La hermanita de mi amigo

Dos amigos de 16 de toda la vida preparan todo para poder gozar de la hermanita de unos de ellos de tan solo 8 años pero las cosas no salen como ellos quieren y tienen la necesidad de compartirla con el viejo tendero del barrio Aunque Carlos era mi amigo, casi mi hermano, no podía dejar de pensar en su hermanita, Clara. Una hermosa nena apenas de 8 añitos que pedía a gritos que le dieran verga; su cuerpo perfecto carecía de grasa alguna, pero tampoco era un esqueleto como otras niñas de su edad, simplemente que ella era preciosa Su cabello negro brillaba cual azabache y le caía sobre los hombros; sus hermosos ojos color miel hacían el contraste con su blanca carita donde brillaban unos pequeños labios rosados, pequeños y apetecibles; sus piernas eran mas un deleite al falo de cualquier hombre que a los ojos, pues estaban bien torneadas y sostenían un par de hermosas nalgas, redondas y paraditas. Pero sin duda, lo que mas nos atraía a los hombres de la colonia donde vivíamos, era sin duda la forma de vestirse de Clarita; esta pequeña, aun teniendo apenas 8 años, vestía de la forma mas provocativa que se podría imaginar y con el cuerpo que se cargaba sin duda hacia que a todos se nos levantara la verga con solo verla. ---Sabes, Clara no usa bragas cuando se pone shorts--- Me sorprendió mi amigo mientras veíamos una peli porno que nos presto un compañero de escuela. --- ¿como lo sabes?---pregunte curioso. Mi verga, ya erecta por la rubia Teen que veía ser penetrada por un negro aumento sorprendentemente de tamaño al solo imaginarme a la hermanita de mi amigo. ---La semana pasada me toco llevarla a la escuela; y el viernes le toca educación física, así que iba con su shortcito; ya sabes, el que le queda apretado,pero me dijo que la esperara un rato y se metió en un callejón; yo por curiosidad me asome por la esquina sin que me viera y vi como se quitaba el short, luego se quito sus bragas y las puso dentro de su mochila para después volver a ponerse el short.--- Me narro su anécdota al ritmo de los gemidos de la rubia de la película. --- ¿Y que hiciste?--- Atine a preguntar mientras me imaginaba el conejito de Clarita y me corría sobre el sofá de vinil en el que estábamos sentados. ---Nada. Cuando regreso le pregunte a donde había ido y solo me dijo que fue a ver si sus libros estaban completos.--- Dijo sinceramente mientras se corría sobre una toalla que había encontrado. Aquella historia logro que mi deseo por su hermana aumentara considerablemente; cada vez que eyaculaba lo hacia con Clarita en mi mente y sus hermosas nalguitas desnudas. ---Ya me canse de ver estas películas de mierda--- Protesto Carlos dejando de sobar su pene; recargándose hacia atrás y apagando la televisión. Prendió la luz; su verga seguía palpitando toda viscosa, fue cuando vi que su pene era algunos centímetros mas grande y grueso que el mió. ---No estas harto de ver siempre lo mismo?---me pregunto sacándome de mi trance; me estaba imaginando a Clarita mamando el falo de su hermano. ---Y que quieres que hagamos?, tu novia se las da de muy santa y la mía me dejo por el idiota de santiago--- Le dije en un lapsus de enojo, aunque realmente no me importaba ya que solo tenia ojos para Clarita. ---Y que me dices de Clara; su piel esta muy suave y así como es debe ser bien rico cogerla---me sorprendió mi amigo con esa propuesta. ---estas jodiendo---le dije como si hubiera sido una broma, pero en su rostro no se asomaba la menor duda. Aun después de tantos años de conocernos, hasta ahora que vamos en la preparatoria, no me hubiera imaginado que Carlos tendría ese tipo de ideas. ---y como le haríamos; no creo que tu hermana quiera hacerlo solo porque se lo pidas y tus papas nunca se le separan---le dije bastante emocionado por el solo echo de pensar en penetrar a la niña. ---Pues cuando vaya a la tienda; mis jefes la dejan ir sola.--- Nada mas la esperamos a que salga, y cuando nadie nos vea la llevamos a tu casa, al fin y al cabo tus papas no estarán---me sugirió Carlos aun mas emocionado que yo por el echo de que prácticamente secuestraríamos a su hermanita y nos la cogeríamos en mi casa. Sin siquiera dudarlo acepte la idea y esperamos a que todo se diera; nos habíamos comprado unas mascaras de payasos bastante corrientes pero que servirían para cubrirnos el rostro por si alguien nos veía, y todos los días salíamos de nuestras casas para después cambiarnos en donde nadie nos viera y vestirnos con unas bermudas y camisetas corrientes; sin calzones y con zapatos para correr hasta que el día llego. Ese domingo salimos en nuestra rutina diaria, esperando cerca de la casa de Carlos. ---Te vas a ir de espaldas cuando veas a la muy zorrita--- me dijo mi amigo emocionándome con la forma en que se expresaba de su hermana. Y no era para tanto; cuando escuchamos a Clarita salir casi me corro en mis pantalones cuando la vi. Traía puesta una faldita roja tan pequeña que sus preciosas y blancas nalguitas de niña se asomaban a cada paso que daba Y digo se asomaban porque la muy perrita se había puesto una tanguita que solo le cubría aquel conejito que también se asomaba por delante en su caminar; mientras, su pecho solo era cubierto por lo que parecía un pañuelo amarrado por detrás pero que se iba cayendo con el movimiento. Clarita lo único que hacia era levantarlo un poco para cubrir esos pezoncitos rosas que se asomaban; y con la cola de caballo que se hizo en el pelo, la sombra azul cielo que se puso en los parpados, los zapatitos de charol sin calcetines y los labios pintados de color rojo la hacían lucir como una niña lista para ser violada. Rápidamente nos pusimos a seguirla, deteniéndonos a veces solo para evitar a todos aquellos idiotas que se le quedaban mirando con las manos sobandose sus vergas; mientras la niña, sin pizca de vergüenza y con la carita mas inocente, contoneaba esas lindas caderas infantiles sin notar las miradas lascivas de todos los que la mirábamos. ---Hola Don Fer, quiero medio kilo de longaniza--- Pidió alegremente la niña al llegar a la tienda del viejo Fernando, causándole a este una erección que pudimos ver al asomarnos lentamente y viendo atravez de la vitrina. ---Que me pediste preciosa?---pregunto el decrepito anciano; un hombre calvo, con al menos ocho dientes en la boca, mas alto que nosotros pero con un cuerpo esquelético que resaltaba sus arrugas. El anciano, por su altura, se puso en cunclillas junto a la niña, bajando la cara hacia al bello rostro de Clara. ---Quiero medio kilo de longaniza---repitió la niña delicadamente. ---Lo siento nenita, no te oigo bien, repítemelo---lamento el anciano mientras ponía sus huesudas manos sobre los hombros de Clarita y la acercaba a su oído. ---Que quiero medio kilo de longaniza---alzo la voz la pequeña sin darse cuenta de que el viejo le estaba acariciando los hombros para luego posar aquellas feas manos sobre su espaldita. ---caramba conmigo, sigo sin escucharte, ya se lo que hare---sugirió el octogenario; y sorprendiendo a la hermanita a Clarita, la tomo entre sus brazos, coloco las torneadas piernitas de Clara alrededor de su estomago; rodeo su lánguido cuello con los brazos de la niña y descaradamente sostuvo a la infante con sus manos tocándole aquellas nalguitas que ya estaba deseoso de penetrar. Carlos y yo no salíamos del asombro; Clara no parecia advertir como el anciano le disfrutaba las nalgas mientras seguia pidiendo longaniza y nosotros, obviamente con las vergas bien paradas, no dejabamos de mirar al asqueroso pervertido agasajandose con el cuerpo de la niña. ---Ya, ya te escuche; quieres que te de longaniza, verdad nena?---le afirmo el anciano mientras hacia que la niña resbalara por su cuerpo y rápidamente, con una mano, detuvo la carita de Clarita justo sobre su abultado pene. ---si, quiero longaniza por favor---volvió a pedir la niña entre risas inocentes sin importarle el bulto del anciano sobre su carita. Después de un rato el viejo pervertido le dio su pedido a la niña para que se pudiera retirar. ---La próxima vez que vengas vestida así de preciosa Clarita, te regalare 26 centímetros de longaniza para ti solita y un litrote de leche espesa---le agrego el anciano antes de que la niña se retirara y a nosotros nos dejaran con las bermudas todas pegajosas. Pero esa era nuestra oportunidad; la volvimos a seguir; advirtiendo que no había nadie cerca nos pusimos las mascaras y Carlos rápidamente le tapo la boca, la levanto y nos encaminábamos hacia mi casa; pero nuestros deseos se vieron truncados cuando advertimos que frente a mi casa estaba el carro de mis padres. ---Maldita sea, creí que tus viejos llegarían hasta mañana---me reprendió mi amigo con desesperación pues mis padres habían salido de viaje pero llegaron antes de lo previsto. ---ven, mejor vayamos por aqui---le sugerí a mi amigo guiándolo hacia un callejón escondido entre dos enormes edificios cerca de la tienda del asqueroso Fernando y que se quebraba hasta el fondo en una cerrada donde había unas cuantas cajas y una improvisada vivienda para un indigente. ---No jodas, aquí nos van a ver---me volvió a reprender mi amigo mientras la pequeña Clarita intentaba liberarse sin mucho éxito. ---no te preocupes, el vago que había aquí se fue hace un par de días y los edificios cubren todo, nadie nos puede ver ni oír---le dije para calmar a mi amigo. Carlos aventó a su hermanita sobre una cama de cartón que había improvisado. ---A ver Clarita, no te vamos a hacer daño, pero vas a tener que hacer todo lo que te digamos---le advirtió su hermano con la voz distorsionada por la mascara. ---quienes son ustedes, son payasos?---pregunto inocentemente la niña aunque podía notarse su preocupación en sus ojitos color miel. ---si, somos payasitos que quieren jugar contigo, Clarita---le dije con voz melosa mientras contemplaba ese par de hermosas piernas apenas cubiertas por la diminuta falda roja y sus pezoncitos asomándose sobre el pañuelo que se le estaba cayendo del pecho. ---y que quieren jugar?---pregunto la niña algo aliviada con mi respuesta mientras se cubría sus pezoncitos. ---jugaremos a que nos hagas una mamada en las vergas zorrita---me sorprendió Carlos con su petición tan agresiva pero ya estaba demasiado excitado como para pensar en esas cosas. De un brinco nos acercamos a Clarita y su hermano la puso de rodillas sobre nosotros. ---Ahora Clarita, quítanos las bermudas al mismo tiempo---le ordene fantaseando con aquellos labiecillos rojos. ---y que es una mamada?---pregunto Clarita mientras intentaba bajarnos las bermudas al mismo tiempo y por poco golpearse la carita contra el suelo por la repentina caída de las prendas. Ninguno le contesto, levanto la carita y lo primero que sintió fueron dos vergas picándole las mejillas, babeándolas con un liquido viscoso que obviamente no conocía la nena. ---que es esto?---atino a preguntar mientras alejaba su carita para quitarse el liquido pre seminal con el que le cubrimos los cachetes. Solo con verla esparcirse cada vez más y mas la baba sobre sus manos y sus mejillas nos puso mas calientes aun. Cada uno de nosotros tomo repentinamente una de sus manitas y las pusimos sobre nuestras ya muy hinchadas vergas; sus calidas extremidades nos acariciaban las palpitantes vergas mientras le enseñábamos como masturbarnos. ---que son estas cosas, son sus pipis?---pregunto la nena mientras ella solita seguía el ritmo que le habíamos enseñado, bajando el prepucio de nuestras vergas todo lo que podía para saciar su curiosidad. ---esto es una verga Clarita, ya habías visto una?---le pregunte mientras contenía mi leche que ya estaba apresurándose a salir. ---Si, mi papi y mi hermano tienen uno, se los vi cuando se bañaban pero estaban muy pequeños y estos están mas grandes y duros--- nos revelo la zorrita. Carlos ya estaba que no se aguantaba; se quito la camiseta y se tumbo desnudo en la cama de cartón poniendo a Clarita encima de el con sus caras mirándose frente a frente. Sin dejar reaccionar a su hermanita coloco su verga debajo de la vaginita de Clara, debajo de la tanga y empezó a frotar de atrás hacia adelante. -Clarita, Clarita, ya quiero meterte mi verga hasta el fondo pinche putita- Le insulto mi amigo; aunque Clara no entendia ni jota de aquellos insultos a mi me reventaba la verga de solo imaginarme a la infante penetrada. ---que hace señor payaso?, se siente rara mi cosita---atino la pequeña mientras su hermano le garraba las manitas e iba restregándole la verga cada vez mas rápido mientras yo simplemente observaba como el tanga iba descubriendo con cada movimiento su pequeño y rosado ano. Ya no aguante más y me agache atras de Clarita. ---que, que esta haciendo?--- me pregunto inocente la ramerita mientras mis manos jugaban con sus nalgas de niña y mis dedos se restregaban levemente en su ano. ---pero si que te calientas muy rapido Clarita, ya mojaste toda mi verga--- Le alababa Carlos mientras la pequeña cerraba los ojos y de vez en cuando dejaba salir unos pequeños suspiros de excitación. Su anito ya estaba algo rojo y mojado por la saliva que de vez en cuando le escurria. ---ya esta lista--- Me dijo carlos mientras le arrancaba la tanguita con fuerza. ---que esta haciendo, se me va a ver todo--- Decía la niña apretando un poco las piernas para cubrir su vaginita porque sus manos seguian siendo presas de su hermano. ---sostenla un rato en lo que le acomodo mi verga---me pidio mi camarada. En un parpadeo le sostuve las manos por la espalda mientras mi compañero la levantaba de las caderas e iba dirigiendo la punta de su verga a la vagina de su hermanita. ---de que te avergüenzas tanto zorrita si tu cuerpo esta pidiendo a gritos que le metan la verga---le dijo su hermano separandole las piernas con las manos y volviendo a apuntar su verga. ---tiene razon Clarita, incluso tu culito tambien quiere que te la meta---le comente mientras tomaba el pañuelo de su pecho y le amarraba las manos con el dejando mis manos libres para acariciar esos pezoncitos que tanto me excitaban. ---tu si que estas enfermo---me dijo burlonamente mi buen amigo cuando vio que le acariciaba los pezones a la tierna niña de 8 años años , le lamia el cuello, de vez en cuando tomaba su carita y metia mi lengua en su boquita pintada y dejaba que mi verga se metiera en el surco que formaban las suaves nalgas de su hermanita. ---estas muy suave Clarita, de seguro tu sucia vagina debe estar bien apretada ya quieres mi verga dentro, verdad?, porque no me pides que te meta la verga---le pedia Carlos a su hermana ya con el glande jugando con el clitoris de la niña. ---ya, ya quiero que me metan la verga señores payasos---dijo la pequeña entre suspiros. Sus mejillas estaban totalmente rojas; su faldita humeda por el sudor de los tres;y su vaginita y su anito igualmente rojos de excitacion. Carlos ya no dijo nada más y dejo que el propio peso de su hermanita la dejara caer sobre su verga. Clara sintio como el falo de su hermano se iba abriendo paso entre sus pequeños labios vaginales. ---espere, deténgase, me esta doliendo, me esta doliendo mucho señor payaso, ya no quiero, ya no quiero---gemía la niña al ritmo de sus lagrimas recorriendo su sonrojada carita. ---de que estas hablando putita, mi verga se esta deslizando perfectamente dentro de tu viscosa conchita. --Ves, ya incluso estoy sintiendo tu himen---decia su hermano mientras metia y sacaba media verga de la vagina de su hermana hasta que, decidido, se la inserto de un solo golpe. Los gritos de la niña eran sofocados por las gruesas paredes de los edificios; la sangre de su recientemente perdida virginidad se iba escurriendo por la verga de Carlos manchando el carton; sus lagrimas escurrian aun mas por sus mejillas mientras mi verga palpitaba con cada vez mas fuerza sobre sus nalgas. ---ya deténgase por favor, sáqueme su cosa ya no siga metiéndola ya no cabe más ---pedía la niña entre sollozos pero claramente se notaba como el dolor iba disminuyendo. Sus gemiditos volvieron a aparecer con cada estocada que le daba su hermano y mis lamidas a su cuello y mis manos acariciando sus pezoncitos aceleraron el proceso de excitacion. ---ya no aguanto mas, se la voy a meter por el culo---le dije efusivamente a mi amigo mientras repegaba el glande de mi verga en me dio de sus nalgas buscando su anito. ---si, métesela por ahí, quiero que esta putita vuelva a gritar--- me ordeno mi camarada. Lentamente fue introduciendo la cabeza de mi verga en el pequeño orificio. ---no, por ahí no, también me va a doler por favor otra no, no sean malos---decia la pequeña entre suspiros al adivinar mis intenciones, pero la excitación y la saliva que unte en su culo me hicieron la entrada mas fácil. ---sáquela, siento que quiero hacer popo---decía la pequeña; ya no grito, apretó los dientes y sintió como mi falo entraba completo dentro de su anito como el de su hermano en su vagina. Los dos orificios mas sagrados de Clarita estaban siendo perforados por las vergas de su hermano y la mía que se hundía como mantequilla dentro de su potito. La niña iba de arriba a abajo, de otras hacia adelante, sintiendo como la rellenábamos de gruesa verga. Mi pene podía sentir el pene de Carlos metiéndose hasta el fondo del vientre de la niña y como esta ya no solo lanzaba suspiros de excitación; con cada penetración de ambos, Clarita lanzaba gemidos más fuertes. ---ves Clarita ya te esta gustando que te metan la verga por todos lados---le dijo mi amigo al mismo tiempo que se quitaba la mascara. ---Hermano?, tu eras el payaso?, porque me hiciste esto?---decía la niña, pero la excitación era mas evidente que alguna decepción. ---es porque estas bien apretadita Clarita, a poco no te gusta?---le pregunte imitando a mi amigo y quitándome la mascara; Clara solo atino a asentir con la cabeza cuando metí nuevamente mi lengua en su boquita. El calor iba en aumento junto con el deseo de eyacular dentro de los orificios de la niña; pero justo cuando estábamos a punto de hacerlo. ---Así que aquí se trajeron a Clarita pinches escuincles---resonó la ronca voz del viejo Fernando detrás de nosotros. No sabíamos que hacer; nuestras vergas estaban prácticamente pegadas en el interior de Clarita por lo que no podíamos sacarlas rápidamente. ---no se preocupen mocosos, yo no dire nada si ustedes no dicen nada---decía el viejo que rápidamente nos detuvo para que no sacáramos nuestras vergas de la nena. ---a ver Clarita, te dije que te iba a dar longaniza gratis y te lo voy a cumplir---le dijo el vejestorio a la niña mientras se sacaba la venosa, gruesa y enorme verga carnosa frente a la boca de Clarita. ---ya sabes como mamar verga Clarita?, no? pues que carajos le han enseñado a tu hermanita pinche Carlitos---comento el esquelético al recibir una respuesta negativa de la niña. ---mira, solo abre la boca y chupame la verga como si fuera una paleta---le instruyo el anciano mientras nosotros continuábamos cogiéndonos a la pequeña. Clara abrió grande la boca para que el anciano metiera ese enorme falo adulto y claramente oíamos como la zorrita se lo estaba prácticamente succionando al vejete. ---eso es Clarita, sabia que aprenderías rápidamente, se te veia en ese cuerpo de golfa que tienes---gemía el anciano agarrándola de la cola de caballo y jalando de atrás hacia adelante la cabeza de la niña. La pobre pequeña ya no se daba abasto con las tres vergas profanando cada uno de sus agujeros hasta que irremediablemente se corrió por primera vez en su corta vida al mismo tiempo que todos sus huequitos se llenaban con la leche de los tres degenerados que la estábamos follando en brama. Aunque ya habíamos acabado, eso no nos detuvo para turnarnos cada uno para sentir todos los hoyos de la infortunada infante hasta cansarnos. No se como le hizo Carlos para meter a su hermanita toda cansada por las constantes cogidas, pero nos salvamos de que nadie nos descubriera. Luego de la espectacular cogida de la pequeña nos pusimos de acuerdo para repetir esta orgia con la pequeña Clarita Luego de casi dos semanas se nos dio la oportunidad Era sábado en la tarde; rápidamente llegue a la casa de mi amigo y pregunte por el. ---Carlos esta en la habitación jugando con Clarita. No se vayan a portar mal. Regresaremos mañana en la tarde---me dijeron los padres de mi amigo mientras tomaban un taxi. Apresurado subí a la habitación de Carlos y lo encontré penetrando a Clarita frente a un espejo. Al verme la niña apresuro a cambiarse de posición para mostrarme su aun pequeño y resbaladizo ano mientras se metía ella solita la verga de su hermano dentro de su conejito. ---Don Fernando llegara al rato, mientras lo esperamos démosle lo que quiere esta putita---dijo sonriente Carlos mientras abría las nalgas de su hermanita y me invitaba a penetrarla nuevamente.
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Categories: First TimeTabooVoyeur
Posted by beatlemmanuel
1 year ago    Views: 3,637
Comments (3)
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1 year ago
Tío, este tipo de temas ademas de ser delictivos ya que estamos hablando de menores, degenera en algo que sobrepasa una simple perversión. Estamos hablando de una nena de 8 años... creo sinceramente que responde a un cuadro que raya la psicopatía, lo que te convierte a ti en un sociópata. Necesitas ayuda porque esto podría derivar en algo que arruinaría tu vida y la de algún menor.
abogadahot
retired
1 year ago
Ni comencé a leerla. Me parece sumamente horroroso el solo hecho de escribir historias, aunque sean de ficción, con menores. Esto abre la puerta acualquier otra perversión y abuso. Puajjjj
1 year ago
Ufff se te ha ido la cabeza con las edades.... está bien que sea una historia de ficción pero esto ya es excesivamente perverso.