La Anfitriona Perfecta

Y llegó el día de la reunión de ex-alumnos. Hacía más de veinte años que no nos habíamos visto, pero gracias a las redes sociales, nos habíamos vuelto a poner todos en contacto. Y Obviamente, para vernos todos, quedamos en la casa de Pedro, que era el triunfador de nuestra clase. Un hombre de negocios de éxito, tenía una mansión en el campo con una veintena de habitaciones, y hectáreas de jardines para pasear. ¡Así que allá íbamos para pasar el fin de semana!

Fui muy ilusionado de volver a ver a las amistades de la época del colegio, pero al llegar el viernes, me llevé una gran desilusión al ver que los tres o cuatro amigos de mi círculo de la infancia se habían echado atrás. Por supuesto que me hizo ilusión ver a antiguas amistades, pero ninguna de ellas había sido muy cercana en su época, con lo que pronto me quedé un poco arrinconado y aburrido.

Pero entonces, por suerte se me presentó la esposa de Pedro. Una preciosa venezolana llamada Kristina. Una latina recién entrada en la madurez (unos 40 años justos), con una figura esplendida, incluyendo unas caderas que sobresalían justo por debajo de su cintura en unos jeans de diseño y unos pechos generosos, que se marcaban bien bajo un jersey de cachemira. Una piel morena y bronceada, con una sonrisa perfecta y blanca, ojos de color verdes y unos bucles morenos cayéndole hasta un poco por debajo de los hombros.

Kristina me ofreció una copa y un aperitivo, y se dedicó a hacer de anfitriona. Me preguntó si me estaba divirtiendo (no mucho hasta aquel momento, pero por supuesto le dije que sí) y al ver que había estando mirando los libros de su bien nutrida estantería, empezamos a hablar de ellos. Los dos descubrimos una aficción común a la literatura, y al seguir hablando, descubrimos más gustos comunes y sobretodo una conversación inteligente y amena.

Llegó la noche, y Pedro y la mayor parte de la gente decidió salir al pueblo, a la zona de copas para seguir con la marcha. Algunos pocos decidimos quedarnos, incluidos Kristina y yo. Nos sentamos ante la televisión en unos de los salones y seguimos charlando. ¿A quien no le gusta conversar con una mujer tan bonita?

Se hizo la una de la mañana, y la mayor parte de la gente seguía fuera, y los que se quedaron, muchos en la cama (algunos compartiéndola). Era ya tarde, así que me despedí de Kristina.
“Espero seguir conversando mañana contigo” le dije
“No lo dudes” me respondió con una sonrisa. Y se me acercó para darme un beso en la mejilla… que prácticamente me rozó los labios. Mirada pícara, y hasta mañana…

Me había puesto caliente, así que cuando llegué a mi cama, me puse mi pijama, y al meterme en la cama, me puse a buscar un poco de porno en mi tablet. Y cual fue mi sorpresa cuando al cabo de 20 minutos, pican en mi puerta.

“¿Puedo pasar?” me preguntó Kristina, aunque realmente ya había entrado sin esperar mi respuesta. “Es que no puedo dormir, y me gustaría charlar un poquito más contigo” me dijo. Venía vestida con una camiseta amplia, obviamente no llevaba sujetador y tenía un pantalón corto que mostraba unas piernas curvas y morenas.

“C—claro”, le dije “pero ¿y tu marido?”, le respondí.
“No te preocupes, él no es nada celoso, además tú eres mi amigo, y además… tampoco está aquí…. Jijijijiji”, se rió Kristina.
“Bueno”, le dije mientras intentaba disimular la tablet con el porno… pero demasiado tarde…
“¿Qué estás mirando, Alex?” me preguntó y prácticamente me quitó la tablet de las manos. “¡Chico malo! Jijijjiji” se rió Kristina.

Al ver como me ruborizaba, me golpeó el hombro juguetonamente y le quitó importancia.”Todos los hombres sois iguales. Mi Pedro también lo mira… ¿Me permites ver?”

Y empezó a mirar la página que estaba mirando (x-hamster, por supuesto). Se sentó en la cama junto a mí, y empezó a mirar apreciativamente la página… Y entonces empezó a hacer comentarios…
“¡Hala, que tetas más grandes tiene esa!” “Que chica tan mala…” “¡Ouch! ¡Eso tiene que doler!” “¡Vaya rabo tiene este tío!”
Y con todos esos comentarios, se me pasó la vergüenza, porque Kristina era una compañera realmente divertida... Aunque no se me pasó la excitación.

Y entonces Kristina me preguntó: “¿te pone cachondo ver esto?” y antes de que respondiera, puso la mano entre las sábanas hasta mi polla. “¡Vaya!.... ¡Parece que sí! ¿O soy yo la que te pongo cachondo…?”

Y con una sonrisa pícara, empezó a acariciarmela, primero el glande, rodeandomelo con un movimiento en rotación de su dedo…luego palpándome los testículos, y luego agarrándome el tronco de mi polla con suavidad y empezando a subir y abajo….

Yo me había quedado mudo de asombro, ni siquiera le había podido responder. Entonces se me acercó más, y sin dejar de mirarme con sus preciosos ojos verdes, me besó en los labios… yo asustado, conseguí devolverle el beso. Sus labios envolvieron los míos y yo, cuando pude, empecé a chuparle su labio inferior… eso la hizo cerrar los ojos y dejar escapar un leve gemido.

Su gemido se repitió cuando le acerqué la mano por debajo de su camiseta y le acaricié la teta… Una teta grande, que no cabía en toda mi mano… y un pezón que se puso tieso al instante… Hasta ese momento, Kristina había estado sentada en mi cama, entonces fue cuando se metió dentro…. Se quitó el pantalón, dejando ver un precioso triángulo de vello púbico moreno y unos pechos grandes, ligeramente caídos por la edad, pero abundantes, morenos, con unos perfectos círculos negros como pezones, y de un tacto sedoso…

Me quité mi pijama y Kristina se posó encima mío, besándonos sin parar, con su mano en mi polla y las mías sobre sus tetas. En ese momento, me cogió una mano, la introdujo en su boca y me chupó los dedos mientras miraba a los ojos. Después acompañó mi mano hasta su vagina y mis dedos chupados acariciaron su rajita… caliente y empapada... Mientras me miraba con vicio en los ojos, se relamió sus labios… y cuando le metí un par de dedos, echó la cabeza hacia atrás y soltó un suave pero largo gemido….

Kristina estaba realmente cachonda, y bajó su cabeza hasta mi polla… menuda mamada me hizo… envolvió sus labios alrededor de mi verga y empezó a subir y bajar, y a chupar y lamer… Yo gemía mientras empezaba a mover instintivamente mis caderas hacia delante….

Pero cuando parecía que iba a correrme, ella se separó… me miró con una sonrisa pícara y se llevó los dedos a los labios… “Sshhh… espera….”.

Se levantó, fue hasta la puerta, (con lo que vi como sus amplias caderas se movían mostrando un culito precioso), cerró el pestillo, y con una sonrisa pícara, volvió a la cama (con lo que vi como sus amplias caderas se movían mostrando un ligero balanceo en su triangulito del placer…)

Se subió encima de la cama, se subió encima mío, y mientras sonreía y me volvía a decir “sshhh”…. se metió mi polla en su coñito… mucho más estrecho de lo que me pensaba… Pero totalmente humedo y caliente.

“No hagas ruido”… me susurraba…. “no pueden oirnos…”

Y empezó a cabalgarme… pero con suavidad… para que la cama no crujiera demasiado… aunque seguro que alguien espiándonos al lado habría oído el rechinar de los muelles de la cama….

Kristina movía las caderas expertamente… adelante, atrás, en circulo, y sobretodo muy suavemente, para que la cama no hiciera ruido… yo prácticamente no me movía…aunque mis caderas empujaban rítmicamente mi polla dentro de su cueva… Sus pechos casi no se movían , de lo suave que se movía y mis manos se pusieron a acariciarselos y estrujarle suavemente los pezones…

El orgasmo de Kristina llegó cuando vi que echaba la cabeza hacia atrás y soltaba un gemido sordo y prolongado… unas gotas de sudor de Kristina cayeron sobre mi, y noté un poco de sabor salado a hembra en mis labios…

“Me voy a …. ¡Me voy a …!” empecé a avisarle a Kristina con un susurro, pero ella volvió a llevarse los dedos a los labios… “ssshhh…”

Y me corrí…dos, tres, cuatro, cinco y más espasmos dentro de su vagina… Si antes su vagina estaba húmeda, entonces mi pene estaba totalmente rodeado de líquidos, los suyos y los míos…. Kristina me había besado en ese momento los labios para evitar mis gemidos de placer….

Los dos derrotados sobre la cama…. Su pecho contra el mío… notando sus latidos contra mi…

Entonces se levantó… se puso la camiseta, se puso el pantalón corto (aunque un pequeño reguero de mi semen le salió de su vagina) y con una sonrisa me dijo…

“Recuerda que me has prometido hablar más conmigo mañana”

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Categories: Interracial SexMature
Posted by Perales72
2 years ago    Views: 567
Comments (2)
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2 years ago
Gracias, Edgardo! Si, como dice al principio, es un fin de semana, y esto pasa el viernes por la noche... Pronto más.
edgardo22
retired
2 years ago
bien master buena me imagino que siguio la cosa