Polvo en estación San Martín

Me dieron ganas de contar lo que pasó hace unos días porque sale de lo común, no es un levante con pete, polvo y chau, esto tiene su buena ración de morbo y adrenalina que da para compartir con ustedes morbositos y morbositas de mi corazón.

Tuve que ir a San Martín por unas cuestiones comerciales, como saben, ando con la crossdressina alborotada y me super excita manejar con minifalda, y asi fui por la General Paz disfrutando mis piernitas al aire.
No es algo tan peligroso ni es que esté tan expuesta, si se fijan en los autos que van a vuestro alrededor se darán cuenta que el conductor y los pasajeros podrían ir en bolas y no los vemos, más con los vidrios polarizados y la oscuridad de la noche.
Llegué y estacioné en una avenida que están arreglando y allí, con la gente alrededor me puse mi pantalón de jean sobre la mini como si fuera lo más natural.
Eso es otra cosa que me encanta hacer, vestirme en el auto, estacionado en cualquier parte, quedar en tanguita, ponerme la mini, el corpiñito, uhhh, es super excitante.
Mi reunión fue corta y fructífera, entonces decidí dar una vuelta por la estación de tren que está a dos cuadras de donde me encontraba. Dejé todo lo de valor en el auto, me saqué el jean, me puse una bermuda recómoda para sacar y poner y me fui caminando con mucha excitación y con una calentura que iba en aumento.
En la estación hay un baño donde suele haber acción, lo habían cerrado y lo volvieron a abrir. Cuando llegué fiché a un muchacho que estaba en la vereda al lado de la puerta, nuestras miradas se cruzaron un instante y mis ojos bajaron a su bulto y él bajó su mano y se la sobó sonriendo.
Entré al pequeño hall y vi con desagrado que la puerta del baño estaba cerrada con rejas.
Mis ojos volvieron inmediatamente al muchacho, él se la acomodó y me hizo una seña para que lo siguiera.
Me esperó un poco y lo alcancé enseguida, detrás de un puesto de diarios y revistas que está en la vereda. Al tiempo que nos saludábamos le manoteé el bulto.
-Vamos que tengo un lugar -me dijo y se dirigió al final de la estación.
Caminamos charlando, hablando de sexo, pijas y chupadas, y si venis siempre por acá y esas cosas mientras doblábamos por un pasillo largo y angosto al costado de las vías. Por el medio había una pareja conversando y luego salimos a un descampado delimitado a la izquierda por un paredón alto y a la derecha por las vías.
Si bien estaba tenuemente iluminado, había sectores de buena oscuridad.
-Allá al fondo hay unos micros abandonados -me dijo señalando unas sombras.
Ahí si que estaba oscuro y la verdad es que me entró un poco de miedito
-O podemos ir ahi -dijo señalando un arbolito contra el muro que estaba bastante oscuro, como si hubiera notado mi temor.
Me sorprendía este muchacho, no tendría más de veinticinco años, un poco más alto que yo, robusto sin ser gordo, no era una maravilla pero tenía algo que lo hacía atractivo, además se lo veía muy seguro de sí mismo.
Nos acomodamos y me puse en cuclillas, le desabroché el pantalón y saqué su pija que ya estaba dura y reluciente de precum. Hermosa, no muy larga y gordita, apenas curvada, se la besé con ternura y comencé a darle una mamada antológica. Sólo con la boca, era de esos que no quieren que se la toques con las manos.
-Hmmm, qué bién, tenía unas ganas de una buena chupada -decía entre gruñidos.
Yo seguía en la mía, metiéndomela hasta la garganta y sacándola despacito haciendo succión con los labios, luego abría bien la boca y acompañando con la lengua me la metía toda hasta la campanilla.
En eso, me aparta, se sienta contra el muro y me ordena que haga lo mismo. Me señala con la cabeza y me muestra que venía alguien. Era la pareja que conversaba en el pasillo, pasan sin mirarnos y se van hacia los colectivos.
-Esos van a coger -le digo.
-Puede ser -me contesta-, pero hay que estar alerta.
Lejos de darme miedo lo que dijo me tranquilizó y me calentó más. Volví a chuparla y al rato me ordenó que pare.
La pareja regresaba, pero ahora mirándonos. Me asusté y mi hombre se puso adelante de mi como protegiéndome.
-¿Pasa algo? -preguntó desafiante.
-No amigo, no pasa nada -contestó el tipo mostrando las manos vacías y serenando la situación.
-Queríamos preguntarles si nos dejan mirar -terció ella.
-¿Qué?
-Si, vimos lo que estaban haciendo y nos calentamos. ¿Podemos?
Mi macho me miró sorprendido preguntándome con los ojos.
-Yo no tengo problemas -dije ya con ganas de seguir chupando y fastidiado por la interrupción.
Volví a mi faena con más ganas, mi chico jadeaba de gusto y la pareja se acercó y comenzaron a meterse mano. Prácticamente se pegaron a nosotros buscando la oscuridad del arbolito y de repente ella se puso de rodillas y comenzó a mamársela a su macho.
Tremenda pija tenía el hijo de puta y ella luchaba por tragarla toda con los ojos lagrimeando.
Mirándonos fijamente chupábamos cada cual la pija de su macho, como si fuera una competencia, los tipos estaban en su propia competencia de gemidos, como para demostrar cuál de los dos era mejor chupado, pero yo tenía la ventaja de haber comenzado antes y mi macho anunció que acababa, empezó a cogerme la boca y yo aferrada a sus caderas acompañaba sus acometidas. Hasta que sentí hincharse sus venas y un chorro de leche caliente pasó directamente por mi garganta, y otro, y otro más mientras mi macho gruñia de placer y sus rodillas temblaban.
La mina paró viendo como me tragaba todo y se relamió mientra su macho se pajeaba violentamente como tratando de acabar y no ser menos.
-Uh qué flash -dijo mi chico apoyándose contra el muro.
Le limpié a lametones la pija degustando su leche que era sabrosa. Él se acomodó la ropa, nos despedimos y volvimos para la estación.
-Buenísimo me dijo, tenemos que repetirlo y la próxima vez la hacemos completa.
-Si bebé -le contesté, la próxima vez te busco directamente.
Nos despedimos con un besito en la mejilla y nos fuimos cada uno por su lado.
Todo bién, pero mientras me dirigía a buscar mi coche me di cuenta que seguía caliente, me había calentado mal la situación y ahora quería una pija en el culo.
No sé por qué, pero volví sobre mis pasos. Al ingresar al pasillo de frente venía la piba apurada y llorando.
Le pregunté si estaba bien pero no me contestó y salió corriendo.
Con un poco de miedo seguí caminando y al rato me lo encuentro al tipo fumando y mirando hacia las vías puteando entre dientes.
Lo saludé y me miró, me reconoció y se le iluminó la cara.
-¿Se armó kilombo? -le pregunté.
-Si, esa pelotuda no quiso coger y me quedé recaliente, ni siquiera me hizo acabar. Mirá cómo estoy.
Le miré el bulto y recordé lo buena que estaba esa pija y me relamí.
-A mi me pasó lo mismo. Pero entre los dos podemos solucionarlo.
-No gracias, no me gustan los hombres -respondió sonriente.
-¿Y cómo sabés? ¿Probaste alguno?
-¡No, jamás!
-¿Y un trava?
-Nunca, pero ahi ya cambiaría la cosa.
-Me corrí un poco hacia la oscuridad, me saqué las bermudas y la remera quedando en corpiño y minifalda.
-Si que cambia la cosa -dijo entre dientes y se abalanzó a abrazarme.
-Vamos allá -le pedí señalando un lugar más oscuro y manoteando ese bulto hermoso.
Le alcancé un forro y apoyando mis manos en el muro saqué culo ofreciéndoselo. Me levantó la faldita y acarició mis nalgas, corrió la tirita de la tanga y se agachó y comenzó a chuparme el ojete de una manera deliciosa, yo ya estaba en la gloria, tiré mi mano hacia atrás y le agarré la pija comprobando el buen tamaño, cuando tuve el culo bien lubricado me di vuelta y lo ayude a ponerse el forro con la boca, lo ensalivé bien y volvi a darme vuelta entregándole mi cola que estaba hambrienta y dilatada de calentura.
Apoyó la cabeza en mi raya, guié su pija con mi mano hacia el agujero palpitante y me la fui ensartando, mientra el repetia "qué lindo culo", aquello me calentaba más, se quedaba quieto y yo paraba más la cola y retrocedía hasta que la tuve toda adentro. Cuando sus huevos chocaron con mis nalgas estallaron luces de colores y comenzó un mete y saca deliciosamente violento. La sacaba casi toda y volvía a enterrarla mientra me besaba el cuello y las orejas y sus manos acariciaban mis tetitas.
Estaba en la gloria, las piernas me temblaban y arañaba el muro de ladrillos, cambiaba el ritmo, me la metia y sacaba despacio, haciéndome sentir cada centímetro de esa chota fabulosa y después volvía al frenesí, cómo me hizo gozar ese hijo de puta, lo que se perdió la pelotuda esa, la pelotuda esa que había vuelto y estaba mirándonos y se estaba colando los dedos en la concha y los ojos le brillaban de calentura y me di cuenta que se estaban mirando, que se estaban deseando mientras él taladraba mi culo de una manera magistral.
Y pummmm!
Chocaron los planetas, explotó el universo y de mi pijita brotó un chorro de lava blanca que tiñó los ladrillos y detrás de mi el macho gruñó y largó su cargamento que infló el forro hasta casi hacerlo estallar y ella gimió y se arqueó y pegó un gritito orgásmico, estábamos acabando los tres al unísono.
Un último jadeo recuperando el aliento y después un silencio incómodo. Recogí mi ropa, me vestí y me fui sin despedirme.
Me costó llegar al auto, las piernas temblequeaban, pero estaba satisfecha, había vivido una experiencia alucinante e inolvidable.


100% (2/0)
 
Posted by Mistyca
9 months ago    Views: 1,159
Comments (1)
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9 months ago
Un relato excelente, como siempre