El castigo que acaba en recompensa

Discretamente, deslizó sus bragas y se levantó su pequeño vestido ajustado hasta la cintura, a continuación, abrió piernas, dejando al descubierto su suave y rosado coño. Mis ojos seguían cada movimiento mientras me llevaba el vaso de whikey a los labios. Mi mirada se clavó en ella, en la parte superior de sus muslos y luego viajó a su pubis totalmente afeitado.

Asentí con la cabeza. Las transparencias de su vestido, dejaban al descubierto sus turgentes pechos y sus pequeños pezones. Tomé otro sorbo, y luego otro, hasta que todo lo que quedaba era un solo hielo a medio derretir. Me recliné en el sillón...

- No estoy seguro de cómo castigarte - dije.

- Me gusta la idea de que los hombres te miren, pero no soporto la idea de que eso mismo te excite a ti -

Bajó la mirada; lo que decía era cierto, le gustaba ser mirada, ser tomada y usada como un juguete, y le gustaba complacer...

Tenía hambre de mis ojos, mis caricias y estaba a mis órdenes. Sólo la forma en que la observaba, hacía que sus pezones se pusieran duros y sus suaves labios se humedecieran... y no dudaba en hacérmelo notar.

- Así que te gusta que te miren, pues quítate el vestido y tráeme otra copa -

De pie, frente a mi, se desnudó por completo y se acercó a mi silla. Cuando cogió mi copa vacía, acaricié su pecho y, a continuación, pellizqué su pezón. Me incliné hacia adelante y lo chupé lo lamí y lo persguí con mi lengua mientras sostenía firmemente su culo .

Gimió cuando lo mordí y azoté su culo.

- Se supone que te estoy castigando no deberías estar disfrutando. ¡Tráeme otra copa! -

Se alejó mojada y ruborizada, sus tacones resonaban contra el suelo de la cocina, entonces volvió al salón y me tendió la copa.

- Así no - dije, con una leve sonrisa.

- Arrodíllate ante mí -

Con cuidado, para no derramar una sola gota, se arrodilló entre mis piernas.

- Desabróchame los pantalones - dije. - Me la vas a chupar mientras me das de beber. Así puedo verte y tratarte como el objeto que eres -

Hambrienta , me desabrochó los pantalones y luego tiró suavemente de mi polla erecta. Llevó la copa a mi boca y la miré mientras tomaba un pequeño sorbo.

- No derrames una sola gota mientras mientras estás chupando, o de lo contrario lo añadiré a tu castigo - dije, mientras que pellizcaba sus pezones erectos.

Con cautela, bajó la cabeza y la besó, luego barrió suavemente toda mi polla con su lengua. Me ofreció otro sorbo mientras usaba la otra mano para acariciar mi miembro. Tomé otro sorbo y luego me recliné y empujé su cabeza hacia abajo. Sostuvo el vaso firmemente en una mano mientras mi polla llenaba su boca. Su lengua comenzó a trazar un esquema palpitante, mientras le acariciaba el pelo.

Mi respiración se volvió irregular y entrecortada, mientras gemía, - ¿Te gusta cuando lleno dulce boca con mi esperma caliente? Puedo decir que te gusta -

Se tragó hasta la última gota y luego lamió mi polla y mi huevos hasta no dejar rastro. No me di cuenta que había derramado la bebida hasta que miré hacia abajo.

- Bueno, parece que tengo la oportunidad de añadir otro castigo - dije con una sonrisa socarrona.

- Primero, quiero que te arrodilles delante de mí y me dejes chupar tus pezones rojos cereza -

Sin dudarlo, se apoyó sobre mi ofreciéndome uno a uno sus pezones. Saboreé sus picotas mientras que, agarrando sus nalgas. Las separé y deslicé mis dedos dentro y fuera de sus labios hinchados .

- Estás tan mojada... ¡tan jodídamente mojada! -, dije entre bocado y bocado .

Me acarició y acarició mi creciente polla. Sus gemidos descuidados llenaron la sala, mientras extendía sus jugos pegajosos sobre sus suaves e hinchados labios, y luego suave y sigilosamente introduje la punta de mi dedo corazón en su culo - Esta noche, me vas a dejar entrar -

Gimió, y empujó mi dedo más adentro

Se puso de pie y se apoyó en el respaldo del sillón. Me acerqué por detrás, separé sus nalgas y masajeé su estrecha abertura con la punta del dedo gordo.

- Eres preciosa , nena -

Agarré sus caderas y hundí mi polla en su culo, poco a poco los suaves y delicados contoneos se convirtieron en vigorosas embestidas... apreté sus pechos mientras ella se retorcía de placer en una sumisión febril. Mis latidos resonaban dentro de mi cabeza y jadeaba como un corredor cuando llega a la línea de meta.

Extenuado, acaricié su espalda, besé su cuello y me quede un momento abrazado a ella, antes de sacar mi polla de su culo.

- La próxima vez, quiero que lleves el mismo vestidito ajustado, pero sin ropa interior. De esa manera, podré ver como los otros hombres se excitan al ver como mueves tu culito respingón y se te marcan los pezones -.

Sorió mientras se acomodaba entre mis brazos y me susurro - Estoy deseando que llegue la próxima vez, no necesariamente por las miradas de otros hombres, sino por el castigo que me espera al llegar a casa -.
100% (3/0)
 
Categories: Anal
Posted by CharroMorboso
7 months ago    Views: 298
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