Una tarde con Susanna (II)

¡Anda! Vamos a la ducha, que nos hemos puesto perdidos

Susanna me llevó de la mano hacia el cuarto de baño. Viendo que aún yo seguía montado en una nube y que me costaba reaccionar a órdenes tan simples como “quítate la ropa”, ella se puso a ayudarme a quitarme la ropa. Volvía de nuevo a tratarme con ternura, y conforme me iba desnudando, ella también hacía lo mismo.
Y allí nos quedamos ambos desnudos uno en frente del otro. En la vorágine que había sucedido minutos antes no pude apreciar la belleza de esa chica en su totalidad; tenía la piel blanca y suave que contrastaba con esos ojazos oscuros y redondos. Su pelo caía graciosamente sobre uno de sus hombros. Y me dio un poco de vergüenza mirar un poco más abajo por si ella se percataba. Pero era imposible de que ella se diera cuenta, pues estaba concentrada en mi polla, esa polla que hacía un rato había pajeado junto con la suya. Viendo que a ella no le ruborizaba mirarme, yo hice lo mismo. Y allí estaba su polla, perfectamente depilada, dejando tan solo una coqueta franja de vello sobre ella. Era bastante grande y estaba bien proporcionada. Incluso aún tenía una gotita de semen colgando de su punta:

-¿Qué estás mirando, pilluelo?- preguntó ella sonriendo - ¡Vuelve a la Tierra!

Debían de haber pasado minutos mientras contemplaba su verga. Me puse colorado y miré hacia abajo, hacia mi pecho aún con semen de ambos chorreando. Susanna se acercó hacia mi riendo, y me abrazó fuertemente. Sentí entonces la calidez de su cuerpo y la suavidad de su piel, mientras ella me besaba apasionadamente:
-Hoy soy toda tuya, puedes mirar lo que quieras. – susurró ella al terminar de besarme, mientras recorría con su dedo mi pecho recogiendo las ultimas manchas de semen.

Se llevó el dedo a la boca, degustó la pequeña ración de leche y me volvió a besar:
-De la misma manera que hoy eres todo mío, y voy a hacer lo que desee.

De repente, comencé a sentir en mi pierna cómo la polla de Susanna comenzaba a ponerse poco a poco tiesa, tímidamente. Se separó un poco de mí, me lanzó una mirada sensual, y me dijo:
-Quiero que me la comas.

Tardé poco en asimilar su petición, así que me puse de rodillas a la altura de su verga, y comencé a besar todos sus alrededores. Primero la franja de vello, la entrepierna, la cabeza de su polla… y poco a poco, con suavidad, fui metiéndomela en mi boca:
-Así, guapo – murmuró con satisfacción.

Nunca antes le había comido el rabo a nadie. Y tampoco es que andara deseándolo. Pero fue ver aquella hermosa polla que calzaba mi chica, y me volví loco por hacerlo, para qué negarlo.
Afortunadamente, aún no la tenía muy dura (después del orgasmazo anterior era lógico), así que podía metérmela entera en la boca y juguetear con mi lengua a lo largo todos sus pliegues. Ella gemía de placer cuando su glande tocaba el cielo de mi boca y con mi lengua abrazaba la parte inferior de su rabo.

Poco a poco, comencé a notar como su rabo iba creciendo en mi boca, hecho que me estaba poniendo muy cachondo, pues significaba que mi nena estaba disfrutando casi tanto como yo.
Se me iba haciendo más difícil tener toda su tranca en mi boca, así que tuve que cambiar de estrategia, y empecé a comerle los huevos, a chupársela de lado, a jugar con mi lengua y su frenillo. Le escupía en el glande, se la pajeaba con mis manos llenas de saliva, y luego me la volvía a meter en la boca….
Miré hacia arriba, pudiendo comprobar como Susanna tenía la cabeza echada hacia atrás. Mientras respiraba con fuerza, me pedía con voz placentera que no parara, mientras movía hacia delante y detrás sus caderas.

Su polla y mi boca eran uno. Entraba y salía con facilidad, y cada vez que me la metía, me la tragaba impulsivamente, notando que cada vez me penetraba más hasta el fondo.
De repente, sus dos manos se posaron en mi cabeza, y las embestidas, que hasta entonces eran suaves, empezaron a ser cada vez más y más violentas. Me estaba follando la boca, literalmente, cosa que estaba disfrutando muchísimo. Me estaba violando la boca una y otra vez.

Notaba como cada vez ella respiraba más fuerte, y mis manos, que recorrían sus piernas y su culo, comenzaron a sentir como su cuerpo comenzaba a temblar. En mi boca noté como su capullo estaba poniéndose muy duro, quizás demasiado. Se estaba corriendo:
-¡Nene, me corro…!

Y con su polla dentro de mi boca soltó un borbotón de semen brutal, incluso más que el que había ocurrido esa misma tarde. Su leche estaba muy caliente, y fui aceptándola con gran placer conforme ella se iba corriendo, pues su sabor ya me era familiar y me encantaba que se estuviera corriendo en mi boca de esa manera. Una descarga, y otra, y otra…

El esperma me salía por los laterales mientras Susanna sacaba su polla lentamente de mi boca. Ella tenía sus dos manos apoyadas en las mejillas, que estaban coloradas tras el nuevo orgasmo que había tenido. Sus ojos me miraban con una expresión mezcla de asombro y placer. Sonrió y se sentó bruscamente sobre el borde de la bañera.

Yo, aún de rodillas, y disfrutando de todo el denso líquido que aún tenía en mi boca, fui tragándomelo poco a poco, sintiendo cómo bajaba lentamente por mi garganta:
-¡Te estoy viendo, chico! – señaló con picardía -.¡Déjame un poco a mi!

Y se abalanzó a besarme apasionadamente, metiendo su lengua en mi boca e intentando robarme los restos de semen que aún quedaban dentro de ella. Fue un juego sensual, muy caliente, que terminó cuando ella se separó, me miró fijamente y preguntó:
-¿De verdad es tu primera vez, nene?

Ambos nos reímos a carcajada limpia.

[Continuará]

100% (3/0)
 
Categories: First TimeShemales
Posted by bagheera_35
1 year ago    Views: 337
Comments (2)
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1 year ago
que sensual me choore otra vez
gracia
Jay
1 year ago
que brutal, muy bueno