UN ENCUENTRO CON LA CASUALIDAD

Un Viernes por la tarde como cualquier otro, decidí llamar a Alexandra desde la oficina para comentarle que tenía una sorpresa para ella, que preparara una pequeña maleta, que hiciera lo mismo para mí, y que estuviera lista ya que estaría en casa en menos de una hora. Sonó un poco intrigada en el teléfono, sin embargo me respondió que estaba bien que haría lo que le había pedido, y que estaría lista para cuando yo llegara a casa. Al llegar rápidamente coloque las maletas en el auto y sin decir nada, partimos de inmediato.

En el camino le hice saber que había decidido que pasáramos el fin de semana en una ciudad-balneario cercana a casa, digamos, como si fuera una atrevida escapada de fin de semana como hacia mucho no teníamos una. Tras un par de horas de viaje, llegamos a nuestro destino. Me dirigí de inmediato a un hotel, al que previamente había llamado para reservar una habitación y decidimos, contra mis mejores deseos, descansar esa noche ya que había programado una serie de actividades para el día siguiente.

Dentro de esos planes, sin ella saberlo, estaba un encuentro “casual” la siguiente noche con un viejo compañero de trabajo, al cual no veía desde hacia un par de años y del cual me enteré días antes que residía en dicha ciudad. De alguna manera obtuve su numero telefónico, le llame durante la semana y le comenté acerca de la posibilidad de encontrarnos en su nuevo lugar de residencia. Aceptó gustoso mi invitación a tomar unas copas en un lugar que me sugirió, preguntándome por supuesto, si mi esposa me acompañaría en ese viaje. Le respondí de manera afirmativa. Desde la época en que coincidimos como compañeros de trabajo era evidente la enorme atracción que Jorge sentía hacia mi esposa, ya que cada vez que ella me visitaba en la oficina, él no perdía ocasión alguna para tratar de entablar conversaciones “demasiado amistosas” con ella, aprovechando además cada oportunidad para prácticamente devorar su trasero con los ojos. Yo noté de inmediato esto, aunque fingía no hacerlo, y creo que Alexandra hacia lo mismo. Me hervía la sangre solo de recordar mas tarde, en casa y en la cama, la manera en que Jorge acariciaba con su lasciva mirada el rico trasero de mi esposa, e imaginando los pensamientos lujuriosos que habrían venido a su mente deseando acariciarlo y poseerlo.

Recuerdo cierta ocasión que Alexandra me visitó en el trabajo, lucia radiante con un ajustado vestido, sin sostén por supuesto, que delineaba perfectamente el contorno de sus aun firmes senos y sus erectos pezones. La parte baja del vestido, no era demasiado corta, pero si lo suficiente para mostrar una buena parte de su anatomía. Al sentarse en la silla frente a mi escritorio cruzó provocativamente sus piernas dejando al descubierto sus bien torneados, blancos y suaves muslos. “Casualmente” Jorge asomó a mi oficina y muy galantemente beso la mano de mi esposa, sin quitar por un momento la vista de esos deliciosos y carnosos muslos delante de él, me imagino que saboreando mentalmente cada centímetro de ellos, y diciéndome lo “saludable” que encontraba a mi esposa. Eso solo ocasionó una lujuriosa noche de placer con Alexandra, sin poder borrar de mi mente y sin comprender el porque aquella imagen de Jorge besando la mano de Alexandra y devorando sus muslos con la mirada me produjo tal estado de excitación solo de recordarlo.

Tiempo después, Jorge decidió cambiar de trabajo y de lugar de residencia, y perdimos todo contacto. Sin embargo después de un par de años, por azares del destino, me encontré su dirección de correo en la red y decidí enviarle un mensaje que después de cierto tiempo contestó. Me dio su número de celular, decidí llamarlo y aquí estamos.

El día siguiente de llegar a la ciudad, lo pasamos de lo más bien en la playa, nadando, bronceándonos y bebiendo algunas cervezas, demasiadas diría yo. Casi al oscurecer, decidimos regresar al hotel, descansar un poco y alistarnos para salir al lugar sugerido por Jorge, a quien durante nuestra conversación telefónica, sin decirle porque, le había sugerido que para completar la “sorpresa” a mi esposa, se presentara de manera “casual” pretendiendo que no habíamos tenido ninguna comunicación previa, ni planeado este encuentro de manera alguna. Un tanto extrañado, sin embargo, accedió a seguir el juego.

Alexa y yo llegamos al bar sugerido con dos horas de anticipación a la llegada de Jorge, lo que era parte de mi plan para este encuentro. El lugar se encuentra en el exterior, por lo que se puede sentir una tibia humedad aunque también una agradable y refrescante brisa. Un grupo musical amenizando el lugar con música suave y luz bastante tenue, completaban el ambiente. Ordené vino blanco bien frío, bebida que le encanta a Alexandra, pero que sin embargo tiene su efecto en ella, y la pone en extremo lujuriosa. Después de beber tres o cuatro copas, eso ocurre casi de inmediato, como estaba pronosticado y puedo ya verlo en su mirada y actitud. Se cuando mi esposa ya esta subida de copas ya que lo expresa con demasiada alegría y se comporta de manera muy “amistosa” con todo mundo.

A la hora acordada, de manera muy puntual, Jorge apareció en el lugar y desentendiéndose un poco, como si buscara a alguna otra persona, se acercó a nuestra mesa …. y cual seria su “sorpresa” de vernos en esa ciudad y en ese lugar !!!. Me saludó de manera efusiva con un abrazo, lo mismo que a mi esposa, pero a ella además con un beso en la mejilla, a lo que ella correspondió de la misma manera. Lo “invité” a sentarse a nuestra mesa, no sin antes preguntarle a Alexandra si estaba de acuerdo, a lo que sin dudar accedió.

Jorge tomó asiento a la derecha de Alexandra y ordenamos algunas bebidas para nosotros y una botella más de vino blanco para ella. Después de un buen rato de recordar viejos tiempos, era evidente que el vino había hecho su efecto casi totalmente en Alexandra, ya que se mostraba mas alegre de lo acostumbrado y sin ningún pudor tocaba las piernas de Jorge y recargaba placidamente su cabeza en su hombro izquierdo. De repente me pide que vayamos a la pista de baile (olvidé mencionar que le encanta bailar?), sin embargo eso no estaba en mis planes por lo que le pedí a Jorge de manera discreta, que él la sacara a bailar. A pesar de su sorpresa ante mi petición, accedió de inmediato y le dice a Alexandra que si no tiene inconveniente y yo tampoco, le gustaría que aceptara bailar con él. Ella voltea hacia mi como esperando mi consentimiento, y simplemente asiento con la cabeza.

Jorge la tomó de la mano y sin soltarla la conduce a la orilla de la pista de baile. La música es muy suave, demasiado suave ahora, y la luz mucho mas tenue que cuando llegamos al lugar. Al llegar a la pista, Jorge la atrae hacia él suave pero firmemente, rodeando su cintura con ambos brazos. En un principio, Alexandra parece dudar en permitir dicho acercamiento tan estrecho y coloca sus dos brazos frente a ella, como tratando de poner una débil barrera entre su cuerpo y el de él. Sin embargo, el vino blanco ingerido había hecho su efecto, provocando como es usual en ella, un gran aumento en su libido. De súbito pude observar desde nuestra mesa, que retiraba sus brazos del frente para pasarlos alrededor del cuello de Jorge, lo que por supuesto facilitó un mayor acercamiento entre sus cuerpos.

Dado que nuestra mesa se encontraba a la orilla de la pista de baile, y a pesar de la tenue luz sobre esta, pude observar sin gran dificultad un gran bulto formándose al frente del pantalón de Jorge. Bulto que parecía crecer y crecer a cada acercamiento de sus cuerpos hasta convertirse en algo enorme que parecía amenazar con romper y salirse de sus pantalones. Evidentemente, esta enorme formación no pasó desapercibida para Alexandra ya que podía sentirla rozando su muslo derecho dado lo corto de su falda, lo mismo que le producía algunos roces en su entrepierna con cada movimiento de baile. Pude darme cuenta por la expresión de su cara que cierta humedad se estaría acumulando en el interior de sus pantys. Esto y un dejo de pudor mal entendido, provoca que de manera ya no tan discreta, y en el afán de que ese enorme bulto no sea tan evidentemente visible a los presentes en el bar, ella separe un poco sus piernas como tratando de ocultarlo en medio de ellas, lo que por supuesto produce una mayor fricción con su monte de Venus. En ese momento Alexandra nota que observo toda esta escena desde la mesa y hace un mutis como queriendo decir “que puedo hacer?” como sorprendida y esperando alguna reacción negativa de mi parte. Yo simplemente muevo levemente la cabeza como diciendo “no hay problema!!”.

Después de algunos minutos, y para mi sorpresa, observo que Jorge mueve lentamente sus grandes manos en dirección al trasero de mi esposa. Me quedé estupefacto sin saber realmente como reaccionar al verlo tomar sus nalgas de manera firme, apretándolas primero suave y después fuertemente, atrayéndolas con decisión hacia él, dando como resultado que sus cuerpos casi se fundieran como si fuera uno solo. Alexandra parecía sentir aun más el enorme y duro bulto sobresaliendo de entre las piernas de Jorge. Ese enorme pene que en reciprocidad crecía aun más al contacto con la calidez de los pechos y vientre de mi mujer. Pude ver, sin salir de mi asombro, como él palpaba cada centímetro de la redondez de esas deliciosas nalgas, sin que esto suscitara reacción alguna de enojo o m*****ia por parte de mi esposa. En ningún momento parecía que ella realmente deseara rechazar dicho acercamiento, todo lo contrario todo indicaba que lo estuviera disfrutando, y actuando como vulgar prostituta en un burdel barato.

La cara de Alexandra ahora parecía solo una mueca, mezcla de lascivia y excitación, dejando languidecer su cabeza en el pecho de Jorge, como abandonándose por completo a la lujuria del momento, volteando constantemente hacia donde yo me encontraba como invitándome a observarla, tratando de trasmitirme toda las sensaciones que recorrían su cuerpo.

Eran totalmente perceptibles los olores, la excitación y la lujuria que emanaba de sus cuerpos. Esa mezcla de calor y exudación a****l que como perfume parecía llegar hasta el lugar en que me encontraba. Ambos entregados totalmente a esa lujuriosa sensación, que aunada a la embriaguez producida por el alcohol, hacia que olvidaran todo pudor.

Jorge acercó su cara a la de ella, mordisqueando el lóbulo de su oreja derecha pasando su lengua por detrás de este, lo que por experiencia propia se que pone a Alexa caliente a tope. Después la besó apasionadamente, hurgando con su lengua el interior húmedo de la boca de mí esposa, pareciendo estar trenzados en una fiera lucha de poder lengua contra lengua.

Se podría distinguir entre las sombras como la mano derecha de él se desplazaba ahora del trasero de Alexa hacia el frente de su cuerpo, a su entrepierna. Hábilmente desabotonando solo una parte del frente de la falda de mi mujer, hurgando entre esa pequeña abertura hasta ubicar rápidamente su pronunciado Monte de Venus, cubierto solo por la tela de sus pantys, y colocando toda la palma de esa mano áspera y ruda en ese lugar de placer. Con sus dedos hábilmente separó la tela de algodón buscando frenéticamente introducir su dedo medio, igual de áspero y gordo que el resto de su mano, en el interior de la suave vulva de mi Alexa. Después de introducírselo por unos segundos lo sacó completamente húmedo y se lo llevó a la boca saboreando el néctar interno de mi mujer. Enseguida, lo introdujo en la boca de ella para que hiciera lo mismo, a lo que Alexa accedió sin reparos chupando ese áspero dedo con placer introduciendo su longitud completa hasta el fondo de su garganta. Instantes después, mientras su brazo derecho permanecía alrededor del cuello de Jorge, su mano izquierda acariciaba el enorme bulto formado por encima de su pantalón. Después de algunos breves apretones a la ya erectísima verga de Jorge, Alexandra giró sobre si misma dándole la espalda y sin dejar de estrechar su cuerpo al de él, toma sus gruesas manos y las coloca en su vientre. Observé que ella al sentir ahora esa enorme y gruesa verga en medio de sus nalgas se pegó aun mas al cuerpo de él como si quisiese fundir su trasero con la parte baja frontal de Jorge. De inmediato me dí cuenta que ella entendía perfectamente que con ese acercamiento y el movimiento constante de sus caderas al ritmo de la suave música, el enorme bulto parecía crecer y endurecerse todavía más casi a punto de estallar.

Observar ese comportamiento lujurioso totalmente inesperado de mi esposa con otro hombre, y mi nula respuesta para evitarlo, ya dejaba su secuela. Había provocado la erección más grande de mi vida. Tal que las venas de mi pene y mi cabeza parecían a punto de estallar de tanta excitación reprimida.

De repente la música se detuvo y encendieron las luces de la pista, dando como resultado que esos dos traten de buscar refugio en nuestra mesa para evitar fuera tan evidente el resultado de todo ese accionar escénico. Se sentaron a la mesa y retomamos todos la conversación como si nada de lo anterior hubiese ocurrido, excepto por el bulto aun my visible en el pantalón de Jorge. Después de una botella más de vino blanco, por fin este hizo su efecto completamente en mi esposa, dejándola en un estado muy inconveniente.

Decidimos que era momento de retirarnos del lugar. Dada la condición de embriaguez de Alexandra le pedí a Jorge me ayudara a llevarla al carro y en el trayecto al estacionamiento además que nos siguiera en su carro hasta el hotel para ayudarme a bajar del nuestro y llevar dentro del cuarto a mi noqueada esposa. El accedió y nos dirigimos al hotel.

Al llegar y con su ayuda introdujimos a Alexandra a la habitación, y Jorge me ayudó a colocar a mi inconsciente esposa en la cama. Al hacerlo, la falda de esta se corrió bien hacia arriba dejando expuestos tanto sus blancos y carnosos muslos como el promontorio en medio de ellos. Él no pudo evitar posar y recorrer con sus hambrientos y lujuriosos ojos los atributos de mi mujer. Reaccionó y trató de despedirse, sin embargo le pedí que esperara un poco mientras iba al baño. Desde el baño y dejando entreabierta la puerta le pedí que dada también mi condición de embriaguez, y si no tenía inconveniente, me ayudara a despojarla de la falda. Pude observar a través del espejo frente a la cama, su cara de sorpresa y asombro ante mi petición … pero de muy grata sorpresa !!.

Atendiendo a mi petición, pude observar desde mi posición en el baño como lentamente desabotonaba el resto de la falda y la retiraba de su cuerpo, tomándose su tiempo para ello y aprovechando para acariciar esos carnosos muslos ahora totalmente expuestos. Me grito que ya lo había hecho. Pretextando facilitar la circulación sanguínea y el mejor descanso de Alexandra, le respondí que si no era demasiada m*****ia para él, le quitara la blusa y el sostén. Al escuchar mi petición, su cara ahora ya no era de asombro, sino de total incredulidad, parecía que sus oídos no podían dar crédito a lo que escuchaban. No se lo pensó demasiado y lo hizo, dejando al descubierto los grandes y jugosos senos de mi mujer. Gratamente sorprendido por su tamaño y firmeza y sin dejar de voltear constantemente en dirección al baño como para evitar ser sorprendido por mí, los acarició suavemente, dándose cuenta de que estos reaccionaban a esas caricias al ver erguirse esos rosados pezones, e inclinó su cabeza para succionarlos rápida y levemente. Se podía ver nuevamente el enorme bulto creciendo en sus pantalones.

En ese momento salí del baño, le agradecí su ayuda y me ocupé de remover la panty que es la única prenda que aun cubría la desnudez de mi mujer. Los ojos de Jorge parecían querer salirse de sus orbitas al ver el sexo perfectamente rasurado de Alexandra que permitía ver sin gran esfuerzo esa rajada de placer, de la cual sobresalían sus grandes y carnosos labios vaginales. La visión repentina del máximo lugar de placer de mi esposa hizo que sin pensarlo su mano derecha comenzara a acariciar frenéticamente el bulto en su pantalón, sin aun poder creer o entender lo que estaba pasando. Sonreí ante su sorpresa y sin mas le pregunté “que le parecen los atributos de mi esposa?… tan largamente admirados por Usted en indirectas en sus comentarios cuando me preguntaba por “su salud”, recuerda??” . Desconcertado ante mi pregunta solo atinó a asentir con la cabeza como dando su voto de aprobación ante lo que veía. No pude evitar reírme ante su incredulidad y le dije “Jorge, si sigue creciendo el bulto enorme en su pantalón, me parece que lo va a romper…!!! yo en su lugar me lo quitaría !!! ”.

Incrédulo una vez mas de lo que escuchaba y vacilante, atendió a mi sugerencia y se despojó de su pantalón dando un poco de libertad al bulto en cuestión, que debido al soberbio espectáculo delante de él, de la completa desnudez de mi esposa, se observaba que crecía nuevamente mas y mas a cada segundo sin que pudiera hacer nada para evitarlo. Volví a dirigirme a él y sonriendo le dije “..pues evitó romper su pantalón pero creo que sus boxers no parece que tendrán tanta suerte”… ahora si entendió de inmediato mis palabras y rápidamente se deshizo de sus calzoncillos y del resto de su ropa quedando totalmente en cueros y al hacerlo no pude dejar de observar con un gesto de admiración y verdadero asombro el gran bulto entre sus piernas, un grueso y venudo pene, ahora libre y apuntando hacia arriba con una completa y enorme erección.. “que barbaridad Jorge…tiene Usted una verga enorme !!!!!”. Ahora él es el que sonrió y dijo “gracias compañero … 8 pulgadas de placer …. para complacer jijiji !!!!”.

Y sin mayor preámbulo y antes de que yo pudiera reaccionar o me arrepintiera se lanzó a la cama donde yacía mi Alexandra totalmente desnuda, al parecer inconciente y con las piernas semiabiertas, Jorge las separó más y hundió de inmediato su cara en medio de ellas, directamente a la suave, perfumada y húmeda vagina de mi adorable esposa. De manera casi a****l comenzó a lamer alrededor de sus labios vaginales y con sus dedos gruesos expuso aun más su húmeda vulva sin ningún pudor como si yo no existiera en esa habitación. Traté de acercarme pero él lo impidió como a****l salvaje peleando por su presa. Entonces decidí tomar mi cámara de video y comencé a filmar toda esa acción.

Sin dejar de exponer esa rica vulva, introdujo frenéticamente su larga y gruesa lengua en su interior, desapareciendo completamente dentro de ella para luego reaparecer saturada del néctar agridulce de mi mujer. En ese momento para mi sorpresa observé que a pesar del grado de inconsciencia de Alexandra, ella parece responder al movimiento de esa larga y húmeda lengua jugueteando dentro de su vagina, primero con unos suaves gemidos y luego moviendo sus caderas casi frenéticamente. Súbitamente, con una reacción mas de acto reflejo que de consciencia, tomó con sus manos la cara de Jorge tratando de hundirla aun mas entre su entrepierna, como deseando que esa lengua penetrara aun mas dentro de su húmeda cavidad. En ese momento Alexandra parecía estar mas consciente de lo que sucedía y reaccionó con toda esa lujuria resultado del baile en el bar y que se por experiencia, le debió producir fuertes dolores en los ovarios al reprimirla. Ahora podría rienda suelta a ese frenesí contenido. Esta reacción motivó aun más a Jorge en su tarea de comer de la vulva de mi esposa.

Podía ver ahora esa lengua moverse frenéticamente alrededor del hinchado clítoris de Alexa, recorrer sus labios vaginales chorreantes de jugos, mezcla de néctar interno y saliva, para luego regresar a ese clítoris que parecía no poder soportar más la hinchazón. Al mismo tiempo, Jorge introducía sus largos dedos índice y medio en la vagina de ella hurgando, buscando su punto G, localizándolo casi de inmediato, masajeándolo ávidamente al encontrarlo, casi de manera brutal. Esa sensación placentera provocó que ella levantara, arqueara y empujara sus caderas salvajemente hacia arriba, y ejerciendo una enorme presión con sus muslos sobre la cabeza de Jorge hundida en su entrepierna, tratando así forzar aun mas su lengua hacia su hinchado clítoris, y a sus ásperos dedos a masajear de manera mas intensa su punto G. Por unos momentos sus caderas permanecieron completamente arqueadas en el aire, tensas y quietas, como calma que precede a la tormenta. De repente Alexandra estalló retorciéndose salvajemente gritando “.. arghhhhh…siiiii, asíííí, … mi vida, mi amor, me llevas al cieloooo….”, aullando de placer como resultado de las violentas oleadas de orgasmos provocados por la excitación simultanea a su clítoris y punto G, y que se mostraban en enormes torrentes de néctar provenientes del interior de su cavidad vaginal. Dulce y tan abundante que sin esperar ni un segundo Jorge se apresuró a colectar ávidamente con su lengua, lamiendo cada gota de ese rico néctar del placer de ese sensibilísimo interior, creando al hacerlo mas y mas del mismo.

Por un instante volvió un poco la calma y ahora Alexandra tomaba la cabeza de Jorge y la llevaba hasta sus duros pechos y erguidos pezones, ofreciéndoselos sin ningún pudor, invitándolo a lamerlos y succionarlos, él aceptó la invitación tomándolos ente sus manos apretándolos, paseando esa larga lengua por ellos para luego succionar uno y después el otro, en turnos, deleitándose con su sabor dulce y perfumado, y con su suavidad. Después de un rato, y para ese momento completamente consciente de lo que sucedía, ella se levantó un poco, colocó a Jorge de espaldas, y comenzó a recorrer el pecho de este de arriba a abajo hasta su bajo vientre arañándolo suavemente haciendo que cada nervio de él se encrespara como si estuviese recibiendo pequeñas descargas eléctricas.

Las uñas de Alexa se dirigieron sin demora hacia esa monstruosa verga, dura como una roca y surcada por caminos de enormes venas llenas de grandes flujos de sangre que palpitaba libremente al aire, escurriendo de cristalino liquido de pre-venida, goteando de su pequeña ranura, y formando suaves hilos; la recorría con una asombrosa habilidad sabedora de la estimulante sensación que esto provocaba en él. Enseguida lo tomó con ambas manos, lo acercó a su boca y con su tibia y húmeda lengua rodeó la roja cabezota en su punta. Era asombroso lo que la hinchazón había hecho del tamaño de esa punta del pene de Jorge….¡ era..es enorme !!!!, pero la habilidad de mi esposa para recorrer con su lengua cada milímetro de esa hinchada cabeza no tiene igual. La lamia por un momento para luego introducirla en su boca succionándola, saboreándola como si fuera una deliciosa paleta de caramelo. Quedé estupefacto al ver como engullía casi completamente las 8 pulgadas de ese durísimo miembro. ¡¡ Guauuu !!! nunca imaginé que mi esposa.. mi recatada esposa ... pudiese ser capaz de llevar tan enorme pene hasta lo mas profundo de su garganta ... pero hela ahí ella frente a mi, succionando y mamando frenéticamente ese gran trozo de carnosa verga. Logrando que fuese muy difícil para Jorge el contenerse por más tiempo sin explotar ese gran cúmulo de semen dentro de su bolsa testicular, pero que sin embargo no podía contener la salida de líquido viscoso y cristalino, preludio de una gran venida.

Ahora era Jorge quien detenía a Alexandra para prevenir venirse en su boca llevando su cara a la de él, ávidamente buscando su boca para fundirse los dos en un largo y apasionado beso, sus lenguas en feroz lucha compartiendo el sabor de sus jugos sexuales. Ambos deslizaron sus manos acariciándose mutuamente por en medio de sus muslos, y Jorge aprovechó para colocar de espaldas a mi esposa sin dejar de explorar la boca de ella con su lengua. Alexandra tomó con ambas manos la rígida verga de Jorge y después de acariciarla un poco mas la guió lentamente hacia sus carnosos labios vaginales, deslizando únicamente la hinchada y morada cabezota en la punta, hacia dentro y hacia afuera de su húmeda vagina, para después sacarla completamente y así de húmeda frotar con ella rítmicamente su sensible clítoris.

Sin poder contenerse un segundo más, Alexa empujó su pulsante y húmeda vagina hacia la cabeza del pene de Jorge y se la introdujo de nuevo. En un principio únicamente la roja e hinchada cabeza, para después muy lentamente, como midiendo su capacidad de contener esa monstruosa verga, el resto de su longitud. Yo observaba y seguía filmando cada escena, no dando crédito aun a la capacidad de la estrecha vulva de mi esposa para poder contener dentro de ella ese enorme miembro. Miembro con un grosor tal que la ensanchó enormemente, haciéndola gemir, un poco por el malestar que ello implica, pero por la expresión en su cara, mucho mas por puro placer !!!… del enorme placer que poco a poco veía que la va inundando, a medida que cada centímetro de esa enorme verga la penetraba.

A través de mi cámara podía ver que la antes estrecha cavidad de su vagina daba paso ahora a algo que parecía una enorme boca que ávidamente succionaba cada parte de la entera longitud del miembro de Jorge. Alexa tomó por las nalgas a Jorge y completamente excitada y llena de lujuria empujó su pelvis contra la de él logrando que esa enorme verga la penetrara completa y tan profundamente que emitió un ruidoso gemido de enorme placer, al mismo tiempo que entrelazó sus piernas en la espalda de Jorge como queriendo fundirse con él en un solo cuerpo. Después de unos segundos que él aprovechó para tomar sus senos y chuparlos, Alexandra levantó las piernas aun mas doblando sus rodillas hacia su pecho, él entendió de inmediato este ofrecimiento y reaccionó embistiéndola furiosa, rítmica y salvajemente, penetrándola aun mas profundamente con cada empuje de su cuerpo, golpeteando duramente con sus testículos el estrecho espacio entre su vagina y su ano.

Desde mi posición de filmación podía observar la vagina de mi esposa latiendo presa de lujuriosas sensaciones cada vez que esa enorme verga con sus abultadas venas salía de ella casi completamente para volver a penetrarla en toda su longitud, haciéndola gemir y aullar de placer, de una manera realmente escandalosa, mientras que Jorge bufaba como toro en brama, su cuerpo chorreaba de sudor empapando completamente el cuerpo de mi mujer. Se detuvo por un momento, haciendo una pausa en todo este frenesí, pero solo para levantar y voltear a Alexandra tomándola por los muslos y acercándola a la orilla de la cama para colocarla en posición de “perrito”. Separó un poco sus piernas, le propinó sorpresivamente un par de fuertes nalgadas, que parecieron excitarla aun más y la penetró de un solo impulso, completamente, hasta lo más profundo de su vagina. Ella gritó de placer al sentir todo ese enorme miembro dentro de ella al mismo que exclamaba: “así mi vida…que rica verga..que rica se siente hasta dentro de mi !!!!”. Jorge volvió a penetrarla rítmica y furiosamente, agachándose un poco sobre la espalda de mi mujer para tomar entre sus manos sus voluminosos y colgantes senos, apretándolos como si fueran una especie de rienda que le permitiera cabalgarla a galope. La visión de esa gruesa y enorme verga entrando y saliendo de la ahora completamente chorreante de jugos sexuales vagina de mi esposa hizo que mi corazón y cabeza, aparte de mi propia verga, estuviesen a punto de explotar. Me pareció eterno todo este tiempo, quería que esto terminase, para poder tomar mi turno de coger a mi esposa y lograr cierto alivio al dolor que ahora sentía en mis testículos de tanta carga acumulada.

Sin embargo parecía que Jorge no tenía ninguna intención de que esto sucediese pronto ya que después de larguísimos minutos cogiéndose a Alexandra en esa posición, hizo una muy breve pausa y la recostó de lado con sus muslos juntos y apretados y la cogió ahí en esa posición. Después de un rato él se retiró y se colocó de espaldas nuevamente sobre la cama ordenándole a Alexa que lo montara, diciéndole “ven aquí putita mía…ven a montarme de inmediato…”. Ella obedientemente se sentó encima de su vientre y observé como sus manos jugueteaban golosamente por detrás con la verga de Jorge antes de introducírsela nuevamente. Supe con anticipación lo que iba a suceder… esa posición es la preferida de mi mujer, y si conmigo la lleva al éxtasis, me imaginaba la cantidad de orgasmos que tendría al sentirse cogida de esa manera y por esa enorme verga. No tardé mucho en comprobarlo ya que Jorge la inclinó un poco hacia él, y la cogió frenéticamente. Ahora podía ver en toda su esplendorosa rigidez y magnitud esa verga entrando y saliendo velozmente de la vagina de mi esposa. Ella movía furiosamente su cabeza hacia uno y otro lado como loca, apretando salvajemente sus pechos con sus manos mientras su cuerpo subía y bajaba ante el empuje de esa tremenda verga embistiendo dentro de ella. Se abandonó completamente al placer que le producía sentirla latiendo muy dentro de ella. De repente Alexandra gritó “…SI MI AMOR ASI, ASI, ASI, …COGEME MAS RAPIDO, MAS DURO, MAS FUERTE, MASSSS, MASSSS !!!”, yo le pregunté “Esta rica esa verga, chiquita?”,
“Así es como te gusta la verga, mamita?”, y me respondió “SI, SI, ASI ME GUSTA, ENORME Y RICA COMO ESTA !!!!”, y volteando hacia Jorge le dijo “QUE RICA LA TIENES PAPITO !!!!”, a lo cual el solo sonrió. Le grité “Eres una puta, una verdadera puta hambrienta de grandes vergas, verdad?”, a lo que ella solo sonrió y asintió. Enseguida gritó "......ME VENGOOOOOO !!!!”, al escuchar esto el miembro de Jorge se agitó y empujó aun mas dentro de ella, observé como esa enorme verga se impulsaba con furia dentro de Alexandra pulsando furiosamente indicando que estaba estallando muy dentro de ella, ambos se convulsionaron, ella con fuertes espasmos resultado de múltiples y brutales orgasmos, él lanzando enormes chorros de leche blanca y caliente dentro de la vagina de mi mujer. Sin dejar su posición, montada sobre él, Alexandra no dejaba de mover su pelvis frenéticamente provocando que Jorge le lanzase más chorros cremosos con cada empuje, hasta no tener una sola gota más dentro de sus ahora ya empequeñecidos testículos.

Ambos quedaron completamente exhaustos, empapados y emanando fuertes olores mezcla de sudor y sexo. Alexandra simplemente colapsó sobre el pecho de Jorge, inclinando solamente su torso sobre el, sin extender sus piernas, con sus rodillas dobladas, exponiendo completamente su ano y vagina, esta ultima todavía con la verga de Jorge dentro de ella, aun pulsante lo mismo que la vulva de mi mujer. El derrotado miembro como queriendo lanzar mas chorros de un liquido ya agotado, mientras que la triunfante vagina de mi esposa, aun hambrienta, como una voraz aspiradora, exprimiendo aun con cada músculo interno dentro de su vagina el ahora flácido miembro de Jorge. Me acerque con la cámara hacia la parte expuesta de sus órganos sexuales y pude ver una gran cantidad de líquido blanco viscoso emanando profusamente de la vagina de Alexandra, una mezcla de sus propios jugos, de la abundante cantidad de semen que Jorge depósito dentro de ella, de sudor y de saliva.

El acercamiento era tal que el enervante olor proveniente de sus jugos y de sus sexos me hizo recordar inmediatamente mi propio endurecido miembro. Me deshice por completo de mis ropas y aprovechando la posición en que quedaron ambos, extraje con mi mano la flácida verga de Jorge de dentro de la vagina de mi mujer y al hacerlo, ohhh sorpresa !!!, una abundante cascada de semen fluyó de esa cavidad de placer. Me coloqué por detrás de Alexa y sin importarme para nada su grado de consciencia ahora, la penetré en ese enorme orificio dejado por la verga de Jorge, con una enorme facilidad debido al grado de ensanchamiento en que este la dejó y al nivel de lubricación en ella. Durante toda la noche mis testículos habían estado a punto de explotar, por lo que solo cerré mis ojos repasando mentalmente lo sucedido y no tardé mucho en estallar dentro de la rebosante-de-semen vagina de mi esposa con violentos espasmos de placer. Jamás en mi vida había tenido orgasmos como ese, parecía que no dejaría de lanzar leche dentro de ella, mezclándose esta con la depositada por Jorge. Ella solo levantó la cabeza, volteó hacia mí y sonrió, como contenta de que finalmente hubiera podido aliviar mi propia carga sexual, y continúo recostada placidamente en el pecho de Jorge

Alexandra finalmente desmontó a Jorge y se colocó de espaldas obligándolo a él y a mi a colocarnos a cada lado de ella, tomando entre cada una de sus manos nuestros respectivos flácidos miembros y colocando una de nuestras manos en cada uno de sus pechos. Después de unos segundos y mostrando en su rostro una sonrisa aletargada de enorme satisfacción, se sumió en un profundo sueño.





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Posted by alexa72
9 months ago    Views: 519
Comments (8)
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3 months ago
muy buen relato, me ecantaría conocerlos. Besos desde Rosario, Argentina
4 months ago
ufff...

... y hablando de bulto... O;-)
4 months ago
jajaja. como adivinaste?
4 months ago
Me encanto!! Espero que tu seas la esposa caliente....
8 months ago
Gracias, me alegra que les haya gustado !!
8 months ago
Muy rica y caliente historia....
Hornyever...
retired
9 months ago
Caliente ! Muy Caliente ! Mis testículos van a explotar después de leer esto ! gracias !!
9 months ago
Verdaderamente LOS FELICITO !!! Es una muy muy exitante historia ...escrita con MUY buen gusto ...MUY buena redacción...elegancia ...pasión,,, LUJURIA ... pero VAYA ,,,, realmente MUY bien HECHA!!! WOW!