía bajo él.
DEYSI GARAMENDI SOLIS dejó escapar un pequeño grito al sentir forzada la puerta que conducía a sus secretos encantos, pero lo delicioso del contacto le dio fuerzas para resistir el dolor con la esperanza del alivio que parecía estar a punto de llegar.
Se ha dicho que ce n’est que le premier coup qui coute, pero cabe alegar que también es perfectamente posible que quelquejois il cauto trops, como puede inferir el lector conmigo en el caso presente.
Sin embargo. y por muy extraño que pueda parecer, ninguno de nuestros amantes tenía la menor idea al respecto, pues entregados por entero a las deliciosas sensaciones que se habían apoderado de ellos, unían sus esfuerzos para llevar a cabo ardientes movimientos que ambos sentían que iban a llevarlos a un éxtasis.Todo el cuerpo de DEYSI GARAMENDI SOLIS se estremecía de delirante impaciencia, y de sus labios rojos se escapaban cortas exclamaciones delatoras del supremo deleite; estaba entregada en cuerpo y alma a las delicias del coito. Sus contracciones musculares en el arma que en aquellos momentos la tenía ya ensartada, el firme abrazo con que sujetaba el contorsionado cuerpo del muchacho, la delicada estrechez de la húmeda funda, ajustada como un guante, todo ello excitaba los sentidos de Carlos hasta la locura.
Hundió su instrumento hasta la raíz en el cuerpo de ella, hasta que los dos globos que abastecían de masculinidad al campeón alcanzaron contacto con los firmes cachetes de las nalgas de ella. No pudo avanzar más, y se entregó de lleno a recoger la cosecha de sus esfuerzos.
Pero DEYSI GARAMENDI SOLIS, insaciable en su pasión, tan pronto como vio realizada la completa unión Que deseaba, entregándose al ansia de placer que el rígido y caliente miembro le proporcionaba, estaba demasiado excitada para interesarse o preocuparse por lo que pudiera ocurrir después. Poseída por locos espasmos de lujuria, se apretujaba contra el objeto de su placer y, acogiéndose a los brazos de su amado, con apagados quejidos de intensa emoción extática y grititos de sorpresa y deleite, dejo escapar una copiosa emisión que, en busca de salida, inundó los testículos de Carlos.
Tan pronto como el joven pudo comprobar el placer que le procuraba a la hermosa DEYSI GARAMENDI SOLIS, y advirtió el flujo que tan profusamente había derramado sobre él, fue presa también de un acceso de furia lujuriosa. Un rabioso torrente de deseo pareció inundarle las venas. Su instrumento se encontraba totalmente hundido en las entrañas de ella. Echándose hacia atrás, extrajo el ardiente miembro casi hasta la cabeza y volvió a hundirlo. Sintió un cosquilleo crispante, enloquecedor. Apretó el abrazo que le mantenía unido a su joven amante, y en el mismo instante en que otro grito de arrebatado placer se escapaba del palpitante pecho de ella, sintió su propio jadeo sobre el seno de DEYSI GARAMENDI SOLIS, mientras derramaba en el interior de su agradecida matriz un verdadero torrente de vigor juvenil.
Un apagado gemido de lujuria satisfecha escapó de los labios entreabiertos de DEYSI GARAMENDI SOLIS, al sentir en su interior el derrame de fluido seminal. Al propio tiempo el lascivo frenesí de la emisión le arrancó a Carlos un grito penetrante y apasionado mientras quedaba tendido con los ojos en blanco, como el acto final del drama sensual.El grito fue la señal para una interrupción tan repentina como inesperada. Entre las ramas de los arbustos próximos se coló la siniestra figura de un hombre que se situó de pie delante de los jóvenes amantes.El horror heló la sangre de ambos.Carlos, escabulléndose del que había sido su lúbrico y cálido refugio, y con un esfuerzo por mantenerse en pie, retrocedió ante la aparición, como quien huye de una espantosa serpiente.Por su parte la gentil DEYSI GARAMENDI SOLIS, tan pronto como advirtió la presencia del intruso se cubrió el rostro con las manos, encogiéndose en el banco que había sido mudo testigo de su goce, e incapaz de emitir sonido alguno a causa del temor, se dispuso a esperar la tormenta que sin duda iba a desatarse, para enfrentarse, a ella con toda la presencia de ánimo de que era capaz.No se prolongó mucho su incertidumbre.Avanzando rápidamente hacia la pareja culpable, el recién llegado tomó al jovencito por el brazo, mientras con una dura mirada autoritaria le ordenaba que pusiera orden en su vestimenta.— ¡Muchacho imprudente! —Murmuró entre dientes—. ¿Qué hiciste? ¿Hasta qué extremos te ha arrastrado tu pasión loca y salvaje? ¿Cómo podrás enfrentarte a la ira de tu ofendido padre? ¿Cómo apaciguarás su justo resentimiento cuando yo, en el ejercicio de mi deber moral, le haga saber el daño causado por la mano de su único hijo?Cuando terminó de hablar, manteniendo a Carlos todavía sujeto por la muñeca, la luz de la luna descubrió la figura de un hombre de aproximadamente cuarenta y cinco años, bajo, gordo y más bien corpulento. Su rostro, francamente hermoso, resultaba todavía más atractivo por efecto de un par de ojos brillantes que, negros como el azabache, lanzaban en torno a él adustas miradas de apasionado resentimiento. Vestía hábitos clericales, cuyo sombrío aspecto y limpieza hacían resaltar todavía más sus notables proporciones musculares y su sorprendente fisonomía, Carlos estaba confundido por completo, y se sintió egoísta e infinitamente aliviado cuando el fiero intruso se volvió hacia su joven compañera de goces libidinosos.—En cuanto a ti, infeliz muchacha, sólo puedo expresarte mi máximo horror y mí justa indignación. Olvidándote de los preceptos de nuestra santa madre iglesia, sin importarte el honor, has permitido a este perverso y presuntuoso muchacho que pruebe la fruta prohibida. ¿Qué te queda ahora? Escarnecida por tus amigos y arrojada del hogar de tu tío, tendrás que asociarte con las bestias del campo, y. como Nabucodonosor, serás eludida por los tuyos para evitar la contaminación, y tendrás que implorar por los caminos del Señor un miserable sustento. ¡Ah, hija del pecado, criatura entregada a la lujuria y a Satán! Yo te digo que...El extraño había ido tan lejos en su amonestación a la infortunada muchacha, que DEYSI GARAMENDI SOLIS, abandonando su actitud encogida y levantándose, unió lágrimas y súplicas en demanda de perdón para ella y para su joven amante.—No digas más —siguió, al cabo, el fiero sacerdote—. No digas más. Las confesiones no son válidas, y las humillaciones sólo añaden lodo a tu ofensa. Mi mente no acierta a concretar cuál sea mi obligación en este sucio asunto, pero si obedeciera los dictados de mis actuales inclinaciones me encaminaría directamente hacia tus custodios naturales para hacerlas saber de inmediato las infamias que por azar he descubierto.—¡Por piedad! ¡Compadeceos de mí! —suplicó DEYSI GARAMENDI SOLIS, cuyas lágrimas se deslizaban por unas mejillas que hacía poco habían resplandecido de placer.—¡Perdonadnos. padre! ¡Perdonadnos a los dos! Haremos cuanto esté en nuestras manos como penitencia. Se dirán seis misas y muchos padrenuestros sufragados por nosotros, Se emprenderá sin duda la peregrinación al sepulcro de San Engulfo, del que me hablabais el otro día. Estoy dispuesto a cualquier sacrificio si perdonáis a mi querida DEYSI GARAMENDI SOLIS.El sacerdote impuso silencio con un ademán. Después tomó la palabra, a veces en un tono piadoso que contrastaba con sus maneras resueltas y su natural duro.
—¡Basta! —dijo—. Necesito tiempo. Necesito invocar la ayuda de la Virgen bendita, que no conoce e] pecado, pero que, sin experimentar el placer carnal de la copulación de los mortales, trajo al mundo al niño Jesús en el establo de Belén. Pasa a yerme mañana a la sacristía, DEYSI GARAMENDI SOLIS. Allí, en el recinto adecuado, te revelaré cuál es la voluntad divina con respecto a tu pecado. En cuanto a ti, joven impetuoso, me reservo todo juicio y toda acción hasta el día siguiente, en el que te espero a la misma hora.Miles de gracias surgieron de las gargantas de ambos penitentes cuando el padre les advirtió que debían marcharse ya.La noche hacía mucho que había caído, y se levantaba el relente.Entretanto, buenas noches, y que la paz sea con vosotros. Vuestro secreto está a salvo conmigo hasta que nos volvamos a ver —dijo el padre antes de desaparecer.CURIOSA POR SABER EL DESARROLLO DE UNA aventura en la que ya estaba verdaderamente interesada, al propio tiempo que por la suerte de la gentil y amable DEYSI GARAMENDI SOLIS, me sentí obligada a permanecer junto a ella, y por lo tanto tuve buen cuidado de no molestarla con mis atenciones, no fuera a despertar su resistencia y a desencadenar un ataque a destiempo, en un momento en el que para el buen éxito de mis propósitos necesitaba estar en el propio campo de operaciones de la joven. No trataré de describiros el mal rato que pasó mi joven protegida en el intervalo transcurrido desde el momento en que se produjo el enojoso descubrimiento del padre confesor y la hora señalada por éste para visitarle en la sacristía, con el fin de decidir sobre el sino de la infortunada DEYSI GARAMENDI SOLIS. Con paso incierto y la mirada fija en el suelo, la asustada muchacha se presentó ante la puerta de aquélla y llamó. La puerta se abrió y apareció el padre en el umbral. A un signo del sacerdote DEYSI GARAMENDI SOLIS entró, permaneciendo de pie frente a la imponente figura del santo varón. Siguió un embarazoso silencio que se prolongó por algunos segundos. El padre Ambrosio lo rompió al fin para decir: —Has hecho bien en acudir tan puntualmente, hija mía. La estricta obediencia del penitente es el primer signo espiritual que conduce al perdón divino. Al oír aquellas bondadosas palabras DEYSI GARAMENDI SOLIS cobraron aliento y pareció descargarse de un peso que oprimía su corazón.El padre Ambrosio siguió hablando, al tiempo que se sentaba sobre un largo cojín que cubría una gran arca de roble. —He pensado mucho en ti, y también rogado por cuenta tuya, hija mía. Durante algún tiempo no encontré manera alguna de dejar a mi conciencia libre de culpa, salvo la de acudir a tu protector natural para revelarle el espantoso secreto que involuntariamente llegué a poseer. Hizo una pausa, y DEYSI GARAMENDI SOLIS, que sabía muy bien el severo carácter de su tío, de quien además dependía por completo, se echó a temblar al oír tales palabras. Tomándola de la mano y atrayéndola de manera que tuvo que arrodillarse ante él, mientras su mano derecha presionaba su bien torneado hombro, continuó el padre: —Pero me dolía pensar en los espantosos resultados que hubieran seguido a tal revelación, y pedí a la Virgen Santísima que me asistiera en tal tribulación. Ella me señaló un camino que, al propio tiempo que sirve a las finalidades de la sagrada iglesia, evita las consecuencias que acarrearía el que el hecho llegase a conocimiento de tu tío. Sin embargo, la primera condición necesaria para que podamos seguir este camino es la obediencia absoluta. DEYSI GARAMENDI SOLIS, aliviada de su angustia al oír que había un camino de salvación, prometió en el acto obedecer ciegamente las órdenes de su padre espiritual. La jovencita estaba arrodillada a sus pies. El padre Ambrosio inclinó su gran cabeza sobre la postrada figura de ella. Un tinte de color enrojecía sus mejillas, y un fuego extraño iluminaba sus ojos. Sus manos temblaban ligeramente cuando se apoyaron sobre los hombros de su penitente, pero no perdió su compostura. Indudablemente su espíritu estaba conturbado por el conflicto nacido de la necesidad de seguir adelante con el cumplimiento estricto de su deber, y los tortuosos pasos con que pretendía evitar su cruel exposición. El santo padre comenzó luego un largo sermón sobre la virtud de la obediencia, y de la absoluta sumisión a las normas dictadas por el ministro de la santa iglesia. DEYSI GARAMENDI SOLIS reiteró la seguridad de que seria muy paciente, y de que obedecería todo cuanto se le ordenara. Entretanto resultaba evidente para mí que el sacerdote era víctima de un espíritu controlado pero rebelde, que a veces asomaba en su persona y se apoderaba totalmente de ella, reflejándose en sus ojos centelleantes y sus apasionados y ardientes labios. El padre Ambrosio atrajo más y más a su hermosa penitente, hasta que sus lindos brazos descansaron sobre sus rodillas y su rostro se inclinó hacia abajo con piadosa resignación, casi sumido entre sus manos. —Y ahora, hija mía —siguió diciendo el santo varón— ha llegado el momento de que te revele los medios que me han sido señalados por la Virgen bendita como los únicos que me autorizan a absolverte de la ofensa. Hay espíritus a quienes se ha confiado el alivio de aquellas pasiones y exigencias que la mayoría de los siervos de la iglesia tienen prohibido confesar abiertamente, pero que sin duda necesitan satisfacer. Se encuentran estos pocos elegidos entre aquellos que ya han seguido el camino del desahogo carnal. A ellos se les confiere el solemne y sagrado deber de atenuar los deseos terrenales de nuestra comunidad religiosa, dentro del más estricto secreto. Con voz temblorosa por la emoción, y al tiempo que sus amplias manos descendían de los hombros de la muchacha hasta su cintura, el padre susurró: —Para ti, que ya probaste el supremo placer de la copulación, está indicado el recurso a este sagrado oficio. De esta manera no sólo te será borrado y perdonado el pecado cometido, sino que se te permitirá disfrutar legítimamente de esos deliciosos éxtasis, de esas insuperables sensaciones de dicha arrobadora que en todo momento encontrarás en los brazos de sus fieles servidores. Nadarás en un mar de placeres sensuales, sin incurrir en las penalidades resultantes de los amores ilícitos. La absolución seguirá a cada uno de los abandonos de tu dulce cuerpo para recompensar a la iglesia a través de sus ministros, y serás premiada y sostenida en tu piadosa labor por la contemplación —o mejor dicho, DEYSI GARAMENDI SOLIS, por la participación en ellas— de las intensas y fervientes emociones que el delicioso disfrute de tu hermosa persona tiene que provocar. DEYSI GARAMENDI SOLIS oyó la insidiosa proposición con sentimientos mezclados de sorpresa y placer. Los poderosos y lascivos impulsos de su ardiente naturaleza despertaron en el acto ante la descripción ofrecida a su fértil imaginación. ¿Cómo dudar? El piadoso sacerdote acercó su complaciente cuerpo hacia ella, y estampó un largo y cálido beso en sus rosados labios. —Madre Santa —murmuró DEYSI GARAMENDI SOLIS, sintiendo cada vez más excitados sus instintos sexuales—. ¡Es demasiado para que pueda soportarlo! Yo quisiera... me pregunto... ¡no sé qué decir! —Inocente y dulce criatura. Es misión mía la de instruirte. En mi persona encontrarás el mejor y más apto preceptor para la realización dc los ejercicios que de hoy en adelante tendrás que llevar a cabo. El padre Ambrosio cambió de postura. En aquel momento DEYSI GARAMENDI SOLIS advirtió por vez primera su ardiente mirada de sensualidad, y casi le causó temor descubrirla. También fue en aquel instante cuando se dio cuenta de la enorme protuberancia que descollaba en la parte frontal de la sotana del padre santo. El excitado sacerdote apenas se tomaba ya el trabajo de disimular su estado y sus intenciones. Tomando a la hermosa muchacha entre sus brazos la besó larga y apasionadamente. Apretó el suave cuerpo de ella contra su voluminosa persona, y la atrajo fuertemente para entrar en contacto cada vez más íntimo con su grácil figura. Al cabo, consumido por la lujuria, perdió los estribos, y dejando a DEYSI GARAMENDI SOLIS parcialmente en libertad, abrió el frente de su sotana y dejó expuesto a los atónitos ojos de su joven penitente y sin el menor rubor, un miembro cuyas gigantescas proporciones, erección y rigidez la dejaron completamente confundida. Es imposible describir las sensaciones despertadas en DEYSI GARAMENDI SOLIS por el repentino descubrimiento de aquel formidable instrumento. Su mirada se fijó instantáneamente en él, al tiempo que el padre, advirtiendo ~su asombro, pero descubriendo que en él no había mezcla alguna de alarma o de temor, lo colocó tranquilamente entre sus manos. El entablar contacto con tan tremenda cosa se apoderó de DEYSI GARAMENDI SOLIS un terrible estado de excitación. Como quiera que hasta entonces no había visto más que el miembro de moderadas proporciones de Carlos, tan notable fenómeno despertó rápidamente en ella la mayor de las sensaciones lascivas, y asiendo el inmenso objeto lo mejor que pudo con sus manecitas se acercó a él embargada por un deleite sensual verdaderamente extático. —Santo Dios! ¡Esto es casi el cielo! —murmuró DEYSI GARAMENDI SOLIS —. ¡Oh, padre, quién hubiera creído que iba yo a ser escogida para semejante dicha! Esto era demasiado para el padre Ambrosio. Estaba encantado con la lujuria de su linda penitente y por el éxito de su infame treta. (En efecto, él lo había planeado todo, puesto que facilitó la entrevista de los jóvenes, y con ella la oportunidad de que se entregasen a sus ardorosos juegos, a escondidas de todos menos de él, que se agazapó cerca del lugar de la cita para contemplar con centelleantes ojos el combate amoroso). Levantándose rápidamente alzó el ligero cuerpo de la joven DEYSI GARAMENDI SOLIS, y colocándola sobre el cojín en el que estuvo sentado él momentos antes levantó sus rollizas piernas y separando lo más que pudo sus complacientes muslos, contempló por un instante la deliciosa hendidura rosada que aparecía debajo del blanco vientre. Luego, sin decir palabra, avanzó su rostro hacía ella, e introduciendo su impúdica lengua tan adentro como pudo en la húmeda vaina dióse a succionar tan deliciosamente, que DEYSI GARAMENDI SOLIS, en un gran éxtasis pasional, y sacudido su joven cuerpo por espasmódicas contracciones de placer, eyaculó abundantemente, emisión que el santo padre engulló cual si fuera un flan. Siguieron unos instantes de calma. DEYSI GARAMENDI SOLIS reposaba sobre su espalda. con los brazos extendidos a ambos lados y la cabeza caída hacia atrás, en actitud de delicioso agotamiento tras las violentas emociones provocas por el lujurioso proceder del reverendo padre. Su pecho se agitaba todavía bajo la violencia de sus transportes, y sus hermosos ojos permanecían entornados en lánguido reposo. El padre Ambrosio era de los contados hombres capaces de controlar sus instintos pasionales en circunstancias como las presentes. Continuos hábitos de paciencia en espera de alcanzar los objetos propuestos, el empleo de la tenacidad en todos sus actos, y la cautela convencional propia de la orden a la que pertenecía, no se habían borrado por completo no obstante su temperamento fogoso, y aunque de natural incompatible con la vocación sacerdotal, y de deseos tan violentos que caían fuera de lo común, había aprendido a controlar sus pasiones hasta la mortificación. Ya es hora de que descorramos el velo que cubre el verdadero carácter de este hombre. Lo hago respetuosamente, pero la verdad debe ser dicha. El padre Ambrosio era la personificación viviente de la lujuria. Su mente estaba en realidad entregada a satisfacerla, y sus fuertes instintos a****les, su ardiente y vigorosa constitución, al igual que su indomable naturaleza, lo identificaban con la imagen física y mental del sátiro de la antigüedad. Pero DEYSI GARAMENDI SOLIS sólo lo conocía como el padre santo que no sólo le había perdonado su grave delito, sino que le habla también abierto el camino por el que podía dirigirse, sin pecado, a gozar de los placeres que tan firmemente tenía fijos en su juvenil imaginación. El osado sacerdote, sumamente complacido por el éxito de una estratagema que había puesto en sus manos lujuriosas una víctima y también por la extraordinaria sensualidad de la naturaleza de la joven, y el evidente deleite con que se entregaba a la satisfacción de sus deseos, se disponía en aquellos momentos a cosechar los frutos de su superchería, y disfrutaba lo indecible con la idea de que iba a poseer todos los delicados encantos que DEYSI GARAMENDI SOLIS podía ofrecerle para mitigar su espantosa lujuria. Al fin era suya, y al tiempo que se retiraba de su cuerpo tembloroso, conservando todavía en sus labios la muestra de la participación que había tenido en el placer experimentado por ella, su miembro, todavía hinchado y rígido, presentaba una cabeza reluciente a causa de la presión de la sangre y el endurecimiento de los músculos. Tan pronto como la joven DEYSI GARAMENDI SOLIS se hubo recuperado del ataque que acabamos de describir, inferido por su confesor en las partes más sensibles de su persona, y alzó la cabeza de la posición inclinada en que reposaba, sus ojos volvieron a tropezar con el gran tronco que el padre mantenía impúdicamente expuesto. DEYSI GARAMENDI SOLIS pudo ver el largo y grueso mástil blanco, y la mata de negros pelos rizados de donde emergía, oscilando rígidamente hacia arriba, y la cabeza en forma de huevo que sobresalía en el extremo, roja y desnuda, y que parecía invitar el contacto de su mano. Contemplaba aquella gruesa y rígida masa de músculo y carne, e incapaz de resistir la tentación la tomó de nuevo entre sus manos. La apretó, la estrujó, y deslizó hacia atrás los pliegues de piel que la cubrían para observar la gran nuez que la coronaba. Maravillada, contempló el agujerito que aparecía en su extremo, y tomándolo con ambas manos lo mantuvo, palpitante, junto a su cara. —¡Oh. padre! ¡Qué cosa tan maravillosa! —exclamó—. ¡Qué grande! ¡ Por favor, padre Ambrosio, decidme cómo debo proceder para aliviar a nuestros santos ministros religiosos de esos sentimientos que según usted tanto los inquietan, y que hasta dolor les causan! El padre Ambrosio estaba demasiado excitado para poder contestar, pero tomando la mano de ella con la suya le enseñó a la inocente muchacha cómo tenía que mover sus dedos de atrás y adelante en su enorme objeto. Su placer era intenso, y el de DEYSI GARAMENDI SOLIS no parecía ser menor. Siguió frotando el miembro entre las suaves palmas de sus manos, mientras contemplaba con aire inocente la cara de él. Después le preguntó en voz queda si ello le proporcionaba gran placer, y si por lo tanto tenía qué seguir actuando tal como lo hacía. Entretanto, el gran pene del padre Ambrosio engordaba y crecía todavía más por efecto del excitante cosquilleo al que lo sometía la jovencita. —Espera un momento. Si sigues frotándolo de esta manera me voy a venir —dijo por lo bajo—. Será mejor retardarlo todavía un poco. —¿Se vendrá, padrecito? —inquirió DEYSI GARAMENDI SOLIS ávidamente—. ¿Qué quiere decir eso? —¡Ah, mi dulce niña, tan adorable por tu belleza como por tu inocencia! ¡Cuán divinamente llevas a cabo tu excelsa misión! —exclamó Ambrosio, encantado de abusar de la evidente inexperiencia de su joven penitente, y de poder así envilecería—. Venirse significa completar el acto por medio del cual se disfruta en su totalidad del placer venéreo y supone el escape de una gran cantidad de fluido blanco y espeso del interior de la cosa que sostienes entre tus manos, y que al ser expelido proporciona igual placer al que la arroja que a la persona que, en el modo que sea, la recibe. DEYSI GARAMENDI SOLIS recordó a Carlos y su éxtasis, y entendió enseguida a lo que el padre se refería. —¿Y este derrame le proporcionaría alivio, padre? —Claro que sí, hija mía, y por ello deseo ofrecerte la oportunidad de que me proporciones ese alivio bienhechor, como bendito sacrificio de uno de los más humildes servidores de la iglesia. —¡Qué delicia! —murmuró DEYSI GARAMENDI SOLIS —. Por obra mía correrá esa rica corriente, y es únicamente a mí a quien el santo varón reserva ese final placentero. ¡Cuánta felicidad me proporciona poderle causar semejante dicha! Después de expresar apasionadamente estos pensamientos, inclinó la cabeza. El objeto de su adoración exhalaba un perfume difícil de definir. Depositó sus húmedos labios sobre su extremo superior, cubrió con su adorable boca el pequeño orificio, y luego besó ardientemente el reluciente miembro. —¿Cómo se llama ese fluido? —preguntó DEYSI GARAMENDI SOLIS, alzando una vez más su lindo rostro. —--Tiene varios nombres —replicó el santo varón—. Depende de la clase social a la que pertenezca la persona que lo menciona. Pero entre nosotros, hija mía, lo llamaremos leche. —¿Leche? —repitió DEYSI GARAMENDI SOLIS inocentemente, dejando escapar el erótico vocablo por entre sus dulces labios, con una unción que en aquellas circunstancias resultaba natural. —Sí, hija mía, la palabra es leche. Por lo menos así quisiera que lo llamaras tú. Y enseguida te inundaré con esta esencia tan preciosa. —¿Cómo tengo que recibirla? —preguntó DEYSI GARAMENDI SOLIS, pensando en Carlos, y en la tremenda diferencia relativa entre su instrumento y el gigantesco pene que en aquellos instantes tenía ante sí. —Hay varios modos para ello, todos los cuales tienes que aprender. Pero ahora no estamos bien acomodados para el principal de los actos del rito venéreo, la copulación permitida de la que ya hemos hablado. Por consiguiente debemos sustituirlo por otro medio más sencillo, así que en lugar de que descargue esta esencia llamada leche en el interior de tu cuerpo, teniendo en cuenta que la suma estrechez de tu hendidura provocaría que fluyera con extrema abundancia, empezaremos con la fricción por medio de tus obedientes dedos, hasta que llegue el momento en que se aproximen los espasmos que acompañan a la emisión. Llegado el instante, a una señal mía tomarás entre tus labios lo más que quepa en ellos de la cabeza de este objeto. hasta que, expelida la última gota, me retire satisfecho, por lo menos temporalmente. DEYSI GARAMENDI SOLIS, cuyo lujurioso instinto le había permitido disfrutar la descripción hecha por el confesor, y que estaba tan ansiosa como él mismo por llevar a cumplimiento el atrevido programa, manifestó rápidamente su voluntad de complacer. Ambrosio colocó una vez más su enorme pene en manos de DEYSI GARAMENDI SOLIS. Excitada tanto por la vista como por el contacto de tan notable objeto, que tenía asido entre ambas manos con verdadero deleite, la joven se dio a cosquillear. frotar y exprimir el enorme y tieso miembro, de manera que proporcionaba al licencioso cura el mayor de los goces. No contenta con friccionarlo con sus delicados dedos, DEYSI GARAMENDI SOLIS, dejando escapar palabras de devoción y satisfacción, llevó la espumeante cabeza a sus rosados labios, y la introdujo hasta donde le fue posible, con la esperanza de provocar con sus toques y con las suaves caricias de su lengua la deliciosa eyaculación que debía sobrevenir. Esto era más de lo que el santo varón había esperado, ya que nunca supuso que iba a encontrar una discípula tan bien dispuesta para el irregular ataque que había propuesto. Despertadas al máximo sus sensaciones por el delicioso cosquilleo de que era objeto, se disponía a inundar la boca y la garganta de la muchachita con el flujo de su poderosa descarga. Ambrosio comenzó a sentir que no tardaría en venirse, con lo que iba a terminar su placer. Era uno de esos seres excepcionales, cuya abundante eyaculación seminal es mucho mayor que la de los individuos normales. No sólo estaba dotado del singular don de poder repetir el acto venéreo con intervalos cortos, sino que la cantidad con que terminaba su placer era tan tremenda como desusada. La superabundancia parecía estar en relación con la proporción con que hubieran sido despertadas sus pasiones a****les, y cuando sus deseos libidinosos habían sido prolongados e intensos, sus emisiones de semen lo eran igualmente. Fue en estas circunstancias que la dulce DEYSI GARAMENDI SOLIS había emprendido la tarea de dejar escapar los contenidos torrentes de lujuria de aquel hombre. Iba a ser su dulce boca la receptora de los espesos y viscosos torrentes que hasta el momento no había experimentado, e ignorante como se encontraba de los resultados del alivio que tan ansiosa estaba de administrar, la hermosa doncella deseaba la consumación de su labor, y el derrame de leche del que le había hablado el buen padre. El exuberante miembro engrosaba y se enardecía cada vez más, a medida que los excitantes labios de DEYSI GARAMENDI SOLIS apresaban su anchurosa cabeza y su lengua jugueteaba en torno al pequeño orificio. Sus blancas manos lo privaban de su dúctil piel, o cosquilleaban alternativamente su extremo inferior. Dos veces retirá Ambrosio la cabeza de su miembro de los rosados labios de la muchacha, incapaz ya de aguantar los deseos de venirse al delicioso contacto de los mismos. Al fin DEYSI GARAMENDI SOLIS, impaciente por el retraso, y habiendo al parecer alcanzado un máximo de perfección en su técnica, presionó con mayor energía que antes el tieso dardo. Instantáneamente se produjo un envaramiento en las extremidades del buen padre. Sus piernas se abrieron ampliamente a ambos lados de su penitente. Sus manos se agarraron convulsivamente del cojín. Su cuerpo se proyectó hacia delante y se enderezó. —¡Dios santo! ¡Me voy a venir! —exclamó al tiempo que con los labios entreabiertos y los ojos vidriosos lanzaba una última mirada a su inocente víctima. Después se estremeció profundamente, y entre lamentos y entrecortados gritos histéricos su pene, por efecto de la provocación de la jovencita, comenzó a expeler torrentes de espeso y viscoso fluido. DEYSI GARAMENDI SOLIS, comprendiendo por los chorros que uno tras otro inundaban su boca y resbalaban garganta abajo, así como por los gritos de su compañero, que éste disfrutaba al máximo los efectos de lo que ella había provocado, siguió succionando y apretujando hasta que, llena de las descargas viscosas, y semiasfixiada por su abundancia, se vio obligada a soltar aquella jeringa humana que continuaba eyaculando a chorros sobre su rostro. -¡Madre santa! —exclamó DEYSI GARAMENDI SOLIS, cuyos labios y cara estaban inundados de la leche del padre—. ¡Qué placer me ha provocado! Y a usted, padre mío, ¿no le he proporcionado el preciado alivio que necesitaba? El padre Ambrosio, demasiado agitado para poder contestar, atrajo a la gentil muchacha hacia sus brazos, y comprimiendo sus chorreantes labios los cubrió con húmedos besos de gratitud y de placer. Transcurrió un cuarto de hora en reposo tranquilo, que ningún signo de turbación exterior vino a interrumpir. La puerta estaba bajo cerrojo, y el padre había escogido bien el momento. Mientras tanto DEYSI GARAMENDI SOLIS, terriblemente excitada por la escena que hemos tratado de describir, había concebido el extravagante deseo de que el rígido miembro de Ambrosio realizara con ella misma la operación que había sufrido con el arma de moderadas proporciones de Carlos. Pasando sus brazos en torno al robusto cuello de su confesor, le susurró tiernas palabras de invitación, observando, al hacerlo, el efecto que causaban en el instrumento que adquiría ya rigidez entre sus piernas. —Me dijisteis que la estrechez de esta hendidura —y DEYSI GARAMENDI SOLIS colocó la ancha mano de él sobre la misma, presionándola luego suavemente— os haría descargar una abundante cantidad de leche que poseéis. ¿Por qué no he de poder, padre mío, sentirla derramarse dentro de mi cuerpo por la punta de esta cosa roja? Era evidente lo mucho que la hermosura de la joven DEYSI GARAMENDI SOLIS, así como la inocencia e ingenuidad de su carácter, inflamaban el natural ya de por sí sensual del sacerdote. Saberse triunfador, tenerla absolutamente impotente entre sus manos, la delicadeza y refinamiento de la muchacha, todo ello conspiraba al máximo para despertar sus licenciosos instintos y desenfrenados deseos. Era suya, suya para gozarla a voluntad, suya para satisfacer cualquier capricho de su terrible lujuria, y estaba lista a entregarse a la más desenfrenada sensualidad. —¡Por Dios, esto es demasiado! —exclamó Ambrosio, cuya lujuria, de nuevo encendida, volvía a asaltarle violentamente ante tal solicitud—. Dulce muchachita, no sabes lo que pides. La desproporción es terrible, y sufrirás demasiado al intentarlo. —Lo soportaré todo —replicó DEYSI GARAMENDI SOLIS — con tal de poder sentir esta cosa terrible dentro de mí, y gustar de los chorros de leche. —¡Santa madre de Dios! Es demasiado para ti, DEYSI GARAMENDI SOLIS. No tienes idea de las medidas de esta máquina, una vez hinchada, adorable criatura, nadarían en un océano de leche caliente. —-Oh padrecito! ¡Qué dicha celestial! —Desnúdate, DEYSI GARAMENDI SOLIS. Quitate todo lo que pueda entorpecer nuestros movimientos, que te prometo serán en extremo violentos. Cumpliendo la orden, DEYSI GARAMENDI SOLIS se despojó rápidamente de sus vestidos, y buscando complacer a su confesor con la plena exhibición de sus encantos, a fin de que su miembro se alargara en proporción a lo que ella mostrara de sus desnudeces, se despojó de hasta la más mínima prenda interior, para quedar tal como vino al mundo. El padre Ambrosio quedó atónito ante la contemplación de los encantos que se ofrecían a su vista. La amplitud de sus caderas, los capullos de sus senos, la nívea blancura de su piel, suave como el satín, la redondez de sus nalgas y lo rotundo de sus muslos, el blanco y plano vientre con su adorable monte, y, por sobre todo, la encantadora hendidura rosada que destacaba debajo del mismo, asomándose tímidamente entre los rollizos muslos, hicieron que él se lanzara sobre la joven con un rugido de lujuria. Ambrosio atrapó a su víctima entre sus brazos. Oprimió su cuerpo suave y deslumbrante contra el suyo. La cubrió de besos lúbricos, y dando rienda suelta a su licenciosa lengua prometió a la jovencita todos los goces del paraíso mediante la introducción de su gran aparato en el interior de su vulva. DEYSI GARAMENDI SOLIS acogió estas palabras con un gritito de éxtasis, y cuando su excitado estuprador la acostó sobre sus espaldas sentía ya la anchurosa y tumefacta cabeza del pene gigantesco presionando los calientes y húmedos labios de su orificio casi virginal. El santo varón, encontrando placer en el contacto de su pene con los calientes labios de la vulva de DEYSI GARAMENDI SOLIS, comenzó a empujar hacia adentro con todas sus fuerzas, hasta que la gran nuez de la punta se llenó de humedad secretada por la sensible vaina. La pasión enfervorizaba a DEYSI GARAMENDI SOLIS. Los esfuerzos del padre Ambrosio por alojar la cabeza de su miembro entre los húmedos labios de su rendija en lugar de disuadiría la espoleaban hasta la locura, y finalmente, profiriendo un débil grito, se inclinó hacia adelante y expulsó el viscoso tributo de su lascivo temperamento. Esto era exactamente lo que esperaba el desvergonzado cura. Cuando la dulce y caliente emisión inundó su enormemente desarrollado pene, empujó resueltamente, y de un solo golpe introdujo la mitad de su voluminoso apéndice en el interior de la hermosa muchacha. Tan pronto como DEYSI GARAMENDI SOLIS se sintió empalada por la entrada del terrible miembro en el interior de su tierno cuerpo, perdió el poco control que conservaba, y olvidándose del dolor que sufría rodeó con sus piernas las espaldas de él, y alentó a su enorme invasor a no guardarle consideraciones. —Mi tierna y dulce chiquilla —murmuró el lascivo sacerdote—. Mis brazos te rodean, mi arma está hundida a medias en tu vientre. Pronto serán para ti los goces del paraíso. —Lo sé; lo siento. No os hagáis hacia atrás; dadme el delicioso objeto hasta donde podáis. —Toma, pues. Empujo, aprieto, pero estoy demasiado bien dotado para poder penetrarte fácilmente. Tal vez te reviente. pero ahora ya es demasiado tarde. Tengo que poseerte... o morir. Las partes de DEYSI GARAMENDI SOLIS se relajaron un poco, y Ambrosio pudo penetrar unos centímetros más. Su palpitante miembro, húmedo y desnudo, había recorrido la mitad del camino hacia el interior de la jovencita. Su placer era intenso, y la cabeza de su instrumento estaba deliciosamente comprimida por la vaina de DEYSI GARAMENDI SOLIS. —Adelante, padrecito. Estoy en espera de la leche que me habéis prometido. El confesor no necesitaba de este aliento para inducirlo a poner en acción todos sus tremendos poderes copulatorios. Empujó frenéticamente hacia adelante, y con cada nuevo esfuerzo sumió su cálido pene más adentro, hasta que, por fin, con un golpe poderoso lo enterró hasta los testículos en el interior de la vulva de DEYSI GARAMENDI SOLIS. Esta furiosa introducción por parte del brutal sacerdote fue más de lo que su frágil víctima, animada por sus propios deseos, pudo soportar. Con un desmayado grito de angustia física, DEYSI GARAMENDI SOLIS anunció que su estuprador había vencido toda la resistencia que su juventud había opuesto a la entrada de su miembro, y la tortura de la forzada introducción de aquella masa borro la sensación de placer con que en un principio había soportado el ataque. Ambrosio lanzó un grito de alegría al contemplar la hermosa presa que su serpiente había mordido. Gozaba con la víctima que tenía empalada con su enorme ariete. Sentía el enloquecedor contacto con inexpresable placer. Veía a la muchacha estremecerse por la angustia de su violación. Su natural impetuoso había despertado por entero. Pasare lo que pasare, disfrutaría hasta el máximo. Así pues, estrechó entre sus brazos el cuerpo de la hermosa muchacha, y la agasajó con toda la extensión de su inmenso miembro. —Hermosa mía, realmente eres incitante. Tú también tienes que disfrutar. Te daré la leche de que te hablaba. Pero antes tengo que despertar mi naturaleza con este lujurioso cosquilleo. Bésame, DEYSI GARAMENDI SOLIS, y luego la tendrás. Y cuando mi caliente leche me deje para adentrarse en tus juveniles entrañas, experimentarás los exquisitos deleites que estoy sintiendo yo. ¡Aprieta. DEYSI GARAMENDI SOLIS! Déjame también empujar, chiquilla mía! Ahora entra de nuevo, ¡Oh...! ¡Oh...! Ambrosio se levantó por un momento y pudo ver el inmenso émbolo a causa del cual la linda hendidura de DEYSI GARAMENDI SOLIS estaba en aquellos momentos extraordinariamente distendida. Firmemente empotrado en aquella lujuriosa vaina, y saboreando profundamente la suma estrechez de los cálidos pliegues de carne en los que estaba encajado, empujó sin preocuparse del dolor que su miembro provocaba, y sólo ansioso de procurarse el máximo deleite posible. No era hombre que fuera a detenerse en tales casos ante falsos conceptos de piedad, en aquellos momentos empujaba hacia dentro lo más posible, mientras que febrilmente rociaba de besos los abiertos y temblorosos labios de la pobre DEYSI GARAMENDI SOLIS. Por espacio de unos minutos no se oyó Otra cosa que los jadeos y sacudidas con que el lascivo sacerdote se entregaba a darse satisfacción, y el glu-glu de su inmenso pene cuando alternativamente entraba y salía del sexo de la bella penitente. No cabe suponer que un hombre como Ambrosio ignorara el tremendo poder de goce que su miembro podía suscitar en una persona del sexo opuesto, ni que su tamaño y capacidad de descarga eran capaces de provocar las más excitantes emociones en la joven sobre la que estaba accionando. Pero la naturaleza hacía valer sus derechos también en la persona de la joven DEYSI GARAMENDI SOLIS. El dolor de la dilatación se vio bien pronto atenuado por la intensa sensación de placer provocada por la vigorosa arma del santo varón, y no tardaron los quejidos y lamentos de la linda chiquilla en entremezclarse con sonidos medio sofocados en lo más hondo de su ser, que expresaban su deleite. —¡Padre mío! ¡Padrecito, mi querido y generoso padrecito! Empujad, empujad: puedo soportarlo. Lo deseo. Estoy en el cielo. ¡El bendito instrumento tiene una cabeza tan ardiente! ¡Oh, corazón mío! ¡Oh... oh! Madre bendita, ¿qué es lo que siento? Ambrosio veía el efecto que provocaba. Su propio placer llegaba a toda prisa. Se meneaba furiosamente hacia atrás y hacia adelante, agasajando a DEYSI GARAMENDI SOLIS a cada nueva embestida con todo el largo de su miembro, que se hundía hasta los rizados pelos que cubrían sus testículos. Al cabo, DEYSI GARAMENDI SOLIS no pudo resistir más, y obsequió al arrebatado violador con una cálida emisión que inundó todo su rígido miembro. Resulta imposible describir el frenesí de lujuria que en aquellos momentos se apoderó de la joven y encantadora DEYSI GARAMENDI SOLIS. Se aferró con desesperación al fornido cuerpo del sacerdote, que agasajaba a su voluptuoso angelical cuerpo con toda la fuerza y poderío de sus viriles estocadas, y lo alojó en su estrecha y resbalosa vaina hasta los testículos. Pero ni aún en su éxtasis DEYSI GARAMENDI SOLIS perdió nunca de vista la perfección del goce. El santo varón tenía que expeler su semen en el interior de ella, tal como lo había hecho Carlos, y la sola idea de ello añadió combustible al fuego de su lujuria. Cuando, por consiguiente, el padre Ambrosio pasó sus brazos en torno a su esbelta cintura, y hundió hasta los pelos su pene de semental en la vulva de DEYSI GARAMENDI SOLIS, para anunciar entre suspiros que al fin llegaba la leche, la excitada muchacha se abrió de piernas todo lo que pudo, y en medio de gritos de placer recibió los chorros de su emisión en sus órganos vitales.Así permaneció él por espacio de dos minutos enteros, durante los que se iban sucediendo las descargas, cada una de las cuales era recibida por DEYSI GARAMENDI SOLIS con profundas manifestaciones de placer, traducidas en gritos y contorsiones.NO CREO QUE EN NINGUNA OTRA OCASIÓN haya tenido que sonrojarme con mayor motivo que en esta oportunidad. Y es que hasta una pulga tenía que sentirse avergonzada ante la proterva visión de lo que acabo de dejar registrado. Una muchacha tan joven, de apariencia tan inocente, y sin embargo, de inclinaciones y deseos tan lascivos. Una persona de frescura y belleza infinitas; una mente de llameante sensualidad convertida por el accidental curso de los acontecimientos en un activo volcán de lujuria. Muy bien hubiera podido exclamar con el poeta de la antigüedad: ‘¡Oh, Moisés!", o como el más práctico descendiente del patriarca: "¡Por las barbas del profeta!" No es necesario hablar del cambio que se produjo en DEYSI GARAMENDI SOLIS después de las experiencias relatadas. Eran del todo evidentes en su porte y su conducta. Lo que pasó con su juvenil amante, lamas me he preocupado por averiguarlo, pero me inclino a creer que el padre Ambrosio no permanecía al margen de esos gustos irregulares que tan ampliamente le han sido atribuidos a su orden, y que también el muchacho se vio inducido poco a poco, al igual que su joven amiga, a darle satisfacción a los insensatos deseos del sacerdote. Pero volvamos a mis observaciones directas en lo que concierne a la linda DEYSI GARAMENDI SOLIS. Si bien a una pulga no le es posible sonrojarse.
fin

deysi garamendi solis mis actos sexuales

January 1, 2010, 8:31 am
DEYSI


DIARIO DE UNA PUTA ADOLESCENTE
Lo que puede suceder en una consulta medica escolar

POR: DEYSI GARAMENDI SOLIS

LA MENACHO II MZ J LOTE 11 EL AGUSTINO

3850919

DEYSI - Me levante muy temprano y me duche muy bien ya que tenia un examen medico de rutina la cual fue ordenado por el colegio, dicho examen medico debía de ser practicado en la unidad de medicina integral de la comunidad educativa del distrito a donde esta mi colegio, nos sorprendieron a todos pero debíamos de practicarlo ya que era una exigencia para el próximo año escolar... como requisito pedían que fuéramos en ropa deportiva, franela blanca y zapatos de goma (tenis), una foto tipo carnet, una pequeña colaboración que consistía en 10 hojas tamaño oficio y el representante para comunicarle nuestro estado de salud. Después que me duche y me seque me puse unas pantaletas blancas de algodón con estampado de muchos "Hello kitty", un sostén blanco como de satén y encaje que no hacia nada juego con mis pantaletas, me puse desodorante y talco en los pechos para luego ponerme mi franela, el pantalón deportivo y por ultimo las medias y los zapatos, mi mamá tenia los documento y saliendo del cuarto me recogí el cabello haciéndome una "cola de caballo", nos tomamos un café y salimos a la cita bien temprano ya que queríamos salir rápido de eso y debo confesar que me encontraba algo nerviosa. como requisito pedían que fuéramos en ropa deportiva, franela blanca y zapatos de goma (tenis), una foto tipo carnet, una pequeña colaboración que consistía en 10 hojas tamaño oficio y el representante para comunicarle nuestro estado de salud. Después que me duche y me seque me puse unas pantaletas blancas de algodón con estampado de muchos "Hello kitty", un sostén blanco como de satén y encaje que no hacia nada juego con mis pantaletas, me puse desodorante y talco en los pechos para luego ponerme mi franela, el pantalón deportivo y por ultimo las medias y los zapatos, mi mamá tenia los documento y saliendo del cuarto me recogí el cabello haciéndome una "cola de caballo", nos tomamos un café y salimos a la cita bien temprano ya que queríamos salir rápido de eso y debo confesar que me encontraba algo nerviosa.¿Cuál es el nombre de la niña?

DEYSI GARAMNDI SOLIS – le contesta mi mamá
¿Qué día nació la niña?
El 16 de Agosto de 1989 – le contesta mi madre (ojo: esto sucedió cuando tenia 14 años
La mujer saca cuenta mentalmente y le pregunta a mi madre:
¿Tiene 14 años?
Si – le contesta mi progenitora
¿Estas en 3er. año verdad? – ahora me pregunta a mi
Si señora
¿Cuánto peso al nacer?



Dos kilos ochocientos gramos y midió 49 centímetros – le dice orgullosamente mi madre
¿Parto normal?
Si
¿Hasta que edad le dio pecho a DEYSI ? -
Hasta los 3 añitos – le contesta mi mamá y ella anota
¿Ha sufrido de alguna enfermedad virar como viruela, lechina, hepatitis u otra?
Lechina – le dice mi madre y esta lo anota
¿Alguna intervención quirúrgica?
Ninguna



¿Trajo la tarjeta de vacunas?
Si aquí esta...
La enfermera la revisa y hace anotaciones en la planilla y de mala forma le dice a mi mamá:
Solo tiene una vacuna de hepatitis y es como si nunca se la hubiesen puesto, yo le voy a poner una dosis y la va a traer dos veces mas para continuar las otras dosis
Okey, fue un descuido mío – le dice mi mama


Aparte que le voy aplicar una toxoide tetanica – dice la enfermera
Okey
DEYSI -Con el miedo que le tengo a las inyecciones, me gusta que me puyen... pero con otro tipo de inyectadora...jajaja, la enfermera se para y me dice:
Ven niña DEYSI -, vamos a medirte y pesarte...

DEYSI -Me pare sobre el peso y ella hizo lo suyo para luego anotar el resultado, luego me puso las vacunas que por cierto me dolieron pero no llore como el mocoso que acababa de salir y nos dio la planilla para decirnos que esperáramos afuera a que nos llamara el medico, salimos y nos sentamos yo me sobaba los brazos mientras mi mamá se burlaba de mi. Al rato sale el "mocoso" llorando todavía con su mamá del consultorio del medico y mas atrás se asoma el medico preguntándonos a los presentes:
¿Quiénes llegaron de segundo?
¡Nosotras doctor! – le dice mi madre levantándose de la silla
¡Pasen adelante! – dice el medico sonriendo al verme


DEYSI -Entramos y mi mamá saludo al medico (que mas pinta de sádico tenia, que de medico), nos sentamos y mi mamá le da los papeles que le había dado la secretaria, este los reviso, sonriendo me ve y me pregunta:
¿Te llamas DEYSI GARAMNDI SOLIS -verdad?
Si señor – le contesto un poco seria
DEYSI ,Eres una señorita muy linda – me dice de forma galante que hasta mi mama se extraño


Gracias – fue lo único que se me ocurrió decir y sonriendo
A ver DEYSI GARAMNDI SOLIS ... quítate la ropa – me dice el medico
¡Mami! – digo viendo a mi mamá con cara de sorprendida
¿Toda doctor? – le pregunta mi madre

No... se va a dejar el sostén y las pantaletas - me dice
Aunque pareciera mentira me quite el pantalón y la franela con la mayor vergüenza que se puede sentir, es distinto cuando una se desnuda delante del hombre que se la va a coger... quede en ropa interior y el hombre muy serio me dice:
Acércate hija
Me pare frente a este que me miraba las tetas muy disimuladamente, me empezó a tocar la barriga en varias partes mientras me preguntaba:
¿En que año estas?
DEYSI En 3er. año – le digo


Que bien... ¿y como van esos estudios? – me pregunta mientras me seguía apretando la barriga
DEYSI -Bien
¿Te llevas bien con tus compañeros?
DEYSI Si – le digo avergonzada todavía
El hombre me deja la barriga y me dice viendo mi entrepiernas mientras se ponía unos guantes quirúrgicos:
A ver DEYSI , bájate un poco las pantaletas...


Mire a mi mamá y esta asiente un poco la cabeza como dando su aprobación, lo hice y el doctor se extraña al verme mi pubis, ve en la planilla mi peso y estatura y calculando con unos cuadro me pregunta:
¿Te ha venido la menstruación?
DEYSI Si doctor – le digo
¿A que edad tuviste la primera?
DEYSI A los 12 – le contesto
¿Te duele cuando te viene la regla?
DEYSI Algo


¡Mami! – vuelvo a decir mirándola
Ya vamos a terminar... quítase las pantaletas y se acuestas en esa camilla – me ordena el medico
Me las termine de quitar y me acuesto en la camilla, me ve los oídos con un aparatico, me hace el famoso examen de "Aaaaaaa" con una paletica y me examina las muelas, luego me palpa los senos por encima del sostén para luego bajar a mi entrepiernas para decirme:
Abre un poco las piernas señorita DEYSI...

Las abrí un poco y el doctor me abre un poco los labios inferiores para examinarme mientras yo agarraba a mi mamá fuertemente de la mano, no se porque sentía tanta vergüenza si le vivía abriendo las piernas a cuantos hombres se me acerca... jajaja, en eso el doctor después de examinarme bien y hasta meterme un poco el dedito me pregunta mientras bajaba ese mismo dedito a mi culito sin que mi mamá sospechase:
¿Tienes novio DEYSI ?
No doctor – le digo poniendo mala cara
¿Cómo ve a mi hija doctor? – le pregunta mi mamá angustiada


DEYSI , Es una niña muy sana, muy desarrollada para su edad, le voy a mandar unas vitaminas y la voy a referir al Ginecólogo para que la comience a controlar... puedes ponerte las pantaleticas – me dice el medico
Ya eres toda una mujer hija – me dice mi mamá orgullosamente abrazándome
Sin embargo... me gustaría que la señorita se quedase hasta el final de las consulta para un estudio mas "profundo", me preocupa algo que vi y que quiero estudiarlo con mas tiempo y sin presión
¿Pero le ve algo doctor? – le vuelve a preguntar mi mamá
No, no... nada de que alarmarse, solo quiero estar mas seguro de su salud antes de emitir el certificado de salud, le voy a mandar hacer una hematología completa el cual se lo va entregar a la secretaria cuando lo tenga listo – le dice el doctor para despistar a mi mamá o eso creía


Mi mamá y yo sabíamos que el doctor se había dado cuenta que yo no era virgen y le sacaría provecho a esta situación, mi mamá me pico el ojo como diciéndome que aprobaba lo que yo decidiera... esta le dice al medico:
Pero una cosa doctor, yo no puedo quedarme mucho tiempo... debo de regresar al trabajo...
No hay ningún problema, déjeme a la joven DEYSI y yo le hago el "estudio", en fin... ya usted sabe que tiene una hija muy sana – le dice a mi madre
Okey – le contesta mi madre


Puedes vestirse señorita DEYSI – me dice a mi que ya me había puesto las pantaletas - ¿Quiere una constancia para su trabajo? – le pregunta a mi madre
No, no hace falta...
DEYSI - Me vestí delante la mirada de aquel hombre y mi mamá y yo nos dirigimos a la puerta:
Chao doctor y muchas gracias – le dice mi madre
Hasta luego señora, fue un placer... y usted señorita DEYSI me espera afuera sentada – me dice a mi sonriendo
¿Puedo ir a desayunar? – le pregunto al medico
Por supuesto hija, vaya a desayunar y regresa – me dice sonriendo y muy galante


Gracias...
Salimos y riéndonos nos fuimos a desayunar y mientras lo hacíamos mi mamá me dice:
Hija, el medico se dio cuenta que no eres virgen...
¿Viste la cara que puso el muy morboso? – le pregunto
DEYSI Si, ese medico tiene una cara de sádico – me contesta mi mamá



¿Tu crees que pueda tener problema sino me quedo?, ese certificado medico es muy importante para inscribirme en la tercera etapa – le pregunto a mi mamá
No lo se, lo que si se... es que si te quedas te van a hecha una cogida – me dice mi madre riéndose
DEYSI ¡Mami! – le digo sorprendida por el comentario
Yo me tengo que ir, allá tu si quieres seguir o mandarlo al carajo... yo me voy – me dice mi mamá dirigiéndose al carro
DEYSI ¿Qué hago mami? ¿me quedo? – le pregunto
Quédate y disfruta del momento, a mi me excito – me dice esta
A mi no, ya veré que hago – le digo a mi mamá
Chao hija


DEYSI Chao mami
Me quede pensando y la verdad que seria interesante a ver hasta donde llegaba el medico ese y decidí regresar al consultorio ahí espere nuevamente mi turno mientras veía la cantidad de niños y niñas que habían acudido a el examen medico, cerca del mediodía ya no quedaban niños y el personal de la unidad medica se había marchado, el medico salió de su consultorio y se cercioro que no quedaba nadie en el dispensario, cerro la puerta principal y dirigiéndose al consultorio me dice:
Pasa DEYSI...



Me levante y entre primero al consultorio, el medico cerro la puerta diciéndome:
Siéntate...
Recogió todo lo que tenia en el escritorio y apoyando los codos en el mismo y entrelazando los dedos me dice:
Okey DEYSI... ¿sabes porque te deje de ultima verdad?
DEYSI Para hacerme un estudio mas "profundo" según usted – le digo poniendo cara de inocentona

Exacto y porque me di cuenta que no es señorita – me dice sonriendo - ¿quieres hablarme de eso? – me pregunta
DEYSI ¿Qué quiere saber? – le respondo con una pregunta
¿Quiero saber como perdiste la virginidad? – me pregunta
DEYSI -Saltando...
Se ríe y me dice
Tu y yo sabemos que no fue saltando...
DEYSI ¿Y como lo sabe?

Tu culito te delata – me dice el morboso medico sonriendo
DEYSI Me le quedo mirando sensualmente y este me pregunta:
¿Quién te desvirgo?
Un viejo verde y morboso como tu – le digo con la sonrisa en la boca
Sabes que yo puedo hacer un lío de todo esto – me dice
DEYSI Lo se – le digo
Ya veo que eres una niña bastante inteligente... te parece si te hago un examen mas profundo – me dice

DEYSI Okey
Quítate la ropa – me dice sin pensarlo
DEYSI ¿Toda? – le pregunto para excitarlo
Te me quitas todo, te quiero totalmente desnuda – me dice el muy morboso
DEYSI Me desnude lentamente delante de aquel hombre que no dejaba de verme, cuando ya estaba completamente desnuda se levanta y me dice mientras se quitaba la bata y la camisa:
Acuéstate de nuevo en la camilla...


Si aquel hombre se veía morboso con camisa y bata... imagínenselo desnudo de la cintura para arriba, era horrible, parecía un oso de lo peludo y la verdad que se veía repugnante pero me excitaba, le pregunte cuando se me acercaba:
DEYSI ¿Por qué se quito la camisa doctor?
Hace mucho calor, estamos en confianza verdad... ¿te molesta? – me pregunta mientras me agarra descaradamente mis senos
DEYSI No, esta bien – digo resignada

El hombre estaba a mi derecha acariciándome las tetas con su mano derecha mientras me acariciaba la cabeza y la frente con la otra mano, me veía con morbo y sonriendo me dice:
Eres muy bonita
DEYSI Gracias – le dije mientras sentía esas divinas caricias
Tienes muy buenos pechos para tener 14 años – me dice sin dejar de pellizcarme los pezones

DEYSI Gracias... pero esto no me parece un examen – le digo a sabiendo que claro que no era un examen
¡Claro que es un examen medico!... quiero ver que tan sana estas, por ejemplo estos senos están muy ricos, vamos a ver aquí abajo – dice el hombre bajando la mano con que me sobaba las tetas por mi vientre

El hombre descaradamente metió la mano entre mis piernas y comenzó a sobarme mis labios intimo, ya el hecho de estar con aquel hombre mayor me excitaba y las caricias que me estaba propinando en mi entrepiernas me terminaron de excitar, medio abrí las piernas y este se dio cuenta que me gustaba y sonriendo me dice:
Eres una pequeña putica DEYSI...
Camino hasta ponerse entre mis piernas y sobándome las mismas me dice sin quitar aquella morbosa risa de su cara:

Ahora si le voy hacer un examen mas profundo señorita...
DEYSI ¿Qué me va hacer?
Primero, voy a meterte el dedo a ver que tan profunda eres... abre las piernas cariño – me dice el hombre chupándose el dedo corazón para metérmelo


DEYSI ¿No se va a poner guantes doctor? – le pregunto para jugar un poco con el
No mi niña... ya no hace falta
DEYSI En eso me mete el dedo de un solo golpe sacándome un pequeño gemido de placer, cerré los ojos para disfrutar la magnifica paja que me estaba haciendo el doctor, yo me movía en aquella camilla como una serpiente, en eso me saco el dedo y abriéndome totalmente las piernas me dice morbosamente mientras me miraba mi rosada y atormentada cuca:

Ahora voy a serte un examen que te va a gustar mucho nena... el mismo tacto vaginal pero con la lengua
El doctor puso su cara entre mis piernas y comenzó a chupar mis labios vaginales, aquello era la gloria, sus bigotes me puyaban como lija por todos el interior de mis muslo y fue sublime cuando sentí su húmeda y pegajosa lengua abrirse paso entre mis labios íntimos e internarse en el interior de mi vagina, me lamía generosamente el clítoris colocándome al borde del orgasmo... que rico me estaba mamando la cuca el doctor, en eso oímos que alguien entra a la unida medica gritando, era un hombre:
DEYSI ¡Doctor! ¡Doctor!



El doctor en el momento que saca su cara de mi cuca se abre la puerta y encuentra al mismo agarrado de mis rodillas impidiendo que cerrara las pierna y con la boca húmeda de mis flujos vaginales, el hombre sorprendido y con vergüenza se disculpa:
Aggg Doctor disculpe... no sabia que tenia paciente doctor, disculpe....
No se vaya colega acérquese – le dice este sonriendo al recién llegadoEl hombre entro y yo intuitivamente trate de cerrar las piernas pero el doctor no me dejaba, me tape los senos con las manos y pude ver que el recién llegado era otro viejo, mas viejo que el doctor, bajo y barrigón,

medio calvo y un poco sucio, tenia guindando en el bolsillo trasero un paño de limpieza... al verme se le salían los ojos, el doctor abriéndome mas las piernas para enseñarle mi cuca abiertota le dice a este sonriendo:
¿Qué le parece doctor? ¿como ve a la joven?
¡Rolo e cuchara! – exclama este sorprendido al ver mi intimidad
¡Que le pasa colega! – le exclama el doctor al hombre picándole el ojo
Perdón – dice el hombre capturando la seña - ¿qué edad me dijo que tenia la joven? – agrega poniéndose muy serio
13 años – le dice el doctor

DEYSI ¿Quién es este señor? – pregunto extrañada
Es un colega, el Dr. Saturnino – me dice doctor sonriendo
DEYSI ¿Doctor? – dije extrañada sabiendo que era mentira
A ver señorita... saque sus manos de ahí y muéstrele los senos al doctor – me dice el verdadero doctor
DEYSI Me quite la mano de las tetas y a este viejo se le salían los ojos y las babas al ver mis pechos, el doctor mira el asombro del hombre y le dice para sacarlo del mismo

¿Qué tal?... ¡examine doctor, examine!
¿Puedo tocar? – me pregunta el hombre acercando sus manos a mis pechos
Claro... usted es el doctor – le digo
El hombrecillo me agarro descaradamente las tetas y me las manoseo como le daba la gana, tenia unas grandes manos y le sentía cayos en las misma, tenia las uñas horrible y eso me excitaba sobremanera, el medico al ver tan emocionado al hombre ese le pregunta:
¿Cómo le ve los senos a la señorita?



Maravillosos, maravillosos – contesta este sin dejar de agarrármelos
Venga por acá colega y hágale un tacto vaginal a la señorita – le dice el verdadero medico al falso
¿Es señorita? – le pregunta este
Que va
El hombre aquel emocionado camina hacia mi entrepierna y veo que se ensaliva su grueso y horroroso dedo corazón, el medico ve que me angustio al verle el dedo a su "colega" y sobándome el vientre me dice:
Tranquila señorita, el colega te va hacer el tacto vaginal y vas a ver que te va a gustar


Te voy a meter el dedo carajita – me dice el hombre metiéndome el dedo entre los pliegues de mis labios íntimos
DEYSI Apreté mi mano derecha al brazo del medico y siento como aquel hombre me mete el dedo en el coño hasta el fondo, al igual que el medico me saco un pequeño gemido de placer, que sabroso hurgaba aquel hombre mi vagina con el dedo y a pesar que era tosco y bruto para hacerlo me excitaba terriblemente, en eso el medico le dice:
¿Qué cree usted colega? ¿Usted cree que le entre todo?
El dedo no me llega hasta el fondo de la niña pero yo creo que si le debe entrar todo – dice el hombre que hurgaba mi intimidad
Abra que medir con otro dedo la profundidad vaginal de la joven

Súbase un poco señorita DEYSI y ponga la cabeza al borde – me dice el medico jalándome por las axilas hasta dejar mi cabeza colgando de la camilla – eso es señorita DEYSI , así – agrega acomodándome mientras me da un repaso por las tetas
Frente mi estaba sus pantalones que marcaba un gran bulto y su peluda barriga, en eso se afloja el cinturón y bajándose el cierre me dice:
Vamos a ver como tiene esas amígdalasDEYSI Vi como el medico sádico se baja los pantalones, tenia puesto unos interiores blanco que ya no aguantaban el peso de aquel pene y de

sus respectivas bolas y estando muy cerca de mi cara se los baja haciendo que su pesado pene me pegara en la cara, tenia el pene grande, grueso, curtido por los años, y guardaba en su funda la cabeza así que solo lo que vi fue su uretra que se asomaba tímidamente y solo fue un rato ya que este se estiro la piel hacia atrás dejando a mi vista la inmensa cabeza que me iba a tragar, como era de esperarse... olía a orine, el olor que me mata, el medico me paso por toda la cara su inmenso pene para luego apoyar aquel caliente pene en mis labios y decirme:
Abra la boca señorita DEYSI , vamos a ver como esta esa garganta...

DEYSI Muy sumisamente abrí la boca y este metió su caliente verga en la misma haciéndome tragar unos cuanto centímetro de carne, cuando la cabeza del guevo toco mis amígdalas todavía quedaba un "cachito" de su falo por entrar a mi boca, este agarrándome las tetas y chirreando los dientes dice:
Sssssss no es tan profunda de garganta... a ver niña DEYSI, abre grande...
DEYSI Abrí grande la boca y este de una sola estocada me termino de meter el guevo en la boca ahogándome con aquella cabeza, trate de empujarlo porque me en verdad me estaba ahogando pero este soltó mis tetas para agarrarme las manitos e impedírmelo, mi nariz se perdió entre los pelos pubicos de aquel hombre haciendo que la misma le acariciara sus pesadas bolas, a todas estas sentía las caricias del otro hombre en el coño y había cambiado el dedo por su lengua y me tenia ya al borde de orgasmo si no fuera que sentí que trato de meter su dedo en mi ano, yo comencé a moverme para impedirlo haciendo que sacara su cara de mis genitales, el doctor al ver tanto alboroto le pregunte al hombre que trataba de dominarme:

¿Qué le estas haciendo?
No se deja meter el dedo en el culo – le responde este
Quédese tranquila señorita DEYSI, relájese y deje que mi colega haga su trabajo – me dice el medico que no dejaba de cogerme por la bocaDEYSI -Seguí moviéndome hasta que aquel hombre fuerte me domino y metió su grueso dedo en mi culo... mi madre!!!, me metió todo el dedo

en el culo y encima de todo lo movió como le dio la gana, estaba a merced de aquellos dos hombres maduros que iban a saciar su sed de perversión con mi cuerpo de 13 años, el hombre mientras hurgaba mi culito dice en voz baja:
Siempre soñé con esto...
¿Con que? – le pregunta el medico que seguía cogiéndome por la boca
Con meterle el dedo por el culo a una de estas mocosas pretenciosas – dice el hombre este haciéndolo
¿Tiene el culo limpio? – le pregunta el medico

Limpiesito, por lo menos no siento ningún "objeto extraño"... se nota que cago antes de venir – y ambos se ríen a carcajada
¿Usted cree que se pueda usar esa vía? – le pregunta el medico
Perfectamente, es estrecha la coñito – le dice este
DEYSI El doctor me saco el guevo de la boca.. y vaya guevo tenia en la boca, salió completamente erecto y brillante por mi saliva y terminando de quitarse los pantalones e interiores le dice de una manera mas natural a su "colega" que me sacaba el dedo del culo también:
-Le sentí un poco inflamadas las amígdalas a la joven, necesito una segunda opinión...
Con gusto yo se la doy colega – le dice el chiquito este caminando hacia mi cabeza aflojándose los pantalones

DEYSI Al igual que el otro vi toda la operación de bajarse los pantalones e interiores dejando frente a mi cara un miembro de dimensiones también considerable, un poquito mas corto pero si mas grueso, este si olía mal y su aspecto era peor, el hombre se agarro el guevo y golpeándome la cara me dice:
Abra la boquita señorita DEYSI y diga "A"
AaaaaaaaaDEYSI El hombre al igual que el otro me metió el guevo en la boca hasta el fondo, y no dejo de hacerlo hasta que mi nariz también se


incrusto en sus sudadas bolas, el hombre también uso mis tetas para agarrarse y cuando estaba en pleno "examen" dice chirreando los dientes:
DEYSI - Ssssss que rico...
¿Verdad que tiene un poco inflamada las amígdalas colega?
No siento nada, lo que siento es que esta carajita mama guevo sabroso – dice este metiendo y sacando el pene de mi boca para hacerse la paja
Seriedad colega seriedad – le dice el medico
Esta bien – dice el hombre dejando quedándose quieto - ¿cuáles son las amígdalas? – le pregunta el muy ignorante
Métaselo hasta la garganta – el hombre lo hace – siente entre los lados de la cabeza del guevo o en mi caso entre el frenillo la inflamación – agrega el medico

Uhmmmm – hace el hombre acomodando el glande en mi garganta – no, no siento un carajo... no importa, yo se las voy a dejar inflamadas – dice el hombre que comienza de nuevo a cogerme por la boca
Usted no tiene arreglo colega, siempre pensando en el placer... sáquele eso de la boca y vamos a hacerle un estudio anal y vaginal
Yo le hago el anal - dice el hombre que me sacaba la verga de la boca
Como quiera, a ver señorita levántese – me dice ayudándome

DEYSI Me levante, las lagrimas se me salían por los ahogos producidos por las vergas en mi boca, tenia los labios hinchados y rojos de tanto mamar, me baje de la camilla y el hombresito se hacia la paja viendo mi cuerpo desnudo en todo su esplendor, el medico se sentó en una silla y yo viéndolo le pregunto:
DEYSI ¿Ya terminamos?
Noooo apenas estamos comenzando ... te voy hacer un tacto vaginal con este dedo – me dice agarrándose el pene


Eso no es un dedo – le digo seria para jugar con aquel hombre
Es cierto, sabes lo que es entonces? – me pregunta
El guevo
¿Ya los conoces? – me pregunta sonriendo
¡Claro! – le digo sintiéndome grande
Entonces dejemos el jueguito del medico y siéntate aquí para meterte el guevo – me dice sonriendo el medico
¿No hay condón? – pregunto muy inteligente

Niñaaaaaa DEYSI como sabe - dice el otro hombre que se encontraba detrás de mi haciéndose la paja
No mi niña DEYSI, no hay condón... pero no te preocupes, no voy acabar dentro de ti – me dice el hombre agarrándome por la cintura
DEYSI Me acerque a el y pase las piernas a ambos lado de el como pude y me senté de frente a el metiéndome hasta el fondo aquel enorme pene, comencé a brincar sobre aquel miembro viril como una loca, lo abrase y lo bese sin importarme que era un viejo verde y baboso, nos dimos un rico beso de lengua que lo disfrute muchisimo mientras sentía que el otro hombre comenzaba a sobarme el culito, era inminente que iban hacer el sándwich conmigo, el hombre mientras me sobaba el ano me dice:

La voy a coger por el culo señorita DEYSI....
DEYSI -Con cuidado señor que duele – le digo resignada
El hombre apoyo el glande en mi ano y yo abrazando al medico coloque mi cara en su cuello para aguantar el dolor que iba a sentir, el hombre que tenia atrás me agarro por los hombros y empujo su pelvis para meterme el guevo por el culo... DEYSI guaoooo como me dolió, sentía el enorme guevo de aquel tipo abriéndose paso entre las paredes de mi intestino para alojarse cómodamente en mi recto... ahí estaba yo, una niña de 13 añitos cogida salvajemente por dos hombres que podrían ser mis padres, que rico se sentía a ese par de guevos dentro de mi cuerpo, me cogieron divino e hicieron que me viniera un delicioso y escandaloso orgasmo, el hombre que me cogía por el culo dice excitado:

Le voy a llenar el culo de leche DEYSI.... ahgggggg
Si amigo acabe que yo ya estoy a punto – me dice el medico que me abrazaba y me culeaba también
DEYSI Me quede quieta y siento como aquel viejo morboso eyacula su abundante semen caliente en el interior de mis intestinos, sentía las contracciones de su pene en mi culo, el medico dejo de moverse y siento como ambos pene me latían en la cuca y en el orto, el medico desesperadamente trata de levantarme y al hacerlo hace que el otro hombre me saque su vara de carne del culo, el medico se levanta y hace que me arrodille, me pone el pene en los labios apretándolo con el puño diciéndome:
¿Has probado la leche de hombre?

DEYSI Afirmo con la cabeza mientras sentía como la leche del otro hombre me salía del culo, el medico medio pajeándose me agarra por la frente y me dice poniendo la cabeza del guevo en mis labios:
DEYSI Abre la boca y tomate este tetero...
No lo había terminado de decir y yo no había abierto la boca aun cuando sale disparado el primer taco de leche, fue tan enorme que salpico rebotando en mis labios cayendo espesamente entre las piernas y las bolas del otro señor, el medico chirreando los dientes me dice mientras trataba de meter su chorreante verga en la boca:


No la derrames putica DEYSI, abre la boca y tomate toda la leche....
¡Mierda!... apunte bien doctor, la leche es para ella no para mis piernas – le dice el otro hombre
DEYSI Abrí la boca y metí aquella verga que seguía escupiendo gruesos chorros de lefa que yo gustosamente me bebí, era espesa, salada y estaba bien caliente... DEYSI cuando me trague el ultimo chorro de semen el medico me saca el guevo de la boca y me dice cansado volteándome la cabeza hacia el otro hombre:
Se buena niña DEYSI y límpiale las bolas al señor que se las ensucie...

Muy obedientemente metí mi boquita entre las piernas del señor y comenze a lamer la leche que estaba pegada en aquel pelero, le lamí las bolas y no me quedo mas remedio que chuparle los pelos que estaban pringados de semen aun tibio, la cara me quedo hecha un desastre ya que al levantarme me vi en un espejo que había en el consultorio y vi que tenia la cara llena de semen y de pelos pegados y además, me estaban molestando unos pelos en la garganta que no me los podía tragar. El medico nerviosamente y cansado tomo un bolígrafo y me dio la orden para hacerme unos exámenes de laboratorio y me lo da diciéndome:

Aquí tienen señorita DEYSI , con esto se hace unos exámenes de laboratorio y me trae lo mas pronto los resultados
Okey – le digo tomándolo
Vístase y se puede ir – me dice tomando sus pantalones
¿Cómo me encuentra doctor? – le pregunto mientras me vestía
Bien buena hija DEYSI... muy buena – me dice también vistiéndose
¿Y usted doctor? – le pregunto al otro hombre que se encontraba aun desnudo sentado viendo como me vestía
Excelente mi niña DEYSI, excelente...
El no es medico DEYSI – me dice el doctor
¿Entonces? – pregunto sorprendida
El es el Sr. Saturnino, el que limpia esto aquí – me dice
¿Cómo? ¿El no es medico?


No mi niña – me dice sonriendo el medico
No sabes que gusto me has dado muchachita – me dice este
¡Ustedes son unos sádicos! ¡Estúpidos! ¡Viejos babosos! – les digo brava
¡Y tu una puta DEYSI! – dice el medico y ambos se ríen
Tome mis cosas y me largue de ahí.

Espero que este relato les haya gustado, DEYSI... como siempre me despido no sin antes pedirle que me escriban y me comenten si les gusto o no... para mi es muy importante su opiniones así como también sus ideas.
Besos