INOCENTE FALDA GRIS EN APUROS


En el transcurso del día te encuentras en diversas situaciones, pudiera ser para algunos compañeros que sean muy gustosas, o quizá frustrantes al no poder haber logrado cierta meta propuesta al iniciar el día, es tan amplía la gama de experiencias que pueden suceder en un día que incluso al final de un día rutinario, sucede algo fuera de lo habitual que nos deja un recuerdo plantado por una cantidad considerable tiempo. Y aun mejor, ser el artista de ello.

Desde hace unos días, debido a un cambio necesario que hice para mejorar varios aspectos en mi vida, he tenido que moverme por la Ciudad de México a diferentes horas de la tarde y por ende, a usar el transporte ya sea el Metro, Microbús, Combi, etc., con más frecuencia (de lo cual no me quejo). Por lo que las oportunidades de “actuar” han sido bastantes y exitosas.

En especial una de ellas y de la que vale la pena platicar, fue una que sucedió hace muy poco. Eran aproximadamente las nueve de la noche hora en la que muchas personas se dirigen a divertirse, visitar a alguien o más obvio, a su casa. Y esta última no era la excepción de una jovencita regresando después de un día de escuela, vestía el clásico uniforme de suéter azul, blusa blanca, falda gris, calcetas blancas y zapatos negros, y como toda chica que quiere lucir de lo mejor lo vestía a su manera: su blusa y suéter ajustados para lucir la cintura envidiable, las calcetas justo arriba de sus rodillas que hacen fantasear al imaginante ser medias de liguero y para presumir su hermoso y exclusivo culito adolecente, una falda semi ajustada no tableada con la que la chispa de ser poseída la adornaba perfectamente.

Al ver que ella abordaba el Microbús mismo que yo tomaría, liberó en mi esa sensación previa a la ejecución del tacto a ella, de sentirla y gozarla por un instante. Para cuando abordamos, ya había la suficiente gente como para situarnos parados a unos escasos pasos detrás del chofer y del mismo lado intencionalmente para intentar una nueva técnica. Horas antes, en otro lugar, vi a un compañero chikan aplicar la técnica que al estar de pie y justo al lado del “lienzo”, con la excusa de sostener y evitar lastimar a quien esté sentado al frente suyo, posa su mano a un costado estirando un poco más de lo normal su mano hasta alcanzar a sentir a esa persona.

Cuando se terminó de llenar el Microbús y juntarnos aún más, apliqué lo aprendido ese mismo día. Al inicio, todo normal, ella mirando por la ventana al frente, las personas metidas en sus pensamientos, escuchando música, etc. y yo, relajadamente ajustando todo para que sucediera de lo mejor. No tardo mucho tiempo cuando con mi mano izquierda rocé por primera vez su nalguita derecha: tibia al tacto, firme al presionar ligeramente y suave al roce. Los primeros toques, quizá de reconocimiento o no, siempre los doy ligeros e inocentes para pasar desapercibidos y preparar a quien espero disfrute conmigo. Ella: como si nada pasara. Los siguientes fueron toques con el exterior de mis dedos para sentir y figurar poco a poco una imagen al tacto de su culito: redondo y pequeño, perfecto para ella. A los diez minutos me atreví ahora con la parte sensible de mi dedo meñique a explorar de arriba hacia abajo su nalguita completa, buscando el lugar perfecto donde evidenciara sus pantis sin encontrarlo.

Ella completamente cambio de actitud, una de desconcierto, timidez, cachondes y excitación oculta, buscaba ver al responsable disimulando observar al frente, se acercaba aún más a mi mano caliente y ligeramente torpe una y otra vez alternando su mirada a la parte de atrás del microbús, casi como si buscara la cara de alguien conocido, un lugar donde sentarse, un espacio inexistente donde refugiarse mientras que desprotegía deliberada y completamente todo su traserito caliente, repegándolo aún más.

Sin dejar pasar esa oportunidad, me decidí a tocarlo por completo con mi palma, la gloria, sentirla toda ella temblorosa, excitada, gustosa y sin saber si dejarse llevar o cambiarse de lugar, su culito era entregado a mi tacto, sentir ambas nalguitas a mi disposición, de izquierda a derecha, sentir a división de su culito firme a mi antojo, la gloria.

Unos minutos eternos después, las personas se recorrieron y tras una maniobra por parte de ella, se cambió de lado y camino aún más alejada de mí. Supe que mi hazaña habría acabado ahí y sin aferrarme, dejaría todo como una experiencia más.

Nunca supe donde bajó, lo que puedo asegurar es que lo disfrutó tanto como yo. Al entregarse a un desconocido de la forma en la que lo hizo, y tomando en cuenta que posiblemente era la primera experiencia de este tipo para ella. Se cuando alguien simplemente no le gusta, o no quiere en determinado momento al notar ciertos gestos o movimientos. Al contrario, voltear a “buscar” a alguien fue su excusa para divertirse unos minutos.
Situaciones, muchísimas, tiempo para platicárselas, poco. Sin embargo, buscaré la forma de aportar más a este foro!!


Un saludo a ti que me lees y en especial a Adriana, que me inspiró con algunos de sus relatos a mejorar mi arte y redactar con un mejor estilo para la comunidad.

Nos leemos.

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Posted by AXCED
1 year ago    Views: 1,059
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