El Calvario De Olivia

Muchísimas cosas pasaban por la mente joven de Olivia mientras viajaba en la parte trasera de la camioneta. A pesar de que se sentía incómoda por las esposas que se clavaban en su hermosa piel color oliva en sus muñecas y talones, esto fue apenas una distracción mientras reproducía los recientes acontecimientos de su vida una y otra vez en su cabeza. Estaba oscuro en la parte trasera de la camioneta, y el viaje de 20 minutos le daba mucho tiempo para pensar. ¿Cómo podía no haber sabido que su novio Kenny traficaba drogas? Parecía un buen tipo y siempre le compraba cosas bonitas. ¿Cómo podría haberla engañado para que terminara siendo culpada? Él le había dicho que la amaba y que siempre estarían juntos. ¿Cómo va a ser su vida en su nueva casa? Ella había escuchado tantas historias. ¿Será que todas esas chicas con tendencias lesbianas iban a estar mirando su cuerpo joven y bonito? Dios, solo la idea la hizo temblar...

Todavía podía oír las palabras del juez, "90 días en la unidad de mujeres en la cárcel del condado." Todavía podía oír a su abogado diciéndole que bueno era el acuerdo que él había logrado con la fiscalía. ¿Gran acuerdo para quien? Pensó, ¿para él? A él se le paga y se va a su casa con su esposa. Yo soy la que va a la cárcel.

Después de lo que parecía una eternidad, la camioneta, finalmente llegó a la entrada de la prisión. El conductor dijo algo en la radio y Olivia podía oír el chillido de la puerta principal mientras se abría lentamente. Una vez dentro la camioneta se desplazaba lentamente por el largo camino hacia el edificio de admisión. A medida que pasaban por delante de las farolas, cada una brillaba su haz de luz a través de la pequeña ventana en el lado de la camioneta, iluminando la expresión en blanco de Olivia con un efecto lento y estroboscopio. Después de unos minutos la camioneta se detuvo en el muelle de carga. Unos minutos más y Olivia podía oír las voces del otro lado de la puerta de la furgoneta. La puerta se abrió rápidamente y Olivia podía ver a dos guardias de sexo femenino.

"Salga de la camioneta por favor."

Olivia se levantó y caminó lentamente a la parte trasera de la camioneta, las cadenas de los grilletes golpeaban al ritmo de cada paso que daba.

"Cuidado con el escalón."

Las dos agentes armadas lentamente acompañaron a Olivia más allá de la plataforma de carga hasta una puerta. Cuando llegaron a la puerta, una de las oficiales habló por el intercomunicador.

"Un preso de la prisión Central."

Un fuerte zumbido señalo el desbloqueo de la puerta y Olivia fue guiada adentro. Ella fue acompañada a un pequeño y duro banco de madera y le dijeron que se sentara. Una de las guardias sacó una llave y libero de las esposas a una de sus muñecas y la engancho a un gancho de metal grande que estaba en el banco. A continuación, se agachó y libero los grilletes de sus piernas y los arrojó en un montón contra la pared. La guardia se acercó a un escritorio donde una oficial bastante grande estaba sentada y le entregó un sobre que contenía las joyas de Olivia y los bienes personales. Después de unos momentos de charla, las dos guardias que llevaron a Olivia se fueron.

Al pasar al frente de Olivia una de ellas dijo: "Alguien va a estar con usted en unos minutos." Luego salieron por la puerta.

Vaya, alguien va a estar conmigo en pocos minutos, Olivia murmuró para sus adentros. Bueno, ellos pueden tomarse todo su tiempo. Yo no tengo prisa. Ella miró a la oficial sentada en el escritorio. Ella era una mujer grande, negra alrededor de los 30. Ella no levantó la vista y no parecía tener mucha prisa. En ningún momento ni siquiera reconoció la presencia de Olivia en el lugar. Olivia miró alrededor de la cárcel. Hacía frío en el banco. Olivia tenía la piel de gallina y los pelos pequeños en la parte posterior de su cuello estaban parados. Ella no estaba temblando, pero estaba fría.

Las paredes de bloques pintadas de gris no hacían nada para dar al lugar una sensación de calor. Había nombres de mujeres escritos en las paredes por todas partes. En algunos casos, un corazón que rodeaba a los nombres de dos de las mujeres. Olivia se quedó mirando la pared donde “Lisa ama a Pam,” estaba escrito en negrita y soltó una risita.

‘Esa nunca podría ser yo,’ pensó.

Después de media hora o algo así, La oficial negra de gran tamaño, finalmente se levantó. Ella se acercó a Olivia y se paró justo en frente de ella. Era una figura grande, imponente, con una mirada de autoridad. Sostuvo unos papeles en la mano, que ella seguía mirando. Después de un momento le preguntó: "¿Su nombre?"

"Olivia Díaz" fue la respuesta.

"¿Su edad?"

"19".

"¿Número de Seguro Social?"

"178-88-4953", fue la respuesta silenciosa de Olivia.

La oficial sacó una llave y abrió las esposas de Olivia. "Sígueme," dijo.

Olivia siguió a la oficial a una pequeña habitación de madera en el pasillo que contenía un escritorio con una computadora y no mucho más. La oficial busco en un armario y sacó una caja de plástico. A continuación, sacó un papel del cajón del escritorio y comenzó a llenarlo. Mientras lo hacía le entregó la caja de plástico a Olivia.

"Quítate toda la ropa y colócala en la bandeja, incluso tu ropa interior. Veo que tienes una camisa, pantalones, sujetador, bragas, calcetines y un par de zapatos de deporte. También necesitamos que firmes este recibo de propiedad."

"¿No puedo quedarme con mi ropa interior?" preguntó Olivia.

"No. No puedes tener nada en lo que puedas esconder cosas"

Tan pronto como Olivia entregó el recibo de propiedad, la oficial busco algo en el último cajón de sus gavetas y sacó un par de guantes de látex de una gran caja. Ella se puso los guantes.

"Necesito que se dé la vuelta y mire hacia la pared."

Cuando Olivia volvió hacia la pared, podía sentir los dedos de la oficial mientras le sondeaba las orejas, doblando cada una lentamente. Luego levantó el pelo largo negro de Olivia y pasó los dedos poco a poco a través de él en una especie de forma deliberadamente metódica.

"¿Usted tiene algo consigo que no debería tener?"

"No," dijo Olivia: "Yo fui registrada antes de entrar a la corte judicial.”

"Tengo que hacerlo de nuevo. Procedimiento, ya sabes."

Olivia sintió que la oficial le soltó el pelo, y este cayó sobre su cuello y hombros.

"Agáchate para mí."

'Oh, Dios,’ pensó Olivia. Olivia podía sentir las manos enguantadas de la oficial suavemente extendiendo sus nalgas. Ella podía sentir sus dedos en la entrada de su trasero. Sus dedos comenzaron a trabajar su camino hacia abajo.

"Agáchate un poco más lejos para mí. Tócate los dedos de los pies."

Olivia podía sentir los dedos de la oficial como se abrían paso hasta su condición de mujer. De repente sintió un dedo que se insertaba lentamente en ella y ella dejó escapar un sordo gemido. Esto era tan degradante, que dejaba de pensar. Trató de no pensar en ello, pero los movimientos lentos de la oficial en realidad se sentían bien. Después de un momento quitó la mano.

"Da la vuelta para mí."

Olivia obedeció.

"Abre tu boca, grande."

Cuando Olivia abrió la boca, la oficial sacó una pequeña linterna del bolsillo y empezó a examinar su boca.

"Levante la lengua."

De nuevo Olivia obedeció. Cuando la oficial apagó la linterna y la guardó en el bolsillo, Olivia dejó escapar un suspiro de alivio. La oficial se acercó a un pequeño carro y regresó con un traje de una sola pieza de color naranja.

"Ponte esto. Esto es lo que va a usar por el resto de tu estancia. Los botones van en la parte delantera."

Olivia se puso el mono mientras la oficial miraba fijamente. Cuando ella se lo puso notó que sólo dos de los cuatro broches de presión del traje funcionaban. Ella podía ver en un espejo cercano que sus senos eran claramente visibles desde los lados y si ella se inclinaba, la parte superior de su cabello púbico bien corto quedaba expuesto.

"¿Tiene otro mono? A este le faltan broches. Por favor."

”No,” dijo la oficial. "Es el único de tu tamaño."

Olivia estaba frenética. 'Oh, Dios mío,’ pensó. ‘Esto es una pesadilla. Alguien por favor, saquéeme de aquí. Por favor.’

La oficial llevó a Olivia fuera de la sala y por el pasillo hasta una celda. Había otra presa en la celda, también en un traje naranja.

"Espere aquí hasta que tengamos su celda lista," dijo la oficial."Debe ser pronto".

La oficial cerró la puerta con un ruido fuerte. Olivia trató de no mirar a la otra reclusa. Ella era una mujer grande con el pelo muy corto y con tatuajes blancos y negros. Olivia podía distinguir el nombre Wendy tatuado en el antebrazo de la muchacha. ‘¡Oh Dios mío!’ pensó. ‘No me gustaría ser su compañera de celda.’

"Hola, soy Andy," dijo la otra chica. "¿Por qué te encerraron?”

"Posesión", bromeó Olivia. "Mi novio me inculpo falsamente."

"Suena como un novio que no necesitas. ¿Has estado alguna vez con otra chica?"

”No, y no pretendo hacerlo," dijo Olivia bruscamente.

"No te preocupes. Lo serás. Serás Gay durante tu estancia, al igual que todas las demás. Ya lo verás."

Gay durante la estancia. Esas palabras entraban a la mente de Olivia como un cuchillo caliente cortando mantequilla. No había manera que Olivia dejara que eso sucediera nunca.

"¿Andrea Jackson?" Un guardia le preguntó en la puerta de la celda. "Ven conmigo".

Andy fue llevada a afuera. Olivia esperaba que le dieran su celda pronto para poder descansar en paz y quedarse sola con sus pensamientos. Tenía frío, se sentía desnuda y ella estaba asustada. Unos 20 minutos después otra agente apareció en la puerta.

"Olivia Díaz. Ven conmigo."

Olivia fue dirigida por el pasillo hasta la celda que le esperaba. Hubo unos pocos gritos y silbidos de algunas de las niñas en las celdas que Olivia pasaba de largo. Finalmente llegó a la celda.

"24 Norte," gritó la guardia. "Abrir."

La puerta se abrió con un fuerte zumbido.

"Bienvenida a tu nuevo hogar."

Olivia no dijo una palabra mientras caminaba hacia su celda.

"Te toca la litera de arriba," dijo una voz desde abajo. Olivia no pudo ver la cara al principio, pero la voz sonaba familiar. Fue Andy. Oh, Dios mío.

"Hey, mira quién es. Vamos a tener un buen rato, tú y yo."

Olivia se subió a la litera de arriba y se recostó. Estaba cansada. Había sido un día largo. En poco tiempo estaba durmiendo. Algún tiempo después Olivia despertó para encontrar una mano en su muslo. Era Andy.

"¿Qué pasa preciosa?"

"Por favor, no me toques. Por favor. Voy a gritar."

"Yo no haría eso si fuera tú," con eso, Andy puso su mano sobre la boca de Olivia y empezó a subir a la litera.

Se puso al lado de Olivia en la cama, manteniendo la mano sobre su boca todo el tiempo. Apenas había espacio para las dos en la cama pequeña. La mujer tenia sus grandes pierna entre las piernas de Olivia, su muslo presionando firmemente el muslo de Olivia y movía la pierna hacia arriba y hacia abajo a lo largo de las piernas de Olivia.

"Se siente bien, ¿no?"

Andy comenzó a sentir los pechos de Olivia con su mano libre. Al principio, ella acariciaba suavemente y con firmeza le apretaba el pecho izquierdo.

"¡Oh! Estas tan buena," dijo Andy. "Puedo ver que vamos a pasar un buen rato tú y yo."

Andy beso suavemente el pezón izquierdo de Olivia. Con esto ella soltó su pecho y dejó de acariciar su pierna.

"Voy a soltar tu boca y si dices una palabra, tu culo es mío."

Olivia estaba paralizada por el miedo mientras la chica retiraba la mano. Olivia sólo se quedo allí, temblando mientras la chica se bajaba de la litera. No hubo otro incidente en el resto de la noche. Sin embargo, Olivia tenía dificultades para dormir. Las otras mujeres en el pabellón hicieron ruido toda la noche, gritando y hablando. El colchón era tan duro e incómodo. Por supuesto, hacía frío.

La mañana siguiente comenzó con el desayuno. El pabellón entero se comía al mismo tiempo. Olivia rápidamente obtuvo su comida y se encontró un asiento. Sentía como si toda la habitación la estuviera mirando a ella. Ella esperaba que podría comer de forma rápida y mantener un perfil bajo. Sus esperanzas se desvanecieron cuando levantó la vista y vio a Andy acercarse. Andy puso la bandeja en la parte delantera del asiento al lado de ella y camino detrás de Olivia. Olivia comenzó a ponerse nerviosa a la espera de lo que podría suceder a continuación.

"Hola a todas, quiero presentarles a mi nueva compañera de celda, Olivia."

"Ella se ve bien. ¡Te voy a dar un cartón de cigarrillos por ella!" Una de las reclusas gritaba a través del cuarto. Hubo risas de las demás reclusas.

"No, ella es mía. Toda mía." Con eso, Andy empezó a correr sus dedos por el pelo largo negro de Olivia. A continuación, comenzó a acariciar su cuello y pasó la mano hacia arriba y abajo de su mejilla.

"¡Mantén tus manos lejos de mi!" Gritó Olivia. Con eso, Olivia tomó su jugo de naranja y lo tiró en la cara de Andy.

"¡Perra!" gritó Andy mientras golpeaba duro en la cara a Olivia, tirándola al suelo.

Andy se puso encima de ella y las dos empezaron a pelear. Los pezones de Olivia se podían ver claramente expuestos por su traje mal cortado mientras las dos rodaban por el suelo. Otras reclusas se reunieron alrededor y empezaron a animar. Fue un caos instantáneo cuando las dos chicas se empezaron a pelear como si fueran a****les. La lucha consiguió la atención casi inmediata de los guardias. En momentos dos oficiales de corrección estaban de pie junto a las chicas sudorosas separándolas de la pelea. Una de ellas levantó a Olivia del piso por los hombros. Andy se levantó.

"Muy bien, ¿qué pasó aquí?" Gritó la guardia. "Hey Andy, ¡bienvenida de nuevo!"

"Sí, contenta de estar de vuelta, Pam," dijo Andy. Estaba claro que se conocían entre sí.

"¿Por qué te encerraron esta vez?"

"Me encerraron por una orden de arresto vieja, ¡puras mentiras!" Contestó Andy.

"Tengo que llevarte y anotar la amonestación, lo sabes."

"Eso no es justo, ¡ella empezó!" dijo Olivia.

"No importa. No está permitido las peleas."

Pam llevó a las dos por el pasillo hasta una pequeña oficina. Les sentó y procedió a llenar unos papeles. Después de unos diez minutos le dio un papel a Andy y le dijo que podía volver a su celda.

"¿Todos está arreglado?" Andy le preguntó.

"Sí, estamos listos," Pam dijo. "¿Todavía puedes obtener las cosas?"

"¡Claro que sí!" Andy bromeó. Estaba claro que estas dos se conocían y había algo entre ellas más allá de una relación recluso guardia normal. "Tengo gente que viene la próxima semana. Veré lo que puedo hacer."

"No te olvides de mí," dijo Pam, "Vete. Quiero tener una conversación con la chica nueva."

"OK. Voy a volver la semana que viene." Andy salió de la habitación.

La salida de Andy dejo a Olivia a solas con Pam. Pam le sonrió con una sonrisa siniestra y luego caminó hacia el frente de la mesa. Ella se sentó en el borde de la mesa y miró a Olivia con esa sonrisa en su rostro.

"Tengo que escribirte un informe por la lucha, ya sabes," dijo Pam. "Esto es un cargo completamente nuevo. Podría dejarte aquí otros seis meses, tal vez más."

"Por favor, no, ¡por favor!" Declaró Olivia.

"No tengo otra opción. Lo siento."

"Por favor, por favor. Voy a hacer cualquier cosa ¡por favor!"

"Mmmm. Eso es lo que yo quería oír."

Pam se quitó el rolo de su funda y empezó a frotar su entrepierna lentamente con él. Poco a poco, arriba y abajo se frotó la parte delantera de sus pantalones entre sus propias piernas. A continuación, tomó la porra y con un movimiento fuerte, rápido hacia arriba deshizo los dos broches de presión que mantenían cerrado el traje de Olivia. La respiración de Olivia se hizo tan pesada que se podía oír cada respiro. Pam comenzó a incitar a Olivia con el rolo. Primero empezó a acariciarle la mejilla, hasta sus pechos. Pam se bajó del escritorio y caminaba detrás de la silla de Olivia.

"Levántate," dijo mientras izaba a Olivia de la silla.

Cundo Olivia se levantó su mono cayó hasta los tobillos. Estaba de pie delante de Pam desnuda con su hermosa piel oliva a la vista. Fue una fiesta para los ojos de Pam. Pam tomo el rolo y lo movió de arriba a abajo en la raja del trasero de Olivia. Luego caminó alrededor de Olivia y lo metió fuertemente entre las piernas de Olivia. Olivia cerró los ojos y dejó escapar un fuerte gemido. El rolo estaba frío contra su clítoris. Pam comenzó a deslizar el rolo de arriba hacia abajo en contra el arbusto bien recortado de Olivia. Pam podía oír los débiles gemidos y suspiros de Olivia con cada roce. Pam camino alrededor de Olivia nuevamente.

"Agáchate, ¡perra!"

"Oh, por favor, ¡no!" Olivia suplico.

"Es esto o seis meses más. Tu elección."

Olivia lentamente se inclinó hacia adelante. Ella volvió a sentir el rolo contra su trasero esta vez apuntando lentamente contra la resistencia del agujero de su trasero.

"Apóyate en el escritorio con tus brazos," insistió Pam.

Olivia obedeció. Pudo sentir como Pam retiro el palo de su trasero, pero comenzó lentamente a deslizarlo por el apretado sexo de Olivia. Olivia comenzó a gemir mientras Pam mansamente comenzó a introducir el frió rolo adentro y afuera de ella. Primero fue apenas una pulgada o dos, luego más y más. El palo era frío y su diámetro era más grande de lo que Olivia estaba acostumbrada. Pam continuo, cada vez empujándolo un poco más adentro del húmedo sexo de Olivia. Pam lo empujaba y sacaba más y más rápido mientras Olivia sentía como los dedos de Pam de su otra mano se movían entre sus piernas encontrando su clítoris. Por muy degradante que esto fuera, ya se estaba empezando a sentir muy bien y en cuestión de minutos Olivia empezó a gemir profundamente y podía sentir un orgasmo por llegar.

En momentos Olivia estaba encima del escritorio, retorciéndose de placer, con el rolo follando su apretado sexo como un perro. Pam desaceleró sus movimientos mientras Olivia bajaba de su clímax. Pam rápidamente tiró del palo fuera del coño de Olivia y lo introdujo en el trasero de Olivia con un rápido movimiento que causó que gritara. Una vez más Pam comenzó a bombear el rolo. Sus penetraciones se convirtieron más y más rápidas y los gemidos de Olivia eran cada vez más fuertes. Otra vez más, la muchacha se vio sobrecogida por el placer, humedeciendo el escritorio y la mano de Pam. El interior de los muslos de Olivia brillaban con sus jugos y su espalda estaba brillante de sudor. Pam sacó el palo con rapidez una vez más y lo colocó sobre el escritorio junto a la cara de Olivia.

"Ponte tu mono y sal de aquí," dijo Pam. "Si le dices a alguien, eres una chica muerta."

Cuando Olivia comenzó a salir, Pam de repente dio un salto y se puso delante de ella. "¿Sabes qué?" Pam dijo intimidantementé: "Yo no creo que he terminado contigo. ¡De rodillas perra!" Pam estaba gritando en este momento. "En tus putas rodillas, ¡perra!"

Con esto, Pam agarro el rolo y lo puso entre sus muslos por su entrepierna. El palo estaba en un ángulo más o menos de 45 grados, al igual que un pene erecto. "Quiero que me lo chupes,” y asegúrate de que acabe."

Olivia vaciló. Pam agarró a la chica por el pelo y mantuvo su cabeza a centímetros del palo. "¿Vamos a hacer esto por las malas? Puedo meterlo a través de tus dientes."

Olivia abrió la boca y lentamente puso sus los labios en el palo duro. Ella podía ver manchas de brillo desde donde el palo acababa de salir de su propio culo.

"Vamos perra, hazme acabar…"

Ella comenzó a mover la cabeza de Olivia arriba y hacia abajo tirando de su cabello. Sus movimientos se hicieron más violentos con cada empujón.

"¡Vamos perra!" le gritaba una vez más, "Vamos perra… te dije hazme acabar."

Pam fue agresiva moviendo la cabeza de Olivia arriba y en el palo. Se podía escuchar la boca de Olivia hacer sonidos babosos cuando la saliva corría por el palo. Pam no paraba de gritar. Mientras ella se ponía mas y mas violenta. Ella movía la cabeza de Olivia arriba y hacia abajo en la porra cuando la baba de Olivia corría por el palo y comenzaba a formar un charco de húmeda en los pantalones de Pam. Finalmente, después de unos cinco minutos Pam se detuvo.

"Supongo que no voy a acabar. ¡Apuesto a que es la polla más dura que jamás hayas tenido!" Ella seguía gritando. "Ajústate el traje y lárgate de aquí."

Olivia salió corriendo por la puerta lo más rápido que podía Pam podría cambiar de opinión. Una vez que llego a la esquina se detuvo y se apoyó contra la pared en un esfuerzo por recuperar el aliento. Ella jadeaba de emoción. Ella no podía hablar, solo jadear. Unos minutos más tarde regresó a su celda. Olivia de inmediato subió a la litera de arriba y se recostó. La terrible experiencia que acaba de experimentar tomó mucho de ella. Ella tenía hambre, estaba cansada y sentía la necesidad de tomar una ducha mal. Preguntó a Andy cuando era la hora del almuerzo, y se le dijo que acababa de perderlo. También pregunto acerca de tomar una ducha y se le dijo que los privilegios de la ducha eran a las dos. Eso alrededor de una hora. Había tiempo para descansar y tratar de calmar su mente.

Dos de la tarde, finalmente llegó y a los internos se les permitía moverse por la cárcel, dentro de los límites, por supuesto. Las presas pueden ver la televisión en la sala de estar, jugar al baloncesto en el gimnasio, utilizar el teléfono o tomar duchas. Olivia realmente esperaba el momento de tomar una ducha. Agarro una toalla limpia y una toalla facial de la entidad fiduciaria para su bloque de celdas y se dirigió a la sala de ducha. Cuando llegó a la cabina de ducha Olivia se complació en ver que no estaba tan llena que no habría que esperar. Olivia soltó los broches de su traje y lo dejó caer al suelo. Ella lo recogió y lo puso en un gancho en la pared. Hizo una nota mental de tratar de conseguir otro mono limpio tan pronto como fuera posible. Esperemos que sea uno con todos los broches de presión en el frente.

Olivia entro a la ducha y la encendió. El agua estaba un poco fría, pero definitivamente se sentía refrescante. Se quedó allí durante un par de minutos y dejo que el agua corriera por su cuerpo, las gotas deslizándose por su larga cabellera y por su espalda. Que bien se sentía. Después de unos minutos de esto Olivia tomó el jabón y se puso a enjabonarse su cuerpo. Primero los brazos, luego las piernas y sucesivamente. Mientras estaba allí enjabonándose, con los ojos cerrados y la cara hacia arriba hacia la corriente de agua, Olivia de repente sintió una mano en su trasero. Ella se dio vuelta para ver a Andy y otras dos chicas, todas completamente desnudas. Ella estaba tan absorta en la ducha que no se dio cuenta de que entraron al baño.

"Parece que necesitas un poco de ayuda enjabonándote," dijo Andy, "Estamos aquí para ayudar."

Andy se inclinó hacia abajo y tomó la pastilla de jabón y comenzó a enjabonarle las piernas a Olivia de una a una con trazos largos y firmes, mientras que sus dos amigas agarraban a Olivia por los brazos. Andy comenzó a besar y mordisquear el culo firme y hermoso de Olivia, que estaba justo en frente de su cara. Luego deslizó su lengua entre las mejillas de su trasero y se arrojó hacia adentro y hacia fuera mientras que subía y bajaba su trasero. Siguió moviendo el jabón por sus piernas hacia arriba y empezó a enjabonarle el trasero a Olivia con masajes firmes como mociones. Ella se aseguró de deslizar cuidadosamente el jabón por su culo mientras el agua corría por su raja, Andy movía su legua por el agujero del trasero de Olivia y volvía a aplicar el jabón. Mientras tanto, las otras dos chicas estaban mordisqueando las orejas de Olivia y enjabonaban la parte superior de su cuerpo con especial atención a sus pechos y pezones endurecidos. Olivia estaba cubierta con un poco de jabón en este momento. Las chicas le dieron la vuelta y Andy juiciosamente enjabonó su arbusto suave.

"Yo podría utilizar un buen cepillo de limpieza," bromeó Andy mientras se frotaba la cara contra el montículo enjabonado de Olivia. "Parece que es el momento de su enjuague."

Con esto las chicas agarraron a Olivia debajo de los brazos y Andy la agarró por el culo y la alzaron con las piernas en el aire y con su sexo jabonoso al nivel de los ojos y directamente bajo el chorro de agua fría. Olivia cerró los ojos y dejó escapar un gemido cuando el agua fría golpeó su clítoris. Andy movió su mano derecha hasta el sexo de Olivia y lentamente introdujo primero uno, luego dos y finalmente tres dedos, vigorosamente llevando a la chica a un frenesí. El agua corría por su cuerpo y con su trasero apuntando alto al aire, el agua jabonosa fue rodando por el paso de sus pechos redondos y corriendo por su pelo largo y negro. Con la cabeza inclinada hacia atrás el pelo casi tocaba el suelo con el agua jabonosa goteando formando un charco resbaladizo en el suelo de baldosas.

Las muchachas siguieron enjabonándose y acariciándose mutuamente en la ducha durante algún tiempo disfrutando de la sensación del agua corriendo sobre sus cuerpos. Después que todo había terminado se turnaban secándose unas a otras acompañado por un montón de risas y caricias. Después de un rato de ajustes lúdicos y largos besos se ayudaron unas a otras a vestirse y se dirigieron a la sala de estar. Más tarde ese mismo día a la hora de la cena Olivia y Andy se sentaron una al lado de la otra. Andy a veces se acercaba para acariciar la pierna o el brazo de Olivia. Si estaba preocupada por eso, desde luego no lo demostraba.

Olivia terminó siendo liberada tras cumplir la mitad de su tiempo. Ella hizo el tiempo que le quedaba en libertad condicional. Cuando llegó el momento de irse, Andy le entrego a Olivia su número de teléfono en una hoja de papel. "Yo debería estar fuera de aquí en un par de meses." Decía.

Olivia tomó el papel y pensó, "que nervios tiene ella, ¡yo tengo novio!” Olivia pensaba en su reciente pasado y lo que Kenny había hecho. Metió el papel en el bolsillo.

Abril, 2009.

Traducida para Historias Lush por Mandy – 05-20-11.

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Posted by Exakta66
3 years ago    Views: 185
Comments (1)
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3 years ago
This is the Spanish translation of "Olivia's Ordeal"...