Segundo Comienzo 3

CAPITULO 3
Viviendo en una ciudad mediana, 30 años atrás, no había forma de salir del closet. Esa forma de vivir es verdaderamente la razón por la cual actualmente no he asumido públicamente mi sexualidad, incluso habiendo años en diferentes ciudades mayores de diferentes países.
Había adquirido un gusto por los transexuales, a los que consideraba y aun considero lo mejor de ambos mundos. Siempre me resulta difícil de resistir la visión de una bella muchacha, sabiendo que esconde un cierto extra entre sus piernas.
Cuando sentía la necesidad, salía en las noches a dar vueltas por las zonas frecuentadas por las trans. Siempre me aseguraba de levantar una chica únicamente cuando no había otros autos en los alrededores. Y así continué mi doble vida. En una de las zonas más frecuentadas por las trans, siempre veía una chica, casi siempre parada sola y que siempre me clavaba la mirada cuando yo pasaba. Nunca hice el intento de llevármela, porque digámoslo francamente, era muy fea. No niego que tenía muy buen cuerpo, pero la cara no le ayudaba para nada.
Una noche tuve que salir a cenar con unos clientes de la empresa. Ambos eran de otra ciudad, así que me ofrecí a llevarlos de regreso al hotel donde se alojaban. Se hizo bastante tarde y yo había tomado unos tragos de mas (sabíamos en esa época que si no te involucrabas en un accidente o cometías una infracción muy burda, la policía no te iba detener para controlarte el aliento) y me sentía verdaderamente con ganas. Así que me dirigí a las zonas trans para ver que podía llevarme para pasar un buen rato. Pero en seguida sufrí un desencanto dado que no se veía un alma en los alrededores. Me decidí a volver a mi casa y completando un giro en U, veo una chica parada. Me asegure que no había nadie en las cercanías, le hice señas de luces y ella vino corriendo sobre sus enormes tacones y se metió en mi auto. Si, lo que están pensando es cierto: Era La Fea! Pero, unas copas de vino durante la cena y dos brandy con el café después me decidieron a seguir. Arranque y nos fuimos. Comenzó a decirme que me había visto tantas veces sin que yo siquiera me dignara a mirarla, que ya había perdido la esperanza de que la levantara. Mientras me hablaba, no dejaba las manos quietas y me recorría el cuerpo. Yo la mire varias veces y me dije, si te olvidas de la cara, el resto puede llegar a ser bastante interesante.
Llegamos a uno de los moteles de las afueras, pague y nos dieron la llave de la habitación. Me dijo que me desnudara mientras ella iba al baño. Oia el ruido de la ducha mientras yo miraba una porno en la TV de la habitación. Repentinamente ella estaba parada junto a la cama, con solo una toalla alrededor de la cintura. Muy bellas tetas, buenas piernas, ya me estaba olvidando de la cara. Comenzó a jugar con mi pene, mientras seguía diciéndome que siempre esperaba que yo me fijara en ella, que cuando me veía que me llevaba alguna de las otras, cuando regresaban les preguntaba por mi, como era, que me gustaba, y que siempre le habían dado las mejores referencias. Inmediatamente me comenzó a mamar y debo decir que lo hacía de maravillas. Yo estaba acostado con mi miembro en su boca y comencé a acariciarla. Inmediatamente se desplazo, quitándose la toalla presentando un enorme pene frente a mi cara. Lo tome en mi mano y comencé a menearlo lentamente y para mi asombro siguió creciendo.
Como ella me estaba haciendo sentir tan bien con su boca, me decidí a retribuirle el favor, asi que volteándome un poco me metí su miembro en la boca. Y tuve que abrirla bastante para tenerlo todo adentro! Ella se volvió loca y empezó a cogerme la boca. Tuve miedo que, si me acababa en la boca, no iba a ser capaz de tragarlo todo, porque mi garganta estaba ocupada por esa enorme cabeza.
Repentinamente dejo mi miembro y sacando el suyo de mi boca me dijo: “ Imagino que estarás arrepentido de no haberme levantado antes?” Y con toda la honestidad, la única respuesta era Si, muy arrepentido!
Me hizo mover al costado de la cama, cn las piernas colgando mientras ella se paraba entre ellas, de frente a mi. Se puso su preservativo (no sabia que había para semejante tamaño!) y después de aplicarme lubricante metiéndome dos dedos en el culo puso mis tobillos sobre sus hombros dejando mi culo expuesto y vulnerable a su disposición. Con cuidado, empezó a metérmelo. Sabia perfectamente que su pene no era para cualquiera, así que lo fue introduciendo despacio y con mucho cuidado. Pensé que me iba a destrozar el culo, pero con movimientos suaves (y ayuda interesada de mi parte) consiguió que su cabeza sobrepasara el anillo y yo comencé a disfrutar con el dolor. Ella siguió empujándolo dentro de mi, demorándose en cada centímetro adicional que entraba. Cuando finalmente note sus bolas rebotando en mis nalgas, supe que lo tenia todo adentro. Trate de moverme un poco para conseguir mayor ajuste (y mas placer) pero resultaba imposible. Estaba empalado en esa monstruosidad. Desde que había superado el dolor de la entrada estaba masturbándome y note que en cualquier momento estaría acabando sobre mi vientre y pecho. Ella también se percato de mi estado y comenzó a acelerar el ritmo y la intensidad de sus movimientos. Creo que le debe haber crecido un poco mas porque empezó a doler, al menos algunos momentos y note que estaba acabando en mi culo. Como lo había pensado, no tarde en terminar por todo mi pecho. Cuando ella termino, no se cuanto tiempo estuve sintiendo su condón llenándose mas y mas dentro mío, pero finalmente note que disminuía el tamaño y finalmente me lo saco.
Se agacho sobre mi y empezo a limpiarme de semen con su lengua, sin dejar ni una gota. Me pregunto si me había gustado y si la próxima vez iba a parar para levantarla. Ante mi entusiasta afirmación a ambas preguntas sonrio y dijo que me iba a dar una propina. Tomando mi miembro se puso a mamarlo y en pocos instantes con sus labios y su lengua me tenia totalmente erecto, la cual uso y abuso hasta que me tuvo acabándole en la boca y en su garganta.
Nos duchamos brevemente y nos vestimos. Cuando ya estábamos listos para subir al auto, me di cuenta y le recordé que no habíamos hablado de precio. Me dijo que le diera algo que me pareciera bien, y que recordara que nunca iba a tener problemas de pago con ella.
Debo decir que muchas veces volvi a buscarla y siempre tuvimos una excelente relación y verdaderamente nunca me pidió dinero sino que siempre guardo lo que le daba sin contarlo.


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Categories: Gay MaleShemales
Posted by bloodyhugo
4 years ago    Views: 393
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