MI PRIMER DIA DE CACERIA EN EL METRO



Esto sucedió un día justo después de haber hecho "Mi primer toque, su primera chikaneada".
Después de salir de la escuela, con un impulso incontrolable de lo acontecido en la mañana decidí ir en busca de más, y el primer sitio que me vino a la mente fue el entonces paradisíaco STC Metro que por fortuna para mí, fue uno de los días en los que he tenido mucha suerte, y lo agradezco ya que fue mi primer día de casería chikan.
Sin alguna técnica chikan conocida aun para lograr disfrutar de alguna chica, pero con experiencia de algunos años anteriores voyeristas, me aventuré esa misma tarde para disfrutar de lo mejor que hubiera en el Metro que si bien no era hora pico, los trenes avanzaban llenos en aquella hora por lo que pude gozar de al menos cinco hermosuras en menos de tres horas.

No recuerdo mucho el orden de cada una de ellas, sólo recuerdo como fue mi experiencia con algunas en ese día, la primera que más me llega a la mente fue una chica aproximadamente de unos 21 años, ella es una de esas chicas que si bien no es muy hermosa, es atractiva a la vista de muchos hombres (y por supuesto atracción de algunos chikanes) 1.60 de estatura, vestía unos jeans azul claro súper ajustados, una ombliguera blanca igualmente ajustada con lo cual mostraba un tremendo escotazo y en su brazo derecho colgaba una chamarra de mezclilla azul de aquellas que no cubren completamente hasta el pantalón sino que buscan dejar al descubierto parte del abdomen y ombligos, además de llevar unos lentes negros con los cuales me imagino miraba a quien se le acercara sin ser tan directa.

La vi cómo se acercaba a la puerta del vagón al que unos segundos antes ya había abordado, precisamente por el hecho de estar mayormente lleno de personas con lo cual realizar este arte es más próspero. Cuando se acercaba, a cada paso que ella daba, mi corazón latía cada vez más rápido, ya sabes, ese latido de saber lo que está por suceder, eso y la adrenalina de toda la acción.

Afortunadamente ella subió justo en la puerta en la que yo ya la estaba esperando y haciendo un lugar para que al entrar ella quedara justamente al frente mío para poder disfrutarla con los roces, tocamientos y placeres que podía ofrecerles. Sin embargo, algunos de los demás pasajeros y chikanes por ocasión que estaban en el vagón la vieron y claramente aprovecharon tanto como yo la ocasión de poder disfrutar de ella.

Por ser de mis primeras cacerías, aun no me atrevía a arrimarle, simplemente buscaba rozamientos y toques delicados para evitar ser obvio y descubierto. Al momento de cerrarse las puertas del vagón y empezar la marcha del tren, yo junto con los demás nos acercamos al acecho de ese culito redondo y caderón, ella siempre mantuvo la vista al frente de las puertas, por lo que dejaba completamente vulnerable semejantes nalguitas respingadas, y calientitas.

Sutilmente baje mi mano derecha con el pretexto de sostener mi suéter a la altura de su trasero y con la derecha sosteniéndome en uno de los tubos laterales a las puertas, de esa manera supuse tenia a la mano su trasero, evitar caerme y por estar de costado a ella, pasaría de encubierto de estar tocándola y no mostrar mi hazaña a los demás ojos morales. Los compañeros chikanes simplemente no les importaba se acercaron a ella a darle unos apretones sin disimulo y cachondos. Disfrute las siguientes tres estaciones siguientes, dándole roces fugaces y fuertes en ocasiones a su trasero redondo y caliente, buscaba poder tocar justo al medio de sus nalgas, pero me fue imposible debido a las otras manos descaradas.

Ella bajo en una estación y a la siguiente yo; aun no me cabía en la mente que es lo que había hecho, y de igual manera buscaba más y más por lo que me cambie de línea para conocer cómo está el ambiente por debajo de la ciudad.

La siguiente que recuerdo fue una chica universitaria, ella me llegaba a la altura de mi nariz, vestía una falda larga al estilo hippie que si bien, no le favorecía mucho a su imagen, la tela delgada se justificaba para aquellos atrevidos, a blusa de tirantes ajustados con un largo cabello descuidado y enredado que le llegaba a la cintura, para ese entonces no me importo en lo absoluto su cabello sino su trasero hippie , esta vez iría por más que un breve roce con la mano, es decir un arrimón hecho y derecho. El vagón esta vez no iba muy lleno por lo que la técnica del suéter no funcionaría adecuadamente; ella se encontraba justo a un paso atrás de lado derecho de la puerta por lo que mis disimulos de bajar en la siguiente estación favorecieron para acercarme a ella cada vez que podía. No me lo podía creer, que deliciosos arrimones le iba dando a esta chica hippie cada vez que el vagón se movía ligera o bruscamente, mi pene empezó a erectarse y a ser notorio, pero no me importó y seguí sin ser tan insistente para no arruinar el momento y evitar una bochornosa escena.

A pesar de la corta duración del arrimón, el deleite fue grandioso, además que al bajar, le di un roce glorioso desde su nalga derecha a la izquierda recorriendo e imaginando su culito completo que por la tela de la falda no ocultaba nada de sus hermosas mejillas.

De visita a diferentes líneas ocurrió lo mismo, algunos roces, arrimones, ligeros y muy breves que no tiene caso que te cuente ya que a todos los que nos dedicamos a este arte nos ha sucedido.
Después de haber recorrido algunas líneas para conocer este arte anónimo y con el gusto y felicidad me decidí ir a mi casa, pero como en la mayoría de las veces la frase "la última y nos vamos" se despertó en mi mente por lo que fui por otra experiencia más con una cole.

A cierta hora de la tarde y extrañamente fuera de turno, un grupo de chicas de colegio abordo el vagón en el que ya había abordado unas escasas dos estaciones antes. No sé si se habrían ido de pinta o alguna otra situación las habría hecho faltar a clase o quizá iba camino a casa bastante tarde. El punto es que ellas se subieron y quedaron no muy lejos de mí, por lo que me dispuse estratégicamente a quedar a unos pasos detrás de ellas, no me importo quien de las cuatro chicas fuera la afortunada ya que todas tenían una cara hermosa y un trasero respingado y firmes que con su falda azul a cuadros cubrían de las miradas disimuladas de los recatados y descarados.

A unas estaciones después de que ellas abordaran, yo aún no había hecho algún movimiento, pero al llegar a una estación de cruce con otra línea, la gente desesperada las empujo junto con otras más hacia atrás y justo delante de mí. De nuevo pude sentir uno de esos culitos chicos y firmes de los que llevan algunas coles fresitas, tibios y paraditos, la sensación de excitación no tardo nada en llegar a mi pantalón, y ritmo cardiaco, con mi mano izquierda empezó a recorrer ese hermoso y joven culito que se encontraba al frente de mí, comencé con unos roces delicados para observar su reacción, simplemente ninguna, lo que me dio ánimos a continuar disfrutando de esta lindura de chica, al momento de empujarlas a la entrada de las demás personas ellas se acomodaron en filas como para bajar cuando fuera pertinente por lo que ninguna de las otras amigas podía saber que pasaba con la nena que estaba al frente mío; seguí rozando su culito, era completamente mío, podía sentir sus respingadas nalguitas al compás del movimiento del Metro, tocaba con la palma de mi mano completamente abierta ambas nalguitas, ella solo movía sus caderas de derecha a izquierda con gozo, timidez y pena, yo miraba a mi alrededor disimuladamente para saber la reacción de las personas que nos acompañaban y cuidar que ninguna sospechara tanto. En uno de los roces en su falda tableada pude sentir la costura de sus pantis que le quedaban un poco más arriba que unos cacheteros, Tocaba la Gloria, con mis dedos la recorría así como lo hacía justo al medio de su colita entre sus cachetes, de arriba a abajo, sin meter completamente los dedos, pero sintiendo la silueta de su culito que estaba bajo mi dominio.

Afortunadamente para mí, tardaron en bajar las demás personas, y para salir seria a jalones y empujones, justo antes de que ella saliera con la ayuda de la mano de su amiga, ella volteo tímida y disimuladamente a mí, solo alcance a ver una sonrisa de agrado y unas mejillas ruborizadas detrás de su cabello cubriendo gran parte de su cara.

Feliz por mis logros aquel día, llegue a mi casa, desenfrene mi placer y fui en búsqueda de todo este arte que después de cuatro años he practicado y que me ha dado experiencias muy variadas desde alocadas hasta peligrosas y muy aventureras. Pero eso se los contaré en otros relatos.





Justo estoy preparando nuevo material. Espero leerlos pronto.


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Posted by AXCED
1 year ago    Views: 1,070
Comments (1)
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1 year ago
morboso