Entregando a Lorena 15

Entregando a Lorena 15

Unos días después de la cena y enfiestada en casa, volvimos a ver a Patricia en la calle, saliendo de un hotel alojamiento con un tipo desconocido, por lo tanto nos imaginamos que ya no salía con Carlos.
Por entonces Lorena se había calmado bastante. Retomamos nuestra vida sexual de manera un poco más normal, hasta que un día mi mujercita, luego de coger como salvajes, se subió a mi espalda y muy despacio metió dos de sus delicados dedos en mi ano, mientras me mordisqueaba una oreja y me susurraba al oído:
“Como me gustaría tener la verga enorme de Sonia, para poder metértela en este lindo culito redondo y apretado”
No se si fue a causa de mencionarme a Sonia o por las caricias en mi oreja, pero repentinamente sentí que mi pija volvía a inflamarse al punto de estallar, por lo tanto volqué a Lorena boca abajo y le abrí las piernas sin delicadeza, para penetrarla analmente en una brutal embestida, sin lubricación, sin dulzura.
Mi mujercita gritó de dolor con todas sus fuerzas, insultándome mientras me recordaba que su culo le pertenecía a Carlos y su maldita maravillosa verga. Eso solamente me enardeció más todavía, por lo cual acrecenté mi ritmo de bombeo en su culo, sin importarme los aullidos de dolor de Lorena.
Cuando acabé me salí de ella y quedé tirado en la cama recuperando el aliento. Lorena se levantó gritándome y buscó su teléfono celular para llamar a Carlos. Habló en voz baja un buen rato y luego de colgar me dijo que Carlos vendría esa misma noche a cogerla, ofreciéndome que podía quedarme a verlos o tendría que irme a otro lado si me m*****aba.
Más tarde cenamos en silencio, con un aire de bronca por parte de ella y apenas habíamos terminado sonó el timbre de la puerta de calle.
Ambos nos llevamos una buena sorpresa, ya que por delante de Carlos entró Sonia, que besó largamente a Lorena y luego se dirigió hacia mí, besándome también, al mismo tiempo que buscaba acariciar mi bulto con su mano.
“Parece que me estabas esperando, bebé”, dijo, al notar mi erección.
Antes de que pudiera responder, la estúpida carcajada de Carlos llenó el ambiente, al tiempo que decía
‘Flaco, te gusta la sorpresa que te traje?, hoy me parece que vas a perder el invicto !!”
No alcancé ni siquiera a hablar, ya que Lorena estaba arrastrando a mi amigo hacia nuestra habitación. Sonia volvió a comerme la boca en otro beso interminable y sonriendo me pidió que fuéramos también arriba. Verla caminar delante de mí contoneando sus caderas enfundadas en unas calzas de color blanco hizo que mi verga me doliera de tanta excitación.
Al llegar encontramos a Lorena y Carlos desnudándose, mientras se besaban y tocaban, demostrando una calentura infernal. Sonia en dos segundos también quedo vestida solamente con sus medias de nylon y los increíbles taco aguja que realzaban sus tremendas piernas. Su verga no estaba todavía totalmente erecta, pero se veía de un tamaño enorme.
Abrió su bolso y sacó un arnés que venía provisto de un pene de látex de una dimensión considerable, junto con un pote de gel lubricante. Se acercó a Lorena, lamiéndole las tetas y metiéndole un par de dedos en la concha, para sacarlos enseguida mojados con los jugos de mi caliente esposa. Luego le apoyó su verga un poco más erecta entre las nalgas y le colocó el arnés en la cintura, ajustando las cintas y lubricando el pene artificial con el gel.
Carlos mientras tanto calladamente fumaba en un rincón, presenciando todo con una mirada divertida, mientras despacio se masajeaba su enorme verga.
Sonia me pidió que me pusiera en cuatro patas en la cama, para que mi mujercita pudiera penetrarme con ese pene de látex. Me aseguró que eso ayudaría para que después pudiera sodomizarme ella con su pija gigante, sin desgarrarme.
Yo no estaba muy convencido de perder mi virginidad anal de esta manera, pero la mirada lujuriosa de Lorena me excitó de una manera increíble y entonces hice lo que me pedía. Pude notar que mi esposa se acomodaba de rodillas a mi espalda y luego sentí que me penetraba muy despacio con ese pedazo de látex.
Lorena estaba excitadísima mirando como el pene artificial se perdía dentro de mi culo. Pude sentir que pasaba mi esfínter y finalmente se detuvo cuando me lo metió por completo hasta el fondo de mi hasta ahora estrecho ano.
Me ardía intensamente, pero a la vez me provocaba mucho placer y casi ningún dolor. Muy suavemente Lorena comenzó a moverse hacia adelante y atrás, sin sacármelo completamente: cada vez que entraba, me sentía invadido por una ola de placer, que se manifestaba en un calor intenso y un ardor increíble.
“Ahora ya ves, mi amor, lo que se siente cuando te la meten por el culo” me dijo.
Mi mujercita sonreía mientras se balanceaba penetrándome. Sonia la dirigía, pero repentinamente se acostó boca arriba por debajo de mi cuerpo, tomando mi verga dentro de sus labios, dándome una mamada colosal, agregando más placer todavía a la penetración que me daba Lorena.
Mientras me la estaba chupando, separó sus piernas y me pidió que me dedicara a su verga, que estaba al alcance de mi boca. Dudé por un momento, pero enseguida la tomé entre mis labios y comencé a lamerla casi con desesperación.
Carlos se reía mientras continuaba masajeándose la verga.
“Así que resultaste flor de puto, Flaco, te están rompiendo el culo y te estás comiendo otra pija monstruosa al mismo tiempo”
Yo ni siquiera pude responderle, la excitación que me producía la combinación de la sodomía y la fellatio era demasiado intensa, me sentía un poco mareado, pero pocos segundos después vacié toda mi leche en la garganta de Sonia.
Ella se incorporó mientras tragaba todo, besándome con la boca abierta, haciéndome sentir el sabor de mi propio semen. Luego se colocó detrás de Lorena, lubricándole el culo con el gel, para penetrarla de un solo saque. Mi mujercita dejó escapar un aullido de dolor y placer al sentir esa enorme verga en su culo, pero no paró ni por un instante de bombearme. A esa altura mi culo estaba tan dilatado que ya parecía estar anestesiado, casi no sentía m*****ia, solamente un intenso placer. Sonia bombeó con fuerza el delicado culo de mi esposa, haciendo que Lorena aullara gozando de placer y repentinamente se salió, pidiéndole a ella que también me sacara el aparato de mi culo.
Lorena se bajó de la cama y fue directamente a la entrepierna de Carlos, a deleitarse lamiendo esa poderosa herramienta que mi amigo ya había endurecido mientras nos miraba coger a los tres.
Enseguida sentí la enorme verga de Sonia en mi culo, Era realmente de gran tamaño y además dura como una piedra, Pude notar la diferencia con el látex. Por suerte mi ano estaba bastante dilatado y no me dolía prácticamente nada. Sonia comenzó a acrecentar su ritmo, lo cual me produjo cierta m*****ia, pero enseguida el poco dolor dio paso al placer. Sentía que mi pija otra vez comenzaba a endurecerse.
Carlos mientras tanto tenia su gigantesca verga también durísima, así que le indicó a Lorena que tomara la posición anterior de Sonia debajo de mi cuerpo, mientras el subía a la cama detrás de su amiga.
Sentí los labios de mi esposa alrededor de mi verga y comencé a delirar de placer. Sonia gimió largamente al notar que la enorme pija de Carlos comenzaba a sodomizarla, pero tampoco dejó decaer su ritmo de bombeo dentro de mi culo.
Unos minutos después Sonia me llenó el culo con toda su leche, que pude sentir bien caliente y luego de bombear un poco más, finalmente se retiró, dejándome caer de costado, mientras los labios de Lorena seguían intentando hacerme acabar en su hermosa boca.
Podía oír los bufidos de Carlos mientras le daba duro por el culo a Sonia, mientras ella jadeaba salvajemente ante semejantes embestidas.
Finalmente Lorena me hizo acabar en su boca, tragándose toda mi leche, mientras Carlos aullaba y se vaciaba dentro de Sonia al mismo tiempo.
Los cuatro quedamos acostados por un buen rato, mientras recuperábamos el aire y el pulso normal.
Luego nos vestimos en silencio y nos despedimos de ellos con la promesa de repetir todo en una próxima visita.
Había sido una experiencia increíble. Me habían roto el culo, llenándomelo de semen y eso me había causado un placer indescriptible. Realmente me había gustado, porque dentro de todo, sentía que le había entregado mi culo virgen a una mujer con pene y no a otro hombre.
Mientras acariciaba la concha húmeda de Lorena, tendida a mi lado, pensaba en que ya nada seria igual…




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Categories: AnalGroup SexVoyeur
Posted by aristurman
1 year ago    Views: 496
Comments (1)
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1 year ago
Nene el primero de tus relatos que FRANCAMENTE respeto y he disfrutado, ha mejorado mucho la cialidad del mismo. 1 cordial saludo de un amigo