Regreso inesperado.

Un mes después de haberme incorporado a mi nuevo puesto, mis jefes me pidieron que volviera a mi antigua sede situada en Santa Cruz de Tenerife, ya que se había producido una situación un poco complicada en unos de los expedientes de los cuales yo me había encargado antes de irme de la isla.
Preferían que yo fuera la persona que lo concluyera por estar al tanto de todos los aspectos.
Salí del aeropuerto de Sevilla, a la mañana siguiente.
Me encontraba en Sevilla pasando un fin de semana en compañía de unos amigos.
Y mientras ellos regresaban el domingo por la tarde a sus respectivas residencias.
Yo me quede en Sevilla otra noche más y decidí coger el primer vuelo disponible hasta Tenerife al día siguiente.

Llegue temprano al Aeropuerto de los Rodeos y como no era de extrañar recibí la correspondiente bienvenida habitual de sus nubes bajas y ese fresco que le caracterizaba.

No llevaba más que un pequeño bolso de mano así que no tuve que esperar a recoger equipaje, por lo que en unos minutos me encontraba en el exterior del aeropuerto.

Me traslade inmediatamente a la oficina, donde ya estaban al corriente de mi llegada y prácticamente tenían preparada toda la documentación.

Después de un par de entrevistas y manifestaciones, finalicé el expediente y lo deje todo dispuesto para recogerlo al día siguiente.

Después procure saludar a todos mis antiguos compañeros, o al menos intente hacerlo con la mayoría de ellos.
No me hizo falta buscar a Ana, una de mis antiguas compañeras.
Ella ya me estaba esperando por la mañana cuando llegue a primera hora.
Pero le prometí quedar con ella a comer.
Así que sobre las 14:30 horas insulares nos fuimos a comer ella y yo.
Ana fue una de mis grandes amigas mientras estuve en Tenerife.
Era una chica muy alegre, siempre, siempre se reía.
Daba igual la época del año que fuera, siempre estaba morena, tenía los ojos negros azabaches, una melena larga con un pelo siempre impecable. Se maquillaba y mucho, pero nunca se le notaba.
Su boca era una preciosidad, con unos labios carnositos y sonrosados y una dentadura perfecta.
Cualquiera que lea esto podría pensar que es una mujer espectacular.
Y lo es, pero no por su físico, porque era una mujer bajita, rellenita, con un pecho muy prominente. Caderas muy anchas.
Pero ella sabe lucirse, sabe sacar partido de todo su potencial. Siempre era el alma de cualquier fiesta y siempre era con la que uno contaba para organizar cualquier evento, viaje, celebración o lo que se terciara.
Caía bien a todo el mundo y sexualmente era espectacular.
Los que hemos pasado por sus manos lo sabemos.
Pero ese día solo quería comer con ella, porque no tenía tiempo para nada más.
Aun tenia que visitar a un montón de amigos por la tarde.
Aunque ella no me lo puso fácil, intentando convencerme para pasar la noche con ella en casa.
Así que le prometí que en mi próxima visita. Me quedaría todo el tiempo con ella.
Pero que como había pasado poco tiempo de mi marcha y como fue tan repentina, aun tenía que despedirme de amigos.
Terminamos de comer bastante tarde, y como siempre acabamos en la zona universitaria tomando copas.

Después de pasar el resto de la tarde y noche viendo a algunos amigos, me marche a descansar al hotel.
Al día siguiente fui a la empresa y recogí toda la documentación para darle traslado a la central y me despedí de nuevo de todos mis compañeros.
Y ahí estaba Ana, en la puerta esperando mi salida.
- ¿No pensarías que ibas a marcharte sin despedirte?. – Pregunto aunque ella ya sabía la respuesta.
- Nunca me iría sin despedirme de mi amor imposible. – Le conteste mientras le daba un suculento beso en su preciosa boca.
- Cuídate mucho mi niño y recuerda la promesa que me has hecho.
Volví a besarla y salí por la puerta en dirección a la calle, a sabiendas de que ella estaba allí plantada mirándome mientras partía. Igual que lo hizo la anterior vez.

Aun me quedaban unas cuantas horas para coger mi vuelo de regreso a la península.
Como era una hora prudencial, ni muy temprano ni muy tarde, decidí ir a visitar a mis antiguos vecinos. Ya que viví cerca de mi trabajo y solo me llevaría unos minutos andando.
Cuando llegue al bloque de edificios toque el portero electrónico de mis vecinos de planta.
Me contesto mi vecina que al escuchar quien era yo abrió enseguida la puerta del portal.
Subí las escaleras que me llevaban al primer piso y la encontré con la puerta de casa abierta y aun con el pijama.
En cuanto me vio llegar frente a su puerta vino hacia mi dándome dos besazos en las mejillas y un abrazo tan fuerte que creí que terminaría por romperme algo.
Estuvimos hablando un rato en el salón, yo le conté porque me encontraba en la isla y ella que su marido se había ido a la península porque su madre se había puesto un poco enferma y aunque no era nada grave había ido a pasar unos días con ella.
Ella como debía de trabajar en la clínica, se había quedado, ya que tenía las vacaciones dentro de poco.

Luego me invito a desayunar y me llevo a la cocina, donde me senté en una de las dos sillas que había bajo la mesa.
Era igual de grande que la del piso de enfrente donde yo había vivido, pero aparentaba ser mucho más grande. Estaba mucho mejor distribuida y se notaba en ella el ambiente de un hogar.
Empezó a colocar una infinidad de cosas sobre la mesa para desayunar y me sirvió un cabe de capsula en una taza de porcelana. Y un poco de leche fría.
Fue cuando me percate que no llevaba sujetador, y me quede fijamente mirando a sus pechos que se veían por el escote de su pijama.
No eran muy prominentes, incluso diría que eran pequeños, pero estaban aun en pie y sus pezones eran sonrosados y bastante grandes.
Levante la cabeza y me encontré con sus ojos mirándome. Ella sabía que la había visto.
Se quedó cruzando su mirada con la mía. Yo no podía apartar mis ojos de los suyos.
No me percataba que se estaba mordiendo el labio hasta que me habló.
- ¿Te gustan?. – Dijo con una voz que me pareció más erótica que nunca.
- Lo siento, no quería… - Fue lo único capaz de pronunciar.
- No importa. Ahora estamos igualados.
- ¿Igualados?. – No sabía a que se refería.
- De cuando te hiciste la eco. – Refiriéndose a una ecografía testicular que me había hecho en la clínica donde ella trabajaba por un golpe en el gimnasio.
- Bueno en ese caso saliste tú ganando. Que tú vistes hasta la cara oculta de la luna ese día. – Dije con una sonrisa, seguro de que mi cara aun estaba roja de vergüenza.
- Bien entonces tendré que poner mas de mi parte. – Y empezó a desabrocharse la camisa del pijama mientras daba unos pasos hacia atrás.
Sus tetas ahora parecían mucho mayores, eran redondas y simétricamente perfectas.
Sus pezones aun eran, más grandes y estaban completamente erizados.
- ¿Te gustan, o no?, no me respondistes.
- Si me gustan son preciosas.
Y continúo desnudándose.
Primero el pantalón del pijama, dejando ver unas braguitas de un color azul turquesa con encaje y lazo de marrón chocolate. Preciosas, pero que duraron poco puestas.
En cuestión de segundos estaba completamente desnuda frente a mí.
Estaba completamente rasurada y dejaba al descubierto unos labios vaginales bastante grandes de color rosa.
- No creas que aun estamos igualados, porque yo recuerdo tocar tus partes para limpiarte el gel. Ahora ven conmigo. – Y cociéndome de la mano me arrastro con ella hasta su habitación.
Yo la seguía por lo largo del pasillo viendo como caminaba desnuda, moviendo sus caderas, tenía un culo precioso, redondito y respingón.
Al llegar a la habitación se paro delante de su cama. Me soltó de la mano. Se dirigió a una de las mesitas que había al lado de la cama y saco un tarrito de color morado.
Se tumbó en la cama boca arriba, abrió el tarrito, era como una especie de vaselina solo que un tono mas morado. Cogió una pequeña porción de su contenido con la mano y empezó a untar su coño con aquella crema.
Enseguida el ambiente comenzó a oler a algún tipo de flor.
- Límpiame el gel, pero nada de usar las manos. – Dijo mientras mantenía su mirada puesta en mis ojos.
- No creo que sea buena idea. – Conteste, aún sabiendo que mi erección era más que evidente.
- Si tú no pones tu boca en mi coño, tendré que ser yo la que te ponga el coño en tu boca. No voy a dejar que te me escapes otra vez sin que me folles.
Me tumbe en la cama y lentamente me arrastre entre sus piernas.
Puse mi boca sobre su coño y empecé a besárselo. Notaba el olor a aquella flor ahora mas intenso. No era desagradable.
- Con la lengua, por favor. – Me pidió.
Y empecé a pasar mi lengua por sus labios lentamente, haciendo círculos y jugando con ellos, al pasar la lengua entre ellos pude percatarme de su clítoris. Estaba completamente abultado y parecía que había salido a saludarme.
Así que también comencé a lamérselo lentamente.
Aunque seguía oliendo a flores, aquel gel no dejaba ningún tipo de sabor en la boca.
Me sorprendió, pero a la vez me permitió saborear aquel coño completamente.
Notaba como ella gozaba con mi lengua. Le separé los labios con una mano y comencé a lamerle su coño por el interior metiéndole mi lengua de vez en cuando.
Cada vez estaba más húmeda. Notaba como mi lengua a cada pasada que le daba por su coño estaba más mojada por ella.
- Sigue follándome con la lengua. – Me pedía constantemente.
No pude evitar succionar su clítoris entre mis labios y mientras lo tenia dentro de mi boca, juguetear con mi lengua en el.
- Me voy a correr, sigue chupándome el clítoris. No pares.
Seguía lamiéndole el clítoris, pero esta vez use dos dedos para metérselos en su coño. Que no opuso ninguna resistencia cuando entraron dentro de ella.
Su coño estaba completamente caliente y empapado. Note como al meter los dedos dentro de ella, un pequeño chorro de flujo recorrió la palma de mi mano.
Estaba tan cachonda y tan caliente, que parecía que llevase esperando aquella comida de coño toda su vida.
- Méteme otro dedo, por favor. Pero no pares de comérmelo.
Obedecí y le metí un tercer dedo dentro de su coño. Que tampoco opuso ninguna resistencia al entrar.
Cada vez tenía mi mano mas mojada. No paraba de salir flujo de ella. Era el coño más húmedo y lubricado que jamás había visto.
Así k pensé que quizás podría con otro dedo. Metí un cuarto dedo dentro de su coño
Sin que tampoco me costara ningún trabajo hacerlo. De nuevo otro chorro de flujo salió lanzado de su coño llegando incluso hasta mi muñeca.
Se estaba corriendo a cada embestida k le daba con mi mano.
Su clítoris había aumentado aun mucho más. No se si era su tamaño normal o fue por haberlo estado succionando continuamente. La cosa es k me encantó verlo.
De repente me agarro la mano e hizo que parara de moverla.
- Prueba con toda la mano, pero despacio y si te pido que pares, para. Por favor.
Saque los cuatro dedos que tenia dentro de su coño ya metidos.
Agarre el bote de lubricante morado que había sobre la cama y me unte un poco por la mano, hasta un poco por encima de la muñeca.
Realmente no hubiera hecho falta porque tenía toda la mano empapada por su flujo.
Comencé a introducir los cinco dedos muy, muy despacio.
Noté como sus labios se estiraban alrededor de mi mano, mientras esta se deslizaba a su interior.
Cuando llegue a la altura de los nudillos deje de introducir la mano y empecé a separar un poco los dedos para que así se dilatara un poco su coño.
No tardo en dilatarse completamente por lo que seguí introduciendo la mano en su interior. En cuestión de segundos tenia dentro de ella mi mano. Su coño se cerraba alrededor de mi muñeca.
Comencé a follármela con mi puño. Sin que ella se quejara en ningún momento.
- Me corro. Si. Me corro. Sigue follándome. No pares. –Gritaba continuamente.
Seguí así un poco más hasta que se corrió y me pidió que parara.
Saque lentamente mi mano de su coño. Poco a poco hasta que todos mis dedos estuvieron fuera de ella.
Entonces de su coño empezó a brotar un hilo de fluido blanco que le caía sin cesar entre sus piernas y mojaron toda la colcha.
- Aprovecha mi coño mojado y métemela. – Rogó.
Me quite rápidamente la ropa y tumbándome sobre ella, introduje mi polla en su coño.
Me sorprendió notar que aunque la había dilatado hace unos momentos, su coño estaba aun firme y se asía a mi polla con fuerza.
Yo la penetraba cada vez con más fuerza, y ella seguía expulsando fluido de su coño sin cesar.
Cuando estuve a punto de correrme la saque de su coño y le pedí que acercara su cara a mi polla.
Pero ella comenzó a chupármela, hasta que no pude aguantar más y me corrí dentro de su boca.
Antes de tragárselo se quedo mirándome, abrió su boca para mostrarme mi corrida y se la trago.
Después me vestí y fui directamente al aeropuerto, donde casi pierdo el vuelo.
Ahora estoy deseando que la empresa vuelva a mandarme a Tenerife….

100% (8/0)
 
Categories: HardcoreMasturbation
Posted by Kraff30
1 year ago    Views: 782
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