La noche de Eva y Robert.

¿Tú crees que aquí encontraremos lo que buscamos?

Yo creo que si, mira cuantos chicos guapos, muy guapos.

¡Claro, todos gays!

Anda tonto vamos, lo peor que pueda pasar es que terminemos en casa solos follando como dementes…

¡¡Ufff!! Ya se, menudo calentón.

Voy a pedir algo en la barra, anda quédate aquí tranquilito, relájate y disfruta de la música… ¿Gin-tonic verdad?

Si mi amor, como siempre.

Pocas chicas hay aquí ¿no?

Pues si, normal, ¿sabes por que te he traído aquí?

Pues si, supongo.

Bueno, ¿pero además de eso?

No lo se.

Solo mira que guapos son, ¿así es como te gustan no? Ya sabes que no me gustan.

Ya bueno, pero… mira ese de ahí, que carita de niña tiene, su pelito rubio.

Si es guapete. Mmm ves como te conozco…

Demasiado bien.

¡Ven vamos a bailar!

Cariño, me estas poniendo a cien, no te muevas así. ¿Qué no me mueva como, así?

¡¡Ufff!! ¡Hala! Ya esta, mira que dura me la has puesto. Lo sé y me encanta, cómo me gustaría comerte ese rabo ahora mismo.

Anda mira quien esta ahí, el rubito.

Sí, con su novio, anda déjalo no vaya a ser que se enfaden por nuestra culpa.

No es mi novio, respondió el chico rubio. Me llamo Robert.

¡Encantado Robert! ¿Queréis tomar algo?

¡Claro!

¿Por qué no vamos a la parte de arriba? mola más!

Has visto, nos ha guiñado el ojo?

Lo he visto mi vida, tú tranquilo, solo vamos a charlar.

Subimos las escaleras, el otro chico se quedó en la barra, llegamos a la parte de arriba del garito, unos sillones rojos muy cómodos se veían por todos lados, al fondo una mesa en donde charlaban una chica rubia muy guapa con otra pareja que estaba ahí.

¡Sentaros por favor! Ella es Eva.

¡Encantada!

Inmediatamente después la pareja que estaba hablando con Eva se despidió amablemente. ¡Buenas noches!, tenemos que irnos, ya sabéis, los niños.

Nos miramos sonriendo. ¡Sí, lo entendemos!

¡Voy por unas copas! dijo Eva. Se alejó.

¿Has visto que medias más chulas?

Si cariño, las he visto jejeje ¡¡cómo te gustan ehhh!!

Así pasaron los minutos, risas, copas y más copas, miradas.

Hoy estas especialmente guapa mi vida.
¡Gracias cariño!

Pero por favor, qué bonita pareja sois.

Gracias Eva, y vosotros qué guapos.

Lo somos cielo, Robert parece un muñequito, se parece a mi de joven.

¿Perdón?

Si, antes de ponerme las tetitas. Inmediatamente nuestras miradas se buscaron con una química mágica y una complicidad que parecía que iban a estallar fuegos artificiales.

¿Lo ves cariño, te dije que este garito te iba a molar? Jejejeej.

Más charla, más copas y más miradas.

Eva, ¿puedo tocarte entre las piernas? Que a mi chico siempre le ha encantado la idea de ver como le toco el rabo a una chica tan guapa como tu.

¡Claro mi vida, todo un honor!

Y así fue, comenzaste a tocarle debajo de la faldita, inmediatamente los 3 tuvimos una erección colosal. Dios que calor, comenté en medio de mi nerviosismo. Robert comenzó a tocarme el paquete también, lo hacía fenomenal.

¿Quieres ver como me come el rabo tu chica? Preguntó Eva.

Claro lo estoy deseando!

Eva saco su tranca, una tranca enorme. ¡Joder, que polla tenía la rubia! tú de rodillas y ella casi tumbada en los sillones rojos. Empezaste a saborear ese pollón, ¡¡¡ufff!!! como te lo comías. Robert y yo no quitábamos ojo a ese espectáculo, él no dejaba de sobarme la entrepierna.

¿Quieres que te haga lo mismo? Preguntó Robert.

¡Vale!

Comenzó a quitarme lentamente el pantalón hasta la altura de las rodillas, mi polla estaba a punto de reventar, no podía dejar de ver como le comías la polla a Eva, de pronto sentí como mi cuerpo se ponía en tensión, ¡dios! que bien la comía este chico. Me chupaba lentamente, como a mi me gusta, acariciaba mis huevos como si fuesen lo más delicado que habían tocado sus manos. Casi no podía abrir los ojos, pero ahí estabas devorando ese pollón y acariciándole los pezones a Eva.


Pero mi niña, qué bien la chupas, ven aquí, que Eva te va a comer ese chochito¡ ¡Qué bien, peludito, y como me gusta! Siente mi lengua… Mmmm madre mía que rico esta! Mira que tenía mucho, pero mucho que no me comía un coño, pero el tuyo esta delicioso, mmm tan natural y ese olor que embriaga.

Efectivamente el ambiente solo olía a sexo, solo había otros dos mesas con dos parejitas de chicos que nos miraban atentos.

¡Tranquilo! Dijo Robert. Aquí no hay problema, somos muy colegas el dueño y yo jejjejeej.

Me relajé por completo, nos encanta que nos miren, pero no conocíamos el lugar y los nervios estaban a flor de piel. Sin embargo las palabras de Robert ayudaron a ponerme la polla más dura.

Por dios Eva, me encanta como me comes el coño cariño.

¡Lo sé princesa! Cuando algo me gusta lo hago muy bien.

¡¡Ufff!! y tanto, no pares.

Eva estaba de rodillas, me cogió la mano para que le tocara la polla, ¡dios! nunca había tocado una polla tan grande, creo que nuca había tocado una polla que no fuera la mía. Empecé a meneársela, sentí como se ponía más dura, Robert no dejaba de comerme, tuve que parar un segundo pues casi me corría. Eva volvió a cogerme la mano y vi como te susurraba al oído. “Quiero que tu chico me folle”

¡Me parece genial! pero no dejes de comerme el coño.

Solo vi tu cara con ese morbo que jamás había visto en tu mirada.

¡Cariño, fóllate a Eva! quiere tu polla dentro.

Yo obediente, aparte delicadamente a Robert de mi verga y me puse detrás de Eva.

¡Despacio guapo!

Y así fue, delicadamente fui metiendo mi polla en el culito de Eva, solo sentía como apretaba mi falo y se retorcía de placer, tu estabas cada vez más radiante, no dejabas de mirar como me la follaba, estabas que no podías más. Robert se puso encima de ti para que le comieras el culito. ¡Vaya escena, yo follándome a Eva, ella comiéndote el coño y tú disfrutando del culito del rubio que no hacía más que gemir. Yo empujaba cada vez más duro.

¡Así, así, fóllatela cabrón!! me decías, como me pone ser tu esclavo y que me mandes.

Qué bien me comes el coño… ¿A que me vas a follar igual de bien? Por supuesto cariño, espera un momento a que tu chico me saque la polla del culo, ¡Joder! Que bien me folla el hijoputa, te lo voy a robar. Jejejej ni se te ocurra es mío jejej.

Me levanté como pude, me sentía un poco mareado por la excitación, no podía creerlo.

Eva se puso de pie al igual que Robert. ¡Joder! Si que es alta, no había perdido nada de glamour, seguía intacta como al principio de la noche.

Voy por una copa, dijo Robert poniéndose la camiseta.

Tú estabas cada ves más guapa, Eva te cogió suavemente de la cintura, te puso contra el sillón y subió un poco su faldita, de nuevo dejó al descubierto su enorme tranca. Suavemente fue penetrando por tu delicioso chochito…

¡Joder Eva! qué polla, suave cariño.

Si mi niña, así lo haré.

Poco a poco logró metértela toda, para entonces tu gritabas de placer.

Es mi turno dijo Robert. Y se colocó detrás de Eva y comenzó a follársela, qué caliente estaba yo para entonces, ver como esa rubia espectacular se estaba follando a mi chica, era grandioso. ¡¡Métemela!! exclamo Robert.

Esto ya me superaba, la escena no podía ser más porno, no pude pensar más y así lo hice, todos nos estábamos follando, tal cual, los gemidos de unos y otras eran la hostia, Eva estaba a punto de correrse. ¡Espera! Giraste tu delicioso cuerpo y comenzaste a comerle esa hermosa polla hasta que dio un grito de placer y se corrió en tu boca. ¡Wow! ¡Genial! Me encantó ver como te llenaba de leche la cara. Yo seguía follándome a Robert hasta que me corrí dentro de su culito. ¡¡Ufff!! ¡Tremendo!

Ahora es tu turno dijo Eva, y comenzó a comerle la polla a Robert, como saboreaba su rubia tranca, anda mi niño, córrete en mis tetas. Abrió su camisa lentamente mientras se la comía hasta que este no pudo más y echo toda su leche en sus enormes tetas.

Bueno rizos, creo que solo quedas tú, comentó Eva.

¡De eso me encargo yo! exclamé. Me puse de rodillas, ahí estaba, frente a tu chochito peludo, todo olía a sexo, pero tu olor es inconfundible para mi, estaba chorreando, pero aún no habías terminado, si lo se yo que lo conozco como si lo hubiera parido. Hundí mi lengua en busca de tu clítoris, sentí como soltaste un poco de pis dentro de mi boca, ¡me fascina! Seguí comiéndote y tocándote los pezones como te gusta, hasta que sentí como tus fluidos empapaban tu vagina y mi boca, y mi cara. ¡¡¡Joder, que delicia cariño!!!

Eva y Robert sentados como si nada hubiese pasado, observaban esa grandiosa corrida tuya. ¡Menuda parejita! comentaron.

Te besé profundamente, y exclamaste hacía nuestros nuevos amigos… Somos más que eso.


100% (2/0)
 
Posted by Mistyca
1 year ago    Views: 151
Comments
Reply for:
Reply text
Please login or register to post comments.
No comments