Mi comienzo 2



CAPITULO 2

Y aquí estoy de regreso para compartir mis inicios con ustedes. Por supuesto que me gustaría recibir comentarios al respecto

Una semana después de mi encuentro con Jorge, aun no me había decidido a llamarlo. Me encontraba en un (el único) centro comercial revisando las novedades en discos (queda quien se acuerde de los discos de 45RPM?) cuando alguien detrás mío me dijo al oído “Hola, yo pensé que nos íbamos a volver a ver” Dándome vuelta me encontré con Jorge que sonreía de oreja a oreja (juraría que su alegría de volver a verme se notaba también en la carpa en su pantalón)

Le dije que estaba pensando en llamarlo un dia de estos, pero que habia estado muy ocupado, además de los problemas logísticos (los teléfonos celulares solo se conocían en las revistas de ciencia ficción) Me dijo que no necesitaba darle explicaciones, que era normal que necesitara tiempo para acostumbrarme a lo que habíamos hecho y considerarlo como algo muy normal y agradable y me propuso ir otra vez a su oficina para hablar más tranquilos de lo sucedido.

Estábamos a la vuelta de la esquina. Nuevamente, siendo sábado a la tarde, el edificio se encontraba desierto. Esta vez, apenas el ascensor se cerró detrás de nosotros se acabo la conversación. Jorge me tomo en sus brazos y apretando su bulto contra mí me beso en la boca y pronto tuve su lengua entrelazada con la mía. Debo decir que yo también tenía una hermosa erección apretando contra la de él. No hay que decir que toda inquietud que yo pudiera haber tenido respecto a lo que habíamos hecho (y seguramente íbamos a hacer) se había desvanecido.

Entramos a su oficina, el cerro la puerta e inmediatamente comenzó a desvestirme. Con mis pantalones y calzoncillos por los tobillos, Jorge comenzó a darme una mamada que hasta hoy sigo recordando. Pero el quería mas. Termino de desvestirme y el hizo lo mismo. Me tomo de la mano y me llevo hasta el sofá. Me hizo acostar en el y nuevamente se apodero de mi pene que desapareció totalmente en su boca. Al mismo tiempo jugaba con mis bolas. Yo estaba en el paraíso, disfrutando de su boca pero sin saber qué hacer con mis manos. Jorge evidentemente también noto esto, porque haciéndome mover hacia atrás y de costado se acostó de frente a mi en la clásica posición de 69. Tomando mi mano primero la llevo a su miembro, al que inmediatamente comencé a sacudir. Pero muy pronto esto no era suficiente para el, sin sacar el mío de su boca empezó a empujar mi cara hacia su pene. Nunca había tenido el miembro de otro hombre en mi boca, pero estaba tan excitado que esa reluciente cabeza me provoco hacerlo por primera vez. Y no debo haberlo hecho tan mal, con mi lengua girando alrededor y recibiendo sus embestidas que llegaban hasta la garganta, que muy pronto sentí los chorros ardientes de espeso semen que llenaban mi boca. Era un gusto totalmente nuevo pero bajo ningún punto de vista desagradable. No sabiendo que hacer, me decidí por lo que me pareció mas lógico, y lo trague todo hasta la última gota. Al mismo tiempo había acelerado mis movimientos en su boca y muy pronto también el estaba tragando mi acabada.

Nos quedamos recostados en la misma posición sin hablar, su mano en mi miembro que había perdido en gran parte su rigidez, y con la ayuda de sus dedos muy pronto volvió a levantarse. A Jorge evidentemente le encanto y muy pronto lo estaba disfrutando en su boca. Sus manos comenzaron a dedicarse a mis bolas, la sensación era fantástica. Me metió dos dedos en la boca y yo procedí a lamérselos sin saber aun porque. Cuando los saco de mi boca chorreando saliva, los introdujo firmemente en mi culo y comenzó a girarlos mientras empujaba para meterlos completamente. Yo estaba tan excitado que me volvía loco anticipando lo que estaba seguro iba a venir.

Jorge dejo ir mi pene y me hizo cambiar de posición, acostándome boca abajo sobre el brazo del sillón, dejando mi culo totalmente expuesto para su placer. Para asegurar que todo funcionara, aparto mis nalgas y comenzó a jugar con su lengua en mi culo, haciéndome gemir de placer.

Cuando estuvo satisfecho con lo lubricado que estaba, se paro y con mucho cuidado empezó a meterme la cabeza de su miembro. Muy pronto lo sentí totalmente dentro de mi y comenzó su movimiento. Con cada empujón notaba sus bolas golpeando contra las mías, y el ritmo se incrementaba. Yo había pasado una mano por debajo de mi cuerpo y me estaba masturbando ferozmente. Note que Jorge estaba aminorando el ritmo, evidentemente quería prolongar el placer, pero llego el momento que ya no se pudo contener y me comenzó a coger furiosamente hasta que nuevamente me lleno el culo de semen.

Yo deje en ese momento de masturbarme, concentrándome en sujetarle el pene con mi esfínter, para evitar que se saliera tan rápido, no quería sentirme vacio.

Pero llego el momento en que su miembro ahora flácido se salió. Jorge me hizo darme vuelta sobre mi espalda y con su hábil boca muy pronto obtuvo su recompensa, que fue nuevamente devorada hasta la última gota.

Quede tirado sobre el sofá, con algunas gotas de semen derramándose de mi culo satisfecho, recordando los detalles de lo que habíamos hecho. Repentinamente mi pene comenzó a tomar su propias decisiones, levantándose de nuevo. Jorge quedo extasiado. Me dijo que, ahora que había aprendido a disfrutar del sexo con otro hombre, me vas a dar lo que estoy esperando desde el primer día que nos vimos.

Rápidamente se ubico sobre su escritorio, igual que en el primer día, exponiendo el orificio de su culo. En seguida se dio cuenta que yo aun no estaba preparado para meterle la lengua en el culo, así que el mismo se lo lubrico con saliva y tomando mi miembro se lo comenzó a meter en el culo. Yo comencé a empujar pero súbitamente ya no pude seguir. Intentamos de varias formas pero nada funciono. Para compensarlo por su desencanto tome su pene en mi boca y comencé lo que fue mi segunda mamada, no solo del día sino de mi vida. Y no lo debo haber hecho tan mal, porque una vez que acabo interminablemente en mi boca (y ya me gustaba el sabor!) me dijo que yo era un mamador excepcional, que había nacido para eso.

Yo termine acabando sobre su alfombra. No sé que habrá pensado la persona que limpiaba las oficinas de las manchas que dejábamos.

Nos quedamos aun un rato, tomamos algo, se que era alcohólico pero no recuerdo que, nos vestimos y yo me fui. Antes de irme Jorge me dio unos cuantos billete ‘para comprarme los discos que estaba viendo cuando nos encontramos” y quedamos en encontrarnos el sábado siguiente frente a su oficina.

Pero eso será otra historia.
91% (8/1)
 
Posted by bloodyhugo
4 years ago    Views: 299
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