Firma De Libros

El clima era agradable mientras conducía a Nueva Inglaterra. Había pasado un tiempo desde que había visto a mi hermanastra y yo no había visto a su hijo desde que era un niño. Diablos, yo ni siquiera había conocido a su hija, por lo que este iba a ser un viaje maravilloso. Mi hermanastra y yo en realidad no nos habíamos criado juntos, aunque habíamos pasado un par de años juntos cuando mi padre se volvió a casar. Llegamos a ser bastante cercanos y compartimos un tiempo en nuestros años de adolescencia. Salí con una amiga de ella y parecía que compartíamos un vínculo más real como hermanos que como hermanastros. Ella se había divorciado recientemente, y ella podría realmente utilizar el apoyo de un familiar cercano o compañero. Ella se había mudado hacia el norte a causa de la familia de su marido, pero ahora que estaba soltera no había motivo de que se quedara, excepto mantener a sus hijos en la misma escuela. Trabajaba a tiempo completo y era duro para ella. Echaba de menos sus viejos amigos y familiares. Yo sabía que ella estaba esperando esta visita más que sus palabras dejaban saber.

Llegué a la casa y fui recibido con los brazos abiertos.

"Tío Alan! Tío Alan!" Ben salió corriendo. Su hermana Lynn no se quedó atrás.

"¿Cómo estás? Estoy muy contento de que estés aquí", dijo mi hermana María.

"Tú sabes que yo tenía que ver a los niños." Añadí: "Se ven maravillosos."

"Han escuchado mucho de ti, pero nunca tuvieron la oportunidad de en verdad conocerte", dijo.

"Eso va a cambiar. Me quedo por dos semanas aquí y tengo la intención de pasar tanto tiempo con ellos como pueda", le dije.

"Perfecto. Les encantará eso."

Me instalé y me mostraron mi habitación. Mi hermana no tenía un gran apartamento. Ella no tenía mucho después de la ruptura con su marido. Ella trabajaba a tiempo completo y pasaba tanto tiempo como podía con los niños. Yo admiraba su tenacidad. Me pregunté si yo podría hacer lo mismo en su situación.

Me dieron la habitación de los niños, porque yo era un invitado. Los niños se vieron obligados a dormir en el piso de la sala. Realmente no parecía importarles. Ellos parecían muy contentos de verme, me sentí avergonzado de todo lo que tenía en mi casa. Me sentía bien al compartir este tiempo con ellos. Mi tiempo significaba mucho para ellos y me ha costado tan poco.

Tío Alan, ¿podemos ir al centro comercial mañana? ", preguntó Lynn".

"Pero por supuesto que podemos." Lo dije sin la aprobación de mi hermana, pero no me podía imaginar que tuviera alguna objeción.

Esa noche tuvimos una maravillosa cena hecha en casa de espaguetis y albóndigas y nos sentamos en la sala de estar y vimos una película. La sensación de calor y de familia era algo que yo no estaba acostumbrado por ser un hombre recién divorciado. Saboreaba cada momento. Ellos lo disfrutaron también. Fue realmente una situación de ganar-ganar.

"Los niños están tan felices de que estés aquí", me dijo mi hermana.

"Estoy muy contento de estar aquí." Añadí: "No tienes ni idea. En serio."

Era cierto. Yo estaba disfrutando de cada minuto.

"Yo quiero llevarlos a comprar juguetes mañana. Es lo menos que puedo hacer por mi sobrina y mi sobrino", le dije.

"No tienes que hacerlo", protestó mi hermana.

"Yo sé que no tenga que hacerlo. Yo no tengo que hacer nada. Quiero. Tú conoces como soy", afirmé.

"OK. Son todos tuyos mañana."

"Gracias", le dije.

Yo dormí bien esa noche. El aire de Massachusetts me hizo bien. La mañana llego y los chicos no tuvieron ningún reparo en despertarme. Ellos sabían que este era su día y querían estar con su tío Alan. Hice todo lo posible para despertarme.

"Oigan, muchachos, ¿quién quiere ir a la tienda de juguetes?" Les pregunté.

"Yo! Yo!" Su alegría no tenía límites. Y era contagiosa.

Después de un buen desayuno de huevos con tocino, nos despedimos de mi hermana y yo me fui con los niños en mi coche. Se sentía bien. Yo nunca había tenido hijos propios, mi ex esposa era estéril. Así que disfrutaba de cada momento que estaba con mis sobrinos. Nos dirigimos a la carretera principal hacia la tienda de juguetes. Era una cadena de tiendas en un centro comercial local. A juzgar por la reacción de los niños, podría haber sido Disneyland.

Aparqué el coche y nos dirigimos hacia el interior. Estaba relativamente vacío, ya que todavía era de mañana. Dejé a los niños sueltos después de cuadrar un punto de encuentro. Era una tienda grande, pero no lo suficientemente grande para que se me perdieran de vista por mucho tiempo. Me acerqué al mostrador de la comida y me compré un café y un donut. Con mi fuente de energía en la mano, me puse a pasear por la tienda preguntando que podría encontrar en una tienda de juguetes que pudiera interesar a un hombre de 48 años de edad. Mientras caminaba de regreso hacia la parte delantera de la tienda oí una voz.

"Sus hijos son lindos", dijo una voz femenina.

Me di la vuelta para ver a una mujer sentada bastante atractiva ante una mesa detrás de una pila de libros. Era una morena con bastante cabello. No pude dejar de notar su pelo largo, una especie de estilo años 80, pero sorprendente. Probablemente era de mi edad, quizá un poco más joven y vestida de una manera muy sofisticada. Ella tenía un aplomo y gracia que imponía respeto y su impecable maquillaje y uñas demostraban que era una mujer que no dejaba detalle sin atender. Su cabello alborotado y ojos marrones intensos alucian a un lado salvaje, sin embargo, yo caí inmediatamente bajo su hechizo.

"No son mis hijos en realidad," fue mi primera línea. "Pertenecen a mi hermana."

"Oh, de todas maneras son lindos", dijo.

Me sentí con ganas de decirle que ella también era linda, pero yo tenía que hacer algo mejor que eso. Esta chica era demasiado caliente.

"Yo estoy aquí de visita y los tengo por toda la mañana, ¿y usted?"

"Estoy aquí para una firma de libros. Escribo libros para niños", dijo. "Estoy aquí firmando mi último libro sobre un niño que toma clases de patinaje".

Oh Dios mío. Una escritora de libros para niños. Wow. Una chica con cuerpo para matar que también le gustan los niños. Mi mente quedó en blanco por un momento mientras que mi sangre fluía hacia el sur.

"Debe ser un poco aburrido esta hora del día." Eso fue lo mejor que podía hacer. Vaya, pensé.

"Oh, te acostumbras a ello", dijo. "¿Cuánto tiempo estarás en la ciudad?"

Ah, ¿Me acaba de preguntar lo que yo creo que pregunto? Mi mente empezó a correr. Me sentía con ganas de entregarle a los niños a la primera persona que viera, pero yo sabía que no debía.

"Estoy aquí por dos semanas. Me estoy quedando en casa de mi hermana."

"Estoy aquí por tres días", agregó.

"Oye, ¿te gustaría cenar esta noche?" De alguna manera las palabras simplemente salieron de mi boca.

"Me gustaría mucho."

"Por cierto, ¿cuál es tu nombre?" Le pregunté.

"Terry", respondió ella.

"Yo soy Alan."

Yo estaba adormecido por un momento. Una chica tan caliente, impecablemente vestida, que escribe libros para niños. Mi mente estaba corriendo. Yo asumí que cualquier chica que escribiera libros para niños tenía una cierta inocencia infantil en ella. Probablemente no se tomaba la vida demasiado en serio. Yo asumí que ella tenía un gran sentido del humor. Su gran peinado y su maquillaje me decían que tenía un lado salvaje a la espera de ser liberado. ¿Seria yo el hombre que podría liberarlo? Tenía que descubrirlo. Intercambiamos números y quedamos en una hora tentativa. Yo le dije que iba a contactarla más tarde después de que mi hermana me diera una recomendación de un buen restaurante. Ninguno de nosotros estaba familiarizado con la zona y decidimos que esta era la mejor idea.

Cuando volví a casa de mi hermana, más tarde con los niños, mi hermana estaba un poco decepcionada porque no estaría en casa para la cena. Sin embargo ella lo entendía y me deseó suerte. Ella y yo siempre nos hemos entendido y se alegraba por mí. Me recomendó un buen y acogedor restaurante italiano en la zona. Llamé a Terry y le pareció que sonaba bien. Estaba eufórico.

Me vestí cuando se acercaba la hora. Pensé que lucía muy bien con una camisa con cuello y pantalones casuales. Les dije adiós a mi hermana y los niños.

La dirección que me dio mi hermana era bastante buena. Llegué al restaurante y le dije al maître D' que estaba esperando a otra persona.

Casi de inmediato entro Terry caminando se veía absolutamente impresionante con su vestido blanco. Su lápiz labial rojo y las uñas que hacían juego con sus zapatos de tacón alto. De repente me sentí fuera de lugar con mi vestimenta relativamente casual, pero ella era tan impresionante que realmente ni me importaba. Ella vino hasta mí.

"¿Esperaste por mucho tiempo?" -preguntó.

"No, solo esperaba por ti", le contesté.

Fuimos sentados en nuestra mesa cuando el Maître D' nos entregó nuestros menús. El camarero vino, y sugirió una botella de vino que estaban promocionando esa noche. Eso funcionaba para nosotros. Después de examinar brevemente los menús, nos decidimos por compartir una orden de calamares mientras nos bebíamos el vino. Un poco más tarde ordenamos. Ella eligió la piccata de ternera y yo elegí el pargo rojo especial. Después de que nuestra comida llegó ya habíamos consumido un poco más de vino, y la conversación fluyó un poco más fácil. Creo que ambos habíamos estado un poco nerviosos al principio, aunque no había necesidad de estarlo.

"¿Cuánto tiempo has estado escribiendo libros para niños?" Le pregunté.

"Sólo en el último año", respondió ella. "Era algo que quería hacer desde hace mucho tiempo, pero sólo empecé a hacerlo recientemente. Nunca tuve hijos por mi cuenta, pero siempre he amado a los niños. Esto me ha dado la oportunidad de estar cerca de los niños."

"Hmmm ..." Pensé. Eso respondía a un par de preguntas. Yo le dije que me había divorciado hace tres años. La conversación fluía cada vez más fácil, mientras transcurría la cena. Nosotros pedimos un postre, pero decidimos no tomar café y decidimos ir a un club local de jazz que vimos a un par de locales más abajo.

Mientras caminábamos fuera de la puerta y por la calle hacia el club, el aire de la tarde se sentía bien. Nos tomamos de las manos y nos reímos mientras nos contábamos chistes. Llegamos al club en unos pocos minutos. Cuando entramos el cambio de ambiente fue bastante repentino. La banda de jazz estaba buena y el volumen de la música era alto. Estábamos sentados en una mesa pequeña, no muy lejos del escenario. Había una pequeña pista de baile en el centro donde los clientes elegantemente vestidos fueron mostrando sus pasos. En poco tiempo un camarero se acercó para tomar nuestra orden de bebidas.

"¿qué quieren tomar?" -preguntó casualmente.

Yo pedí un whisky en las rocas y Terry ordenó algo f**** o algo así. Comentamos lo bueno que era la banda. Eran excelentes y la música era intensa. Terry se inclinó y me susurró algo al oído.

"Sabes, yo escribo libros para niños pero realmente siempre ha querido escribir novelas románticas", susurró.

Wow. Mi mente empezó a correr. Esta mujer tenía un lado salvaje definitivamente. "Una señora en la calle y un monstruo entre las sábanas" es la frase que me vino a la mente. Mi mente estaba corriendo. Después de un rato estaba claro por su lenguaje corporal que le gustaba a Terry. Me disculpé y fui al baño.

En el baño me chequee en el espejo. Hacía calor en el club, así que corrí agua fría en mis manos y me peine hacia atrás el pelo. Tuve una idea que había leído hace algún tiempo, pero nunca había intentado realmente. Es un truco viejo italiano. Metí la mano en mis pantalones y me limpie el sudor de mis bolas. Luego lo pase por un lado de mi cuello. Volví a la sala principal.

"¿Quieres bailar?" Le pregunté a mi cita.

"Claro, me encantaría".

Fuimos a la pista de baile. Nos movimos al ritmo de la música como si fuéramos uno solo. Terry coloco su nariz contra mi cuello mientras bailábamos lento, no hay duda alguna que podía oler el perfume que yo había colocado allí antes.

Volvimos a nuestra mesa. Intercambiamos trivialidades, pero era obvio que nuestros estábamos tan calientes como la música que venía desde la banda. La música estaba caliente y nosotros también. La pierna de Terry frotaban contra las mías mientras el contrabajo bombeaba sus ritmos eróticos. Las notas de los dedos del guitarrista me hacían cosquillas en la mente mientras pensaba en hacerle cosquillas a Terry. Los tambores golpeaban a un ritmo erótico, reflejando mis pensamientos de agarrarme a Terry.

Terry continuó frotándome la pierna. Me miró a los ojos. Me sobo el brazo. Nos levantamos y caminamos hacia la puerta. Los dos estábamos en un estado erótico de alcohol y música que sólo podía conducir a una conclusión.

Cuando llegamos a la puerta nos sentimos intoxicados por el aire fresco. Los dos nos reímos como niños y nos dirigimos de nuevo hacia el coche. Nos tomamos de las manos, balanceando los brazos con movimientos exagerados y riendo todo el camino. Fue muy divertido. Somos adultos. Teníamos permiso de cada momento.

Cuando llegamos a su coche estábamos como niños. Nos reímos mientras ella abría el coche y sugirió que bajáramos la capota del techo.

"Alquilé un Miata", explicó, "Yo quería un coche deportivo de color rojo, durante mi estadía aquí." No había necesidad de explicarme. Bajamos la capota y nos fuimos.

"¿A dónde vamos?" Le pregunté. Me recordé que realmente no lo sabía. Yo Simplemente la había seguido a ella.

"Vamos a mi hotel", respondió ella. "¿Algún problema con eso?"

"Ninguno que yo pueda ver". Estaba siendo bastante sincero.

Terry estaba un poco prendida, pero no borracha. Se podría decir que se sentía bien. Ella se marchó a un ritmo rápido, pero estaba bastante en control al entrar en la carretera. El viento en la cara se sentía bien. El pelo de Terry soplaba violentamente cuando corríamos por la carretera. Me golpeaba en la cara de vez en cuando mientras conducíamos a lo largo del camino. Los dos nos estábamos divirtiendo y estábamos en un convertible rojo yendo aceleradamente. Terry me miraba de vez en cuando y se sonreía. Yo le devolvía la sonrisa. El aire de Massachusetts se sentía bien en mi cara. La cara de Terry se veía preciosa. Los dos nos sentimos bien.

Llegamos al hotel en un corto plazo. Yo tenía grandes expectativas y no había duda en mi mente de que se cumplirían.

Aparcamos el coche y literalmente corrimos hacia el interior dejando la parte superior del techo abajo. Corrimos por las escaleras hasta su piso, ni siquiera nos tomamos el tiempo para esperar por el ascensor. Fuimos a su puerta. A medida que buscaba a tientas la llave de la habitación, la mucama dio vuelta en la esquina con una bandeja de hielo y botellas de agua.

"Oh, ¿puedo tomar esto?" Le pregunté. Yo tenía mucha sed por las bebidas y el paseo salvaje hacia acá.

"Sí, puede."

"Gracias". Los dos nos reímos cuando entramos en la habitación yo llevando la bandeja de agua y hielo. Dejé la bandeja en la mesita de noche junto a la cama. Empecé a quitarme los zapatos mientras Terry comenzó a correr sus dedos por mi pelo y cuello. Para el momento que me había quitado los zapatos, ella me estaba masajeando los hombros.

"Necesitas relajarte", dijo. Creo que tenía razón.

Ella se inclinó y me besó intensamente. Ella se rió. Abrió la cremallera de mi pantalón con una mano mientras me acariciaba la nuca con la otra. A continuación, tomó sus dos manos y me desabrochó los pantalones, dejando al descubierto mi erección masiva. Ella sonrió con una sonrisa siniestra. Con una mano se acercó a la mesita de noche donde había colocado la bandeja de hielo y agua. Ella tomó un sorbo de agua. Luego tomó un cubo de hielo y lo puso en su boca. Ella sonrió y se rió. Después de un momento, escupió el cubo de hielo y lo puso en la hielera. Luego procedió a bajar por lo largo de mi polla con sus labios refrigerados. La sensación era muy intensa, cuando el frío de su boca se reunió con el calor de mi miembro lleno de sangre. Yo gemía en éxtasis, mientras esta experta chica trabajaba sus labios carnosos de arriba a abajo en mi miembro endurecido. Ella inclinó la cabeza en una forma que le permitía bajar todo el camino hasta que sus labios rojos encantadores no podían ir más allá. Trabajando los músculos de su garganta experta mientras su lengua masajeaba la parte inferior de mi polla de una manera que me ha enviado al otro mundo, literalmente. Había perdido por completo contacto con la realidad. La única realidad era un extraordinario sentido de placer intenso. Por un momento, el resto del mundo no existía. No pasó mucho tiempo para que yo llegara a un orgasmo increíble, disparando mi semen lo que creo que habría sido una milla de no haber sido por la cabeza de Terry que estaba allí para capturar cada gota, como si su vida dependiera de ello.

Yo estaba convencido de que era mi turno para devolver el favor. Terry estaba en un estado que sólo se incluía la alegría. Ella se reía con cada movimiento. A medida que se quitaba la ropa, sus sonrisas y risas se convirtieron contagiosas. Terminamos riendo en armonía, desnudos en los brazos del otro. Fue un momento que hubiera querido que durara más.

Estábamos tan vertiginosos que éramos como niños. No era algo inesperado de una chica que escribe libros para niños. Me robaba besos rápidos de sus labios suaves mientras nos reímos. Rápidamente bese todo su cuello haciendo un recorrido hasta sus pechos y su ombligo en círculos con la lengua. Cuando ya había hecho mi camino hacia abajo, me detuve.

"Bendícenos Oh Señor y a estos dones tuyos que vamos a recibir" Yo murmuré con una sonrisa.

"¿Qué estás haciendo, tontito?" –me preguntó.

"Soy un niño católico", le expliqué. "Me enseñaron a dar las gracias antes de comer."

"Tonto ..." dijo mientras me golpeaba con una almohada.

Los dos nos reímos por un momento y luego me besó apasionadamente. Yo le daba besos fuertes por todo el camino hasta el estómago y hasta su condición de mujer. Rodee Su lomita con la lengua, jugando con su apertura. Me abrió las piernas y, alternando, besaba y lamia sus muslos, haciendo mi camino de regreso hacia su condición de mujer. A estas alturas estaba mojada por el deseo. Podía oler el cambio. Yo rodee sus labios con la lengua. Poco a poco aumentaba mis lamidos por su sexo hasta que ardía del deseo. Entonces empuje dos de mis dedos en su apertura húmeda y comencé a masajear su punto G con movimientos cada vez más duros. Luego jugué con su clítoris con mi lengua. Rodee con mi lengua y lamía su clítoris mientras mis dedos se frotaban contra su pared vaginal hacia adelante rítmicamente, sus gemidos aumentaban de intensidad con todos mis movimientos. Por fin empecé a chupar su botón, que estaba ya muy erecto, esto la envió a una serie de orgasmos mientras acariciaba con atención su punto G. Retiré mis dedos y los lamí mientras ella observaba.

Después de limpiar mis dedos, comencé a acariciar sus orejas y poco a poco haciendo mi camino hacia abajo, jugando con su cuello y rodeando sus pezones erectos con mis dedos. Besaba y chupaba sus pezones hermosos mientras me abría camino hacia abajo con los dedos. En poco tiempo, estaba listo para más. La cogí, literalmente, por sus caderas y la voltee sobre ella, revelando su trasero hermoso. Agarre mi pene, que estaba una vez más duro, y le acaricie la raja del culo, jugando con su agujero trasero. Frote las mejillas de su culo con mis manos, y luego, moví mis manos por su espalda, masajeándola. Baje nuevamente a las mejillas de su trasero y masajeando su trasero y sus muslos llevándola al frenesí. Tome mi pene, una vez más rígido y, acaricie la punta a través de su sexo mojándolo, de pronto lo metí por su apertura en un movimiento suave. Sus suspiros y gemidos de repente fueron intensos, cuando de repente empecé a empujar. Primero lentamente y luego aceleradamente, después que la lleve a cierto nivel empecé a penetrarla como un hombre en una misión. Literalmente, como si quisiera hacerle daño. Yo era un hombre poseído. Ella era una mujer poseída. Mis penetraciones se convirtieron a****lísticas. Sus gemidos se convirtieron inhumanos. Nuestro sudor y el calor de nuestros cuerpos se entremezclaban mientras nos abrimos paso a un estado de éxtasis. Estallamos en un orgasmo primitivo mientras sus contracciones amenazaban con bloquearnos juntos. Nos retorcíamos como dos espíritus torturados buscando liberarse. Mientras, nos unimos como uno solo.

Luego nos sentamos un rato y sólo nos abrazamos. Los dos estábamos cansados ??de la velada. Habitamos disfrutado del tiempo que habíamos pasado juntos, pero nos dimos cuenta de que no estábamos destinados necesariamente a durar por varias razones. Esto ya lo sabíamos. Hay cosas que no están destinados a ser para siempre, pero sólo por el momento. Son estos momentos especiales que necesitan ser saboreados y los recuerdos mantenerse fresco en nuestras mentes y nuestros corazones. Es uno de esos momentos especiales que Terry y yo tuvimos el privilegio de haber compartido.

5/31/09. Originally published as "Book Signing"...dedicated to Trish...

Traducida para Historias Lush por Mandy – 06-28-11.

71% (5/2)
 
Categories: Mature
Posted by Exakta66
3 years ago    Views: 382
Comments (1)
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3 years ago
This is the Spanish translation of "Book Signing"...