Capítulo VII: Cenicienta

Después de regresar de New York, no tuve mucho trabajo. Y mientras la empresa no me mandara algún cometido especial, solía dedicar mi tiempo a entrenar y ha hacer algún que otro hobby.
No paraba mucho por casa, donde el solo hecho de ver las cajas que seguían amontonadas por el medio ya me deprimía.
Por la mañanas solía salir a correr o ir al gimnasio, mientras que por las tardes las dedicaba a conocer la ciudad, también solía coger la mote y echarme a la carretera sin mas. Hacer kilómetros sin rumbo hasta que llegara la hora de volver a casa.
Una de esas tardes se me había echado el tiempo encima y casi era de noche.
La humedad se sentía en el ambiente y los árboles mostraban sus hojas cada vez más ocres.
Normalmente me gusta el tiempo así cuando huele el ambiente a humedad, cuando sientes el viento fresco.
Al acercarme al edificio donde vivia, observe como el bar que se encontraba bajo mi apartamento se encontraba abierta.
-¡Hola!- grite al entrar.
- Hola – me contesto una muchacha joven que se encontraba limpiando el suelo de rodillas.
Levanto su cabeza, dejando caer su melena negra por el rostro, cubriendo casi la totalidad de sus ojos con el flequillo.
Vestía una camiseta marrón de tirantes, que dejaban la abertura de su escote bastante holgada, por donde se podía apreciar que tenía una buena talla.
Por su escote asomaba un sujetador de color claro y lunares marrones.
Sus pantalones eran unos tejanos largos de color azul y ajustados.
-¿Perdona, no esta el dueño?, es que vi. Abierto y solo quería ver como estaba.- pregunté.
- No, mi padre sufrió un atraco y esta en casa, le he prohibido que siga con el negocio. Así que estoy limpiándolo para alquilarlo. ¿Puedo ayudarte en algo?.
Le explique que era el vecino de arriba, que tenia alquilado uno de los apartamentos de su padre y que fui yo quien me lo encontré en el suelo aquella mad**gada.

Entonces se levanto rápidamente del suelo, y se acerco a mi corriendo. Me di un fuerte abrazo y comenzó a darme las gracias, mientras sus ojos dejaban escapar alguna que otra gota cristalina que se deslizaba por su mejilla hasta llegar a la comisura de sus labios.
No se porque pero me resultó de lo mas sexy verla entre llantos.
Al levantarse vi que sus pantalones estaban mojados por sus rodillas de haber estado fregando el suelo con las manos.
Pero la mancha que tenia en sus pantalones era rosácea.
Por lo que entendí que hacia de rodillas. Estaba quitando la mancha de sangre que su padre había dejado al yacer en el.
- ¿Perdóname?, quizás me he sobrepasado un poco, pero es que llevo mucho tiempo intentando darte la gracias por lo de mi padre. He venido a tu casa en varias ocasiones, pero nunca he podido encontrarte.
- No te preocupes, y no fue nada lo de tu padre. Lo hubiera hecho cualquiera. ¿ Como esta por cierto?.
- Este perfecto, la herida no le toco ningún órgano, solo sufrió perdida de sangre. Esta en casa, ya se acabo lo de trabajar, lo quiera o no.
- Bueno pues dale recuerdos de mi parte y que me alegro de que este recuperado. Y encantado de conocerte. – Dije
- Espera, ya he terminado. Si no tienes prisa, te invito a cenar y a tomar algo. Así te agradezco lo que hiciste por mi padre y me ayudas a terminar con todo lo que hay en la cámara que no se k hacer con ello.
No me dejó opción a decirle que no aunque le insistí en que no tenia que darme las gracias por nada.
Entro tras de la barra y tras preguntarme que quería beber, sirvió dos copas de vino blanco, bastante frió.

Luego entro dentro de la cocina y empezó a sacar cosas de la nevera de la cámara, de la despensa, que parecía que iba a preparar comida para un regimiento.
Mientras preparaba la cena, mantuvimos una conversación bastante fluida, hablamos sobre todo de porque su padre no quiso dejar de trabajar cuando se jubiló, de porque ella había estudiado periodismo, pero que tras terminar la carrera había visto que eso no era lo suyo, había puesto una tienda de mascotas.
Yo le conté porque había venido a vivir aquí y poco mas.
Fue una conversación bastante cómoda. Me sentí muy a gusto con ella hablando.
Se llamaba Reyes y se debía a que nació la noche de reyes.
Me encantó la cena, tenia buena mano para la cocina no cabía duda.
Después de cenar y de recoger todo nos sentamos en unos taburetes junto a la barra y nos servimos unas copas.

Estuvimos horas hablando, casi de todo. Y de repente empezó a llorar.
- ¿Que ocurre?, - pregunté.
- Perdona es que hace un año que mi madre nos dejó y ahora casi pierdo a mi padre, si no llega a ser por ti. – Respondió entre sollozos.

Me acerqué ella colocándole una mano sobre el hombro, mientras con la otra mano le acaricie la mejilla para limpiarle las lágrimas.
Sabia perfectamente que tipo de dolor se siente al perder a un ser amado. Y me identificaba con ella.
Entonces me miro fijamente y me beso en los labios.
Sentí su calida boca en mi boca, sus labios posarse sobre los míos.
Su lengua intentando entrar en mí.
Abandonándome a aquel impulso y la besé, me gustaba besarla.
Note el olor de su pelo inmediatamente, olía estupendamente, cosa que me sorprendió, porque había estado trabajando en el bar toda la tarde y luego cocinando.
Me rodeo con sus brazos fuertemente, pegando su cuerpo al mió.
Sus lágrimas mojaron mi cara, aunque dejo de llorar casi de inmediato, tenia su cara aun mojada.
La sujete fuertemente por la cintura y la senté e uno de los taburetes, colocándome de pie frente ella entre sus piernas.
Ella se retiró lentamente la camiseta por la cabeza mostrando su sujetador que ya conocía.
Me quede mirándola fijamente, tenia la intención de decirle que quizás no fuera buen momento, que no se encontraba bien, que mejor debía marcharme.
Pero ella viendo que me encontraba indeciso, se desabrocho el sujetador, dejando sus pechos al descubierto.
Eran perfectos, quizás unos de los pechos mas simétricos y perfectos que haya visto hasta ese momento, su pezones no eran muy grandes y de un color sonrosado.
Me sujeto de las manos y me las coloco en sus pechos, por si tenia alguna duda, se disipó en aquel mismo instante.
Comencé a acariciarle sus tetas mientras su mirada se cruzaba con mi mirada.
Se mordía los labios, intentando reprimir sus gemidos, le gustaba que le acariciara sus tetas, disfrutaba con ello y yo también, porque me había llevado a una erección enseguida.
Cruzo sus piernas tras de mi y me apretó contra su entrepierna, en seguida empecé a notar el calor que emanaba de ella.
Comencé a besar su cuello y sus hombros sin dejar de acariciarla, mientras ella me desabrochaba la camisa echándomela hacia atrás y dejando mi pecho descubierto.
Se levantó del taburete colocándose frente a mí y juntando su pecho con el mió, note sus tetas rozándome y su lengua jugueteando con la mía.
- ¡Ven!. - Me dijo mientras me agarraba de una mano y me dirigía a la parte de atrás del bar.
- ¡Siéntate!. Y me empujó ligeramente contra las butacas.
Me quedé sentado contemplándola, como empezó a desnudarse, primero sus zapatillas de deporte, luego sus pantalones, dejando ver sus braguitas a juego con su sujetador que ya había perdido de vista y que descansaría por cualquier parte del bar.
Entonces comenzó a bajarse lentamente las bragas, quedándose completamente desnuda ante mí.
Tenía su coño prácticamente depilado menos por un triangulito perfectamente arreglado, que ocupaba gran parte de su monte de Venus.
Se arrodillo ante mí y comenzó a desabrocharme el pantalón, bajándome la ropa por mis piernas, hizo que me incorporara levemente, hasta que me desnudó mientras permanecía sentado.
Mi pene seguía erecto. Tieso. Duro. Caliente.

Colocando las manos sobre él, comenzó a lamerlo lentamente con su lengua.
De arriba abajo. Parándose en el glande donde jugueteaba de vez en cuando con su lengua.

No se cuanto estuvo así, seguramente poco, pero a mi se me hizo una eternidad hasta que comenzó a introducirla en su boca.
Lentamente, pero constante, mientras con su mano seguía el ritmo de su boca.
La agarré por su cabeza colocando mis manos en su pelo, recogiéndoselo para poder ver su rostro mientras me la chupaba.
Después de un rato se levanto y abriéndose a horcajadas sobre mí se sentó, a la vez que se introducía mi polla en su húmedo coño. Estaba empapado, caliente y suave.
Una vez la tubo dentro de ella, comenzó a moverse despacio, follándome con un ritmo lento y continuo.
Puse sus manos en sus tetas y se las apreté con fuerza mientras jugaba con sus pezones.
Eso le gusto porque arqueo su espalda hacia atrás y dejo escapar un gemido que no pudo contener.
Siguió montándome, pero cada vez su ritmo era mas acelerado.
Su coño cada vez mas mojado, envolvía mi polla, donde notaba las contracciones k daba.
Entonces solté una de sus tetas y puse mi mano en su culo, agarrándolo fuerte. Empecé a acompañarla en su movimiento mientras ella subía y bajaba sobre mí cada vez más rápido.
- Sigue, por favor. Voy a correrme. – Me pidió.
Y seguí follándomela con el ritmo que ella marcaba.
- Si, sigue, sigue follándome, que me voy a correr. - Gritaba ella con gemidos entrecortados.
Entonces empezó a gritar y a saltar sobre mi cada vez mucho mas rápido.
- Me corro. Me corro. – Gritaba.
Yo seguí su ritmo sin darme cuenta que estaba igual que ella o mas caliente aún.
No me di cuenta de que yo estaba a punto de correrme igual que ella, y cuando grito y se clavo toda mi polla dentro de ella, no pude contenerme y me corrí a su vez.
Llenándole todo su coño con mi leche.
- Me he corrido dentro, lo siento. – Dije.
- No importa, tranquilo, esta bien. Mejor aún. – Respondió.
Entonces comenzó a moverse lento sobre mi.
Notaba todo su coño lleno de fluido, y que con el movimiento iba saliendo de dentro de ella y me mojaba toda la entrepierna.
Estuvimos así un rato siguiendo aquel ritmo lento mientras nos besábamos sin parar.
Fue cada vez más lento sobre mi, hasta que finalmente se paró y permaneció abrazada a mí unos minutos mas.
Después se levanto y empezó a vestirse.
- Lo siento. Pero tengo que irme. Mi padre estará preguntándose donde estoy, Y si tardo mucho se pensará que me ha pasado algo.
- -llámale y quédate en mi casa esta noche.
- No puedo. Pero te espero aquí mañana para cenar. – Me contesto con una sonrisa pícara.
Nos vestimos y salimos del bar y tras acompañarla a su coche nos dimos un beso despidiéndonos con un hasta mañana….

100% (3/0)
 
Categories: Mature
Posted by Kraff30
1 year ago    Views: 238
Comments (3)
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1 year ago
JAJAJJAJAJAJAJA,claro q me acuerdo........pero imposible q hayas mejorado la manera d poner la sal.......eso me lo tienes q demostar.
1 year ago
Te acuerdas del pollo a la plancha??
he mejorado el toke con la sal.
Jajajaja.
Besos Cielo.
1 year ago
Te aseguro q a mi la cocina tambien se me da genial......cuando quieras te invito a cenar y luego ya veremos....jajajjajajaajja.Un besazo