El regreso de Sonia

David regresó al pueblo donde nació. Pocas cosas habían cambiado. En esencia seguía siendo lo mismo que hacía 19 años, cuando lo dejó. Bueno, el pueblo había crecido, pero sólo en superficie y en número de habitantes. Seguían siendo la misma gente cerrada y de un nivel cultural más bien bajo. Allí, a él no podían entenderlo.

Llevaba ya muchos años viviendo en una gran ciudad con todo lo que ello conlleva. Allí estaba a gusto, siendo quien quería ser, a salvo, en el anonimato que proporciona la gran urbe. Él había cambiado, el mundo no. Su pueblo, ese pequeño universo en el que creció, seguía igual. Sin expansión ninguna.

Caminando por sus calles sintió pena y alegría. Alegría por que haberse ido de allí. Fue la mejor decisión que tomó en su vida. Pena por que mucha gente no tuvo al valor para hacer lo que él hizo.

Reconocía balcones, casas y gentes. La panadería, el Ayuntamiento. Giró una esquina y entró en la que era su calle. Ascendió por ella recordando las travesuras que su hermano y él solían hacer. Se detuvo frente a la puerta de la casa que lo vio crecer. Se acordó de sus padres y una lágrima cruzó su mejilla. La dejó caer.

Abandonó la calle y se dirigió a la casa que un amigo le había dejado. La casa estaba vacía. Se alojaría allí casi toda la semana. Era un buen amigo. Los hombres con los que se cruzaba se quedaban mirando a David de arriba a abajo. Algunas mujeres se volvían intentando averiguar quien era. Sabían por qué lo miraban. No hizo caso y siguió caminando por la calle hasta que llegó a dicha casa.

Al entrar, fue directo a la habitación y dejó allí el equipaje. Se miró en el gran espejo que hacía las veces de puerta de armario y vio la mujer en la que se había convertido. Su esbelta figura. Su largo y negro pelo. Su pechos, pequeños y redondos sobresalían tímidamente por el precioso escote que llevaba. Nadie le había reconocido, mejor dicho nadie la había conocido. Y es que el cambio había sido radical. Pasando las manos por sus caderas con un movimiento muy femenino, se miró los “jeans” de pitillo ajustados que llevaba y se atusó el pelo para estar aún más guapa. La encantaba mirarse y admirar su delicada figura.

Deshizo la maleta y la colocó en el armario. Examinó la ropa que cuidadosamente había elegido para el viaje y comprobó que nada estuviera arrugado o descolocado.

Descansó un poco y salió a comprar algo para cenar antes de salir. Si, saldría e iría a uno de los pocos pubs donde se reunía la gente del pueblo. Había gente a la que quería ver.







Aún no era de noche cuando comenzó a arreglarse. Bajo la cortina de agua caliente que le proporcionaba la ducha se dio unos minutos de relax. El vapor llenaba el baño de una niebla embriagadora. El agua resbalaba por su femenino cuerpo. Sus pezones enrojecidos adornaban unos redondeados pechos. Su pene, relajado colgaba entre sus muslos depilados. Su pubis lucía sin bello alguno. Le encantaba su cuerpo.

Ya después de ducharse se acercó al armario donde sacó sus prendas favoritas. Con las que mejor se veía y más se identificaba.

Desde bien joven David por el mero hecho de ponerse unas botas de cuero, o cualquier prenda de cuero, se excitaba. Ahora, más adulto le pasaba lo mismo.

Se miró una vez más y girando su cuerpo de un lado a otro pasando sus manos por sus caderas y pechos, notó como el flujo sanguíneo se le bajaba a su entrepierna. Se veía de lo más guapa y sexy. No pensaba volver a casa sola.

Ya no quedaba ningún resquicio de lo que fue “David”. Se había convertido en otra persona. No sólo en apariencia, sino más fuerte mentalmente y adulta de lo que fue David nunca.



















A James le encantó la cultura española desde el primer día que supo algo de ella. Es posiblemente lo que le llevó a estudiar filología hispánica, allá en su país de origen. Un país frío de esos del norte de Europa con una cultura distinta a la nuestra. Distintas costumbres y distintos compromisos.

Desde que viajó por primera vez a España fue a aterrizar a Andalucía, concrétamente a Málaga, donde se enamoró perdidamente de nuestro país. Esto trajo sus consecuencias. Estuvo estudiando aquí durante dos años. El primero sólo y el segundo acompañado de su novia. Una chica rubia de lo más guapa llamada Keira. Pasaron casi todo su primer año en España en Granada estudiando y trabajando. Después de eso, y con algo de dinero ahorrado se dispusieron, antes de regresar a su país natal, a viajar y recorrer gran parte de Andalucía. Así es como terminaron en aquel pueblo de la serranía de Jaén.

En esta parte del viaje los acompañaban unos amigos de Málaga. Se conocieron en un programa de colaboraciones con la Universidad de Málaga, donde James terminó su carrera.







James aprovechó que su novia y amigos salieron del bar para acercarse a una mujer que había en la barra. Era una mujer preciosa. De esas bellezas que no había en su país. Morena, con una larga y lisa melena, con el flequillo recto como se llevaba por todo el país en esa época y toda vestida de negro.

El cuero había sido una sabia elección. Una blusa negra abotonada lo justo para tapar el sujetador y dejar un insinuante escote a la vista. La falda de cuero negro, le llegaba hasta la mitad del muslo, de tal manera de que sentada como estaba en el taburete con las piernas cruzadas, tapaba lo justo y dejaba a la vista unas preciosas y largas piernas. Unos zapatos de tacón también negros terminaban de dar ese toque de elegancia que la distinguían de cualquier otra mujer del Pub. Le daban un toque salvaje.

Llevaba observándola como una media hora y había visto como a dos hombres que se le habían acercado los había rechazado. Bebía de un vaso con un líquido transparente con una rajita de limón. Creía haber visto al camarero servirle ginebra. Sentada de espaldas a la barra ella también observaba el bar con su mirada. Como si buscase a alguien.

James, decidido a hablar con ella se acercó a la barra y pidió un Gin & Tonic. Ella lo miró y el la sonrió, preguntándole si quería otro, puesto que el vaso estaba casi vacío. Ella giró la cabeza ligeramente y entornando un poco los ojos estudió al joven muchacho que le ofrecía la copa.

-Si, por que no- Dijo la morena.

-Espero no haber interrumpido nada- Dijo James con un ligero acento extranjero, señalando el taburete vacío justo al lado de la chica.

-No, de ninguna manera. He venido sola- Dijo la chica sonriendo.

-Me cuesta creer que una chica tan guapa como tu, venga sola- Dijo James sin vergüenza alguna.

-Pues vine sola de vacaciones y sola estoy disfrutando de mi copa- Contestó la chica con lo que pareció un tono un poco seco. Al menos James lo interpretó como tal, así que se relajó y utilizó otra técnica con ella.

Pasado un minuto en silencio, el camarero vino con el vaso y le sirvió. James al pagar le dijo al camarero que se cobrase la siguiente ronda de la chica morena. Dejó el dinero en la barra y despidiéndose de la morena, "Un placer..." se marchó.

Justo cuando se daba la vuelta, la chica le habló.

-Tu no estás solo- Dijo en tono afirmativo. Esa chica se había fijado en él y lo habría visto con su novia, hacía unos minutos. Seguro.

-No, ya lo sabes- Dijo James dándose la vuelta y mirando a la chica morena con media sonrisa en la cara. -Creo que los dos hemos observado al otro sin darnos cuenta- Dijo James, admitiendo que había estado fijándose en ella.

-Me llamo Sonia- Dijo ella.

-Mi nombre es James- Dijo James acercándose a ella y dándole dos besos, los cuales Sonia, recibió con agrado, pues le había gustado aquel chico.

-Perdona que haya sido un poco seca, pero ya me he tenido que quitar a dos idiotas de encima. Hay gente muy... machista por aquí- Dijo Sonia mirando a un rincón, donde estaba uno de los hombres que la había entrado esa misma noche. Un tipo la mar de desagradable al menos en apariencia.

-Si es verdad, hay gente con muy “malo” educación- De vez en cuando se le escapaban a James algunos errores que delataban que no era español.

-Y dime ¿ya no está tu novia por aquí?- Preguntó Sonia con cierto interés, mirando a los alrededores.

-No, se ha ido con los demás al otro garito, el de la entrada del pueblo- Contestó James sentándose junto a Sonia, que seguía con las piernas cruzadas y con el codo apoyado en la barra. Con una mano sostenía la copa, con la otra jugaba con un mechón de su negra melena.

-Vaya, ¿Y te deja sólo en este bar mientras ella se va al otro?- Dijo Sonia extrañada. -Es que...¿Habéis discutido?- preguntó, dándose cuenta de que estaba realmente intrigada.

-Bueno, es que tenemos una relación peculiar. Abierta, digamos- Dijo James medio sonriendo.

-Vaya, osea que te deja aquí ligando, mientras ella se va a ligar al otro bar...- Sonia se asombró un poco. -Vaya si que sois liberales. Desde luego no sois españoles- Dijo con cierto tono de ironía. -No sé cuanto tiempo llevas en España, pero he de decirte que la gente de este país es muy cerrada!!- Dijo con cierto tono de resentimiento.

James no paraba de mirarla de arriba a abajo. Disimuladamente, por supuesto, pero llevaban unos minutos hablando y tenía más que estudiado su escote.

Sonia, por su parte estaba disfrutando hablando con aquel chico que además de educado, era guapo. Rubio y de complexión fuerte, tenía temas interesantes de conversación. No estaba dispuesta a dormir sola esa noche y acababa de encontrar a un buen candidato.

-¿Te apetece que salgamos fuera?, tengo ganas de fumar- Dijo ella dando un último sorbo a la copa y dejando el húmedo vaso sobre la barra.

-Si, por supuesto. Sin ningún problema- James se levantó y le preguntó al camarero su podía sacar el vaso fuera. Este asintió con gesto amable.

James, con un leve gesto de la mano cedió el paso a Sonia, a quien le encantó la cortesía, quizás por no estar acostumbrada a ello.

Ya fuera, se apartaron un poco de la puerta y se fueron a una esquina más oscura. Más íntima.

James admitió que no fumaba, así que Sonia, sensualmente se encendió un cigarro para ella. El humo inundó su conversación, la cual se estaba calentando por momentos. Sonia, curiosa y ávida de conocimientos le preguntó por el tipo de relación que llevaba con su novia y de si esta era común en su país, el cual resultó ser Finlandia.

-Lo es. Las parejas jóvenes suelen tener amantes, los cuales, sólo representan sexo para uno de los miembros de la pareja. El otro sabe que existe, pero no se conocerán nunca- Explicaba James. Mientras observaba como Sonia chupaba el humo del cigarro y con soltura lo echaba hacia arriba. Con el cigarro en alto y los brazos a medio cruzar. Muy femenina.

-¿Osea que pretendes que yo sea tu amante por esta noche con el consentimiento de tu novia?- Dijo Sonia directamente sin tapujos imaginando la respuesta. -¿Esperas que en un país como este alguien te diga que si a una proposición tan clara?- Preguntó dando otra calada al cigarro.

-Pues, de todas las mujeres que he visto hoy en el pueblo, desde luego creo que eres la única que podría decirme que si a algo así- Sonia se tomó eso como un piropo conociendo a la gente de su país, y más a la gente de su pueblo.

-Eres muy amable- Dijo al chico rubio el cual cada vez le parecía más atractivo. Alargando la mano, Sonia le quitó con delicadeza el vaso a James y bebió un trago. James impertérrito dejó que lo hiciese y al entregarle el vaso de nuevo, se acercó a él y lo besó sensualmente. Corto, pero húmedo y sensual. El la correspondió.

-¿Entramos de nuevo?- Dijo Sonia, dándole una última calada al cigarro y arrojándolo con dos dedos al asfalto -Creo que quiero esa copa que me ofreciste antes- y entraron de la mano.



















Keira llevaba un rato en ese bar con sus amigos de Málaga. Era un poco más feo que el anterior, pero era más barato. Se iba a tomar la tercera copa de la noche cuando recibió un mensaje de James. "Ya casi está. La morena de la barra. Es muy sensual, creo que nos gustará". Contenta por haber recibido ese mensaje se pidió esa tercera copa.

-Un White Label, por favor...sí, con Cola- Gritó a la camarera. Sintió unas manos rodeandole la cintura por detrás. Sabía quien era. Jose Luis, el que fue su amante en el último año de carrera de James.

-Hola, ¿te has pedido otra?- le preguntó.

-Hola Joselu- Le saludó Keira que era como le llamaban todos los del grupo. -Si me he pedido otro whisky- Dijo ella. Más bajita que él, tenía que mirar un poco hacia arriba para verle la cara. -Por favor, sabes que no quiero que me abraces en público. Esto no es Finlandia- Protestó ella.

-Perdona, pero es que no está James y pensaba que...bueno, ya sabes- Dijo el chico claramente deseoso de Keira.

-Mira lo nuestro se terminó. Fue una aventura y sabías que no pasaría de ahí- Respondió ella. -No digo que no me gustes, pero estoy con James, no contigo-

-¿Te parece si lo hablamos fuera?- preguntó él.

-No, lo hablamos aquí. Nadie de "nuestra" grupo nos oye- Keira no quería salir, porque sabía que Jose Luis se le echaría encima, cosa que, por una parte deseaba, ya bien por el alcohol, o por que disfrutaba mucho con él en el sexo, pero tenía que poner fin a aquello. Se le estaba yendo de las manos. Aunque por otro lado, pronto estaría de vuelta en Kurku, su ciudad natal, lejos de Jose Luis y sus obsesiones.

-Es que me siento ignorado, Keira- Dijo él frustrado por no poder llevarla a su terreno.

-Es la mejor manera de hacer las cosas para separarnos- Dijo ella chupando sensualmente la pajita y dejando que el whisky invadiese su boca.

-Pero yo no quería separarme de ti- Dijo Jose Luis con algo de desesperación en la voz.

-Te dije que era una simple aventura. Que mi relación funciona así, pero tu decidiste, no sé porqué, ir contando a la gente que éramos pareja- Argumentó inteligéntemente ella.

-Si, bueno, hice mal, pero me gustabas mucho. Y me gustas- Se sinceró él. A ella le seguía gustando, pero en su día le tuvo que dar un escarmiento. No podía tratarla como lo hizo.

-Pues te equivocaste- dijo ella soltando la pajita de su vaso. -¿Donde está el baño?- le gritó a la camarera para que la oyese por encima de la música.

-¡Al fondo, cruzando la otra sala por aquella puerta!- Le contestó la camarera con aproximadamente 7 kilos de maquillaje, observó Keira.

Cuando llegó a la puerta, antes de salir, miró hacia atrás y vio como Jose Luis la había seguido con la mirada. Ella le sonrió, sabiéndose observada y salió.







Jose Luis no había dejado de mirar aquel culo tan sólo cubierto con una fina mini-falda de algodón blanca. Vio como lo miró antes de salir y como le sonrió.¿Quería jugar la zorra? pues jugarían. Se bebió de un último trago la copa y dejando el vaso en la barra salió tras ella.







Keira salió a una sala sobre decorada con motivos cubanos. Horrible. Menudo mal gusto. Tenía pinta de sala de baile hortera. Probablemente lo era. Al fondo vio tres puertas. En una de ellas había un mujer cubana dibujada. Asomo la cabeza y resultó ser el baño. Entró e hizo pis.







Jose Luis salió a la sala de baile, donde no dejaba de mirar todos los cuadros y plantas de plástico. Había lámparas y cosas cubanas de todo tipo. ¡Que sala tan..cubana! Le gustó. Vio las tres puertas al fondo. Se acercó y vio los baños individuales y una puerta que decía privado. Esta última comprobó que estaba cerrada. Intentó abrir la de las mujeres y una la voz femenina, sensual y claramente extranjera de Keira sonó desde dentro, "Ocupada!".







Keira estaba frente al espejo, retocando el maquillaje un poco y haciendo de nuevo su rubia coleta. "Jose Luis era majo, pero era impulsivo y quería cortar de una vez con él..." se encontró pensando frente a su reflejo. "...aunque podría disfrutar una última vez" No sabía que hacer. "...sería injusto para él, puesto que ella si tenía las cosas más claras...". Mientras sus pensamientos le invadían la cabeza, abrió la puerta y se asustó al ver a una figura delante de ella. La reconoció. Era Jose Luis. Este tiró de ella y la metió en la puerta contigua que era el baño de hombre. Cerró de un portazo por dentro.

Para cuando Keira se dio cuenta de los que había pasado, levantó la cabeza para protestar mirando a la cara a Jose Luis y este le cerró la boca de un beso. Ella no supo que hacer en ese momento. Estaba caliente, pero no eran maneras. Aunque por otro lado era lo que le gustaba de Jose Luis. Impulsividad.

Mientras esos pensamientos pasaban por su cabeza y casi sin darse cuenta, estaba correspondiendo el beso de Jose Luis. Su lengua ya exploraba su boca sin dejar ningún rincón por conquistar. Ella agarraba su cuello para pegarse más a él, mientras que el ya la tenía cogida del culo. Ambos estaban calientes.

El baño era alargado con el lavabo en un lado y al final la taza del water. Ella lo arrastró hacia allí y lo sentó, de esa manera estaban más a la altura el uno del otro. De pie frente a él como estaba, tiró hacia abajo de su camiseta de rayas blancas y azules de escote "palabra de honor" dejando su generosos pechos desnudos. Él sabía lo que a ella le gustaba y sin pensarlo se lanzó a chuparlos, a pellizcarlos, a morderlos y aspirarlos.

-Si cielo, sabes lo que me gusta...chúpame, chúpame...- Keira echó la cabeza hacia atrás dejándose llevar por el placer. Tenía los pechos y los pezones muy sensibles. Tanto que le proporcionaban placer orgásmico. Dejó que Jose Luis se ensañase con sus pezones. Eso la excitaba sobremanera. Estaba ya empapada. Sus braguitas eran ya un charco de flujo. La había calentado en pocos minutos.

-Eres un cabrón. Te aprovechas de que sabes lo que me gusta- Decía ella entre gemidos. -Ahh si sigues voy a correrme...- A Keira se le fu una mano a su entre pierna mientras Jose Luis, que también disfrutaba de lo que hacía, besaba y sobaba los pechos de aquella finlandesa que había conocido un año atrás.



















A Sonia le gustaba aquel chico. Tenía temas de conversación realmente interesantes y además era guapo. Tenía novia, pero ella no buscaba ni novio, ni matrimonio esa noche.

Estuvieron bebiendo y riendo como media hora más. A ambos se les escapaban miradas furtivas al cuerpo del otro. Sonia se agachaba a sabiendas de que le enseñaba todo el escote. También sabía ella que tenía que calentarlo, cuanto más mejor, antes de contarle su pequeño secreto. De todas formas ella apostaba a que no le importaría y menos después de lo que él la había contado acerca de lo liberales que eran en su país y en concreto él y su novia.

-¿Te importa que salga a fumar?- Dijo Sonia a James, mostrando el paquete de Chesterfield. Él dudó, pero finalmente dijo "claro que no".

-Quería decir que si me acompañas afuera a fumar...- Dijo ella acercándose a él y diciéndoselo al oído para hacerse oír por encima de la música. Él asintió ahora aliviado al entender la proposición y salieron juntos del bar. Se apartaron al mismo lugar donde hablaban antes. Ella sacó un cigarro y lo encendió. Disfrutó de la primera calada antes de expulsar el humo a un lado para no m*****ar a James.

-¿Y cuando os vais del pueblo?- preguntó Sonia.

-Nuestra intención era marcharnos mañana por la tarde- Dijo James tranquilo.

-Vaya, yo que pensaba que podría verte otro día sin que tuvieses que volver con tu novia- Dijo Sonia descaradamente, intentando redirigir la conversación hacia donde ella quería.

-No tengo que volver con nadie, digamos que nos hemos dado la noche "libre"- Dijo él sentenciando el tema y dejando claro que no había ningún problema.

-Osea, que...- dio otra calada al cigarro. -...si quisiese esta noche podrías ser mio- Dijo soltando el humo elegantemente y ambos rieron por la medio broma.

-Bueno, no te he sido del todo sincero- dijo James, lo que provocó una ligera tensión en Sonia. -Mi intención era proponerte que pasases la noche conmigo y con mi novia- "Ay va!", pensó Sonia. Eso si que no lo vio venir.

-Vaya, me has dejado de piedra- Dijo y pensando rápidamente en los pros y los contras tardó poco en decidirse. -La verdad, es que con que tu novia sea la mitad de guapa y de agradable que tu aceptaría sin pensarlo- Dijo acercándose a él y dejando un ligero beso en sus labios.

-Aunque yo tampoco he sido del todo sincera- dijo apartándose un poco. Con un leve movimiento de su mano dio una última calada a su cigarro. James pudo apreciar las blancas y femeninas uñas de Sonia. Lo agarró de la mano y caminando unos metros lo llevó un poco más adelante en la calle, donde sabía ella que había un callejón con poca luz. -Esto quiero que lo veas por ti mismo, más que contártelo- Dijo cuando entraron en el callejón. Allí en las sombras, James ya no la dejó hablar. La atrapó en un abrazo contra la pared y la besó. Ella lo correspondió sin protesta alguna. Es más, con sumo placer.

-MMmm, besas muy bien- Dijo Sonia, pensando que estaba donde había querido llevarlo, ya que lo había calentado lo suficiente como para contarle su "secreto". -Tengo que decirte que no soy lo que aparento- Y con estas palabras llevó la mano de James a su entre pierna mientras lo besaba de nuevo. Este tardó unos segundos en reaccionar. En cuanto notó el semi-fláccido pene de Sonia, paró el beso y se separó para mirar hacia abajo como buscando una explicación, pero sin separar la mano de las bragas de Sonia, donde seguía moviendo los dedos tactando aquel escondido pene. Volvió a mirar hacia los ojos verdes de aquella mujer de arrebatadora belleza y como respuesta a lo que le acababa de contar, la volvió a besar.

De todas las reacciones que había visto Sonia, esta había sido la más halagadora. Siguieron besándose por unos minutos. Excitados los dos como estaban, Sonia ya tenía una mano sobre el paquete de James.

-Me encanta como besas- Dijo con ese ligero acento que tanto le gustaba a Sonia.

-¿Vamos a mi casa?- Preguntó Sonia volviendo a besar al rubio norteño.

-Tengo que avisar a Keira- Dijo agarrando su móvil mientras Sonia no dejaba de besarle el cuello y sobarle el paquete por encima del pantalón.

-Dile que se de prisa o voy a empezar a comértela aquí mismo- Dijo Sonia excitadísima mientras chupaba una de las orejas de James, el cual como podía mandaba un mensaje a su novia.



















Keira se había dejado al placer. Se había dejado llevar y ya se había corrido una vez. Jose Luis no dejaba de comerle las tetas y ella estaba encantada con ello. De pronto su móvil hizo un leve pitido y vibró. Era un mensaje de James.

"Cariño, todo arreglado. Vamos para su casa" y a continuación una dirección y unas coordenadas de GPS.

-...mierda, esto tiene que acabar pronto...- Susurró al leer el mensaje de su novio, el cual estaba al otro lado del pueblo.

-¿que?- Preguntó Jose Luis, que levantó la cabeza de las tetas de Keira.

-Que quiero comerte esa polla que estará ya durísima- Dijo besando su boca. Se arrodilló allí mismo, abrió los pantalones de Jose Luis y sacó su polla. Estaba grande y roja. Comenzó a pajearla y a sobarla.

-Ahora te toca a ti cielo, ya sabes lo que me gusta- Dijo Joselu insinuante. "No vamos a llegar a eso", pensó Keira. Se arrimó y dejó caer un hilo de saliva en aquel rosado glande. Lo extendió con la mano y engulló el pene con placer.

-Oh, eso también me gusta Keira!!- Dijo suspirando de placer. -Que zorra eres- A ella no le gustaba que la hablase así, pero él la dejó claro que no lo decía en serio, sólo para excitarse.

Mientras chupaba su polla, lo masturbaba con la mano llena de saliva. Eso aumentaba el placer. Ella por supuesto, también disfrutaba de aquello, pero desde luego el que lo estaba pasando de maravilla era Jose Luis. De vez en cuando escupía un poco más para aumentar la lubricación, eso lo ponía a mil. Quería follar con él pero también quería irse cuanto antes para reunirse con James y la chica misteriosa. Eligió lo segundo y aceleró la mamada.

Este no tardó mucho en correrse, que es lo que Keyra buscaba.

-Keira, cariño me corro...ahhh- Ella se apartó y con la mano siguió masturbando a Jose Luis que eyaculó hacia adelante llenando el suelo de semen fresco. Alargó la paja hasta que dejaron de salir las últimas gotas.

Ella sabía que no podía demorarse demasiado, sino Jose Luis se pondría muy pesado. Debía aprovechar ese instante. Se incorporó, lo besó y se lavó las manos.

-Te espero fuera- Cuando Keira salió del baño, Jose Luis aún estaba en éxtasis, atontado por el orgasmo. Él mismo aún se tocaba. Tardó unos segundos en darse cuenta de que Keira había salido.







Keira ya en la calle, después de despedirse del resto de sus amigos, agarró su móvil y con algunos movimientos rápidos de sus dedos el GPS de su iphone le dió una respuesta: "You must turn right in 40 meters...". Estaba en camino.







Sonia y James, caminaban contentos hacia la casa de esta. Agarrados de la cintura paraban en cada esquina para besarse y tocarse. Sonia hizo amago de abrirle el pantalón a James en plena calle pero el no quiso. Prefirió esperar. En cambio no dejaba de meter la mano por debajo de la falda de cuero negro que llevaba Sonia para tocar el bulto que escondía su tanga. Esta se excitaba y mordía los labios de aquel rubio apuesto.

Llegaron a la casa, donde se detuvieron otra vez a besarse y tocarse. Se abrazaban con deseo y se mordían mutuamente el cuello conteniendo sus impulsos en espera de Keira. James palpaba los pechos de Sonia por encima de la camisa mientras esta gemía levemente en respuesta a sus caricias.

-Espera, voy a abrir la puerta- Dijo Sonia soltando a James y apartándolo. Abriendo la puerta estaba, cuando vieron que alguien venía por la calle. Vajita y rubia, saludó ondeando la mano hacia ellos.

-Es ella. Es Keira- A Sonia le gustó en cuanto la vio. No muy alta, comparada con James, pero igual de rubia. Con generosos pechos y andares alegres. Se acercó a ellos y saludó a James con un tierno beso en la boca.

-Hola, me llamo Keira- Saludo sonriente a Sonia.

-Hola, yo soy Sonia- y se dieron dos educados besos en las mejillas. Sonia terminó de abrir la puerta.

-Vamos, entrad. Este pueblo tiene ojos y oídos en cada rincón- Dijo sonriendo. -Pasad a la salón- Dijo señalando una puerta a la derecha de la entrada. Ella entró tras ellos. -¿Os apetece tomar algo?-

-Si, ¿por que no?- Dijo Keira sonriente. Era simpática y agradable. Tenían complexiones completamente distintas. Sonia era más estilizada, casi tan alta como James. Keira en cambio era más baja y voluptuosa. Sin perder la figura femenina, tenía más curvas que Sonia.

-Tengo Whisky, Ron, cerveza y maría- Dijo Sonia enumerando lo que había.

-¿Que licor es maría?- Dijo Keira.

-Marihuana, cielo- Dijo James, sonriendo.

-Ah! pues yo quiero... whisky y maría- Dijo riendo de su propio error.

-Yo tomaré lo mismo- Dijo James.

-Pues ahora mismo preparo tres whiskys y un porro de maría- Dijo Sonia sonriendo y alegre de poder compartir toda la marihuana que se había llevado al pueblo.

No tardó en servirlos. James se había sentado en un largo sofá y Keira en otro sofá un poco más pequeño junto al grande. Sonia sirvió los whiskys en la pequeña mesa de centro y desapareció por la puerta. En unos segundos regresó con una pequeña caja de madera. La abrió y allí estaba la marihuana y todo los aparejos para hacerse el porro.

Tomó asiento en el sofá junto a James, teniendo a Keira a su otro lado. Con unos rápidos movimientos de las manos y algunos gestos que ya se había convertido en rutinarios se hizo un delgado porro de maría.

-Toma, para ti. Tu lo enciendes- Y le pasó el porro con el mechero a Keira.

-Ah, gracias guapa- Esta lo cogió con gusto y dejó su vaso en la mesa. Lo agarró con la punta casi de sus largas uñas, se lo arrimó a los labios. Lo encendió con una larga bocanada. Aguantó el humo lo que pudo y exhaló el resto. Tosió varias veces.

-Si, es un poco fuerte, pero no lo he cargado mucho- Dijo Sonia. y mientras decía eso, miró lascivamente a James, el cual le devolvió la mirada. Bebieron ambos de sus vasos.

-Ahí va...- Keira pasó el porro a Sonia, que rápidamente le dio una larga calada. Sosteniendo el afrodisíaco humo le pasó el porro a James.

-Mmm, uff! me encanta- Dijo Sonia, mientras James hacia lo propio con el porro, que por fin terminó de nuevo en manos de Keira. Esta se vio con el porro en una mano y el vaso en la otra.

James, expulsando el humo hacia a un lado, dejó el vaso y cogiendo levemente la cara de Sonia, se arrimó y la besó. Fue un beso tierno, en el que prácticamente ella no participó. Fue ya en el segundó que ella reaccionó y ambos sacaron sus lenguas para fusionarse en un beso de lo más pasional. Estaban ya muy excitados y eso se notaba. James no tardó en meter una mano por la blusa de Sonia para acariciar uno de los redondos y tiernos pechos de la morena. Ella paseaba su mano por encima del pantalón, notando como el bulto que James tenía entre las piernas crecía por momentos. Le besaba el cuello y el escote. pasaba su lengua entre sus pechos.

Sonia vio un movimiento a su lado. Era Keira ofreciéndole lo poco que quedaba de porro. Sonia lo agarró y le dio otra profunda calada. En ese momento James levantó la cabeza y metió su lengua en su boca, obligandola así a contener el humo. A Sonia pareció gustarle y correspondió el beso con sumo placer. Aguantaron unos segundos y luego Sonia exhaló con fuerza. Puso con un gesto sensual el porro en los labios de James quien dio una corta calada. Se lo devolvió a Keira quien miraba recostada en su sillón.

Sonia, ya con las manos libres, agarró con firmeza la cara de James y se fundieron en un profundo y sexual beso. Intercambiaron algo más que el beso. Las manos de James no dejaban de sobar a Sonia por todos lados. Se notaba que tenía ganas de desnudarle. Ella por su lado no dejaba de sobar el ya gran paquete que tenía James dentro de los pantalones.







Keira disfrutaba del panorama y del whisky. Relajada, miraba como se magreaban su novia y aquella morena de la cual poco sabía. Eso la excitaba. Confiaba en su James y sabía que no se había liado con cualquiera. En cuestión de físico la encantaba. Alta y de larga melena. Muy española. Dio un último sorbo al vaso y apagó el porro. Había decidido unirse a la fiesta.







Sonia, mientras exploraba con su lengua la boca de James, notó como la atusaban el pelo. Eso le gustaba. Se separó de James, para girarse un poco y aprobando lo que hacía Keira con una sonrisa acercó su cara a la de la rubia quien entendió al momento lo que quería e hizo lo propio, hasta que ambas bocas se rozaron. Fue un roce sensual. Un primer contacto cariñoso. Al que siguieron varios iguales. Pequeños besos se sucedieron entre las dos mujeres. James mientras tanto acariciaba el cuerpo de Sonia.

Fue Keira, quien con un gesto de su boca provocó que las dos lenguas femeninas se juntasen y comenzasen un juego persecutorio por las bocas de ambas chicas. Keira, que ya venía caliente por su encuentro con Jose Luis, no tardó en llevar la mano de Sonia a uno de sus pechos, lo que provocó que Keira gimiese. El beso lesbiano se alargaba en el tiempo. Sus cabezas giraban, pero sin separar las bocas. James ya había conseguido abrir la camisa negra de Sonia. Sus dos perfectos y redondos pechos lucían en un sujetador de encaje negro precioso.







Sonia notaba como la abrían la camisa y trataban de desabrochar su sujetador. Mientras, ella se besaba con Keira, la cual tenía los pezones durísimos. Los de Keira eran unos pechos voluptuosos y redondos. Carnosos pero sensibles. Sonia notaba que con sólo rozar sus claros pezones ella se estremecía. Los besos que intercambiaban ambas mujeres habían comenzado por ser tiernos y dulces, pero se estaban convirtiendo en algo más. Sus labios, ya húmedos por el roce de sus bocas no cesaban en el intento de agarrar los de la otra. Se chupaban la barbilla y volvían a sus labios. Las lenguas no dejaban de jugar entre ellas. Sonia y Keira estaban inmersas en aquel interminable beso.







James ya había desabrochado el sujetador. Salieron entonces a la luz dos pechos redondos, con pezones oscuros y duros. No eran grandes, pero a James eso no le importó. Pudo ver la belleza en ellos aunque no tuviesen un tamaño exagerado. Con un gesto sencillo agarró uno y comenzó como pudo, puesto que las mujeres se medio abrazaban mientras se besaban, a mamar de él. Notó como Sonia se estremeció un poco. Mientras lo hacía su mano se coló por debajo de la falda de cuero y notó como el tanga de Sonia ganaba volumen por momentos.

Keira, mientras se besaba con Sonia a la cual la tenía suavemente agarrada por la cabeza, observó como su novio, James, comenzó a chupar uno de los pezones de esta. Eso la encantó y la calentó aún más de lo que estaba.

Envidiosa de que Sonia recibiese una mamada en sus pezones, quiso lo mismo para ella. Se separó del beso que se estaba dando con Sonia y se puso de rodillas en el sofá, de manera que su voluptuosos pechos quedasen a la altura de la cara de la mujer con la que se besaba hacía unos segundos. Esta no lo dudó. Observó las tetas de Keira, que eran preciosas y empezó a pasar su lengua, como si de un polo se tratase por los pezones de Keira. Esta reaccionó dando pequeños gritos de placer. Sonia supo al momento lo sensibles que eran aquellos pechos. Intensificó el trabajo de su lengua y los gemidos de la rubia se lo confirmaron. Abriendo la boca como pudo se metió uno de sus pezones dentro y comenzó a mamar de aquel pecho mientras su lengua jugaba con el pezón. Keira enloqueció. Gritaba y gemía como una perra. Le encantaba lo que Sonia le hacía.

James por su parte no dejó ni un rincón de los pechos de Sonia sin chupar. Sacó la mano de debajo de la falda y fue a desabrochar la cremallera lateral que esta tenía.

-No, por favor. Déjame la falda puesta- Dijo Sonia mirando a James. -Quiero que me folléis con la falda puesta- James le contestó con una medio sonrisa y dejó la cremallera en paz. Su mano regresó a la entre pierna de Sonia, donde ya podía agarrar su pene medio erecto. Sonia, cuando notó como James agarraba su "juguete" como ella se refería a él, gimió. Su gemido fue sordo pues volvía a tener uno de los pechos de Keira en la boca. Esta gemía bien alto.

-MMMm, no pares....ahh, ahh- Decía la finlandesa echando su cabeza hacia atrás abandonándose al placer. -Chúpame más...voy a correrme..- La afirmación que Keira hizo entre gemidos, sorprendió a Sonia. ¿Tan sensibles era sus pechos? pues, parecía que si.

-Ah, me corro......si, me corro..- Keira apretó la cabeza de Sonia fuerte contra uno de sus pechos. Esta respondió chupándolo aún más intensamente. -ahhhhhh- Un grito señaló el momento de más auge del orgasmo.

James ya había retirado un poco la falda y mientras chupaba los pechos de Sonia, masturbaba su pene ya liberado de la prisión que suponía el tanga. Un pene no muy grande, pero tampoco pequeño. Rigurosamente depilado y moreno por el sol.

Cuando Keira volvió en si, miró a Sonia y volvió a besarle con pasión y deseo. Miró a su marido y lo que vio la dejó paralizada. Era un hombre...es decir, un transexual. James no la había dicho nada. Seguro que se lo guardó como una especie de sorpresa. Sin pensarlo, se bajó del sofá y se arrodilló frente a Sonia. Miraba al pene de Sonia como si fuera el primero que veía en años. Su mirada iba del pene a Sonia. Esta sonreía. Sin dejar de mirarlo y viendo como Sonia volvía a centrar su atención en su marido que le seguía comiendo las tetas, Keira, comenzó a lamer el glande de aquel pene como si de un polo se tratase.







Sonia cerraba los ojos dejándose llevar. Tras unos lametones más Keira poco a poco introdujo aquel sabroso y femenino pene en su boca. Un leve gemido de Sonia, confirmó a Keira de que aquello la gustaba. Keira inició con un ritmo suave un mamada que terminó de poner erecto aquel depilado pene.

Sonia por su parte excitada como estaba, reclamó lo que llevaba toda la noche esperando. Separó a James de sus pechos y tiró de su pantalón hacia ella pidiendo con gestos que se los quitase. Este lo comprendió y se deshizo de ellos rápidamente. Se puso de pié en el sofá y colocó su polla a la altura de la cara de Sonia. Esta no dudo ni un segundo y engulló con pasión y deseo la verga de James. Este gimió levemente. Sonia absorbía cuando la polla de James entraba en su boca para intensificar el placer. LE encantaba mamar un buen rabo y sabía hacerlo muy bien.

Así Keira chupaba la polla de Sonia y Sonia la de James. Keira, miraba a Sonia mientras su boca se llenaba con aquel miembro transexual. La excitaba mucho esa idea. La excitaba también ver a Sonia mamar la polla de su novio.

No había rastro de bello en Sonia. Tanto los testículos como la base del pene estaban depilados a conciencia. Era una sensación extraña, pero la mar de agradable no notar nada de bello.

Aunque pensamientos como estos pasasen por la cabeza de Keira, no había parado su felación a Sonia. La polla de aquella "mujer", entraba y salía de la boca de la finlandesa con una facilidad pasmosa. pequeñas gotas de saliva resbalaban por el tronco de aquel falo hacia los testículos. Keira lamía de vez en cuando todo aquello para limpiar la saliva sobrante y volvía a echarlos sobre el glande para lubricarlo.

Los gemidos de los tres se hacían notar en aquella silenciosa habitación. Por encima de los de las mujeres se comenzó a oír los de James, quien estaba sobreexcitado por la mamada que Sonia le estaba proporcionando.

Esta había estado deseando toda la noche poder meterse aquella polla en la boca y saborear sus jugos. Era más grande que la suya, pero no demasiado, con lo que podía jugar con ella en al boca. Movía su lengua estimulando el glande acompañando así la propia mamada. El chico estaba enloqueciendo de placer. Sabía que zonas debía estimular, puesto que tenía su propio pene. Con una mano sujetaba la base del falo, con la otra acariciaba sus huevos y pasaba, de vez en cuando, sus dedos por su ano, lo cual no parecía m*****ar a James.

-Para, en serio. Para que me corro- Dijo echándose hacia atrás. Sonia notó como el pene de James salió por si solo de su boca. Quería más. Adoraba esa polla. -Si seguimos con esto, me corro ahora mismo- Dijo el rubio casi pidiendo un descanso.

-¿Ya mi vida?- Dijo Keira sorprendida. -Pues si que debes hacerlo bien- Dijo mirando a Sonia con su falo en la mano. Lo soltó e incorporándose besó a la morena que sentada en el sofá la recibió con un abrazo y la boca abierta.

James contento de que le dejasen relajarse un momento se separó un poco a observar a las chicas.

-Parece ser que tus habilidades amatorias superan a las mías- Dijo Keira. Mirándose a los ojos, las mujeres volvieron a besarse, sacando sus lenguas para juntarlas en el aire, fuera de sus bocas.

-Si, aprendí bien hace unos años, con mi antiguo jefe- Dijo Sonia como pudo con la lengua de Keira buscando la suya. Miró a la derecha y vio a James, sentado mirando lo que ellas hacían.

-¿Has descansado ya?- Dijo Sonia. -Por que necesito que alguien me folle mi húmedo culito- Explicó mirando la polla erecta que se mostraba ante ella.

-Creo que si...- Dijo tímidamente James ante la proposición tan directa de Sonia. Keira sólo los miraba. No decía nada.

-Pues será mejor pasar al dormitorio, ¿no creéis?- pregunto la española.

-Creo que es una brillante idea- Dijo Keira, quien poniéndose de pie, tendió la mano a Sonia para acompañarla.

-¿Por donde?- Preguntó la rubia.

-Por allí...- Dijo Sonia señalando un cuarto al fondo de un pasillo. Keira tiró de Sonia, quien al pasar junto a James, lo agarró de la mano y juntos los tres se fueron al oscuro dormitorio.

Al llegar, Keira se paró a los pies de la gigantesca cama que presidia el centro de la habitación y con un par de rápidos gestos se quedó completamente desnuda. James aún llevaba sus calzones y su pene salía por la abertura que estos suelen tener para orinar.

-Ven conmigo- Dijo Keira a Sonia, quien obedeció diligentemente. Las dos mujeres arrodilladas la una frente a la otra en la cama volvieron a besarse. Keira agarró la polla de Sonia que asomaba medio erecta por debajo de la falda.

-Eres muy bonita, ¿lo sabias?- le dijo la Finlandesa.

-Gracias. Tu también me gustas mucho- Contestó esta. Sus labios intercambiaban saliva sin cesar. El beso cada vez era más húmedo. Keira ya había comenzado un movimiento masturbatorio que hacia gemir levemente a Sonia. Sonia pasaba la mano por encima del escaso bello púbico que Keira tenia entre las piernas.

Con una rápida mirada Sonia encontró a James, ya desnudo, de pie fuera de la cama mirándolas.

-Ven- dijo al chico rubio tendiéndole una mano. Este se acercó por detrás de Sonia y la abrazó. Su pene fue a chocar con la falda de cuero de Sonia. Esta lo sintió y levantó un poco la falda, para poder sentir aquella polla en su culo. James la abrazaba y cogía sus pechos con ambas manos. La besaba la nuca, mientras Keira besaba sus labios por delante. Cuatro manos y dos bocas la estaban acariciando. No se había sentido mejor en su vida. Echó una mano hacia atrás por encima de su hombro para acariciar la cara de James. Sus gemidos eran los únicos que se oían en la habitación.

-Sois maravillosos...-Dijo entre jadeos. Esto no hizo más que intensificar las caricias y besos de la pareja.

Sonia, con un gesto firme pero sensual, empujó a Keira quien cayó de espaldas en la cama. Esta supuso lo que Sonia iba a hacer y se colocó con las piernas abiertas frente a ella, sonriendo. Casi ansiosa. Sonia no la hizo esperar y se agachó para meter su cabeza entre las piernas de la rubia. Su lengua pronto encontró el clítoris de Keira.

-Ahhh...- Un largo y agónico gemido salió de la boca de la finlandesa, quien recibía lametazos a lo largo de su coño. -Ahh, me encanta...no pares...-Decía en perfecto español.

James que sin saber como, se vio de repente con el culo de Sonia en pompa frente a él. Metió con cuidado la mano por debajo de la falda y tiró suavemente del tanga para quitárselo. Lo sacó y humedeciendo su glande con abundante saliva lo restregó entre los carrillos del culo.

-No tengas reparo. No vas a hacerme daño- Dijo Sonia en un susurro a James. Este entendió que no era la primera vez. Apuntó con cuidado al culo de Sonia y empujó levemente. El glande, que en estos casos es lo que más cuesta, entró fácilmente. El resto vino solo.

-Ahhhh, dios que placer...- Gritó Sonia. Agarró fuerte el muslo de Keira y su lengua paró por un momento de amasar aquel delicado clítoris para disfrutar de la sensación de tener a James dentro de ella. Notó como el tronco de dicha polla la penetraba entera y aunque sintió un poco de dolor, sabía que eso desaparecería en unos momentos. En cuanto James imprimió un ritmo constante a las embestidas que recibía su culo, ella volvió, entre gemidos eso si, al coño de Keira donde un torrente de fluidos la esperaba. Húmedo como estaba, le pareció delicioso aquel coño abierto pidiendo guerra. Guerra que Sonia estaba dispuesta a dar. Mientras sorbía fluidos y besaba el clítoris bajo los gemidos incesantes de Keyra, James la penetraba sin parar. Su pene entraba y salía del culo de Sonia haciendo de ese vaivén un placentero baile. El pene erecto de Sonia se bamboleaba hacia adelante y hacia atrás con cada embestida. Sonia dejó de hacer esfuerzo por intentar llevar su propio ritmo en su cunilingus y dejó que las propias sacudidas que recibía su culo fuesen las que moviesen su lengua por el coño de Keyra, a quien no parecía importarle.

-Ahhhh....ahhh, sigue que me corro de nuevo!- Exclamó Keyra agarrando la cabeza de Sonia, quien procuró lamer con más fuerza. Besaba y mordía suavemente el coño que tenía entre los labios. Pasaba su lengua desde abajo hasta arriba chupando hasta el último rincón de aquella preciosa vagina. -Siii! lámeme así....- Keyra estalló en otro orgasmo que se alargó durante al menos un par de minutos.

-Ahhh, ahhh, ahhh...no paréis, me estoy corriendo- Decía mientras no dejaba que la cabeza de Sonia se separase se su coño. El flujo vaginal resbalaba por su entre pierna y caía sobre las sabanas de la cama.

-Creo...., yo creo que....también voy a correrme...- Dijo James con voz entre cortada. Las sacudidas que Sonia recibía frenaron. El ritmo se ralentizó, pero sin llegar a detenerse.

-No pares por favor- Dijo Sonia, mirando para atrás a James, quien tenía los ojos cerrados en gesto de profunda concentración.

-Es que si sigo me corro...- Dijo sin abrir los ojos.

-Pues córrete, pero hazlo fuera- dijo Sonia con la voz entrecortada a la vez que movía el culo para reanudar el vaivén que James había parado.

-No, no hagas eso...me corro....- Dijo el Finlandés, agarrando el culo de Sonia fuertemente entre las manos. Un par de sacudidas fuertes y con un gesto brusco sacó su pene a punto de estallar justo para disparar su primer chorro de leche sobre la baja espalda de Sonia. Esta se dio rápidamente la vuelta y acogió el resto de la corrida en su estomago y falda de cuero. Eso la excitaba sobremanera. El semen de James, caía sobre ella y su falda. Se podía apreciar muy bien como el espeso líquido, de un tono claro se escurría sobre la falda de cuero negro. James, se agitaba en espasmos provocados por el orgasmo. Se masturbaba para exprimir aquella ola de placer. Sofía con una mano esparcía el semen por su falda. Siempre le había encantado el aspecto del semen sobre el cuero.

Keyra se levantó como un resorte para abalanzarse sobre el pene de su novio, el cual aún estaba frente a Sofía de rodillas. Una vez hubo terminado de eyacular casi todo, Keyra, fielmente, se la metió en la boca para limpiar los restos. Esto provocó más olas de placer en James.

-Ahh, nena me encanta y lo sabes...- Decía James mientras se escurrió hasta terminar tumbado de forma relajada dejando que su novia le limpiase los restos de leche. Cuando hubo estado limpia se levantó. Sabía que su novio estaría fuera de juego al menos por un buen rato.







Keyra buscó a Sofía. Estaba tumbada mirando los chorretones de semen que recorrían su cuerpo y falda.

-Hola preciosa- Dijo Keyra acercándose a Sofía. Con ambas manos retiró el pelo de su cara y depositó un suave beso sobre sus labios. -Espero que James no te haya defraudado. Se excita mucho, se acelera y eso lo pagamos nosotras- Dijo Keyra mirando el cuerpo de Sofía.

-Ha estado bien y muy cariñoso- Dijo Sofía de forma educada, pensando que le hubiese gustado seguir follando.

-Si ya, pero no te has corrido- Dijo Keyra rozando el pene de Sofía con la punta de sus dedos. -Creo que es hora de limpiarte- Dijo la Rubia a Sofía cogiendo a esta de la mano.

James, tumbado en la cama, extasiado por el orgasmo tan potente que había tenido vio a las dos mujeres como, de la mano, desaparecían por una puerta que había en la habitación.













El baño era amplio con una gran plato de ducha. Nada ostentoso, pero elegante para una casa antigua como aquella.

-Esto, creo que es hora de que te lo quite- Y con gestos ligeros Keyra se deshizo de la falda de Sofía la cual no puso resistencia alguna. El tanga calló también al suelo, quedándose Sofía completamente desnuda. Aquellos preciosos y redondos pechos en combinación con aquel pálido pene la hacían la mujer mas hermosa del mundo a los ojos de Keyra.

-Dios, eres preciosa...-Dijo La rubia acercándose a Sofía y besándola suavemente. Mordían sus labios y sus lenguas salían de sus bocas para encontrarse y lamerse. Las manos de ambas mujeres recorrían el cuerpo de la otra.

-Vamos dentro- Dijo Keyra tirando de Sofía para que entrase en la amplia ducha. Ya centro volvieron a besarse. -Voy a limpiarte- Le dijo Keyra. Y con deseo se agachó y comenzó a lamer su vientre donde aún había restos del semen de James. No tardó mucho en encontrarse con el pene semi-erecto de Sofía. Lo besó, lamió y engulló.

-Ahh...eres una diosa con la lengua- Dijo Sofía notando la mamada de Keyra. Esta lamía los huevos de Sonia, mientras con una mano masturbaba aquel maravilloso pene. -Ahhh...- Sonia, se derretía. Keyra volvía a engullir la femenina polla de Sonia. Sonia a su vez se agarraba los pechos y estirando la lengua rozaba con ella uno de sus pezones. Estaba abstraída. Abandonada al placer.

Keyra se detuvo un momento para abrir el grifo. El agua tibia, empapó a ambas mujeres. Keyra reanudó su felación bajo aquella lluvia relajante. Le costaba coordinar respiración y mamada, pero hacía lo posible por no dejar de dar placer a Sonia, quien de pie intentaba no perder el equilibrio debido al mareo producido por las oleadas de placer que le llegaban de su entre pierna.

Keyra, se separó detuvo el agua y echando una generosa cantidad de gel en sus manos embadurnó el vientre de Sonia. El jabón chorreó y bajó por sus ingles. Keyra lo frotó todo. Masturbaba a Sonia con las manos llenas de jabonosa espuma.

-¿Me vas a follar antes de correrte? Aunque sólo sea un poco...- Dijo La rubia arrodillada en el suelo mirando a los ojos de Sonia que seguía en pie.

-Lo estoy deseando desde que entramos en la casa- Dijo Sonia sin apartar la mirada de sus azules ojos.

Keyra se puso en pie y besó a Sonia apasionadamente, para inmediatamente darle la espalda. El pene erecto de la mujer se instaló casi al instante entre las piernas de Keyra, quien al sentirlo las abrió como por acto reflejo. Encorvando la espalda, le facilitó la tarea a Sonia, quien apuntó al coño de la finlandesa. Con tanto jabón el pene se coló muy fácilmente, lo que arrancó un fuerte gemido de Keyra.

-Es delicioso...Ni muy grande, ni muy pequeño...- Gemía la rubia apoyada en la pared. Sonia, no comenzó el vaivén inmediatamente. Primero se inclinó y abrazó a Keyra cogiéndole ambos pechos fuertemente. Keyra respondió con más gemidos.

-No pares nunca..- Keyra se derretía sintiendo el pene de Sonia entrando y saliendo de su húmedo coño. Su vagina se contraía como reacción del roce de las manos de Sonia en sus pezones. Ambas mujeres gozaban de sus mojados cuerpos.

Sonia bajo un poco el ritmo para no correrse dentro de Keyra. Esta pidió más.

-¿porque paras? Dame más fuerte- Dijo con ansiedad.

-Es que no creo que vaya a durar mucho más. Te recuerdo que llevo un buen rato en la cama aguantando- Keyra comprendió y dejó que Sonia hiciese las cosas a su ritmo.

-Cuando vayas a correrte avísame quiero saborearte...-Dijo Keyra a Sonia mirando por encima de su hombro con cara de viciosa.

Ahora fue Keyra la que impuso un poco el ritmo dando a su cuerpo un vaivén con el que la polla de Sonia entraba y salía sin que ella hiciese nada.

-Si haces eso me voy a correr en breve- Argumentó la morena.

-La quiero para mi- Keyra con un ágil movimiento sacó el pene de Sonia del interior de su propia vagina y rápidamente se arrodilló frente al erecto miembro de Sonia que amenazaba con descargar en cualquier momento. Lo acarició y observó la reacción de su amante. Esta echó la cabeza para atrás pidiendo más y gimiendo.

-Ahhh, másss, estoy a punto...- Keyra sin avisarle engulló el glande de aquella durísima verga. -Ahhhhh....- un alarido de Sonia avisó a Keyra de que se venía lo inevitable. La finlandesa dejó que el primer chorro salpicase sus tetas. Tras ese primer disparo volvió a meterse el nabo de la boca y empezó una nueva mamada para exprimir todo el semen de aquellos prietos testículos.

-Ahhh, no pares, sigue mamando...-Decía Sonia al sentir de nuevo, en pleno orgasmo la lengua de Keyra acariciando su polla. Keyra chupaba y tragaba. Era una sensación maravillosa. Involuntariamente Sonia inició un movimiento de caderas con el cual se follaba la boca de Keyra, la cual dejó de moverse para disfrutar de aquello. No duró mucho pero ambas sonrieron cuando se detuvo.

Chupar una polla y exprimirla de semen y al mirar para arriba ver a una mujer. Keyra estaba en el cielo.

Sonia tiró de Keyra una vez hubo terminado para que se levantase y así poder besarle. Compartieron fluidos y caricias. Se fundieron en un abrazo que duro largos minutos. Dejaron de nuevo caer el agua sobre ellas para aclarar sus cuerpos y así poder regresar a la cama junto a James.

No pasó mucho tiempo cuando que se quedaron dormidas abrazadas la una a la otra.



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Posted by Mistyca
1 year ago    Views: 1,088
Comments (1)
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1 year ago
bueno no buenissimoooooo, que morboso todo!!!! gracias....k bueno!!