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Una historia caliente

... sabía por adelantado y me encantaría casarme con alguien con quien historia de amor como otra cualquiera niña soñando sueños ... llegada de Khalid ... Entró en el baño y se dio una ducha caliente después de que el pelo recortado Casey pero completamente sin ... ... Continue»
Posted by barcabatuka 1 year ago  |  Categories: Celebrities, First Time, Group Sex  |  Views: 473  |  
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Una Historia Real

Voy a contar una historia real que me sucedió con la esposa de un amigo. Su Nombre:
“Blanca Estela Molano”

Hace ya unos años me encontré con una antiguo compañero del colegio, Gustavo Ladino quien me contó su historia tan aventurada,
de dos matrimonios con sus divorcios, y de la que era su mujer entonces, varios años más joven que él; pero la chica
quería dejarlo en parte por dificultades de dinero y en parte por insatisfacción sexual de ella. Cómo él no deseaba que
ella se fuera, le había propuesto que buscara un amante, solo para sexo, nada más, y siempre en la casa de ellos. No
obstante que conocieron a algunos hombres, decentes y agradables, ella, cuyo nombre es Blanca Estela, no se animó.
Gustavo, su marido, de mi edad, más o menos 52, en ese entonces me invitó a su casa y conocí a Blanca Estela que tenía
41 años, y era... lo que llamamos una hembrota; un cuerpazo, una cara linda, un meneíto al caminar, no... Una mujerzota;
y me imaginé que siendo así, pues claro que debía ser súper-caliente, pero mi ex-compañerito Gustavo, más bien flojo.

Después él me contó que su mujer se había entusiasmado conmigo, y que siendo así, ella quería tener su amante;
Gustavo me lo contó, yo acepté, y nos pusimos cita una mañana en la casa de ellos.
Llegué, él me ofreció café, charlamos
un rato y me dijo: "Blanca Estela te está esperando en la alcoba"; así que allá fuí, y ella estaba recostada en la cama, le dí
un beso, me desvestí, me acosté a su lado y nos besamos, tan rico, pero tan rico; luego las caricias, las palabritas
cariñosas y morbositas. Le dí largo tiempo una lenguita suave, que me encantó porque ese chochito era divino, fresco,
bonito, jugoso y Estela se vino, aunque le daba cierta verguenza que su marido la escuchara gemir. Tengo que contar
que ella tiene unos labios deliciosos y hace una mamada... pero una mamada, que ni digo la delicia.
Los pechos grandes, no exagerados, bien redondos y muy firmes. Una hembrota cuarentona, deliciosa.

Se recostó boca arriba, abrió las piernas y me dijo: "Ven, quiero sentirte todo"; penetrarle ese chochito tan mojado fue
lo máximo, gemía, me agarraba con fuerza las nalgas, y yo me movía encima de ella y nos besábamos con lengua y nos
decíamos obscenidades, que arrechera. Estela se vino. El marido entró a mirarnos y le decía: "goce mamita, cómaselo,
disfrute mami"; él saco una cámara, nos retiró las cobijas y nos hizo un video, creo que él se excitaba con eso, mirándome
encima de su mujer, entre sus muslos, ella gimiendo y meciendo las caderotas, y yo dándole sin parar, hasta que me vine,
y soy ruidoso cuando tengo el orgasmo. Gustavo se metió en la cama, la puso de medio lado, él detrás, la penetró, y la
pobre mujer me hacía unos ojos de aburrida; me dijo al oído "qué mamera, no siento nada", entonces yo la acariciaba
y la besaba, y así, al menos no le resultó tan insípido el polvo de su marido. Él se vino si, pero quien sabe a qué hora, porque ni
un gemido soltó. Cuando yo me iba él le mostraba el video y le preguntaba que le había hecho yo, que le había gustado; él
me contó que ella le dijo que yo la hacía venir con sexo oral, que cuando ella me quitaba el pantalón yo ya estaba con erección y eso la excitaba,
que se metía todo mi pene en la boca, y que le gustaba como me movía encima de ella.
A él creo que le excitaba contarme eso. Varias veces fui a la casa de ellos a "atender" a Estela y a Gustavo le encantaba
que mientras me la comía ella me dijera que era mi puta; la ponía a masturbarse para que los dos la miráramos, y cuando
nos miraba a ella haciéndome oral, le decía: "métela toda, puta".

Era agradable esa rutina, hasta que ella dijo que deseaba estar a solas conmigo y pasar una noche en mi casa, Gustavo se
enojó terriblemente y se acabó todo. Pero Estela era tan arrecha como jodidita, y le dijo que si se oponía a que ella pasara
una noche en mi casa, entonces ella lo iba a hacer contra la voluntad de él. Gustavo le dijo, según ella me contó: "pues si es
tan puta, váyase, pero si se va a pasar una noche con él, aquí no vuelve a entrar". Estela se fue, pasó conmigo una noche
que no voy a olvidar nunca, por vez primera ella recibió penetración anal porque yo se lo propuse y aceptó, y finalmente,
no volvió a la casa con su marido; se fue a vivir dónde una hermana. Nos hicimos amantes casi un año. Ella volvió a su
ciudad, ahora tiene un novio, pero de vez en cuando viene a Bogotá, y si viene: ¡a la cama conmigo!

Actualmente ella tiene 47 años, y sigue una hembrota, un polvazo, una gran mujer, y una excelente amiga.

Cosas de la vida.
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Posted by lowisex 10 months ago  |  Categories: First Time, Mature, Voyeur  |  Views: 376  |  
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Una historia caliente


En una manana, del mes de Abril que me desperte, era un dia bonito, con un sol radiante. Sali a comprar con mi polito negro,y mi falda chiquita y mi calzon blanquito chiquitito y una medias largas de color blanca y mi zapatilla tambien de color blanca, me fui a votar la basura, para ver el clima como estaba y estaba perfecto para ir a la playita a estar calatita..dije" ahora que pase, lo que venga".
despues fui rumbo a la playita que se llama,Costa Barbarie queda cerca por donde yo vivo.. cuando llegue, es como escondido la playa, se tenia que atraversar una caminata, que alrededor habia bosques y lugares donde se podia esconderse y hacer cositas ricas ....
yo, me quede pensando en ese momento y volo mi imaginacion, pero no sabia que pasaria en esa playita tan rica.... a mi de por si me encanta todas las playitas, pero aquella vez fue una expericiencia formidable, para mi, porque no conocia y al conocer que habia mucha lujuria, me arreche, ahora me arrecha imaginarme de nuevo mmmmhmmmmmmmm veia todos desnuditos mhmm me mojaba .. mojadita estuve...
super super bello... el mar tranquilo, las rocas que adornan a la playa y los hombre totalemente desnudo, impresionante.. nunca habia ido a una playa nudista, vi todo clase de personas: viejos, jovenes, ninas, ninos, mujeres, pero mas hombres y dije : woow ! hombres :PINGAS. dije voy a tomar mi desayuno rico ahora, o qque pase, lo que tenga que pasar, dije.
Luego, de tanta caminanata llegue... toda caliente a un sitio donde se podia estar y tocar el mar frio, que estaba porque, no es verano aun..
para poder estar cerca al mar tenia que pasar por unas rocas gigantes y por ende, estaba exhuberando mi delicado y sensual cuerpo al que pasaba.
Despues de todo... estaba a la orilla de la playa,de pronto tenia mucho calor y me saque mi polito que tenia y luego me saque mi faldita y mis medias y todo me quede en una tanga bianca, y de ahi me fue a la orillar y yo encima de una roca sentada y meneandome mi culo de un lado a otro sentada masturbandome y mojandome lentamente revosando el agua a mi piernas y vagina .. de pronto vi a un chico que me miraba de lejos ... yo estaba ya mojadita, caliente, y masturbandome ...el chico, me miraba, se tocaba la pinga y me scaba su lengua , y despues me mostro su pinga erecta , cuando yo me tocaba mi concha y me pasaba el agua a toda mi vagina, piernas y parte de mis senos .. luego mas al fondo, vi a un viejo que me miraba, pero no hacia nada .. solo me miraba..
yo estaba super excitada.. al rcordar me excita mas ....
asi estuve durante un buen tiempo, masturbandome y masturbandolos
pero, yo queria una PINGA, que me la metieran y si eran mas mucho mejor...
al chico le mostre un condon y con mi mirada y mis manos le dije ven y el chico se quedo estupefacto, porque no se lo esperaba que yo le dijera, que venga...y el me siguio.. ... Continue»
Posted by katiahot 3 years ago  |  Categories: Anal, Celebrities, Hardcore  |  Views: 1324  |  
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La puta de mi yerno (relato muy caliente)

mi nombre es Pilar, y esta es una historia personal que me encantaría compartirla, ya que la otra parte que comparte esta historia por recato y resquemores familiares prefiere no hacerlo.
Tengo 63 años, casada hace 35 años, con 4 hijos, 3 mujeres, un varón y una nieta de mi única hija casada, la mayor. Me describiré diciendo que soy una mujer bastante alta, 178 cm. , unos 75 kilos, algo rellenita, de piel blanca, cabello lacio llovido, hace años que prefiero llevarlo tipo melena al hombro, me considero una mujer elegante, inteligente, católica, conservadora, soy licenciada y aún ejerzo .
Esta historia ocurrió en enero del 2006, por distintos motivos personales decidí hacer un viaje a Luján, provincia de buenos aires, mi familia consciente de mi deseo de hacer dicho viaje, me alentó a hacerlo, uno de los motivos que me llevaba a hacer dicho viaje era compartirlo con alguien que viviera de manera parecida la experiencia, por motivos de tiempo, laborales y de estudio, ni mis hijos, ni mi marido podían acompañarme, fue idea de mi hija mayor que el compañero de este viaje fuera su esposo, mi yerno Javier.
Javier además de ser una excelente persona, inteligente y apuesto, compartía conmigo la misma inquietud de este viaje, en esa fecha Javier tenía 37 años y llevaba ya 6 años casado con mi hija mayor, regalándome una hermosa nieta, físico atlético, 180cm. De unos 76 kilos, hace deportes.
El viaje sería de unos 5 días, partimos un miércoles de noche llegando a retiro el jueves en la mañana, para volver el sábado en la noche llegando a casa el domingo en la mañana. El viaje de ida fue de lo más normal, fuimos conversando casi toda la noche hasta la hora dela cena, luego miramos una película de esas que ponen en los autobuses de larga distancia, ya llegadas las 2 am decidimos dormir lo que quedara del viaje. Llegamos a las 7 am a retiro, donde trasbordamos con otro autobús que nos llevaría a Luján, llegamos a Luján a las 9 am, en la terminal tomamos un remise hasta un hotel, que nos recomendó el mismo remisero, entramos al hotel y Javier pidió una habitación para 3 días, la recepcionista tomo nuestros datos y entregándonos la llave nos indico cual era la habitación. Llegamos a la habitación correspondiente, y cuando entramos, oh sorpresa!!, la habitación solo tenia cama matrimonial, mi reclamo fue espontaneo, dije a Javier, “Javier, solo tiene cama matrimonial, porque no pedimos una habitación con 2 camas individuales?” a lo que Javier me respondió también asombrado, “seguro, la chica pensó que éramos pareja y no se dio cuenta, voy a pedirle que nos la cambie”.
Bajamos otra vez a la recepción e hicimos el reclamo correspondiente, solicitando habitación con 2 camas individuales, a lo que la recepcionista se disculpó diciéndonos que no le quedaban disponibles, que lo sentía mucho, luego de sentir el desasosiego de pensar en buscar otro hotel después de tan largo viaje y el calor que ya hacia, más andar con las maletas de acá para allá, Javier me dice “no se, Pilar, nos quedamos, igual yo duermo en el suelo o en algún sofá, así no te incomoda” a lo que le respondí si pena alguna y aliviando la pena colectiva, con la mejor sonrisa, “ si, tranquilo, si no te m*****a dormir conmigo, compartimos la cama, que va a pasar? Somos familia no?” (riéndome), y así fue, hicimos uso de la misma habitación que nos habían asignado. Entramos, nos acomodamos, acomodamos nuestra ropa, Javier decidió ducharse ya que el calor y el ir y venir del problema de la habitación lo tenía empapado en sudor.
Yo mientras tanto aproveché a ponerme ropa cómoda, para caminar previniendo el calor también, cuando Javier salió del baño decidimos hacer nuestra primera recorrida por la ciudad, recorriendo aquellos lugares que nos llevaron de un principio allí, después de más de 3 horas caminando decidimos almorzar en un restaurante cerca del hotel, luego el calor se hizo intenso, decidimos volver al fresco del hotel y descansar también del largo viaje, durmiendo una siesta, que nos repusiera del cansancio acumulado para volver en la tarde noche a dar otra recorrida. Sin resquemores fui al baño y me puse mi camisón de satén habitual, Javier mientras veía la tv acostado, con el torso desnudo y con una bermuda puesta, no parecía importarnos a ambos dormir juntos en la misma cama, y así fue, gire para mi lado dejándolo seguir viendo la tv y luego de un rato, ambos nos dormimos una buena siesta.
Siesta de la cual despertamos alrededor de las 7pm, ambos nos preparamos a volver a recorrer aquella linda ciudad, antes de salir, Javier volvió a ducharse lo cual seguí yo luego de él, y otra vez con ropa cómoda volvimos a recorrer nuevos puntos de visita, llegada la noche decidimos otra vez ,ir a cenar, esta vez a una pizzería muy pintoresca que encontramos por el camino, nuestra primer gran charla se dio en la cena, entre pizzas y cervezas, hablamos de todo un poco, de lo que nos estaba pareciendo el viaje, de la vida, de nuestras vidas, de sus proyectos futuros, y fue el momento de agradecerle sinceramente que me haya acompañado a este viaje, que tan postergado y deseado lo tenia, a lo que con total sinceridad de su parte también, me respondió que el agradecido era él, por haberlo elegido como acompañante en un viaje que él también quería hacer. Luego de la cena volvimos caminando y continuando la amena charla hasta el hotel, fulminados de sueño ambos, decidimos rendirnos al aire acondicionado de la habitación y dormir hasta el otro día (viernes), que nos esperaba otras largas recorridas y visitas a lugares típicos de la ciudad, antes de acostarnos Javier entre miedo y vergüenza me pregunto “Pilar, te m*****a que duerma de bóxers? Porque el calor me hace traspirar muchísimo, si te m*****a duermo de bermudas, no me importa” a lo que respondí “si, si, quédate tranquilo Javi, dormí cómodo, yo duermo de camisón porque es mi costumbre de toda la vida, pero vos dormí también como quieras”, lo que no le dije hasta ese momento era, que dormía de camisón pero sin ropa interior, ya que m*****a sobremanera para dormir, tampoco creo que él se dio cuenta de tal estado.
Tal era el cansancio que ambos teníamos, que Javier no disfruto mucho de la tv y enseguida quedo dormido, y aunque algo me desvele, cerca de la 1am también yo sucumbí al sueño, fue un largo día y era otro largo día el que nos esperaba, sentí dormir profundo a Javier, hasta envidia me dio ver dormir a alguien así, tan descansado, cerré los ojos y no recuerdo más. Siendo casi las 6am me despierto llamada por la sed, aquella visita a la pizzería me hacia pagar las consecuencias, casi dormida y sin encender la luz, pude ver que ya amanecía, y que el día estaba a 2 luces lo cual dejaba entrar por la ventana de la habitación ese tenue reflejo de la aurora, reaccione que no dormía sola, siendo cauta para beber algo y nos despertar a Javier , solo gire hacia él para ver si lo había despertado con mis movimientos, cuando he allí mi gran sorpresa!!! Javier además de seguir profundamente dormido, tenia una erección brutal, de campeonato, su miembro había vencido el bóxer y luego las sabanas, para mostrarse majestuosamente erguido. No me case virgen, ni mi marido fue mi primer hombre, así que podía compararlo, pero jamás había visto un miembro masculino de tales dimensiones, debe medirle unos 25cm, pero lo que mas asombraba era el grosor que ronda entre los 12 o 14cm., mi reacción fue quedar absorta, admirada, pasmada, ensimismada, si no estaba despierta aquel descubrimiento lo hizo.
No sabía que hacer, como obrar, como proceder, algo si era cierto, no podía dejar de contemplar, de ver, de recorrer con los ojos a aquel falo, lleno de venas henchidas, circuncidado, que mostraba un glande pavoroso, brilloso como una manzana acaramelada, sentí vergüenza, timidez, rubor, sofoco, sonrojo, corte, bochorno, retraimiento; mi yerno estaba ahí a lado mío totalmente empalmado y con un miembro de exhibición, perdí la noción del tiempo y el espacio, solo tenia la máxima precaución de no ser descubierta por Javier, era muy fuerte aquella situación, pero tenia su parte adictiva, no podía dejar de verlo, sigilosamente me acercaba para observarlo más de cerca, hasta llegue a acercar mi mano, no para tocarlo pero si para tener una escala algo real de aquel tamaño, con este acercamiento pude detectar el calor que rodeaba aquel miembro, más allá de que las relaciones con mi marido hacían unos 20 años se había muerto para siempre y no habiendo otro hombre en mi vida, no podía separar que el dueño de aquel monumento era mi yerno, mi único yerno del cual nunca había tenido ningún indicio de tal porte, mi hija y yo no hablamos nunca de estas cosas.
Así habré estado unos 20 minutos, sin poder dar crédito a mis ojos pero si sintiendo un cosquilleo olvidado y recordado por esta curiosidad. Todo hubiera transcurrido normalmente, si es que cabe la palabra, y no hubiera pasado de allí, si es que Javier empezó a moverse como m*****o por el calor, quede , desconcertada, pasmada, sorprendida, sin saber que hacer, cuando dormido aún dio un giro brusco hacia mi lado dejando aquel falo, que no perdía su erección, apuntándome desafiante, sentí la necesidad de no ser descubierta por Javier y con la mayor cautela, volví a acostarme dándole la espalda a Javier y su dicha, no podía volver a dormirme, me mataba la curiosidad, la ansiedad, la vergüenza, tanto que se me cortaba la respiración, me sentía agitada, alterada, intranquila, inquieta.
Totalmente obnubilada ya, sin darme cuenta, ni pretenderlo, me fui subiendo el camisón hasta que me quedo a mitad de mis nalgas, y con la mayor prudencia posible empecé a retroceder, solo con la intención de rozar aquella maravilla de la naturaleza, tal fue mi suerte que cuando logre mi cometido aquel falo estaba a la altura de la mitad exacta de mis 2 nalgas, al sentir llegar a destino allí me quede quieta un buen par de minutos, pude comprobar lo que intuyo mi mano, aquel miembro ardía, quemaba, abrasaba; esta situación me hizo empezar a agitar más de lo que ya estaba, me nublaba la razón, como consecuencia me sentía humedecer después de años y años, no quería pero me enloquecía aquella situación, me sentía una adolescente excitada, casi instintivamente con toda la precaución del mundo, comencé a dar movimientos leves, muy leves con mi cola, hacia arriba y hacia abajo, me moría de vergüenza de saber que Javier podría despertarse y encontrarse aquel panorama, no sabia ni podía intuir cual iba a ser su reacción, si así ocurría, pero la vergüenza no detenía mi excitación. Así seguí dándole un leve y cauto, pero satisfactorio para mi, masaje con mis nalgas a aquella enormidad, esta situación me hacia mojar, chorrear, empapar tanto que ya sentía mis flujos en los labios superiores de mi vagina.
Si no hubiera ocurrido lo que ocurrió, no tenia idea de como iba a terminar aquello, solo sabia en ese momento, que me encantaba la situación. Seguía en mi tarea, de autosatisfacción cuando sentí que aquel miembro sin perder su llamativo vigor se deslizaba raja abajo y empezó a atravesar entre mis muslos, que aun estaban unidos, quedando prisionero entre mis piernas, totalmente pegado a mi encharcada vagina sin penetrarla, quede pasmada, sorprendida, patidifusa, boquiabierta, aquello no había sido casual, impensado, imprevisto, fortuito, accidental, no quería girar mi cabeza, ni mirar a Javier, que estaría pensando?, que diría?, que querría?, mi cabeza volaba pensando mil preguntas y mil respuestas, quería que aquello terminara o fuera un simple sueño, pero no, una mano recorrió por debajo de las sabanas, levanto un poco más mi camisón, acaricio mi nalga derecha y fue bajando lentamente por mi muslo hasta que dio la extensión de su brazo y volvió a subir acariciando.
La situación, era excitante a la vez que incomoda, el miedo de hallarme totalmente descubierta me dejo tiesa, sin movimiento ni respuesta, así hasta que la misma mano que me acariciaba nalga y muslo dejo de hacerlo para agarrar aquel miembraso y dirigirlo a mi vagina, cuando sentí aquel apetitoso glande besar la puerta de mi hueco, fue cuando se me quito toda inmovilidad, millones de sentimientos y complejos se me vinieron a la mente, pero mi cuerpo no parecía estar de acuerdo, gire mi cabeza bruscamente, lo mire e inmediatamente le solté “ahhhhgg (suspiro de placer y sorpresa) ay, no, no!! Javi, por favor, esto no está bien” a lo que me respondió sonriéndome y con el mayor desparpajo “claro que no esta bien Pili” en ese mismo instante empezó a penetrarme aquel tótem muy lentamente, abriéndose paso fácilmente por mi espectacular lubricación, casi con medio glande dentro volvió a decirme “ahora si, ahora si está bien” y volvió a reírse buscando mi complicidad, que la encontró también en mis piernas que fui levantando para ayudar la penetración, “Ay!! Javi, que ganas tengo, por favor, hace tanto que no se lo que es un hombre, ni te digo con una verga como la tuya. Dame placer, haceme tuya por favor” le dije. Mi vagina estaba en desuso hacia años, pero estaba tan lubricada, que aquel tamaño no encontró mayor resistencia, entraba y entraba, parecía no terminar más, hasta que toco fondo en mi misma matriz, me sentía llena, completa, rebosante no cabía más nada, quise comprobar cuanto tenia toda llena mi vagina, estirando una mano hacia atrás, buscando su pelvis y pude sentir que no era todo lo que tenia adentro mío, unos 3 dedos le sobraban a aquella maravilla ardiente. Javi me daba un bombeo suave al salir y duro al entrar, lo que me enloquecía, me hacia desear que no saliera y que volviera a entrar, yo solo atinaba a dejarme, no quería importunarlo, ni interrumpirlo con mi falta de práctica, mientras me daba mi merecido me besaba espalda, hombro y brazo, con su mano derecha seguía en el dulce paseo entre mi nalga y mi muslo, yo ardía, solo movía la cabeza hacia la almohada para darle pequeños mordiscos para no gritar, Javi me susurraba al oído entre beso y beso cosas como “Pili, no sabes como deseaba esto, siempre me gustaste, desde que te vi por primera vez, no te imaginas que ganas te tengo Pilar, que bien nos vamos a llevar de ahora en más”, mis tímidas respuestas eran provocándolo “ Javi, como te puedo gustar si soy una vieja?, soy tu suegra, nunca me imagine que te gustara” a lo que respondía furiosamente con embates corporales y dulces susurros ,“ que vas a ser vieja Pilar, sos un mujerón , no te voy a mentir sé que sos mi suegra, no puedo decirte que te quiero, pero si que me calentaste desde el primer momento, tengo miles de fantasías con vos”. Increíble!!!, mi yerno, mi único yerno, fantaseaba conmigo hacia años y yo nunca me percaté, era el hombre que después de 20 años me hacia retorcer de placer en un hotel a kilómetros de mi casa, mi familia, mis valores y mis creencias, quería que aquello durara horas pero el encanto, la falta de atención y la buena performance de Javier me hicieron fallar en el aguante, me recorrió una especie de electricidad desde mi vagina hasta los dedos de los pies, desde mi nuca hasta mi esfínter, di 3 o 4 estertores y el más maravilloso orgasmo desde mi adolescencia me invadió, quise gritar, balbucee, gemí, volvía una y otra vez a morder aquella almohada, Javier me atesoraba con sus manos como tenazas prendido de mi hombro y cadera, a cada estertor me daba un fuertísimo embate, vi las estrellas, quería lamerlo, morderlo, besarlo, apretarlo, comérmelo, pero solo pude atinar a tirar mi brazo hacia atrás y apretar su duro glúteo hacia mí.
Javier parecía disfrutar como un niño con el juguete deseado, siguió en su bombeo, ahora cada vez más duro y parejo, se venia en mí, sentí como mi vagina con chorros casi interminables de semen se inundaba, haciendo el sonido característico del encharcamiento vaginal, no paró, continuo y continuo, hasta que me di vuelta para besarlo en la boca, se detuvo solo para hundirme la lengua hasta mi garganta, saco aquella verga humeante de mi vagina llena de semen y flujos, sentía como los chorros de semen sobrante me recorrían vagina afuera espetando sonidos de aire y liquido, estaba en el limbo, me sentía mujer otra vez, es más me había sacado todo el recato y me sentía salvaje, sucia, fuera de las formas, puerca, sin ningún sentimiento, solo sexo brutal y genial, me sentía una puta feliz, usada y saciada. Entre besos y caricias decidí ir a ducharme, ya en la ducha tocaba los líquidos, que aún salían de mi vagina, los llevaba cerca de mi nariz para olerlos sintiendo aquel olor que me enloquecía y me excitaba más, aquel olor que me había regalado mi yerno, mi hombre, el hombre que me iba a hacer gozar después de tanto tiempo en aquellos días lejos de todo.
Luego de la ducha volví a la cama a su lado, él sentado en la cama, tapado con la sabana de la cintura hacia abajo, yo desnuda, me recibió con una gran beso en la boca, que continuo por mi cuello buscando mis pechos, mis pezones parecían saber la intención ya que se endurecieron tanto que me dolían, dolor que solo aliviaba la palma de la lengua de Javier cuando jugaba con ellos o los introducía en su boca para morderlos con los labios, demás esta decir que estaba envuelta en llamas otra vez, otra vez empecé a sentir una humedad abundante en mi interior, sus dedos pronto lo descubrieron, como mi mano descubrió su enorme nueva erección , continuando entre besos y caricias, comencé a masturbarlo, Javier gemía, fue cuando me pregunto pidiéndome “Pilar eso mismo podrías hacerlo con la boca?”, una sonrisa compartimos, me recogí el pelo y fui acercándome lentamente hacia aquel obelisco de carne, pude volver a sentir aquel olor de la ducha, ese olor a macho a semental en celo que me mojaba cada vez más, le di un dulce beso en el glande, lo mire a los ojos para comprobar su disfrute, saque mi lengua lo más que pude y desde el tronco hacia arriba comencé a recorrerlo con mi lengua; una confesión entre líneas desde adolescente me fascino dar sexo oral a mi pareja ocasional es algo que me excita sobremanera; me apasiona realmente además de ser algo que siempre me fue muy valorado por la calidad, ni que hablar tener en mi boca aquella verga bestial, no solo por el tiempo que hacia que no probaba un falo sino porque una belleza así no vería en el resto de mi vida. Trataba de ser paciente y poder recorrerlo todo con mi lengua, en realidad buscaba tiempo para imaginar una forma de metérmelo en la boca y que le diera el placer que Javi buscaba, recorrí vena a vena con mi lengua llegaba al glande y metía la punta de mi lengua en el mismo orificio, le daba pequeños mordiscos que tenían doble efecto a él le hacia gemir de placer y a mí me daba la pauta de lo duro que aquella verga estaba, decidí ponerme lo más que podía en mi boca, apenas podía un poco más allá del glande sin dar las arcadas que me generaba que ese miembro tocara mi garganta, Javier hervía y la excitación hacia que me hundiera su verga en embates cada vez más profundos, que me ahogaban pero me calentaba más y más, en un momento Javier estiro su mano para acariciar mi vagina, húmeda, empapada, encharcada y me dijo “Pili, ahora yo voy a aliviarte esa calentura” sin más se incorporo, yo lo seguí quedando sentada al borde de la cama, no sabia que iba a hacer, me llevo a recostarme, dejando mis piernas fuera de la cama y se puso en posición entre ellas para hacerme un cunnilingus, a lo que intente frenar, diciendo “no Javi, no es necesario que hagas eso”, Javier muy seguro me respondió “tranquila, es algo que hace años quiero hacerte”, ese morbo de su fantasía conmigo me hizo dejarme llevar.
Comenzó a besarme los pies, dedo por dedo, los lamia, los metía en su boca y los chupaba siguió subiendo por el interior de mis piernas y muslos, pasaba lentamente la lengua de arriba abajo, solo podía inclinar mis piernas para apoyar mis pies en su espalda y así acelerar la llegada de su boca a mi vagina, pero él se resistía excitándome muchísimo la situación, llego hasta la puerta misma de mi hueco y con toda la palma de su lengua lamio de abajo a arriba mis labios exteriores, me retorcí de placer, él lamia mis jugos que ya salían de mi interior, uso sus dedos para abrir mis labios y sentí aquella lengua intrusa como me invadía en mis labios interiores y buscaba mi clítoris, que lo sentía explotar, mis estertores lo desacomodaban en la búsqueda, fue por eso que con las 2 manos separo bien mis piernas, luego con sus dedos abrió bien mi vagina y arremetió con lengua y boca contra mi clítoris, lo chupo, lo lamio, se lo ponía en la boca y jugueteaba con el con su lengua, sentí que una tormenta me salía del cuerpo cuando con mis 2 manos apreté desde su nuca contra mi a Javier, di un gran grito de placer y me abandone, sentí un gran polvo salir de mi y que iba directo a su boca, Javier nunca dejo de darme lengua, se afirmaba más e introdujo un par de dedos en mi vagina, moviéndolos de afuera adentro, era interminable, no paraba, era un derroche de placer que salía de mí, quería restregar mi concha contra su boca furiosamente y así lo hacia, Javier saliendo de aquel marasmo se incorporo arrodillándose entre mis piernas delante de mí, apuntalándome su vergón en mi vagina y diciéndome, “Pili, mi amor, llego la hora de la verdad” y comenzó a introducirme otra vez aquella maravilla de la naturaleza, yo me sentía en las nubes solo veía la forma que tomaban mis pies arqueándose del placer que recorría todo mi cuerpo y le contesté “si Javi sos mi hombre, mi macho, haceme lo que quieras, soy toda tuya, quiero morirme gozando así”. Solo quería ver por encima de mi vientre como entraba en mí aquel pedazo, Javier lo hacia demorar para darme más ganas sentía como las paredes de mi vagina se hinchaban al paso de aquella verga, podía sentir su dureza, su calor, mis flujos se hacían cada vez más abundantes, Javier empezó a darme un bombeo cada vez más duro se escuchaba sobremanera el golpeteo de su pelvis contra la mía, como pude con cada mano tome mis piernas por detrás de las rodillas para así abrir más mi concha y recibir más de aquella salvaje cogida, me estremecí arquee mis espalda, lo agarre de la cintura, di un fuerte gemido y explote en un brutal orgasmo, Javier me puso una mano en la boca, yo no paraba de chupar todo lo que me ofrecía, dedos, mano, brazo , sentía unas ganas locas de morderlo, de comérmelo, fuera de mí llegue a insultarlo, él se reía y me daba más y más, esa performance me hizo venirme de nuevo, esta vez fue tan fuerte que al llegar al orgasmo moví tanto mis piernas que me fui hacia atrás sacando aquel vergón de mí. Javier me hizo poner de costado y levantando mi pierna izquierda se monto a horcajadas sobre mi pierna derecha, me la metió otra vez esta vez sin demora, me agarro de mi muslo izquierdo y de la cintura y volvió a darme, parecía un poseso, desencajado, traspirado, emanaba un olor que solo a él se lo sentí, el olor de un macho satisfaciéndose de mí, mis manos no podían tocarlo y eso me desesperaba, solo podía arañar las sabanas, cada pocos segundos se detenía a mordisquearme los pezones y a darme lengüetazos en la boca, hasta que decidió no hacer más esas paradas y a fijarse solo en el bombeo, cada vez más seco y parejo, volví a insultarlo y me abandone en estertores, era un orgasmo atrás del otro, grite, chille, tuve ganas de llorar, otra vez lo insulte y quede rendida, solo tenia ganas de una cosa, de verlo terminar entonces decidí y le dije, “Javi por favor, quiero chupártelo otra vez” a lo que sin contestarme se arrodillo en la cama, fui hacia él en 4 patas y empecé a chupárselo todo, como podía me metía su verga en mi boca, lo lamí todo lo que pude y no lo que quise, con su glande entre mis labios le pregunte “te gustaría?”, “que?” me contesto, “acabarme en la boca?” volví a preguntarle, “claro mi amor” me respondió, y empezó a serrucharme la boca, tomándome de la nuca, me la hundía todo lo que podía en la garganta, mientras se estiraba para acariciar mis nalgas, incluso se humedecía los dedos y jugaba con mis esfínter, levantaba aquella verga y me metía cada uno de sus testículos en la boca, los chupaba como caramelos, los sentía latir llenos de semen, de semen que quería probar, pero no me dejo. De repente dio un salto hacia afuera de la cama, quede confusa sin moverme, dio la vuelta por detrás mío, yo seguía en 4 patas me abrió con sus manos las nalgas y empezó a lamerme el ano, pasaba su lengua por toda mi raja, se detenía en el orificio mismo, jugaba con la punta de su lengua e intentaba meterla, hacia años que yo no tenia sexo anal, si no fuera por el pavor que me daba aquella verga monumental, no me disgustaba la idea, estaba a punto caramelo, entre su saliva y los fluidos de mis anteriores orgasmos, mi cola estaba muy lubricada, me ponía eléctrica cuando lamia mi periné y luego introducía lo más que podía su lengua en mi cola, continuo así hasta que me derrumbe sobre la cama del gusto que me daba aquella chupada exquisita, él se acostó sobre mí para seguir su labor, yo mientras jugaba con mis pies con su verga y testículos, me fascinaba sentir con mis pies su falo duro, estaba tan excitada y con tantas ganas de probar su leche, que sin pensarlo le consulte, “mi amor , queres metérmelo en mí cola?”, me contesto ”ahh Pili, es lo que más deseo en el mundo, años, años que me enloquece tu culo, estas nalgas duras y enormes, que ganas tengo Pilar”. Fue subiendo como estaba hasta quedar a la altura, los 2 boca abajo, él sobre mí, me apuntalo su vergón en mi cola y fue dejando que la presión de su peso fuera el que me introdujera aquel enorme glande, la lubricación no parecía la necesaria, se levantó rápidamente fue a la mesa de luz donde estaban mis cremas, agarro crema humectante me la unto bien en mi agujero, hizo lo mismo con su verga y volvió a apuntalarme, ahí si, ahí si sentí que mi ano empezaba a ceder, un frio recorrió mi espalda desde la nuca hasta mis pies, como si una navaja recorriera desde mi ano a mi vagina, que me desgarraba, grite de dolor, decidí morder la sabana para no volver a gritar, ya el dolor se mezclaba con placer, sentía ganas de irme de cuerpo pero también a la vez como un vacio y su consecuente ganas de sentirme llena, cuando sentí que ya había vencido mi esfínter aquella verga y que mis entrañas se llenaban felizmente, Javier me dijo al oído “ya esta mi amor, lo peor ya paso”, a lo que ingenuamente le pregunte “ya esta? Entró toda?”, Javier quiso tranquilizarme pero logro lo contrario diciéndome “no mi vida, casi la mitad”, “Casi la mitaaad!!!, me vas a matar, por favor Javi se prudente, me encanta pero me asusta, nunca me metí algo así”, a lo que Javier sonriendo ahora si me tranquilizo, “seria incapaz de darte dolor, solo quiero verte gozar, cuando vos me lo pidas la saco” y así lo alenté entonces “mmm, mi amor tranquilo, ya me relaje otra vez, ahora que te quedaste con ella adentro y quieto, ya no siento dolor y me calienta saber que estas disfrutando mi cola, me encanta que disfrutes mi cola, que tan loco te vuelve”, estas palabras fueron como un detonador de besos, caricias, apretones, mordisqueos y un dulce y suave bombeo de Javier hacia mí, mi cola se ponía golosa y en cada empelloncito se preparaba para él levantándose tímidamente, sin darme cuenta el dolor se había borrado y solo sentía un placer celestial cada vez que aquel pedazo del gran pedazo me invadía los intestinos, Javier iba tomando confianza y seguro del placer que me estaba dando cada vez me daba un poco más, yo lo notaba porque puntualmente volvía alguna gota de dolor, pero decidí dejarlo ya y no intimidarlo otra vez ya que el goce era mucho mayor que el dolor. Así estuvimos un buen rato, mientras yo lamia sus manos él me besaba la oreja, el cuello, mis pies y piernas envolvían los suyos por detrás, Javier se detenía unos segundos para que mis entrañas se adaptaran todo lo que podían a aquel tamaño, sentía su verga en mi culo como una brasa cada vez más caliente, hasta llegue a sentir como latía, sus testículos que rozaban mis nalgas parecían granadas a punto de explotar, yo sentía como mis flujos volvían a aparecer en mi vagina de la excitación que me generaba aquella enculada y cada vez mi cola lo desafiaba más empinándose a cada embestida, empecé a gozar de una manera inédita para mi, quería aquella verga de una vez por todas entera en mi interior, estaba tan caliente, que volví a insultarlo y a desafiarlo a que me la metiera toda lo antes posible, Javier perdió todas las formas dejo los besos se apoyo en sus brazos y me la hundió hasta el fondo, quise llorar, chille, berree, patalee, lo insulte, goce, al fin, al fin tenia toda aquella verga adentro mío, que disfrute, que sensación, que goce, que placer inaudito, sentía partirme en 2 y me encantaba, mis pezones parecían estallar, mi vulva estaba mojadisíma e hinchadísima, mi cola exhumaba jugos que se mezclaban con el sudor de nuestros cuerpos y la crema que nos lubrico, y ese olor me volvía loca. Tenia la sensación de tener un corazón en mi cola de cómo le latía la verga a Javier, me daba tan fuerte, como castigándome, el chasquido de su pelvis en mis nalgas era estruendoso, su verga entraba ya como cuchillo en la manteca, sentía tan próximo mi orgasmo, que tome la decisión de incorporarme con la ayuda de mis brazos, venciendo el peso de Javier, para quedar en 4 patas apoyada en mis antebrazos con toda aquella maravillosa pija en mi cola, Javier ya estaba desencajado por completo, me separo las piernas con las suyas, se afirmo en mis caderas con sus manos, hundía los dedos en mis carmes y me asía como un juguete contra él, era tanto el bombeo que sus bolas me enloquecían cuando como latigazos chocaban contra mi vulva, con la voz agitadísima me pidió “Pilar, Pili, háblame sucio, decime cosas cerdas”, detuve un instante mi goce para sonriendo contestarle, “Javi, mi amor, quiero ser tu puta, la más puta que te hayas cogido, siempre voy a ser tu putita, me vas a coger como y cuando quieras” esto me recontracalento hasta mí, años, pero años que no podía decirle esto a nadie, lo mejor era que a Javier se lo estaba diciendo de verdad, tantas cosas invadían mi cabeza en aquel momento maravilloso, que sentí por primera vez en mi vida un orgasmo en mente, alma y cuerpo, una catarata salía entre mis piernas, me empalaba aquella verga sola, cuando salía la apretaba con mis nalgas como para no dejarla salir más, me incorpore del estallido en mi interior, llevándome a adelantar mis piernas, quede arrodillada, con Javier también arrodillado detrás mío y con aquel vergón ensartado hasta el fondo, Javier no paraba, esta vez me agarro por los hombros me inclino un poco hacia adelante, me apoye con mis manos en mis muslos y sentí a Javier ponerse rígido cuando en mi interior sentí uno, dos, tres latigazos interminables de su semen, y luego pequeñas acabadas también 3 o 4, que inundaron mi cola, me corrió un escalofrió por todo el cuerpo, sentí hasta el cabello erizado y otra vez una catarata en mi vagina y explote junto con Javier en otro orgasmo de sueño. Con un pacto silencioso decidimos no sacar su verga de mi cola, nos besábamos y acariciábamos, mientras iba bajando la erección y al mismo tiempo saliendo poco a poco aquel miembrazo de mis entrañas, podía ver, lo hinchado que lo tenia, humeante, rojo, con restos de sus semen y mis heces. Camino a la ducha entre besos y caricias, no podía creer que me había metido todo aquello, con menos excitación parecía imposible, que aquel vergón había estado entero en mi cola, Javi se metió primero a la ducha, yo preferí aliviar mi incontinencia en el wc, provocada por el tamaño que tenia mi ano después de la faena que le había dado mi yerno, era para mi un espectáculo ver como Javier mientras se duchaba se lo enjabonaba, lo movía y lo masajeaba de forma muy sexy, mi mente se fue poniendo monotemática, se me estaba fijando la idea de mamársela otra vez pero hasta que explotara en mi boca y poder probar su sabor, quería chupársela, saborearla, comérmela, me ponía inquieta conocer el sabor de su semen. Decidí entrar en la ducha con Javi, me recibió con un largo beso en la boca, que termino cuando encontró mis pechos con los pezones erguidos, recordamos entre risas cuando mi marido se oponía al noviazgo con mi hija, su sentido profético tenia su morbo, quien iba a decir que aquel yerno no querido le estaba dando la mejor cepillada de la vida a su misma mujer, yo mientras sobaba aquel vergón, lo masajeaba, lo masturbaba, no tarde mucho en ponerme de rodillas, el agua de la ducha me daba en la cara y empezar a lamerlo todo, levantándolo y chupando sus bolas una a una, lamí con la ayuda de Javier por detrás de sus bolas recorrí todo su periné con mi lengua, me fascinaba sentir como aquella pija se iba poniendo gorda en mi boca, de verdad empezaba a latir, vena que aparecía la recorría con mi lengua, Javier hizo el intento de levantarme seguramente para volverme a penetrar pero mi porfía lo hizo desistir y dejarse, se recostó contra la pared de la ducha, sentí que mi cometido estaba intacto, cada vez trataba de abrir más mi boca para que entrara más de aquel tesoro, jugueteé con mi lengua en toda aquella verga, cuando lo miraba con ella en la boca Javier cada vez más excitado, me acariciaba la cara y me ayudaba desde mi nuca a acelerar la chupada, sentí unas gotas de su precum, las disfrute y acelere más, masajeando sus bolas con mis manos sentí lo cargadas que estaban de semen para mí. Dos fuertes y larguísimos chorros, de semen, calientísimo, espeso, acido y salado fueron directos a mi garganta, tuve que sacar un poco de aquel vergón para no ahogarme, luego una ráfaga de acabadas cortas fueron llenándome la boca de aquel semen tan deseado por mí, Javier se derrumbo contra la pared, yo se la mordía y masajeaba cada vez más sus testículos, para sacar hasta la ultima gota, cosa que logre llevándola en la punta de la lengua desde su orificio, seguí y seguí mamándola hasta que volviera a estar como la encontré en la ducha. Me fascina dar sexo oral y la verga de mi yerno era el premio de mi mejor fantasía en mi vida, no quería dejar de chuparla nunca más, así fue el resto de nuestra estadía en Luján y el principio de nuestra relación, además de ser insospechada por todo el mundo lo que más la hace excitante es el don que tiene Javi de hacérmelo en los lugares más insólitos, prohibidos y llenos de peligro, como en el viaje de regreso, cuando en la oscuridad y silencio de la noche en el coche cama, fuimos besándonos y tocándonos, llevándome debajo de su frazada para que volviera a mamársela de regreso a casa, como una adolescente, llegue a mi casa con su sabor en mi boca. No hay dudas para mí, cada vez me convenzo más que estoy decidida a ser hasta que me muera, la puta de mi yerno.... Continue»
Posted by dygord 1 month ago  |  Categories: Anal, Mature, Taboo  |  Views: 4902  |  
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Candente historia de verano (parte 1)

Le vengo a narrar una historia de un candente verano, Cuando encontré deseo, excitación y placer en donde no había notado.
Cuando chavo, en vacaciones de verano asistía a un deportivo en donde realizaban actividades físicas y de recreación, ahí conocías a chicos y chicas con los que jugabas y convivías por 4 fines de semanas, muchos buscábamos nuestro “amor de verano”, alguna chica con cual pasar el rato sin responsabilidades después de esas 4 semanas. Todos siempre nos peleábamos por las chicas más lindas y delgadas; pero, este verano para mi cambiarían mis prioridades. Este verano sin saberlo se lo dedicaría a Laura, la chica algo rellenita, piel morena y con un corte de cabello tan corto que se veía como de varón, la típica chava fea que nadie pela. Al parecer la pubertad estaba siendo bastante generosa con Laura, cosa que a mí me interesaba más que una simple cara bonita.
El primer día de actividades siempre empezaba con un día completo en las albercas del deportivo. Ahí seria donde yo le tome interés a Laura, ella llevaba un traje de baño de una pieza color azul obscuro con un escote algo pronunciado que dejaba ver sus grandes senos, y más cuando dentro de la alberca daba brincos para sobresalir del agua, cada brinco que daba dejaba más al descubierto sus grandes pechos, porque el agua jalaba el traje de baño hacia abajo, eran dos enormes bolas de carne que subían y bajaban con cada salto que daba, incluso dejaban ver un poco de sus areolas cafés; yo estaba extasiado al tenerla enfrente de mi viéndole sus hermosos senos, pero mi hermana se dio cuenta y le dijo que se pusiera una blusa porque estaba enseñando de más. Momento después nos pasamos a los toboganes, nos subíamos en grupos de tres en tres y yo procuraba subirme atrás de Laura, mientras subíamos las escaleras le veía las nalgotas y ya sentados para lanzarnos por el tobogán me decía: agárrame fuerte!!! Y ella tomaba mis manos y me jalaba los brazos para que la abrazara por la cintura; me gritaba mientras bajábamos: apriétame!!! Y yo con gusto la apretaba contra mi pene, sentía como sus nalgas rozaban mi verga dura y caliente; cada que subíamos la abrazaba y la jalaba hacia mí; de vez en cuando bajaba mis manos donde tentaleaba su vello púbico por encima de su traje de baño, a ella no parecía m*****arle y yo continuaba agasajándome con su cuerpo. Al final de la tarde y ya bastante cachondo y excitado por Laura decidí formular un plan para irme ganado su confianza poco a poco y a su vez incrementando su deseo por mí, para que ella se entregara a mí con deseo y lujuria. De regreso platique con ella hasta llegar a su casa donde le dije que si quería ser mi novia durante este verano y ella contesto inmediatamente que sí; excelente, yo le gustaba a ella; eso era bueno, no desconfiaría tanto de mí. Nos estuvimos besando y acariciando a fuera de su casa hasta que llego su mamá y su hermano, entonces me retire a mi casa a esperar al próximo fin de semana.
El segundo día, salimos del deportivo y nos fuimos para su casa; su mamá y su hermano tardaban dos horas en llegar después que nosotros, entonces tendría dos horas para estar con Laura solos en su casa. Llegando a su casa, pasando la puerta se volvió un frenesí de calentura y deseo, los besos que nos dimos la semana pasada no eran nada comparados con la voracidad de Laura contra mi boca, parecía que quería comerme; yo la apretaba fuertemente contra mi cuerpo, bajaba mis manos por su espalda y tocaba sus nalgas, ella se estremecía de gusto, sentía como aplanaba sus enormes senos contra mi pecho como si quisiera incrustarlos en él, pasamos de la sala a su cuarto y todo se volvió más cachondo cuando nos acostamos en su cama, Laura arriba de mí, me besaba y tomaba con sus manos mi cabeza, me despeinaba y me apretaba contra su cara; Claro al no tener de dónde agarrarme, me agarre de sus nalgas; las apretaba y masajeaba excitado, la empujaba contra mí para que sintiera mi pene erecto y ella se frotaba de arriba a abajo contra mi cuerpo, como si la naturaleza le dijera que ese movimiento era el correcto. No quise apresurar las cosas, no intente desnudarla ni tocar sus partes íntimas desnudadas esa tarde; estuvimos así por casi hora y media cuando me dijo que iba al baño y me dejo ahí en su cuarto, como buen pervertido cachondo comencé a escudriñar entre su ropa interior revisando sus calzones y sus brassiers; tenia lencería bastante neutra, unos brassiers de copas grandes y calzones normales, nada especial, entonces me pase al cuarto de sus papas y revise la de su mamá; ahí estaba lo bueno, tanguitas de encaje y brassiers de media copa también de encaje y muchas trasparencias bastante sexys; esto me serviría luego.
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Posted by canorem 2 months ago  |  Categories: Voyeur, First Time, Hardcore  |  Views: 833  |  
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UNA HISTORIA SOBRE MAL SEXO

Su supone que mi generación sabe muchísimo de sexo desde muy joven, y posiblemente sea cierto que teníamos muchos conocimientos teóricos cuando estábamos en el instituto, pero la verdad es que en la práctica éramos unos completos ignorantes. Esto conducía a situaciones como la que yo viví, en la que te llevas años teniendo relaciones con tu chico sin conseguir un solo orgasmo y, lo que es peor, sin ser consciente de que eso puede arreglarse fácilmente.

Mi primer novio fue Pepe, un chico con el que estuve saliendo dos años y medio, prácticamente hasta que empecé la universidad. Debo advertir que no rompimos por nada relacionado con el sexo, simplemente porque estábamos en una edad de cambios, de tal modo que un día nos dimos cuenta de que estábamos en extremos opuestos. No obstante, tengo la sensación de que si hubiésemos tenido mejor comunicación la relación podría haber continuado y, de paso, nuestra vida sexual podría haber sido muy distinta.

Pepe era un chico estupendo, y creo que aún lo sigue siendo. Es cariñoso, es simpático y tremendamente leal. Cuando empezamos a salir, él ya había tenido al menos una relación previa, por lo que era el “experto” en sexo. Yo tenía un montón de teoría en la cabeza, pero lo cierto es que nunca había llegado más allá de darme besos y algunas caricias por encima de la ropa con algún chico. Además, Pepe tenía una gran actitud de seguridad ante el sexo, como si supiera en todo momento lo que estaba haciendo. Y a pesar de todo ello, yo no conseguía un orgasmo. No digo que cuando nos acostábamos lo pasase mal, porque no era un rato desagradable, pero cuando veía cómo él acababa debo reconocer que me sentía un poco rara, como si me faltase algo.

Durante mucho tiempo, pensé que yo era frígida. Sé que es ridículo, porque en la cama me excitaba muchísimo, pero presuponía que había algún tipo de problema que me impedía disfrutar. A fin de cuentas, muchos de mis amigos me comentaban que sus novias no tenían orgasmos, y aunque en las películas porno podías encontrarte orgasmos femeninos por todos lados, yo ya tenía edad suficiente para saber que aquello no podía ser utilizado como una fuente de información demasiado fiel.

El problema de Pepe, no obstante, era el que tenéis muchos chicos con vuestras primeras parejas (y algunos con todas sus parejas): escaso conocimiento del cuerpo femenino. Él estaba acostumbrado a excitarse rápido y tener ganas de sexo, disfrutar más cuanto mayor velocidad alcanzaba, correrse y GAME OVER. El primer problema es que en el caso de las mujeres tenemos que estar bien lubricadas, y para eso es importante jugar y tocar antes de penetrar, o de lo contrario, incluso aunque la penetración no nos duela, nos va a hacer sentir incómodas y obviamente nos va a dificultar el orgasmo. Otro problema es que nosotras solemos tardar más en alcanzar el orgasmo, por lo que alcanzar velocidad de hiperespacio puede hacer que el chico llegue a su destino demasiado pronto, incluso cuando nosotras aún no hemos salido de órbita. Comenzar practicando a la chica algo de sexo oral, variar el ritmo del acto sexual e incluso ayudarla a acabar con un poco de masturbación suave son maneras seguras de conseguir que tu chica se sienta mucho más cómoda y satisfecha en la cama.

El error que tuvimos fue no afrontar el tema del sexo. Cada hombre y cada mujer es diferente, por lo que no tienen por qué gustarle las mismas cosas que a otra persona. A lo mejor Pepe había tenido grandes resultados con su pareja anterior, no lo sé, pero yo sentía que el sexo era una cosa que yo hacía más porque le quería que porque lo disfrutara. Si hubiésemos hablado sobre el tema, sobre qué me gustaba y cómo me gustaba, estoy segura de que habríamos mejorado y, además, habríamos obtenido mayor confianza como pareja. Pero él no estaba muy abierto al tema, y yo misma tampoco estaba segura de que no fuese cosa mía.

Pero entonces pasó algo inesperado: descubrí el porno amateur. Fue hablando con mis amigos durante una partida de rol. Me contaron que habían encontrado una página web en la que todos los vídeos eran de parejas reales, y aunque eran tremendamente pobres en medios, resultaban mucho más realistas. Al escucharlo, rápidamente me planteé: “¿Tendrán orgasmos esas chicas?”. Y sí, muchas tenían orgasmos. Y yo quería uno, desesperadamente.

En ese momento es cuando empecé a experimentar con mi propio cuerpo. Anteriormente me había tocado alguna vez, pero había sentido una mezcla de rubor y calor que me habían hecho parar. También hay que tener en cuenta que no sabía muy bien qué hacer, pues había sentado todos mis esfuerzos en el clítoris y la vagina. Pero ahora, al ver aquellos vídeos, empecé a estimular diferentes partes de mi cuerpo: a acariciar mis pechos y mis pezones, mi vientre, mis piernas... sin siquiera empezar a masturbarme, me sentía mucho más caliente de lo que jamás había estado con Pepe. Al principio me costó, pero finalmente, tras intentarlo a lo largo de varios días, conseguí tener mi primer orgasmo. ¡Aquello era otra cosa!

Como nuestra comunicación sexual no era muy buena, esto no sirvió para solucionar el auténtico problema. Una vez me intenté masturbar mientras él me penetraba, pero se enfadó un poco porque sentía que yo no estaba prestándole atención, de tal modo que mi rutina sexual pasó a excitarme estando con él y luego, generalmente a solas mientras él se duchaba, masturbarme y terminar lo que él había empezado. Aquello no me parecía raro, al contrario, me resultaba una solución magnífica para que tanto él como yo disfrutáramos.

Al entrar en la universidad, como ya os he dicho, nuestra relación acabó. No recuerdo haber pensado en ningún momento que el sexo era malo y que por ello iba a dejarlo, aunque sí pensaba que no teníamos toda la comunicación que necesitábamos. Y entonces, algún tiempo después, me acosté con un chico de mi clase, ¡y qué cambio! No es que fuera más guapo, más fuerte o más experto, simplemente que me iba preguntando cómo iba, si estaba cómoda, si quería que fuera más rápido o más despacio. Ese día me di cuenta de que, aunque creía saber mucho sobre sexo, realmente no sabía nada. ¡Era hora de recibir lecciones prácticas!... Continue»
Posted by gadessexi 11 months ago  |  Categories: First Time  |  Views: 247  |  
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historia caliente

Res**té una foto antigua de un baúl que guardo en el desván. La tenía bien escondida, bajo llave, junto con otras, que iré mostrando poco a poco. Creo que ésta fue en el otoño de 1996, cuando yo tenía 17 años recién cumplidos. Trabajé como camarero en un club social de la tercera edad. Trabajaba para ahorrar un dinero para ir a la universidad. Por alguna razón que desconocía, en ese club social eran todos hombres. Como aún hacía calor, yo llevaba una camiseta blanca muy corta que se me subía por encima del ombligo al caminar, por efecto de mis prominentes caderas (a los quince había empezado un tratamiento de hormonas). El pantalón de algodón tenía el elástico de la cintura roto, y al contrario de la camiseta, se bajaba. Como yo llevaba la bandeja de arriba a abajo con las dos manos, cuando llegaba a las mesas el pantalón había resbalado por mis caderas, y apenas se aguantaba allí donde acaba el vientre y empieza el pene, haciendo evidente que no llevaba braguitas debajo. Al principio lo pasé mal. Intentaba aguantar la bandeja con una mano y subirme el pantalón, pero casi se me caen las cervezas, así que no lo volví a intentar. Ni que decir tiene que esto excitaba muchísimo a los señores que había allí, y yo iba notando las miradas disimuladas y los evidentes silencios cuando me acercaba a las mesas. Recuerdo que era como si aguantasen la respiración, hasta que dejaba la bandeja en la mesa y me subía el pantalón. Pero al pasar entre las mesas, alguna mano me rozaba tímidamente las nalgas. Empecé a divertirme con aquello cuando vi que casi todos trataban de mirarme disimuladamente, como si les diera vergüenza que los compañeros de mesa los pillaran. Al lado de la ventana, un grupo de hombres jugaba a los dados en una mesa con tapete verde. Me pidieron que les llevara diez cervezas. Al agacharme para sacarlas de la nevera yo ya era consciente que mis pantalones no estaban en la cintura. Cargué las botellas en la bandeja y salí de detrás de la barra. El barullo general se convirtió en un silencio total a la que dí tres pasos. A medio camino, el pantalón se aguantaba en el inicio de mi pene, que había adquirido algo de volumen, aunque no estaba del todo erecto. Notaba ese ardor que sentía siempre que me excitaba, justo en la zona entre el escroto y el ano, la que a mí me gusta llamar "mi coñito". Notaba como las paredes de mis nalgas carnosas se rozaban entre sí al caminar, y como los hombres me miraban ya descaradamente. Cuando llegué a aquella mesa, apoyé mi vientre sobre una de sus esquinas, de manera que entre mi cuerpo y la mesa evitaba que cayera el pantalón. puse la bandeja sobre la mesa y empecé a repartir las bebidas, pero sin intentar levantar el pantalón. Los cinco tipos que estaban jugando me rodearon de inmediato, y otros tantos vinieron de otras mesas, y se pusieron alrededor. Alguien puso su mano en mis nalgas, y como si se hubiera abierto la veda, un montón de manos empezaron a manosearme todo el cuerpo. Muchos me querían besar, pero a mí eso no me gustaba. Los más atrevidos se sacaron la polla fuera, pero solo un par de ellos la tenía bien dura. La mayoría de ellos, al tocarla (me llevaban la mano hasta su polla) la tenían más bien blanda. Uno me metía los dedos entre las nalgas, los sacaba, se los chupaba y con los dedos mojados me acariciaba el ano hasta que me metía el dedo dentro, primero uno, luego dos, y cuando yo notaba que me dolía le apartaba la mano, pero el tipo volvía a meterme los dedos. Otro me masajeaba los huevos, otro me chupaba las tetas y mordía mis pezones, mientras que el que me había pedido las cervezas se agachaba para chuparme la polla. Pero uno de los que la tenía más dura, el de la camisa azul, me ordenó que me pusiera sobre la mesa, y estando allí me metió la polla en la boca. Yo recuerdo que le hice una mamada profunda, una de las mejores que recuerdo, y fué la primera vez que un hombre se corrió en mi boca. En ese momento me dió asco, y cuando la retiró de mi boca quise escupir todo aquello tan salado en el suelo, pero al alargar el cuello para no hacerlo sobre el tapete verde, otra polla penetró mi boca y parte de la leche cayó sobre el tapete y parte me la tragué. Creo que chupé cinco pollas, y mientras mi boca se llenaba de semen, oí como se organizaban para follarme, pero no todos pudieron. primero porque yo hasta entonces había hecho el amor pocas veces, (me dolía mucho cuando me penetraban) y en consecuencia tenía el ano, digamos, pequeño. Y segundo porque algunos de esos hombres eran muy mayores, y no se les ponía bien tiesa como para penetrarme. En cambio el tipo de la gorra, que siempre estuvo como apartado, supongo que porque le daría asco que yo tuviese pene, vino casi al final, cuando ya lo habían intentado siete u ocho tipos, me cogió por la cintura, me hizo darme la vuelta, y boca abajo sobre la mesa, con una pierna encima y el pié derecho en el suelo, y bien separadas las piernas, me apartó las nalgas hasta el dolor y me la metió de a poco, sin apretar demasiado, hasta que la tuvo dentro, y entonces, cuando ya resbalaba bien, me folló el ano a buen ritmo durante un rato que a mi me pareció larguísimo, porque yo ya me había corrido dos veces, y empezaba a estar cansado, y porque los demás ya empezaban a retirarse, sin decirse una palabra, limpiándose con las servilletas la polla, y acomodándose los pantalones mientras se dispersaban. Uno que tenía una Polaroid me sacó esa foto en algún momento, y me la regaló. Curiosamente, al día siguiente nadie comentó nada, y muchos de los hombres que ví aquel día no volvieron por allí, al menos durante los dos meses que trabajé allí. En los días siguientes, varios tipos me propusieron ir a su casa, pagando, y algunos me follaron en los servicios. En dos meses pude sacarme el dinero de la matrícula para la universidad. A veces pienso que si en aquella época hubiera existido el Viagra, esa noche hubiera tenido que volver a casa reptando.... Continue»
Posted by susonn 10 months ago  |  Categories: Voyeur  |  Views: 260  |  
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Me pidieron un tributo y una historia ,para rodolf

Me gustaría que nosotros estemos de pie yo por detrás de Andrea , besando su cuello ella con un perfume suave , solamente sintiéndolo yo , diciéndole al oído , Andres ahora seras mi hembra y le sacaras toda la leche a este macho y con tu cornudo marido mirándonos , eres una mujer , bella déjame descubrirte , y tratarte como lo mereces , ella con su mano el mi nuca calentándose. luego acercando mis labios a sus labio y con su otra mano acariciando mi polla que a esa altura esta tiesa y jugosa. yo con mis manos acariciando su cuerpo , tetas y sus labios vaginales , sintiendo su humedad , luego ella , me encamina a la cama en la cual ustedes se aman , colocándose en cuatro pero con su cabeza al frente de mi pollon . empezando con su lenguita acariciando mi glande hinchado y rojo , disfrutando cada probada y colocándose a gemir , desesperada como perra en celo esperando ser penetrada , y mientras lo chupa mas y mas empieza a mover su cola pidiendo polla para ser penetrada , pero no , aun no le digo y tu pajeandote frente a nosotros , y ella diciéndote , " estúpido" esas palabras, te excitan .
luego . la doy vuelta y se habré y flecta sus piernas creando una linea recta entra las rodillas y sus pies y quedando bien abierta me ofrece su flor semi peluda y sus labios gruesos . en la cual empiezo suavemente con mi lengua a explorar su intimidad , también mi dedos cumplen su parte , con ese olor a sexo, y humedad saliendo liquido de oro. saboreando todo , gimiendo y gimiendo , despavoridamente ida. y sumida al placer.
se descontrola me hace acostar , y con todo mi pollon parado , ella se coloca encima y como si conociera el camino se carga y llega a la entrada de su chochito , y sin hacer presion este se desliza en esa tibieza y humedad , y empieza a cabalgar subiendo y bajando , dejando mi polla brillosa de humedad. y haciendo circulo sobre mi haa , hah ha rico , rico rico , dale mas dale mas , , yo le digo siiis si si haci mi perra . asi . sigue que rica, y yo te digo que hembra tan caliente tiene rodolfo. agarrándole su culo y haciendo con mis dos manos el símbolo de cornudo . luego como macho ,la saco , la coloco en cuatro y sólita ella lo hace y me para su culo , para recibir este pollon , hasta el fondo de una sola, la humedad hace que se deslice solo , y es tanta que se forma una espuma blanca , de tanta excitación , mi fluidos y los de ella. a su vez escuchando mis bolas chocando en su vagina . plasch plasch plasch .
luego la coloco de frente se habré sólita para recibir este pollon , se resbala sólito hacia su interior . diciéndome a la oído , eres mi macho haz lo que queras conmigo soy tu hembra. con esas palabra , me empiezo a correr inundando ese chocho rico con una acabada sin parar tu ves como le sale la leche entre mi pollon y el chuchito de ella . y tu tieso masturbándote y quieres acabar en su boca , ella te mira y te dice no , esa boca ya es de mi macho , el es único que puede acabar hay. y acabas en la cama . con una lechada fenomenal. por lo excitado que esta .

después te relato la segunda parte . ... Continue»
Posted by intensos 1 month ago  |  Categories: Voyeur, Group Sex  |  Views: 577

TODA UNA MUJERCITA

Ahora tengo 14 años, pero desde muy jovencito empece a notar que me iban mas las pollas, y que mi culito estaba hecho para dar y sentir placer. Siempre he sido muy femenino y amanerado; mido 1,65,sin ningun pelo en el cuerpo, salvo en el pubis, que me afeito. De cinturita estrecha y con un culo muy femenino. Soy igualmente rubito y de rasgos faciales muy aniñados. Creo que podria pasar por una niñita.

Como decia, desde siempre me atraian las pollas.

Cuando veo alguna foto de una pareja follando, siempre me identifico con la mujer, y pienso como me gustaria estar en el lugar de ellas. Tambien, en internet, descubri las webs de travestis... como me excitaban aquellas fotos. Aquellos cuerpos tan femeninos, siendo penetrados por grandes y vergas. Pese a que todos las travestidos eran actrices me calentaba mucho ver que algunas mostraban en sus penes unas buenas erecciones, señal evidente de que les gustaba lo que les hacian. Otras paginas que descubri eran de hombres, jovencitos, que se vestían de mujer y eran follados... aquello sí que me calento. Muchos de los chicos que salian vestidos de mujer, podian pasar tranqulamente por unas de ellas. Verlos en aquellas poses, con las falditas levantadas, el tanga corrido hacia un lado, sus culitos en pompa, y siendo penetrados, me hacia querer ser uno de ellos.

Pero mi mayor fanatsia era ser penetrado por un hombre negro, maduro, con un enorme pene. Recopile de internet abundantes fotos de negros, algunos con enormes pollas. Me imagine a mí mismo, vestido de mujercita, siendo follado por alguno de aquellos semnetales. Mi culo ardia de lujuria.

Muchas veces cojia algun tanga de alguna de mis hermanas y me las ponia. Me subia a ala cama, me colocaba con mi culito en pompa, y empezaba a masturbarme imaginando que detrás tenia algun negrazo de nabo inmenso penetrando mi culito con lascivia.

Un fin de semana me iba a quedar solo. Asi pues tendría oportunidad de hacer parte de mis fantasias. Asi, solo en casa, abri el cajon de ropa interior de mi hermana, y seleccione un tanguita negro, que me quedaba muy ajustado y sexi. Busque en el armario y halle un vestidito muy ajustadito. Me lo puse, y parecia hecho para mí. Tambien encontra una peluca de color rubio y finalmente acabe poniéndome un poco de maquillaje, que complete con unos zapatitos de tacon. Cuando me mire en el espejo no daba credito a lo que veia: una hermosa niñita rubia era la imagen que se reflejaba. Adopte muchas posturas contemplando mi femenino cuerpo y sobretodo me calento contemplarme a mi misma con la falda levantada y mi culito bien ofrecido solo tapado por el tanguita. Mil imágenes se me vinieron a la mente contemplando esa imagen en el espejo. Y llegue a la conclusión de que queria que mi culito fuese desvirgado por un macho de gran polla.

Asi pues decidi salir a la calle vestida de aquella forma, esperando encontrar un hombre que me hiciese mujercita del todo.

Ya en la calle, note muy excitada, como muchos hombres, sobre todo maduritos, se volvían a comtemplar mi delicioso culito, que yo muy femeninamente movi al andar. Pasaba por una nenita sin ningun problema.

Decidi coger un autobús y desplazarme a un barrio de la ciudad, donde sabia que vivian muchos emigrantes africanos. Estaba decidida a que me follase un negro. El autobús iba lleno de gente, asi que con cierta deficultad me abri paso hasta el final del vehículo. Note como entre apretujones, muchos aprovechaban para sobar mi culito, con gran placer para mí.

Por fin me acomode al final, apoyada en la barandilla y mirando hacia fuera. La gente entraba y salia del autobús. En una parada, un hombre de unos 55 años sé subio, llevaba solo una chilaba y era negro, negrísimo!!!!....al pricipio no le di mayor importancia, sin embargo note como intentaba entre la gente llegar hasta donde yo estaba. Por el cristal me percatre como sé abria paso entre la gente hasta quedar justo detrás mia. Una cierta excitación empezo a aparecer en mi cuerpo. Debido a la cantidad de gente que habia en el autobús, y a los continuos movimientos del vehículo, el negro cada vez estaba mas pegado a mí, igualmente mi calentura iba subiendo, dado que los apretujones que me daba el negro no eran casuales. Asi en uno de ellos, el negro quedo enteramente pegado a mi culo. Un escalofrio de lujuria me recorrio al notar contra mi culito algo realmente grande, era su polla!!!!!...y tenia que ser enorme!!!....asi que me deje hacer, y no separe mi culo del enorme nabo del negro. Este vio mi total colaboración y que yo me dejaba hacer, asi que sin despegarse de mí puso una mano en mi cinturita y lentamente empezo a bajar hasta una de mis nalguitas que sobo a placer. Yo ya estaba totalemente entregada, y mi polla estaba más tiesa y dura que nunca dentro del ajustado tanguita. A la vez, yo me agache ligeramente para dejar mi culito mas ofrecido. El negro continuaba con su manoseo en mi traserito. Su mano habia llegado entre las dos nalgas y paseaba su dedo por mi rajita, presionando ligeramente la entrada de mi ano, lo que me hizo suspirar profundamente. Continuo hacia abajo, entre mis piernas hasta llegar a mi polla que toco.

Lejos de desagradarle el negro volvio a mi culo, me habia subido la falda y mi culito casi estaba al aire. Entonces llego el no va más. Muy caliente note como me pasaba algo muy grande y gordo por entre mis nalguitas... era su polla!!!!!...y era enorme!!!! Hubiera dejado que me la metiese alli mismo. Y no andaba desencaminada, ya que ante mi asombro el negro aparta el tanga de mi culo, y apoyo su enorme nabo en mi agujerito.yo ardia de vicio y lujuria. Sin embargo no estaba nada lubricada, y aquel enorme trozo de carne iba a costar trabajo que entrase. El negro parecio leerme el pensamiento, y al momento note como sus dedos ensalivados pasaban por mi agujerito metiendose en mi culito para lubricármelo. Yo suspiraba de gusto notando los dedos del negro hurgando en mi ojete, sin importarme estar dentro de un autobús, rodeada de gente, que parecian estar ajenos a lo que pasaba. Cuando el negro penso que mi agujerito estaba bien lubricado, cambio sus dedos por su nabo. No me lo podia creer, me la iba a meter! alli en medio!!!!!!...Lentamente el negro empezo a empujar y mi culo sé abrio para acoger a mi primera polla.contrariamente a lo que imaginaba, la polla se deslizaba fácilmente por mi estrecho culito, grande y gorda. Yo me mordia los labios para no gritar de gusto. Lentamente el capullo entra, y el resto de aquel enorme nabo después, cm a cm.....

Mis ojos estaban en blanco del placer que sentia. Calculaba las dimensiones de aquella polla que no habia visto... lo menos 24 cms. De carne dura y caliente. Estaba excitadísima, mi corazon latia a mil por hora, me estaban haciendo toda una mujercita! Finalmente, note el cuerpo del negro pegado a mi culito, me la habia metido entera. Sus pire de placer.....

-Te gusta, maricon??-me susurro el negro al oido

-siiiiii!!!-acerte yo a decir

-esto es solo para que te vayas acostumbrando-continuo-en la proxima para da té bajas y vas a donde yo té diga-me indico.

-siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii-dije yo-donde quieras!!!!!

El negro, entonces, lentamente me fue sacando la polla. Me sentia una nenita entregada y muy cachonda. Me acomode el tanga en el culito y recompuse mi faldita, y me dispuse a bajar en la parada indicada.

El negro bajo detrás mio, y me dirigi al sitio indicado. Sabiendo que el negro iba detrás mio, contoneaba el culo sensualmente. Pase por unas estrechas cxallejuelas. En un portal, habia otros dos hombres, tambien negros, que me silbaron al pasar.

¿-Dónde vas preciosa?-me dijeron.

Note que el negro que venia detrás, les dijo algo aquellos hombres, aunque no pude percibir bien lo que decian. Finalmente, llegue al sitio indicado. Era el final de un callejón, discreto, y alejado de miradas curiosas. Me apoye en unas cajas, dejando mi culito en pompa. Justo en ese momento el negro aparecio. Sin cambiar de postura, y sonriendo lascivamente, me di un azotito en mi traserito. El negro entonces saco su polla, y por primera vez la contemple en toda su extensión: y era enorme, como de unos 24 cms.y muy gorda... y ya la habia tenido en el culo. Yo temblaba de excitada que estaba.

El negro se coloca detrás mia, me subio la faldita, dejando mi traserito al aire. Aparto el tanguita y coloco su polla en la entrada de mi culo.

-quieres polla, maricon?-me pregunto mientras ligeramente empujaba y el nabo lentamente me iba entrando.

-Siiiiiiiiiiiiiii. -acerte a decir loca de deseo, sintiendo como aquel pollon entraba en mi culo... nunca habia estado tan excitada.

Me la metio de una sola vez, pero despacio, haciendome sentir cada cm de aquel gordo y caliente nabo, Una vez la hubo metido entera.me cogio de la cinturita y empezo un lento pero ritmico mete-saca, que me hizo estremecer de gusto.

-Que estrechito tienes el culo, puta, que gusto da metertela-decia el negro que con lujuria magreaba mis femeninas nalgas.

A mí aquellas palabras me enardecían de placer. Mi polla, dentro del tanga, estaba dura y tiesa como nunca la habia tenido, pero no-tenia necesidad de tocarla para sentir gusto, ya que me lo proporcionaba el negro con su lento vaiven en mi culo. Ademas el morbo de la situación me calentaba mas: un niño de apenas 14 años, vestido de mujercita, siendo follado en plena calle por un maduro y bien dotado negro, y que me trataba como una putita caliente y deseosa. Me imaginaba la escena viéndome a mi misma, con la faldita levantada, el tanga hacia un lado y el negro detrás. Que placer!!!!.

La sensación de placer que me daba el nabo del negro, era cada vez más intensa. Sentia que me podia correr en cualquier momento y no me habia tocado la polla. Habia leido relatos donde hombres tenian orgasmos sin tocarse la polla, cosa que me calentaba... y ahora me iba a pasar a mí lo mismo... me iba a correr como toda un mujercita. El negro notaba que mi placer iba en aumento, ya que mi cuerpecito se estremecia cada vez que la polla me entraba hasta el fondo.

-Te vas a correr, verdad maricon?-me decia el negro suspirando de placer-te gusta ser puta?????.

Yo no podia mas, el placer cada vez era más intenso. Mi vista se nublaba, mi cuerpo temblaba, levantaba el culo y lo movia, loca de gusto.

-Ya... me corroooooo!!!!...ya me viene!!!!-gemia yo con los ojos vueltos de placer.

El negro empezo a bombear en mi culo más rapido. Y ya no pude masla sensación de placer más intensa que habia tenido en mi vida, me recorrio el cuerpo, fue un profundo escalofrio de gusto... y mi polla, sin haber sido tocado empezo a escupir leche, producida por el orgasmo anal que estaba sintiendo. Mi culo sé contraia con fuertes espasmos en torno a aquel gordo trazo de carne, lo que incrementaba el placer.

-Que gustooooooooooooooo!!!!!!-gemi casi gritando y con los ojos en blanco.

-Asi, maricon, correte. correte como las nenitas putas-decia el negro masjeando mi culo-pero vas a aguantar hasta que te eche mi leche.

-Siiiiiiii... follame lo que quieras-decia yo totalemente salida-date gusto con mi culito de maricon.

Mi tanga estaba chorreando de mi leche, que goteaba.puse mi mano en la que cayo un abundante chorro de semen. Semen que acerque a mi boca para saborearlo... que bien sabia!!!!!.El negro se percato de cómo yo saboreaba mi propio semen.

-Quieres leche de macho, puta?-decia.

-Siiiiii. Pero en mi culo. -decia yo enardecida-damela en el culo....hazme mujercita.

Embravecido, el negro empezo a embestir mas rapido.

-Toma leche, maricon.

En ese momento un gran chorro de leche caliente entra en mi culo, al que siguieron otros, interminables.

-Asiiiiiiiiiiii... -animaba yo al negro-echame la leche.

Yo gustosa, recibia aquella andanada de leche. Fueron casi 20 manquerazos los que aquel nabo solto. Cuando finalizo, el negro aun seguia bombeando,mas despacio.

-que gusto!!!-gemia manoseando mi culo.

Excitada note que pese a la corrida, el negro mantenia su polla tiesa y dura. Meti mi mano entre mis piernas y masajee los gordos huevos del negro y la polla que salia de mi agujerito.

-Asi, tocamela... masajea mis huevos-me decia el negro-que aun tengo leche para darte...

Eso me encendio, Yo ya estaba dispuesta a todo.

-Sacamela que te lo voy a chupar-le dije.

-Claro que si,maricon-me dijo sacándola de mi culo-que te voy a llenar la boca de leche caliente.

Mientras yo me incorporaba el negro se sento en unas cajas,mientras su nabo seguia tieso entre sus piernas.Era enorme.Yo me agache junto a el,al tiempo que mi mano agarraba aquel pollon.....Que sensación mas gustosa me dio al tocar por primera vez un nabo gordo y grande..el negro en ese momento acerco su boca a la mia..yo la acepte abriendo mi boquita y dejando que su lengua jugase con la mia al tiempo que sus manos magreaban mi culo y las mias pajeaban su polla.Ni que decir tiene que mi polla habia recuperado su erección y se encontrada nuevamente tiesa y dura.

-Venga maricon- me dijo el negro-comete mi polla.

Yo obediente fui acercando mi boquita al pedazo de carne olor de aquella polla me embriagaba. Olia a macho y semen. Le pase golosamente la lengua por el capullo para después abrir mi boquita y empezar a chuparla lentamente,deleitándome con su sabor a semen recién expulsado....que gusto!!!!!...me encantaba sentirme una mujercita.Mi mano y mi boca recorrian aquel nabo,deleitándome con la chupada,mientras mi otra mano masajeaba sus huevos.Por su parte el negro no dejaba de decirme groserias que aumentaban mas mi excitación."Así, maricon, chupamela, seguro que tus amiguitos no saben lo guarra que eres"-me decia.

Yo por mi parte seguia deleitándome con la mamada, mientras las manos del negro seguían ocupadas en mis jugosas nalguitas.Eso hacia que se me pusieran los ojos en blanco del placer que me daba,lo que no pasaba inadvertido para mi macho.

-que guarra eres-me decia-hasta se te ponen los ojos vueltos de chupar una polla.

Yo estaba fuera de mi,debia parecer una autentica zorra devorando con lujuria aquel pollon,esperando que mi boquita se llenase de espesa y blanca leche de macho,En aquel momento me hubiera gustado tener otro nabo en el culo...que placer!!!...una polla en la boca y otra en mi lujurioso culito.Deseaba ser la putita de todos los negros que quisieran meterme la polla.

-Asiiii!!...sigue mamando puta....-me decia mi negro-que te voy a llenar la boquita de leche.

Eso era lo que yo deseaba,sentir la corrida del negro, saborear su leche ,espesa y abundante.El negro gemia,cada vez mas,mientras su polla se ponia mas dura...se iba a correr...

-Yaaaaaaaaa!!!!!....toma leche!!!!!-grito.

En ese momento un primer manguerazo de semen fue a parar a mi boquita,y otro y otro...mi boca se lleno de espesa leche de hombre que yo retuve en mi para saborear.La saque y mientras la meneaba seguia saliendo leche a borbotones de aquel nabo que tan cachonda me ponia...y que cantidad!!!!..trague como pude lo que tenia en la boca y abriendola nuevamente continue recibiendo gustosa los continuos manguerazos....que bien sabia aquella leche!!!!!

-Traga,traga....-me decia el negro masajeando mi culito.

La corrida del negro duro casi un minuto,minuto que yo disfrute de aquella andanada de leche...ahora sabia lo que sentia un mujercita!!!!!!.

Después de la corrida, yo seguí mamando aquel nabo, que poco a poco iba perdiendo dureza.

-Mmmmmmmmmmmm!!!!....que dusto me has dado,maricon-me decia el negro sin dejar de magrear mi culo-a partir de ahora vas a ser mi zorrita.

Continuara.......
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Posted by susanitatrav 1 year ago  |  Categories: Shemales  |  Views: 965  |  
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una noche de verano con mi colega jose

Bueno,contare una que paso una noche de verano , como hacia buen tiempo , nos juntamos y el colega"jose"que tenia unos porros , pillamos unas cervezas y nos subimos a un deposito de agua que habia en el monte a pasar alli el rato en la penumbra observando la ciudad mientras nos tomabamos las cervezas y nos fumabamos unos petas , ambos ya sabiamos como iba a acabar todo , chupandonos las pollas, pero bueno , primero queriamos beber un poco para ponernos a tono .
La cosa fue que llegamos , era un recinto vallado, pero ya sabiamos ,por donde colarnos , nos sentamos alado de la puerta que habia una pequeña acera al borde del camino que accedia hasta la entrada del deposito desde puerta exterior , estubimos alli un rato echando unos tragos y unas caladas y ya que estabamos con el calenton , nos despelotamos enteros, que con la noche que hacia se muy agusto , y se podia obserbar en plenitud el cuerpo del otro , no se si he espicificado como era el cuerpo de mi amigo por aquel entonces en algun relato anterior, pero de aquellas , era de pecho lampiño, tenia todavia poco vello en las piernas , en las axilas apenas dislumbraban dos pelos , lo unico que resaltaba en su cuerpo moreno y lampiño , era su vello pubico , que ya era abundante para su edad , yo por mi parte , todavia era mas lampiño que el , puesto que mis piernas apenas tenian vello , y en el resto del cuerpo exceptuando la zona del pubis, no habia atistos de vello todavia. pero aquella vision del cuerpo desnudo en la penumbra de la noche daba una velleza muy especial (pensandolo ahora fue una cosa arriesgada , puesto que si llega a venir un coche no nos hubiera dado tiempo ni a vestirnos y ni a escondernos siquiera ,y nos hubiera visto desde la puerta pero era otros tiempos )mirando las luces de la ciudad y la iluminacion de las carreteras que circumbalaban la ciudad al fondo , como no hacia falta que dijeramos nada , empezamos a lo nuestros , primero a cascarnosla un poco el uno al otro , para ir empezando mientras apurabamos el canuto y luego ya empezamos a mamarnosla el uno al otro , de aquellas para ser igualitarios , o lo haciamos por minutos a por bajadas de 100 en 100 o de mas , asi nos asegurabamos de dar lo que recibiamos , y asi descansabamos un poco y alargabamos mas las pajas y disfrutabamos mas tiempo del sexo , que de aquellas , a mi me gustaba mas ser activo que pasivo , me encanataba que me la chuaparan entera , y el colega este tenia buena boca , y casi se la metia entere mi polla en su boca , cosa que yo no podia por que la tenia mas grande y gorda que la mia , y era un poco mas complicado el hacerlo .
La cosa es que estuvimos hay un buen rato al lio y luego de ultimas soliamos hacer un rato un 69 , y hay nos comiamos los huevos el uno al otro , nos metiamos unos dedos el el culo , eso si me gustaba , que me meterian despecito los dedos con la saliba que corria por la entre pierna despues de tantos lametazos, practicando esos juegos fue como en ocasiones venideras empezamos a practicar la penetracion entre nosotros , luego cuando estabamos cerca del orgasmo nos colocamos para descargar a ver quien llegaba mas lejos ,pero aquella noche fue un poco diferente , cuando le dije al colega
-que nos corremos ya ?
-te falta poco ?
-no pero no se ya hemos estado un buen rato-respondi-
-tumbate un poco y te la chupo un poco mas hasta que estes para correrte
a lo que accedi sin problema y me tumbe boca arriba en la acera , mientras notaba la suave y calida brisa que se levantaba en ese momento en mi entrepierna refresacada por la saliba que corrida desde mi polla hacia los guevos por la mamada que me hacia mi amigo , cuando estaba ya cerca de correrme le dije
-jose , para que me voy a correr
a lo que mi amigo hizo caso omiso y acelero el ritmo insistiendo sobre todo en mi capullo
-para, para que me voy a correr!!!!
espete por segunda vez con mayor insitencia , no me dio tiempo a decirlo por tercera vez , por que ya fue el
-me corro!!!!
dije ya casi gritando mientras notaba que brotaban mis chorros de leche y escuchaba a mi amigo succionandolos como si de una ordeñadora se tratase mientras mi cuerpo se estremecia y me obligaba a incorporarme por los jadeos producidos por el placer de eyacular dentro de una boca caliente
-para, paraaaa!!!
consegui decir con palabrar entrecortadas mientras empujaba su cabeza hacia a tras para que soltase mi polla , que el placer empezaba a ser dolor.
-te a gustado ?
me pregunto mi amigo con cara sonriente
-ufff , la ostia tio , como mola eso.
dije mientras me recostaba hacia atras apollando mi cuerpo con los barzos hacia detras mientras mi polla empezaba a volberse flaccida despues de semejante meneo que habia sufrido en los ultimos minutos , que la habia conseguido dejar exahusta .
-Me dejas hacerlo ahora a mi ?
pregunto jose
-joder me da un poco de asco...pero... bueno
respondi con un poco de reparo,asi que mi amigo se tumbo y comence a chuparsela , no si antes decirle que me avisase que le dejaria correrse mi boca, pero que me dijera cuando venia su corrida, y asi que me puse a chuparsela y no trado mucho en decir
-dale , dale , que ya casi esta
no tardo mucho desde que dijo esas palabras cuando note su polla estremecerse en mi boca , mientras mi amigo jadeaba
-me corrooooo!!!
y note un primer chorro caliente y espeso en mi boca que llego hasta mi garganta , el cual me hizo que sacara mi boca de su polla , los dos siguientes se estrellaron alrededor de mi boca y volbi a metermela mientras su leche correaba por su polla ,bajando hacia su vello pubico, note algun chorro pequeño y menos denso chocar dentro de mi boca mientras intentaba mantener el ritmo de la mamada, hasta que pidio que parase .
Esa fue la primera vez que trague una corrida , y la primera vez que me corri dentro de una boca , la verdad que me gusto mas el correrme dentro , luego como lo seguimos particando juntos , no desperdiciabamos ni gota de leche uno del otro. ... Continue»
Posted by pasivo78 10 months ago  |  Categories: Taboo  |  Views: 554  |  
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una tarde de chicas

hola este es mi segundo relato en la pagina, la verdad no entro muy seguido, esta es una historia que mi amiga Diana me insto a escribir.

Ya habiamos platicado mucho acerca de reunirnos y pasar la tarde juntas, a ella se le dificultaba por que todavia es de closet y su trabajo no la dejaba, aparte de que tenia que ir a otro lugar a recojer sus cosas, quedamos de vernos en el centro de la cd, enfrente de el palacio de bellas artes, yo dudaba si llegaria, pues a ya en otras ocaciones a la mera hora me llamaba y cancelaba, habia preparado para la ocacion, un corset negro, de seda y un liguero tambien de color negro, lubricante y preservativos para una buena tarde.

eran pasadas las 12 y ella no llegaba, le marque a su cel y no contesto la llamada, pense que algo habia pasado o se quedaria sin pila, pense solo darle unos minutos mas, en eso sono mi cel, era ella, me dijo que fuera enfrente a la calle de madero que venia en auto, me alegre mucho, pues con ella se va el tiempo muy rapido.

venia en una camioneta roja, que era de su hermano, nos saludamos de beso, y me dijo mira como estoy de la pura emocion!!!, traia un pans color cafe, que delataba una ereccion bastante grande, la acaricie por encima, y le dije, huy se ve que estas bastante puesta, solo se rio, camino al hotel platicamos de su trabajo, en los semaforos yo aprovechaba para meter mi mano en su pans, y mantenerla bien exitada, tambien metia mi mano un poco mas adentro y acariciar su culito.

llegamos al hotel y pagamos la habitacion, en el elevador aprovechamos y nos metiamos mano mutuamente, me incomodo un poco que la habitacion tuviera vista al estacionamiento, pues hacia mucho ruido, nos metimos al bano juntas, ella tenia que depilarse, le ayude a untarse la crema depiladora por todo su cuerpo, mordiendo sus pezones de vez en cuando y jugando con su ollito para irla dilatando, mientras la crema hacia efecto tome un rastrillo y depile su entrepierna, para que se viera mas sexy, ella insistio en depilarme la mia tambien, de vez en vez metia mi miembro en su boca hasta el fondo, despues cambiabamos y yo se la chupaba, paso el tiempo indicado en el envase y enjuagamos la crema las dos bajo la regadera, nos acariabamos mutuamente, las dos con ganas de pasar a cambiarnos y comensar la diversion.

ella traia una minifalda negra muy linda, unas medias color natural, una blusa color azul marino, y una peluca larga color negro, se maquillo muy linda mientras yo estaba viendo un poco de porno en la tele, cuando salio corri y nos abrasamos, nos besamos y nos fuimos a la cama, saque su miembro y lo chupaba muy rapido, me detubo, cambiamos de pose he hizimos un 69, la imagen del espejo era muy exitante, dos chicas metiendo se el miembro de la otra en la boca, nos separamos y ella me dijo que tenia una sorpresa, fue a su mochila y saco un dildo de dos puntas de unos 40 cm de largo.

Lamiamos cada una, una punta del dildo, y nos las metimos, chocando con las nalgas de la otra, despues entrecrusamos las piernas, y fianlmente una frente a la otra, pose que ayudo mucho a poder masturbarnos y besarnos, ya bastante dilatadas hechamos un volado para ver quien comensaba primero, me toco a mi, me puse un preservativo, y comensamos con su pose favorita de perrito frente al espejo. como ya estaba muy dilatada, acerque mi miembro a su entrada y empuje con fuerza, solto un grito de placer y me quede quieta un momento, comenze moverme despacio, sacando casi todo y metiendola, fui acelerando el ritmo, mientras agarraba sus nalgas recien depiladas, y su pene, ella gemia de exitacion, tomaba sus hombros y envestia con mas fuerza, eso le encanta.

cambiamos de pose y me recoste ella se monto y empezamos a cabalgar, me encanta ver las caras que hace mientras se clava ella sola, aparte de que podemos besarnos, mientras me montaba le decias cosas tiernas, que ya la extranaba y me encantaba su culito, ella solo decia que si, se notaba que le encanta estar asi, cambiamos nuevamente de pose y nos pusimos de cucharita, comenze a bombearla ya habia pasado un buen rato y yo estaba a mil, le dije que ya terminaba, y comenzo a mover sus caderas muy rapidamente, haaaaaaa, solte un chorro de semen y ella se seguia moviendo, me exprimio todo lo que pudo, quedamos cansadas las dos la abrase mientras nos reponiamos, se dio la vuelta y nos besamos.

me levante por una botella de agua, y le pregunte si ya estaba lista, ella solo se rio y agarrando su pene lo movio de un lado a otro, agarro un preservativo y me hizo ponerselo con la boca, podia sentir como latia minetras le ponia el condon , me recoste sobre la cama meti una almoada bajo mi cadera y levante las piernas, estaba lista para recibirla, me tomo de las pantorrillas y acerco su pene, no es muy grande pero tiene la cabeza muy grande, y comenzo a empujar.-haaaaaaaa, que rico!!!!. le dije mientras iba metiendo su pene, me habrio bien las piernas y comenzo a moverse muy rapido, mientras con una mano yo me masturbaba con otra me agarraba las tetas, despues junto mis piernas y me puso en pose de V. metia una y otra vez su pene en mi culo, yo disfrutaba bastante, pues la penetracion es muuuuyyy profunda asi.

en eso estabamos cuando le entro sudor en un ojo, asi que nos detuvimos y ella fue por un panuelo a limpiarse, volvio a maquillarse y nos relajamos un poco, ella todavia no terminaba y yo todavia tenia ganas, abrimos un momento la ventana para que refrescara un poco, y vimos en la habitacion de enfrente a un hombre sin camisa que estaba tambien habriendo la ventana, nos saludo, devolvimos el saludo y el hizo una sena, se acerco otro hombre, eran de unos 40 45 anos mas o menos, uno complexion normal el otro mas llenito, los dos de bastante buen ver, comenzamos a coquetearles, a mi me daba mucha risa, por estarle coqueteando a un desconocido, pero tambien era muy exitante, diana les hizo a senas el numero y piso de nuestra habitacion, ellos cerraron la ventana y nosotras nos fuimos a arreglar un poco, Diana tubo la idea de dejar la puerta habierta para que cuando entraran la vieran penetrandome, la verdad me dio un poco de miedo, pero era mas mi calentura.

las dos estabamos muy nerviosas pensando si irian o no, se oyeron voces en el pasillo y ella se levanto.- rapido acercate a la puerta y agachate. me dijo, nos acercamos a la puerta y los escuchabamos buscando el numero de abitacion, me agache y diana comenzo a metermela, tocaron a la puerta y dijimos al mismo tiempo, "pasen", entraron los dos y nos vieron juntas, su cara de asombro se miraron y sonrieron, haaa son travestis!!!!, las dos sonreimos y les preguntamos si les m*****aba, no para nada, venimos a ver que pescabamos, se acercaron y uno comenzo a agarrarme las tetas mientras el otro se culeaba a Diana, como yo ya estaba empinada el mas llenito saco su pene y me lo puso en la boca, comenze a chuparselo mientras diana me la metia.

Diana se movia con mucha fuerza haciendo que yo chocara con la pelvis de Arturo, asi se llamaba el mas llenito, haciendo que me dieran harcadas, yo no veia pero no era Diana la que empujaba, sino que era Gabriel, el otro tipo, que ya se la estaba metiendo a ella, asi,Gabriel se cojia a Diana, ella a mi y yo se la chupaba a Arturo.

estubimos asi unos minutos, cuando Arturo quiso cambiar, el me cojia a mi, yo a Diana, y ella le chupaba el pene a Gabriel, despues cambiaron entre ellos y Gabriel me cojia a mi, que por cierto la tenia mas larga que Arturo, y Diana se chupaba a Arturo, Diana y yo estabamos en las nubes, tanto asi que de repente me vine, no pude evitarlo, a pesar de que ya habia terminado una vez, tambien fue bastante semen, la sensacion de terminar mientras me cojian fue muy rica, como yo ya habia terminado cambiamos de pose y Diana y yo frente a frente, mientras nos cojian, intentamos besarnos pero las envestidas no nos dejaban.

Arturo se cojia a Diana, y Gabriel a mi, el me tomo del cabello y lo estiraba, con Diana no se podia por que ella usa peluca, asi que Arturo se agarraba de su hombros, nosotras solo nos veiamos, las dos bien calientes y bien cojidas, Gabriel le dijo a Arturo que ya casi terminaba, que se apurara para terminar juntos, Arturo empezo a moverse muy rapido y muuuy fuerte, Diana solo gritaba y gemia como una loca, se hizieron una sena, y Gabriel arrecio el paso, entonces senti que de verdad su pene era mas largo, pues lo sacaba casi todo y lo metia con mucha fuerza, de repente los dos se detuvierno casi al mismo tiempo, y terminaron dentro de nosotras.

Quedamos los cuatro en la cama, cansados y sudados, platicamos un poco, acerca de los lugares de procedencia de cada uno, ellos se levantaron y fueron a su habitacion por unas bebidas, regresaron con una botella de vodka, refrescos, hielos y unas cervezas, tambien unos vasos, tomamos un poco y seguimos platicando, de nuestros gustos y cosas triviales, nos volvimos a calentar, Arturo comenzo a acariciarme las piernas, con las medias y el liguero la sensacion era genial, subio su mano y agarro mi pene, comenzo a moverlo un poco, nos besamos, Diana y Gabriel ya estaban fajando tambien, ellos se recostaron en la cama y nosotras comenzamos a chuparselas, nos intercambiabamos sus penes.

nosotras cambiamos de pose y les ofresimos nuestros culos, asi mientras se las chupabamos, nos dedeaban, uno, dos, tres, cuatro dedos me cupieron a mi, pero ya me dolia, en eso escucho que Gabriel le dice a Arturo. mira wey, le cupo toda la mano!!!!! voltee, y vi la mano de Gabriel entera en el culo de Diana.- Noo inventes Diana!!!!!!!, como te puede caber una mano!!!!!???-yo estaba muy asombrada, habia visto videos y leido historias pero nunca habia visto en persona.

ellos nos pusieron a hacer un 69, Diana todavia estaba muy firme, yo ya no tanto, ya me habia venido dos veces, pero la boca de Diana me volvio a prender, ellos se pusieron detras de nosotras y nos volvieron a cojer, esta vez se movieron mas despacio, y duro un poco mas, estubimos el esa pose y aumentaron el ritmo, todos nos empezamos a mover, Diana termino en mi boca, despues fue Gabriel, luego Arturo a al final yo, ellos se levantaron y se fuera banar, Diana y yo quedamos en la cama todavia con el cabello revuelto, la ropa toda sucia, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Salieron de banarse y se cambiaron, nos dieron unos besos de despedida y regresaron a su habitacion, nosotras estabamos muy cansadas y nos quedamos dormidas, ya era de noche cuando despertamos, nos fuimos a banar, nos cambiamos y salimos a buscar algo de cenar. Regresamos al hotel, nos pusimos a ver una peli, y nos pintamos las unas, hablamos de hombres, toda una tarde de chicas.
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Posted by exoticver 3 months ago  |  Categories: Anal, Group Sex, Shemales  |  Views: 923  |  
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me coji a una chica en el bus parte 1

me encontraba en el terminal de bus ya que me iba para otra ciudad, el bus demoraba unas 6 horas si no paraba tanto iba en el puesto de atras solo esperando a que el bus arrancara para llegar a mi destino cuando arranco pense "no me toco a nadie ire mas relajado" cuando derrepente se sienta una muchacha de color canela, pelinegra, le vi su pecho de reojo era un poco grande, no le pude ver la cola. en ese momento le tire una mirada la cual me hizo saludarla algo que nunca habia pasado en mi.
-hola!
-h..hola...
-como estas?
-muy bien y tu?
-bien gracias....para donde te dirijes?
-para manizales(ciudad de colombia para los que no sepan)
-asi? mmmmmmmmm yo tambien
-aaa que bueno me alegra...un gusto conocerte.....-luis, pacho para ti y tu?
-yo veronica, un gusto conocerte pacho...
-el gusto es mio.

en ese momento me sonrio y saco su celular el cual de metido le pregunte con quien hablaba y ella responde "con mi novio"...........en ese momento el tiempo paro...veia que no tenia nada que hacer pero una pregunta brillante llego a mi mente preguntandole cuanto llevaban y mientras ella me respondia le iraba sus medianos pechos muy lindos...."llevamos 2 semanas"
eso me alivio un poco ya que habia esperanza... yo iba escuchando musica lo cual me daba un poco de sueño y para su informacion; cuando me da sueño mi pene se despierta poco a poco NOSE PORQUE! pero pasa.
me fui quedando dormido, dormido, dormido y cai.... cuando me desperte veronica estaba dormida yo creo que un poco profunda ya que llevaba la boca abierta, ahi fue cuando la pude morbosear al 100% mirandole cada pedazo de su hermoso cuerpo color canela, yo quedaba un poco asombrado con ganas de tocarlo tener ese cuerpo a mi merced. luego de mucho tiempo viendo mi pene estaba a punto de estallar lo acomode en mi sudadera de tal forma de que se viera lo mas voluntuoso posible estaba apunto de tocar una de sus hermosas tetas pero en el momento inapropiado el bus salto e inmediatamente me hice el dormido. ella desperto un poco alterada y me llamo aver si estaba despierto y al llamarme se quedo totalmente callada...me preguntaba "porque se cayo?" en esos momento sentia un pequeño roce de su mano cerca de mi pene lo disfrutaba, abria los ojos un poco para verle la cara la cual era de impresion! como O.O, en ese momento el bus salto de nuevo y ella me toco el pene con toda su mano por inersia y me hice el que me habia levantado ella se alejo y saco su celular, la salude, hablamos un poco y nos quedamos en silencio total.... me dije "es ahora o nunca" y en un descuido de ella me lance y la bese, ella se sentia sorprendida pero despues solto un pequeño gemido el cual me puso a 1000 le tocaba la barriga que por cierto era hermosa! cuando menos pense me lanzo la mano a mi duro pene y se me tiro encima yo tenia ganas de tocarla pero el miedo me acorralo quede un poco en shock ella me vio mi pene y lo saco de la sudadera lo mas rapido posible lo vio y me dijo -woooow para tu textura no parece aue fuera tuyo- mientras lo masturbaba deliciosamente nunca habia sentido algo asi en mi vida era algo que te ponia el corazon a bombear como loco en ese momento se lo metio a la boca yo estaba loco de excitacion veia como lo sacaba y lo tocaba nomas con su lenguita quede totalmente paralizado de excitacion... ella me chupaba todo mientras me veia, cuando en un momento saco sus hermosas tetas y las coloco en mi pelvis me dijo -chupamelas amor quiero que las cojas como si fueran dulces!- ahi tuve un momento en el que dije que no podia desperdiciar esta ocacion y se las chupe como nunca las agitaba y besaba mientras escuchaba sus gemidos a la vez que me tocaba mi duro pene apunto de estallar le dije -chupamelo mas bebe lo haces de maravilla- ok mi amor como tu digas- me la chupaba como nunca y en ese momento le pregunte -te dejarias meter mi pene?- un poco confusa me dijo que no porque todavia habia mucha gente en la bus ademas podria pasar alguien y vernos (el baño en el bus estaba de ultimo al lado de nosotros) de todos modos ella seguia chupando como una diosa y gracias a que saltaba el bus se lo tragaba todo ya estaba apunto de estallar pero no le dije y me le vine en toda su hermosa boca ella me abrio los ojos y quedo super asustada pero con satisfaccion, veia como se lo tragaba todo y me decia -que rico semen mi amor calientico como para este friesito- quede hecho un hombre con esa mamada de ahi en todo el camino nos fuimos abrazado y tocandonos al momento de bajarnos le dije que si ibamos a un motel a terminar lo empezado con el mayor de los gusto me dijo que si.
este es una historia real que me paso, la segunda parte la cuento un poco despues ya que se extendio el post, espero que les haya gustado es el primero que hago y ojala puedo hacer mas un saludo a todos y comenten si quieren fotos mias ... Continue»
Posted by pachui22 3 months ago  |  Categories: First Time  |  Views: 495  |  
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Muhammad...

Me llamo Tony y en la época en que relato este suceso tenía 21 años, habitualmente resido en la costa Catalana , en el Maresme , una comarca al norte de la ciudad de Barcelona , en una localidad costera, industrial con fuerte composición de emigración, básicamente marroquíes, argelinos, del África negra y en la actualidad también , chinos , pakistaníes, rumanos y de América latina.

Tengo por costumbre desde finales del mes de Marzo , hasta finales de Septiembre acudir a la playa cada día en el horario de descanso para la comida, de 12 a 3 y llegar unos minutos antes para poder darme una ducha en los vestuarios de la empresa y eliminar los restos de sal del agua marina. Habitualmente me llevo un bocadillo , algo de fruta y algunos frutos secos y el agua y refrescos para hidratarme. Me encanta broncearme temprano y lucir los efectos del sol en mi piel cuando el resto llevan una piel blanca. No soy excesivamente dado al deporte , pero un poco de natación me sobra para mostrar mi musculatura en forma y mantener mi cuerpo fibrado.

Hay un lugar algo apartado , donde habitualmente no asiste mucha gente y en estas épocas del año aparece casi desierto, de arena no gruesa , pero tampoco excesivamente fina, una arena dorada que a estas alturas del año prácticamente nadie ha pisado. Si bien la ciudad se extiende a lo largo de la costa , esta zona sin llegar a ser peligrosa , si está aislada de la ciudad ya que las vías en ambos sentidos del tren de cercanías actúa como barrera. En realidad solo hay 2 accesos a través de 2 puentes subterráneos que comunican la ciudad con esta parte de la playa y quedan bastantes alejados.

Este aislamiento hace que sea una zona propicia para tomar el sol o bañarse desnudos. La mayoría de la gente que asiste a esta zona , tiene asumido que sin ser una zona nudista declarada , si lo es en la práctica, esto y su aislamiento mas la época del año , “primeros de Abril” me hizo elegirla para mi práctica favorita, tomar el sol desnudo, resguardado por las rocas que formaban un leve acantilado y por el cañaveral tupido de varios metros de altura que aísla la playa de las vías del ferrocarril. Habitualmente dejo aparcado mi automóvil, un 4X4, en un camino paralelo a las vías y realizo los 200 m. finales a pié con mi mochila.

Este no era un día esplendido de sol, algunas nubes blancas hacían que el sol apareciera y desapareciera, pero eso no sería un impedimento para mí. Elegía una zona algo reservada, en forma de pequeña cala que impide ser visto desde cualquier extremo, pero si me permitía a mí ver con anticipación a cualquiera que se acercara por la arena. Extendí mi toalla y coloqué la mochila entre 2 rocas, a la cabecera de la toalla , para mejor refugio de la vista de posible merodeadores y evitar que el sol calentara en exceso la bebida.

Una vez instalado, me deshice de mi ropa deportiva y de mi bañador de licra y lo dejé junto a la cabecera , al lado del agua de protección solar.

Por fin mis 3 horitas de descanso y relajamiento de los problemas laborales típicos de una empresa de servicios con mas de 350 empleados. Ya por entonces los primeros conatos de la crisis que golpea a las sociedades industriales en la actualidad, empezaba a hacer su aparición , y si bien aún no éramos conscientes de su magnitud global , al menos si empezaba a inquietarnos las noticias de cierre de empresas de la competencia y la evidente disminución de actividad de la nuestra.

En ese pensamiento estaba cuando para relajarme decido comprobar la temperatura del agua del mar , habitualmente por esas fechas en torno a los 16 ó 17º , lo que es decir , helada. Para evitar un choque térmico para mi organismo , inicio un caminar por la orilla con mis pies parcialmente dentro del agua. Esa sensación en mi cuerpo desnudo es difícilmente describible en palabras, es algo semejante a una leve descarga de electricidad, a un déficit de oxígeno , a una pequeña urticaria que te hace sentir deseos de rascar cada centímetro de tu cuerpo al entrar en la fría agua del mar. Por fin sales a la superficie y buscas la bocanada de oxígeno que impide que tus pulmones estallen. Esta primera zambullida no tiene comparación con ninguna que efectúes después, nadé primero con furia hasta agotar mis energías, después me dejé llevar por el placentero mantenimiento sobre la superficie marina , en calma en esos momentos, flotar sin esfuerzo sobre mi espalda actuaba como un relajante poderoso. Podía sentir sobre mi cara la caricia cálida del sol y en mi espalda el frío del agua del mar.

Decidí que para el primer chapuzón , era suficiente y me acerqué a la orilla , donde me senté en la arena , manteniendo parte de mi cuerpo en el agua y jugar con el ir y venir de las olas , que apenas alcanzaban 1 metro en su flujo y reflujo. Esa calma marina actuaba sobre mi de forma relajante. El ambiente era sumamente agradable, para los que somos amantes de los ambientes calmos y sin bullas prácticamente un paraíso. Dirigí mis pasos hacia mi lugar , tomando conciencia de la insignificancia de mi pene tras el chapuzón ( en estado normal de erección de unos 17 u 18 ctms) y agradeciendo la soledad del lugar, no hay nada tan frustrante como observar el propio pene encogido por el efecto del frío del agua marina, en comparación de los penes morcillones de quienes juegan en la arena a boley o bien descansan sobre la toalla; pero por suerte para mi ego , la soledad en la playa era total. Cientos de metros hacia un lado y hacia otro , no dejaban ver presencia humana y en consecuencia relajado me dejé caer sobre mi toalla con la intención de tomar mis primeros rayos de sol del día, una leve brisa fresca hacía que fuese mas agradable el calorcito del sol sobre la piel, en estos pensamientos estaba , bien apegadito contra la toalla, en la arena cálida cuando el soporcito típico del momento y la relajación me hizo entrar en un estado cercano al sueño, eso era bastante habitual cuando estás completamente relajado, al despertar sentí la sed habitual tras un esfuerzo y exposición por leve que sea al sol. Me levanté y fui a la mochila para coger un agua para saciar mi sed y una bebida energética para estimularme , apenas dejando caer la mochila observo a unos 5 o 6 metros sobre mí , entre las cañas que hay alguien observándome. Mis sentidos se pusieron alerta y disimulé no haber visto nada. Mi primera reacción fue la de ponerme el bañador, pero inmediatamente desistí de hacerlo , para no dar pistas al mirón , ya que ignoraba sus intenciones , si bien , no sabía cuanto tiempo llevaba allí, no era menos cierto que no había intentado m*****arme.

Decidí cambiar la posición de mi toalla , que hasta ese momento era vertical respecto de la posición del mirón , a una posición horizontal , que me permitiera poder a mi vez verlo si bien furtiva y ocasionalmente. Aparentando tranquilidad que estaba muy lejos de poseer, me tumbé sobre la toalla , esta vez boca arriba y dí unos tragos a mi botella de agua mineral, todavía fresca , mirando de reojo hacia el lugar que me pareció ver al personaje. Efectivamente estaba allí , era un hombre de unos 25 o 27 años, moreno , no negro pero si evidenciaba rasgos típicos del mestizaje de razas, estaba tranquilo ,mitad sentado , mitad incorporado a media altura en el pequeño acantilado poblado de cañas. Pude observar que su actitud era tranquila, lo que me dio confianza para mirar descaradamente hacia él y hacerle saber de que era consciente de su presencia. El en señal de saludo mostró una media sonrisa, que me pareció entre divertida y pícara, pero para nada burlona ni despectiva. Noté o presentí como cierto cansancio en su rostro , por otra parte bello si bien bastante descuidado.

Decidí que su actitud lejos de asustarme o inquietarme despertaba en mí cierta curiosidad, por lo cual opté de nuevo en relajarme , y tumbarme boca abajo de modo que sin mirarlo directamente, si podía observarlo a mi placer. Pude comprobar que llevaba un pantalón tipo pirata corto beige amplio y una camiseta negra. Decidí relajarme y quitar de mi cabeza la figura del “aparecido” si bien de vez en cuando furtivamente le lanzaba una mirada , para comprobar que estaba allí , no ya porque me m*****ara su presencia , mas bien todo lo contrario, porque deseaba que se quedase.

Decidí abordar directamente el hecho de su presencia allí, si bien era evidente de que se trataba de un extranjero, probablemente por su aspecto árabe. Le dije si le apetecía un refresco, debí hacerlo tan bajito que se tocó su oreja en señal de no haberlo escuchado, dejándome en la duda de si es que no lo había escuchado o bien que no comprendía español. Repetí de nuevo mi ofrecimiento, esta vez en voz mucho mas audible, a lo que respondió en perfecto español , vale, gracias. Me quedé sorprendido de que su respuesta fuera tan segura y en un español perfecto. Lo invité a que bajase y se sentase cerca, lo cual hizo con cierta desgana, era evidente de que algo le m*****aba o bien le hacía sentirse incómodo. Por un momento en mi mente acudió la idea de que quizás se sintiera incómodo por el hecho de que yo estaba completamente desnudo, poniéndome inmediatamente el bañador, para cuando llegó ami lado ya estaba con el puesto.

Al llegar a mi altura, comprobé que se trataba de un chico de 185 ctms aprox. De etnia árabe pensé por su aspecto, de facciones muy marcadamente masculinas , de pelo muy corto , levemente rizado , de color negro, era evidente que estaba muy descuidado , si bien no aparecía como sucio , si era evidente que estaba descuidado , portaba barba sin afeitar desde hacía días. Me dijo , me llamo Farid , yo le respondí Tony. El toque de sus manos, firme me indicó que era de cierta confianza. Siempre he tenido esa percepción, el primer toque es el que me hace formarme una primera impresión del personaje y en este caso derribó los restos de barrera que pudieran quedar respecto de el. Sus manos eran largas , elegantes, si bien estaba claro que eran manos de un trabajador y no precisamente en labores delicadas.

Le ofrecí la pequeña neverita de material aislante donde guardo los refrescos y eligió una bebida reconstituyente , como la que yo estaba tomando. Ambos nos sentamos en la toalla e iniciamos una conversación intrascendente pero nada forzada, era evidente de que el se sentía cómodo y yo también, le pregunté si llevaba mucho tiempo allí y me respondió que desde la noche anterior, me quedé sorprendido, ¿como era posible que no lo hubiera visto a mi llegada?, al observar mi extrañeza e incredulidad , subió en un instante donde estaba instalado cuando lo descubrí y me enseñó desde el lugar un cartón a modo de colchón y una vieja manta. Mi sorpresa fue total, el menor atisbo de resistencia hacia el se derribó. Resultaba evidente de que él ya estaba en ese lugar antes de mi llegada y que en cualquier caso , el intruso era evidente de que fui yo . Ya no cabía la menor duda de que la presencia suya en el lugar no obedecía a la intención de robar o causar algún daño. Eso me tranquilizó aún más teniendo el efecto de abrir mi corazón y mi sensibilidad hacia Farid.

Cuando tomó asiento de nuevo junto a mí, le pedí disculpas que aceptó inmediatamente.

Empezamos a hablar con cierta cercanía , a bromear y ocasionalmente a cierto contacto físico , resultado de las bromas. Entonces es cuando me dijo que llevaba 4 días durmiendo allí , en aquel cañaveral , lejos de la mirada de la gente , que el día anterior había hecho una sola comida y en el día de hoy , ese refresco había sido su desayuno. Me explicó que si bien tenía residencia legal y permiso de trabajo, la empresa de la construcción donde trabajaba , había quebrado y los 30 trabajadores de la plantilla habían quedado en la calle, el había recibido una pequeña indemnización , que le había permitido ir tirando unos meses , a la espera de encontrar algún nuevo trabajo, pero que la situación laboral era mala en todos sitios y había albergado la esperanza de que en Barcelona , la situación fuese mejor, con lo que con sus último ahorros decidió sacar un billete de tren hacia la capital catalana, pero la situación era igual o peor que donde residía con anterioridad , pues aquí no conocía a nadie. A grandes rasgos este fue el relato de su historia , que comprendí al instante.

Le ofrecí el que comiéramos juntos el bocadillo que tenía, cosa que rechazó , no por faltas de ganas , mas bien por timidez o bien por desconfianza , dado que no consumía ningún producto del cerdo. Insistí diciéndole que el bocadillo era de tortilla y unas lonchas de queso, que yo prácticamente tampoco consumo cerdo o sus derivados. Aceptó compartir el bocadillo , junto al refresco que tenía en mano, también compartimos las piezas de fruta fresca que llevaba conmigo.

Una vez recuperadas las fuerzas, era evidente que su estado de ánimo era otro distinto. Le propuse darnos un chapuzón en el agua y nadar. Le pregunté si sabía nadar , a lo que me respondió que sí, que si bien su lugar de procedencia de Marruecos es de interior , su lugar natal, poseía un pequeño río , donde desde pequeño había aprendido a nadar , junto a sus hermanos y que en la ciudad donde residía con anterioridad , también es un lugar costero de la franja mediterránea. Le propuse nadar juntos un rato para no hacerlo durante la digestión, comprendí que algo no iba bien , noté cierta resistencia en su actitud, con lo que opté por pedirle disculpas , si no le apetecía , no tenía porque hacerlo; me respondió que estaría encantado de darse un chapuzón conmigo , pero el problema era que no tenía ropa interior. Fue la respuesta que menos esperaba, dado que para mi , eso no era ningún impedimento. Le dije que yo habitualmente no usaba ropa de baño a lo que me respondió que me había visto hacia un rato. Le ofrecí el que usara mi bañador y yo lo haría desnudo, en principio pareció algo confundido , después aceptó no sin cierto pudor. En primer lugar se sacó la camiseta , dejando a la vista un torso perfecto ,de un color caramelo cálido , adornado con un bello pectoral rizado , no excesivo , pero suficiente , que bajaba del pectoral hacia su estómago como un cordón indicativo de lugares ocultos por el pirata beige. Era evidente su renuencia a despojarse del pantalón , pero yo me deshice de mi bañador y se lo ofrecí, quedándome completamente desnudo de nuevo, el pareció dudarlo por un instante. El cogió la prenda y la colocó descuidadamente sobre la roca que tenía mas próxima, desabrochando la lazada que mantenía el pantalón ajustado a su cintura, se dio media vuelta para quitarse el pantalón , momento que aproveché para admirar su trasero y sus piernas musculosas, no era excesivamente velludo , pero lucía unos muslos desarrollados cubiertos de un bello rizado que provocó en mí el inicio de una erección, noté como mi sangre acudía veloz hacia mi pene. Farid por un segundo miró el bañador y me miró a mí de nuevo ,diciéndome , vamos , estamos solos. La vista me jugó una mala pasada o al menos eso creí. No podía dar crédito a lo que estaba viendo, era imposible que ese pene fuera de las dimensiones que mis ojos veían. La cara de estupidez sin duda tubo que ser tal que Farid soltó una carcajada, dándome un pequeño empujón para sacarme de mi asombro, acto seguido inició una carrera hacia el agua, que seguí inmediatamente. Al llegar al agua se lanzó de cabeza haciendo una entrada limpia, por unas décimas de segundo pude admirar la plenitud de su cuerpo en el aire, quedó grabado en mi retina la perfección de un cuerpo sin un solo gramo de lípido, una musculatura que cubría a la perfección una formación ósea elegante y delicada. Como pude fui ingresando lentamente en el agua , con la esperanza de que ya mi más que evidente erección, al contraste frío del líquido elemento , fuese cediendo y me ahorrara el bochorno de que Farid se diese cuenta de mi estado, estando en este pensamiento, me cogió por la espalda , lanzándome por encima de el, era evidente que se había dado cuenta de mi estado, pero pareció no darle importancia, e iniciamos una pequeña carrera de natación, me cogió la cabeza y me la hundió en el agua , me hice mucho el ofendido e intenté hacerle lo mismo , cosa que conseguí en parte y en parte se dejó, para tomar impulso y agarrarme por la cintura desde mi parte posterior. Me agarro con fuerza , pensé que para volver a lanzarme al agua , pero para mi sorpresa, noté una tremenda erección en su pene , que parecía tener vida propia e independiente aún en ese medio frío y hostil . Me mordió desde mi espalda el lóbulo de mi oreja derecha , diciéndome: quieres?…. Mi corazón galopaba, no podía dar crédito a lo que estaba escuchando, con cierta vergüenza me fui girando hasta quedar frente a el , a solo unos centímetros, miré a sus ojos color café algo rasgados y media sonrisa algo burlona, me cogió de la cintura y me elevó en el agua, pasando mis piernas por su cintura sintiendo su mástil pegado a mí junto a mi culo, mirando fijamente a sus ojos hice gesto evidente de acercar mi boca a la suya , que en ese instante lo deseaba, mi calentura crecía por momentos; el dulce , pero firmemente rechazó mi boca, acercando de nuevo la suya a mi oreja mordiendo mi lóbulo y haciéndome patente su deseo. Me dejó de nuevo en el suelo, el agua nos cubría hasta algo por encima de las caderas, pero en su caso , insuficiente para tapar su pene que sobresalía del agua, de nuevo quedé admirado por las dimensiones de ese pene moreno.

Me cogió de la mano y salimos del agua, fuimos rápidamente hasta la toalla , donde nos tumbamos los dos. Mi toalla es tipo sábana , que puede albergarnos a los dos sin problema yo me tumbé bocabajo y el de medio lado , desnudos ambos. Su pene descansaba cálido y duro sobre mi muslo, prácticamente rozando mis glúteos, en varias ocasiones noté como su pene vibraba , endureciéndose aún más, sin la menor prisa y saboreando el momento en extremo morboso cogí con mi mano por primera vez el pene de Farid y lo cogí por la parte mas cercana a sus testículos , también la mas gruesa, tanto , que mis dedos no pudieron abarcar su totalidad, impidiendo el grosor del pene cerrar mi mano completamente su diámetro, empezó a besar mi cuello y chuparlo con pequeñas mordeduras morbosas de deseo. Se encaramó rápidamente sobre mí pasando su mástil sobre mi ano , notándolo extremadamente duro debido a su circuncisión, en ocasiones colocaba el glande en la puerta de mi ano a modo de presentación, sin llegar a penetrar mi esfínter, era evidente que no estaba ni relajado ni dilatado para recibir tamaño monstruo de carne en mis entrañas. Con su mano me pidió saliba para humedecerme el culo y lubricarlo, lo hizo, abriéndome mi culo y depositando en el mi saliba y una cantidad generosa de el , que distribuyó con su dedos, aprovechando para ir introduciéndome un dedo , después otro y masajearme mi esfínter hasta conseguir una respuesta positiva de mi cuerpo que se movía a la par de su mete y saca. Farid se mantenía de rodillas sobre la toalla , dominando mi trasero y en ocasiones acercando su glande a mi culo y comprobando las respuesta de este, a todas luces incapaz de aceptar la invasión del mástil de carne de Farid. Al notar que en una de las ocasiones la presión del pene de Farid se volvía mas intensa temí sufrir un desgarro , pues resultaba evidente que o bien no conseguía relajarme como con otros penes o bien este dado su tamaño era incapaz de resistirlo. En mi desesperación, por un momento se hizo en mi la luz y quizás tuviera el remedio. Le pedí que parara un segundo y busqué en mi mochila un pequeño bote de crema lubricante que por suerte para mí estaba en uno de sus bolsillos. Aproveché el momento para meterme en la boca ese pene , que prácticamente me obligaba a abrirla por completo, por un instante me sentí como que mis mandíbulas se querían desencajar, me acudió a la mente esas serpientes que tiene que descoyuntar sus mandíbulas para tragar sus presas. Apenas conseguía tragar medio pene y ya las arcadas me impedían continuar.

Cogió abundante crema lubricante y la extendió a lo largo de su pene y otra cantidad , para ponerla en mi ano, me masajeó con fuerza , introduciéndome repetidamente los dedos.

Su estado de celo era brutal. Sobre la toalla tendido de espaldas , cogió mis piernas , colocándolas sobre sus hombros , dejó mi trasero completamente a su disposición, sin posibilidad de defensa alguna, colocó su glande en mi trasero e inició su presión, inicialmente se produjo la resistencia esperada , pero la crema lubricante y la postura sin defensa posible hizo que el esfínter cediera y el glande de Farid iniciara la invasión definitiva de mis mas íntimas posesiones, el alarido que surgió de mi garganta pudo haber nacido en mis entrañas y magnificarse hasta surgir a través de mis cuerdas vocales , ronco e impotente. Mi cuerpo se resistía a recibir ese huésped inesperado e invasor, pero la embestida había introducido medio pene dentro de mí, Farid me introdujo 2 o 3 dedos dentro de mi boca , ignoro si con la intención de hacerme callar o por puro placer y hacerme olvida con su lascivia el dolor que su macizo pene causaba en mi derrotado culo, quedó quieto quizás unos instantes, dando tiempo a que mi esfínter se adaptara y abrazara el tronco de su pene, engañosa estratagema para mi pobre esfínter , pues aún bien no se había adaptado, de un segundo empujón me introdujo la totalidad del mástil de carne, ahora si estaba completamente ensartado, los colores y olores adquirieron para mí significados inconcebibles hasta ese momento , por un tiempo indeterminado perdí levemente la conciencia y la voluntad , por primera vez en mi vida un pene tocó mi punto X , provocándome un orgasmo automático y la eyaculación feroz que siguió. Cuando recobré mi conciencia plena, mi pecho se hallaba cubierto por mi propio semen , Farid crispaba su rostro en señal de que estaba eyaculando en mi interior y me estaba regalando su esencia masculina. Ignoro el tiempo que Farid usó en acabar, pero lo cierto es que el que fuera tuvo como efecto el darme el mayor placer que hasta ese momento había conocido.

Con un bufido de satisfacción se dejó caer sobre mí y sobre mi semen su cuerpo exhausto, así quedamos abrazados , con parte de su pene aún alojado en el interior de mi culo, latiendo con fuerza nuestros corazones por el esfuerzo realizado. Cuando pudimos rehacernos , Farid sacó con cuidado de mi culo su pene , que si bien no estaba duro como al inicio , si mantenía toda su dimensión. Su pene apareció manchado con los restos de su semen y pequeñas gotas de sangre, evidentemente de mis desgarros anales. Sobre la toalla se esparció una parte de sustancia seminal con ciertos depósitos de mi sangre.

Se levantó de la toalla , dándome la mano y tirando de mí con fuerza , no dirigimos al agua para darnos un chapuzón y lavarnos. Durante el camino hacia el agua , incapaz de controlar mi lastimado esfínter , las gotas de semen , mezclado con mi sangre , corrían mis piernas abajo , era el regalo de Farid que yo era incapaz de mantener dentro de mí.

Farid se quedó a vivir conmigo temporalmente , hasta que su situación le permitiera iniciar otro proyecto de vida...

Nuestro encuentro me supuso un goce sexual extraordinario. Pero el tiempo pasa implacable y mi tiempo de relax llegó a su fin. Le dejé con el cuantos alimentos y bebidas llevaba conmigo, lamentablemente no le pude dejar nada de efectivo , dado que para evitar malas experiencias nunca voy a la playa con dinero efectivo encima.

Esa tarde se me hizo larguísima, inacabable. Mi mente estaba en Farid y en lo que juntos habíamos vivido en la playa. Desde que entré en la ducha de los vestuarios de la empresa y el agua empezó a correr por mi cuerpo, el escozor se hizo patente en mi ano, como pude lo enjaboné bien con el gel de ducha que uso y me puse un boxer bajo la ropa de trabajo de oficina. Mis compañeros de oficina parecían darse cuenta de que mi actitud no era la acostumbrada, habitualmente jovial y bromista , aparecía como lánguido y ensimismado.

Una amiga de la oficina me invitó a tomar café en la cafetería de la empresa y decidí aceptar , Ana que es como se llama mi amiga me dijo: “cuéntame que te pasa” , era evidente de que había notado mi estado de ánimo, le dije “ es que he conocido un chico que me ha hecho crac en el corazón “ “no puedo quitármelo de la cabeza”. ¡Mira guapo me dijo , en el corazón no sé , pero el culo te lo debe haber partido!. No podéis imaginar mi carcajada. La percepción e intuición femenina son verdaderamente excepcionales y Ana , aparte de muy femenina , era una amiga muy directa. No me quedó mas remedio que reconocer que efectivamente estaba muy dolorido de mis intimidades ,de que me costaba permanecer sentado en la misma postura mucho rato y que cuando caminaba era un horror, pero que el vacío que sentía en mi corazón era superior al dolor físico.

Ana me dejó con la palabra en la boca y me dijo , “no te muevas , que ahora vengo”. Apareció a los pocos minutos con algo en la mano y me lo entregó, al abrirlo , comprobé que se trataba de un producto farmacéutico, en concreto una pomada hemorroidal. Empezamos a reír como descosidos. Habitualmente nuestro horario de trabajo es de 8 de la mañana hasta las 12 horas y de las 15h.de la tarde hasta las 19h.. A las 18h. Era evidente de que ya no podía aguantar y le comenté a Ana que me marchaba para casa, que el malestar me impedía seguir con mi trabajo.

Una vez fuera del parking de la empresa , situado en un área industrial , encaminé mi 4X4 hacia la Avenida que da entrada a la ciudad, justo en la rotonda de inicio de la Avenida, hay una salida que remite al pasaje subterráneo que da acceso a las playas. Inconscientemente encaminé mi automóvil hacia allí , cuando quise darme cuenta , ya estaba camino de la playa donde a medio día había conocido a Farid.

Aparqué el auto en el mismo sitio y me encaminé hacia la zona donde había estado con el. Al llegar una gran decepción se apoderó de mí. El no aparecía por ningún sitio, su cartón y su manta estaba allí, pero él no. Decidí quedarme sentado , no con la esperanza de que apareciera, mas bien , para dar rienda suelta a mi melancolía, dado que lo tenía muy presente , muy vivo, y si por un solo instante se alejaba de mi mente , el dolor en mi culo inmediatamente hacía que regresara de nuevo. En mi ya dilatada experiencia sexual con personas de mi mismo sexo, jamás alguien me había impactado de esa misma forma , era algo completamente nuevo para mí.

Decidí abandonar la zona tras 30 ó 40 minutos de espera y encaminarme hacia mi casa, donde tomar una ducha caliente y aplicarme el antihemorroidal, para evitar cualquier posible infección y descansar del escozor insoportable.

Desandando el camino llegué hasta mi automóvil y me encaminé de nuevo hasta el acceso, lugar donde se hayan algunos establecimientos de restauración próximos a la costa y los típicos chiringuitos a pié de arena. Justo en ese momento su figura apareció, antes de tener conciencia de ello ya mi corazón inició una fuerte galopada y mi boca se secó de repente. Paré el automóvil y bajé la ventanilla , Farid no me había reconocido , el no conocía mi automóvil , al pasar junto a mi lado lo llamé por su nombre y curioso miró hacia mí , inmediatamente me reconoció , dibujando una amplia sonrisa en su rostro, ¡hola Tony no te había conocido! fue su respuesta , acercándose a darme la mano. Que haces ?

He estado buscando algo de trabajo , me respondió.

Espera , que aparco y charlamos un poco. Cuando me acerqué a el , me miró con su ya típica sonrisa en el rostro y me preguntó , ¿ que tal la tarde ? , muy bien , le mentí ¿y tu?, pues nada haber si había suerte y para variar encontraba algún trabajo por malo que fuera , siempre será mejor que no tener nada; ¿has comido? le pregunté, su respuesta fue un silencio. Venga vamos a tomar algo aquí en el chiringuito y charlamos.

El camarero nos preguntó que tomaríamos, el me miró sin saber bien que decir, le pedimos la carta para ver que tipo de bocadillos nos podían ofrecer. Farid algo desconfiado respecto al tipo de alimentos , rehusó. Yo le indiqué que si le había gustado el que a medio día le ofrecí y me dijo que sí. Yo tomé una bebida refrescante y para el un bocadillo de tortilla con unas lonchas de queso. Mientras nos servían la consumición y dábamos cuenta de ella , Farid me fue explicando sus orígenes, como había llegado a España desde su Marruecos natal. Me explicó que no era árabe , su etnia es Berber . Los Bereberes son los habitantes autóctonos del norte de África , que hasta el día de hoy han resistido la arabización en determinados momentos forzosa. Su familia y el mismo son del Atlas , de una ciudad llamada Azrou , un centenar de kilómetros al sur de la gran ciudad de Fez. Si bien su familia habitualmente reside en la ciudad de Azrou. Su familia se gana la vida vendiendo productos hortofrutícolas que su padre y hermanos cultivan en una pequeña localidad próxima a Azrou. Su madre y sus hermanas venden los productos en el Zoco principal de la ciudad.

Poco a poco la poca luz del día fue desapareciendo y la brisa marina se fue mezclando con el frescor de la noche , anunciando una fría noche propia de principios de Abril. En un momento sin pensarlo le ofrecí venirse a mi casa, para evitar pasar una nueva noche de frío sin un techo que le cobijara. Aceptó no sin cierto pudor, que venció a mi segunda insistencia, con la excusa de que así aprovecharía para ducharse y afeitarse. Le prometí que al día siguiente pasaríamos a recoger sus pertenencias, que ya de noche , nadie en su sano juicio deambularía por allí.

Aparcamos en el parking del edificio donde vivo, en el lugar reservado para mi uso y nos dirigimos hacia el ascensor que nos llevaría al ático donde vivo , un apartamento de 2 habitaciones y una gran sala de 2 ambientes , que daba a una terraza con vistas a toda la ciudad. Le ofrecí el baño para que pudiera usarlo a su antojo , mientras yo hacía algo en la cocina para cenar. Le pregunté si quería cenar algo conmigo, mas por la excusa de ver de nuevo su cuerpo desnudo en la ducha. Rehusó la posibilidad de comer nada , pero si me aceptó para mas tarde un té o alguna infusión. Le dije si quería que introdujera en la lavadora su ropa , que al tener incorporado un programa de secado , en 2 horas podía disponer de nuevo de su ropa , ya completamente limpia. Accedió a ello y con gusto la introduje, con la doble intención de hacerle un favor y de paso ponerlo en la coyuntura de aceptar ropa cómoda mía.

Puse junto a la toalla , un albornoz y de paso contemplé de nuevo su hermoso cuerpo desnudo. Se tomó su tiempo en salir , pues aprovechó para afeitarse. Cuando lo hizo me pareció bellísimo.

Tomó asiento en el sofá junto a mí, yo estaba ya tomando un sándwich vegetal con algo de pavo cocido, me preguntó si me gustaba el cerdo , le comenté que no era cerdo , que en realidad se trataba de pavo. Le indiqué si deseaba cualquier cosa , que tenía la cocina a su disposición; le informé en que zona tengo algunas pastas de té y algunos pastelillos árabes , frutos secos etc. porque yo deseaba darme un baño. Fui hacia mi habitación para desnudarme, solo me dejé puesto mi boxer blanco de algodón egipcio y cogí una nueva toalla y otro albornoz. Ingresé en la ducha, dándole una buena temperatura para relajarme y conseguir calmar un poco mi ansiedad y porque no decirlo ordenar un poco mis ideas, ahora sentía que quizás me había precipitado un poco al invitar a Farid a mi casa. Era cierto que desde que habíamos tenido sexo, me quedé enganchado a su irresistible masculinidad, pero por otro lado era evidente que mi culo no resistiría esa noche otra envestida de ese calibre. Todavía sentía algo entumecido mi trasero y el escozor si bien ya había remitido un poco, no era menos cierto que en buena medida era debido al efecto de la pomada.

Tardé unos 15 minutos en darme una buena ducha y dejar correr abundantemente el agua sobre mi cuerpo, comprobé que los efectos de las 2 horas de sol , estaban surtiendo su efecto y mi piel empezaba a lucir el leve bronceado que el tímido sol de esta época del año , nada dañino por otra parte, empezaba a activar mis melaninas. Me sentí satisfecho del polvazo que Farid me había obsequiado, de las cotas de placer que me había hecho alcanzar. Me sequé y fui dándome una crema hidratante por toda mi piel. Me coloqué mi albornoz , sin nada debajo y fui hacia la sala , donde Farid seguía sentado en el sofá , relajado y algo somnoliento, su albornoz estaba algo entreabierto y pude admirar un trozo de su muslo y una porción de sus testículos , que le colgaban ociosos y relajados, con gran afecto , ya que imaginé que el sueño o el cansancio lo había vencido, le deposité un beso en su frente reaccionando inmediatamente, su reacción fue algo extraña, entre m*****o y sorprendido. No quise darle importancia y supuse que lo había sorprendido.

Le pregunté si había tomado algo a lo cual me respondió con una negación , moviendo su cabeza. Le ofrecí prepararle algo , Té , Café, infusión?, acepto solo un poco de leche y algún dulce que le ofrecí en una pequeña bandeja. Era evidente que la relajación tras la ducha , lo había hecho entrar en un sopor cercano al sueño.

Le dije que dado que la lavadora era automática, no es indispensable que esperáramos que terminara su ciclo. Al día siguiente por la mañana , le planchaba la ropa y podría usarla sin problema. Aceptó de buen grado, ahora llegaba la hora de hacerle otro planteamiento que a mí me producía cierta inquietud y es ¿donde dormir?. Como ya os dije , mi apartamento dispone de 2 habitaciones , una es mi dormitorio y en la otra , tengo instalado una pequeña biblioteca y la mesa de mi ordenador . Así en realidad como dormitorio solo tengo el mío propio , si bien es un dormitorio amplio , es de una sola cama de matrimonio.

Le hice la reflexión y le dí a elegir entre dormir conmigo en mi cama o bien , la opción de hacerlo en la sala, en el sofá , que al ser de 3 plazas podía albergarlo sin problema.

Pareció pensarlo un poco y optó por hacerlo en el sofá. No hay que decir que sufrí cierta decepción, mas por otro lado era evidente de que en el estado lastimoso de mi trasero no podría mantener ningún tipo de escarceo sexual , al menos no anal.

Fui al armario de mi habitación y cogí 2 sábanas y 1 manta , mas una almohada , para hacerle la noche mas confortable en el sofá, le preparé convenientemente para que le resultara cómodo y le ofrecí una camiseta de algodón que aceptó agradecido, le dí las buenas noches y lo dejé, encaminándome a mi habitación.

Como no era demasiado tarde, encendí la televisión supletoria que poseo instalada en mi habitación y me dispuse a hacer zaping , en busca de alguna programación que me resultara interesante, finalmente opté por un programa documental, sobre a****les de la selva africana, uno de esos típicos reportajes de National Geografic, gacelas , cebras, jirafas , elefantes y todo tipo de especies a****les salvajes; poco a poco el sueño fue haciendo su aparición y ya estaba bastante cansado , prácticamente decidí ir a la cocina para coger una botella de agua mineral para la noche y disponerme a dormir. Al llegar de nuevo a la habitación , observé sobre mi mesita de noche el tubo de crema antihemorroidal y decidí darme una aplicación para que durante la noche efectuara su acción. Me encaramé sobre la cama y me deshice del boxer, quedando completamente desnudo sobre ella , y colocando mi culo en pompa, me coloque en uno de mis dedos un poco de crema y me la fui aplicando en mi esfínter, dándome un suave masaje para extender bien la crema y siento ¿ porque no me dejas que te la ponga yo? , mi sobresalto fue total , me sentí como un idiota atrapado en la postura mas ridícula que podía imaginar, sentí vergüenza que me hubiera encontrado en esa postura. Como pude balbuceé una excusa, Farid lanzón una pequeña carcajada, diciéndome , anda , deja que te la ponga yo , al fin y al cabo soy el responsable. Se sentó al borde de la cama, pidiéndome que me colocara a 4 patas , dejando mi culo a una altura donde pudiera trabajarlo satisfactoriamente. Colocó una cantidad de pomada justo en mi culo y con un dedo fue realizándome un masaje circular , con la yema de su dedo fue haciendo una presión sobre mi esfínter dolorido, hasta conseguir una dilatación satisfactoria, cuando quedó satisfecho , volvió a poner algo mas de crema , y esta vez me la introdujo en mi ano con uno de sus dedos , mi esfínter alarmado se cerró en torno a su dedo , apretándolo como sistema de defensa de mis intimas posesiones, esto le debió provocar gran satisfacción pues era evidente que se estaba convirtiendo en algo mas que una curación de mis “heridas de guerra”, de repente sentí como me daba un mordisco en mis glúteos arrancándome un quejido de sorpresa y dolor, perdiendo el equilibrio a 4 patas que mantenía, era evidente que Farid se hallaba en completa excitación, giré mi cabeza y observé como se estaba deshaciendo del albornoz y solo tenía puesta la camiseta de algodón que le ofrecí , sin slip ni boxer . Puede ver que estaba en una erección tremenda, antes de poder reaccionar me cogió de mi cadera y se posó sobre mi espalda , cubriendo con el suyo cada unos de los centímetros de mi cuerpo, el pánico se apoderó de mí , era imposible escapar de el, había introducido sus poderosos brazo bajos los míos y me tenía atrapado por debajo de mis axilas y con sus manos agarraba mis hombros , me mordía el cuello con arrebato y sus quejidos de frenesí me hacían presagiar lo peor pues las acometidas con su enorme mástil de carne sobre mi trasero eran constantes, como mi desesperación me impulsaban a intentar deshacerme de su trampa , me dijo al oído , con una enorme fiebre de deseo y lascivia , “tranquilo chiquito , no voy a hacerte daño, no te muevas y verás como vamos a disfrutar los dos”, eso lejos de tranquilizarme , me hizo sentir mas pánico a ser penetrado y en ese caso , el desgarro interno sería inevitable….

La excitación de Farid era bestial, semejaba un toro en celo, sin embargo sus continuos psiss , psiss, psiss que depositaba en mi oído me fueron poco a poco tranquilizando, el había introducido su pene entre mis dos glúteos y empezó a hacer un vaivén, pero sin ejercer ninguna presión sobre mi esfínter, era un masaje con la totalidad de su pene en mi culo, era como una danza donde nuestros cuerpos actuaban acompañándose rítmicamente, presionaba con fuerza sobre mi piel con su pene extremadamente duro, notaba su poderosa herramienta masculina restregarse con furia sobre mi ano, y subía sobre mi coxis , para volver a bajar, en un rítmico juego que poco a poco me hizo comprender que su excitación sexual no incluía penetrar mi esfínter o al menos no de momento. Poco a poco acompañé su juego con movimientos circulares de mi cadera , y nuestro cuerpos iniciaron de nuevo un danza rítmica , cuyo director de orquesta era ese extraordinario pene moreno , se quitó de un golpe la camiseta y quedó tan desnudo como yo , me abrió de muevo el culo y depositó una cantidad generosa de saliva en el, usando su pene para extenderla, depositó su pecho sobre mi espalda , haciéndome sentir el cosquilleo del bello de su pecho , produciéndome una descarga eléctrica al roce de esa energía masculina, su excitación crecía y yo estaba casi a punto de eyacular. Junto a la pomada antihemorroidal en la mesita de noche había una pequeña cajita de vaselina neutra , Farid la cogió y empezó a untarse una cantidad generosa en su pene, momento que yo aproveché para sacar una toalla de uno de los cajones de la mesita y la deposité sobre la sábana , y me coloqué sobre ella, en esto Farid acabó de impregnar su pene con la vaselina , volvió a colocarme bocabajo y el ocupó de nuevo su sitio sobre mí, esta vez sus embestidas eran mucho mas potentes , dado que al efecto de la vaselina , su pene durísimo ejecutaba el movimiento con mucha mayor fluidez, resultaba evidente que el calor de mi culo y la barrera que ofrecía mi piel, efectuaba un rozamiento sobre su glande , que junto al medio cremoso de la vaselina , le estaba produciendo una sobreexcitación tremenda . Mi excitación era total también , ya mi esfínter estaba tan dilatado que si me hubieran introducido un puño , lo hubiera admitido. Farid parecía un experto en cuestiones anales pues conseguía que lo acompañara en el ritmo desenfrenado , me hablaba a mis oídos , me mordía mi oreja , chupaba mi cuello y le daba pequeños mordiscos que me hacían perder cualquier recato , “dime que te gusta” , SII , me gusta , “ dime que te folle” FÓLLAMEEEEEEE “, sin tocar con su mano para nada su pene , puso su glande en mi orificio y sin el menor esfuerzo me introdujo todo el glande en mi interior , mi esfínter no ejerció la menor resistencia , parecía ser ya un viejo amigo del visitante, ofreciéndole una bienvenida cálida, que él aceptó con ganas. El escozor volvió , mas ya no era el dolor lacerante de la tarde, sin embargo la plenitud que sentí en mis entrañas , tan adentro de mí y el tapón gruesísimo en mi esfínter me hicieron gritar de placer , de nuevo experimenté el placer inenarrable del medio día cuando su pene tocó mi próstata, haciéndome de nuevo eyacular sin la menor necesidad de tocar mi propio pene, mis quejidos, resoplidos mas el encrespamiento de mis músculos , lo sobreexcitaron , sacando su pene de golpe de mi interior , viniendo a eyacular su semen en mi espalda 4 , 5 , 6 eyaculaciones , de un semen ardiendo y una boca , la de Farid que me decían al oído , “Así chiquito, así , ahora sabes lo que se siente al tener un macho Bereber”.

No tengo conciencia del tiempo que pasó en esa postura, yo sobre mi propio semen y Farid sobre mi espalda y sobre su semen . En un momento determinado se dejó caer sobre su espalda , liberándome de su peso , por otro lado nada m*****o.

Llevé mi mano a mi espalda , para coger un poco des su semen y lo olí, su olor no era nada comparable a cualquier otro que hubiese olido antes, era algo excitante , muy masculino. Me encaminé de nuevo al baño , llevando conmigo la toalla que tenía extendida sobre la cama, Farid me acompañó y juntos nos dimos un ducha ligera, el lavó con cuidado mi cuerpo , haciendo especial detenimiento en mi ano , que ya el conocía tan bien.

Por mi parte, masaje con el gel de ducha sobre su pecho , bajando hasta sus muslos y puse especial cuidado en enjabonar bien su pene , sus testículos, con todo el amor del que era en ese momento capaz de ofrecerle , le dí un beso en la cara, me dijo” en la cara bueno , la boca NO”, ese fue el pequeño mal sabor de boca que en adelante marcaría nuestra relación.

Ambos nos fuimos de nuevo a la cama , esta vez si juntos , le dije ,¿ apago la tele ?. Me dijo , no déjalo ,y con la luz apagada seguimos el documental , que en ese momento ofrecía el apareamiento de unos búfalos de agua. Farid dijo” mi primo Muhammad seguro se la follaría mejor”. Qué? Le dije, el me respondió , tengo un primo en mi pueblo algo mayor que yo. Es un chico con un pene excepcionalmente grande , ¿ mas que tú? , ja ja ja , el mío al lado del de el es pequeño me respondió. El suyo es mucho mas grueso que el mío , y al menos 5 o 6 ctms mas largo, Dios le dije , eso es imposible , eso no existe….. ¿Que no existe? Me espetó, pues pregúntale a su mujer , que en la noche de boda lo abandonó. ¿Que dices Farid?

Empezó a contarme la historia de su primo Muhammad, quien al parecer en su noche de boda fue abandonado por su mujer por terror a la dimensión del pene del muchacho , que por lo explicitado por Farid es de 26 ctms de longitud por unos 8 ctms de grosor , 23 ctms de diámetro, algo descomunal cuando lo visualicé en una cinta métrica.

Al parecer es costumbre entre los pueblos Berber del Atlas , efectuar una ceremonia en la cual la novia es desvirgada en la alcoba nupcial por el novio y mostrado un pañuelo donde las gotas de sangre de la ruptura del himen se hacen patentes , en señal de virginidad de la novia y de potencia sexual del novio. Cual sería la sorpresa de los asistentes a la ceremonia , cuando la novia abandonó la alcoba y la casa, aterrada. Desde esa época la fama del muchacho había corrido , cual maleficio. Teniendo desde esa época como única compañera de disfrute sexual una vaca.

Todo eso tubo en mí un efecto euforizante, y en Farid una nueva erección, que solucionamos con una formidable felación . Me cogió de la cabeza e inició una nueva galopada, introduciéndome su pene en mi boca y con una gran dulzura, fue ejecutando rítmicamente un sabroso mete y saca , que fui saboreando con deleite , me introduje una parte del escroto y la totalidad de un testículo en mi boca y lo chupé , haciendo lo mismo a continuación con el otro. De nuevo me llevó su pene a mi boca y esta vez no permitió que lo sacara de ella , cuando su pene se endureció extraordinariamente de nuevo , se evidenció su inminente eyaculación ,haciendo ademán de sacar su pene de mi boca, goloso impedí que lo hiciera , recibiendo toda su eyaculación en mi boca, lanzando un gemido de satisfacción y agotamiento.

Era evidente que por un día las emociones habían sobrepasado todo lo imaginable.

A partir de este día Farid compartió conmigo algunos meses en común y nuestros encuentros sexuales fueron tan intensos como los vividos es este día.

Farid era un trabajador excepcional y conseguí un trabajo para él en un almacén , en una empresa próxima a la mía. Su situación económica cambió sustancialmente y con ello también nuestra relación...

Ambos manteníamos una relación de amistad, compartíamos el placer del sexo y ocasionalmente mi cama. Desde que Farid empezó a trabajar en el almacén y obtuvo sus primeros salarios , buscó una habitación en un piso de alquiler para compartir con ciertos paisanos suyos. Algunos fines de semana los compartíamos en pequeños viajes a las zonas costeras de la Costa Brava. Procuraba que ahorrara lo máximo posible , al objeto de poder pasar juntos las vacaciones, la segunda quincena de Julio y primera quincena de Agosto.

En cierta ocasión me propuso pasar juntos las vacaciones en su país , Marruecos. Desde que nos conocimos , usó mi teléfono para comunicarse con su familia y ocasionalmente pedían poder saludarme. En honor a la verdad e de confesar que su familia era tremendamente cálida y afectuosa. Cuando Farid les comentó la posibilidad de pasar las vacaciones en Azrou , inmediatamente me ofrecieron ser acogido en su casa. Abrumado por tanta amabilidad no pude negarme y acepté.

Hicimos nuestro equipaje y nos fuimos temprano a la cama dado que nuestra partida sería a las 5 de la mad**gada, al objeto de hacer el camino entre Barcelona y Algeciras en unas 10 horas , 11 ha lo sumo. Compartimos la cama, el climatizador nos proporcionó un ambiente agradable, si bien el deseo sexual ya no alcanzaba las cotas de tiempo atrás. Nuestros encuentros ya se espaciaban mas en el tiempo y dado que desde el principio quedó claro que lo nuestro se reducía al goce físico, nunca llegamos a hacer nacer entre nosotros un verdadero amor, y el sexo no daba para mucho más que la satisfacción física.

A las 4h 30 m. el despertador nos hizo volver a la realidad , dándonos una ducha rápida y tomamos un zumo fresco. A las 5 de la mañana , estábamos listos para salir del parking de mi edificio , no sin antes haber asegurado ventanas , persianas y conducción de agua. Lo único que quedó activo fue la toma de corriente para el frigorífico y la central de alarma conectada con la policía. Dado que Farid , si bien tenía nociones de conducción , no poseía permiso, yo tendría que conducir todo el tiempo , en consecuencia optamos por el camino mas cómodo , autopista hasta Alicante y desde allí a través de la autovía que enlaza con Granda , hasta Málaga y Algeciras. Solo hicimos una parada para tomar un buen desayuno en un área de descanso en la autopista a la altura de Valencia, y aprovechamos para repostar el depósito de diesel. A las 3 estábamos en Algeciras, justo a tiempo de poder enlazar a las 3’30m. con el barco que nos cruzaría el estrecho de Gibraltar, hasta la ciudad de Ceuta. El trayecto de 15 kms. apenas dura 45 minutos, que aprovechamos para almorzar en el restaurant . Del puerto de Ceuta a la frontera Hispano-Marroquí del Tarajal apenas hay 10 minutos, pero aprovechamos para repostar de nuevo. Llenamos el depósito de diesel , dado que el precio del combustible en Ceuta apenas es el 50% que en la península. Aprovechamos para hacer algunas compras , fundamentalmente regalos para la familia de Farid. En 20 minutos realizamos los trámites aduaneros en la frontera y sin el menor contratiempo nos encontramos en territorio marroquí. Nada más cruzar la frontera , hicimos el cambio horario, de ser las 5 en España , pasamos de nuevo a las 3 en Marruecos, ganamos 2 horas al día. Nos dirigimos hacia la ciudad de Tetuán, el cambio en las infraestructuras viarias era evidentes, pero ya no eran las vías de antaño, si bien no eran las autopistas Europeas , el avance era considerable. Desde Tetuán nos dirigimos hacia la zona olivarera de Marruecos, Ouazane y desde allí nos dirigimos hacia Fez, que rodeamos por su parte occidental , encaminándonos hacia el sur , en dirección a Ifrane por Ben Souda. Las estribaciones del Atlas ya se hacían patentes, comenzando a elevarse el terreno y la naturaleza se volvía agreste. A nuestra llegada a Ifrane , las nieves perpetuas del Atlas coronaban los altos picos . El cansancio ya hacía mella en mí , pero el espectáculo era increíblemente hermoso, cuanta arboleda , cuantos pequeños ríos jalonaban las fértiles vegas procedentes del deshielo de las altísimas cumbres. Azrou estaba ya a muy pocos kilómetros , en un recodo , apareció la ciudad, en torno a una gran montaña , completa de arboleda en su centro , a modo de corona.

Cuando llegamos era prácticamente de noche y Farid me fue indicando el camino para llegar hasta su domicilio en un barrio no muy céntrico de la ciudad. El camino hacia su casa se me hizo prácticamente interminable, pues Farid parecía conocer a todos y cada uno de los habitantes y con todos y cada uno abandonaba el automóvil para saludarlos y eventualmente darse los 4 besos de rigor. La mayoría acudían hasta mi ventanilla para darme la mano y saludarme , la mayoría en una lengua absolutamente desconocida para mí , el bereber o amazight, la minoría lo hacía en francés , lengua co oficial en Marruecos junto con el árabe , fruto de la descolonización. Si bien la mayoría conocen el francés , los mas ancianos o los que carecían de instrucción no lo hablan. Cuando llegamos a su domicilio , aparcamos el automóvil en la puerta, se trataba de un edificio popular , de 3 plantas. Apenas en la casa se escuchó la llegada , la puerta se abrió de par en par y el alboroto y salida y entrada de personas fue tal que parecía que en la casa hubiera esperando la mitad de la población. Se abalanzaron sobre Farid , besándolo , abrazándolo, el jolgorio era impresionante. Usaban la lengua bereber para comunicarse, debo decir que mi conocimiento de dicha lengua era y es completamente nulo, jamás he conseguido asimilar una palabra mas allá de “agrom” pan y esta por la asiduidad en su uso y observar como se pasaban el pan , tras pronunciarla.

En un momento pareció quedarse todo en silencio, cuando un señor de unos 45 o 50 años hizo su aparición en la puerta , Farid se dirigió hacia el y cogió la mano de dicho señor, depositando un beso en ella. Era el padre de Farid , de nuevo el jolgorio se hizo sentir , usando esa lengua , sin ningún sentido para mí, debo decir que no resultaba desagradable , pero si un poco áspera al oído. El padre de Farid dijo algo en voz alta, su voz resultaba agradable , masculina , pero causaba cierto respeto, de nuevo el alboroto cesó , y Farid se dirigió hacia mí y me dijo , ven , voy a presentarte a mi padre. Pasándome la mano por el cuello , me condujo hasta su padre , hablo algo en lengua berebere y el padre de Farid me extendió la mano, diciéndome “ bienvenido a nuestra casa” en un español no demasiado bueno , pero en perfecto francés siguió “ Quien acoge a uno de esta familia en su casa , es uno mas de esta familia” , dándome a continuación un abrazo, que sentí cálido y paternal.

Todos y cada uno de los presentes fueron acercándose a mí , ofreciéndome su amistad con un apretón de manos los de mas edad y en ocasiones dándome 4 besos los mas jóvenes.

Era evidente mi cansancio y Farid me condujo al interior de la casa junto con su padre. La mayoría fueron abandonando la casa, quedando ya la familia directa de Farid. En el salón donde fuimos entrando, con sofás árabes alrededor de la estancia , completamente alfombrado y algunas mesas árabes distribuidas , poseía una decoración de azulejo en el zócalo y de yesería hasta el techo. Era muy elegante a la par que sobria. Nos descalzamos para entrar y tomamos asiento. Me ofrecieron un lugar junto al padre de Farid que acepté inmediatamente, mi cansancio era total.

Los hermanos de Farid tomaron asiento junto a Farid , eran 2 . Farid me los presentó , este es Abslam , es mi hermano es el que me sigue , tiene 24 años , este es Umar tiene 19 años. Abslam era un muchacho de pelo negro, fuerte de nariz aguileña de labios finos , algo tímido. Umar al contrario que su hermano era mucho mas expansivo, se levantó de nuevo y llegó hasta mí dándome 2 besos . Se trataba de un chico mas alto que yo , de grandes pies y enormes manos, de pelo café, unos ojos algo rasgados como Farid , pero a diferencia de este , su pelo no era tan rizado. Su boca lucían unos labios gruesos y rojos.

A mi padre ya lo conoces , se llama Abdellah.

A modo de presentación , fueron llegando la parte femenina de la familia, en primer lugar hizo entrada la madre de Farid , con una chilaba de seda y un pañuelo. Se trataba de una señora de apenas 40 o 42 años, con el típico tatuaje bereber en el mentón. Una señora que con el tiempo descubriría es el verdadero alma de la familia , era la que había trasmitido a sus hijos la mezcla de razas, pues era evidente su mestizaje. Tras ella hicieron presencia en primer lugar , un niño de no mas de 6 o 7 años que Farid me presentó como su hermano Ismail, y estas son mis hermanas Fátima, Zaquiya y Hanan. De repente hizo su entrada alguien que besó a Farid y a continuación me dio a mi la mano y mirándome profundamente a lo ojos me dijo ”bienvenu” en un francés perfecto, sin nada de acento árabe. Se trataba de un hombre de no mas de 28 años, alto , corpulento, ataviado con una especie de camisa abotonada con una especie de botones de tela , y unos pantalones típicos árabes muy amplios de pliegues desde la cintura, y se ceñían en torno a la pantorrilla algo por debajo de la rodilla. Lucía un leve melena que apenas cubría sus orejas, con un pelo completamente negro. Sus ojos eran de un verde intenso y su piel era blanca si bien curtida por el sol. Se trataba de un hombre de anchas espaldas, poderosos brazos , lástima que con los amplios pantalones árabes , no pude contemplar sus muslos. Sus facciones eran agradables, sus ojos verdes eran profundos, su mentón fuerte partido con un hoyuelo, sus pómulos sin ser extremos , si eran poderosos, su nariz triangular amplia en la base, le daba al conjunto una sensación de masculinidad muy pronunciada.

Su voz era grave , en realidad , hablaba poco , asentía mas que gesticulaba. Sus manos y pies eran grandes , no menos de un 45 de calzado. Farid me dijo en español , este en Muhammad, mi primo , creo que ya te he hablado alguna vez de el. La sangre acudió a mi rostro en señal de rubor y cierta vergüenza, como si pudiera notárseme de que era partícipe del secreto de Muhammad.

La hermana mayor de Farid , nos sirvió un poco de té con menta y algunos dulces árabes , que ellas mismas confeccionaban en la casa al igual que el pan. En la sala permanecimos únicamente el sexo masculino, las chicas y señoras , siguiendo la tradición ancestral , se reunían aparte en otra sala. Una vez relajados , Farid me pidió si podíamos entrar el equipaje y poder distribuir los regalos que habíamos adquirido para la familia, nos encaminamos hacia la puerta e iniciamos la extracción de todos regalos y maletas . Para ello contamos con la ayuda de los 2 hermanos menores de Farid y con la de Muhammad. Habíamos contado con todos los miembros de la familia a excepción de Muhammad , que Farid no esperaba su presencia . En realidad nos enteramos que su presencia obedecía a la ayuda que estaba prestando a su tío Abdellah , el padre de Farid, que al estar en campaña de recolección de hortalizas , necesitaba de la ayuda experta de Muhammad. Farid hizo entrega de los regalos a la familia , disculpándose con Muhammad, ya que ignoraba de su presencia. Me sentí algo violento por la situación y decidí hacerle un regalo inesperado. En Ceuta en uno de los almacenes que visitamos , adquirí un MP4 para escuchar música etc. Era de buena calidad y su precio apenas un 50% del precio en la península, le hice entrega del aparto de música , perfectamente embalado, diciéndole en francés “ accepte cette cadeau, et excusemoi pour oublier a toi “ por un instante el coloso pareció un niño mientras abría su regalo y su cara de satisfacción fue evidente al comprobar que se trataba del un aparato de gran calidad. Por un instante pude adivinar en sus ojos el brillo del humedecimiento ocular. Para evitar darle ninguna trascendencia al momento , le pedí a Farid si podía indicarme donde podía dejar mi equipaje ya que deseaba darme una ducha si era posible. Farid preguntó a su madre, esta a su vez le indicó que para mayor comodidad , habían dispuesto que ocupáramos un pequeño pabellón en la 3ª planta , que tenía baño propio. Que Farid , Muhammad y yo podíamos disponer de el. De hecho la noche anterior Muhammad ya había ocupado uno de los 3 catres dispuestos para ser ocupados.

Farid cogió una parte del equipaje y yo cogí mi maleta, inmediatamente Muhammad la cogió con fuerza de mi mano, impidiendo de ese modo que la transportase escaleras arriba, en ese momento tomé conciencia del impacto que tan tremendo macho me había causado en mi corazón.

Se trataba de una parte privada en la última planta . Contaba con un espacio inicial a modo de salón y 3 puertas como pude comprobar inmediatamente , pues Farid me lo mostró , una de las puertas daba acceso a una alcoba donde estaban dispuestos los catres a modo de camas polivalentes , otra puerta daba acceso a un baño y por la tercera puerta se accedía una pequeña terraza , en la cual había habilitado un WC. En Marruecos habitualmente el baño y el WC , ocupaban estancias separadas. Farid me condujo hasta la habitación y Muhammad depositó sobre un apequeña mesa auxiliar mi maleta.

Ellos me dejaron en la habitación , y tomaron asiento en los sofás árabes de la sala exterior.

Debo decir que toda la casa estaba completamente alfombrada , y se camina descalzo, a excepción del baño. Me coloqué un albornoz y me dispuse a entrar al baño y darme una ducha , para relajarme de la conducción. Debo decir que la pieza de baño, modesta, contaba con lo necesario para disfrutar de una buena ducha , caliente o fría, en un principio opté por darme una ducha caliente para enjabonarme bien y eliminar las toxinas del día de conducción, repitiendo la operación en 2 ocasiones, para terminar fui poco a poco bajando la intensidad del agua caliente , para dejarla completamente fría, para de este modo tonificar mi piel.

Cuando por fin salí del baño , solo estaba en la sala Muhammad, al parecer Farid estaba en la planta de abajo conversando con su familia , de forma muy animada por lo que pude escuchar. Me puse una ropa deportiva cómoda y tomé asiento junto a Muhammad el cual de nuevo aprovechó para decirme “ merci pour le cadeau”. Por lo que pude observar , Muhammad era un hombre de muy pocas palabras, era mucho más lo que expresaba con la mirada y con los gestos que lo que comunicaba verbalmente. En el espacio de tiempo que transcurrió hasta que nos llamaron para cenar , apenas cruzamos un par de palabras , sin embargo el tiempo se me hizo muy corto. Farid hizo presencia en la sala y me dijo , ¿porqué no has bajado?, es que estabas tan entusiasmado con tu familia , que he preferido que puedas hablar con libertad con ellos , le mentí. Vamos a bajar a comer, ya está preparado. Mshiu Muhammad ( vamos Muhammad ) , los 3 bajamos de nuevo a la planta baja , en el mismo salón, donde en una mesa habían colocado unos tazones repletos de una sopa consistente que llamaron Harira , en realidad se trataba de una sopa muy nutritiva y muy especiada , con trozos de carne de cordero, algunos garbanzos , de por si ella sola ya era un alimento completo, la acompañaba en el plato sobre el que estaba depositado el tazón , un huevo duro, varios dátiles de gran tamaño y unos dulces bañados en miel, que denominaron shubbakiya. Abdellah , el padre de Farid me ofreció un sitio a su lado que obviamente no pude rechazar. Me sorprendió que en la mesa solo hubiera vajilla para nosotros 6. Sorprendido le pregunté a Farid si su madre y hermanas no comían , a lo cual Farid soltó una pequeña carcajada y me dijo , ellas , las mujeres comen en el otro salón. Su hermano Umar curioso y extrovertido le inquirió por mi pregunta, Farid le explicó cual había sido y cual su respuesta. Una vez acabado con la Harira , Umar recogió los tazones y los llevó a algún lugar , que imaginé fue la cocina , tornando otra vez a su sitio. A los pocos instantes hizo su aparición en la sala la madre de Farid, llevando en sus manos una enorme bandeja de cerámica repleta de carne que resultó ser de ternera. No salía de mi asombro, como es posible tras el enorme tazón de harira , tomar también ni tan siquiera una pequeña porción de esa exquisitez de carne. El plato consistía en unos generosos trozos de carne de ternera, convenientemente troceados ,en unos tamaños regulares, una salsa consistente y especiada, entre la salsa aparecía algunas ciruelas pasas , algunas almendras tostadas y recubierto todo por granos de ajonjolí ( sésamo) , el plato tenía una presencia exquisita , haciendo honor a la merecida fama de la cocina tradicional marroquí , heredera de la cocina andalusí . Abdellah el padre de Farid con sus manos empezó a trocear un pan , caliente todavía, recién salido del horno de la casa. Comprobé como usando las manos , sin cubiertos , solo usando un trozo de pan y todos en la misma bandeja, empezaban a degustar el exquisito guiso de carne de ternera. La salsa resultó increíblemente sabrosa, su sabor era entre dulce y sabroso, con un cierto toque a la nuez moscada y el gengibre. Espectacular, era increíble la destreza de todos con un sencillo trozo de pan, Abdellah y Muhammad continuamente depositaban a mi lado pequeños trozos de carne para que los comiese, verdaderamente estaban mas pendientes de mí que de comer ellos mismos. Ya era incapaz de comer ni un solo bocado más y su insistencia era total. Opté por acabar el resto de pan que tenía en la mano y cuando me volvió a ofrecer más , declinar. Poco a poco todos quedamos satisfechos y de nuevo Umar retiró la bandeja. Otra vez hizo su aparición la madre de Farid con una nueva bandeja, esta vez de fruta, plátanos, albaricoques, ciruelas , peras , melocotones. Farid me indicó que eran de su propia huerta, que su familia vendían en el Zoco. La fruta era exquisita, pero yo estaba completamente lleno.

Por fin se retiró todo y quedamos en animada charla, yo como única opción escuchaba dado que desconozco por completo la lengua Bereber. Solo en una ocasión noté que todos me miraban con cierta seriedad y observé como Umar , el mas extrovertido de todos , se levantó de su asiento y se acercó a mí , dándome un beso en mi frente, no pueden imaginar mi sorpresa , el padre de Farid cogió con sus 2 manos las mías y me dijo “ shukran” , Farid entonces me dijo que había contado a su familia como yo lo había recogido en mi casa , cuando el estaba durmiendo en la playa y me ofrecían su agradecimiento.

En esto que aparece la madre de Farid con una bandeja enorme, en la cual había depositada una tetera , 6 vasos de té y un plato con dulces árabes. Todos tomamos el delicioso té árabe con menta, era sencillamente exquisito, digestivo . Ya el sueño me vencía y le dije a Farid que estaba muy cansado , que agradeciera la hospitalidad a su familia. Farid comunicó mi deseo y todos me desearon las buenas noches , Farid dijo algo a Muhammad, que se levantó y me acompañó. Farid me dijo , yo me quedo con mi familia mas rato, nos vemos mañana, buenas noches le respondí.

Subimos a la planta superior encaminándonos a la alcoba, que Muhammad cerró desde dentro, esa situación inesperada me produjo morbo y curiosidad, nunca hubiera esperado esa intimidad tan absoluta con un hombre que desde el momento mismo en que lo vi me había producido tanto deseo, hacía apenas unas horas desde que llegué a esta casa y conocido físicamente a Muhammad y ahora me encontraba encerrado solo con el , dispuestos a pasar juntos la noche en la mas absoluta intimidad.

A partir de ahora transcribiré los diálogos que mantuve con Muhammad en Español , para evitar que quien desconozca la lengua francesa se vea imposibilitado en seguir el diálogo. Muhammad me dijo” quieres dormir en el catre o quieres dormir en la haidora” , ¿que es la haidora? Respondí , su cara de satisfacción se hizo evidente.

El la parte central de la habitación había un amplio espacio libre , cubierto como todas las estancias con una gruesa alfombra , abrió una especie de armario empotrado y extrajo unas grandes pieles de cordero, unas 8 y las fue colocando convenientemente sobre el suelo , ocupando un espacio aprox de 150 X 200 ctms , sobre las pieles de cordero , colocó una sábana y cogió una almohada de uno de los catres y otra sábana para taparse.

En realidad fabricó con las pieles de cordero una cama sobre la alfombra en el suelo. Me pareció tan original que inmediatamente quise probarla. Realmente era confortable, mucho mas mullida de lo que en un principio pude imaginar, al ver mi cara de satisfacción , se dibujó una amplia sonrisa en su boca y sus ojos se iluminaron, unió sus dedos índice y me dijo ,¿ juntos? , como pude disimulé mi ansiedad y le dije no sin cierto nerviosismo , “si”.

Me deshice de mi camiseta y busqué en mi equipaje un short para dormir, si bien estoy acostumbrado a dormir en casa sin nada, no me parecía conveniente hacerlo con Muhammad. Le dí mi espalda y me quité el pantalón de chandall ,bajo el no llevaba ninguna prenda , por lo que por unos segundos permanecí de espaldas a Muhammad , completamente desnudo. Me coloqué rápidamente el short y deposité con cuidado mi pantalón de chandall junto a la camiseta, me giré dispuesto a ocupar el espacio en la improvisada cama y noté a Muhammad rojo, tenía un rubor muy evidente; me sobresalté al imaginar que Muhammad se sintiera ofendido por haber mostrado mi desnudez, mi corazón empezó a latir con virulencia por haber sido tan idiota de cometer tal estupidez…

Muhammad al verme tan azorado y angustiado me dijo ,” no te preocupes , estamos en privado no pasa nada“. Era la primera vez que le había escuchado tantas palabras juntas .

Muhammad se quitó también su camisa de botones de tela, viendo por primera vez su torso desnudo. Colocó su camisa junto a mis pertenencias y me miró directamente a los ojos , que evité con rubor. Sus pectorales era probablemente los mas desarrollados que jamás he visto en un hombre, sus espaldas fornidas no tenían nada que envidiar a un atleta de halterofilia , completamente desarrolladas a fuerza de levantar sacos de aceituna a fuerza bruta, sacos de cemento o de arena en épocas de construcción. Cargar tractores o camiones de alpacas de paja de trigo en verano, con mis dos manos apenas hubiera abarcado la parte externa de la musculatura de sus brazos. Con parsimonia , dando la impresión de que me quería hacer esperar para que contemplara su piernas y caderas, se fue desabrochando el cinturón y los botones que ceñían a su estrecha cintura el amplio pantalón bombacho árabe. Una vez quedó desabotonado el bombacho , fue deslizándolo poco a poco sus piernas abajo , quedando únicamente con un short de cuadros de algodón.

A todo esto mi expresión debió ser de tal asombro que Muhammad se acercó a mí y con un dedo tocó mi nariz , saliendo de mi estupefacción, pasó junto a mí y cerro el interruptor de la luz, de nuevo se acercó por mi derecha y se acostó a mi lado. La ventana permanecía abierta y entraba una tenue luz del exterior , la suficiente para comprobar que bajo el short habitaba algo de proporciones increíbles , sencillamente eso era imposible , pero mis ojos que ya se habían adaptado a la semioscuridad no podían quitar la vista de esa zona del cuerpo de Muhammad. Era evidente que Muhammad estaba teniendo una brutal erección y a pesar de la amplitud del short el tremendo pene que se intuía , estaba casi a punto de salir por encima. De hecho cada vez que el pene latía , asomaba levemente por encima de la cinturilla. Muhammad permanecía mirando para el techo boca arriba con sus manos cruzadas tras la nuca, pareciese que estuviese en un profundo pensamiento. Desde que entró en la improvisada cama , no abrió su boca para nada y de eso ya hacía varios minutos. La verdad , no había la menor tensión, ambos permanecíamos mirando al techo y eventualmente yo fijaba mi vista sobre su pene que luchaba por salir de su prisión de tela. Si bien la cama era amplia, nuestros cuerpo permanecía juntos, sin llegar a rozarnos , pero si a leves centímetros, yo podía sentir el calor de los brazos enormes de Muhammad, admiraba su pectoral poblado de un bello fuerte sin ser excesivo con unos pequeños pezones que coronaban sus tetillas. Por pudor , yo estaba tapado con la sábana , hasta mi cintura , para evitar que se evidenciara mi erección. El tiempo pasaba y ambos continuábamos sin decir una sola palabra, era evidente que Muhammad seguía entregado a su profundo pensamiento, inexcrutable , a mí el cansancio me vencía, ya empezaba a pasarme factura las horas de stress de la conducción. En un acto reflejo cambié de postura, colocándome sobre mi lado derecho , mirando justo hacia Muhammad diciéndole “ buenas noches”. El coloso emitió un leve sonido casi gutural a modo de asentimiento. Miré instintivamente hacia ese pene que permanecía oculto de la mirada bajo la tela del short, sin que la erección hubiera cedido ni un instante, diríase que gozaba de voluntad y vida propia al margen de Muhammad; con ese pensamiento y mis manos enlazadas en mi cintura me venció definitivamente el sueño, jamás en mi vida me había dormido de forma mas placentera y automática.

Desconozco el tiempo que permanecí profundamente dormido, me despertó el roce viril y fuerte de la barba de Muhammad, en sueños sentía la lengua de Muhammad entrando en mi boca y chupando mi lengua y su barba me lastimaba la cara, era un beso profundo, apasionado, el beso mas dulce y sabroso que jamás me habían dado hasta ese momento a lo largo de toda mi vida.

Mis vapores fueron dejando claridad a mi mente y en unos instantes tuve conciencia exacta de lo que estaba sucediendo. Muhammad estaba recostado hacia mí y con sus manos sostenía mi cabeza y me estaba dando el beso mas maravilloso de mi vida, correspondí inmediatamente atrapando con mis labios los suyos, chupando sus labios , primero el inferior, dándole leves mordisquitos y pasando al superior. Abriendo mi boca golosa para atrapar su boca, nuestras lenguas se entrelazaban y Muhammad atrapaba mi lengua , introduciéndosela entera dentro de su boca y gustándola . Nuestros labios permanecieron unidos por un espacio de tiempo indefinido, yo no podría decir el tiempo en que nuestras bocas permanecieron unidas. Mis manos eran incapaces de pasar ni un centímetro mas abajo de sus pectorales; su boca era suficiente para mí , eran un océano del que era imposible escapar ni deseaba hacerlo. La boca de Muhammad era perfumada, como dulce y fresco a la vez, no solo era su sabor , su olor también ( mas tarde supe que eran fruto de degustar semillas de Cardamomo). Ya sus brazos habían aferrado mi cintura y me estrujaban contra el , sus muslos me habían acunado y sus piernas impedían que pudiera escapar de su trampa . Nuestros cuerpos entrelazados y nuestras bocas enganchadas, apretándonos , fundiéndonos….

Por un instante nos miramos a los ojos y pude comprobar que de sus ojos surgía un brillo intenso que junto a su amplia sonrisa me pareció el hombre mas bello de la creación; permanecimos un tiempo inconcreto mirándonos y dándonos pequeños besos jalonados de besos mas profundos, sacaba toda su lengua y lamía mi boca como si temiese perder una sola gota de algún néctar imaginario. Lentamente fui incorporándome y el definitivamente depositó su cabeza sobre la almohada y fui oliendo sus pectorales , pasando mi lengua por sus tetillas y dando leves mordisquitos en sus pezones , que estaban duros y reaccionaban a mis leves mordidas , haciéndole surgir de su garganta un ahhhh de placer , chupé y besé sus pectorales y estómago su piel suave contrastaba con el vello , bajé por sus pelos , estomago abajo , deteniéndome justo a la llegada de su short , el cual estaba hinchado por el enorme bulto del pene de Muhammad. Por primera vez llegaba hasta el y depositaba mi cara a tan solo unos centímetros, su olor a limpio y a masculinidad era embriagador, abriendo sus piernas en señal de bienvenida. Con sus enormes manos guió mi cabeza , hasta dar en mi cara con su pene enorme que seguía oculto bajo el short. Abrí mi boca para morder el tronco enhiesto , pero con mi boca completamente abierta no pudo abarcar el grosor del pene , era imposible. Mi calentura aumentó, cogiendo con mi mano derecha por primera vez en mi vida el mayor pene , que hasta el día de hoy se ha cruzado en mi camino. Con delicadeza Muhammad me apartó y ejecutando una especie de abdominal, se deshizo de su Short, apareciendo en todo su esplendor el pene de Muhammad. Lo primero que me causó sorpresa aparte del enorme tamaño fue el contraste de la tahara (circuncisión) prácticamente todo el pene era mucho más moreno que el cuerpo , a excepción de la parte en que le fue eliminada la piel tras la circuncisión, que aparecía muy blanca, manteniendo el glande un color mas oscuro , si llegar al color del tronco. Mi estupidez debió ser grande , pues no sabía que hacer con el tremendo pene que aparecía a mi disposición. Muhammad de nuevo tomó la iniciativa , despojándome con cariño , pero con firmeza , de mi short , quedando ambos desnudo. Muhammad se posó con delicadeza sobre mí y cogiendo con su mano de forma delicada mi pene, me besó con dulzura la boca, nos fundimos de nuevo en un beso profundo y acarició mis testículos, me desarmó por completo ante tanta dulzura y entrega, llevó su mano por mi coxis y con la yema de sus dedos masajeó mi culo. Cogió un poco de mi líquido PRE seminal que ya aparecía en mi glande para con sus dedos esparcirlo en mi culo para lubricarlo de forma natural, sus dedos era hábiles los mismo masajeaba mi esfínter , como me masturbaban el pene. La postura nos permitía a mi coger su enorme pene y a el masturbarme con su mano derecha y con su izquierda me introducía el pulgar completamente en mi culo. Su dedo pulgar tenía un tamaño en circunferencia similar a mi propio pene, estaba tan caliente que a no mucho tardar , mis quejidos anunciaban mi inminente eyaculación. Era lo mejor que me habían hecho gozar en meses. Por fin entre estertores fui aliviando a mis testículos del semen que habían fabricado mientras la boca de Muhammad se cerraba junto a la mía , introduciéndome su lengua hasta mi garganta, así permanecimos rato, ya notaba frío mi propio semen sobre mi pecho , cuando Muhammad sacó de algún sitio una trapo largo de algodón , que luego supe se trataba de una especie de turbante. Me limpió con calma y suavidad, yo no salía de mi asombro como un hombre rústico y tan corpulento podía ser tan sensible , amable y bonachón. De nuevo nos fundimos en un beso de gratitud , deseo, lujuria a la vez que de serenidad .

Me abrazaba a la par que me besaba con dulzura , ahora en mis labios , ahora en mis ojos , ahora en mis sienes, frente a mí introdujo su pene entre mis piernas por debajo de mis testículos, iniciando un simulacro de penetración, cogí un poco de saliva de mi boca y la deposité en su glande, facilitando de esta manera la lubricación entre mis piernas. Cuando empujaba completamente su pene hacia mí , su enorme pollón salía por detrás , dejando al aire tras mi culo el glande al completo. Noté como su ritmo se hacía mas intenso y sus quejidos mas insistentes, por lo que decidí sacar su pene de entre mis piernas e iniciar una felación. Cuando introduje su glande en mi boca, este ocupó la totalidad del espacio, siendo imposible meter en mi boca ni un centímetro mas que su glande. Con toda mi experiencia , fui moviendo mi lengua en torno a su glande y apretándolo con mis labios, a la par que con mis 2 manos agarradas entorno al tronco , lo estaba masturbando. Apenas pasaron unos segundos emitió un sonido sordo de su garganta y a la par brotó un chorro de semen que fue directo a mi garganta, tras él otro y otro, que tragué sin remedio, los restantes fueron mas espaciados , pero ya los fui tragando con devoción, sin el menor asco. Saqué aquel glande de mi boca y lo fui lamiendo goloso , sin dejar ni rastro alguno de su eyaculación.

Muhammad me atrajo de nuevo hacia el y depositó en mis labios el beso mas tierno que un hombre me ha dado . Nos besamos apasionadamente, agotados, exhaustos nos dormimos entrelazados...

Alguien tocaba con fuerza en la puerta, lo sentía lejano, lo hacía con cierta insistencia. Alguien me dijo casi al oído en francés “ ponte el short” abrí mis ojos y a tan solo unos centímetros de mi cara estaba la cara de Muhammad quien me sonreía y me dio un leve beso en mis labios y me entregó en mis manos mi short.

Apenas había terminado de ponérmelo , cuando Muhammad abrió la puerta , Farid entró como una exhalación , todavía estáis durmiendo?, venga que el desayuno está esperando, vengaaaa. Hablaba en español y el pobre Muhammad se quedó con la boca abierta , no entendía nada hasta que Farid se dio cuenta y le explicó en Berber todo.

Apenas tuve tiempo de afeitarme y darme una ducha rápida, Farid había desaparecido , solo Muhammad me esperaba sentado en el salón, estaba ataviado de forma similar a la noche anterior, solo que ahora la ropa era mucho mas rustica , como pude comprobar , se trataba de su ropa de trabajo. Al llegar a su lado se puso de pié a modo de recepción , mirando hacia la puerta de entrada de salón comprobó que no había nadie y me cogió de la cintura, depositando un beso de una ternura infinita en mis labios y me dijo “ bon jour, ça va” , no le contesté , lo hicieron mis ojos por mí y él lo comprendió al instante, dándome de nuevo un “piquito”.

Apenas eran las 6 de la mañana pero ya el sol estaba fuera, la familia estaba sentada y nos esperaban para desayunar. Nada más llegar , Abdellah , el padre de Farid se dirigió a Muhammad , al hacerlo en lengua Beber, no comprendí nada en absoluto, solo observé como Muhammad asentía con la cabeza. A continuación Abdellah se dirigió a Farid manteniendo con el una conversación algo mas larga , Farid pareció dudar por unos momentos y me dijo “ mi padre, mis hermanos y Muhammad se van para el pueblo, no está muy lejos a unos 7 u 8 kilómetros, se llama Folyó” ¿ que hacemos nos vamos al pueblo o nos quedamos aquí? , ¿ ellos regresan a la noche o se quedan en el pueblo? le pregunté. No mis hermanos y Muhammad se quedan allí , para cuidar la huerta y la casa, solo regresa mi padre para traer las frutas y hortalizas para que mi madre y mis hermanas los vendan en el Zoco. “Vale , pues mejor nos vamos con ellos , no me apetece quedarme solo aquí en la casa“ respondí. Deja el equipaje aquí y solo llévate una bolsa de deporte con algo de ropa cómoda. Acabamos de desayunar y subí rápidamente a la planta superior a colocar algo de ropa en mi bolsa de deporte, cuando bajé ya todos me esperaban , la madre de Farid me entregó una pequeña cesta , algo desconcertado miré a Farid , el cual me indicó que su madre me había preparado algo de fruta y unos dulces árabes para el camino, emocionado cogí la mano de la madre de Farid y deposité un beso en ella, la mujer algo azorada me saludó con la mano y Farid me dijo que nos deseaba un buen viaje.

Abdellah el padre de Farid ya estaba en la cabina de un tractor y los hermanos y Muhammad estaban en el remolque. Farid le indicó a su padre que iniciara el viaje , nosotros iríamos en el 4 X 4 , de esa manera tendríamos la posibilidad de venir a Azrou en el momento que sintiéramos necesidad de ello.

Salimos de la ciudad hacia el suroeste, en la dirección contraria respecto al mazizo montañoso, la carretera era relativamente cómoda y podíamos observar como el paisaje era alegre , jalonado por pequeños arroyos que transportaba un agua cristalina , producto del deshielo, ello hacía que las tierras aparecieran fértiles y bien labradas.

En apenas unos minutos Farid me dijo , este es el pueblo, un poco mas adelante está mi casa, ante mi extrañeza , le pregunté , pero donde está el pueblo?. Esto es ya el pueblo, solo podía ver caseríos rodeados de campos de labranza y huertas, pero por ningún sitio podía ver ningún casco urbano , ni tan siquiera una sola calle.

Aquí el pueblo son las casas , diseminadas por la campiña. Abandonamos la carretera y nos adentramos a la derecha por un camino sin asfaltar , hacia un lugar algo mas bajo respecto de la carretera y que serpenteaba entre frondosa arboleda y amplios espacios cultivados, Farid me indicó , que aquellos campos eran de su familia y la casa que aparecía un poco encima de nosotros era su casa. Llegamos unos minutos antes que el tractor que conducía Abdellah , el padre de Farid.

El lugar era rústico, pero sumamente agradable, desde el que se dominaba una amplia vista sobre el río que transcurría ocioso y calmo a la falda. La casa la componía 3 edificios que formaban como una plaza que quedaba abierta justo por el lado que daba hacia el río.

El edificio de enfrente era la casa propiamente dicha, los otros dos edificios en realidad eran auxiliares , en tiempos el de la izquierda albergaba el grano y alimentos para el ganado, lo que podríamos denominar un almacén y el de la derecha fue en tiempos el establo , que en la actualidad albergaba el tractor y aperos de labranza amén de un pequeño gallinero en el que durante la noche las gallinas se guarecían y ponían sus huevos, durante el día las aves deambulaban sueltas por los alrededores consiguiendo por su cuenta su alimento. Farid me indicó la puerta amplia del establo para aparcar el automóvil.

A los pocos minutos apareció el tractor con los 4 hombres. Estos venían en una animada charla , parecía que Muhammad era el objeto de sus chanzas y bromas, este aparecía silencioso como siempre, si bien exhibía una sonrisa picarona. Abdellah bajó y les dijo “ Safi” ( ya está ) consiguiendo una momentánea tregua en las chanzas, desapareciendo de la escena, entrando en la casa. Umar puso al corriente a Farid y este se entregó a las chanzas y bromas inmediatamente, consiguiendo sonrojar por un instante a Muhammad. Pregunté a Farid “ que ocurre” Farid me contestó , nada , no te preocupes , solo estamos de broma con Muhammad. Umar le ha venido pinchando por el camino y Muhammad solo ha sonreído, eso entre nosotros solo ocurre cuando se ha tenido alguna relación sexual y como se desconoce quien ha tenido el atrevimiento de tener algo con Muhammad por su fama …. De ahí las bromas sobre si ha sido con una vaca o con una burra…. Mi corazón se heló por un instante, sin saber hacia quién o donde mirar. Me debí sonrojar enormemente porque Umar intuitivo me señaló con el dedo advirtiendo mi rubor. El muchacho guasón preguntó a Farid porque me había sonrojado, indicándole que yo sabía el secreto de Muhammad, porque él me lo había contado. Muhammad me miró por un instante. Ahí estaba ese coloso , de mas de 190 ctms de un poderío físico increíble , aguantando estoico las chanzas y bromas de un muchachito de 19 años , inconsciente del daño que podía hacer en un corazón sensible.

Farid, Abslam y Umar entraron en la casa donde ya hacía unos minutos que su padre hacía algo en su interior. Muhammad me dijo en francés ¿ tu ya sabías eso ?, “si Muhammad , Farid me lo contó en España, mucho antes de conocerte”, ¿ no pasa nada para ti? Me preguntó, Nooo , ¿ por qué ? respondí, “ me da vergüenza que puedas pensar algo malo de mí “ ¡por favor Muhammad tu eres maravilloso! . Muhammad pareció desechar toda incomodidad y me guiñó el ojo. Creo que en ese momento tomé conciencia de que Muhammad me importaba más de lo que quería reconocer.

Dí un vistazo mas detenido al lugar y pude comprobar que la arquitectura popular era muy agradable , mucho más que la que había visto en la ciudad de Arzrou. Se trataba de una casa de una sola planta, y ante la puerta había una zona porticada con 5 arcos , el central de mayor envergadura que los dos de a cada lado, estaban encalados en blanco. La puerta de entrada a la casa era igualmente un arco , cerrado por 2 hojas de puerta. Como a unos 5 metros de distancia de la puerta de entrada había un pozo, cubierto por 3 de los 4 lados y coronado por una cúpula, a los lados del pozo crecían flores y a unos metros un gran olivo. Las flores estaban presentes casi por todo el patio central, crecían en arriates junto a la pared, Jazmines, bugambillas , arbustos de hierba luisa, olorosa menta.

La zona porticada tenía unos asientos hechos de obra , pegados a la pared , una especie de sofás hechos de ladrillo sobre los cuales habían cojines. Justo delante del “granero” almacén , había un pequeño pórtico , pero este mucho más rustico, levantado con unos troncos de madera gruesos y regulares y con unas alfajías servían de asiento para el tablazón que soportaba las tejas. En realidad era una especie de protector para evitar que en épocas de lluvia el agua batiera directamente contra la puerta. El conjunto era sumamente agradable.

Farid abrió la puerta y me invitó a pasar a la casa. Ya los 4 se habían cambiado de ropa, ahora tenían las ropas típicas y apropiadas para efectuar las labores del campo.

La casa en realidad eran 2 estancias, una primera donde al fondo había una cocina con una chimenea y algunos sofás mucho mas rústicos, y una segunda habitación , muy amplia , con los catres en torno a toda la estancia , con una ventana a la zona posterior . La estancia o alcoba , aparecía cubierta de alfombra de lana, mientras la alfombra de la primera estancia o sala comedor/cocina , la alfombra estaba confeccionada con anea.

Farid me indicó que podía dejar mis cosas en la habitación, que ellos regresarían para medio día , en torno a la 1 , para comer, Farid iría con su familia a ayudarles a la recolección, ya era en torno a las 8 de la mañana y se les había hecho un poco tarde.

Salí para acompañarles y vi como el Abdellah el padre de Farid colocaba los alimentos en una especie de canasta y la bajaban hasta a penas medio metro del agua. Farid me dijo , es nuestra nevera. Si tienes sed solo tienes que accionar esta palanca para abajo y hacia arriba y saldrá agua, lo comprobé y a los pocos segundo de accionar , surgió un chorro de agua helada tan de improviso que me llenó la cara de agua, produciéndose una carcajada general. Abdellah ya estaba instalado en la cabina de conducción , Farid sus 2 hermanos y Muhammad se acomodaron en el remolque , Farid me dijo en voz alta , estamos en este camino a unos 500m . Muhammad seguía con su mirada clavada en mí hasta que el tractor despareció de mi vista en un recodo.

No sabía que hacer, tenía toda la mañana para holgazanear. Empecé por conocer todo el lugar , casa , granero, antiguos establos , todo , incluso me aventuré hacia el río, poblado por una densa arboleda. Pude comprobar que se trataba de un río cristalino donde se podía ver perfectamente el fondo y a juzgar por lo que se veía , no muy profundo , no mas de 1 metro o 1’20 de unos 30 m. de anchura ; dejé mis chanclas y me quité la camiseta, me senté sobre una piedra con mis pies dentro del agua, el frío era cortante, pero ya el sol estaba alto y el calor empezaba a ser sofocante y eso que no serían mas de la 9’30 de la mañana, ahora comprendía que a las 8 dijeran que se les había hecho tarde. Me despojé del short y me quedé con el pequeño bañador de licra que habitualmente uso, que al ser de tonos muy claros , acentúa mi bronceado. Me metí poco a poco en el agua , apenas percibí corriente , con lo que una vez mi cuerpo se acostumbro al frío cortante del agua , pude nadar a placer . Llevaría un rato nadando cuando alguien me llamó , “Tony” “ ¿çava ?” , era Muhammad que desde la orilla , sentado en la roca que tenía depositada mi ropa me miraba y sonreía, “ no está fría” , síii está helada , pero muy buena, hacía calor y estaba aburrido me justifiqué. Entra le dije , con la esperanza de que me acompañara , nadé hacia la orilla donde estaba sentado Muhammad le dije “ ¿le trebail tout bien?” “ ah OUI , merci” “ he venido con Abslam a traer productos y descargarlos en el almacén y llenar de agua fresca las botellas. Fui saliendo poco a poco del fría agua del río hasta llegar junto a Muhammad, quien al verme salir del agua con tan solo mi pequeño bañador de licra dijo “ wahh” joli . Muhammad miró en dirección a la casa , y me atrajo hacia él , metiendo bajo mi bañador sus manos, abarcando todo mi culo bajo la tela con sus manos. Me apretó con fuerza hacia él , besándome con pasión.

Tras el beso furtivo me dijo “me voy” , le dije , “espera” , me quité el bañador para no mojar mi short , pero por vergüenza le dí la espalda, quedándome completamente desnudo , me coloqué mi short y me puse las chanclas. Cuando iniciamos el ascenso de la pequeña pendiente Abslam estaba dejado caer en uno de los árboles , ninguno de los dos lo habíamos visto ni oído llegar. Nada dijo Abslam y tampoco Muhammad quien actuaba con la mayor naturalidad, como si nada hubiera ocurrido o le importase un comino lo que hubiera visto Abslam. Este al igual que Muhammad era muy parco en palabras y tampoco manifestaba su emociones. Los dos subieron de nuevo al tractor y se alejaron en la misma dirección de la mañana , Muhammad conducía , en el remolque estaba Abselam , quien hablaba con Muhammad al parece en animada charla , algo extraño para dos seres tan parcos en palabras.

Me fui a la casa y me dejé caer en la alcoba, en uno de los catres y debí caer en un profundo sueño, solo recuerdo a Farid que me llamaba. Llegó a la alcoba y me dijo , vamos que tenemos mucha hambre , no imaginas cuanto trabajo hay en el campo. Hemos sacado las cebollas rojas todo con azadón, tengo las manos destrozadas. Yo estuve nadando en el río , ¿de verdad te has metido en el agua? , sii le dije , “pero si es helada todo el año” , si mucho , pero el calor es peor, Farid estaba feliz . Vamos a comer, cuando salí de la alcoba, Abdellah el padre de Farid ya estaba sentado y Umar disponía la comida . Ya todos habían lavado sus manos y fui al pozo a sacar un poco con la bomba manual.

Comimos todos de la misma bandeja , en realidad eran 2 bandejas distintas , en una había una especie de ensalada con verduras al horno con un aliño algo picante , que todos llamaron harisa y en la otra bandeja había carne que resultó ser de cordero , pero en unos trocitos pequeños, cada cual cogía indistintamente de ambas bandejas , dando como resultado una exquisita comida, con una gran jarra de agua a la cual le habían puesto sirope de Tamarindo, muy digestiva con el agua fresca del pozo. Casi nadie aceptó la fruta que nos ofreció Umar . Abdellah el padre de Farid le dijo algo en Beber que no comprendí. Farid me preguntó si quería quedarme allí en el pueblo o bien quería regresar a Azrou y pasar la noche en la casa de la ciudad, por un momento no supe que decir , subrepticiamente miré a Muhammad intentando averiguar algún gesto que el me hiciera. Me da igual respondí a Farid, lo que tu quieras . Farid le dijo a su padre que nos quedábamos allí , si me aburría o tenía ganas de irnos , como teníamos mi automóvil nos desplazábamos sin problema.

Abdellah con el remolque casi repleto, se despidió de nosotros , poniendo rumbo a Azrou no sin antes indicarles a sus hijos que una tía suya , hermana de su madre, que vivía a unos centenares de metros en una casa próxima ( dentro de la proximidad relativa que suponen medio Kmt.) vendría por la noche a traer la cena.

Lo vimos desaparecer en dirección a la carretera principal que habíamos recorrido por la mañana en dirección a la ciudad de Azrou. Llevaba el remolque con Tomates , pepinos , pimientos , verdes y rojos, cebollas rojas, berenjenas , huevos que habían recogido del gallinero, frutas varias , melocotones , peras, higos de las higueras cercanas al río, melones y algunos haces de menta.

Una vez solos , ya eran mas de las 14:30h, y decidimos dormir un poco, Muhammad, Abselam y Umar optaron por hacerlo directamente sobre la alfombra del suelo. Farid y yo , elegimos cada uno un catre. Con el calor y la comida copiosa , el sueño nos abatió . Dormimos no mas de 1 hora, debido al calor. Las bromas y la animada charla se apoderaron del momento. “Me daría un chapuzón en el río , el agua helada me vendría genial” dije a Farid, este les comento a los demás lo que había sugerido y al parecer a todos les apetecía, iniciaron una conversación entre ellos , que básicamente según me comunicó Farid , se reducía en que no tenían bañador . En slip le dije , Farid se rió con ganas y a modo de chanza le dije a Farid o mejor que se bañen sin nada, me encantará ver sus herramientas. Farid tradujo literalmente lo que dije, soltando Umar una gran carcajada y empezó a hablar rápidamente señalando a Muhammad, el cual pareció entrar en uno de sus típicos ostracismos. Farid me comentó a grandes rasgos la chanza de Umar, al parecer el bromista le dijo a Muhammad que me enseñara la herramienta para taparme la boca.

Decidimos bajar al río a darnos un chapuzón y que cada cual se bañase como quisiera , al fin y al cabo no hay gente cerca que pudiera m*****arnos o acechar.

Eran ya mas de las 16 h. y prácticamente habíamos hecho la digestión así que nadar en el fría agua ya no representaba un peligro. Yo le pedí a Farid si me podían dejar ponerme el bañador, salieron de la alcoba y me deshice de mi short y me coloque mi bañador y encima el short.

Cuando salí a la explanada , ya todos se dirigían con sus babuchas y pantalones cortos hacia el río, con mis chanclas me costaba algo más alcanzarlos, cosa que hice justo antes de alcanzar el camino que hay al inicio de la arboleda del río, bajamos alegres los 5 hasta la orilla misma del agua. Dejé mis chanclas y mi short en la misma roca de la mañana, empezando de nuevo a introducirme poco a poco en el agua, de repente Farid llego por mi espalda y me lanzó de golpe al agua, la sensación fue aterradora , ¡que helada estaba! Mas cuanto el calor exterior era mucho mayor que por la mañana. Todos reían excepto Muhammad que parecía m*****o, le dije a Farid en broma ¡cabrón!, todos se fueron deshaciendo de sus respectivos pantalones quedándose en unos slip que a excepción de los de Farid , eran en realidad unos short de algodón muy holgados. El primero en entrar en el agua fue Umar quien jugó conmigo , intentado hacerme tragar agua, no imaginaba que soy consumado nadador y que acostumbrado a la saladísima agua del Mediterráneo , esa agua dulce era vida para mí. Una vez comprobó que lejos de asustarme , me producía placer , desistió de sus bravuconadas, los otros 3 mas prudentes fueron acercándose poco a poco a la orilla entrando sus pies en el agua, encontrándose de repente con un chorro de agua fría que les lanzaba Umar , mojándolos completamente, se lanzaron también al agua iniciando una persecución a Umar, el cual al ver lanzarse contra el a los otros 3 intentó escaparse , pero lo dominaron sin dificultad y a modo de castigo le quitaron el short que llevaba puesto , lanzándolo con fuerza fuera , yendo a depositarse varios metros fuera del agua, Umar encolerizado les lanzaba imprecaciones que yo por supuesto no alcanzaba a comprender. Lo dejaron como si tal cosa y empezaron a nadar y jugar como chiquillos.

Ahora se abrían de piernas y buceando pasaban por debajo, ahora unos después otro así un largo rato, poco a poco Umar se fue incorporando al juego , si bien con cierta desconfianza al estar desnudo en el agua, en alguna ocasión al tomar impulso para pasar bajo sus 2 hermanos , mostraba su culo blanquísimo , que contrastaba con el moreno del resto del cuerpo, provocando la risotada general. Cuando Umar surgía del agua , podía comprobar como el resto nos reíamos. Le dije a Umar “ la próxima vez , toma el sol en tu culo también”, Farid le tradujo y eso provocó la risotada de todos ,menos de Umar que acostumbrado a lanzar los dardos de sus chanzas a los demás, se vio sorprendido, cuando reaccionó le dijo a Farid “nadie tiene el culo moreno” a lo cual Farid le respondió “el sí”, “ el toma el sol desnudo en España” a Umar aquello le pareció imposible no dando crédito a lo que Farid le contaba. Muhammad y Abslam miraban curiosos , pero no decían nada, solo Umar seguía negando tal posibilidad. Farid me tradujo las palabras de Umar, fui hacia la orilla y salí del agua y de espaldas me deshice de mi bañador , depositándolo en la roca , junto a mi short y de paso mostrando mi trasero completamente bronceado , hice alguna pose cómica y de nuevo me incorporé al agua , esta vez completamente desnudo como Umar. Este permanecía asombrado en el mismo sitio sin pronunciar palabra, mientras los demás estallaban a carcajada viva. Farid le fue contando en Berber , como durante todo el verano en la playa donde nos conocimos , la gente toma el sol completamente desnudos.

Seguimos en nuestros juegos ahora pasando bajo el agua , ahora lanzándose sobre los hombros. Mi desnudez lejos de producir rechazo, hacía que los hermanos se abrieran más a mí, Farid en varias ocasiones, tocó mi culo , pasando su dedos descaradamente por el. Muhammad me cargaba sobre sus hombros y me lanzaba con una facilidad increíble, la erección de Abslam era evidente, pues en varias ocasiones en que me cogió, la dureza de su pene a mi espalda era innegable. Ya llevábamos varias horas en el río cuando decidimos que era suficiente , Muhammad y Farid salieron del agua, solo Umar y Abslam se hacían los remolones, también yo decidir salir y colocarme mi bañador, Umar sentía vergüenza por no mostrar su desnudez en público, así sin que pudiesen sospecharlo , cogí el short de Umar y se lo lancé al agua , el cual empezó a dar risotadas y colocárselo, salió y se dirigió hacia mí , dándome un beso en la frente. Ya solo Abslam permanecía en el agua y los demás ya estaba bastante impacientes por su remolonearía. Viendo que no tenía mas opción , decidió salir y dejar bien a la vista su erección que no conseguía dominar ni aún en el agua tan fría del río. La chanza y bromas de Umar no se dejó esperar, la sonrisa de los demás tampoco si bien pronto abandónanos el río y nos dirigimos a la casa.

El río nos había dejado agotados y ya el sol estaba alto , si bien aún quedaban 1 hora u hora y media de luz. En la casa, como pude comprobar no hay electricidad, la única fuente de luz son unos candiles de aceite perfumado.

Pasados unos minutos, no mas de 25 ó 30 , escuchamos una voz femenina , algo chillona. Era la hermana de la madre de Farid , que habitaba en una casa cercana y venía a traernos la comida. Venía con un gran canasto y ataviada a la manera Berber, con un gran sombrero, elaborado con paja y decorado con cintas de lana de diversos colores, un mandil a la cintura de rayas rojas y blancas que le llegaba hasta los tobillos. Llego hasta la puerta misma de la casa , saludando efusivamente a Farid . Como es costumbre no pasó , entregando la cesta y dando a Umar instrucciones. Tan repentinamente como llegó , desapareció.

Quedamos todos sentados en la primera estancia y Umar fue sacando todo del gran cesto y colocándolo sobre el mostrador que había junto a los fogones los cuales eran alimentados por carbón. Había una gran olla y varias bandejas, pan recién hecho, aún caliente……

Umar preguntó algo a Farid , lo demás asintieron y Farid me tradujo , si queríamos cenar ya. Le dije que como los demás quisieran y Umar inició la preparación de la mesa donde los 5 cenamos , no sin antes encender varios candiles de aceite perfumado de jazmín .

La cena fue modesta pero absolutamente exquisita y nutritiva. La harira de primero y de segundo kufta hecho al carbón y como poseíamos frutas abundantes , frescas que desde la mañana estaban en el pozo, fue una cena memorable.

Tomamos el omnipresente té preparado por Umar , quien resultó ser un buen cocinero. La menta la recogió unos minutos antes en el arriate que hay en el patio, el perfume de la menta era embriagador. Quedaron en animada charla mientras consumíamos el te si bien en el exterior la oscuridad era absoluta y los bostezos empezaron a generalizarse.

Abslam y Umar fueron los primeros en abandonar la estancia. Los escuché preparar algo en el exterior, Farid me dijo que ellos habitualmente dormían bajo el porche del granero , allí colocaban una alfombra de aneas y encima las haidoras. De ese modo vigilaban la puerta del granero , donde se guardaban los producto de la recolección de la huerta y como no hay otro sitio por el cual acceder quedaba bien guarnecido.

Muhammad pregunto algo a Farid, respondiéndole este algo que yo ignoro. Farid me preguntó si quería dormir en un catre de la alcoba o prefería una haidora.

Al parecer Farid le indicó a Muhammad que mejor la haidora. Cuando entramos en la estancia , ya Muhammad tenía preparado todo, este estaba sentado con su pantalón bombacho en uno de los catres , esperando que llegáramos.

Farid salió de la alcoba y salió de la casa , lo escuchamos a lo lejos hablar con sus hermanos. Muhammad se deshizo del pantalón bombacho, quedándose solo con el short, este era el mismo de cuadros de la noche anterior, no el que había usado para nadar en el río. Yo me deshice de mi short y de mi bañador , colocándome igualmente el mismo short de algodón de la noche pasada. En esta ocasión a ser noche obscura no sentí pudor al deshacerme de mi bañador. Ya Muhammad había tomado posesión de un sitio en la improvisada cama, esta vez en el lado contrario de la noche anterior y yo me coloqué al otro lado de la haidora. Muhammad me dijo en voz baja “ esta noche Farid va a dormir aquí” , ¡ OK! Le respondí, en mi cabeza daba vueltas buscando la razón por la que Farid quisiera dormir con nosotros….

Al cabo de un tiempo indefinido Farid llegó y quise dejarle el espacio junto a Muhammad , pero el me empujó , no muy amble , para que ocupara el espacio central, teniendo a mi izquierda a Muhammad y a mi derecha a Farid.

Muhammad aparecía ensimismado, era uno de esos momentos introspectivos a los que ya estaba acostumbrado, con su brazo derecho bajo su nuca y el izquierdo sobre su pectoral, miraba al techo con los ojos abiertos. Yo estaba en el centro algo incómodo , pues Farid estaba pegado a mí, en esa postura típica de pretender restregarse conmigo, empezaba a sospechar que tenía intención de tener algún juego sexual, pero deseché la idea por 2 razones, Muhammad estaba presente y ya hacía cierto tiempo que no teníamos relaciones sexuales. Farid no cesaba de intentar que me girara , para que le ofreciera mi culo y yo no quería girarme , sentía vergüenza de la insistencia de Farid , por el hecho de que Muhammad estaba presente a tan solo unos centímetros y era evidente que se daría cuenta de todo , si es que no se había dado cuenta ya de la insistencia de Farid. Yo no conocía esta faceta de Farid, su insistencia resultaba desagradable, para evitar mas f***ejeos opté por ceder y colocarme de medio lado y de esta manera dejar que Farid se saliese con la suya, pero cuan lejos estaba de haber hallado la solución , pues Farid sin el menor recato de un tirón , me dejó sin el short y se abalanzó sobre mí, dominándome por la fuerza, el ya tenía su pene fuera de su short , el cual solo cubría su zona trasera, intenté f***ejear para zafarme de él. Muhammad sorprendido se incorporó e hizo ademán de impedir a Farid su intento de violarme , Farid con una mano, sin el menor miramiento le dio un empujón que momentáneamente confundió a Muhammad. Farid se encaramó sobre mí e intentó introducir su pene en mi culo , como resultaba evidente que mi esfínter no podía recibir de forma tan forzada un pene grande cómo el suyo, cogió de su propia boca saliva y la depositó en mi culo, metiéndome un dedo, y con la misma mano condujo su polla hasta mi culo y de un solo empujón metió medio pene en el , arrancándome un alarido de dolor, aún no había acabado mi grito cuando sentí en mis entrañas la totalidad de su pene, Muhammaaaad salió de mi boca , como un lamento. Solo sentí un SSPLASSSS , una sonora bofetada que hizo que Farid abandonara su sitio sobre mí , su pene salió de mi interior y un nuevo golpe , esta vez seco y un augggg. Farid aparecía tirado , fuera de la haidora y Muhammad lo arrastraba hasta sacarlo fuera de la alcoba. Solo unas palabras en Berber y un portazo.

Cuando Muhammad llegó hasta mí , yo lloraba en una mezcla de vergüenza , dolor y rabia, yacía boca abajo con mi cara enterrada en la almohada, Muhammad me cogió con dulzura, y me levantó la cabeza, depositándome un tierno beso en mis labios y diciéndome en francés con exquisita ternura “ ya está , ya está , tranquilo , no te va a pasar nada” “ chisss “ lamiendo mis lágrimas con dulzura. La actitud de Muhammad me devolvió un poco mi maltrecho ánimo, me avergonzaba que Muhammad hubiera contemplado el intento de violación, no era el dolor físico de la penetración forzada, mas bien me dolía lo que Muhammad pudiera pensar, pues ya Farid no era nada en mi vida , mas allá de una amistad y un cariño , que esta noche se había roto como el cristal.

Muhammad me preguntó “ ¿tu y Farid sois pareja?” , “NÓ, no somos pareja, ni nunca lo hemos sido” , “ solo hemos hecho sexo algunas veces “ pero no somos pareja. OK ¿tu me quieres a mí?. La pregunta de Muhammad me pilló por sorpresa, por un segundo agaché con rubor mi cabeza, sin saber que contestar; de nuevo suavemente pero con firmeza , Muhammad me miró con ternura a los ojos y me repitió ¿ tu me quieres a mí? , Si Muhammad le respondí. ¡Tony , desde este momento tu eres para mí! Y me besó con una fuerza que le surgía del alma y me la transmitía por cada uno de los poros de su piel, su barba ya de todo el día me lastimaba , pero no me importaba, tenía la sensación de haber dado un paso trascendental en mi vida y en realidad así fue, ese fue el primer instante en que Muhammad entró en mi vida como mi amante , mi compañero, como el AMOR de mi vida. Eso lo sé hoy con el tiempo transcurrido desde entonces.

Su serenidad y calma me dieron el ánimo suficiente para decirle a Muhammad que no podía seguir allí, que yo había venido para pasar mis vacaciones y disfrutarlas en paz.

Muhammad una vez mas me atrajo contra su pecho y me abrazó con sus poderosos brazos; mirándome tiernamente a los ojos me dijo “ desde el primer momento que te ví , entraste en mi corazón” dándome el beso mas apasionado de mi vida, su boca inmensa parecía querer absorber todo mi interior a través de mi boca, me sentí querido , deseado y protegido en aquellos brazos. Ya el asco y la zozobra habían abandonado mi ánimo y el deseo por Muhammad me había producido una gran erección, y Muhammad se hallaba en la misma situación, se deshizo de su short y ambos aparecíamos en la oscuridad de la alcoba completamente desnudos , deseosos el uno del otro, de lamer nuestros cuerpos y entregarnos. Ahora era yo el que estaba caliente, deseoso de Muhammad, deseoso de ese hombre en la mas integral expresión del termino, viril, apasionado , amable , sensible y sobretodo buena gente.

Mi calentura me llevó a sentarme sobre el , a besarlo a revolcarnos en la haidora sin el menor remordimiento ni disimulo , ya nuestras risas y quejidos las expresábamos libremente sin ahogamiento de nuestros lamentos placenteros , los mordiscos que con placer nos dábamos eran seguidos de exclamaciones de dolor placentero, Muhammad bajó besando mi cuerpo hasta mi pene e inicio una felación que jamás olvidaré, correspondí con una felación a él, con una intensidad desesperada , como si necesitara tenerlo tan dentro de mí como me fuera posible, mi corazón latía desesperado de no poder abarcar todo ese enorme pene , de no poder ser lo suficientemente hombre para él y ser incapaz de satisfacerlo, de nuevo nuestras bocas se buscaron, esta vez fui yo quien estaba sobre él quien con desesperación y calentura chupaba su lengua y el metía sus dedos en mi culo haciéndome lanzar pequeños gritos de placer, me levanté de repente , como impulsado por una fuerza desconocida , de mi bolsa cogí crema lubricante, Muhammad desconcertado miraba como me lubricaba con abundante crema mi culo y le colocaba en su pene igualmente gran cantidad. Nos abrazamos y poco a poco fui cogiendo su enorme pene y lo fui conduciendo hasta mi culo; Muhammad no decía nada, solo me dejaba hacer, y yo sentado sobre él ciego de deseo y de poder satisfacer su deseo de poseer un cuerpo humano, fui entrando poco a poco su pene en mi culo. Era imposible , no conseguía hacer entrar dentro de mí ni su glande, pero a fuerza de sentarme sobre el y apretar con el peso de mi cuerpo y por efecto del lubricante , mi esfínter cedió y el glande mas enorme que jamás he visto entro en mi interior , lanzando un gemido que me salió del alma, Muhammad jadeaba y me abrazaba, me deshice de su abrazo, mi culo ya no me importaba , ya era tal mi locura de lujuria y deseo de hacer sentir mi cuerpo a Muhammad que seguí apretando mi culo sobre su enorme polla, a su vez él cogiéndome de la cadera inició una presión , lenta al principio y rítmica a continuación , consiguiendo introducirme mas de la mitad de su enorme pollón. Me tumbó bocabajo , colocándome la almohada bajo mi vientre, todo ello sin llegar a sacar de mi interior su pene. El bombeo me arrancaba gritos de placer a la par que de dolor, “ahora va toda” ¿si? , SIIIII le contesté, sentí como un doble crack crack y ya mi eyaculación fue inmediata , Muhammad a su vez gritaba como un desesperado estaba teniendo una eyaculación brutal eran unos sonidos sordos y todo su cuerpo sufría unos espasmos desesperados, lentamente fuimos quedando quietos besándome en el cuello y haciéndome girar la cara buscando mi boca para depositarme pequeños besos , en realidad , me entregaba su alma de macho en agradecimiento por haber sido su primera persona , por ser el primer ser humano a quien había penetrado plenamente y entregado su ser.

Pasamos rato abrazados , ensartado por Muhammad a quien no cedía su erección. Lentamente Muhammad fue cediendo y retirando muy poco a poco su pene de mi interior, como quien teme poder lastimar. Era tanta la ternura y el amor que me mostraba que el escozor no me importaba; cuando la totalidad del tremendo pene abandonó mi cuerpo , la sensación de vacío fue inmensa, me sentía como si me hubieran sacado de mi interior todo , como si de repente me hubiera quedado vacío , hueco……. Muhammad me limpió con suavidad y amor, y a su vez , también el se limpió , colocó una nueva sábana y los dos nos quedamos abrazados . Así permanecimos mucho rato, sin movernos, sin hablar , no hacía falta , nuestros ojos y besos hablaban por nosotros.

Debía ser ya de mad**gada cuando Muhammad me dijo “ Hoy nos vamos para Khamisset”

, ¿a Khamisset? le respondí , “ sí a mi casa , a la casa de mis padres”, “cuando amanezca nos vamos en tu coche a recoger tu equipaje y nos vamos de aquí” Ok como tu quieras mi amor le dije, “ vuelve a decírmelo” ¿Qué? “ eso que has dicho “ ¡como tu quieras! “ no lo otro” ¿mi amor? SIIIIII , ¡ SI MI AMOR , Te quiero ! . Nos quedamos dormidos , abrazados mirándonos.

Aún no era bien de día y ya Muhammad me despertó con suavidad. El estaba duchado y afeitado y con la ropa del primer día puesta. Salí con mi short y una camiseta puesta a la primera estancia , allí estaba sentados Abslam, Umar y Farid, ¡Sbah al jair! Les dije ( buenos días ) “ Sbah an Nur” ( mañanas de luz) respondieron los 2 primeros quienes me miraron sonrientes, Farid tenía su cabeza agachada y nada dijo.

Fui al baño y me afeité y duché. Cuando llegué a la casa de nuevo , ya Muhammad había recogido mis cosas y me esperaba con mi bolsa en las manos. Según Muhammad me contó por el camino los hermanos de Farid estaban al corriente de todo , él mismo se lo había contado lo poco que ellos mismos no habían escuchado o imaginado.

Los saludé , ambos me besaron , Farid hizo ademán de saludarme y Muhammad se lo impidió de un leve empujón.

Nos subimos en mi automóvil y pusimos rumbo de Azrou para recoger mi equipaje . La familia estaban preparando todo, hicimos gesto de no haber ocurrido nada y les dijimos que solo pasaríamos unos días en casa de Muhammad para conocer su familia.

En pocos minutos estábamos camino de Khemisset con el hombre que hasta el día de hoy es mi compañero y a quien espero que dios me permita conservar...

Nos subimos en mi automóvil y pusimos rumbo de Azrou para recoger mi equipaje y el resto del de Muhammad, hicimos el camino en apenas unos minutos, prácticamente aún no era de día. La familia estaban preparando todo en la casa, unos para disponerse a marchar para el Zoco y Abdellah , para llevar el desayuno a los muchachos, hicimos gesto de no haber ocurrido nada y les dijimos que habíamos decidido conocer Khemisset y solo pasaríamos unos días en casa de Muhammad para conocer la familia de Muhammad.

La madre de Farid nos pidió que desayunáramos , Muhammad por un momento quedó indeciso , me preguntó en francés si quería desayunar o lo hacíamos por el camino, la madre de Farid insistió de nuevo y optamos por hacerlo. Muhammad se disculpó con su tío Abdellah por dejarlo en mitad de las labores del campo, Abdellah amable le quitó importancia a la cuestión , pues ahora Farid estaba con ellos y podría realizar la labor que hacía Muhammad. La Madre de Farid nos miraba con cierta atención mientras desayunábamos, me resultaba raro que por primera vez permaneciera en nuestra misma sala mientras tomábamos nuestro desayuno; era como si la buena señora intuyera lo acaecido……

En pocos minutos estábamos camino de Khemisset, abandonamos la ciudad de Azrou por la parte Occidental , cogimos la nacional 13 hacia el norte en dirección a Boufakrane, la carretera no era mala, pero la velocidad que llevábamos era tranquila , disfrutábamos del paisaje interior de Marruecos, Muhammad parecía un chiquillo, desde que abandonamos Azrou y nos encaminamos en dirección a Khemisset su carácter cambió radicalmente, ya no era el hombre callado e introspectivo que apenas dos días antes conocí, era alguien distinto, comunicativo, que me hacía parar cada pocos kilómetros para enseñarme cualquier cosa y aprovechar para abrazarme y besarme, en ocasiones tan solo me miraba a los ojos y sonreía y me decía “t’aime ma cherí “ o tan solo quedábamos quietos mirando el paisaje cogidos de la mano o sencillamente me atraía hacia él y me abrazaba , besándome el cuello , la cabeza, los labios; era como una necesidad imperiosa de sentirme cercano a el, para mí era halagador sentirme deseado y protegido a la vez por alguien de tan exacerbada masculinidad, por alguien tan macho en la mas amplia extensión del término.

Serían las 7 de la mañana cuando llegamos a Boufakrane donde unos kilómetros mas adelante , abandonamos la Nacional 13 para tomar la A-2 , autopista que nos conduciría hasta Khemisset ya a unos 50kmts. Ahora el firme nos permitía una mayor velocidad y Muhammad intuía próxima ya su ciudad natal, mantenía una serenidad confiada, se diría que hasta feliz de regresar a su casa. El paisaje era como una continuidad de campos perfectamente labrados y para una época estival, muy verdes. Es asombroso la fertilidad de la tierra fecundada por multitud de pequeños arroyos que transporta el líquido hasta los ríos de aguas transparentes y cristalinas, una sucesión de tierras de labranza y zonas de bosques de árboles centenarios .

Habíamos recorrido los 120Kmts en algo mas de 2 horas y media y apenas llegábamos a Khemisset , pude comprobar que se trataba de una ciudad muy bien planificada siguiendo el modelo modernista; en cierta forma me recordaba al ensanche barcelonés , de grandes avenidas, surcadas de calles paralelas formando manzanas regulares, pero aquí los edificios eran unifamiliares. Resultó ser una ciudad muy agradable con grandes parques o jardines y un gran pulmón natural de arboleda agreste en la parte sur oriental de la ciudad, justo por donde se entra desde la autopista A-2. Muhammad me preguntó por el camino si quería que viviéramos en la casa de su familia en la ciudad o bien en la casa del campo, yo le dije que estando con él y cerca de él me daba igual , solo no quería estar separado de él. Optamos por ir a su casa y saludar a su familia, a la cual desde mi portátil había telefoneado para comunicarles nuestra llegada apenas habíamos salido de Azrou. Muhammad me comentó que su familia nos daba la bienvenida. Apenas serían las 8 de la mañana cuando llegábamos a la casa de Muhammad. La arquitectura de Khemisset era diferente, muy diferente de la de Azrou, se trataba de calles bien planificadas y construcciones que en su mayoría poseían un pequeño jardín delantero y de 2 ó 3 plantas. En el caso de la casa de Muhammad , habían una flores muy bien cuidadas en arriates, con jazmines, un limonero y una pequeña escalerita de apenas 3 escalones que daba acceso a un pequeño porche. Bajamos del automóvil y Muhammad me llevó hasta la puerta , sacó su llave y antes de introducirla en la cerradura dio 3 cortos pero intensos golpes de timbre, la madre de Muhammad se abalanzó sobre su hijo dándole los besos de rigor, se trataba de una mujer menuda, muy blanca de piel de no mas de 160 ctms de estatura , de edad indeterminada , mas adelante supe que tenía 48 años, sus ojos era de un negro cautivador, sus parpados lucían el coqueto kuhul ( sulfuro de antimonio)típico de la mayoría de las mujeres marroquíes, estaba ataviada de manera muy sencilla y a la par elegante. Como la inmensa mayoría de las casas marroquíes, todo el suelo aparecía alfombrado, la diferencia era que en esta ocasión la alfombra era de una gran calidad, era de auténtica lana de cordero y de no menos de 3 dedos de grosor. Su labor era primorosa , cuajada de pequeños dibujos geométricos típicos de la cultura Berber. La estancia a modo de recibidor cuadrado, de unos 4 metros por lado estaba perfectamente amueblada al estilo y usanza marroquí, con un pequeño mueble con unas baldas o estanterías donde colocar los zapatos nada más entrar y volver a colocárselos al salir. Las paredes recubiertas hasta 1’80m. de zócalo de azulejo y desde este hasta el techo por unas placas de piedra esculpida a modo de almocárabes . El techo lo componía un artesonado formado con vigas de madera que resultó ser de cedro del Atlas , una madera sumamente olorosa y un tablazón de buen grosor que sostenía la planta superior. La estancia era verdaderamente acogedora y bien iluminada aún con la puerta de madera de gran grosor cerrada pues sobre esta aparecían unos arcos a modo de parteluz que daba luminosidad a la estancia.

Pasamos hacia una segunda estancia alfombrada con la misma calidad que las del recibidor o zaguán , quedé asombrado por la calidad y riqueza de la decoración de esta estancia principal, sin ser recargada era sencillamente maravillosa por la calidad de los materiales empleados en ella y el ingenio derrochado en su construcción, básicamente una repetición de los mismos que habían en el zaguán , azulejo , planchas de piedra y madera, pero de un gusto exquisito, el aroma de la madera de cedro invadía sutilmente el ambiente. El padre de Muhammad salió a nuestro encuentro, procedente del interior de la casa, era un hombre de unos 55 años, fuerte , sin llegar al extremo de su hijo , de unos 180 ctms., abrazó con afecto a su hijo, Muhammad me dijo “ c’est mon pere” “ enchante monsieur” le dije , el hombre me tendió la mano fijando sus penetrantes ojos en mí, ahora sabía de quien Muhammad había heredado su penetrante mirada, “ mon pere s’apel Hicham” , asentí con la cabeza , “ y mi madre se llama Aisha “ , falta mi hermano , que no sé por donde anda, se llama Jalid “ . “Ésta es mi familia , tu familia desde hoy“.

El padre de Muhammad nos invitó a sentarnos en uno de los 2 salones que componía la estancia, únicamente separados por una doble arcada de arcos de herradura confeccionados con celosías de madera , sostenidos en columnas de madera. Las paredes lucía algún tapiz. A los pocos minutos la madre de Muhammad , Aisha , apareció con una bandeja con té y pasteles árabes. La conversación entre la familia era animada , en lengua francesa, Muhammad les explicaba que había venido hacía 2 días con Farid desde España. No omitió nada desde mi llegada , a excepción de lo ocurrido hacía apenas unas horas , aunque pareciera que ya hacía una vida entera desde que Farid intentó forzar mi voluntad.

El padre de Muhammad me reiteró la bienvenida y que podía disponer de todo el tiempo que deseara para estar con ellos. Aisha su mamá , sentada con nosotros , nos servía té con menta y una hierba aromática que hacía delicioso el sabor, Muhammad me explicó que se trataba de una hierba llamada shiba . A los pocos minutos se incorporó un muchacho alto , casi tanto como Muhammad , pero mucho mas delgado y menos desarrollado que él , el cual besó a Muhammad y con una amplia sonrisa me depositó 2 besos igualmente a mí. Muhammad me dijo “ es mi hermano Jalid. El muchacho lucía un cabello algo mas corto que Muhammad , pero sus ojos era tan intensos como los de Muhammad , si bien negros , no poseían el verdor de los de Muhammad. Lucía una amplias patillas y vestía a la moda occidental , con jeans y camiseta.

Jalid nos ayudó a subir a la planta superior el equipaje y me instalaron en una habitación para invitados , completamente al estilo occidental , con una amplia cama para 2 personas. La habitación contaba con un baño propio. Por discreción me quedé en la habitación y dejé a Muhammad con su familia…. Me despojé de la ropa y me quedé en short , sin el slip debajo , me tumbé sobre la cama , la cual era cómoda, me sentía feliz, me sentía repleto y mi corazón tenía calma. Entré en el baño y me dí una ducha rápida, deteniéndome en mi culo , el cual me parecía la boca de un volcán, de esa guisa me había quedado tras recibir en mi interior el mayor pene que he conocido en mi vida, con la tremenda eyaculación de mi hombre , mi interior pareció haberse impregnado del amor de Muhammad. Me sequé bien y me puse algo de perfume que me ayudara a relajarme, abrí la cama y me tumbé solo con mi short. Me quedé profundamente dormido, soñé con la boca de Muhammad, con su pecho protector y sus amplias espaldas, con sus manos inmensas acariciándome , tocando cada rincón de mi cuerpo. Me sentí amado y acunado en esos enormes biceps, cuando desperté Muhammad estaba a mi lado desnudo , había corrido las persianas y las cortinas de la habitación, quedando la estancia en una penumbra agradable.

Muhammad me decía “ t’aime ma petit enfant” “te amo mi amor” , sus ojos brillaban su boca atrapaba la mía , no era un sueño , estaba sucediendo de verdad, Muhammad estaba a mi lado , en mi cama y estaba con una erección brutal. Muhammad me decía “ Te amo , te amo , te amooooo.” “ eres la primera persona que me a dado su cuerpo por completo” , “eres la primera persona a quien mi cuerpo se ha introducido completamente dentro de el” “ eres a la primera persona que le he dado todo” . “Muhammad , soy todo para ti, mi amor, mi corazón , mi pensamiento te pertenecen, te has hecho dueño de mi voluntad“. No pude acabar, me cubrió completamente con su cuerpo, me poseía con cada centímetro de su piel , cada poro de su piel buscaba su equivalente en mí y aún mas… Nuestras bocas mantenían una guerra brutal de lametones , mordiscos, pequeños quejidos que encendían aún más nuestra pasión y deseo, era mas que evidente que el inmenso macho estaba completamente encendido de pasión, que su deseo crecía y ya el líquido pre seminal invadía su glande , abandoné mi postura , para iniciar una felación de su potente glande, era consciente de que necesitaba eyacular urgentemente. Abrí mi boca tanto como pude e inicié la introducción del enorme pene, tratando de engullirlo , aprisionando la mayor cantidad que pude introducir en mi boca, chupando con mi lengua y las paredes de mi boca, sus quejidos se hicieron mas intensos , su respiración se hizo forzada y al fin su semen invadía mi garganta, saltando a borbotones caliente. Era imposible sacarse ese tremendo pene , su mano inmensa aprisionaba mi cabeza e impedía el despojarme de mi boca esa polla venosa que mandaba desde sus testículos oleadas de semen, no tenía mas opción que tragar , hasta que ya la presión sobre mi cabeza fue cediendo y los borbotones de semen fueron espaciándose , aproveché un solo instante para respirar y lamer todo ese tronco del cual corría algunos regueros de su semen y de mi saliva. Muhammad me llevó de nuevo hasta su boca , buscando goloso la mía y saborear su propio semen mezclado con mi saliva. Lanzó un potente suspiro y dijo a mi oído WAHHH” t’aime beucoup”.

Ambos quedamos momentáneamente agotados e inmóviles. Muhammad fue el primero en reaccionar , su erección apenas había notado la eyaculación y su pene aparecía tan fuerte y poderoso como al inicio; “ ahora quiero que tu goces del placer de mi cuerpo amor” me dijo. Cogió de la bolsa el bote con la crema lubricante, y me colocó a 4 pies , colocando una generosa cantidad de crema en mi culo e introduciendo con 1 dedo dentro de mi culo crema y practicando un masaje placentero que me hizo gemir de gusto, de repente me introdujo el pulgar de su mano derecha , arrancándome un grito de placer “ sa c’est rien “ esto es nada , “vas a sentir otra vez mi cuerpo dentro del tuyo y ya nunca va a salir de el” “ Ya nunca vas a poder desear nada que no sea yo”. A 4 piernas , con mi culo levantado tanto como podía y mi cabeza completamente bajo la almohada , mordía esta con desesperación para no gritar como un desesperado de dolor y placer y apenas tenía medio pene dentro de mí . Su incursión dentro de mí era lenta pero firme, apenas retrocedía unos centímetros para acomodar mi esfínter a su pene enorme y seguir entrando mas y mas centímetros de polla dura y cada vez mas gruesa, yo movía mi culo con desesperación con 2 objetivos , uno, acomodar lo mejor posible el tremendo pene en mis entrañas y segundo con mi movimiento facilitarle la entrada; el amor de Muhammad era tanto que hasta en ese momento tan delicado y que un macho poderoso con tan tremenda polla podría sin proponérselo lastimar , actuaba con una calma admirable , con un amor y un cuidado infinito , pero no por ello menor en deseo. Loco por sentir toda esa inmensidad dura y placentera en mi interior, de poder disfrutar del mas intenso , placentero y doloroso de los tormentos, ejecutado con un amor maravilloso por un hombre macho de una sensibilidad exquisita. En uno de mis movimientos de cadera mas brusco de lo habitual , coincidió con un pequeño empujón de Muhammad , cediendo mi esfínter y sintiendo el consabido crack , crack y su pene se clavó en mis entrañas por segunda vez en tan solo unas horas.

Mi eyaculación fue instantánea , por suerte todo mi semen fue a parar sobre mi short , pero la embestida de Muhammad fue descomunal , era increíble como en apenas unos minutos desde su anterior eyaculación podía mantener una fortaleza de ese tipo y estar preparado para una segunda eyaculación , esta vez en mis entrañas, sus 26 ctms casi salían por completo de mi culo , dejando en mi interior apenas el glande, el placer que me proporcionaba, mezclado con el lacerante dolor me producía escalofríos , un torrente de sensaciones agarrotaba mi cuerpo , incapaz ya de mas sexo; pero lo mas intenso estaba por llegar y a no mucho tardar. Muhammad estaba en un goce cercano al paroxismo, los estertores de su cuerpo indicaban un próximo orgasmo que temía no pudiese controlar y me lastimara en exceso mi ya maltrecho culo, su respiración se volvió entrecortada, jadeaba y su enorme fuerza la concentraba en su pene , el cual empujaba en mi culo como si hasta sus testículo pugnaran por entrar, en uno de los empujones , me desquilibró y caí desplomado en la cama, cayendo sobre mi cuerpo Muhammad , en el mismo momento que eyaculaba potentemente en mis entrañas, estaba completamente abrazado a mí , rígido; su pene en la caída debió tocar mi próstata provocándome una segunda eyaculación feroz. Permanecimos agarrados el uno al otro sin apenas movernos , el tiempo transcurrió inexpresivo , sin el menor control, sin la menor noción . Muhammad me tenía abrazado por mi espalda , yo yacía de costado , completamente ensartado por su pene , como un mástil que hubiera tomado posesión de mi interior. Muhammad reaccionó poco a poco, buscando mi boca , sediento de expresar todo su amor y gratitud por haber experimentado algo que me confesó como maravilloso. Yo estaba completamente aterrado de volver a sentir el vacío cruel en mi interior cuando Muhammad irremediablemente retirara su pene de mis entrañas, poco a poco fue moviéndose , yo cogí con mis manos sus muslos para impedir que cometiera el crimen de privarme de su masculinidad en mi interior, buscó mi boca desde mi espalda y me profesó un beso que me hizo sentir escalofríos de pasión , sus manos tocaban y acariciaban mi cuerpo, me hacían estremecer y lentamente fue sacando su enorme polla aún dura de mi culo lastimado y feliz , la misma sensación de la noche anterior me invadió, vacío infinito, el hueco parecía no querer ceder y mis entrañas eran incapaces de volver a ocupar un espacio que hasta hacía unos segundo era el lugar del pene de Muhammad en mi interior. Mis entrañas se habían convertido en el templo en el que Muhammad y yo compartíamos un espacio común , en el que nuestros 2 cuerpos ocupaban un mismo espacio , fundiéndose , amalgamándose , haciéndose uno, mezclándose nuestros fluidos mas allá de la penetración , convirtiéndose en una misma cosa su esencia y la mía. Era tanto el agradecimiento, era tanto el placer y el amor que nos dábamos que si el mundo hubiera acabado en ese instante , no lo hubiéramos notado , como no notamos la presencia de nadie en la puerta de la habitación. En realidad no lo supimos hasta varios días después.

Muhammad y yo nos besamos con ternura entregándonos nuestros corazones , mirándonos a los ojos y contemplado yo su cara y su boca le dije” eres mi hombre , te amo para siempre” . Anda vamos a la ducha, me cogió en brazos como si mis 60 kilos fueran nada, me transportó sin inmutarse, ambos completamente desnudos y con nuestras bocas unidas una vez más. Juntos en la ducha con un agua tibia nos fuimos acariciando nuestros cuerpos, enjabonándonos y eliminando los restos del jabón , mirándonos a los ojos, contemplando su cuerpo , hermoso , musculado, con su pelo empapado y luciendo toda su desnudez sin complejos ante mí por primera vez. Me secó cada centímetro de mi cuerpo , casi como si adorara ese cuerpo que por primera vez lo había hecho gozar con plenitud. Salimos de la sala de baño , nos vestimos y bajamos a la planta de abajo, en el salón rojo , que así lo denominaban por ser ese el color que predominaba en las alfombras, estaba sentado Jalid quien al vernos llegar nos saludó , “As Salamu Alaykum Jalid” le dije “ Wa Alaykum Salam Tony” diciéndome a continuación en francés “ ¿está todo bien ?, ¿estás a gusto ? “ , “ si gracias Jalid está todo perfecto” Shukran . Muhammad invitó a Jalid a que nos acompañara a dar un paseo por la ciudad , Muhammad tenía deseos de que conociera la ciudad de Khemisset y Jalid aceptó animoso.

La familia de Muhammad me trató con una amabilidad exquisita, no creo que a uno de sus propios hijos lo tratase mejor, Aisha la madre conocía al detalle cada uno de mis gustos gastronómicos y se preocupaba en satisfacerlos, Hicham el padre, propietario de una importante carpintería artesanal pasaba fuera casi todo el día, pero el rato que pasaba en la familia , era un amigo de sus hijos , al cual adoraban. Jalid simultaneaba sus estudios universitarios con la administración del negocio familiar. Aisha la madre de Muhammad era una experta y consumada tejedora; poseía en una de las habitaciones al otro lado del patio interior de la plata baja , un telar tradicional , confeccionado con madera, donde ella misma había tejido las alfombras que cubrían los suelos de la casa, pero su verdadera pasión era la cocina y descubrí que esta buena señora era una maestra experta.

En el tiempo que pasé en Kehmisset , 3 semanas, aprendí mas sobre la gastronomía marroquí que en todo el tiempo que hasta ese momento lo había hecho. Lejos de sentirse m*****a de verme dentro de la amplia cocina, se sentía halagada de mis preguntas y de mi disposición a aprender o a ayudarla a preparar cualquier cosa. Las cantidades , las proporciones , los tiempos , eran anotados por mí en un libreta, en especial las especias y condimentos me atraían, ella me enseñó a conocer aquellos que se complementan y cuales son incompatibles, cual usar en platos dulces y cual en platos salados, cual en platos ácidos. Como usar determinadas especias que quedan solapadas bajo el sabor de otras , pero que ejercen una labor vigorizante o calórica. Aprendí a hacer el pan y dulces y a hornearlo y saber con exactitud el calor para cocerlos evitando que se pudiera quemar en el exterior y su interior quedar crudo etc. Muhammad tenía toda la paciencia del mundo conmigo, se divertía al contemplar como su madre y yo podíamos pasar horas confeccionando una comida que en tan solo unos minutos habríamos devorado. Aisha me enseñó a poner todo el amor y voluntad en cada acto, me decía ”no importa el tiempo que dediques en hacer algo, hazlo como si fuera la última cosa que pudieras hacer en tu vida” “es una prueba de amor para las personas que amas, ese es el verdadero secreto para tener a tu familia unida a tu entorno , para ser tú el verdadero eje sobre el que toda la familia circula”, me sentía como si hubiera una conexión secreta entre ella y yo, como si una madre desvelara a su hija el secreto ancestral de la familia y en cierto modo yo no era consciente de que esa madre ya intuía de que yo en realidad era ese eje al cual su hijo mayor , Muhammad había elegido unirse. Hasta el día de hoy no sé si verdaderamente Aisha conoce la relación real de su hijo y yo, pero tengo el convencimiento de que en lo mas profundo de su corazón así es.

Los días fueron pasando y ya hacía 14 días de nuestra llegada a Khemisset, los días transcurrían felices, Muhammad y yo compartíamos habitación y cama, nuestros encuentros sexuales eran tan intensos como el primero o el segundo, cargados de la misma electricidad y deseo si bien procurábamos evitar ruidos delatores, en ocasiones resultaba evidente en mi andar el dolor de mi culo, pero lo disimulaba estando mas tiempo sentado etc. En cierta ocasión en que Muhammad acompañó a su padre a la carpintería, y Aisha estaba en el zoco , Jalid y yo charlábamos animados en el salón, era evidente que Jalid deseaba plantearme algo , su mirada era curiosa, era uno de esos días que mi dolor de culo me hacían quedar mas tiempo sentado. “Dime Jalid , ¿que querías saber?” , “perdóname Tony, pero ¿puedo preguntarte algo íntimo?” ¡ si , dime Jalid ! , ¿Por qué no puedes caminar bien? . Que calor me subió, el rubor se me hizo evidente y mi silencio momentáneo tensó el ambiente. Jalid inmediatamente me pidió disculpas por preguntarme esa intimidad. Me creí en el deber de sincerarme con él y dado que era su hogar y su hermano, darle una explicación sin entrar en detalles. Si Jalid , tengo lastimado mi “suwa” suwa es culo en árabe, Jalid estalló en una risotada ante mi contestación, con el cambio de alimentación , picante etc, mis hemorroides me duelen , mentí, al objeto de tapar la verdadera razón de mi mal. “Tony“, dijo Jalid mirándome intensamente a mis ojos, “gracias por ser tan bueno” , “ hace años que Muhammad no era feliz como ahora” “ yo os vi en vuestra habitación el primer día cuando llegasteis” , “ todo este tiempo he sabido vuestro secreto”, “es mi hermano mayor y solo quiero que es feliz” ; “gracias Jalid” y mis lágrimas brotaron de mis ojos, Jalid tierno se acercó a mí y me abrazó .

Este episodio nos unió aún más. Cuando Muhammad llegó a la casa , le comenté la conversación mantenida con Jalid, Muhammad no mostró la menor sorpresa, solo sonrió y me besó con un piquito furtivo, “ no importa” me respondió , “ mi hermano y mi familia quieren lo mejor para mí” “ y para mí , tu eres lo que yo quiero” , mis ojos se llenaron de nuevo de lágrimas, de felicidad y emoción, Jalid apareció de nuevo y tomó asiento junto a nosotros , Muhammad le dijo “ Ya me ha contado Tony que habéis hablado” , “ sí “ “ el ahora es mi hermano también”.

Por primera vez abordamos claramente el futuro, pues ya solo me quedaban no mas de 4 ó 5 días de vacaciones y mi partida sería un hecho. Muhammad se resistía a hablar , yo lo veía dolorido ante esa eventualidad, tanto que para él los argumentos o la mera articulación de palabras le resultaba dolorosa; cada una de las palabras eran dolorosos actos que rehusaba pronunciar. Jalid me dijo directamente “ tu estarías dispuesto a quedarte en Marruecos” , “ no se Jalid , aquí he conocido la felicidad mas completa en mi vida, pero no sé si la solución es quedarme yo aquí o que Muhammad viene conmigo a España” “ solo sé que no puedo vivir sin Muhammad” , por primera y única vez hasta el día de hoy he visto los ojos de Muhammad humedecerse y responder “ yo no puedo ya vivir sin ti Hubbi” hubbi significa mi amor en árabe. Jalid presenció nuestro abrazo y el beso de amor mas tierno que dos seres humanos se han profesado. En ese momento nos juramos nuestro amor y nuestro compromiso por luchar por nuestro amor y vencer las circunstancias adversas. Jalid lloró a la par que nosotros, abrazándonos a ambos, reímos y lloramos como 3 chiquillos….

El tiempo llegaba a su fin y al día siguiente iríamos los 3 en mi coche hasta Tánger , donde yo embarcaría rumbo a Algeciras. Nuestro último día en Khemisset fue inolvidable; habíamos comunicado a los padres de Muhammad nuestro proyecto de intentar que Muhammad obtuviese un visado en el consulado español en Rabat para que pudiera pasar unas vacaciones en mi casa en España, para lo cual visitamos un abogado amigo de la familia al cual firmé una invitación formal para que Muhammad pudiera visitarme en Barcelona y residir en mi domicilio durante su estancia. La tarde transcurría mas alborotada de lo normal , Aisha había contratado a 3 mujeres que la ayudaron en la cocina, unos operarios de la carpintería de Hicham el padre de Muhammad y Jalid trabajaban en el jardín interior, decorándolo convenientemente.

Ya cercano a la puesta del sol llegaron algunos amigos de la familia a la casa llegaron y también 5 músicos con sus instrumentos de cuerda y percusión que amenizaron la fiesta, una fiesta que organizó la familia de Muhammad en mi honor, para despedirme.

La fiesta duró hasta algo después de la 1 de la mad**gada en que convenientemente los invitados fueron abandonado la casa , quedando solo la familia directa de Muhammad , sus padre y su hermano y nosotros dos. Los 5 sentados en la misma sala , tomó la palabra Hicham , el padre de Muhammad , y me dijo “ La fiesta de esta noche nos la pidió Muhammad en tu honor, pero en realidad ha surgido del corazón de todos nosotros” , besé la mano del padre y de la madre de Muhammad en señal de agradecimiento y mis lágrimas me impidió seguir , todos me abrazaron , la emotividad era tan evidente que las palabras sobraban, no hubiéramos encontrado las palabras adecuadas. Esa noche , fue la única noche que nuestros cuerpo no se fundieron en el mas completo encuentro sexual, no por falta de deseo, mas bien porque nuestra felicidad era tan completa que nuestros cuerpos abrazados tenían una comunicación tan perfecta que hacía innecesaria le unión sexual de ellos. Dormimos plácidamente , despertamos en la misma postura , abrazados y felices.

Cuando bajamos con el equipaje, nos esperaban con el desayuno y sobre una de las mesas aparecían 2 cestas que Aisha había preparado para obsequiarme .

Nuestro desayuno fue rápido, se respiraba en el ambiente una cierta congoja que no quisimos alargar. Muhammad, Jalid y yo nos despedimos de los padres y subimos al automóvil que Jalid había cargado con el equipaje y los presentes de su madre. Jalid ocupaba un asiento en la parte posterior y Muhammad el del copiloto , conduciendo yo.

En una hora y media estábamos en Tanger, una ciudad preciosa que Muhammad conocía perfectamente. Una ciudad moderna verdaderamente cosmopolita, quizás la mas abierta de todo Marruecos, de amplias avenidas, bañada por el Océano Atlántico y el mar Mediterráneo que se fundían justo delante de ella, creando un microclima tan especial.

Buscamos habitación en un pequeño hotel, muy estratégico , llamado Hotel Valencia, justo a la salida del puerto de la ciudad de Tánger , al inicio de la Avenida de España y el arranque de la calle Cervantes , que conducía a la medina .

El Hotel Valencia era propiedad de unos viejos conocidos de la familia de Muhammad , que lo recibieron con alegría. Pasaríamos el día en Tánger y la noche, y a la mañana siguiente embarcaría mi coche y yo mismo , poniendo punto y final a mis vacaciones, pero ahora estaba seguro que el final de mis vacaciones no supondría el final de mi relación con Muhammad , mas bien todo lo contrario, el inicio de una nueva fase en mi vida.

El día se hizo extremadamente corto. Cenamos en una de las freidurías populares que hay en el entorno del puerto, el magnífico y sabroso pescado frito que sirven , junto a unos refrescos nos supo a gloria , Muhammad no permitió que corriese con la cuenta, y como colofón a la velada, dimos un paseo por la abigarrada avenida que conduce a la bahía de Malabata, jalonada de discotecas , paseos, restaurantes, heladerías etc. con vistas a la playa y teniendo como fondo la costa española, que en una noche clara permitía ver con nitidez el continente europeo , del cual tan solo nos separaba 14 Kmts. En realidad es uno de los espectáculos mas hermosos del planeta , el estrecho de Gibraltar que separa Europa de África por apenas un brazo de mar.

Esa noche Muhammad se acercó a mi habitación y nos amamos toda la noche, el nuestro era y es un encuentro sexual apasionado, intenso, pero sereno, desnudo de ansias o egoísmo, éramos conscientes de nuestras posibilidades y de nuestras limitaciones , ya conocíamos nuestros cuerpos y experimentábamos el placer con la serenidad de la complicidad, Muhammad se sentía dueño y señor de mi cuerpo en la medida en que yo consciente y voluntariamente me entregaba a él y viceversa .

Esa noche nuestros cuerpos se intensificaban en sus manifestaciones, Muhammad se entregó a mí de una manera total y absoluta en todos los sentidos, física, mental y emocionalmente, nuestros cuerpos relajados se dejaban amar por el otro, nuestras boca no expresaban palabras , estas sobraban, solo transmitían los sentimientos que surgían de nuestro corazón.

Jalid tocó en la puerta y nos despertó, abrimos y pasó, era ya las 8 de la mañana y nosotros apenas habíamos dormido unas horas, a las 10 tenía que embarcar. Nos resistíamos a abandonar la cama y Jalid se contagió de nuestro estado , llorando junto a nosotros. Muhammad y yo nos quedamos muy sorprendidos de esa reacción. Jalid besó a su hermano y mirándome a mí depositó en mi boca un beso de una ternura infinita y nos dijo , “ os quiero a los 2 como mis hermanos que sois” .

No voy a relatar nuestra despedida en el puerto cuando a través de la pasarela abandoné la tierra firme de Tánger , solo que nuestros ojos siguieron unidos sin decir una sola palabra ni hacer un solo gesto desde la barandilla del barco seguí con la mirada como mi amor quedaba de pié en el muelle………..

A los 3 meses, primeros de Noviembre, Muhammad aterrizaba en el aeropuerto del Prat en Barcelona , procedente del aeropuerto de Rabat. Lo estaba esperando en la puerta de llegadas internacionales, era exactamente el mismo Muhammad que quedó en el muelle de Tánger y en ese mismo instante nuestras bocas se unieron, sin complejos sin importar ni miradas ni incomprensiones.

Farid , el primo de Muhammad me visitó en una ocasión para pedirme perdón por su comportamiento, entonces supe que su actuación fue fruto de los celos , celos sobre Muhammad y de mi preferencia hacia Muhammad. Nuestra amistad en el día de hoy queda fuera de toda duda , como queda fuera de toda duda mi amor por Muhammad y de Muhammad hacia mí.

Hoy compartimos mi apartamento y él trabaja en una empresa de logística como encargado de relaciones externas por su facilidad en idiomas , español , árabe ,francés e inglés. Nuestra relación hasta el día de hoy es intensa, absolutamente cómplice y diariamente nos manifestamos nuestro amor. Mi familia lo aceptó como mi pareja desde el mismo día en que llegué de mis vacaciones y en el día de hoy es un “yerno” perfectamente aceptado si bien no hemos decidido contraer matrimonio, somos legalmente pareja de hecho...

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Posted by renovatio111 17 days ago  |  Categories: Gay Male  |  Views: 454

Una madre deseada

La historia que voy a contar ocurrió hace muchos años, más de treinta, pero la viví con tal intensidad que puedo recordar sus detalles con mayor precisión que muchas cosas que me han ocurrido recientemente.

Yo tenía entonces 18 años y era virgen. Mi excitación sexual era la propia de la edad. Estaba obsesionado con todas las mujeres que veía. Una de ellas era mi madre, Paquita, una mujer de poquito más de cincuenta. No era especialmente atractiva físicamente (pequeñas tetas, culo no demasiado notable), aunque tenía bonitas piernas y una piel muy blanca que despertaba mi voraz apetito. Poseía además una cara muy agradable.

Paquita era inteligente, sensible y muy religiosa. Aunque eso es algo que supe después, estaba completamente desatendida sexualmente por su marido, mi padre, no sé muy bien por qué, si porque él había perdido todo interés en el sexo, o porque había perdido todo interés en mi madre, o por ambas razones. Nunca lo he sabido. Mi madre no era el único objeto de mis pajas, sino una más en el abanico de mis obsesiones, pero tenía la ventaja de que la tenía cerca y la podía observar cuando había suerte. Cada vez que tenía una oportunidad la escudriñaba por la cerradura del cuarto de baño mientras meaba, aunque la visión no era muy buena, pero en una ocasión, en que no había bajado la cortina del baño, conseguí verla con más detalle mientras se bañaba. En sí mismos esos espectáculos no eran demasiado estimulantes, pero lo morboso de la situación conseguía excitarme todavía más de lo habitual.

Hasta ahí habían llegado las cosas cuando un día me había hecho una herida en la parte superior del muslo. Era una rozadura muy dolorosa. Tenía que darme una pomada y vendármelo para evitar las escoceduras. Mi madre se ofreció a hacerlo porque de soltera había trabajado como enfermera. Nunca pude imaginar todas las consecuencias que tendría esa cura.

Después de bajarme los pantalones y dejármelos en los tobillos me senté en la silla que me había indicado mi madre. Entretanto ella preparaba la pomada y las gasas para la herida. Cuando todo estuvo dispuesto se agachó delante de mí y empezó a extender suavemente la pomada con las yemas de los dedos a escasísimos centímetros de los calzoncillos, en el punto donde se apretaban los huevos. De forma automática y completamente imprevista la polla empezó a crecer de modo casi cómico. Me sentí invadir por una vergüenza infinita: levantar la polla a escasa distancia de las narices de mi madre que seguía afanándose con la pomada era mucho más de lo que un joven que acababa de cumplir dieciocho años podía soportar sin querer que la tierra se lo tragara.

Intenté disimular pero era imposible. Debía estar completamente rojo. Miré con discreción y tuve la impresión de que mi madre trataba también de disimular el significado innegable de lo que tenía delante. La visión de la blancura de sus pequeños pechos a través del escote no mejoraba tampoco las cosas.

Cerré los ojos, pero fue en vano. El contacto de sus dedos cerca de la ingle era una sensación irresistible y mi erección se desplegaba sin ambigüedades. Trataba de pensar qué iba a decir si ella hacía algún comentario, pero de pronto tuve la sensación de que el masaje se prolongaba más de lo necesario, y de que quizás no era yo solo el único que lo estaba disfrutando. Estuve a punto de hacer un comentario sobre lo agradable que me resultaba aquello, pero no me atreví. Sin embargo sí fuí capaz de ir acercando lentamente mi otra rodilla, la izquierda, hacia su cuerpo. Tampoco encontré resistencia mientras presionaba suavemente sobre su hombro. Abrí de nuevo los ojos y tuve la sensación de que se mordía con delicadeza el labio inferior. ¿Concentración?, ¿signo de placer? La sesión terminó sin otras novedades. En cuanto terminó el vendaje y salió de mi cuarto inicié una masturbación frenética que duró segundos antes de empezar a disparar interminables hilos blancos sobre mi vientre.

En los días siguientes el ritmo de masturbaciones, habitualmente elevado, se disparó hasta cifras que resultaban insólitas para mi. A partir de ese momento mi madre se convertiría en mi objeto sexual obsesivo. El resto de las mujeres pasaron a un tercer plano. Una y otra vez repasaba mentalmente aquellos minutos de excitación absoluta. A veces pensaba que podía haber eyaculado ante ella. ¿Cómo habría reaccionado?, ¿habría mantenido entonces su silencio?

Un par de semanas después estábamos los dos solos en casa. Ella leía sentada en una silla del cuarto de estar. En esa ocasión nada, ni su modo de vestir, ni su gesto, ni comentario alguno justificaba mi deseo, pero éste era atroz. Era mero fruto de mi obsesión y de la soledad casual en que nos encontrábamos, Nervioso, sin saber qué hacer y descompuesto por la cercanía de su presencia, me movía continuamente de un sitio a otro. Finalmente me coloqué en otra silla a su espalda donde ella no podía verme sin volver la cabeza. Ahora la contemplaba sin que ella lo advirtiera con una lujuria incontenible. Sin pensarlo me abrí la bragueta sin ruido y saqué la polla que alcanzaba entonces su máxima erección. Sin apartar la mirada de su cuello empecé a masturbarme suavemente. En ese momento me di cuenta de que el olor que despedía mi polla desplegada era inconfundible. Me asusté. Si ella se volvía no sabría cómo explicar la situación.

Me quedé quieto mientras el olor a sexo se extendía por la habitación. Me pareció que mi madre estaba más inmóvil de lo que era natural. Quizás el olor le hacía adivinar lo que ocurría a sus espaldas, y el recuerdo de nuestra sesión de masaje proporcionaba una pista inconfundible de lo que tenía detrás. Aparté la mano y durante un par de minutos continué allí inmóvil con la polla enhiesta, deseando que efectivamente Paquita percibiera el tributo de admiración muda que le rendía su lujurioso hijo. La magia quedó interrumpida cuando se oyó el ruido de la puerta de la calle. Mi padre. Rápidamente recuperé un estado presentable y me refugié en el cuarto de baño para masturbarme con furor. Cuando estaba a punto de correrme mi madre llamó a la puerta. Le pedí que esperara unos segundos y sabiéndola cerca me aticé un par de molinetes que abrieron de nuevo la puerta de un excelso orgasmo.

En ese punto tuve un momento de atrevimiento. En lugar de tirar de la cadena y hacer desaparecer todo rastro de la juerga íntima decidí dejar allí todo. Mi madre iba a entrar e iba a ver algo que quizás le resultara estimulante, sobre todo porque era ella la que se lo había provocado. Así lo hice. Un poco colorado abrí la puerta y la dejé pasar mientras yo salía. No me atreví a quedarme mirando por la cerradura. Mi padre andaba por casa, y por nada del mundo, ni siquiera por saber cómo reaccionaba mi madre al ver aquel acuario que acababa de dedicarle, estaba dispuesto a correr el riesgo de que me pillara observando a su mujer por el ojo de la cerradura.

En los días siguientes nada en el comportamiento de mi madre hacia mi me permitió sacar conclusiones sobre cuál había sido su reacción ante los restos de semen que le había dejado en el cuarto de baño. Tampoco tuve otras oportunidades de transmitirle nuevas señales de mi deseo hasta que unos días más tarde supe que mi padre iba a tener que pasar un par de semanas fuera de casa. Todavía eso no nos dejaba solos a mi madre y a mi porque estaban mis hermanas. Sin embargo, por las tardes ellas tenían que ir al colegio y yo durante aquel año no tenía clase por las tardes. Para aumentar mi excitación, mi madre tenía la costumbre de echarse la siesta por las tardes. Normalmente no dormía sino que descansaba leyendo el periódico. Eso me facilitaba una excelente disculpa para entrar a su cuarto. A veces quería leer alguna parte del periódico, y entraba y se lo pedía. Así hice el primer día en que mi padre estaba fuera de casa.

Una vez en su cuarto, mientras ella leía las páginas locales le pedí las páginas nacionales, pero en lugar de salir a leerlo a otra parte, me senté en una silla a la izquierda de su cama. Me sumergí en el periódico con inusitada atención. La sensación de proximidad de su cuerpo semidesnudo unida a la soledad me provocaba un agradable hormigueo. Era verano y hacía bastante calor. Mi madre estaba en la cama bajo una sola sábana. Llevaba puestas las gafas y leía el periódico con la concentración habitual. De pronto levantó la rodilla izquierda, la más próxima al borde en el que yo estaba. Se levantó así la sábana dándome una visión perfecta de su maravillosa pierna hasta el borde del culo. Levanté la vista con disimulo y sentí un vahído en el estómago. Tenía a unos pocos centímetros aquello que anhelaba más en este mundo. Bastaba con que estirase la mano para que tocara aquella piel que me enloquecía. Varias veces estuve a punto de hacerlo, pero no tuve suficiente valor.

Entonces mi madre dejó deslizar la sábana por encima de su rodilla, de manera que ahora quedaba toda la pierna y medio culo bien a la vista. La polla me dolía de la intensidad de la erección. Notaba los latidos hasta las orejas. Mi madre, al parecer ajena a lo que estaba provocando, seguía absorta en el periódico, sin mirarme. Por mi parte, mientras sujetaba el periódico con la izquierda inicié un cauto movimiento con la derecha hasta abrir un par de botones de la bragueta y sacar unos centímetros de la polla. Me acaricié maquinalmente y empecé una lenta masturbación mientras mi mirada quedaba clavada en aquella parte indescriptiblemente hermosa del cuerpo de mi madre. Me di cuenta de que ahora Paquita sostenía también el periódico solo con la mano izquierda mientras tenía la derecha debajo de la sábana. ¿Se acariciaba? No podía decirlo, pero la posibilidad de que ocurriera multiplicó mi excitación. Esta empezaba a vencer al miedo y los movimientos de mi brazo se hicieron más marcados. Cualquier testigo que observara la escena habría sabido que aquel muchacho estaba meneándosela y que la fuente de inspiración no provenía del periódico.

Mi madre continuaba absorta en la página que tenía adelante que, por cierto hacía demasiado tiempo que no había pasado. Un detalle del que fui consciente a pesar de la excitación. Decidí dar un paso más y bajé un poco el periódico protector. Ahora si Paquita mirase en mi dirección y levantara un poco la cabeza podría ver lo que yo tenía en la mano, si es que no se lo decía el movimiento del brazo. La situación estaba clara de modo que fui yo quien movió la cabeza, inclinándola ligeramente para intentar ver un poquito más allá del muslo levantado de mi madre. Tuve que moverme todavía algo más hasta conseguir intuir la parte de las bragas que le tapaba el coño.

Creí vislumbrar parte de la pelambrera que desbordaba la tela blanca. En ese momento mi madre giró hacia su derecha dándome la espalda. La visión no era tan estimulante, pero a cambio me facilitaba la parte mecánica de mi actividad. No tardé mucho en sentir la inmediatez del orgasmo. Traté de contener todo el semen posible en el pañuelo, que había conseguido sacar a tiempo, pero supongo que desde el olor hasta ciertos ruidos le transmitían a mi musa la naturaleza de la composición que había inspirado. Lancé un largo suspiro, y extraordinariamente relajado me levanté y salí de la habitación donde acababa de disfrutar uno de los orgasmos más intensos de mi vida.

Todo aquello ocurrió un viernes, de manera que en los días siguientes no pude repetir la visita a la hora de la siesta por la presencia de mis hermanas en la casa. En realidad podría haber entrado en el cuarto de mis padres, pero siempre con el riesgo de verme interrumpido en mis actividades recreativas. Durante ese fin de semana el comportamiento de mi madre hacia mí resultó normal salvo la impresión de que evitaba mi mirada. Esos días los dediqué a reflexionar sobre todo lo que había ocurrido. Mi madre no era nada tonta, al contrario era una mujer muy lista y además bastante desconfiada. Por tanto debía de ser consciente de lo que estaba pasando. Tampoco era alguien tan débil como para no detenerlo a tiempo si no deseaba que sucediera. Por tanto, si no decía o hacía nada para impedirlo era porque aquello le resultaba agradable, tanto como para permitir que ocurrieran a su lado hechos que vulneraban sus convicciones más profundas. Pero seguramente todo aquello no era lo bastante fuerte (¡todavía!) para que quisiera ir más allá, porque no le hubiera resultado difícil insinuármelo.

Estaba seguro de que la posibilidad de contacto físico quedaba descartada. De manera que de lo que se trataba era de aprovechar la situación todo lo que permitía, y de dedicar las tardes de la próxima semana a repetir momentos tan morbosamente deliciosos como los del viernes. Nadie podía decir adonde podía llegar todo aquello si seguía velando sus siestas con la polla en la mano.

Por fin llegó el lunes, y a la hora de la siesta acudí a leer el periódico al cuarto de mis padres. Se repitió la escena del viernes, pero ahora cuando entré ella tenía ya alzada la rodilla. Me dio la sensación de que la acababa de levantar, que lo había hecho en el momento en que me oyó llamar a la puerta. Sin decir una palabra me senté en la silla y cogí la parte del periódico que ella me había dejado en el suelo. La situación era la misma que el viernes. Ella abstraída en el periódico, la pierna maravillosamente expuesta, y yo con el corazón bombeando a toda potencia. Durante unos segundos no hice nada. Mi madre movía ligeramente la pierna, recogía y avanzaba alternativamente el pie, levantando y bajando la rodilla. No sabía si me quería indicar algo, si quizás eso significase que quería pasar a la acción. Finalmente decidí sacar la polla.

Esta vez había acudido con la bragueta desabrochada, de manera que la operación resultó sencilla. Inicié mis movimientos sin demasiado disimulo. Era evidente adonde se dirigía mi vista, y supongo que tampoco los movimientos del brazo permitían interpretaciones alternativas, incluso -no estaba seguro- con atención se podían escuchar ligeros ruidos muy expresivos. Tampoco esta vez Paquita pasaba las hojas del periódico, ni despegaba su mirada del artículo que parecía leer. Su pierna repetía a veces los mismos movimientos. Finalmente volvió a girarse dándome la espalda, pero esta vez la visión era mucho mejor que la del viernes. Su culo estaba tapado solo parcialmente por la tela de la braga que se había insertado en la raja. El orgasmo fue inmediato. Otra vez el pañuelo me sirvió para recoger los chorretones de semen. Tuve que esforzarme mucho para levantarme de la silla y dejar un cuarto impregunado de un olor inconfundible.

Al día siguiente mi excitación era mayor que nunca. No podía esperar a que llegara la hora de la siesta. Durante un tiempo pensé en entrar antes de tiempo, sin llamar, cuando mi madre se estuviera desnudando, pero comprendí que era absurdo provocar esa brusquedad que tampoco me iba a permitir ver nada especial. Pero quería avanzar un poco más. Decidí que me masturbaría sin taparme con el periódico para que ella pudiera verlo al menos por el rabillo del ojo.

Cuando entré en su cuarto me sentí decepcionado. No había levantado la rodilla. Salvo la cabeza y los brazos, todo el cuerpo se escondía bajo la sábana. Me senté a leer el periódico sin saber muy bien qué hacer. Al cabo de unos minutos Paquita levantó la rodilla dejando que el borde de la sábana cayera sobre la entrepierna. Recuperé toda la excitación que se había evaporado en parte. Cogí el periódico con la mano izquierda, pero sin ponérmelo delante, sino dejándolo a mi izquierda, donde lo hubiera encontrado mi vista si hubiera girado la cabeza, cosa que no hacía. Era, supongo una imagen surrealista, alguien sosteniendo un periódico a su izquierda, que no miraba. En todo caso, eso le daría a mi madre una visión de mi cuerpo sin estorbos si se decidía a mirarlo. Con la mano derecha saqué la polla y empecé a acariciarme.

Aunque Paquita tenía la mirada fija en el periódico era casi imposible que no vislumbrara lo que hacía su hijo. El corazón me estallaba, pero la excitación era más fuerte que el miedo. Me detuve para sacar el pañuelo, pero todavía no lo coloqué sobre la polla. Ahora era el momento en que ella debería darme la espalda para facilitar el remate de la faena, pero no lo hacía. Tampoco pasaba página alguna. Aquello era una locura. Empecé a sentir los deliciosos escalofríos que anunciaban lo que se avecinaba. En medio del placer pensé “Ahora. Ahora me va a llamar la atención justo cuando me estoy corriendo, ¿qué voy a decir?” Y claro no se me ocurría ninguna respuesta. Tuve la lucidez necesaria para cubrirme con el pañuelo cuando el geyser empezó a dispararse. Paquita seguía imperturbable leyendo el periódico, mientras su muslo maravilloso me hacía guiños que se traducían en toneladas de placer.

El miércoles decidí entrar solo con los calzoncillos y con un expresivo pañuelo en la mano. El calor era un argumento suficiente si es que mi madre me preguntaba por lo singular de mi atuendo, pero no me iba a preguntar y desde luego no me preguntó. Al dirigirme al asiento ella levantó la rodilla como para darme la bienvenida. Me senté, pero no cogí el periódico. Contemplaba lo que tenía delante sin disimulo. Si Paquita me preguntaba le diría claramente lo que me pasaba, que estaba enloquecido de deseo por ella y que haría cualquier cosa porque me dejara mirarla (devorarla con la vista) mientras me masturbaba, pero no me preguntó. Me saqué la polla sin ningún disimulo e inicié mi ejercicio cotidiano esta vez con mayor comodidad que nunca. La situación era escandalosa. De pronto, aparté la vista de su pierna y la miré a la cara.

Me quedé estupefacto. Ella había girado la cabeza y me observaba fascinada. Nos miramos a los ojos. Ella dirigió de nuevo la vista hacia la polla. Retiré la mano para que pudiera contemplarla en todo su esplendor. Conseguí levantarla un par de veces sin soporte manual, algo que yo creía muy excitante. Abrió la boca para decir algo, pero siguió callada. Era mi momento. Susurré. “Ayúdame” mientras me acercaba y me sentaba al borde de la cama. No hizo nada. Entonces tomé su mano izquierda y la acerqué hasta la polla. No se resistió, pero se quedó inmóvil con los dedos sobre el tronco palpitante. Poco a poco empezó a moverlos muy suavemente.

La sensación era fastuosa. No me atrevía a hacer nada más por miedo a romper el hechizo, y que cesara en sus caricias. Poco a poco ella intensificó el ritmo. Entonces me atreví a acariciarle el brazo con las yemas de los dedos. Ella se incorporó ligeramente para poder darme el masaje con la intensidad que la situación requería. Le dije que iba a correrme, pero no hizo nada. Cuando la polla comenzó a escupir los inmensos chorretones cayeron sobre la sábana, el camisón, el hombro y el brazo. Le ofrecí el pañuelo que había traído, pero no me dejó. Dijo solo: “Deja. Ya me encargo.” Susurré “Gracias” y salí del cuarto en medio de la confusión.

Ni esa noche ni a la mañana siguiente pude observar en el comportamiento de mi madre ningún signo extraño. Ni siquiera evitaba que nuestras miradas se encontraran, y cuando eso ocurría no podía captar señas de complicidad. En algún momento llegué a pensar que había imaginado todo lo ocurrido durante la siesta, pero sabía que no era así, y pensaba encontrarme con pruebas de que no había soñado en la siesta del jueves. Por otro lado, a pesar de lo satisfactorio del recuerdo me atormentaba la duda de si debería ser más atrevido y avanzar o si cualquier avance pondría en peligro lo conseguido. Estaba casi seguro de que mi madre no iba a estar dispuesta a dejarme metérsela, pero no sabía si me dejaría acariciarle el coño o chuparle las tetas, o tan siquiera besarla en la boca.

Cuando conseguía ver las cosas con cierta frialdad creía haber alcanzado el límite más allá del cual Paquita no se iba a aventurar. En algún momento pensé en la posibilidad de la coacción, la amenaza de contar lo ocurrido a mi padre presentándome a mi mismo como víctima, como medio de despejar el camino hacia su vagina, la imagen de cuya gelatina hacía que mi polla babeara de modo enfermizo. Pero la mera idea de esa canallada me hacía despreciarme. Además el placer tan intenso que estaba sintiendo en todo aquello nacía justamente del deseo que advertía en ella. Al final no pude llegar a ninguna decisión clara, aunque tendía a conformarme con lo alcanzado.

La mañana del jueves me resultó tan interminable como la de los días anteriores. Después, durante la comida hubo una llamada de una hermana de Paquita que quería quedar con ella nada más comer. Al oírlo me dio un vuelco el corazón. Pero mi madre insistió con mucha firmeza en que le venía mal en aquel momento y consiguió quedar a última hora de la tarde. Tuve la impresión de que mientras se negaba con tanta vehemencia mi madre me miraba de soslayo y se ruborizaba ligerísimamente. Tal vez ella también esperaba con ansia la llegada de la siesta.

Después de comer fui a mi cuarto y me desnudé completamente. Esperé a que mis hermanas se fueran. Nada más oír que mi madre había entrado en su cuarto tras salir del cuarto de baño, me dirigí hacia allá. Esperé tras la puerta hasta que cesaron los ruidos que indicaban que se estaba desnudando. En cuanto oí los muelles de la cama llamé a la puerta, y tras oír un suave “Pasa” me dirigí desnudo hacia el borde de la cama. Paquita había cogido el periódico, pero todavía no lo había abierto. Me senté muy cerca de ella en silencio, sin hacer ningún ademán de querer parte del periódico, sino tan solo que su atención se dirigiera hacia mi incipiente erección. “¿Otra vez?”, dijo sonriendo. Asentí con la cabeza y me desplacé ligeramente hacia la cabecera. Sin apartar la mirada de mis ojos extendió la mano hasta tocarme suavemente el muslo, y después la deslizó hasta acariciarme los huevos con la yema de los dedos. La polla empezó a babear.

En aquel momento me fijé en el amasijo de ropas que se acababa de quitar y que reposaban sobre una silla y observé algo que casi me hace saltar. Encima de todo el montón se encontraban unas bragas blancas. ¡Paquita estaba sin bragas debajo de la sábana y me invitaba elocuentemente a que explorara un terreno nuevo! Deslicé la mano temblorosa bajo la sábana. Paquita volvió a sonreír. El roce de su muslo hizo que mi polla creciera medio centímetro. Se puso seria, o eso me pareció, pero ahora yo estaba decidido. Llevé la mano hasta encontrar la suavidad de sus pelos. Me resultaron mucho más largos y abundantes de lo que imaginaba. Me aferró la polla por el tronco, pero no abrió las piernas. Forzando un poco conseguí llevar la mano hasta la entrada de su vagina, completamente empapada. Sentí que me mareaba. La polla seguía creciendo. El glande había adquirido un color más allá del morado. Pensé que me podía ocurrir algo, que quizás hubiera infartos de polla, y si los había yo debía estar al borde. No sabía muy bien qué hacer.

Conseguí introducir un dedo por la vagina acentuando así la sensación deliciosa. Ella me apretó con más fuerza y cerró los ojos. Empecé a mover el dedo acompasadamente, y ella siguió mi ritmo en la polla. Ahora dudaba nuevamente. No sabía si debía arrojar la sábana al suelo, echarme encima de ella y clavarle la polla, o mantenerme en el terreno de la doble paja. Una vez más el cobarde venció en mi y pospuse mentalmente para el día siguiente el paso a la siguiente fase. Además, ahora estaba seguro de que sería ella misma la que, como hoy, me lo indicaría. Me concentré en su coño. Ella había abierto los ojos y me miraba con lo que me pareció cierta timidez. Esbozó una sonrisa. Le dije: “Me está gustando mucho”. “A mi también”, contestó. Bajé la voz: “Lo vamos a hacer muchas veces, ¿verdad?” Esta vez se limitó a sonreír. En ese momento me juré que mañana intentaría follarla. No solo por el placer que me prometía, sino porque se lo merecía.

Tenía que darle todo el placer de que fuera capaz. De pronto sentí que el dulcísimo placer que me recorría no era algo perverso, pecaminoso, ni nada parecido, sino una manifestación sobrenatural de lo más sublime. Con esa sensación de bondad empecé a notar la proximidad de la corrida. “Me parece que ya viene.” “Espera un poco”, me dijo, y sin detenerse intentó sacar un pañuelo de debajo de la almohada con la otra mano, pero en aquel momento se produjo la explosión y los churretazos esta vez aterrizaron en su cuello, pecho, y camisón. En ese momento noté en el dedo que le trabajaba la vagina lo que debía ser un orgasmo simétrico. “Perdona, no me he podido contener.” “No importa, Nacho. Pero ahora déjame un poco que necesito descansar.” Le di un beso en la mejilla, uno de los besos más filiales y más expresivos que le había dado nunca, le dije “Gracias”, y salí de su habitación. Desde la puerta me volví y la vi sonrojarse.

Por la noche en mi cuarto me atormentaba la duda. ¿Presentarme o no en el cuarto de mi madre? Por una parte, sentía unas ganas enormes de volver a sentir la delicia de sus dedos, de tocarla, de correrme con ella, pero ahora en medio de la voluptuosidad sin prisas de la noche. Pero por otra parte debía descartar la tentación por el peligro de ser descubiertos, o al menos porque Paquita lo temiera: las chicas dormían cerca y podrían oír algo.

En medio de mis cavilaciones me empecé a dar cuenta de que en el fondo lo que me detenía no era el peligro de ser descubiertos. El riesgo era mínimo, y el deseo era mucho más fuerte. Lo que me paralizaba era el miedo a enfrentarme con el cumplimiento de mi promesa, el paso a la acción, el intento de follármela. Pero lo más sorprendente era que lo que temía no era en realidad el rechazo de Paquita o que con mi atrevimiento hiciera peligrar tan placentera situación. Lo que me atemorizaba en el fondo era que ella me dejara que se la metiera. Me daba cuenta de que lo que me hacía dudar era la fuerza del tabú del i****to. Por eso en realidad estaba intentando elevar la presión en la caldera del deseo para que cuando llegara el momento de montarme a mi madre, los temores -¡sobre todo los míos!- se desvanecieran ante la energía incontenible de esa caldera cuyo manómetro avanzaba cada día. O en todo caso no quería enfrentarme con esa eventualidad.

En los días anteriores había pasado los momentos más deliciosos de mi vida, pero no sabía cómo reaccionaría ante el cuerpo de mi madre expuesto para que se la clavara. Peor aún no sabía qué iba a ser de mi mismo después de follarme a mi propia madre, qué iba a pasar con todo el cariño que en medio de todas las peripecias sexuales seguía sintiendo por ella, quizás un cariño aun mayor que antes. Además, por lejano que estuviera mi padre, en todo el asunto gravitaba el temor ante su figura. Lo que habíamos hecho era grave, pero follar podría ser terrible. Decidí esperar hasta la próxima siesta, que desdichadamente sería la última antes del fin de semana y el probable regreso del padre para la mañana del domingo.

Aquel viernes se presentaba como la última sesión antes de un período seguramente largo de abstinencia, sin la ilusión que en los últimos días me había dominado al acercarse la hora de la siesta. Además, a pesar de todos los temores, en ese día iba a intentar follarme a Paquita. Decidí forzar las cosas desde el principio. No iba a respetar los minutos de espera hasta que mi madre se desnudase y se metiera en la cama. Aguardé desnudo en mi cuarto hasta que oí a mi madre entrar en su cuarto. Sin dudarlo me dirigí hacia allá y abrí la puerta sin llamar. Paquita se sorprendió y se puso nerviosa. Me pidió que esperara fuera cinco minutos mientras se metía en la cama. Le dije que prefería quedarme. Se negó. Insistí. Le dije que no miraría mientras se desnudaba. No sabía por qué, pero sentía que si la conseguía la aceptación de Paquita sería un paso definitivo. Al final me dijo que me volviera de espaldas. Di la vuelta a la silla desde donde se había iniciado la aventura una semana atrás y esperé lleno de ansiedad.

Me resultó difícil no volver la cabeza mientras oía los ruidos de la ropa de mi madre. Una vez más me atormentaba la duda: ¿debía darme la vuelta o era preferible mostrarse obediente de momento? Mientras, trataba de imaginar lo que estaba ocurriendo a mis espaldas, qué prenda se quitaba, cómo lo hacía. Mi polla, ya muy estimulada, estaba adquiriendo aquel morado tumefacto que me había hecho pensar días atrás en la posibilidad de un infarto. Quería que Paquita la viera. Me acaricié, y sin volver la cabeza giré un poco el tronco de manera que ella pudiera advertir con qué material se iba a encontrar en breve. En ese momento oí los muelles de la cama. Me volví y la vi desnuda, tapándose con la sábana. Me acerqué sujetando la herramienta con la mano. Esta vez di la vuelta a la cama y me dirigí al lado derecho, eso facilitaría el trabajo de los dos.

Sin preámbulos Paquita me aferró la polla y empezó a menearla con más ímpetu que nunca. Por mi parte, deslicé la mano bajo la sábana hasta encontrar la pegajosa entrada de su vagina. Mejor colocado esta vez le metí dos dedos, lo que fue recibido con un respingo. Pero había hecho un pacto conmigo mismo y no podía pararme en el estado delicioso en que me adentraba. Me forcé a mi mismo a actuar. Con la mano izquierda empecé a retirar la sábana. Saqué la mano de la vagina de mi madre, que me miró un poco sorprendida. La sonreí, y soltándome de la presión de su mano me incliné sobre ella con la visible intención de tumbarme encima.

Su reacción fue inmediata. Se tapó con la sábana. Dijo. “¡Eso no! ¡Ni hablar! ¡Ni se te ocurra!” Fui tan estúpido como para contestar: “Pero, ¿por qué?” “Porque no me da la gana. Además es un pecado terrible e irreparable. Es i****to. Acaso no lo sabes.” Recuperé la cordura. Sabía que era inútil discutir con ella, y explicarle que lo que llevábamos haciendo desde hacía una semana era igualmente i****to, malsano, pecado, etc. y ella lo estaba disfrutando de lo lindo. “Vale. Está bien. Pero volvamos adonde estábamos.” “No sé. ¿Te vas a portar bien?” “Sí, de verdad. Anda.” Tomé su mano y la volvía a llevar hacia la polla. Sin mucha resistencia, conseguí que volviera al meneo, mientras yo volvía a taladrar su vagina.

Al cabo de unos segundos estaba inmerso de nuevo en el trance, pero me di cuenta de la codicia con que Paquita me miraba la polla. Volví a decirle lo mucho que estaba disfrutando, que tenía unos dedos maravillosos y que quería seguir haciéndolo muchas veces. Me sonrió dulcemente, y me dijo que sí con los ojos. Le dije que necesitaba apartar la sábana para verla. Se negó con la cabeza, mientras seguía con su labor. Le arreé a la vagina un envión con los dedos lo que le hizo soltar un respingo. “No es justo que tú disfrutes viéndomela y que yo no pueda mirarte”. Me volvió a sonreír y me dejó retirar la sábana. Ahora tenía delante el espectáculo único de sus muslos blanquísimos abiertos, las piernas un poco flexionadas, mientras una mano la taladradaba a través de la densa pelambrera, y esa mano era la mano de su querido hijo, que en aquel momento sentía cómo su polla babeante era acariciada magistralmente por la mano materna.

Sentía que dentro de algunos días conseguiría clavarle la polla en esa vagina cuyas deliciosas paredes trabajaban incansables mis dedos. Fue excesivo. En unos segundos aquello me provocó una eyaculación inmediata. Se lo advertí. Esta vez ella apuntó la polla hacia sus pequeños pechos, que quedaron cruzados por churretones brillantes.

No estaba seguro de que ella se hubiera corrido por lo que volví a poner mis dedos en movimiento. Paquita me dejó hacer. A pesar de mi inexperiencia me daba cuenta de que follármela era cuestión de tiempo, no mucho. La notaba cada vez más caliente y sobre todo, más desinhibida. Sin embargo, teníamos por delante un paréntesis, que durante un tiempo imprevisible iba a impedir esas hermosas siestas materno-filiales. Con la izquierda empecé a acariciar los pequeños pechos de mi madre completamente pringados con el fruto de sus labores meneíles.

Aparté un poco su brazo derecho, ahora inerte, para ver bien el sobaco que yo sabía muy peludo, y que era otro de los puntos de su cuerpo que me fascinaban. La visión de la espesa mata de pelo me provocó una extraña asociación lujuriosa. Me incliné hacia el sobaco y lo besé, a pesar de su ligera resistencia. Noté un gusto acre que no consiguió frenar mi excitación. Desde ese punto me dirigí afanosamente hacia sus tetas, que sorbí con pasión. En ese momento empecé a notar los apretones de su corrida, lo que hizo que recuperara una erección notable, y la ilusión de volver a intentar montarla, hasta tal punto la notaba entregada. Cuando iba a tumbarme a su lado sonó el teléfono. Maldije en mi interior a Graham Bell. Era mi tía, que quería salir de comprar con mi madre. La siesta había terminado.

La perspectiva de los dos días del fin de semana sin siesta y la ahora segura llegada de mi padre el mismo domingo me decidió a tentar la suerte ese viernes por la noche. Acudiría al cuarto de mi madre para darme un último atracón, y tratar de completar lo que esa tarde había sido interrumpido. Había notado además algunos signos que parecían invitarme a la aventura nocturna. No solo ciertas miradas y una caricia descuidada en el pelo mientras cenábamos. Más tarde, cuando veíamos la televisión después de cenar, me senté en la butaca frente al sofá en el que se encontraba mi madre.
De forma disimulada, salvo para Paquita, había estado dirigiendo miradas inflamadas a sus piernas.

Por su parte, ella había dejado que la falda se deslizara un poco hacia arriba, mostrando una ración generosa de la blancura de sus muslos. En algún momento abrió liberalmente las piernas para facilitarme la visión interior, sin que mis hermanas lo advirtieran. No era necesario tanto estímulo. Tenía a su hijo caliente como un perro en celo, y dada la situación, estaba decidido a intentar pasar parte de la noche en brazos de su madre; si era posible, entre sus muslos, que notaba cada vez más abiertos para él.

Sin embargo, la espera hasta estar seguro de que mis hermanas dormían me resultó insoportable, sobre todo porque solo dependía de mi acabarla cuando deseara. Quizás fue el rato más difícil de toda aquella aventura. Hacia la una y media decidí que había llegado el momento. Conseguí recorrer el pasillo hasta su cuarto con la perfección silenciosa de un sioux. Tardé interminables segundos en hacer girar el abridor de la puerta, y después la empujé milímetro a milímetro. Aunque no conseguí completarla operación con todo el silencio que pretendía, el resultado fue satisfactorio. Finalmente, repetí el proceso a la inversa hasta cerrar la puerta a mis espaldas. Oí entonces el susurro de mi madre. “Echa el cerrojo”. Sonreí, mientras obedecía su orden. Mi madre me había esperado despierta. Por su voz parecía algo nerviosa, quizás con más deseo que yo mismo. Me di cuenta de que lo ocurrido hacía unas horas había sido una meditada serie de provocaciones para asegurarse esta visita.

Sin preámbulos levanté la sábana y me tumbé a su lado. Ella llevaba puesto el camisón. No sabía muy bien cuál debía ser mi estrategia. Empecé a acariciarla y descubrí con un vahído que no llevaba bragas. Mientras pasaba y repasaba el dedo por su vulva empecé a acercar mi cuerpo en busca del abrazo. “Hay una cosa que no vamos a hacer. Ya sabes”, me dijo. Mientras asentía, mi polla estaba ya a pocos centímetros de su pubis. “Vale”, contesté. “No. Me tienes que prometer que no lo vas a intentar. Es i****to, Nacho. Es muy grave. Es irreparable. No podemos hacerlo.” “Si quieres, firmamos la promesa con un beso.” Mi cinismo ascendió varios escalones en ese momento. “Bueno, dame un beso.” Nuestras bocas se juntaron por primera vez. Ella la mantenía cerrada, mientras yo trataba de introducirle la lengua. Se resistió con tenacidad.

Me separé un poco. “No podemos firmar una promesa de esa forma. Si es un beso es un beso.” Con la mano izquierda acariciaba la suavidad de su culo, y empecé a acercar su cuerpo al mío. La polla entró en contacto con su vientre, ya a escasísimos centímetros de la entrada de su vagina. El contacto actuaba sobre sus miedos como la llama sobre la cera. Intenté besarla de nuevo. Esta vez ella dejó la boca entreabierta. No intenté meter la lengua. Nos quedamos así con las bocas abiertas unidas. Mientras, apretaba y movía la polla contra su vientre. Desde su culo mi mano intentaba alcanzar la entrada de la vagina. Paquita abrió un poco más la boca y dejó que insertara un centímetro de lengua.

Aquel era el agujero en la muralla por el que iba a penetrar el ejército invasor. Uno tiende a minusvalorar la excitación sexual que puede llegar a producir un beso, y a veces -como en esa ocasión- su efecto es casi tan potente como un orgasmo. Mi madre empezó a sorber mi lengua con toda su alma, y yo le metí por allí la fuerza de todo mi deseo. Pero no perdí la cabeza, había conseguido llevar la punta de la polla hasta su vulva, y trazaba allí líneas irregulares con mi capullo babeante. Paquita había perdido la cabeza, me dejaba hacer casi inconsciente.

Puedo jurar que no fue en absoluto deliberado, aunque ningún tribunal me absolvería, supongo, pero de pronto mi polla entró en su vagina del modo más natural e imprevisto que se pueda imaginar. Cuando ambos fuimos conscientes de lo que había ocurrido, Paquita tenía ya dentro dos tercios de mi instrumento, que no es ciertamente el monstruo de longitud habitual en un relato pornográfico, pero que es considerable. El placer era irresistible. Se desprendió del beso. “¿Pero qué haces? No puede ser. No puede ser. Esto es terrible.” Pero aparte de sus protestas verbales su cuerpo no se resistía. Si estaba sintiendo tan solo la mitad del placer que yo experimentaba no había ninguna probabilidad de que aquello se viera interrumpido por su voluntad.

No contesté, sino que acabé de meterle la polla hasta que mi pubis sintió la caricia del suyo, pero con un significativo trozo de mi anatomía ya dentro de su vientre. “No puede ser. Sácala, Nacho, por favor. ¿Qué vas a pensar de mi?” Me mantuve inmóvil, respirando con fuerza, mientras abrazaba a mi madre, e intentaba besar su boca. Apartó la cabeza, pero no el coño, que seguía taladrado por mi instrumento, que había alcanzado un tamaño y una dureza monstruosos. “Me habías prometido… Anda, sácala.” Por un momento, pensé en obedecerla solo por el placer de ver su reacción, pero el placer me lo impedía. ¡Estaba follándome a mi madre!

El sueño de felicidad más insensato que podía concebir, el que durante semanas me había obsesionado hasta extremos absurdos. Tan solo con un puñado de movimientos me iba a correr e iba a inundar su útero con la semilla nacida de ella misma. Hubiera necesitado una fuerza de voluntad inhumana para renunciar en aquel momento al abrazo delicioso de su vagina. Necesité parte de esa voluntad para mantenerme tranquilo y no estallar en una especie de epilepsia.

Empecé a moverme. Primero con muchísima suavidad. Paquita abrió un poco más sus muslos. “No. No puede ser.” Repetía, pero ahora hablaba más consigo misma que conmigo. Los dos sabíamos que aquello era irreversible, y sólo acabaría de la mejor manera posible. Por abajo se preparaba el orgasmo de nuestras vidas. Seguí moviéndome suavemente, y conseguí hacer girar nuestros cuerpos hasta que mi madre quedó tumbada sobre su espalda, conmigo encima. Sentí la intensidad del olor agridulce de sus sobacos, lo que consiguió excitarme todavía más.

Empecé a bombear la polla a un ritmo creciente. Ahora los cojones chapoteaban contra su culo. Noté el inicio del orgasmo de mi madre. Paquita me abrazó con las piernas y con los brazos, dejándose dominar por el placer sin ofrecer resistencia. La tapé la boca con un beso. Ahora temía que fuera ella quien despertara a mis hermanas. Me detuve. Me incorporé un poco y la miré. “¿Qué vas a pensar de mí ahora?” “Que eres maravillosa. Te quiero más que nunca. Quiero follarte muchas, muchas veces, y hacer todo contigo.” Reanudé mis acometidas. Noté que no me quedaba mucho para que empezara a escupir semen a toda presión. “Me falta muy poco.” Ella se estaba dejando llevar, de nuevo. “Es buenísimo”, dijo. Volví a besarla con toda la boca, y aceleré el ritmo de mis movimientos notando la fuerza deliciosa del orgasmo en todo el cuerpo.

Paquita estaba corriéndose de nuevo conmigo, que rebuznaba de forma apagada, al borde del desmayo. Cuando las oleadas de placer se fueron apagando me di cuenta que en ese momento mi vida había cambiado, que nada volvería ser igual, que en ese momento se iniciaba algo nuevo. Volví a besarla. Salí de ella, y me eché a su lado. A los pocos segundos estaba profundamente dormido.

Cuando me desperté tardé un par de segundos en advertir que estaba en la cama de mi madre, y que ésta yacía a mi lado. Me incorporé ligeramente para ver la hora en el despertador de la mesilla. Las cuatro y cuarto. Disponía de más de dos horas para poner en práctica algunas de mis fantasías. El movimiento debía haber despertado a Paquita. La acaricié ligeramente el brazo. “Nacho, espera. Tenemos que hablar.” No era precisamente lo que más me apetecía en ese momento, pero sabía que tendría que escuchar el sermón que se avecinaba. Aguardé en silencio. “Necesito explicarte algunas cosas. Es necesario que me entiendas.” Hizo una pausa.

Le costaba encontrar la manera de decirme lo que quería. “¿Sabes, tu padre y yo…? Bueno, el caso es que tu padre y yo hace mucho tiempo que no hacemos… Ya sabes.” “¿Quieres decir que no hay sexo entre vosotros?” “Eso es.” Sentí una mezcla de estupefacción y alivio. En realidad, aquella revelación no era del todo inesperada. Desde el momento en que todo aquello había empezado sabía que mi madre se veía empujada por alguna carencia. Paquita no era una ninfómana, ni yo era tan imbécil como para pensar que mi cara bonita había trastornado a una mujer de cincuenta años. No lo había llegado a formular, pero la única explicación posible era la que acababa de oír de sus labios. “Para mi ha sido muy difícil. Por eso ha pasado. Además tenía miedo de que ocurriera fuera. Aunque te parezca mentira he pasado situaciones peligrosas.”

Ahora sí que había conseguido sorprenderme. “Me han hecho insinuaciones.” “¿Pero quién?”, no pude evitar preguntar. “El caso es que no quería que ocurriera. Uno de ellos ha sido el tío Federico” ¡Hostia! El marido de la pesada de mi tía Fuencisla, aquel ser distante y desagradable había tratado de beneficiarse a mi madre. La polla se había estirado como un resorte. Necesitaba saber detalles de aquella historia, pero eso debía esperar. Paquita siguió con su explicación. “Estaba muy asustada porque pudiera ocurrir algo con él. Me sentía débil porque tu padre no me hacía caso. Entonces empecé a notar cómo tú también me mirabas así. Eso era distinto. Creí que podía manejarlo. Eres mi hijo. Me sentía excitada, me gustaba que me miraras. Era distinto, y además aquí en casa. Sin peligros. Nunca pensé que pudiera llegar tan lejos. Al principio había excluido cualquier contacto, y ya ves. Ahora estoy muy preocupada.

Me da miedo que nuestra relación se resienta. Me parece que deberíamos dejarlo.” “Por favor, no seas absurda. Te sigo queriendo igual. No. Mucho más de lo que te quería antes, como madre. Desde hace unos días tengo la sensación de estar más unido a ti que nunca. Es todo. Contigo he sentido la felicidad mayor. Es el secreto, el que sólo lo sepamos tú y yo. Saber que al recibir placer de ti te lo doy también. Es poder contarte lo que siento. Todo. No tienes que preocuparte por mi cariño.”

Sentí cómo mis palabras, susurradas más que dichas la penetraban por todos los poros. Empecé a acariciarle el brazo, luego el pecho. Quizás había llegado el momento de contarle mi lado de la historia. “Hacía mucho que me sentía atraído por ti. No sé si contarte una cosa que me da un poco de vergüenza.” “Cuéntamelo, Nacho.” “Verás. Algunas veces miraba por la cerradura del cuarto de baño cuando tú estabas dentro.” “¿Sí?” “Sí. Estaba obsesionado. Me masturbaba después recordando lo que había visto.” “Hombre, había notado cómo me mirabas a veces, pero no pensaba que eras tan sinvergüenza.”

Se rió. Ahora había llevado la mano hacia su muslo. “Perdona, pero tenía muchas ganas. Hasta que el día en que me pusiste la pomada no pensé que… Bueno, ya sabes. Desde ese día solo he pensado en ti, todas las otras no me importaban. Y lo que ha pasado, bueno, me encanta. Ha habido momentos en que yo también tenía miedo de que pasara esto, pero ahora lo he superado. Estoy encantado. Me lo he pasado maravillosamente, y me lo pienso seguir pasando.” Reí silenciosamente. Mientras llevaba la mano hasta su coño, completamente empapado.

Había llegado el turno de las revelaciones de Paquita. Me contó que el viernes anterior ella era consciente de que me estaba excitando. Levantó la pierna de forma casual, pero al percibir mi reacción la mantuvo. Se dio cuenta de que me estaba tocando, y se excitó muchísimo con todo el proceso. Se dio la vuelta para que pudiera completar mi propósito con más comodidad. Aquella siesta le proporcionó más bienestar sexual que todo lo experimentado en los últimos dos o tres años, incluidos los acosos de su cuñado, pero desgraciadamente le dejó con ganas de más. El lunes siguiente esperó ansiosamente mi aparición.

Luego el asunto se le fue escapando de las manos. En realidad, ella pensaba seguir haciéndose la despistada, fingir que no se enteraba de nada de lo que ocurría a su lado, pero sin dejar de disfrutarlo, tal como había hecho el primer día. Todo se estropeó la tarde que aparecí en calzoncillos y no me tapé con el periódico. “Fue automático. Miré y ya no pude apartar la vista. Y cuando me pediste ayuda y te acercaste no podía resistirme. No pensé. Fue todo reflejo. Luego ya no lo pude parar.” Entre el relato y el trabajo de mis dedos estaba a punto de correrse. No sabía si montarla o esperar. Opté por echar leña verbal al fuego: “Ha sido además mucho mejor de lo que había esperado, desde las pajas que me hice ahí en la silla hasta el polvo que echamos antes. ¿Sabías que ha sido la primera vez que follaba?” Paquita inició un corridón oceánico.

Cuando empezó a recuperarse continué: “Lo malo es que ahora nos va a ser muy difícil hacer estas cosas, con papá por aquí. Lo único seguro es que hay que tener todas las precauciones. Que se enterase alguien es lo realmente malo.” “Claro. Pero no te preocupes, tu padre tiene muchos viajes este año.” “En todo caso, yo voy a estar siempre dispuesto para ti. Cada vez que haya una oportunidad y a ti te apetezca te la voy a meter.” Se incorporó y nos dimos un profundo beso. Paquita no solo estaba muy caliente, se había emocionado.

Me dijo: “Soy toda tuya. Quiero que hagas conmigo todo lo que quieras hacer.” “Pues tengo unas ideas malísimas.” “Lo que quieras. Para mi lo importante es ahora saber que te doy placer a ti.” “Gracias. Una pregunta, ¿cómo quieres que te llame aquí, ‘Mamá’ ó ‘Paquita’?” “De las dos formas me gusta. Lo que te apetezca en cada momento.” “Ahora vamos a follar un poco, pero para el futuro tengo planes. Quiero que me la chupes, y chuparte yo el coño, y quiero darte por el culo. Eso me hace mucha ilusión. También me apetece que nos meemos el uno al otro. No sé, todas esas cosas.”

La acaricié. Estaba aun más excitada. “Ponte de espaldas, que te la quiero meter desde atrás.” Se rió en silencio y se dio la vuelta. Encendí la luz de la mesilla. Por nada del mundo quería perderme el espectáculo que venía ahora. Mi madre desnuda a cuatro patas, ofreciendo la vagina a su hijo, que sabía que también era dueño del culo. Me incorporé, y le amasé las tetas desde atrás. Tomé en la derecha la erección y traté de dirigirla hacia su agujero. Me costó ajustarla pero finalmente se deslizó con el ruido de un obsceno chapoteo. Paquita lanzó un gemido. “¿Te gusta?” “Mucho.” “A mi también mamá. ¿Así que el tío Federico quería hacerte esto?” Volvió a reírse. Asintió con un gruñido. “Pero no me dejé.” “¿Y te gustó que te hiciera proposiciones guarras?” “Sí. Me sentía muy mal porque tu padre ya no me hacía caso.

Una mujer necesita saber que todavía atrae a los hombres. No acepté, pero le dejé avanzar un poco …” “¿Ha sido hace mucho?” “La primera vez fue hace mucho, pero últimamente había vuelto a la carga.” “No sigas contándolo que me voy a correr, y tengo que meterte mi semen y el del tío Federico que te has quedado sin él.” “Pues, córrete tonto.” “No me lo digas dos veces”, dije, mientras aceleraba los enviones, consciente de que aquello no tenía remedio y la iba a volver a llenar de semen. Para rematar el desaguisado, Paquita empezó a correrse con una fuerza bestial.... Continue»
Posted by whotan 1 month ago  |  Categories: Fetish, Mature, Taboo  |  Views: 9455  |  
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Mi hermana y mis peliculas porno

La historia comienza cierto día que decidí rentar una película porno en el club de video de Jorge, un buen amigo. Me encantaba encerrarme en la sala de la TV y disfrutar de las escenas eróticas imaginándome que yo era el protagonista.

Andrea con 18 años recién cumplidos, cursaba el último semestre de prepa
Como les decía, de vez en cuando y con muchas precauciones me aventaba una o dos porno por semana encerrado en la sala, cuidando de que Andrea no se diera cuenta, pero como toda travesura un día fui descubierto sin siquiera darme cuenta. Andrea de alguna manera, detectó mis actividades secretas y comenzó a tomar a escondidas mis películas para verlas a la menor oportunidad, regresándolas a su lugar original para que yo no lo notara.

Como la renta de la película era por tres días, ella tenía tiempo de sobra para verla. Un fin de semana mientras mis padres dormían, me levanté como a las 2 a.m. al baño y a tomar un poco de agua, algo que no hacia regularmente. Al bajar del segundo piso donde están los cuartos, observé la sala de TV cerrada, al llegar a ella vi bajo la puerta el destello de la luz de la TV y poniendo atención no podía escuchar ningún sonido, lo que me hizo sospechar. Apresurado y excitado por la intriga, salí al patio y busqué la ventana que daba a la sala. Después de luchar con las espesas ramas de los arbustos que bloquean la ventana, sin ruidos, logré asomarme e identifique las escenas de mi película porno. La sangre se me heló, distinguí la silueta de Andrea sentada casi frente al televisor, atenta a cuanto veía. Desconcertado, observé por un largo rato y observé como Andrea regresaba y adelantaba escenas para concentrarse en la toma donde la mujer chupaba el pene del hombre y cuando éste la penetraba en diferentes posiciones.

Regrese a mi habitación y medité mucho tiempo lo que había visto. Mi hermanita despertaba a la curiosidad sexual igual que lo hacía yo. Era muy normal.

Seguí rentando películas porno y dejándolas donde Andrea pudiera tomarlas para verlas también. La espié unas cuantas veces para constatar el mismo proceso de adelantar y retroceder las escenas que a ella más la excitaban.

En cierta ocasión, mientras inspeccionaba los títulos pornos, di con Taboo, una película que involucraba relaciones i****tuosas. Después de verla, me excité muchísimo con la trama, ya que se trataba de un tema prohibido y excitante y se despertó una espinita de malicia en mi. ¿Cómo reaccionaría Andrea al ver videos de i****to?

Para mi sorpresa todo fue igual, adelantar y regresar. Seguí rentando de otros títulos pero disfrutaba más las i****tuosas. Finalmente las vacaciones llegaron y con ella el trabajo de mantenimiento de la casa. Pinté, lavé, reparé la cerca y detallé todo el jardín, en especial el arbusto junto a la ventana. Mi hermana parecía menos ataviada que yo y mis padres de plano, estaban echados todo el día leyendo o viendo la TV. Después de la primera semana, mis abuelos maternos nos invitaron a pasar una temporada en un condominio de la playa de Puerto Vallarta, solo teníamos que cubrir nuestro traslado y los alimentos.

Papá estaba renuente a abandonar su cómodo sofá, alegando que contaba con poco dinero para los gastos de nosotros 4. Yo le dije que no podía ir, que deseaba acudir a la boda de un amigo y a una excursión de dos días al campo. Andrea se sumó y le pidió quedarse para tomar unas lecciones de internet que cierta amiga le daría. Pronto, papá no tuvo más remedio que aceptar y partieron para Vallarta por dos largas semanas.

Una vez que partieron, Andrea me preguntó si mi pretexto era cierto, sin esperar mi respuesta sonrió y me confesó que tampoco el de ella era verdad. Quiero flojear dos semanas, le confesé, ir al cine, ver películas, cenar algo en la calle y visitar a uno que otro amigo para actualizarme de los chismes. Ella me comentó que solo quería encerrarse en casa y chatear por internet con sus amigas.

Animado por la casi soledad, renté tres videos porno que seleccioné cuidadosamente por lo i****tuoso de sus tramas. Dos resultaron un verdadero churro, pero el tercero era bastante caliente, las chicas jóvenes y los supuestos hermanos y padres, también jóvenes y bien escogidos.

Excitado, decidí cambiar la estrategia y después de asegurarme que Andrea supiera de los 3 videos, los guardé con llave en mi closet. Desesperada, Andrea parecía andar m*****a conmigo, evasiva y distante. Atrevidamente saqué de mi closet las películas y las coloqué en el buró junto a su cama mientras ella terminaba de cenar. Cerré mi puerta y decidí no espiarla esa noche.

Al amanecer, seguía media evasiva pero notablemente amable. Al bajar, mi almuerzo estaba sobre la mesa, algo insólito en ella. Sorprendido la busqué con la mirada pero resultó inútil, ella había salido al supermercado.

Al regresar comimos juntos y fue ella quién rompió el hielo.

-¿Por qué dejaste esas películas en mi recamara? -Pensé en esconderlas pero creo que tú también tienes derecho a verlas y como me daba pena dártelas, pues mejor las dejé a tú alcance.

-Y ¿por qué piensas que me interesaría verlas? -No te ofendas pero los dos sabemos que ves las películas que rento cuando todos dormimos profundamente.

-Pero como… sabes que...

-¿Cómo se que las ves?, por accidente lo descubrí una noche que bajé a tomar agua y al subir revisé y las películas no estaban donde las dejé, entonces, después de mucho pensarlo, llegué a la conclusión de que no era malo, ambos somos curiosos respecto al tema del sexo.
Algo apenada, suspendió la conversación y cambiamos el tema.

Al día siguiente todo volvió a la normalidad, éramos nuevamente buenos hermanos. Por la tarde decidí entregar las películas en el video de mi amigo con la intención de rentar otras más.

-Voy al video de Jorge a regresar las películas, hoy se vencen.

-¿Te vas a tardar mucho? -No creo, ¿se te ofrece algo? -Es que debo ir al super a comprar algunas cosas y quería que me llevaras.

-Que te parece si vamos a dejar las películas y de ahí pasamos al super, así aprovechamos el viaje.

-Me parece bien, pero tú te bajas a entregarlas.

-OK.

Al llegar al club de video, me estacioné y saludé de lejos a unos amigos que platicaban con Jorge en la entrada de su negocio. Al mirar de reojo notaba a Andrea algo nerviosa.

-Déjame entregarlas y regreso enseguida.

Caminé hacia mis amigos y decidí regresarme a preguntarle a Andrea para ver que opinaba.

-¿Qué te parece si rentamos otras 3 películas? -No, tus amigos se darán cuenta.

-No lo creo, las rentaré con el empleado del video que atiende el mostrador mientras Jorge esta cotorreando afuera.

-Esta bien, pero se discreto.

-¿Rento algo en especial? -Lo que quieras, solo apúrate.

Después de divertirme un poco al apenarla, saludé a mis amigos de mano y tras breve intercambio de palabras entré al club. Entregue las películas y busqué rápidamente dos cintas a las que ya les había echado un ojo antes, además de una que se caracterizaba por lo bien dotado de los tipos, obviamente para deleite de Andrea.

Pagué la renta y me despedí del empleado que estaba algo ocupado acomodando los videos. Salí platiqué otro poco con Jorge y quede de hablarles para salir a cenar.

Al subir, Andrea seguía nerviosa y sin mucho trámite nos encaminamos al supermercado de costumbre.

Mientras Andrea escogía entre algunos jabones en polvo para lavar ropa, yo escogí algunos refrescos de 2 litros y algo de chatarra. Cada quien sus intereses. Al final yo llevaba botanas y refrescos mientras mi hermanita comida, jabones y una playera bastante holgada de color rosa de las que usan como pijama.

Llegamos a casa y después de guardar lo que compramos, decidimos no cenar, solo algo ligero para matar el hambre pues era aún muy temprano. Sonó el teléfono y saludamos a mis padres que parecían bastante a gusto, avisándonos que se quedarían una semana más de lo planeado porque habían sido invitados a un paseo en yate y la visita a una isla cercana. Nos quedaban un poco más de dos semanas libres.

Algo acelerado le pregunté a Andrea si quería ver una de las películas. Algo nerviosa, aceptó y me pidió tiempo para preparar una botanita. Subí y me cambié de ropa, me puse mi short y me dejé puesta la playera que traía, descalcé completamente mis pies, me lavé la cara y regresé con Andrea.

-Adelántate y llévate la botana, me cambio y enseguida te alcanzo.

Extrañado obedecí. Después de poner la botana en la salita, regresé de nuevo a la puerta y noté que Andrea cerraba con llave la puerta principal y recorría las cortinas que daban hacia la calle y los vecinos. Volví al cuarto sin que se diera cuenta que la había observado. Pocos minutos después entraba a la sala de TV con una coca cola grande y dos vasos en una pequeña charolita de plástico. Las colocó junto a la botana y cerró la puerta de la sala, apagando la luz.

Como pude, por lo oscuro que quedó la sala, llegué a la video y encendí la TV, coloqué una de las películas mías (no las de los superdotados) y pisé play.

Apenas salían los letreros de advertencia contra la piratería, me senté en el sillón grande, junto a mi hermana, pero en el extremo opuesto. Pronto comenzó la trama. Conforme transcurrían las escenas eróticas y de sexo, se percibía un silencio mortal entre nosotros, a excepción del ruido que producían las golosinas que yo comía y el refresco que rellenaba el vaso cuando se vaciaba. Andrea concentrada y muy atenta, apenas volteaba, miraba como devoraba yo la botana y regresaba de nuevo a la trama.

Terminó la película y fuimos a cenar a la cocina.

-¿Qué te pareció la película? - me soltó la pregunta que yo, con toda intención, preparaba para ella.

-Buena, solo falta ver las demás y decidir cual es la mejor.

-¿No te incomodó verla conmigo? -Un poco, pero es por falta de costumbre, creo yo.

-¿Crees que con el tiempo podremos acostumbrarnos? -Solo si nos tenemos confianza y vemos el tema como lo que es algo natural.

Platicamos sobre la situación y poco a poco fue ganándonos la confianza. Hablamos de las prendas eróticas y según Andrea lo incomodas que parecen, de lo jóvenes de los actores y de la naturalidad casi frígida con que realizan las posturas durante el acto.

Los dos días siguientes vimos las dos películas restantes dejando para el último las de los jóvenes superdotados. Al terminar, noté a Andrea muy excitada y nerviosa.

-¿Qué te parecen los tipos? -Muy impresionantes, ¿esas medidas son comunes? -Para nada, son actores seleccionados por sus atributos.

-Los senos de las mujeres tampoco son de esa talla, son operados.

-¿Como lo sabes? -Fácil, el busto natural es de pequeño a mediano, los muy grandes son poco comunes en la naturaleza, de ahí que se operen para estas películas.

-¿No les será incómodo el peso de sus bustos en la vida real? -Usan sostenes especiales para evitar lastimarse y duermen de lado.

Así seguimos platicando como dos grandes amigos, preguntando y revelando los secretos de cada sexo casi sin ningún pudor.

-Cuando tienen una erección, ¿no les duele el pene? -No, por el contrario, se siente muy bien, solo debe doler un poco cuando el hombre le practica sexo anal a la mujer… supongo.

-Sí pero te aseguro que a la mujer le duele más.

Nuestra relación mejoró a tal grado que hablábamos abiertamente del sexo y con mucha confianza y salíamos con frecuencia al super, a cenar, al video e incluso al cine.

La vez que fuimos al cine, me sucedió algo extraño, mientras hacíamos fila para entrar a la sala, Andrea me tomó de la mano y me jaló para ganar la entrada a la gente que atropellaba las puertas. Al apretujarse la gente mi cuerpo se pegó al de Andrea que trataba de entrar sin éxito. Sus nalgas estaban pegadas a mi por lo que liberé sus manos de las mías y la tomé por la cintura. Mientras avanzábamos lentamente, nuestros cuerpos se acariciaban pegaditos hasta que finalmente entramos y tomamos un par de asientos por asalto.

Al terminar la película, yo pensaba esperar un poco a que se vaciara la sala para salir cómodamente, pero Andrea se puso de pie y jalándome de la mano me dirigió a la multitud ahora un poco menos ansiosa y numerosa.

Al llegar al tumulto, sujeté su cintura para seguirla, mientras nos relegábamos nuevamente. Al salir del cine, ya rumbo al coche, me tomó de la mano y caminamos como si fuéramos una pareja. Salí rumbo a la casa pero Andrea me comentó que quería pasear un poco, recorrimos las avenidas de la ciudad y paramos junto a un parque. Mientras ella observaba a los pocos paseantes a esas horas de la noche (11 p.m.), yo luchaba con el radio del auto para encontrar mi estación favorita. La música era agradable y tranquila.

Comenzamos a platicar de la película, bastante buena por cierto, aunque con una trama algo complicada. Ambos nos explicamos puntos que de momento no entendimos y detectamos otros que no pudimos entender. La noche transcurrió agradable y ya tarde llegamos a la casa a descansar.

La verdad y estaba muy excitado por lo ocurrido y bastante desconcertado con el comportamiento de Andrea. ¿Qué deseaba ella de mí?

Al día siguiente como por arte de magia, la conversación giró en torno a mis pocas ex novias y mi experiencia sexual con ellas. La verdad no había casi nada que decir, me consideraba inexperto. Mi hermanita me habló de comentarios de algunas de sus amigas anónimas respecto a breves experiencias con sus novios y las dudas que ellas tenían. Conforme avanzaba la plática, más me excitaba y ella parecía más interesada.

Me di cuenta que ella sabía tanto del sexo como yo, casi nada, nuestra experiencia se limitaba a pláticas de amigos y algunos videos eróticos o pornos. Seguimos saliendo de compras y a pasear hasta que el fin de semana decidimos ir a un cine algo especial. Era un cine porno donde pasaban una película italiana muy erótica. Temerosos llegamos y vimos casi vacía la taquilla, estacionamos y bajamos a comprar los boletos. Algo oscuro, entramos a la única pero amplia sala más oscura que la entrada. Andrea me sujetó de l mano y me condujo por una fila de butacas hasta el extremo derecho, apenas a tres butacas de la pared. Estábamos situados en la segunda fila de arriba, desde donde contemplábamos todo el cine. Apenas había unas 10 parejas muy dispersas y otros tantos solitarios.

Después de explorar con la vista la sala, nos tranquilizamos un poco. Sin hablar esperamos a que iniciara la película. Efectivamente era muy erótica y trataba de una mujer de unos 30 años, modelo y guapísima que cuidaba a su hermano de 18 años, perdidamente enamorado de ella. Él la celaba sin comprender ambos el porqué, obligándola a cortar con sus novios para recobrar la paz de hermanos, finalmente descubren que están enamorados pero como son hermanos, ella solo le permite verla desnuda, le cuenta historias eróticas mientras el disfruta de la belleza de su hermana.

A unos 20 minutos de empezada la película, tomé la mano de Andrea, sentada a mi derecha, y coloqué ambas manos en mi muslo derecho. Ella accedió dándome de vez en cuando algunos apretones en escenas muy excitantes. Al poco tiempo se recargó en mi hombro. Llegó la pausa de media película y apenas se iluminó un poco la sala, me pidió un refresco y lo bebió casi de golpe. Al empezar la segunda parte, la modelo tomó la mano de su hermano y la restregó por sus senos para excitarlo, luego sin soltarla recorrió sus glúteos y la metió debajo de su falda para que su hermano sintiera lo terso de sus vello púbico. Inmediatamente sacó su mano y salio corriendo a su habitación para narrarle una historia erótica a través de la puerta, mientras ella se masturbaba.

Era tan erótica esa parte que yo estaba muy caliente. Andrea se recostó nuevamente sobre mi hombro y acercándose discretamente, comenzó a acariciar mi cuello con su lengua. Tan pronto la sentí, giré despacio, ella tenía los ojos cerrados y lucía muy excitada también. Bajé un poco y acerqué mi boca a sus labios, besándonos inmediatamente. Soltó mi mano y acarició mi mejilla mientras aproximaba su cuerpo al mío.

Ya no pudimos ver la película. Nuestro beso ciego se volvió un montón de caricias lingüísticas, mis manos apretaban sus muslos cubiertos con su falda veraniega y sus manos acariciaban mi pecho y pierna derecha. Al poco su mano se metía dentro de mi camiseta y pellizcaba mis pezones bastante erectos. Con temor, subí mi mano y acaricié sus senos sobre su blusa oscura. Con dificultad detecté sus pezones ahora erectos y los pellizque. Le fajé duro el resto de la película.

Al terminar salimos apresurados al auto, apenas subimos retomó posesión de mis pezones sobre la camiseta mientras yo acariciaba el contorno de sus senos. Partimos y ansiosos llegamos a la casa. Sin decir palabra, entré a la sala de TV y encendí la vide, Andrea entendió y cerró puertas y ventanas.

Acomodados en la sala inició la película porno en turno casi en una oscuridad total, como en el cine. Nos acercamos y continuamos besándonos y fajándonos, ahora tranquilamente. Sin quitarnos la ropa recorrí sus senos, sus muslos y la entrepierna, ella mis pezones, mis piernas y mi paquete. Cuando parecía que ya no pasaríamos de ahí me dijo.

-Pon pausa, voy por un refresco y a ponerme la pijama, ya es tarde.

Accedí y subí tras ella para ponerme mi short sin nada debajo, tiré mi camisa abotonada reemplazándola por una playera muy suelta, ambos de color blanco. Bajé y regresé a mi lugar. Andrea tardó un poco más y entró con el refresco y los vasos servidos.

Llevaba la blusa rosa sin mangas que compró en el super, la cual llegaba hasta la mitad de sus muslos y translucía un poco su figura. Su pelo castaño corto lucía suelto y permitía resaltar sus ojos café miel. Sus pies iban descalzos.

Bebimos para refrescarnos, se levanto y después de cerrar la puerta con seguro, volvió a apagar la luz. Quite la pausa de la película y unos segundos después retomamos posesiones.

Esta vez mientras mi hermanita me besaba, mis manos descubrieron que debajo de su blusa no había sujetador, podía tocar sus tersos senos a través de la suave tela de la blusa. Sin batallar identifiqué los pezones erectos y comencé a pellizcarlos, sin dejar de apretar sus medianos y carnosos senos. Sin poder evitarlo, bajé a sus piernas y las acaricié suavemente, buscando la parte final de su blusa. Al encontrarla subí presuroso bajo la prenda rozando su blanca piel. Llegué a los ansiados senos y repetí el manoseo esta vez directamente sin prenda alguna impidiéndolo.

Andrea me despojó de mi playera y sus labios aprisionaron mi pezón derecho. Suspendí mi tarea y la dejé disfrutar un poco. Con su mano buscó mi paquete encontrándolo bastante erecto, lo acarició sobre el short sin poder ver nada por la prenda y lo oscuro de la sala.

Su mirada se clavó en la mía mientras acariciaba mi pene con fuerza sobre el short. Comprendiendo lo que deseaba me levanté un poco y bajé aquella prenda liberando mi erección. El short salió por mis pies y quedé completamente desnudo.

Mi hermanita acarició un poco mi pene viéndolo apenas con el reflejo de la TV. La erección era total igual que mi excitación. Sin dudarlo mucho, Andrea se dobló hacia mis piernas y comenzó a lamer tímidamente lo largo de mi tronco y un poco la gruesa cabeza de mi pene. Casi de inmediato comenzó a chupar torpemente mi pene introduciéndolo en su boca. Los dientes me lastimaban y la fuerza con que sujetaba mi palo era mucha.

Con mi mano le hice entender que aflojara, le susurré que chupara como si fuera una paleta sin morder. Enseguida obedeció y la mamada se volvió algo muy confortable. Reaccioné y jalé su blusa hacia la cabeza sin lograr sacarla, mi hermanita seguía prendida de mi pene dándome una gran mamada. Después de un rato, aflojó justo a tiempo sin saber que yo estaba próximo a venirme en su boca. Se incorporó y comenzamos a besarnos apasionadamente.

Se montó sobre mí colocando sus nalgas sobre mi pene durísimo, su blusa y su bikini seguían en su lugar dificultándome cualquier intento de disfrutar su piel. Finalmente, subí su blusa y la saqué por la cabeza con ayuda de mí hermanita que levantó los brazos. Sus senos rebotaron frente a mí, los tomé con mis labios y los mordisqueé junto con los pezones. De tamaño medianos eran redondos y carnosos, sus pezones también medianos eran muy rosados pero hinchados y sus aureolas pequeñas. Ahora solo restaba retirar el bikini pero por más esfuerzos que había ella no cooperaba para retirarlos.

Excitada comenzó a rozar su vagina cubierta con mi pene, podía sentir la prenda húmeda resbalar y la textura de sus vellos acariciarme. Ya más excitados, jalé la prenda hacia un lado y por fin mi pene rozó sus labios vaginales empapados. Andrea se estremeció y se detuvo. Poco a poco retomo el movimiento de roce, ahora más suave, sintiendo mi caliente palo rozar sus labios húmedos. Podía escuchar el chasquido de la humedad de nuestros líquidos al vaivén del movimiento.

Nos excitamos tanto que con gran esfuerzo de mi parte arranqué el delgado bikini, arrojándolo al suelo. Mi hermana pareció no notarlo y siguió el delicioso movimiento que la cautivaba.

Acaricié su cintura su espalda y sus nalgas ahora desnudas, sus muslos, sus brazos y su cuello. De pronto sentí venirme y empapé su virginal vagina con fuertes chorros de semen que nos mojaron completamente. Casi de inmediato mi hermana se vino incrementando aún más los fluidos que nos mojaban.

Nos abrazamos un momento y se recargó en mi pecho satisfecha. La película hacia rato que había terminado y solo había una pantalla vacía sin ruido. Andrea se levantó y pude admirar su tupido pero recortado bello púbico, el contorno de sus caderas, sus muslos y esos bellos senos. Giró y después de buscar sus prendas, caminó a la TV para apagar la video.

Su culo era hermoso, carnoso, sus nalgas redonditas, su espalda esbelta con una hermosa cintura tan femenina y llena de pecas. Al fin me daba cuenta de que a sus 18 años era una mujer en todo el sentido de la palabra.

Levantó su blusa y los restos del bikini, se puso la blusa y regresó a mi lado, pasamos una larga hora abrazados.

Después regresaron las caricias y de nuevo voló la blusa rosa. Nos fajamos un buen rato y de nuevo me dio una exquisita mamada. Cuando mi erección regresó, se montó para repetir el roce vagina pene. La gire sentándola en el sillón de frente a mi, me acerqué y abrí sus piernas, apenas comencé a rozar mi palo en su vagina, perdió es mirada de miedo que surgió en el cambio de posición. Era delicioso ver su coño virgen rozar mi pene duro. La jalé un poco para resbalar mejor. Estaba excitadísima y disfrutaba como loca. Sin darle tiempo a reaccionar, me hinqué y comencé chupar su vagina. Sus piernas se cerraron un poco apretándome pero pronto se abrieron aún más que antes. Sus manos acariciaban nerviosamente mi cabeza mientras con mis dos brazos sujetaba ambas piernas abrazándolas.

Andrea se vino llenando mi boca con sus fluidos, estremeciéndose pero sin abrir los ojos. Terminó y limpié toda su humedad con mi lengua causándole algunas cosquillas.

Yo quedé excitado pero no pude venirme por segunda vez. Descansamos un rato y me vistió con mucha paciencia, igualmente le puse su blusa y subimos a nuestras habitaciones a dormir.

Me aseé un poco con mi playera y me derrumbé en mi cama a repetir cada escena ocurrida. Perdí el conocimiento en algún momento quedando perdidamente dormido y desnudo, pues así duermo yo.

Cerca de la mañana, mi hermanita entra a mi recamara despertándome con un grato beso. Su pelo húmedo evidenciaba su reciente baño y su perfume de jabón aromático lo confirmaba. Llevaba un camisón largo bastante conservador, yo seguía desnudo y boca arriba. Tan pronto desperté y la vi, mi erección regresó. Andrea lo notó y de inmediato se acomodó junto a mí, tomó mi pene y comenzó a mamarlo. La destreza adquirida la noche anterior se notaba, sus mamadas eran más profundas y delicadas. Me relajé y disfruté su gloriosa boca. Descansaba y volvía mamar, parecía disfrutarlo mucho. Podía ver el hermoso rostro de mi hermanita absorto en devorar mi pene, chupando con mucho cuidado, como si quisiera que durara para siempre.

Cambió y comenzó a masturbarme torpemente, la dirigí con mi mano y mejoró, estaba por venirme y se lo hice saber. Se detuvo lo pensó un momento y comenzó a mamar suavemente, mi semen salio en torrente mientras Andrea lo devoraba casi directo. Terminé con algunos espasmos y mi hermanita limpió con su lengua hasta la última gota que pudiera escapar de su boca.

-Mmmmmmmmm estuvo delicioso hermanito, realmente me gustó.

El día inició y me duché, era muy temprano. Hice mis tareas y salí a pagar unos recibos de agua y luz al banco. Regresé y Andrea se había arreglado, se veía preciosa. Usaba un vestido blanco con un escote discreto, chanclas blancas y un maquillaje ligero que resaltaba la belleza de su rostro y ojos.

Trabajó en sus tareas y conversábamos largamente como si nada hubiera pasado. Busqué algo que hacer hasta que llegó la noche. Me bañe y me vestí solo con un short sin playera, despeinado y húmedo me derrumbé en la sala. Puse una serie en la TV y sin mirarla pensaba y pensaba en Andrea.
Escuché el ruido del auto estacionar y las llaves abrir la puerta. Entró Andrea que venía de la calle, me besó la mejilla y corrió a su habitación.

Cansado por la fatiga del día, decidí acostarme temprano. Toqué a la puerta de Andrea para despedirme pero escuché la ducha de su recamara. Me derrumbé en mi cama, desnudo boca abajo, sin apartar mi mente de Andrea.

En ese momento, abre la puerta de mi cuarto que siempre dejo sin seguro, da vuelta y la cierra con el pasador. Sin apagar la luz se despoja de su bata de baño y modelándome me muestra su desnudez. Observo su vello perfectamente rasurado, obviamente se esmeró en depilar su vagina. Su cabello lucía arreglado y recién cepillado. Mi erección despertó junto con mi asombro y ella inmediatamente lo notó.

-Hoy dormiré contigo completamente desnuda para ti, mañana tú dormirás conmigo igualmente desnudos, para mí.

Se sentó en mi cama y se recostó a mi lado. Con la luz apagada nos besamos, acariciamos nuestros cuerpos y fui yo quien le dio una mamada de coño larga y deliciosa que la estremecía de placer. La giré boca abajo y recorrí sus muslos traseros con mi lengua mordisqueándolos un poco, llegué a sus nalgas e igualmente las mordí suavemente, recorrí su espalda, besé su cuello, metí mi lengua en sus oídos con una suave caricia, podía sentir temblar su cuerpo. Regresé a las nalgas con besos y mordiscos. Lentamente separé ambas nalgas para apreciar su rosado y estrecho ano. Lo acaricié con mi lengua mientras sentía las contracciones que le ocasionaba mi descarada travesura. Devoré su ano, su culo y sus muslos a mi placer. La rodé de nuevo poniéndola boca arriba, mamé sus senos, mordí sus pezones y me concentré en esa deliciosa concha. Andrea tenía espasmos de placer conforme me comía su concha. Con mis manos apartaba sus piernas que obedecían de inmediato, abierta completamente y con sus pies en el aire regresaba a comerla. Su coño hinchadito y virgen estaba delicioso, el solo verlo me excitaba. Me acerqué y rocé mi pene con su vagina, tan pronto lo sintió (pues tenía los ojos cerrados por el placer), tuvo un espasmo y empujó su concha hacia el intruso que la acariciaba. A cada roce la excitación crecía. Ella misma con sus manos jalaba las piernas a los lados y en el aire para facilitarme el acceso a su conchita.

La escena era impresionante para mí, impensable unos días atrás. Mi hermana con su blanca desnudez, sus juveniles senos y sus piernas abiertas, me ofrecían su virginal coño, sin defensa alguna contra cualquier intento de penetración.

La velocidad del roce aumentaba y ella acompañaba las pasadas con movimientos sensuales. Me detuve un instante con la puntita apenas clavadita en sus labios exteriores esperando una señal. Andrea siguió sus movimientos sola presionando un poco la cabecita para que entrara, entré un poco más con claras intenciones, detuvo sus movimientos sin abrir los ojos. Inmóviles esperamos uno al otro por cualquier señal. Salí y rocé de nuevo unas cuantas veces para volver a detenerme. Mi hermanita sujetó sus piernas que ya descanaban en la cama y las abrió en señal de sumisión.

Penetré un poco y soltó un gemido, su bizcocho esta empapado, así que seguí penetrando lentamente hasta llegar a su himen. Retrocedía y volvía a meter mi pene hasta chocar su himen sin intentar romperlo. Casi de inmediato retomó ella el ritmo con mis entradas y salidas. Me animé y empujé con gran fuerza, apenas resistió mi penetración. Mi pene se fue hasta el fondo de aquella deliciosa concha, acabando con su himen y su virginidad. Andrea soltó un quejido leve y se quedó inmóvil.

Salí y penetré despacio, amoldando aquel coño al grosor de mi palo. Percibía el color rojo de mi pene por la delgada y caliente sangre que lo cubría. Conforme la penetraba, los fluidos facilitaba la lubricación y disminuían cualquier dolor que sintiera. Al poco tiempo empecé a bombear y a deleitarme con aquella nueva sensación para mí, mi pene se alojaba a la perfección en aquel suave y reconfortable coño recién estrenado. Lo cálido de su coño estimulaba mi excitación y aceleraba mi bombeo.

Andrea pronto se sumo al vaivén de mis embestidas, empujando para que la penetrara hasta lo más profundo. De pronto sentí venirme y salí rápidamente para eyacular sobre su vientre, fuera de aquel delicioso lugar.

Me recosté junto a ella sin decir palabra. Con los ojos cerrados me besó y giró para quedarse dormida o al menos así lo pareció. Una media hora después acaricié su espalda desnuda, su cintura y sus nalgas. Andrea giro y me regalo una hermosa sonrisa.

Por el pequeño sangrado suspendimos cualquier acción por ese día, nos duchamos juntos y la consentí para que descansara en mi cama junto a mi. Por la mañana hablaron mis padres, estaban tan fascinados con la playa que hasta hablaron de regresar el año entrante. Los convencimos de que todo marchaba bien y que no se preocuparan.

Andrea tomó unas pastillas para el cólico y consultó un ginecólogo por la tarde. Al salir del consultorio la vi más tranquila, pero lucía radiante, con una mirada diferente.

Traté de averiguar en que pensaba, como se sentía y que deseaba hacer pero no dijo casi nada, solo me pidió paciencia. Triste me aparté y le di su espacio. En la noche después de ducharme me recosté preocupado, sin poder borrar aquella poderosa escena de mi mente, cuando penetré por primera vez su coño hasta el fondo. Esa imagen de mi pene totalmente dentro de su vagina era mágica, aquella sensación de placer, única.

En eso estaba cuando mi hermana entró y sin decir palabra me extendió la mano. Me puse de pie y la seguí hasta su cuarto. Cerró con llave y se despojó de su camisón y su ropa interior. Se acercó a mí y me bajó mi short dejándome igualmente desnudo. Se hincó y después de colocar un cojín bajo sus rodillas, tomó mi pene y empezó a chuparlo. Aquella imagen de pasividad y sumisión elevaron mi erección que pronto llenó su suave boca.

Mamaba cada vez mejor, me sentó en la orilla de la cama, se acercó más y siguió mamando con gran delicadeza. Una vez que se sintió satisfecha me indicó que me recostara bien y se acercó por un lado. Inmediatamente montó sobre mi y dirigió certeramente mi pene con su mano, justo hacia su coño. Penetré despacio hasta que todo estaba dentro, descansó unos segundos y comenzó a moverse hacia delante y atrás.

Rápidamente los fluidos aparecieron suavizando cualquier incómodo roce dentro de su vagina. Con mis manos jalaba su cintura dirigiendo el ritmo de su culo para cogerla mejor. Podía sentir como la penetraba hasta el angosto interior de su cuello interno. Esta vez veía su mirada serena y llena de placer, sus senos rebotar y sus pezones iniciando su erección. Su boca medianamente abierta denotaba placer y sus ojos destellaban lujuria.

Cambiamos y ella se colocó sobre mí en un 69. Sus piernas libraban mi cabeza y su carnosa concha llenaba mi boca de fluidos deliciosos. Su olor a hembra era tremendo y su perfume delicado. Mientras comía aquella delicia, mi hermanita mamaba afanosamente mi pene. En algunas ocasiones se detenía levantando la cabeza para gozar de un espasmo producto de mi degustación. Se levantó un poco y de nuevo guió certeramente con sus manos, mi pene a su bizcocho. Esta vez me montó de espaldas a mí.

Podía ver su espalda bajar, su cintura redondear la carne que su culo depositaba sobre mí. La sujeté de esa cintura carnosa y firme y la penetración fue aún más profunda. Podía mirarla como disfrutaba ser penetrada. Me la cogí por varios minutos intercalando los movimientos circulares y laterales de su culo. Ambos aprendíamos el placer de culear.

Cambiamos y bajé de la cama, la coloqué en posición de perrito en cuatro patas y a la orilla de la cama. La penetré nuevamente admirando ese ano virginal que acariciaba con un dedo sin penetrarlo. Aceleré mi ritmo de bombeo excitándome al ver como su culo se estrellaba en mis testículos cuando este devoraba mi pene completamente. Entre la humedad y golpeteo el sonido, la excitación crecía.

Me contuve y la acosté boca arriba para cogérmela nuevamente, colocando esta vez, sus piernas en mis hombros. Su boca estaba completamente abierta, sus ojos destellaban pasión y sus gestos me indicaban que estaba por venirse. Efectivamente los espasmos y la humedad me sorprendieron y desencadenaron en mí un enorme deseo de eyaculación.

-Me vengo hermanita…..

-No la saques esta vez hermanito, quiero toda tu leche dentro de mi, no temas, me inyectaron hoy anticonceptivos.

Obedecí y vacié toda mi leche dentro de mi hermana, era delicioso sentir su calor interno.

Agotado me derrumbé junto a ella.

-¿Te lastimé?, aún estas reciente.

-No solo me arde un poquito al principio.

Se enderezó, tomó mi desguanzado pene y lo chupó hasta eliminar cualquier rastro de leche o humedad.

-Descansa hermanito, por la mañana deberás alimentarme con esa deliciosa leche y por las noches cogerme, así que debes ahorrar fuerzas. Hoy dormiré con toda tu leche dentro de mí, feliz de estar contigo.

Apenas amaneció, empezó a besarme y apenas me coloqué boca arriba, se apoderó de mi pene mamándolo como prometió.

-Mmmm, aún sabe a mí coñito.

Los días de vacaciones terminaron y mis padres regresaron a casa. Las cosas no volvieron a ser como antes, seguimos viéndonos de mad**gada con muchísimo cuidado de mis padres. Como mi cuarto era el más alejado del de mis padres, era nuestro lugar de reunión.

Para Andrea, darme sexo oral era lo que más le gustaba, al igual que cabalgarme con mi pene totalmente dentro de ella. A mi penetrarla de perrito sujetando su cadera. La sensación de ver y escuchar cuando la penetraba, concretamente cuando mis testículos rebotaban en su hermoso culo, me excitaba mucho. Ver su boca chupar cuidadosamente mi pene, era otra escena muy erótica para mi, pero nada igualaba la sensación de soltar mi leche dentro de ella, justo cuando se venía.

Su conchita, apenas abierta, pronto comenzó a tomar la forma clásica de una mujer activa. Ahora depilada, era suave y tersa. La comía todas las noches antes de atravesarla con mi pene, algo grueso para ella.

Así continuamos por años, sin que nuestros padres supieran o sospecharan nada de nuestra exitante relacion.... Continue»
Posted by luisjudas 1 year ago  |  Categories: First Time  |  Views: 4233  |  
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de hijo a amante

La siguiente historia es una historia real que sucedió a una lectora de todorelatos, ella misma me pidió que la escribiera tras leer otro relato mío, así que me la contó a grandes rasgos y dejó la parte creativa a mi parecer.
Este relato no será el único real que escriba, puesto que esto no me sucedió a mí, pero de momento si os digo que este lo es.

Por último decir que lo escribo como si fuera ella, en homenaje a su................ protagonista a la que espero que le guste leer este relato tanto como a mi me ha gustado escribirlo.

Me llamo Luisa, tengo 39 años, y soy madre viuda desde hace 8. En este tiempo mi vida a cambiado mucho más de lo que jamás hubiera imaginado, todo por mi amor hacía mi hijo, un amor que traspasa las barreras del maternal y se convierte en el mayor sentimiento más profundo que nunca he sentido por nadie, mi hijo ahora ocupa el puesto del que fue su padre, pero para entenderme tengo que contar la historia completa.

Mi marido murió cuando mi hijo, Juanito, tenía 10 años, yo tenía entonces 31. La pérdida de mi esposo me causo un dolor indescriptible, y además me dejó sola con un hijo que debía criar, cuidar, alimentar, educar… ¿Cómo podría hacer todo eso? No me sentía preparada, aún era pequeño pero pronto crecería sin la influencia de su padre, no sabía como tratarlo.

Los primeros días tras nuestra perdida, no podía conciliar el sueño, me sentía muy sola en la cama, mi hijo venía cada noche conmigo, más por acompañarme que por no estar solo, aunque era pequeño sabía que su madre le necesitaba. Fue así como nos acostumbramos a dormir siempre juntos, él me abrazaba fuerte las noches que lloraba, me consolaba como si el fuera el adulto de los dos. Al llegar el verano empezamos a dormir con menos ropa, no me pareció nada malo, Juanito era aún muy pequeño y no veía eso como algo sexual.

La vida siguió, y tomamos como costumbre dormir juntos, también nos acostumbramos a estar desnudo el uno ante el otro, al fin y al cabo yo era su madre, no debía importar, pero los años pasaron y Juanito se fue convirtiendo en Juan. Cumplió casi sin darme cuenta los 15 años, a esa edad los niños están muy interesados por el sexo, incluso antes, pero Juan no me mostró especialmente interesado por el tema, al menos no que yo le notara.

Juan en esa época ya media 1,75, igual que ahora, llevaba su pelo negro corto pero no rapado, y estaba algo más delgado que ahora, aunque no estaba a ni flaco ni gordo. Su pubis mostraba ya los pelos de la pubertad, no eran espesos aún pero se le veía una sombra negra notable. Su pene era de buen tamaño en relajación, no sabía como podía llegar a ser de grande, tampoco me lo planteaba, hasta aquel día…

Estábamos en vacaciones de verano, como de costumbre fuimos a dormir, como cada verano nos quitábamos la mayor parte de la ropa. Ese día el calor era especialmente fuerte, Juan se despojó de toda su ropa, no era la primera vez que lo hacía, muchas veces habíamos dormido desnudos ambos, pero ese día yo me deje las braguitas.

Durante la noche me desperté al sentir a Juan murmurar. Me giré y ví que estaba empalmado, nunca lo había visto así antes, la tenía más grande de lo que imaginaba. Juan parecía estar soñando algo muy real, y por la situación erótico. Quedé petrificada y simplemente lo observe, no quise despertarlo, así que volví a girarme, pero no podía dejar de ver su polla empalmada en mi cabeza, hacía ya cinco años que no tenía ningún tipo de relación, tampoco me masturbaba, me había olvidado completamente del sexo, pero la polla empalmada de mi hijo trajo a mi esos deseos olvidados. Intenté centrarme en otro tema, pero no lo lograba, me sentía excitada pero quería controlarme. De repente la polla de mi hijo estalló, comenzó a correrse y puesto que el miraba hacia mí y yo le daba la espalda, no tardé en sentir su semen caliente contra mi culo, empapándome las bragas. El tacto del semen caliente de mi hijo sobre mi culo hizo que mi ropa interior se mojara aún más pero esta vez no era el quien las humedecía.

Juan descargó todo sobre mí, pero pareció no despertarse, quizás abrió los ojos por un segundo, pero ni se inmutó. Me deslicé fuera de la cama, intentando que no lo notara, recogí los restos de semen que pude con mis manos, y fui al baño.

Una vez allí levanté la tapa de WC y dejé caer el semen que llevaba en mis manos, lo note resbalar entre mis dedos, aún caliente y muy pegajoso. Después me quité las bragas, parte del semen estaba justo sobre ellas y al bajarlas se fue deslizando por la rajita de mi culo hasta ir a parar a la entrada de mi sexo. Al sentirlo me escandalicé un poco, -el semen de mi hijo en mi coño- pensé, y sin pensarlo fui a retirarlo con mi mano sin reparar en que aún quedaban restos del que había echado al WC. Al sentir esa cantidad de semen en mi vagina volví a humedecerme, tuve un pequeño pellizco de placer, parecido a un orgasmo pero ínfimamente menor. Para reponerme tuve que sentarme en el inodoro, me quedé en blanco por un momento hasta que empezaron a venir a mi cabeza imágenes de la polla de mi hijo empalmada, explotando sobre mi culo, llenándome de sus flujos, y sin darme cuenta había empezado a masturbarme con la mano llena de mi hijo, sintiendo su calor en mi coño, de entre mis piernas subía un olor mezcla entre el suyo y el mío, ya había olvidado lo que me gustaban esos olores. Coloqué la otra mano sobre uno de mis pechos y atrapé mi pezón con los dedos, y empecé a jugar con él, me di cuenta entonces que también tenía restos del semen de Juan en esos dedos y sin poder evitarlo me los llevé a la boca. Al saborear a mi hijo en mi paladar entré en éxtasis, cerré los ojos y estiré el cuello, mientras bajaba de nuevo mi mano hacia mis pechos. Al abrir los ojos y bajar la mirada me ví por primera vez reflejada en el espejo, me dio tanto morbo verme masturbándome con los flujos de Juan que tuve un orgasmo casi al instante.

Quedé sentada en el WC por unos minutos, intentando asimilar lo que acababa de hacer, quise pensar que solo se debió a un arrebato momentáneo, que era algo aislado que había ocurrido por la falta de sexo en 5 años. Me limpié bien y regresé a la cama sin darme cuenta que ya no llevaba las bragas.

A la mañana siguiente Juan se despertó algo extrañado:

-Juan: Mama, la cama está pegajosa, y yo también

-Luisa: No es nada Juan, eso es que se te escaparía un poco de pis anoche

-Juan: ¿Pis?, esto no es pis

-Luisa: Bueno, a ver Juan, los hombres a veces mientras dormís echáis un poco de semen, pero no pasa nada, es muy normal, por eso lo notas pegajoso

-Juan: ¿Semen? ¿Te refieres a una corrida?, ¿Pero no hay que hacer algo para que eso salga?

-Luisa: Sí, pero a veces sale porque sí, sería por algún sueño que tuviste anoche, nada más, no te preocupes y no le des más vueltas.

-Juan: Vale

Cuando me levanté de la cama Juan descubrió que yo no llevaba bragas, en ese momento me miró de arriba abajo y ví como su pene volvía a crecer, él se levantó rápidamente y se vistió.

No quise dar más vueltas a nada de lo ocurrido, decidí seguir con la normalidad, con nuestra normalidad, no quise ocultarme ni nada parecido, no quería que Juan notase nada raro en mí, y tampoco que se sintiese incomodo por lo que había pasado.

Todo el día transcurrió como siempre, pero noté que Juan me miraba diferente, no paraba de mirar hacia mis pechos, y también le note mirarme el culo un par de veces, por un momento pensé que tal vez en su sueño de la noche anterior no saliera una de sus compañeras de clase, al fin y al cabo me veía desnuda cada día, para un chico de su edad eso podía suponer su mejor opción frente al porno. Pero quise borrar ese pensamiento de mi cabeza.

Esa misma noche al ir a la cama volví a dejarme las braguitas puesta, Juan se desnudó de nuevo, todo parecía tan normal como siempre con la excepción que por alguna razón no podía dejar de estar excitada. No paraba de moverme en la cama, intentaba no mirar a Juan ni a su pene, pero sin darme cuenta en uno de mis movimientos me acerque demasiado a ambos. La polla de mi hijo dio de lleno contra mis nalgas, estaba erecta y dura, la sentí con total claridad. Mis bragas volvieron a trasparentarse a la altura del coño, y un fuerte olor a mí subió hasta mi alcance y por supuesto hasta el de Juan. Él no dijo nada pero se giró quedando boca arriba y empezó a acariciar su miembro, lo hacía suavemente para que yo no lo notará, pero en ningún momento me engañó. Tuve que morderme los labios para no empezar a masturbarme allí mismo, así que me levante y fui al baño como el día anterior, nada más entrar comencé a tocarme pensando en la polla de mi hijo, no pensaba si estaba bien o mal, solo lo hacía, era la imagen que tenía en mi cabeza y la que me daba placer. Después volví a la cama, Juan se había dormido, parecía haberse calmado también. Al echarme en la cama quede convencida de que se había relajado ya que mi sitio estaba inundado pos su corrida. Me manché todo el culo, pero estaba tan cansada que no quise limpiarme, además me gustaba sentir su semen pegado a mí.

Mantuvimos esa situación unos quince días más, para entonces ambos estábamos bastante excitados durante todo el día, ansiábamos la llegada de la noche para masturbarnos cada uno pensando en el otro, pero a mí eso ya no me bastaba, en esos pocos días había tenido que pasar a masturbarme tres veces antes de acostarme, y cada vez se me hacía más difícil controlarme.

Decidí que aquella noche todo sería distinto, me masturbaría con él en la cama, eso no hacía daño a nadie y tal vez apaciguaría más mis ganas.

Le esperaba echada en la cama, llevaba las braguitas puestas y nada más. Juan entró en la habitación y se desnudó completamente ante mí, él también parecía estar más descarado ya que mostró su erección sin ningún problema frente a mi cara.

Se acostó a mi lado, más pegado que de costumbre pero sin tocarme, yo estaba cachondísima, no quise esperar más para meter la mano en mis bragas, pero al primer roce de mis dedos en mi coño me puse tan guarra que se nublo mi juicio y restregué mi culo por toda su polla, él sin dudar se lanzó hacia mí y apretó su verga en mi culo mientras magreaba mis tetas. Me giré hacia él y empezamos a besarnos, tome su polla en mis manos y la acaricié con delicadeza.

-Luisa: ¿Te has acostado con alguna chica ya?

-Juan: No, nunca

-Luisa: No te preocupes, yo te diré que hacer

Me quité las braguitas y le dije que se pusiera sobre mí, él se colocó con cuidado y puso su pene cerca de la entrada de mi vagina, intentó meterla pero falló, así que la tomé con mi mano y la situé para que no tuviera problemas. Al apretar de nuevo entró bastante, mi coño llevaba mucho cerrado y el no fue suave así que di un pequeño grito, pero el morbo de tener a mi hijo dentro de mí de nuevo hizo que lo aguantara sin problemas.

Juan empezó a follarme, cogíó ritmo rápido y antes de darme cuenta se estaba corriendo dentro de mí.

El pobre quedó destrozado, así que dejé que durmiera abrazándome aunque me quedé sin mi orgasmo.

A la mañana siguiente me desperté antes que Juan, muchas dudas asaltaron mi cabeza, pero antes de poder darle vueltas al asunto mi hijo se despertó y empezó a besarme, le respondí el beso y se colocó de nuevo sobre mí.

Comenzó a darme de nuevo, y otra vez no tardó en correrse ni un minuto, dentro de mí claro, pero esta vez no le deje que la sacara. Agarré fuerte su culo y le indiqué de nuevo el movimiento, más pausado y completo, él no tardó en seguirlo solo y su polla no encogió ni un milímetro. Levanté las piernas y le rodeé con ellas, recordé que eso ponía muy cachondo a su padre, y al parecer a él también porque sentí su polla engordar dentro de mí.

-Luisa: Dame más rápido

-Juan: Sí mama

-Luisa: Sí, me gusta que me digas "sí mama", dame más fuerte, dale más fuerte a tu madre, ¡¡Fóllate a tu madre!!

-Juan: Sí mama, Sí mama

-Luisa: Ah ah ah Síiiiiiiiiiii!!!

Tuve una corrida brutal, antes de eso solo había follado con su padre y nunca me había hecho correrme así.

Juan estaba a punto de correrse de nuevo en mi coño, pero no le dije que me la sacara y me lancé a chupársela, en cuanto la metí en mi boca comenzó a llenarla de su leche, el sabor era más fuerte que cuando la probé el primer día, pero me gustaba así, fuerte e hirviendo, lo trague sin dejar gota.

Cuando vació su polla en mi boca le cogí la cabeza y la llevé a mi coño.

-Juan: Mama tienes mi corrida de antes asomándote por el chocho

-Luisa: No te preocupes que te gustará

Empezó a lamer mi coño limpiando sus restos, al principio con un poco de reparo, pero pronto me lo empezó a comer como un manjar divino. Lo hizo con tanto ímpetu que casi sin darme cuenta le solté una corrida en la boca. Eche gran cantidad, nunca había echado tanto, pero mi hijo lo recibió con gusto.

Después de eso estuvimos varios días sin parar, hasta que para mi sorpresa descubrí que había quedado embarazada. No dije nada a Juan y aborté, pero casi sin darme cuenta volvió a pasar, y tome de nuevo la píldora del día después.

No podía evitar que mi hijo me follara de forma inesperada y sin precaución, además me gustaba sentirlo directamente contra mí, así que decidí hablar con él del tema.

Su respuesta me sorprendió, ya que me pidió que tuviéramos un hijo, un hijo de mi propio hijo, sería madre y abuela a la vez, y sin saber como me dejé convencer.

Ahora tenemos una hija y mi hijo me pide ir por el niño, hace tres años que todo empezó, y han pasado muchas más cosas, y si gustan las relataré en otra ocasión.



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Posted by victo11 3 years ago  |  Categories: Group Sex, Hardcore, Taboo  |  Views: 2345  |  
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Chuy!!!

No podria llamarlo padrastro, pues solo duró un año con mamá. Yo tenia 10 años y él 25, pues era mas joven que ella... No podría llamarle padrastro pues solo duro un año con mi mamá viviendo con nosotras.</p>\r\n', '\r\n<p>Yo tenia unos 10 años, no recuerdo bien. Él andaría por los 25 era menor que mi mamá. Lo recuerdo alto, no sé unos 1.8 metros y fuerte. Así como le gustaban a mi mamá. Esos días de cuando llegó a la casa los recuerdo porque mi vida cambio mucho. Ya no me sentia confiada como antes, porque Chuy siempre estaba mirándome cuando andaba en calzón y en camiseta de tirantes como me gustaba en el calor. Hasta má me decía que no había problemas con él, que no fuera sangrona, pero no me sentía agosto. No era yo una belleza, mas bien era flaca, pues no comía bien porque no me gustaba. Sí era altita, de las mas altas de mi clase, pero delgada. De piel clara y cabello castaño lacio y largo a la espalda, de cara si era bonilla, cara de niña pues. La primera vez que él se me insinuó claramente fue como al mes que llegó, una vez que salió del baño envuelto en una toalla por la cintura, mamá estaba en el patio lavando ropa y yo en la cocina desayunando para irme a la escuela. Chuy fue asi medio desnudo a la cocina y saco jugo de naranja del refri y se puso a beberlo frente a mí. Estaba parado del otro lado de la mesa cuadrada para cuatro sillas que teníamos en la cocina y se empezó a frotar el pene sobre el respaldo de esa silla de donde estaba parado . A los 3 minutos su toalla se levanto como si tuviera un tubo entre las piernas, pero bien grande como un rifle escondido debajo de la toalla. Se paro de puntas y el tubote quedo sobre el respaldo de la silla, como descansando en ella. Lo posaba muy cínicamente sobre el respaldo sin decirme nada, viendo como yo en mi inocencia me lo comía con los ojos. Mordía mi galleta y miraba como se desplazaba aquello como sobandose de panza en la silla, bien grandote bajo su toalla blanca, no podía apartarle la mirada. Él tampoco me decía nada, solo me miraba serio, pero sonriente. Cuando termino su jugo, dejo el vaso en la mesa y se acercó a mí por un lado, de reojo, sin voltear mi cara, vi claramente como se echaba la toalla a un lado, pero no alcance a ver lo que sacaba de adentro porque el ángulo era muy cerrado y no quise volver la cara. Pero él me agarró de la mejilla contraria con una mano, como acariciándome y me dijo que me fuera con cuidado. Pero sentí que me tocaba la otra mejilla, la mas próxima a él con algo que no era su mano. Pues sentí algo como un solo dedo, pero muy gordo. Mientras me seguía diciendo consejos de que me cuidara, me seguía acariciando la mejilla con eso, incluso me lo paso por debajo de la cara, por mi papada, por mas que bajaba mis ojos para ver lo que era no alcancé a verlo y en mi oído mas cercano a él escuché claramente un ruido como de rascarse cabello, como de dedos en pelos. Yo estaba congelada, suponiendo con lo que me estaba recorriendo la cara pero no quería voltear, estaba muy asustada de mirar algo tan feo y tan grande, pues recordaba como se le veía minutos atrás cuando estaba al otro lado de la mesa y por lo que podía sentir en la cara, debía de ser moustroso. Tenia mucho miedo. Luego ya se fue y ahí me dejo toda lacia del susto. La siguiente vez fue viendo la televisión, hacia un calor bien fuerte y Chuy llego y se sentó muy junto de mí. Mamá estaba en el piso de arriba, limpiando y sacudiendo. Era de noche y yo veía una telenovela. Él llegó y haciéndose el simpático me abrazó por los hombros recostándome en su pecho, de lado. Me gustaba sentirlo asi pues yo me sentia grande, suponia que asi debia sentirse que te abrazara tu novio. Ademas como él era tan alto y fuerte yo me sentia protegida entre esos brazones bien anchos. Pero de repente voltié para abajo, como si tuviera un imán en su cosa y él se dio cuanta de eso, así que me hizo voltear mi cabeza hacia abajo, ya no viendo la tele, sino mirando hacia allí a su bultote y se lo empezó a tocar con la otra mano mientras me besaba el cabello detrás de la cabeza, forzándome a voltear para abajo. Se le paró bastante, y se le veía mucho ahí bien hinchado. Luego, vigilando la escalera por si mamá bajaba de repente, se metió el dedo pulgar de la mano libre, con la que se sobaba y jalo el elástico del short sobre su estómago, deteniéndome la cabeza en la misma posición, así que pude verle para adentro del short y como no traía calzón se le vio todo el chile bien grandote y bien grueso. Así me tuvo mirándosela nada mas, no paso de ahí esa noche. Me estuvo enseñando su miembro como una media hora y ya sacándosela completa, pues forzaba mucho el elástico del short y la cosota se le salía toda bien cercas de mi cara y le rebotaba en el estomago. Ya hasta me dolía el cuello de tanto estar en la misma posición, pero no le decía nada, me hacia la loca y ni la tele miraba, solo veía esa vergota brillosa y paradota. Luego ya se escuchó que mamá bajaba y él se acomodo como a un metro de mí tapándose con la camiseta el bulto. La siguiente vez también estaba yo mirando le telenovela y má estaba con una vecina en una lotería de topper ware. El llego del trabajo y se subió a cambiarse. Cuando bajo vi que traía un short muy aguado que le quedaba grande. Se sentó a mi lado y luego luego me agarró una mano y se la metió por un lado del short. Como estaba muy flojo de las piernas, mi mano cupo fácil. Sentí como su cosa ya estaba muy parada y se la tocaba bien nerviosa sin decir nada. Se la apretaba y se la tallaba con mi mano, hasta sentía que se me iba el aire, como taquicardia, batallaba para respirar del nervio que tenia. Él se estiraba de piernas y se iba al borde del sillón. Así me tuvo como 20 minutos y luego se la saco por ese lado, poniéndosela bien derecha apuntando para arriba, yo me asuste al verla, estaba muy tosca y gruesa, como de unos veinte centímetros y con mucha cabeza como de un hongo. Él se la sacudía y me miraba como estaba yo de azorada, en la vida había yo mirado algo así. Me dio bastante miedo, pues aunque ya se la había visto la otra vez no se le veía tan claramente como ese día. Y aunque ya tenia rato agarrándosela y se la sentía bien grande y gruesa no imagine que estuviera así de toscota. Así que me paré y me salí de la casa corriendo a jugar con mis amigas, me dio bastante miedo seguir con eso. A los pocos días me armé de valor para no salir corriendo. Me hice el propósito de aguantar lo más que pudiera mis nervios y no escapármele. Me daba miedo y nervios pero quería volver a verle allí, lo tenía bonito. Además sentía mucha morbosidad de estar así con él, como desesperación de que me hiciera hacerle cosas sucias. Así que llego la noche y me senté a ver la tele según yo. Pero él acabó de cenar y se metió a bañar. Mamá estaba lavando trastes, así que me subí y de adrede pasaba por el baño, cantando y tarareando una canción, pero para que él supiera que ahí andaba. Oí que cerraba las llaves del baño y me empezó a latir el corazón bien rápido, sabía que ya me había escuchado que andaba en la planta alta y me empezó el nervio, sentía cosquillas en el estomago, bien raro. Luego cuando escuché que habría la puerta del baño casi me da un ataque, estaba bien nerviosa. Me quedé de palo mirándolo bien seria. Él se acercó a mí y me agarró la cara acariciándome y se agarró el bulto por encima de la toalla. Me llevó cercas de la escalera, como para vigilar a má desde allí por si subía. Se frotaba muy fuerte la cosa por encima de la toalla para que se le parara bien y se la sacó por un lado y se empezó a masturbar delante de mí que me recargué en la pasamanos de la escalera. Luego como le estorbaba la toalla se la quitó completa y la puso en el pasamanos y asi desnudo total se zarandeaba y se jalaba el chile. Lo traía bien rojo y parado. Me agarró una mano y me hizo rodearle la cosa, estaba bien gorda y dura, como un músculo. Con una mano hacía la seña de cómo debía hacerle para masturbarlo y empecé a jalarle la cosa tan grande. La miraba y estaba más larga y mas gruesa que mi antebrazo y la cabezota era mas grande que mi mano cerrada. Me la quitó de la mano y él mismo se la jalaba mientras yo lo veía. Luego se detuvo y se echó un escupitajo y me dijo que lo esparciera por el tallo con mi mano y quedó muy resbalosa. Me hizo que yo lo siguiera masturbando y así estuvimos como 10 minutos. Cada vez se le ponía más dura y grande, pero yo ya no sentía nervios ni miedo. Me dijo que le escupiera ahora de mi saliva y no me salía mucha, traía la boca seca de la emoción ya no de los nervios o no le atinaba. Así que me escupí las dos manos y con ambas se la seguí jalando pues con una sola ya no podía, se le puso más gruesota, pero mucho más. Me dijo ya te está gustando verdad? Y yo solo afirmé con mi cabeza y se la seguí jalando bastante. Me pidió que le sobara los huevos y con una mano se los acariciaba y con la otra seguía masturbándosela bien fuerte, hasta donde podía yo. Sus huevotes parecían una bolsa de piel muy redonda como una pelota con las que jugaba pero mas pesada y suave, me gustaron mucho. De repente me pidió que le pasara la toalla que dejó en el pasamanos y se la di. Me quitó la verga de la mano y me dijo que me hiciera para allá y se empezó a venir bien fuerte. Echó mucha leche en la toalla y se limpió la cabeza del pene con ella. Me dijo que me lavara las manos y me dio un beso en la frente y se fue a su cuarto. Luego una tarde yo estaba en le patio, sentada en una cubeta de plástico al revés mirando como se peleaban dos hormigas. Chuy llegó con un amigo y se sentó en una sillas para tomarse unas cervezas con el amigo que llevó. Yo ahí me quedé sentada donde estaba. Cuando ya llevaban como cinco cada uno, él me habló y fui para allá con ellos. Me dijo que es era su compadre, que lo saludara. Así lo hice y le saludé de mano. Luego me iba a ir, pero Chuy me detuvo de una mano y me jaló hacia él y me abrazó por la cintura pegándome a su costado parada. Yo le eché un brazo en los hombros y así nos quedamos mientras ellos platicaban de quien sabe qué cosas de su trabajo. Mientras hablaban yo le acariciaba el pelo y le sacudía los hombros de la camisa a Chuy, no sé porque pero le estaba agarrando cariño y sentía bien ser así con él. El compadre de él le dijo que yo era una niña muy cariñosa y él le contestó que solo con los que yo quería. Me reí y él me dio un beso en la mejilla, sentí muy bonito y lo abracé por el cuello. Así estuvimos, ellos hablaban y yo ahí de salero, pero estábamos como si nada. Me puso de frente a él y yo sentía muy rico cuando me le pegaba con mi cosita a sus costillas, hasta más me empujaba y Chuy me apretaba de la cintura hacia él, me rodeaba completamente con su brazote, bien rico que sentía yo. Luego ya me cansé y con mi pierna golpeando la de él, le di a entender a Chuy que me quería subir en él porque ya estaba incomoda parada tanto rato. Me hizo canchita y me senté en sus piernas. Con la platica me fui quedando dormida, hasta que ya no supe de mí. De repente sentí que me apretaban mucho y desperté, era Chuy que me abrazaba fuerte. Le pregunté por su compadre y me dijo que había ido por más cervezas. Le pregunté por mamá también y no estaba en la casa, se había salido no sé a donde. Sentí mis muslos, por la parte de atrás desnudos sobre su pantalón y es que ya me había echado la falda de la escuela sobre la cintura y mis piernas descubiertas estaban en contacto con su ropa. Sentía su cosa dura en mis nalgas claramente y me movía sobre de ella. Parecía un mecate bien gruesote. Me volví a acurrucar en su pecho y él me acarició las piernillas flacas que tenía hasta que llegó a mi calzón y me empezó a acariciar mi cosita, le abrí las piernas y me agarraba bastante allí con toda la mano, sentía mucho sueño y modorrés, como si me estuviera hipnotizando. Estaba bien abierta de patas, toda abierta dejándolo pasarme la palma de la mano por mi calzon en la mera vagina y medio dormida escuché la puerta de la calle abrirse, ya venían con mas cervezas. Chuy me bajó la falda y me dijo que me fuera a bañar y que me recostara un ratito porque tenía sueño. Yo me negué con la cabeza, sin decirle nada pues quería seguir encima de él, pero me dijo que lo hiciera y que le iba a decir al compadre que ya se fuera y me iba a ir a contar un cuento a mi cama cuando estuviera recostada. Así que me bajé y me fui corriendo a la regadera. Me bañé bien rápido y me puse una camiseta de tirantes, muy fresca y sólo mi calzón limpio y me acosté esperando a que fuera Chuy a contarme mi cuanto. Pasó casi una hora y me estaba quedando dormida. Cuando escuché que se despedían él y su compadre, mi corazón se aceleró a 100 por hora, bueno como a 1,000. Y cuando lo escuché acercarse a mi cuarto casi se me sale por la boca, me entraron los nervios otra vez, pero por volverle a ver su cosota tan grande y tan gorda que ya me estaba gustando tanto y tanto. Escuché el ruido que hacían sus orines en la taza porque había llegado antes al baño y no le había cerrado a la puerta. Al poco entró a mi cuarto y ya tenía la verga fuera de la bragueta sin guardar. Caminaba asi con ella de fuera hacia mi camita y se le bamboleaba a cada paso que daba, la traía muy super de larga y de gruesona apuntando hacia mí. Chuy se acercó a donde estaba recostada, me hizo una seña para que me pusiera de pie sobre la cama. Cogió mi cabello húmedo y me lo peinaba con sus dedos... Chuy se acerco a la cama donde estaba yo recostada, me hizo una seña de que me levantara y me puse de pie sobre la cama. Él cogió mi cabello húmedo y me lo peinaba con sus dedos acercándome cada vez mas a su cara hasta que quedé recargada en su pecho. En mis rodillas podía sentir su cosota bien parada rozándose en una y en la otra. Yo quería voltear para abajo, mitad por que se la quería ver y mitad porque le olía la boca mucho a cerveza. Bueno y en parte porque sabía que quería besarme, no estaba tan mensa y como que eso no me gustaba, no sé pero como que no era mi mas grande deseo en ese momento Y lo que de verdad ansiaba era verle allí, al objeto de mi curiosidad infantil del momento, esa cosa tan rica que estaba en mis pensamientos hasta en clases. En ese tiempo después de haberlo masturbado en la escalera, casi toda la mañana me la pasaba pensando en ella, ni ponía atención a la profesora. Se me iba la mañana repasando mis recuerdos de lo que Chuy me enseñaba. Trataba de dibujar en mi mente su bonita verga y ni me daba cuenta de lo que pasaba en mi rededor. Quería plasmar en mi cerebro su apariencia, su color y hasta la ultima vena, me concentraba y hasta sentía en mi mano su contacto tan pesado y tan morboso. Ponía mi brazo estirado sobre mi paleta y acomodaba la vergota de Chuy a un lado, como si fuera un montaje de fotos. Agarraba mi regla y hacía memoria para medírsela con ella basándome en mi ante brazo. Me medía desde el codo hasta la muñeca y veía incrédula como se completaban 22 centimetros mas o menos. Dudosa de que mis cuentas estuvieran bien volvía a hacer la misma operación de medida y siempre dudaba del resultado, no me cabía en mi mente de niña que fuera tan grande la cosa de Chuy, me ponía la regla a escasos centímetros de mis ojos y la miraba fijamente contando rayita por rayita hasta llegar al 22, estaba bien perturbada. Mi compañera de enseguida me preguntaba que qué estaba haciendo?, y yo le decía simplemente NADA. Le decía que me prestara su regla y las ponía en escuadra, con la de ella me media el antebrazo de lo grueso, me daban 4.5 centímetros asi que calculaba lo gordo de la verga en unos 6. Hasta llegué a ponerla dibujada en una de las hojas de mi libreta para ver bien las proporciones y casi no completaba, apenas cupo en la hoja. Estaba bien bueno. Cuando ya vi que Chuy me iba a besar en la boca, bajé mi mano y le agarré el chilote, se lo jalé y me le alejé hacia abajo apartándomele de la boca apestosa a cerveza. Él me separó de su pecho y me hizo voltearme y ponerme hincada de rodillas en la cama, se medio flexionó de piernas y me pasaba su verga por las nalgas besándome en las mejillas y haciéndome a un lado el cabello para besar mi cuello, yo sentía riquísimo y echaba para atrás y movía mis pompis contra su chilote bien rico, me estaba agasajando como si fuera grande y me gustaba mucho sentirme así. Luego me paró otra vez en la cama y me monté en su verga y él se olvidó de besuquearme cuando vio que lo que hice yo sola. Sentía su cosa bien gordota entre mis piernillas tilicas, pero me gustaba mucho la sensación, se sentía súper. Abracé a Chuy por el pecho y me recosté en él bien aferrada para que se olvidara de besarme en la boca. Sentí como me acoplaba las nalgas con sus manotas, sentía que me las cubría todas, las dos, yo era muy delgadita. Luego mientras yo le apretaba la cosa con mis muslos él metió las manos entre mi calzón y me agarraba las pompis desnudas. Me fue bajando mi chón hasta que me quedó debajo de las nalgas. Me separó de él y me lo bajó hasta las rodillas. Me empotró de nuevo el chile entre las piernas, pero ahora lo sentía completamente en vivo, me gustó mucho lo que sentí, bien padre, pero no me le quería soltar del pecho, mi mejilla estaba bien pegada a su hombro porque sabía que me querría besuquear y le olía bien feo la boca. Así que más me echaba para abajo y más sentía el poder de esa abundancia tan dura y fuerte de mi merita vagina, casi estaba sentada en ella. Chuy me quitó todo el calzón y me dejó en la pura camiseta, asentó en sus manos mis pompis y me elevó haciéndome que lo rodeara con mis piernas por la cintura, forzándome con esto a levantar la cabeza y quedar boca a boca, pude envolverlo completamente con mis piernas pues eran largas, yo era alta de estatura para mi edad y él no era gordo, solo de la espalda y de las piernas pero no tenía panza, así que entrelacé mis pies detrás de él. Era insoportable el olor de su aliento, pero no le decía nada. Así como me puso cargándome, sentía que su cosa me pasaba ahora por el culito, ya no tanto por la vagina, esa era otra novedad para mí que también me gustó. Bueno siempre me gustó lo que me hizo Chuy cuando era chiquita, lo único que no le aguantaba eran los besos después de haber bebido cerveza, me daba repulsión besarlo así. Así me tuvo un rato cargada, ya no me sostenía de las nalgas, yo misma me sostenía conmis manos de su cuello y con mis pies enredados, pero me agarraba de la cintura y casi se podía tocar sus dedos como si fueran un cinto, y estaba empujándome su cosota contra mi culito, solo me la empujaba despacio y no me lo metía, bueno ni yo pienso que me hubiera cabido por ahí, era demasiado gruesa. Sentía mucho calor y Chuy sudaba mucho también, pero me gustaba sentirme así con él tan íntimamente y sentía muchas ganas de todo con él. Ya hasta casi me había acostumbrado a su aliento a alcohol y estaba dispuesta a besarlo, así que me le acerqué y nos íbamos ya a besar en la boca cuando de repente escuchamos la puerta principal abriéndose, era mi mamá!!! Me bajó de él y se salió casi corriendo de mi cuarto. Chin!!!, llegó mamá y ya no pudimos hacer nada ese día. Pero nos hicimos bien atrevidos. Una vez, cuando mamá estaba haciéndonos de cenar estábamos sentados en la barra desayunador, por fuera de la cocina donde má estaba en la estufa. Chuy se sacó el chilote bien parado y me hizo que se lo cogiera con mi mano, ni cuando mamá nos trajo lo platillos dejé de jalarle la verga, con mi mano izquierda lo masturbaba muy lentamente y con la derecha cenaba, bien rico. Cuando ella se iba a la estufa de nuevo a traer más tortillas nos mirábamos a los ojos y yo mordiéndome el labio inferior, dándole a entender que me gustaba mucho agarrarle la cosa tan grande que tenía y él me sonreía muy bonito. Luego, en una de esas, Chuy dejó caer una cuchara al suelo y me hizo la seña de que la fuera a recoger del piso y me bajé de la silla alta. Cuando me iba levantando me agarró de la cabeza y me acercó la verga a la boca, yo sin que él me lo dijera me la metí entre los labios y como pude me atraganté con la cabezota de su miembro bien gordo, fue la primera vez que me hizo mamársela. Me gustó tanto que ni me quería levantar y Chuy me tuvo que retirar de los pelos y aventarme con su muslo pues mamá ya venía de vuelta a sentarse frente a nosotros. Después de cenar, yo quería mas de la verga por mi boca, me encantó el momentáneo contacto que tuve con ella, pero má quién sabe qué tantas cosas le decía a su novio y no se le veían ganas de dejarlo irse de ahí. Así que dije que iba para mi cuarto y cuando me bajé de la silla, Chuy hizo por guardarse la verga, pero yo se la apreté fuerte y le hice señas de que me esperara tantito. Fui a la escalera y pisotié en los escalones como haciendo ruido con los zapatos para que se escuchara como si subía. Me regresé al primer escalón y vigilé a má desde allí. Cuando ella se descuidó, me eché de gatas al piso y avancé hasta los pies de Chuy que me miraba sonriendo desde arriba, meciéndose al chilote sabiéndome ya bien metida en el asunto como él lo quiso desde el principio. Me puse de rodillas apoyada en las piernas de él y lejos de la mirada de mamá que seguía hablando como perico y empecé a meterme la cabezota de esa súper verga en la boca, chupándosela a Chuy como si fuera un barquillo de fresa. Él tenía tal control que ni con mis más largas chupadas se descomponía o perdía la plática con má, así que bien confiada se la estuve mamando durante todo el rato que duró la conversación con ella. Luego mamá se levanto de la silla y se fue a lavar los trastes al fregadero al fondo de la cocina y de espaldas a Chuy y a mí escondida de rodillas en la media pared del desayunador. Casi ya no me cabía la vergota de Chuy en la boca, se la había logrado poner al 100 por 100 completamente desplegada y grotesca de grande y de dura, ya apenas le chupeteaba la cabezota, pos no me cabía más si no me la hubiera atragantado completa, ya estaba muy sonsa por ella y ni mamá a cintarazos me la hubiera podido sacar del hocico si me hubiera sorprendido haciendo eso. Él se la levantó y me dijo muy bajito que le lamiera los huevos y así me tuvo otro rato chupandole los testículos bien llenos de semen, bien hinchados por los minutos que le había estado comiendo la verga. Yo hasta temblaba debajo de él entre sus piernas comiéndole los huevos. Sentía una desesperación muy rara de estarle haciendo esas mañas tan sucias, como que no me era suficiente, quería tragarme todo aquello ya estaba bien perdida por los genitales de ese hombre. Me separo de sus cosotas y me dijo que lo esperara. Se guardo la verga y se levanto hacia la sala, mamá seguía en el lavatrastes muy entretenida pues yo escuchaba el ruido del agua y de la loza que lavaba. Chuy trajo sus cigarros, se volvió a sentar y encendió uno. Ni me tuvo que decir nada, yo misma le saqué la verga del corto y me puse de nuevo a mamarsela toda con todo y huevotes. Al ratillo me dio unas servilletas y me hizo la seña de que ya se iba a venir. Con su dedo índice en su boca me hizo la seña de que me los tomara. Me alejó de ella y se masturbó lento hasta que empecé a ver que le iban saliendo a gotas gruesas poco a poco, luego los chorros se fueron haciendo más gruesos e intensos hasta que aquello era una fuente de semen que se me esparcía por toda la cara y el pelo. La soltó y yo la agarré y me le prendí como si fuera una teta de mamá y le saqué los ultimos restos de semen, ni asco me dio. Me supo rarillo pero me gustó. Me limpié la cara con las servilletas y Chuy me dijo que se la limpiara también a él, le hice señas de que ya con esas servilletas no se podría pues ya estaban rebosantes de leche, aventaba mucha ese hombre. Me pasó mas servilletas de papel y se la limpiaba bien y con calma viendo como se le iba bajando. Cuando estuvo menos grande se la empecé a chupar de nuevo y así me podía meter casi media verga en la boca, me gustó mucho porque me cabía más y mas cómoda y se la mamaba con más ganas, pero él me separó de ella y me dijo que má estaba por terminar, que me fuera para arriba. Me fui a gatas como cuando llegué y me metí a bañar y a lavarme el cabello todo lleno de semen que olía bastante. Por eso prendía cigarros cada que yo le vaciaba los testículos, para que má no oliera la leche de mi padrastro. Como era tan flaca me deslizaba con facilidad hasta donde quisiera sin que mamá se diera cuenta. Era alta para mi edad, pero solo tenía 10 años así que pos era una niña como quiera y muy ágil. Esa misma noche yo quería mas de Chuy, ya estaba bien metida en el asunto del sexo y de recordar como se la chupé en la cena hasta me sudaban las manos por tenerla de vuelta en ellas. Así que me levanté y me fui a gatas al cuarto de ellos, eran como las 3 de la mañana. Entré a pecho tierra como los soldados en la tele hasta que llegué al lado de la cama donde estaba Chuy dormido, hasta roncaba. Metí la mano por entre la sábana y empecé a acariciarle la verga, estaba sin nada, desnudo. Poco a poco sentí como iba creciéndole rico. Se despertó y volteó a ver a má que dormía como tronco. Me acarició la cara y se sonrió, con la luz de la calle se podía ver bien. Luego, despacio para no despertar a má se puso de costado en la cama, muy al filo de la cama y sacó la vergota por un lado de su sábana. Así él de ladito y yo sentada en el piso me la dio para que hiciera lo que quisiera con ella. Me puse a jalar la cosa medio dura de Chuy sentada en el piso junto a la cama, con mamá dormida enseguida de él. Me puse a jalar la cosa medio dura de Chuy sentada en el piso del cuarto de ellos. Mamá estaba pero bien dormida al otro lado de la cama. Él acostado bien en el borde del colchón tapándose estratégicamente con la sábana, para que sólo le saliera la verga, dejaba que yo se la estirara a mi antojo, la luz que entraba por las ventanas era suficiente para ver como en minutos aquella barbaridad tan venosa y pesada crecía en mis manos. Me acordé de que así medio parada me cabía bien en la boca y me la metí hasta donde me topaba y se la empecé a chupar bien fuerte sin que me importara que se oyeran mis succiones muy sonoras. En pocos minutos ya no me pude comer eso, ya le había crecido mucho y por más que le hacía la lucha no podía seguir metiéndomela a la boca. Así que como el me había enseñado me eché saliva en las manos y con ella y la que tenía embarrada en la verga de mis babas se la dejé bien resbalosa para masturbarlo bien rico con jaladas largas y calmadas que lo hacían estirarse bien en la cama y salirse mucho de ella hasta casi caerse al piso. Luego se puso boca arriba y volteaba a ver a má roncando. Puso un pie en el suelo y me hizo meterme entre sus piernotas bien anchas y me echó la sábana sobre la cabeza y me escondió allí para darle otras jaladas y agarrarle los huevotes a mi gusto. Él vigilaba a mamá y yo le tocaba bastante ahí en medio. Me dijo ven con sus dedos señalándose en mero en medio de sus piernas para que le lamiera todo el costalón que se le veía bien sabroso. Sin dudarlo un minuto me puse a lamerle ahí mismo desde donde le empezaba el chilote hasta donde le terminaban los huevos, bien pero bien delicioso que estaba yo. Me sacó de honda pues me agarró de la cabeza y me bajó un poco hasta que mi boca quedó en su cola, en su ano y me empujaba de cara hacia él. Ni abrí la boca y menos ni saqué la lengua, me daba asco porque le olía a caca, pero como quiera me repasó de cara un rato por ahí por su fundillo. Yo me le quería soltar porque me llegaba toda la peste de su culo en las narices pero él me jalaba bien fuerte hacia él, hasta que logré safármele. Tuve que limpiarme con la sabana la cara porque sentía el olor tan gacho a mierda en mi nariz. Luego me puse de rodillas, me valió que la sábana se levantara tanto sobre mi cabeza y me puse a besarle el miembro. Después de un ratillo de mamarle la verga me levantó y me hizo recostarme de costado en la orilla de la cama!!! Se recorrió un poco solamente, por lo flaca que yo era no necesitaba tanto espacio y me puso de nalgas a él untándome el chile detrás, bien lanzado. Yo quería voltear a ver mamá porque me puse bien nerviosa por lo que hizo, me dio mucho miedo de que ella se despertara y me sorprendiera con él desnudo, capaz que me mataba. Pero Chuy no me dejaba y me acostaba la cabeza en su almohada. Luego empezó a bajarme los calzones hasta las rodillas y me puso toda la vergota en medio de las piernas, sentía que me cruzaba toda por abajo hasta salirme bastante por delante. Me metió las manos por debajo de la camiseta y me amasaba las chichillas que tenía apenas en crecimiento, bien chicas todavía. Sólo tenía los pezones muy picudos y grandes pero casi no tenía senos, era más bien grasita. Pero sí sentía muy rico que me estirara y sobara los pechos, sentía sensación en mi cosita, muy rico. Además su mecate grueso me raspaba la vagina muy fuerte, lo tenía muy áspero y gordo y se sentía todo eso en mi puchis y en mis muslos por dentro, como mucha aspereza. Yo me ponía bien derecha pegando mi espalda a su pecho y sacando bien mis nalguillas hacia atrás para que me tocara bien las tetitas y sentirle todo el chilote debajo de mí. Le apretaba la cabezota con una mano y hasta pude usar las dos tomándole un cacho de verga, así de grande la tenía Chuy, bien rica. Según yo me estaba cogiendo y en mi inocencia así se lo dije, le dije COGEME RICO, PAPI.... sin saber siquiera lo que era eso, pero había escuchado a mamá con él y sus novios anteriores cuando los espiaba haciendo sus cosas. Chuy puso su cara en mi oído y me dijo en secretito que qué le decía y se lo repetí COGEME RICO PAPI..... Se agarró la verga y se echó para atrás, yo lo sentí. Y me la puso de punta en la vagina cabeceándola solamente, como preparándose para metermela. Yo hasta me le echaba de pompis al chile, ya quería que me la dejara ir. Pero él como que dudaba, como que me sentía muy chiquilla para su gran vergota, asi que se me volvió a acercar a la oreja y me pregunta que si ya me la habían metido antes. Yo le contesté que nunca y ya no le hizo la lucha, me la volvió a acomodar entre las piernas y yo me le quería retirar para sentirla como me cabeceaba antes, me gustó muchísimo. Pero de vuelta me sostenía para no acercarme la punta del chilote a mi entrada, pues de seguro porque sabía que no iba yo a ser precisamente muy silenciosa si me la llegaba a meter por la vagina, pero pos yo ni sabía eso. Lo que quería era seguir cogiendo según yo. Estaba muy niña para saber de lo que se trataba. Así que seguimos así como estábamos sólo masturbándolo con lo más alto de mis muslos y sintiéndole todo el grosor del chilote bárbaro que me daba. Pero nos confiamos y le dábamos muy fuerte sin recapacitar que má estaba ahí mismo con nosotros a un metro detrás de él. Entonces que se va despertando!!! Híjoles!! Me asusté bastante y me quería tirar al piso pero Chuy me detuvo y nos tapamos todos hasta la cabeza con la sábana. Sentimos a mamá levantarse y oímos como caminaba con sus chanclas por el cuarto por delante de la cama, clarito sentía que jalaba la sábana y me sorprendía ahí montada en el chilote del novio, pero pasó de largo y salió al pasillo rumbo al baño, de buenas que no prendió la luz pensando en no despertar a su novio. Nos destapamos y me paré para irme a mi cuarto, pero má no cerró la puerta del baño y no podría pasar sin ser vista por ella. Nos miramos bien asustados Chuy y yo y me dijo que me metiera debajo de la cama, lo intenté pero no cabía, pues por más flaca que estuviera la cama era muy bajita, no había espacio. Aterrorizados escuchamos como mami le bajaba al baño y buscábamos a ver dónde meterme. Vimos el closet pero se hubiera escuchado el ruido de la puerta corrediza del mismo, así que lo único que nos quedó fue debajo de una cómoda que estaba frente a la cama de ellos. Me tiré al piso y me metí debajo, justito cuando ella entraba de regreso al cuarto. Qué susto!!! Me quedé bien quietecita, hasta ni quería respirar cuando mamá entró y pasó junto a mí. Se subió a la cama y como Chuy se había quedado destapado cuando me levanté yo de junto a él, má le dijo PAPASITO, MIRA CÓMO ANDAS!!, seguro que él todavía estaba con toda la verga bien parada y a ella se le antojó mucho cuando la vio así. No sabía que su hija de 10 años se la había puesto tan dura y enorme, que si no. Escuché unos quejidos tanto de él como de ella y poco a poco y en mucho silencio me fui saliendo de debajo de la cómoda para con mis brazos levantarme un poco y mirar lo que estaban haciendo. Con mis piernas debajo del ropero y doblando bien mi cintura pude elevarme hasta la altura de la cama y vi como mamá estaba besándolo en la boca y bien montada arriba del novio con todo el chilote de él metido en medio de las piernas, con la luz de la calle se podía ver como ella chorreaba de allí pero bastante y se movía metiéndose y sacándose la vergota de Chuy hasta que le topaba y le quedaba un pedazo de fuera. La verga de él brillaba bastante bien embarrada de lo que le salía a ella de la vagina, nunca me había imaginado como se cogía la gente, estaba bien impresionada. Mamá le decía muchas cosas a su novio, como QUE BUENA VERGA TIENES PAPITO LINDO, ES LA MEJOR QUE ME HE COGIDO. ME MATAS, CHUYITO, ME MATAS. UUUFFF QUE VERGOTA TIENES MI AMOR, METEMELA FUERTE, DAMELA MUCHO, ÁNDALE!!!. NO ME DEJES, NO ME DEJES NUNCA, TE AMO. Sentía bastante envidia de mi mamá, quería ser yo la que estuviera diciéndole todo eso y estarle sintiendo toda la verga dentro como ella. Me sentía celosa de ella. Mami era, bueno es, muy nalgona, tiene un trasero muy hinchado y amplio, peor aún así se destacaba mucho muy bien el a****lote de Chuy, mucho más que me gustó al ver como se le veía en medio de las nalgotas de mi má. Chuy sin dejar de cogerse a mamá me hizo señales con una mano para que aprovechara y me saliera del cuarto, pero yo no quería y ahí me quedaba viendo todo lo suyo. Pero él no dejaba de manotear, asi que me fui gateando como llegué. Me acosté en mi cama y hasta allá se escuchaban los quejidos de mamá bien claritos y todo lo que le decía a Chuy, todas esas cosas tan calientes que yo memorizaba para decirle cuando estuviera con él. Me quité los chones y asi solo en camiseta, me tocaba la vagina con mis dedos. Estaba mojadilla, pero yo pensaba que por lo que le salía a Chuy cuando lo masturbaba, creía que él se había venido cundo me daba por atrás, ni sabía que era yo la que estaba segregando ese líquido. Luego me quité también la camiseta, nunca había dormido encuerada, sentía muy ricas las sábanas en mi cuerpo, andaba bien caliente. Me puse boca abajo y me alcanzaba fácilmente, con mis brazos largos y delgados, la puchis desde atrás, esparciéndome con mis dedos la leche de Chuy, según yo. Hasta pensaba que le había salido mucha, pues no se terminaba. Era mi vagina la que estaba derritiéndose. Mmmmhhhhh, qué ricura. Aunque no fuera Chuy, pensaba, el que sea que viniera y me diera por aquí, con que tuviera con qué, no me importaba quién, ni su edad, ni su apariencia. Recorría con la mente a los compañeros más chulos de mi escuela, a los más altos, a los profes más jóvenes y hasta al director que estaba muy bien también.. Luego a los vecinos adolescentes y jóvenes y a sus papás, había algunos muy buenos. En ese momento me hubiera dejado de cualquiera, me valía. Con cada imagen de hombre que cambiaba en mi mente, sentía un estremecimiento y me sentía más mojados mis dedos. Fue la primera vez que me sentí caliente deveras, pero loca perdida de caliente que me puse por vez primera. Una de las veces que más recuerdo con Chuy fue cuando fuimos a una piñata de una hija de un amigo de él. Me llevó a la fiesta y mami no quiso ir con nosotros. Desde que íbamos en el taxi para el salón infantil le iba tocando en chile a él sobre el pantalón. En el asiento trasero del coche me llevaba abrazada, como si nada. El taxista ni se fijaba pues creería que éramos padre e hija, o hermanos pues él era un muchacho de 25 años todavía, así que más pronto que tarde me dediqué a tocarle el bulto. Se puso el regalo que llevábamos tapando su bragueta y se la abrió para irlo masturbando mientras llegábamos a nuestro destino. Se la fui jalando más de media hora muy despistadamente. Ya ni se ponía calzones para que no estorbaran y yo lo mismo, para que me pudiera tocar fácilmente la cosita. Ese día llevaba un vestido amplio de la falda. Así que él también metía la mano y me dedeaba la vagina muy riquísimo en el camino. Cuando llegamos a la fiesta yo iba bien ardiente, ni me llamaban la atención los juegos y los concursos, sólo quería estar pegada a Chuy. Toda la fiesta nos la pasamos juntos, hasta me sentía adormilada de lo caliente que andaba. Nadie me pudo convencer de que fuera a jugar con las demás niñas, yo sólo quería jugar con él, con más nadie. Pensaban que me había encariñado mucho con mi padrastro, y razón les sobraba, pero no sabían a qué jugábamos. Fue la primera vez que me dio besos en la boca. Cuando empezó el show de los payasos, todo el mundo estaba muy atento de ellos, así que él me tomó de la mano y me llevó detrás de unas cajas que estaban al fondo del salón. Ni había nadie y él se sentó en una de esas cajas donde se veía muy bien todo el jolgorio pero nosotros no. Yo me quedé parada frente a Chuy y entre sus piernas, así me tomó de la cara y me empezó a besar en la boca. Poco a poco me enseñaba a besarlo dándome su lengua para que se la chupara y esperando la mía para lo mismo. Recuerdo que él traía un chicle Clorest de los verdes y le olía la boca muy bien, así ni quien diga nada verdad. Yo abría toda mi boca y sentía su lengua bien adentro llenándome de su saliva, sintiendo que las piernillas se me hacían de trapo al sentirme bien llena de su lengua moviéndoseme en toda la boca. Luego la sacaba y abría la boca suya para que le metiera la mía y hacerle lo mismo. Hasta bufaba él cuando empecé a aprender a besar, se ponía bien loco con mi lengüilla en su boca y me metía las manos debajo del vestido, aprovechando que andaba sin chones, acariciándome las nalgas bien fuerte, hasta yo solita me dedeaba la puchis mientras lo besaba muy rico y él me abría las nalgas y pasaba un dedote por mi anito muy despacito, sentía delicioso. Me pasaba el chicle y yo le daba unas cuantas mascadas y luego se lo volvía a pasar a él, le agarraba la verga tan parada sobre el pantalón y se la quería sacar para jalársela pero él no me dejaba, nos podían cachar, pero a mí me valía. Así estuvimos un buen rato hasta que se acabó el show y él se fue al baño y yo a sentarme a merendar. En la mesa todo giraba a mi alrededor, sentía como cuando tienes calentura por la gripa, sentía como frío y calor al mismo tiempo, escalofríos y bochornos, bien chistoso. Oía el alboroto cercas de mí, pero no lo escuchaba, estaba allí pero no estaba, no sé, me sentía muy rara. Y esa somnolencia tan especial, tan lánguida, tan no sé cómo. Sentía lo mojado entre mis piernas, no entendía el porqué si Chuy no me había echado de su leche allí, sólo sentía muy, pero muy mojado. Hasta sentía su dedo en mi culito todavía, clarito sentía que me cosquilleaba ahí, en mi ano, como cuando me lo estaba tocando con sus dedos. Tenía otro ataque de cachondés. Le bebía a mi coca y hasta sentía rico lo fresco del refresco cuando pasaba por mi garganta, me relamía los labios para quitar el líquido que se quedaba en ellos y podía sentir el sabor de la saliva de Chuy en mi boca, la tenía impregnada del sabor de sus besotes. Hasta hablaba sola y decía muy bajito PAPASITO, QUE BESOS TAN RICOS ME DISTE. La niña que estaba sentada a mi lado volteaba y me decía que si le estaba hablando a ella, yo ni en cuenta. Luego otra vez.... MMMHHH, BESAME OTRA VEZ, PAPI... Y de nuevo la niña: MANDE?? ...NO, NADA... le contestaba yo. Cuando Chuy salió del baño, ya no hubo lugar para que se sentara conmigo, se ocupó toda esa mesa. Él se sentó en otra de al lado. Fue la primera vez que sentí, también, la frustración femenina de no poder estar con el enamorado. Me sentía muy mal, porqué teníamos que estar así tan separados?? No, no podía ser, así que me levanté dejando el plato servido y me fui a sentar con él, a su mesa. En cuanto me vio venir a él, sentado me abrió sus brazos y me recibió en ellos, los rodeé con los míos por el cuello, me recosté en su hombro y le dije al oído, NO ME DEJES NUNCA, PAPASITO, TE AMO. Sentí que me apretó más fuerte de la cintura con sus brazotes, delicioso. Los adultos que ahí estaban se admiraron y le dijeron, QUÉ LINDA NIÑA, CHUY, CÓMO TE QUIRE!! Qué linda niña, Chuy. Cómo te quiere!!, le dijeron los adultos sentados en esa mesa mientras yo me abarzaba fuerte de él. QUÉ LINDA NIÑA, CHUY, CÓMO TE QUIERE!! Le dijeron a mi padrastro los amigos y sus esposas que estaban sentados en la mesa. Él me abrazaba de la cintura y yo estaba colgada de su nuca prácticamente, con mi cabeza recostada en su hombro y diciéndole cosas en el oído. Con la pena que me causó el comentario de los adultos más me le acerqué, más me embarré en él, así que como tenía sus piernas abiertas, conmigo en medio, pude sentir claramente su miembro levantado en su bragueta. Ahí mismo, sin interesarme en lo más mínimo la presencia de esas personas, me le subí y me monté en su faldilla, me valió un cacahuate lo que pensaran esos desconocidos. Chuy respondió a los comentarios que continuaban cuando vieron mi nueva posición, que sí que pues efectivamente yo le había tomado mucho cariño, pero que era muy ranchera y muy vergonzosa. Ellos le respondieron que pos me sacara más, pues habían notado que no había echo amigas durante lo que iba del festejo. Y él les dijo que así era yo, muy introvertida, pero que además había estado algo enferma y como él me cuidaba mucho por eso andaba como clueca, verdad. Echaba mentiras para justificar que yo estuviera encima de él, sobre sus piernas, en lugar de bajarme y además yo no tenía la más mínima intención de hacerlo. Estaba muy alejada de la conversación a pesar de que se trataba de mí y me dedicaba a mover muy despacio mi pelvis de adelante para atrás recorriendo con mi vagina desnuda la gran erección que tenía Chuy en su cosa grandota. En secretito y suspirando le decía lo que memoricé aquella noche que desde debajo del ropero miré como mamá lo montaba, como yo allí, PAPASITO, DÁMELA MUCHO. QUÉ RICA LA TIENES. Le preguntaron "qué tanto te dice? y les contestó que le dije que me sentía mal, como mareada. Aprecié que una mano me acariciaba la espalda y luego el cabello y escuché la voz de una señora que me decía que si me dolía algo. Yo, sin despegar mi cara del hombro de Chuy, le dije que no con mi cabeza solamente. Y él me dijo que le respondiera bien a la señora, así que levanté mi rostro y voltié a verla y le dije que me dolía un poco el estómago y que tenía frío, y no mentía ya que sí me dolía el vientre, sentía una punzadilla como de un cólico. Ella me miró y me tocó la cara y dijo que estaba ardiendo, que tenía temperatura, además que estaba muy colorada y con cara de sueño. Pues claro si andaba bien excitada!!! Chuy les dijo que me sentía también muy caliginosa, y cómo no?? Si desde que nos subimos al taxi no habíamos dejado de acariciarnos y de besarnos!! Pero ellos creían que mi alta temperatura era por algún tipo de enfermedad. Entonces Chuy les dijo que mejor nos retirábamos, que ya se había preocupado por mi estado y no quería que me fuera a poner peor. La señora metiche de vuelta le dijo que cómo asï??, si ni siquiera habíamos merendado. Chuy me preguntó si tenía hambre y yo puse cara de asco y dije que no. Ya no insistieron y nos fuimos de la fiesta, ni siquiera me bajó, asi me levantó y se despidió de sus amigos que le decían preocupados que ojalá y no fuera nada malo lo que tenía. Yo iba pero si bien colgada de su cuello, sólo me jalaba el vestido de abajo con una mano porque sabía que no tenía calzones y Chuy estaba muy alto y las gentes seguían sentadas en sus sillas. A la mejor algunos lograron ver que yo andaba a rais pero me valió, total. Cruzamos todo el salón así, conmigo cargada y él sosteniéndome de las nalgas y salimos a la calle a buscar otro taxi. Cuando ibamos por la banqueta me dijo que si realmente me sentía mal y le dije que no que sólo me sentía como debilitada, como muy excitada. Y eso para que no me fuera a bajar de él al suelo, me sentía en las nubes, deverasss!!! Él me sonrió y me dijo CABRONAAA , y me besó la mejilla y luego muy discretamente se escurrió a mi cuello, yo sentí que me orinaba con ese beso ahí. Eran como las 7 de la noche y estaba oscureciendo y aparte estaba bien nublado y se veían relámpagos y tronaban muchos truenos. Cuando le dimos vuelta a la esquina del salón para caminar hasta la avenida grande pata tomar un carro, estaba bien solo y le dije que me besara otra vez. Así caminando me dio besitos en los labios bien quedito, yo me aferraba de su cuello y le quería meter la lengua en la boca pero él temía que alguien nos fuera a ver. Como nadie pasaba por ahí, por fin abrió su boca y me chupó la lengua, yo hasta más lo apretaba bastante con mis brazos y piernas. Luego saqué mi lengua de su boca y abrí la mía bien para que me diera la suya y se la fui chupando hasta la siguiente esquina. Quién sabe de dónde pero empezó a caer uno de esos aguaceros bien fuertes, pero se caía el cielo, así que me bajó y empezamos a correr para encontrar dónde meternos a taparnos del agua. Llegamos a un carrito de tacos cerrado, de esos de fierro pero como plateados, como de aluminio que tenía un toldo de lona y hasta unos bancos amarrados con cadenas para que no se los robaran. Chuy jaló uno y lo pudo poner en sus cuatro patas, aunque siguió encadenado y se sentó. La tormenta estaba al máximo, no se veía ni donde empezaba la banqueta, menos el otro lado de la calle. El banco quedó instalado entre el carrito taquero y el resto de los bancos y unas hieleras apiladas en el terrenito ese, así que Chuy quedó medio escondido ahí. Me agarró bien fuerte de un brazo y me puso de espaldas a él levantándome la falda y metiéndome una mano entre las piernas y tallándome por detrás la vagina y el anito. Me dijo MAMACITA, YA ME URGÍA TENERTE ASÍ... Yo hasta temblé cuando me dijo eso y voltié para decirle igual de caliente: SACATELA CHUY, ÁNDALE. Se desabrochó la bragueta y hasta batalló para sacarse el miembro, porque lo traía bien parado, bien rico como siempre, giré mi cuerpo y quedé de frente a él. Chuy se estiró en la silla y yo se lo agarré con mis dos manos y lo empecé a masajear bien fuerte. Traía muchísimas ganas de agarrarla, de jalarla mucho. Se la apretaba con los dedos y veía como se hinchaba la cabezota bien magna, hasta parecía que le iba a reventar. Me eché saliva en una mano y la tallé con la palma de mi mano, como si la estuviera boleando. Él se ponía duro de las piernas cuando le hacía eso y chirriaba sus dientes muy fuerte. Me volví a echar saliva en la mano y se la volvía a poner en la punta de la verga y le daba giratoriamente como si abriera una cerradura de puerta, pero para ambos lados y también se ponía muy tenso y se quejaba y bufaba mucho. Después de unos minutitos alternando mis caricias en su pene, en su cabeza, ya la tenía como se le sabía poner, bien enorme de tamaño, de venas gruesas y bien dilatada. La agarré del tallo y la miré de varias posiciones y le dije: HAY CHUY ESTÁS BIEN GRANDE DE AQUÍ... Se sonrió y me dijo que si me gustaba, desde luego que le respondí que me encantaba!! Me jaló a su lado y me puso junto a él de pie. Me dijo que se la siguiera masturbando y me metió la mano por detrás entre las piernas y me cogió la vagina con los dedos, yo luego luego me abrí de patas. Me dijo que estaba muy mojadita de allí y le respondí que toda la tarde había andado así y que ni sabía porqué. Me dijo que lo que pasaba era que ya era mujercita, que por eso me salía agüita de allí. Le contradije diciéndole que no, que era niña todavía y me dijo que ya ni tanto, pues ya estaba por cumplir los 11 y muy pronto me iba a bajar regla. Y pos sí, a los tres meses me bajó sólo 2 días antes de mi cumple años. Creo que por eso mismo me daban cólicos cuando andaba tan excitada. Entonces se levantó de la silla y me sentó en carrito de los tacos, en donde come la gente y giró su silla para sentarse frente de mí, con su cara a la altura de mis piernillas. Me levantó la falda y hasta sentí muy frío el fierro en las nalgas. Me abrió las piernas y metió su cabeza ahí en medio. Me mordisquió leve ahí enmedio de las piernas y poco a poco sentía que se iba acercando a mi puchis. Sentía luego bien clarito como me la lambía bien fuerte, como si fuera un perro y me la metía muy adentro entre los labios de mi vulvita, sentía que me moría de la ansias y le agarraba de los pelos para retirarlo porque sentía ganas de gritar, pero él más se aferraba de mis muslos y más me metía la lengua en la pucha, me sacaba de honda eso, nunca pensé que se hiciera eso. Había escuchado a una chavas mas grandes platicarlo una vez que fui con una amiga a su casa y ahí estaban sus hermanas grandes y una amigas, pero yo pensé que había escuchado mal. Y ahora tenía a este hombre más grande que esas muchachas que de por sí se me hacían grandes a mí, si me vieran qué envidia les iba a dar. Me hice al proposito de aguantarme y resistir lo que me hacía y me aferré bien de la mesilla con una mano y con la otra me lo enterré bien a él entre las piernas tomándolo de la nuca y presionándosela fuerte hacia mí. Poco a poco me acostumbré al contacto raro para mí de su lengua dentro de ahí y le fui agarrando el gusto, más bien el GUSTAZO!!! Con cada pasada que me daba por toda la rajilla sentía que yo me salía por allí toda, bien sabroso. Sentía que me ardían los pies, bien raro. Sentía que su saliva me llegaba hasta el ano, debajo de mí estaba bien mojado de su saliva, hasta se me resbalaban las nalgas para adelante sobre la mesa de acero. Al notar Chuy los esfuerzos que hacia por mantenerme allí, se levantó y me bajó del carrito, se sentó y me dijo que me le subiera montada en el miembro. Me le subí encimas y él me puso la falda del vestido en la cintura. Ya ni llovía pero nos valía poco, ni nos fijábamos de que nos fueran a ver. Me puso la vergota bien gorda en la mera rajadita recostada en su vientre y yo me tallaba de ida y vuelta, hasta parecía que estaba subida en un gato de lo ancha que se la sentía. Las luces de los coches en al calle nos alumbraban a veces demasiado y nosotros estábamos bien concentrados en lo nuestro. Yo estaba tomada de su nuca moviendo la pelvis como si me estuviera lavando las nalgas en un lavadero de cemento, estaba segura de que eso era coger y vaya que me estaba gustando, pero en cantidad!!! Y Chuy me agarraba de las caderitas y me aplanaba hacia abajo, tallándose mi vagina en el chilote bien fuerte. Yo volteaba mi cara para arriba, bien excitada, sentía mi puchis muy caliente y abierta y sentía cada vez más íntimamente la cosota de Chuy. De repente escuchamos un claxon que pitaba bien fuerte y él me bajó del pubis y yo me jalé el vestido para abajo. Se guardo la verga como pudo y me tomó de la mano y nos fuimos de ahí. Ni volteábamos para atrás. Ahora que lo pienso chica broncota en la que se hubiera metido si lo encuentran con una niña de 10 años montada sin calzones en su verga, no? Ya me imagino a mami cuando le llamaran para darle la queja de que a mi padrastro lo usaba de columpio, y sin calzones!!!, híjolesss!! Me hubiera ido bien mal. Pero en esas fechas eso me importaba poco menos que nada y lo que quería era estar cerca de él, pero bien cerca, untada a él si era posible. Esa noche cuado le hiza la parada a un taxi hasta me enojé, no quería que nos fueramos a la casa todavía y le dije: NOOO, NOOO CHUY, A LA CASA NO QUIERO IRME, NI TE LA HE CHUPADOOO.... y él me respondió: PUES ES QUE ESTA MUY DIFÍCIL ASI EN LA CALLE HIJITA, NOS VAN A VER. Total que se paró el carro y nos subimos, yo iba bien triste. Pero que le dice al chofer cuando le preguntó que adónde le daba que le diera a una colonia que no era la de nosotros y hasta me emocioné. Me dijo que iríamos a la casa de él y de sus papás, pera visitarlos. Llegamos y entramos a esa casa. Sólo estaba una viejita muy grande de edad viendo le televisión con el volumen muy alto, como que estaba medio sorda. Chuy la saludó y era su abuelita. Le preguntó por sus papás y le dijo que no estaban, él le respondió que iba por algo de ropa pero la viejecita a mí no me vio porque Chuy me dejó fuera de la sala donde estaba sentada su abuelita y no le dijo que iba acompañado. Me agarró de la mano y me llevó al segundo piso de la casa, a su cuarto. Cuando íbamos llegando vi un baño y le dije que yo quería hacer chis y me soltó y se fue al cuarto donde me dijo que me esperaba. Yo hice mi necsidad y me salí a alcanzarlo, cuando entré al cuarto me dijo CIERRALE CON LLAVE y así lo hice. Pero cuando lo vi casi me orino otra vez. Estaba en su cama encuerado de la cintura para abajo agarrándose el chile y ensañándomelo bien grande. HORA SI, HIJITA. VEN A CHUPARMELA BIEN, ERA LO QUE QUERÍAS NO??, me dijo con voz temblorosa. Yo me acerqué a su lado y estiré mi brazo para alcanzar el miembro tan lindo que tenía y se la empecé a acariciar despacito, luego usé mi otra mano y se la jalaba mucho para que le se pusiera como me gustaba. Me dijo que me quitara el vestido y lo hice quedando encuerada total, pues ni traía chines. Me subió a la cama u me puso entre sus piernas de panza al colchó y me dijo que le lamiera la verga desde los huevos hasta la punta y empecé a satisfacerlo con mi boca hambrienta. Estaba en el cielo, tenía su chile y sus testículos a mi disposición completamente y aproveché el momento dándole la mamada más larga que recuerdo, pues estuve comiéndome su verga y sus huevos por mas de media hora. Me cansé del cuello de estar en esa posición y se la deje en paz, pero cuando la vi me impresionó mucho pues la tenía completamente hinchada y le salía mucha agüita color cristal cuando él se la exprimía desde debajo de los huevos. Le dije que si era pis y me dijo que no, que era juguito rico, que lo probara con mi boca. Me apoyé en sus piernas y le chupé de ahí de agujerito el jugo que le salí y me supo saladito pero rico, me gustó mucho. Le salía mucho entre más le chupaba más me daba. Me dijo que le besar las piernas y empecé a hacerlo poco a poco, desde las rodillas hasta las ingles y los huevotes le pasaba la lengua y le lamía la piel bien sabroso mientras Chuy se masturbaba despacio. Luego me dijo que me subiera encimas de el y que lo besara. Me puso en su pecho y nos empezamos a besar bastante como me había enseñado, con las lenguas. Al raro me pidió que me montara en su cara para comerse mi vagina y lo hice como me lo dijo, tomando su cara, de caballito y dándole mi puchis en la boca. Me atragantaba de lengua la vagina, así se la sentía mucho más adentro que cuando en el carro taquero, pero mucho más. Sentía claramente como se movía dentro como un gusano y me ponía muy caliente. Yo abría mis piernas en la almohada, alejando mis rodillas de su cabeza y lo jalaba del copete para hacer más fuerte el contacto con su boca y él me miraba desde abajo entre mis piernas con los ojos saltones del esfuerzo pues yo me dejaba caer muy fuerte encimas de él y no lo dejaba respirar. Sólo cuando me movía de atrás para adelante embadurnándole bien mi pucha en la cara podía tomar aire, en esas sentía que me lamía el anito también y se sentía delicioso. Esa vez sentí que era bien obsceno lo que le hacía yo, sentía maldad de tenerlo así debajo de mí, me sentía malvada, pero me gustaba mucho hacerlo comerse mi vagina, tiemblo de recordarlo ahora. Me levantó un poquito y me detuvo con sus manos para lamer más mi culito y sentía su lengua fresca en él, sentía como me lo humedecía con saliva y me lo lambía mucho, pero mucho. Luego me acostó y me siguió comiendo allí entres mis piernas, así estaba mas cómoda sintiendo y viendo como me lambía la puchis muy sabrosito y como me metía la lengua en el culo muy fuerte. Se enderezó y se sacudió el chilote muy cerca de mi puchis y me lo empezó a cabecear con ella. Estaba bien gruesa su cabezota y yo notaba que mi vagina estaba como abierta y muy brillosa de saliva de Chuy. Le dije como mamá: COGEME PAPASITO, COGEME MUCHO, DAMELA TODA, y le acerqué la vagina a la cabeza del miembro casi metiéndomela yo solita. Me dijo que me dolería mucho pero le respondí que no le hacía, que quería cogérmela toda, como había escuchado a mami que le decía a uno de sus novios, pero ni sabía la que me esperaba. Me puso saliva de su boca en la rajita y se puso en la punta del chile y me la empezó a meter despacito, sentí que mi puchis se estiraba bastante y apretaba mis dientes y mis manos en la sabana. Me dolía mucho, pero no le decía para que no se desanimara. Me metió la cabezota y yo hasta quería rajármele porque ya no aguantaba el dolor tan fuerte, pero él así me la dejó un ratito, besándome en la cara. Yo ni lo besaba, estaba pujando por lo grande que me estaban metiendo, pensaba que iba ser mas facil, pero qué equivocada estaba. Sin decirme nada, me tapó la boca y se dejó caer de sopetón sobre de mí retacándome el a****l hasta donde me topó, adentro de mi panza. Yo pegué un chillido y empecé a llorar, pujaba pero él no se quitaba ni me destapaba la boca para que no gritara. Pataleaba con fuerzas queriendo que se bajara de mí, sentía desfallecer de lo pesado que estaba y de lo mucho que me dolía el estómago con todo ese cañón dentro de mí. Lo miraba suplicante, dándole a entender que no me hiciera más daño, pero él me decía que no me moviera porque me dolería más y que no me la iba a sacar porque me podría hacer mal. Me tuvo así como 10 minutos, se apoyó en un brazo y luego se puso de ladito, ya sin aplastarme, poco a poco el dolor iba pasando, bueno el dolor fuerte, porque todavía me dolía. Me quitó la mano de la boca y me preguntó si ya? Si ya no me dolía? Le dije que ya no tanto y así estuvimos con él enterrado dentro de mí otro 15 minutos. Él me decía muchas cosas, como que ya era mujercita, que ya iba a poder tener relaciones sin que me doliera y que me quería mucho. Además me dijo que no le fuera a decir a nadie, ni a mis amigas que ya no era señorita porque iban a hablar muy mal de mí. Yo pos le ponía atención y cuando menos lo pensé ya casi no me dolía, pero me sentía como envarada, como muy llena del estomago. Sentía bien abierta la vagina, pero soportable. Le dije YA NO ME DULE, y me respondió: YA VES, QUE TE DIJE... Luego sentí que él la hinchaba dentro y me gustaba. Poco a poco la iba sacando y metiendo de nuevo muy despacio preguntando siempre TE DUELE? Y yo le decía que despacito no, tenía miedo del dolor tan fuerte que me dio cuando me la metió toda. Estuvo mete y saca otros minutos y ya él se salía y se quedaba así, sólo con la cabezota dentro y yo sola me adelantaba y me la iba metiendo de vuelta. Cuando vio eso, me dijo: COGEME TÚ, TÚ COJÉEME Y YO NO ME MUEVO PARA QUE NO TE DUELA. Como estaba apoyado con un codo de la cama no me aplastaba y yo avanzaba y retrocedía en su vergota para metérmela y sacármela a mi antojo. Luego ya se apoyo con ambos codos de la almohada y me empezó a coger él, yo sentía que la puchis se me deshacía de lo caliente que la sentía y me colgaba de su cuello bien fuerte. Me dolía el estómago y sentía calambres en el abdomen, pero me gustaba estar así con Chuy, era mi ideal desde que empezamos a tener sexo que él me diera como le daba a mamá. Al rato me la sacó y me limpió con una toalla que estaba en una mesilla, en seguida de la cama. Quedó manchada de mi sangre, Chuy me volteó de panza en la cama y me abrió las piernas, me pasó la verga por la rajita de la vegina y me la dejó ir de nuevo. Yo estaba que no lo podía creer, pues me tenía como lo había soñado la noche aquella en que masturbaba sola pensando en que me la metieran así. Sentía su respiración bufando en mis cabellos y luego se acostó a todo lo largo de mí y me besaba la mejilla y el cuello sin dejar de bombearme con la verga. Me hizo cerrar las piernas y así se sentía todo lo gordo de su pitote en mi vaginilla tan estrecha. Sentía que me la metía hasta adentro, bien sabrosísimo y yo más me empujaba debajo de él. De repente tocaron a la puerta!! Y él se detuvo y no contestó, pero de vuelta tocaron y giraron la cerradura queriendo abrirla. Chuy gritó que quién era y le dijeron SOY YO, TU MAMÁ. A QUE HORAS LLEGASTE? Él le dijo que hacía rato, que estaba durmiendo un rato, que lo dejara en paz. Su mamá quien sabe que le dijo, ni le puse atención y se fue, yo mientras que él respondía no me dejé de mover debajos de su cuerpo, me valía si entraban tumbando la puerta, estaba emocionada con Chuy metido en mi puchis sintiendo su enormidad tan adentro de mí. Hasta se medio levantó como queriéndose salir de mí, y yo ahí voy, de nalgas y quedando casi de rodillas no lo dejaba que se desprendiera de mí, como una perra en celo con el macho enganchado por su verga. Al ver Chuy que su mamá se iba y notar cómo quedé yo, casi hincada delante de él, me agarró de la cintura y me puso bien en cuatro patas para darme así unos buenos arrempujones con la verga. Sentía exquisito todo lo largote de su verga, así me llegaba muy rica en medio de allí y no me dolía nada. Chuy me agarraba de los hombros y me presionaba mucho hacia su cosa, me la estaba metiendo casi toda pero no llenaba, quería que me saliera por la boca. Le dije que me estaba doliendo de vuelta y me dio mas despacio. Luego me volvió a acostar de panza en la cama y se recostó sobre de mí para seguir cogiendo mas despacito. Me la sacaba toda y me la iba hundiendo completita de vuelta. Se puso tieso encimas de mí y empezó a bufar diciéndome que estaba muy rica y que me los iba a echar todos adentro. Ya me imaginé lo que seguía y más me empujaba de nalgas. Empecé a sentir su cosa más gruesa y él pegó un mugido bien fuerte y se vino en mi puchis bastante, porque en cada mugido echaba un chorro de leche y dio como diez. Nos quedamos así un buen rato, hasta nos quedamos dormidos así como estabamos. Chuy se medio bajó de mí, pero seguía en mis encimas. Me abrazó por detrás y con su chilote dentro de mí nos dormimos no sé cuanto tiempo. Cuando él me despertó, ya estaba vestido y tenía la toalla manchada de sangre con la que me había limpiado en la mano. Me dijo que abriera mis piernas y me limpió la puchis, la toalla estaba mojada como si él la hubiera humedecido y así me limpió muy bien allí enemdio. Salimos del cuarto y me tomó de la mano caminando de pintillas. Bajamos las escaleras y se iba escuchando cada vez más la televisión, pero todo estaba a oscuras. Al llegar al final de las escaleras pudimos ver a sus papás viendo la tele, pero ellos no nos vieron. Cuy me dijo en secreto que me fuera gateando a la puerta y que lo esperara afuera entre los árboles de la calle. Me puse a gatas y me fui hasta la puerta, mientras Chuy iba hablándole fuerte a sus papás, diciéndoles que se había dormido mucho rato y que ya se iba. Despacio abrí la puerta y salí de la casa sin ser vista y me fui a unos árboles que estaban a dos casas de la de Chuy. A los 15 minutos salió él y nos fuimos a buscar un taxi. Traía una mochila y cuando nos subimos y pasamos por una escuela Chuy abrió la mochila y sacó una bolsa de plástico de las que dan en las súper tiendas y la tiró por la ventana. Le pregunté por qué la tiras?, y me dijo que eran la toalla y la sábana de su cama que estaban manchadas de mi sangre. Llegamos a mi casa como a las 11 de la noche, pero mamá no nos dijo nada, yo iba muerta de hambre, pero mejor me fui a bañar porque sentía que se me salía algo de la puchis y yo pensaba que era más sangre. Y pues si era sangre, pero además de eso era mucha leche de Chuy de la que me echó cuando se vino en mí. Me lavé bien y sentía deliciosa el agua caliente, me dolía todavía. Ya mejor ni cené, me acosté y tuve cólicos toda la noche, pero si hubiera que repetir lo que hicimos, no dudaría en hacerlo de nuevo con Chuy. El domingo mamá y Chuy se fueron desde temprano de paseo y yo no quise ir porque me sentía muy adolorida por todo lo que me hizo él un día antes. El domingo mamá y Chuy se fueron desde temprano de paseo y yo no quise ir porque me sentía muy dolorida y cansada. Me dolía mucho el estómago y hasta estaba bien pálida y ojerosa. Me quedé acostada todo el día y casi ni comí nada, traía muchos ascos. Mi boca estaba bien impregnada del sabor del miembro de Chuy y por más que me lavaba los dientes y me enjuagaba con Astringosol no se me quitaba el saborcillo del pene de mi padrastro de la boca. Me comí unos chicharrones Barcel con mucho limón y salsa picosa y a la coca le puse bastante limón para ver si se me quitaba el sabor, pero fue peor porque me dolió mucho mas el estomago. De la vaginilla me salieron chorros y chorros de la leche de él, pero bastantes. Cada que iba a orinar quedaban en el agua del escusado como si fuera leche cuajada y olían bastante como a cloro, bien feo. Luego gomité los chicharrones y bastante baba, me sentía fatal y lo peor eran los cólicos que traje todo el día, hasta me doblaba porque me dolía bastante el abdomen. Me acordé que mami tenía sibalginas en el botiquín y que ella las tomaba cuando le daban los dolores de la regla y me tomé como cuatro en menos de tres horas, con eso me sentí mejor y me quedé bien dormida toda la tarde. Ya de noche sentí que me despertaba mamá y me decía que si estaba enferma. Le dije que me sentía muy cansada y me checó la temperatura y andaba muy caliente. Chuy estaba detrás de ella donde no lo veía mas que yo y se estaba agarrando la verga sobre el pantalón y sonriendo me miraba, como diciéndome que ÉSTA ES LA QUE TE TIENE TAN ENFERMA CABRONCITAAA. Hasta ponía cara de felicidad el maldito. Mamá no se iba y yo me estaba orinando!! Pero no me podía levantar delante de ella porque iba a renguear bastante al caminar, traía bien dolorida la vagina, aparte!! Todo el día había sufrido mucho para moverme por la casa, me ardía y me dolía mucho la puchis, pero horrible. El lunes que fui a la escuela amanecí igual que el domingo, bien rozada. Me ardía bastante la vagina y la sentía bien abierta, casi ni caminar podía y andaba como si trajera algo enterrado en el medio de las piernas. Luego cuando me bañé noté que el rededor de mi puchita traía moretón, como cuando te das un golpe en la cara y además en las caderas y en la cintura también traía pitados los dedos de Chuy, me dejó bien molida la sangre de esas partes, cómo andaría por dentro con tanto golpe que me dio ahí con su enorme verga???, pero me tuve que ir al colegio si no mami iba a sospechar algo y me iba a querer revisar toda y para qué quieren!! Ni quería caminar en la escuela porque se me notaba que andaba muy adolorida. Mis amigas me preguntaban si me dolía algo porque en la cara tenía la mueca del dolor tan fuerte que sentía en la pubis por dentro y en la rajita bien irritada, hasta sentía le vergota de Chuy todavía allí bien metida. Tuve que pedirle a la profesora muchos permisos para ir al baño y con papeles mojados me los ponía ahí y me limpiaba la pucha y sentía bien rico cuando lo fresquito me la enfriaba. Hasta todavía cuando retiraba los papelillos olía bastante a la leche de Chuy, todavía después de dos días me estaba saliendo su esa de la vagina, me echó demasiada. Chuy a cada rato que tenía chance quería cogerme de vuelta, siempre andaba con la verga bien parada de fuera atrás de mí, pero yo le tenía mucho miedo y hasta se la miraba más grandota que antes. Le daba muchos besos en la boca y se la mamaba, pero cuando me quería quitar los chones para metermela me le escapaba y ahí lo dejaba jadeando de caliente. Ya ni me ponía faldas en la casa para que no me pudiera tener fácilmente encuerada de abajo y volverme a dar por delante con su cosota. Y ademas cuando veía que se iba a venir me le soltaba y me le alejaba para que echara la leche en el piso, porque él quería que me la tragara pero de acordarme cómo me hizo daño la ultima vez mejor me le alejaba cuando se ponía tenso y resollaba, ya hasta sabía cuando se iba a venírsele la leche. Me preguntaba que porqué ya no quería que me cogiera y le respondía que si no se acordaba cómo me había dejado la ultima vez de jodida??, y se reía mucho. Me insistía en que ya no me iba a doler y no le creía. A veces casi me convencía porque con los besos me ponía muy caliente, pero cuando le miraba el garrote tan gordo que se le ponía a él también con los besos, me echaba para atrás y no quería, él como que se estaba empezando a enojar, pero ni modo. Una vez dormida en la noche, sentí que me bajaban los calzones y era Chuy. De mad**gada se fue a meter a mi cama y ya estaba encimas de mí con la verga bien dura y grande para metermela toda. Empezamos a luchar cada uno jalando mis calzones, él para abajo y yo para arriba. Empecé a llorar de miedo pero no me dejaba de arrempujar la vergota en medio, como que él andaba como viejo marihuano, bien loco y bien caliente. Hasta que le dije que si no me dejaba le iba a decir a mami lo que me hacía se me bajó, ya sentía la cabezota de su cosa entremetida en mi vagina, casi casi me la mete toda. Se fue y yo me quedé temblando de miedo, pero pensando si me la había metido o no, porque entre sueños sí se la sentí adentro y cuando me desperté ya tenía los chones en las rodillas y quién sabe desde qué horas estaría encimas de mí, yo era y soy de sueño muy pesado. Aparte me sentía muy mojada y resbalosa de ahí, así que me levanté y cerré con la llave la puerta y me revisé el agujerillo con los dedos y me cabían tres y me salía mucha como brillantina o crema de la puchis. A chihuas, pensé, ni me dolía nada. Entonces me acosté de nuevo, pero seguí con ese pensamiento de si sería cierto que ya no me iba a doler cuando Chuy me cogiera y me levanté de vuelta y agarré un bote de crema de los picuditos, de los que tienen envase como con un cuello. Pues ahí estoy metiéndome el bote por la pucha, me cabía todo hasta que topaba y ni me dolía para nada!! Pero nada que ver lo delgadito de ese bote con la vergota gruesa de Chuy, asi que me levanté y ahí voy de vuelta a mi peinador a buscar otra cosa mas gorda para metermela y saber si era cierto. Encontré uno de mis cepillos del pelo con un mango más gordito que la crema y me lo ensarté y sentí delicioso, pero no me dolió. Pues les cuento que casi iba a amanecer y yo ahí voy para la cocina, a buscar una zanahoria gorda para hacer la prueba, pero las que había en el refri estaban muy flaquitas, pero vi en la canasta de las verduras unos pepinos y me llevé dos, uno mediano y otro de los grandes, casi como la tenía Chuy. Me acosté y empecé con el mediano, mmmmm.... sentía riquísimo cuando entraba y salía, y nada de dolor. Luego el granadote, pero grandote de a de veras!!, como el a****lote de mi padrastro, hasta los granos del pepinote parecían las venas de la vergota de Chuy. Me lo metí hasta la cuarta parte, para esto con lo de la crema, el cepillo y el primer pepino ya mi vaginilla estaba súper resbalosa, así que poco a poco me lo iba atascando todo hasta que topó. Sentía como se me estiraba la puchis, pero me dolía muy leve, un dolorcillo rico. Me emocioné y pensé que entonces Chuy no me estaba diciendo mentiras y que ya no me dolería tanto cuando me cogiera de vuelta, hasta me quería levantar para ir con él a su cama y decirle que me la metiera si quería, pero ya estaba por levantarse mi mami y ya no se iba a poder, pero ganas no me faltaban porque con tantas cosas que me metí por la pucha esa noche, aparte de la de él que de seguro sí me la había logrado meter, pues andaba súpercalientísima. Al otro día me fui feliz a la escuela porque por la tarde cuando llegara Chuy le iba a decir lo que hice y que no me dolió, para que me la metiera toda y bastante, andaba bien emocionada. Cuando regresé a la casa me puse a hacer mi tarea rápidamente para desocuparme y como a las 4 de la tarde me metí a bañar. Me puse un vestido blanco de botones por delante y nada más, sin chones y una chanclitas de plástico. Me hice una coleta y hasta me pinté un poquito con las pinturas de má, casi nada para que ella no lo notara. A las 5 llegaron del trabajo y mami apenas y me miró, pero Chuy si se fijó en lo arregladita que estaba yo. Se me quedó mirando extrañado, pues hacía semanas que no me veía con faldas o vestidos. Apenas má se nos alejó y yo me levanté el vestido y le enseñé que no llevaba chones, se mordió la boca y se me acercó y me dijo agarrándose mucho la verga en el pantalón: CHIQUITA, TE VOY A COMER TODA LA PEPAAAA. Casi me da un desmayo de lo caliente que estaba. Y le respondí: Y YO TAMBIÉNTE LA VOY A CHUPARRR, PERO QUIERO QUE ME COJAS, ahí mismo con mamá acomodando unas cosas que trajo en la cocina me cargó a enredarle mis piernas en la cintura y nos dimos un besote de lenguas bien salivoso, de los ricos. Yo le tallaba mi rajita en la panza bien fuerte y él me sobaba las nalgas debajo del vestido sin importarnos que má estuviera separada sólo por una pared, incluso hasta la puerta de la calle estaba abierta desde que llegaron. Cuando escuchamos los pasos de mami venir a nosotros nos dejamos de besar pero me siguió cargando en sus brazos y hacíamos como si platicáramos y nos riéramos de algo. Mamá nos reclamó lo de la puerta abierta, la cerró y nos dijo que nos pusiéramos a hacer algo y se subió al segundo piso y nosotros nos reímos y nos dejamos caer en el sillón de la sala conmigo montada en Chuy besándonos como desesperados de nuevo y escuchando que má iba subiendo las escaleras. Él me levantó de su bragueta y me hizo ponerme de pie frente a él con mis pies a los lados de sus piernas y me levantó el vestido y metió su cara entre mis piernas para lengüetearme la papayita bien delicioso un ratito. Yo le empujaba la vagina en la boca para que me metiera bien la lengua y hasta alcé una pierna para abrirme más y que él llegara bien a mi vagina abierta. Hasta puse el pie en el respaldo y quedé completa sobre su cabeza con su cara debajo de mí, así que me recorría toda la parte de debajo de mí. Llegó un momento en que estaba completamente montada de lado sobre Chuy, con una rodilla en el respaldo del sillón y mi pie sobre una de sus piernas sintiendo que su lengua se me iba bien adentro de mí. De tan fuerte que me movía encima de Chuy él me sostenía para no caerme y aparte porque de seguro le dolería el cuello por lo fuerte que lo usaba de frotador en mis debajos. Empecé a pujar porque sentí que se me venía algo de adentro y temblaba mucho como si tuviera frío y Chuy más me chupaba como comiéndose algo que me salía y que yo ni sabía hasta ahora lo que me pasaba. Se escucharon los pasos de má por la escalera y me bajó rapido y me puso sentada a un metro de él y seguimos como si estuviéramos platicando. Mamá bajó con una gran canasta ropa sucia para lavarla y se fue al patio a donde estaba la lavadora y los tendederos y Chuy se metió al baño de abajo. Le grité a mami que iba para arriba a hacer mi tarea a mi cuarto, ya la había hecho, así que lo que quería era que Chuy me oyera y se fuera tras de mí. Agarré una libreta equis y me recosté boca abajo en mi cama para hacer como que la leía hojeándola. No pasaron ni 5 minutos cuando Chuy entró y se echó a mis pies en la cama y me los empezó a acariciar y a besar, desde las plantas y los dedos. Yo seguí asi de panza sin dejar de hojear mi libreta sintiéndolo como iba subiéndose por mis pantorrillas y luego por mis piernas acariciándomelas, besándomelas y lamiéndomelas muy rico por detrás. Luego se metió de cara entre mis pompis y me lamía la pepa, como él le dijo, y el culito, delicioso, pero yo seguía hojeando mi libreta como si nada y dejándome hacer lo que quisiera Chuy. Sólo empiné bien mi traserito para que me llegara la lengua de él bien lejos y sentía como hacía ruidos como de un puerco en medio de mis nalguitas, absorbiendo bien fuerte mis enmedios. Se medio salió de mis nalgas y me dijo que estaba muy rica y que me olía muy bien y yo sólo me sonreí y le volvía parar el trasero para que se volviera a enterrar en él. Ni perdió el tiempo y se clavó de nuevo allí a chupar y lamberme toda desde la vegina hasta el culito y me mordisqueaba las nalgas bien sabroso. Luego me agarró de la cintura y me volteó boca arriba y yo tomé mi libreta y la puse frente a mis ojos sosteniéndola con mis manos, como si siguiera estudiando. Sin que me dijera nada me abrí bien de piernas y le echaba la pepita en la cara para que se la comiera. Chuy me empezó a meter la lengua ahí bien hondo dentro de mí y me la absorbía bien recio, yo sentía delicioso, muy diferente a las primeras veces en que me m*****aba esa caricia íntima. Ahora para nada!!, sólo sentía perfectamente la lengua de Chuy entre mi vagina, bien clarito que sentía como se movía allí en medio muy rápido. Dejé mi libreta a un lado y me abrí bien de patas para que me chupara toda. Luego se subió y me rodeó con su brazo por la nuca y me dio un besote de lengua de los más ricos que le había sentido hasta entonces. Me desabrochó el vestido y me chupó las tetitas, nunca lo había hecho, solo me las acariciaba, pero nunca se las había comido y me encantó. Se bajó de vuelta a mis entrepiernas y se puso a chuparme la pepina de nuevo, me quedé inmóvil sintiendo completamente el beso que me daba mi padrastro en la puchis, concentrándome bien en sólo eso. Me metió las manos debajo de las nalgas y me medio levantaba para chuparme a conciencia la panuchis, mmmmmm.... sentía que me salía de mí misma. El ruido de la lavadora allá abajo me arrullaba, casi me quedaba dormida sintiendo la boca de Chuy en la vagina y el ronroneo de la lavadora donde lavaba mami. Ni me di cuenta cuando Chuy se me subió en el pecho, ya sin sus calzones y me ponía la verga en la cara. Sólo cuando sentí su cabezota en los labios y reconocí el olor y el sabor de su miembro abrí los ojos. Híjolesss!!! La traía como nunca de cabezona y de gruesa. Se la tomaba con su mano y me la embarraba por la boca y por la nariz dejándome embadurnada de lo que le salía por la punta. Luego se la levantaba y me dejaba caer los huevotes en la cara pasándomelos bastante de ida y vuelta. Me dijo que sacara la lengua y lo hice, sintiendo los pelos de sus huevos en la boca. Adrede ponía mis manos en la cama, con las palmas hacia arriba como si me estuviera forzando, me gustaba sentirme abusada por ese hombre tan vergudo y tan guapo. Me sentía muy chiquita debajos de él y pues lo estaba, por eso me gustaba más. Me levantó con una mano en la nuca y con la otra se agarró la vergota y me la apuntó a la boca para que me la comiera. Casi no lo podía creer cuando sentí que sí me cabía toda la cabezota y hasta parte del miembro!!! Como si también la boca me hubiera crecido desde la ultima vez que me había hecho mamársela. Me tomó del chongo y lentamente me la metía y me la sacaba de la boquita, aumentando cada vez más la velocidad de las metidas y las sacadas. Hasta el ritmo agarré para tomar y exhalar el aire, bien rico. Cada vez me entraba mas la verga de Chuy en la boca y ni sentía dolor o asco como al principio cuando empecé a chuparsela antes. Ya hasta Chuy estaba bien derecho hincado en la cama y yo casi sentada con él agarrándome con ambas manos del chongo cogiéndome por la boca a gran velocidad. Pero faltaba algo en el ambiente, LA LAVADORA ESTABA APAGADA!!! Forcé a Chuy para que me la sacara de la boca y le dije tosiendo, porque se me amontonó toda la saliva en la garganta, que mami ya había apagado la lavadora y que a la mejor iba a venir para arriba y él se levantó bien rápido y se salió de mi cuarto. Yo me abroché el vestido y fui a la ventana que da de mi cuarto al patio y ahí estaba má tendiendo ropa en los alambres que había en el patio. Le pregunté desde allí arriba que si ya estaba por terminar y me contestó que ya casi, que sólo le faltaba tender la ropa. Cuando me iba a ir a buscar a Chuy para seguirle, mamá me empezó a preguntar cosas de la escuela y de mis amigas y me tuve que quedar platicando con ella. A los 3 minutos sentía que alguien me levantaba el vestido y me tocaba la cola y la vagina. Era Chuy que sentado en el banco de mi peinador estaba masturbándose y tocándome al mismo tiempo. Yo seguí platicando con mami y voltié a ver a Chuy diciéndole bajito que me cogiera, pero despacio para que no nos oyera mami, pero mas que nada para que no me doliera. Entonces él arrimó el banco y me sentó en su verga y me la empezó a meter mucho. Me agarraba de la cintura y me movía bastante arriba de él, pero como má ni me volteaba a mirar para arriba cuando me decía algo, pues no se daba cuanta como brincaba yo por los levantones que me daba su novio cuando me arrempujaba la vergota en la puchis. Yo nomas me mordía la boca de lo rico que sentía el a****lote del Chuy bien metido en mi vagina y con lo fuerte que me la metía y me la sacaba, pero delicioso que estaba sintiendo. Mami y yo platicábamos como si nada, bueno ella platicaba más, porque yo sólo entrecerraba los ojos por las cogidotas que me daba Chuy, aunque de repente le respondía sí o no, pero de ahí no pasaba. Cuando me quedaba callada me volteaba a ver y me decía: HEE!!, como si estuviera esperando mi respuesta a algo que me preguntaba y yo respondía: CÓMO, MAMI? NO TE ESCUCHÉ, y ella me volvía a preguntar lo mismo a lo que yo no había prestado atención por estar concentrada en las cogidonas que me daba su novio. Cuando vi que mamá estaba por terminar, le dije que horita venía, que iba al baño y me alejé de la ventana. Sólo me eché más de nalgas para atrás para quedar completamente subida sobre Chuy y sobre su vergota. Le dije que se apurara que mami ya iba a terminar de lavar y me agarró de la cintura usándome prácticamente de masturbador portátil. Me dio una santa cogida que todavía me pregunto como no me hizo daño en la vaginita tan pequeña que tenía en comparación con su tosco miembro. Pues es que me levantaba bastante y me jalaba para abajo enterrándome la verga hasta que topaba y de vuelta para arriba y de nuevo para abajo. Lo sentí clarito cuando se tensó y empezó a bufar bien recio, hasta le tuve que decir que no hiciera tantos ruidos porque estábamos muy cercas de la ventana y mamá estaba ahí junto y lo iba a oír, luego se vino como loco dentro de mí, todavía me agarró de la panza y me movía en círculos con la verga bien metida en mí hasta que echó todo en mis adentros. Poco a poco sentí que disminuía la presión de su chile en mis interiores y me la sacaba bien chorreante de leche. Me bajó de sus encimas y me volteó y nos besamos fuerte, como agradeciéndome que por fin me había dejado coger de nuevo. No eran tan seguidos los contactos sexuales que tenía con él porque mamá me cuidaba mucho, pero aprovechábamos las oportunidades que se presentaban. El sexo con mi padrastro Chuy no se daba muy seguido pues teníamos que buscar la manera de estar a solas y vigilábamos a mami cuando se descuidaba o se salía de la casa. Pero a veces ella no se descuidaba o me llevaba con ella, no era mensa y me cuidaba mucho pues un novio anterior era medio largo y siempre me estaba mirando malsanamente, como que quería darme unas arrimadas. Yo no era ninguna belleza a mis 9 o 10 años, pero de cara si era muy guapilla y estaba alta para mi edad, aunque flaca, así que sí llamaba la atención de los viejos sátiros de la colonia y a algunos muchachos grandes, y a ese exnovio de má se le notaba que me traía muchas ganas, por eso ella era tan desconfiada a veces. Pero él no estaba tan chulo como Chuy, era gordito y medio pelón, además de la edad de mami, unos 30 y tantos, y Chuy no estaba tan grande, tenía 25 años apenas y mucho más buenote. A Mario le vi la verga una sola vez que entró a orinar al baño y dejó la puerta entre abierta adrede para enseñármela, la recuerdo algo corta pero gruesa porque la traía bien parada y se la jalaba sin voltear a mirarme pero sabiendo que yo estaba en la puerta viéndole como bruta el chile. Se le veía bien roja e irritada y él estaba con los pantalones hasta las rodillas agarrándose con la otra mano los huevos. Pues sí me llamó la atención, porque ya había visto tres vergas de unos idiotas de la escuela que una vez que estaba con mis amigas en el patio en hora del recreo que llegaron y se sacaron los chiles para asustarnos y nos fuimos corriendo, pero eso sí, mirándoles las cosas a cada uno y luego comentábamos cual de los tres la tenía más grande. El de en medio en estatura era el que tenía un pito más largo y grueso a pesar de que había uno de ellos mucho más alto, pero ese la tenía normalilla. Pero Mario estaba mas vergudo que el muchachito enseñón de la escuela, pues sí, tenia una verga de adulto, verdad? Así que ahí está la mensa de Carolina comiéndome con los ojos ese gordo asunto que no pensaba que existieran así de grandes. Si no es porque mami se peleó con él y lo corrió de la casa, de seguro que él hubiera acabado haciéndome que se la mamara, ni creo que hubiera batallado mucho para convencerme. Yo tenía poco más de 9 años en ese entonces pero sí era muy fisgas, me gustaban mucho los muchachos más grandes y tenía mucho interés en sus vergas, en sus bultos. Era muy boba y siempre me fijaba en las braguetas de ellos para calcular por medio del bulto cómo la tendrían. Bueno no era la única ya que con las que me juntaba en ese entonces también eran así, les mirábamos allí y luego andábamos comentándonos cuál era el mejor bultote que habíamos visto durante el día. A veces hasta íbamos a checar el bulto de algún muchacho o señor que una de nosotras aseguraba que se le veía demasiado, éramos bien babosas. Una vez una de mis amigas dijo que se había subido a un micro bus con su mamá para ir al centro y que iba bien lleno así que se quedaron hasta mero adelante de pié a un lado del chofer. Nos dijo que volteó a verle allí al chofer y que lo tenia bien imponente, como si trajera una toronja ahí adentro del pantalón. Que cada que metía cloch para los cambios se le movía bastante, pero rico. Pues ahí vamos a esperar ese micro a la parada. Pasaron como diez y nada, hasta que llegó y ella lo reconoció. Nos hicimos a un lado para que subiera toda la gente y nos montamos al camión, le pagamos al chofer y nos quedamos allí cercas de él, riéndonos de nervios. Poco a poco fui bajando la mirada y sí era cierto, se le notaba pero bastante el bultote, pero bien grande, mi amiguita se había quedado corta. Nos pelamos los ojos las tres idiotas y nos reímos mucho. Él nos dijo que le pasáramos para atrás, que allá había lugar, pero Mayra una de mis amigas le dijo que nos gustaba ver cómo se conducían esos camiones tan padres y según él se puso a explicarnos como se metían los cambios, que la primera que la segunda que la tercera, nosotros ni en cuenta!! pues íbamos a su lado comiéndole con los ojos la vergota que se le notaba perfectamente. Era un señor como mamá, a la mejor más grande, pero que tenía un bultote bien riquísimo. Hasta una de mis amigas se puso en cuclillas según ella para ver bien como metía el cloch, pero lo que iba era viéndole de cerca el a****lote que se le distinguía morrocotudo, bien lanzada la huey!!! La otra, Paty y yo nos íbamos secreteando y nos decíamos lo grande que la debía de tener y lo que nos gustaría vérsela de fuera. Ella me preguntaba si se la chuparía y yo, sin quitarle los ojos al tambache le decía que quién sabe, y me comentaba que ella sí se la mamaba toda, que de seguro la tenía enorme por como se le veía bien requete rica. Apenas teníamos 9 años y ya éramos bien fisgonas y calientes. Cuando la que estaba agachada se cansaba la otra la sustituía y se ponía en cuclillas junto al chofer, como si fuéramos checando como metía el pedal, pero haciendo bizcos con semejante espectáculo, hay qué pena!!!. Él quien sabe si se daría cuanta porque nos dimos toda la vuelta completa hasta que llegamos a la parada de la colonia, donde nos habíamos subido mas de una hora antes. Todo el paseo nos lo echamos a su lado contemplándole el pitote gigante que tenía y ninguna se atrevió a tocárselo, pero ganas no nos faltaron, se le veía delicioso de grande. Nos retábamos en secreto a manoseárselo, hasta la que decía YO MERA la tapábamos con nuestros cuerpos para que los pasajeros no la fueran a ver, pero ninguna se atrevió. El señor iba muy despreocupado pensando que sólo íbamos interesadas en como manejaba el camioncito pero para nada!!, las tres íbamos bien interesadas en la toronja que se le notaba bien buenota. Cuando conocí a Chuy, cuando mamá me llevó a cenar con ellos una vez, pues claro que lo primero que le voltié a mirar después de la cara fue la bragueta que se le veía deliciosamente abultada, pero dilatada en serio!!! Y luego cuando se vino a vivir con nosotros no iba a desaprovechar el verle cuando se podía la verga guardada, no? Él debe haber notado mis curiosas miradas, yo nunca pensaba en si se fijaba o no se fijaba que yo le veía la verga en todo momento y eso de seguro lo animó a empezar conmigo aquella mañana que se fue en pura toalla a la cocina a tomarse un jugo mientras yo desayunaba, digo lógico, no?? Por esos días antes de conocer a Chuy había en mi barrio una niña más chica, de unos 7 años que ni me juntaba con ella por lo mismo, pero una vez su papá estaba lavando su coche en la banqueta y andaba en pantalones cortitos y muy apretados. Era más joven que mami, no sé bien de unos 28 años, güero y alto. Cuando pasé por la casa de ellos lo vi y se le veía bien rico el chile marcadito en la tela del chort claramente. Así que me paré a platicar con su hija que jugaba en un triciclo ahí mismo junto al carro. Me valió que mis amigas me estuvieran esperando a que llegara a casa de una de ellas y allí me quedé. A los 15 minutos ellas, las dos, llegaron a buscarme y me empezaron a reclamarme que no fui con ellas que me esperaban durante tanto tiempo. Con una señal de mis ojos les indiqué en silencio hacia el vecino que lavaba su carro y ellas se fijaron en él y en el chilote que se le notaba bien delicioso, se quedaron mudas y se sentaron calladitas con nosotros, la hija de él y yo, a darse un taco de ojo con el gran miembro que se le veía al papito ese. HIJOLES, QUE RICO SE LE VE, CARO... me decían ellas delante de la niña y bien emocionadas, CON RAZON NI IBAS CON NOSOTRAS, HUEY.... PAPASITO, PARA JALÁRSELA TODA... ESTÁ BIEN BUENO, VERDAD? MIRA!! SE LE NOTA BASTANTE.... La niña ni en cuenta, seguía hablándonos de quién sabe que tantas cosas, pero nosotras sólo teníamos ojos para su papá, estaba bien bueno. Tenía una piernonas muy musculosas y unas pompis bien paraditas, pero lo que más nos emocionaba era el bultote que se le pintaba en el chorcito que con lo mojado del agua de la manguera casi se le transparentaba y se le notaba más el chilote gordo y granadote. La más pelada siempre fue Mayra, era dos años más grande que Paty y yo, tenía ya 11 años, casi 12. Era más alta que nosotras y ya tenía cuerpecillo, no como Paty y yo que éramos una niñas solamente, estábamos juntas en la escuela porque había repetido dos años, era muy burra para las clases, pos sí si siempre andaba caliente, nunca ponía atención y salía reprobada porque nomás andaba pensando en el chile de los hombres. Bueno, nosotras también pero no tanto como ella. Mayra platicaba, no sé si sería verdad por como era ella, pero platicaba que un primo mayor que ella de 20 años, la hacía que se la chupara desde los 10 años, que sabía muy bien mamársela a los hombres, hasta nos explicaba como se hacía cuando comíamos plátanos. Pelaba el plátano y lo lamía y lo chupaba muy quedo diciéndonos que así la había enseñado su primo, incluso nos hacía practicar con nuestro plátano. Nombre!! Estábamos bien salidassss!!! Bien idiotas. Decía que la verga de su primo medía como 20 centímetros y estaba bien gruesa, cabezona y llena de venas y que cuando se la chuapaba mucho le daba una natita muy rica que se tragaba toda. También nos dijo que su primo se la metía por la cola desde hacía tiempo y que a ella le gustaba mucho, quién sabe si sería cierto, pero nos dejaba bien traumadas y calientes. Una vez en vacaciones escolares llegó una feria a la colonia, con carrusel, rueda de la fortuna y otros juegos nuevos, bien padre. Así que nos pasábamos toda la tarde en los juegos, pero nos hacía falta dinero para completar tantas horas en las diversiones y nos teníamos que ir temprano con ganas de seguir ahí. Uno de los viejos que manejaban las tazas voladoras, que era el juego que más nos gustaba, se le quedaba viendo mucho a Mayra y ella le coqueteaba para que nos dejara subirnos sin pagar. Ya estaba bien viejo, hasta canas tenía, pero con tal de que no nos cobrara esta Mayra le coqueteaba bastante. Una tarde que llegamos él aparte de dejarnos subir gratis a las tazas le dio a ella dinero y aparte muchos boletos para que nos subiéramos a los juegos más caros, incluso a los carros chocones. Cuando le preguntamos que porqué le daba tantos boletos y dinero, ella nos dijo que la noche anterior que nos habíamos ido ella se regresó y se la mamó mucho al viejillo y que él le iba a dar permiso de subirse a los juegos sin pagar con nosotras porque era el dueño de la feria y que el dinero era para ella. Todos los días nos platicaba como se la chupaba al señor en una casa móvil toda vieja y durante un mes que estuvieron en la colonia no nos faltó diversión y dinero. Él le decía que nos llevara con ella para que también se la chupáramos y nos daba bastante lana, pero nunca quisimos porque nos daba miedo, pero ella era bien arrojada. Una vez sí fue Paty con ella y entre las dos se la mamaron al ruco ese. Decía Paty que la tenía bien grandota pero que le olía bien gacho y que él era muy brusco con ellas y se las metía muy fuerte en la boca hasta que se venía mucho, pero después de unos minutos se la paraba de vuelta y a mamar verga otra vez. Paty me platicaba que Mayra ni gestos le hacía a su vergota gedionda y que ponía al ruco bien cachondote, que sabía bastante de mamarle la verga a los hombres y que de seguro era cierto lo que nos decía de que tenía sexo con su primo desde hacía mucho tiempo. Que entre las dos se la chupaban al viejillo y que echaba la leche 3 o 4 veces en una noche y luego les daba muy buenos billetes a las dos. Pero ella sólo fue una vez porque no aguantaba el olor del miembro del viejillo, además de que le lastimaba la boca cuando él se ponía bien loco metiéndosela y sacándosela muy fuerte y que Mayra no se le notaba incómoda pues hasta ella misma lo agarraba de las nalgas para que se la metiera más adentro de la boca. Yo no me atrevía a tanto como ellas, le tenía mucho miedo a mami y no era tan atrevida como ellas. Mi primer hombre fue Chuy, con él si me atreví, pero es que estaba bien chulo y me gustó desde que lo conocí. Y además su vergota me atrajo desde que lo conocí esa noche que fuimos a cenar con él. Ahora me imagino como me vería de mensa cuando él pasaba por donde estaba yo y mis ojos volaban a su bragueta, hay hasta me da risa, que bárbara. Pero es que se le notaba mucho, era imposible no obligarte a verle allí siempre que se podía. A nadie de los hombres que tenía cerca, de los maestros o vecinos se les notaba tanto la verga en al pantalón como al novio de mami, era demasiado para mí que siempre estaba al pendiente de los bultos de los hombres. Y yo era una afortunada porque vivía conmigo en la misma casa, así que se los comentaba a Paty y a Mayra, pues me sentía orgullosa de que un chavo tan bueno estuviera en mi casa y me gustaba ver sus caras de envidia cuando les platicaba lo rico que se le miraba el pene gordote y grande que se le notaba tanto. Claro que ellas no querían salir de mi casa según ellas iban a hacer tareas, pero lo que querían era contemplar a Chuy que parecía que siempre traía la vergota medio parada cuando caminaba por la casa, pues se le bamboleaba de lado a lado dentro de su pantalón. Todas, las tres, nos quedábamos impactadas por como se le veía a veces más grande de lo normal. Creo ahora que fácilmente se dio cuenta de que las tres morrillas calenturientas siempre estaban al pendiente de su majestad que traía colgando entre sus piernas y se le medio paraba de pensar que ya tenía su club de fans. Seguramente eso le dio otro motivo de seguridad para acercarse a mí, la hija de su novia y enseñarme lo que tanto le demostraba que me interesaba mucho, su deliciosa vergota. Verdad?? Pues le tiró a la segura porque yo era materia dispuesta para aprender todo lo que me quisiera enseñar y dejarme de todo lo que me quisiera hacer, a pesar de lo mucho que le arriesgaba con mamá siempre cerca de mí al pendiente de que no fueran a abusar de mí los hombres chacales que había cercas de nosotras. Ni se imaginaba que el principal chacal vivía con ella y que su hijita estaba ya bien perdida por él, que si no... Cuando podíamos Chuy y yo aprovechábamos las oportunidades o nos le escapábamos a mami con cualquier excusa. No éramos muy descarados porque ella era muy lista y me conocía muy bien, pero también estaba muy enamorada de su novio y le encantaba que nos lleváramos tan bien, pues era raro que yo me portara bien con sus novios, hasta me caían gordos, unos más que otros pero no me llevaba bien con ellos porque amaba estar viviendo sola con má y ellos eran a veces muy metiches. Aunque Chuy era el segundo de ellos que se iba a vivir con nosotras, los otros casi no salían de la casa, no dormían con mamá pero todo el día se la pasaban con ella, bueno el tiempo que tenían libre después de su trabajo se lo pasaban ahí metidos con nosotras. Pero con Chuy era muy diferente, adornaba la casa, porque estaba bien chulo y bien bueno, ademas era bien simpático y tenía eso que me volvía loquita cada que se podía, esa vergona súper rica y sexi. Un sábado estábamos bien aburridos en la casa, el día estaba muy fresco era invierno y medio nublado. Con ese clima como que mas se me antojaba estar con él bien juntitos pero mamá ahí estaba y no se podía. Así que me dispuse a salir a buscar a Paty pues en la casa no había que hacer. Pero cuando salí a la calle iba llegando un hermano de Chuy en su carro con su esposa y su hijo de 5 años. Edgar, así se llamaba, me preguntó por su hermano y lo pasé a la casa para que hablara con él. Me quedé ahí para ver qué pasaba y escuché cuando Edgar le decía que iban para las cabañas que estaban en unos cerros de aquí cerca, que si querían ir con ellos. Mamá no quiso ir porque siempre fue muy friolenta y le temía mucho al frío y allá estaba muy fuerte. Pero le dijo que se fuera con ellos, que no había problema. Así que yo presta me anoté para irme de paseo con ellos, mami desde luego que puso cara de NI EN TUS SUEÑOS, pero yo le insistí y le aseguré que me iba a portar muy bien y que le iba a hacer caso a Chuy de todo lo que me dijera y que no me iba a separar de él ni un momentito. Chuy astutamente casi no intervino en mis súplicas, sólo de vez en cuando decía: PUES QUE TE PROMETA QUE SÍ ME HARÁ CASO EN TODO, YO NO QUIERO RESPONSABILIDADES CON ESTA NIÑA, YA VES CÓMO ES DE INQUIETA Y CURIOSA... Mami después de una serie de recomendaciones y amenazas me dio permiso de irme con ellos, incluso se estaba animando a acompañarnos pero de buenas que pudo más su terror al friazo que de seguro iba a hacer allá arriba y no se convenció ni siquiera por mí y mi cuidado. Hasta la cuñada de Chuy le decía que se fuera con nosotros, que allá en la cabaña había chimenea pero no quiso ir. Por fin nos fuimos en el coche de Edgar y agarramos carretera. Yo iba bien emocionada. La niña se sentó con sus papás adelante y Chuy y yo nos fuimos atrás. Ni habíamos salido de la ciudad cuando yo ya iba bien juntita con él echándome sobre su pecho mientras que él me rodeaba con su brazo. La señora era quien más conversaba porque Edgar iba concentrado en conducir, nosotros íbamos detrás de ella así que casi ni volteaba avernos, cogí una chamarra de Chuy que iba a mi lado y me la eché encima así que también tapé medio cuerpo de él. Ni falta hace contarles que sin perder el tiempo le empecé a frotar la verga a Chuy sobre su pants. En poco tiempo ya la llevaba completamente parada y deliciosa. Él seguía hablando con su cuñada y yo le iba dando unas buenas agarradas de verga bajo la chamarra. Nomás abría sus piernas para que le frotara también los huevos. Luego muy despacio fui colando mi flaquita mano por entre el elástico del pants y la pude meter para tocarlo libremente y masturbarle el chilote bien rico y despacio como le gustaba. Él niño dijo que quería hacer pipí y Edgar se detuvo en un restaurante en la carretera y preguntó si se nos ofrecía algo y sólo su esposa le pidió un café. Él se bajó con su hijo en los brazos y se metió al restaurante al baño y a comprarle el café a su esposa. Chuy bien atrevido se medio enderezó y se jaló un poco el pants para abajo y se sacó media verga para luego empujarme e inclinarme sobre ella para darle una chupadita. Con la chamarra me tapaba la cabeza para que se la mamara un poco sin que su cuñada se oliera lo que pasaba detrás de ella. Yo le lamía toda la cabezota y se la chupeteaba despacio para no hacer ruidos, pero él me presionaba la cabeza y me la metía bien adentro de la boca para que se la mamara bien. Canijo Chuy, andaba bien caliente y yo pues igual con chica vergota para mí solita, mmmmm... ricaaaa. Con la otra mano él se la jalaba despacio para que le saliera su agüita saladita que me gustaba tanto. Luego bien descarado se la sacó toda y me hizo chapársela por debajo, por la panza del miembro y así me la embarraba en la boca mientras la señora hablaba del clima y del frío y él sólo le respondía que estaba bien gacho el día. De repente me la quitó de la boca y se la guardó pues Edgar ya venía con el niño y con un vaso desechable para su esposa. Nos acomodamos bien sentados y seguimos nuestro camino, pero como Chuy se quedó con la verga de fuera se la fui tocando por el camino. Luego entramos a una gasolinera para echarle al carro y le dije a Chuy que quería ir al baño y me dijo que él también. Cuando se estacionó Edgar nos bajamos y me tomó de la mano y nos encaminamos a los baños que estaban detrás de las bombas, a la vuelta del edificio de la estación. Yo entré al de damas pero cuando iba a cerrar la puerta Chuy la empujó y me dijo que lo dejara entrar conmigo allí mismo. Nomás entró y cerró con el pasador y se bajó el pants a media pierna y me dijo que se la mamara rápido. A mí me valió que el piso no estuviera muy limpio que digamos y me puse de rodillas a chuparle bien la verga. Él me tomó de la cabeza con sus manos y me la metía y me la sacaba de la boca muy rápido, desesperado por venirse cuanto antes. Luego me la retiró y se masturbaba muy fuerte diciéndome que le sobara bien los huevotes, yo con las dos manos se los frotaba y se los apretaba mirando la cabezota como se le hinchaba cuando su mano la friccionaba de ida y vuelta y las venas bien marcadas por las jaladas que se daba. Me dijo que me levantara y me alejó como un metro de él para empezar a echar los chorros de cosita blanca y espesa. Aventó 2 o 3 chorros espesos y pegados a la cabeza y luego muchos chisguetes y me dijo que lo traía muy caliente con mis cariños en el carro y yo creo que sí porque echó demasiado, dejó todo el piso batido de leche. Luego se salió y se fue al baño de hombres y yo me metí a un escusado a orinar. Hasta temblaba de las ganas que tenía, Chuy ya había echado la calentura pero yo no. Llegamos a la cabaña como a las 4 de la tarde y luego luego empezaron a tomar vino y cervezas, incluida la cuñada. Yo me divertía con el sobrino de Chuy pero quería divertirme con él, como ya había echado leche en el camino pues yo ni en cuenta para él. Tomaban y platicaban muy a gusto riéndose a carcajadas, pero sabía que ya no tardaría Chuy en acordarse de mí pues era muy cogelón y a las dos horas de echar mucha leche ya quería más sexo, ya lo conocía yo, ya le tenía tomada la madida. Así que dibujaba y pintaba unos cuadernos que llevó su sobrino para divertirse sabiendo que al raro iba a buscar el modo de hacerme que le sacara más lechita de los huevos, si lo sabré yo!!. Si había algo que a mis 10 años me gustara tanto como observar las braguetas de los hombres, era dibujar y colorear. Pero sentía un dolor en el bajo vientre, necesitaba a Chuy. Si había algo en el mundo que me gustara tanto hacer de niña, tanto como observar las braguetas de los hombres en ese tiempo, era el dibujar y colorear figuras, así que entre mas dibujaba en la libreta del hijo de Edgar, mas me pedía figuras, casitas y a****les de todos los tipos y razas. Los hacía con gusto porque me gustaba mucho, pero también sentía un cosquilleo insoportable en mi cosita y esos dolorcillos que me venían en el bajo vientre. Hasta me bajaba de la alfombra y me tendía de barriga en el vil piso para sentir lo fresco en mi abdomen y en mi pubis, eso me aliviaba algo lo que sentía. Dentro de la cabaña había una chimenea de leña muy calientita, pero afuera estaba la temperatura bajo cero, hacía un friazo que seguramente mamá se hubiera querido devolver para su casa. Iba y miraba como Chuy, su hermano y su cuñada seguían consumiendo alcohol con singular alegría, no se vislumbraba para cuando mi padrastro se acordaría de mí. Pasaba junto de ellos y ni se enteraban, me metía la baño y me bajaba la ropa para sentarme en la tapa de escusado y tocarme la rajita calientita con mi dedo, la sentía abierta y sensible pensando en Chuy. Me encontré un cepillo de dientes de adulto con un manguito más grueso de lo normal y para dentro!!, me lo metí en la vagina un ratito... y me lo sacaba y me lo metía... deliciosamente... hasta donde empezaban las cerdas limpiadoras, quién sabe de quién sería, si de su señora o de Edgar, pero lo dejé bien lleno de babita mía, jijiji. Me salía del baño y pasaba junto a ellos para irme con el niño de vuelta a dibujarle más cosas. Luego de unos minutos regresaba al baño a darme otro ratito con ese cepillo, andaba bien caliente, mucho mucho mucho y me cogía con el cepillo cada que entraba al servicio. Al rato la cuñada de Chuy nos trajo unas tortas, leche y galletas a su hijo y a mí para que cenáramos y se fue a la mesa de vuelta a la charla. Las carcajadas continuaron durante horas, pero horas de verdad!!, quién sabe qué tanto decían, sólo se escuchaban murmullos y luego explosiones de risa de los tres. Yo me sentía tan frustrada y tan aburrida que medio me dormí a lado del niño cuando de repente escuché a Chuy llamarme. Me levanté y fui a la mesa donde estaban y me paré junto a él. Me tomó de la mano y me dijo: VERDAD, CARO, QUE TU MAMÁ LE TIENE MUCHO MIEDO A LOS FANTASMAS? Yo nomás lo confirmé con mi cabeza y seguí allí a su lado mientras ellos seguían comentando a cerca de eso. Me pegué más al cuerpo de Chuy y empecé a acariciarle la pierna con mi mano disimuladamente para que sus parientes no se dieran cuenta. Fue sólo cuestión de tiempo, a los tres minutos él me hizo canchita y me tomó de la cintura para poderme pasar entre su cuerpo y subirme a su regazo poniéndome de nalguitas contra su verga medio parada y con mis codos sobre la mesa, muy mona yo bien agregada a la plática. Me preguntó la señora de su primo si yo le temía a los espíritus y a los espantos como mami y le dije que sí igual o más que ella y que a veces oía ruidos raros y me daba pánico. Todos se rieron y yo me acurrucaba más entre los brazotes de Chuy, mimosa y caliche de mí. Ya los tres se notaban muy borrachos y simplones y se burlaban a las claras de mí, pero me valía un cacahuate, al fin que ya estaba sobre lo que tanta falta me estaba haciendo desde que llegamos. Uno de los brazotes de Chuy estaba perfectamente acomodado sobre la mesa y yo enredaba sus bellitos con mis dedos mientras su otro brazo me rodeaba por la cintura y me acariciaba la panza y el ombligo sobre mi blusa. Apoyaba yo bien mis pies sobre el suelo y me echaba para atrás haciendo la mayor presión posible con mis nalgas sobre el bulto de él que ya empezaba a despertarse de nuevo. Presionaba y aflojaba prensándome con disimulo encimas de él, bien rico mientras ellos seguían platicándose detalles de espantos de vivencias propias y de conocidos mutuos y familiares. Chuy me agarraba de la panza y me rotaba despacio sobre su bultote masajeándoselo con mi traserito puntiagudo, pues aunque no tenía las grandes nalgas de mami, sí tenía el culito muy respingado, como con puntita, eso le encantaba a él. Sin que se dieran cuenta sus parientes, o quién sabe si sí se darían, Chuy me hacía como quería encimas de él, yo nomás sentía como la verga ya me atravesaba de lado a lado las dos nalgas, pues era tan larga como para abarcarme ambas, sólo faltaba poco para eso, yo era de trasero estrecho pero muy parado, tenía las pompis muy hinchaditas. Con el silencio que había cuando Edgar o su esposa contaban una historia tétrica, en veces hasta se podía escuchar el ruidito de las telas del pants de Chuy frotándose lentamente contra el mío porque ya él me movía con firmeza contra su enorme bulto, riquísimo. Yo abrí mis piernas y agarré su mano retirándola de mi estómago y poniéndomela en medio para que me frotara también la puchis sobre mi pants. Él así lo hizo y por debajo de la mesa me daba una santa cachondeada con la mano y con la verga, por delante y por detrás, que casi me ahogaba de la emoción. Las anécdotas iban aumentando de terror, pero a mí me valía poco, estaba en la gloria sintiendo tan rica la manota por delante y la vergota por detrás que no había Llorona u Hombre Lobo que me asustara en ese momento. No sabía para donde presionar mi cuerpo, si para adelante abriéndome mucho de patas para que Chuy me manoseara bien la vagina o para atrás cerrándolas para que se me parara más el culito y embarrárselo mejor en la vergota como tanto le gustaba. Debo de haber estado bien colorada de la cara por la excitación pues soy blanca de piel y sentía muchos sofocones, pero no me importaba si se daban cuenta de cómo me tenía Chuy, total no era mi problema dar explicaciones, sino de él mismo en caso de que se dieran cuenta de lo que me hacía. Y él por su parte, tal parece que tampoco le importaba porque me estaba dando una terrible agasajada delante de ellos sin expresar mayores temores al respecto, bueno mejor para mí, no? No se necesitaba ser muy observador para imaginarse los que estábamos haciéndonos pues se debe haber visto claramente como él me tenía trepada de nalgas encimas y como yo me meneaba moliéndole el chile con las nalgas, pero no parecía ser para ellos algo importante y seguían conversando de sus aventuras de ellos y de otras personas. En eso la señora recaló en su hijo dormido en la alfombra desde hacía ya un rato y se quiso levantar a verlo, pero que casi se cae de lo peda que andaba!!. Edgar la alcanzó a sostener de un brazo y le dijo que qué le pasaba, ella le dijo riendo que estaba muy borracha y se enderezó para caminar a donde estaba el niño. Cuando llegó le dijo a su esposo que la acompañara a llevarlo a acostar porque podía caerse con él, pero él le dijo que lo que pasaba era que le había dado miedo la plática de terror que tenían y todos nos reímos y ellos se fueron con el niño al segundo piso de la cabaña a acomodar a su hijo en la cama. A los dos se les veía muy borrachos y apenas podían subir las estrechas escaleras, andaban bien pedotes. Yo seguí encima de Chuy que me seguía moviendo como boleándose la verga con mis nalgas. En cuanto ellos se perdieron de vista me recargué completa sobre su pecho y voltié mi cara y abrí la boca pidiéndole que me besara. Él se medio agachó y nos dimos un besito muy rico de lenguas sin dejarme de mover en su chilote loco de grandototoe. Me supo a puro alcohol su beso, pero con lo caliente que estaba me supo a gloria. Me levanté de encima de él y lo rodié con mis brazos para darle más besos así parada entre sus piernas y estrechándome con su cuerpo sentado en la silla. Nos separamos y baje mis ojos a su bulto y estaba súper voluminoso, riquísimoooo!!!! Como me lo recetó el doctor. Se lo empecé a apretar con la mano y él se quejó diciéndome que ya se andaba orinando. Me alejó de él y se levantó para ir al baño. Cuando se puso de pie le dije: MIRA COMO LA TIENES!! BIEN GRANDOTA! Chuy se la agarró con la mano y se la apretó fuerte y me dijo: ASÍ ME LA PONES HIJITA, TE LA VOY A METER TODA LA NOCHE, VAS A VER.... y yo le dije desesperada mirando semejante burrada de vergota: ÁNDALEEE, YA VÁMONOS A ACOSTAR PARA QUE ME COJAS.... TENGO GANAS. Me dijo que horita veíamos como le hacíamos y se metió al baño. La esposa de Edgar bajó mientras Chuy estaba en el servicio y me preguntó si ya tenía sueño mientras se servía otro vaso con más de tequila, bien borracha la vieja, yo le dije que sí y ella respondió que esperáramos a Chuy para ver cómo nos íbamos a repartir, que su esposo ya había caído dormido de borracho con el niño en la cama y que sólo había esa cama y un catre mediano pero de buen tamaño. Cuando él salió del baño venía con la verga bien acomodada y visible y ella se le quedó viendo al bultote medio turbada, pero Chuy no se sentó sino que se recargó en el frega trastes en las meras narices de ella que se notaba sacada de onda, entraron en una charla fuera de tema y ella le pasaba los ojos seguido por allí. No creo que Edgar hubiera estado como su hermano muy dotado de allí, pues yo lo hubiera notado desde hacía tiempo que lo conocí, a como era de fisgona, pero a él no se le veía tan bueno el asunto como el de mi papi, así que esa vergota despertaba el interés de su cuñada también. Luego ya empezaron a decidir cómo dormiríamos y lo más recomendable según ella, era que nosotras durmiéramos juntas con el niño en la cama donde estaba Edgar. Sin dejar de tomar tequila, ella pajareando seguido con los ojos el chilote de él y Chuy dejándose ver, discutían sobre el problema de despertar a Edgar quien estaba bien pedote y bien dormido, lo que complicaba la situación. Entonces yo protesté e intervine diciéndoles que yo tendría muchísimo frío en ese cuarto sin la chimenea pues era igual que mi mamá de friolenta y además tenía bastante miedo por todo lo que contaron de muertos y espíritus. Luego fue que íbamos a acostarnos la señora y yo en el catre ahí abajo junto al fuego, pero si se dormían Chuy y su hermano juntos con el hijo en medio lo podían aplastar y no sentirlo por lo borrachos que andaban y en el catre estaríamos las dos muy incomodas y el niño también. A las claras le dije a Chuy que ya no le pensaran tanto y que nos durmiéramos juntos él y yo en el catre, que no iba a ser la primera vez que lo hiciéramos eso de dormirnos juntos, dándole a entender a la cuñada que ese no era un problema para nada ya que vivíamos juntos y lo hacíamos seguido en casa con mamá, desde luego que no era cierto. Chuy me secundó y ella se fue con cara de envidia a acostar con su familia y Chuy se fue con ella a traer al famoso catre. La pura mirada que le echó a Chuy cuando le dijo VAMOS POR EL CATRE CUÑIS?, eso me olió mal y en cuanto se perdieron en la escalera me fui como yo sabía hacerlo, casi desplazándome pegada por el piso y los escalones, como serpiente sin que se dieran cuenta, se me hicieron muy insistentes las miradas de la vieja gorda esa y por lo borracha que estaba de seguro se le iba a lanzar. No me equivoqué y al llegar al último escalón escuché a Chuy decirle que así era él, que qué quería que le hiciera que nimodo de escondérsela y ella le decía que no podía ser posible, que se le notaba demasiado. Seguramente ya le había ido diciendo cuando iban por el catre que se le veía mucho la verga ahí en el pants y que la tenía parada y él le respondía eso, que no estaba parada, que así la tenía. Ella daba risitas resbalosas, maldita vieja ofrecida y le insistía en que no era posible y que nunca se le había visto tan claramente. Chuy le preguntó que desde cuando se la andaba vigilando y ella le dijo que siempre le había llamado la atención como se le notaba, pero que ahora se la había visto más claramente, que apoco la tenía parada. Entonces él le respondió que un poco, que en el baño se le había parado cuando estaba orinando. Entonces ella bien puta le pidió que se la sacara para vérsela tantito. No se veía una señora de esas güilonas, más bien se veía seria y tranquila, pero tal vez por el vino se aventó esa noche con su propio cuñado. Estaban parados en el pasillito del corredor, justo a un lado de la puerta donde estaba Edgar y su hijo, casi a obscuras y hablaban muy quedo pero sí se entendía lo que se decían. Chuy le dijo que no la fregara que ahí estaba su hermano, pero ella le dijo que no tenía nada de malo, que sólo quería verla tantito y lo animaba y lo retaba riéndose cruzada de brazos bien coqueta la vieja cabrona. Él se agarró el elástico del pants y se lo bajó a medias sacándose todo el pitote bien agarrado con una mano. Ella casi se le salen los ojos cuando lo vio, casi le rozaba la panza chico miembrote. Se quedó callada viéndolo y dijo: MADRE MÍA! MIRA NOMÁS COMO ESTAS MUCHACHO... QUE BÁRBARO! QUÉ GRANDE LA TIENES... , Chuy, el méndigo se la masturbaba bien rico y bien orgulloso de lo que le decía la borracha de su cuñada. La ruca no dejaba de decirle lo buena que la tenía, alzaba mucho la voz sin importarle que su esposo estuviera dormido allí a unos pasos de ella, bien emocionada la maldita perra. Chuy le decía que no alzara la voz y ella se llevaba la mano a la boca disculpándose, pero al momento empezaba con sus alabanzas de nuevo casi gritando. Él le dijo que si no se silenciaba se la iba a tener que meter por la boca para callarla y ella le decía: A QUE NO... A QUE NO TE ATREVES, NO ME CABE, LA TIENES BIEN CABEZONA.... bien resbalosa la caraja vieja. Chuy le dijo que sí le cabía, que lo intentara y que él no se lo iba a decir a nadie repegándole la verga en la barriga para que la sintiera ella. Le agarró una mano y la hizo que la cogiera completa. ESTÁ MUY DURA, CHUY... Y BIEN GORDA... le dijo ella hipnotizada e idiotizada con ese pene de burro en la mano. Se la sobó lentamente y luego ya lo estaba masturbando sin quitarle la vista un segundo. Se inclinó ya sin pensarlo mucho y se puso a mamarle la verga a su cuñado casi en las narices del esposo bien pedote en la cama del cuarto, ahí tan cerca. Me bajé con una trabazón en el estómago, por primera vez sentía celos por Chuy de una mujer que no era mamá, me dio un coraje tremendo y cuando llegué al piso de abajo me regresé y subí la escalera gritándole a Chuy que ya tenía mucho sueño, que porqué se tardaba tanto. Clarito escuché los últimos chupetones de la boca mamadora de ella y luego pasos apurados y sorbidas de saliva, como que la vieja traía el hocico lleno de babas por comerse semejante vergota como yo cuando me la tragaba, desgraciada. Cuando llegué arriba ya no la vi a ella pues ya se había metido al cuarto con su cornudo esposo y Chuy estaba encaminándose con el catre en una mano para la escalera. Traía la verga notoriamente parada, casi rompía el pants y lo tenía bien manchado de ahí, como mojado, pero mucho, pos sí bien ensalivado de la boca de su cuñada. Apenas llegamos abajo y le dije que lo había visto con esa pinche vieja mamándosela toda, estaba bien enojada y muy celosa. Él me respondió bien cínico que comprendiera que así no iba a haber bronca con ella, que de seguro sospechaba que teníamos algo él y yo, y así estaba comprometida y no podría decir nada. Me senté bien encolerizada pero sin poder responderle nada porque con eso me desarmó y él se me acercó y se arrodilló delante de mí y me quería besar diciéndome que yo era su novia, que no me le enojara porque me veía muy fea. Pues claro que con eso me venció, yo sólo era una niña de 10 años, así que para un hombre como él no era muy difícil de contentarme. Nos besamos mucho ahí donde estaba sentada en un sillón, pero mucho bien confiadotes de que la cuñada ya no iba a poder decir nada si se llegaba a asomar para abajo. Nos dábamos mucha lengua bien rico. Luego me empezó a besar y a chupar el cuello y me alzó la blusa para besarme los pechitos uno a uno, yo le peinaba el pelo viéndolo como me lamía los pezoncitos y me los sorbía despacito, papacito me traía bien enamorada de él. Hasta la luz dejamos encendida, nos valía muy poco si nos veían. Me jalaba el pants para sacármelo y yo me medio enderecé y me lo jalé para que me lo sacara por los pies con todo y tenis. Ahí mismo en ese sillón se bajó el pants suyo y me empezó a dar cabezadas en la vagina con su súper verga, mmmmhhhh.... yo estaba que me derretía. Poco a poco me la fue metiendo hasta que me entró la mitad, se dejó caer encima de mí y empezó a coger bien rico metiendo y sacando el chilote de mi vagina. Se me retiró rápidamente y yo pensé que la vieja esa nos estaba mirando, pero se quedó quieto diciéndome que ya mero se venía, que estaba muy sabrosa mi cosita y que no quería vanirse todavía. Me levantó del sillón y se sentó él diciéndome que le pasara mi pants. Lo alcancé del piso y se lo di, se limpió la verga con él y me dijo que me arrodillara entre sus piernas. Lo hice y me enseñaba la vergota en mis propios ojos, la traía muy ancha y cabezona, deliciosa. Se la recorrí desde los huevotes hasta la punta y me la metí a la boca, chupándosela muy rico. Él me decía que despacio porque no quería venirse aún, así que se la mamaba despacito, suavecito y lento. Ya era una mamadora más mejor que su maldita cuñada. Vieja puta.... Continue»
Posted by beatlemmanuel 1 year ago  |  Categories: First Time, Taboo  |  Views: 3646  |  
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El caliente verano del 92 (I) - Mi primera vez

Tengo mil recuerdos de aquel verano caliente de 1992, pero el punto de partida de todo empieza en esta historia.

Por aquel entonces tenía yo 13 años y, en verano, en el mes de Julio mis padres me dejaban en una casa de veraneo que teníamos, al cuidado de mis abuelos. Allí tenía varios amigos de edad aproximada a la mía, los cuales pasaban allí casi todo el verano con sus madres, esperando a que los fines de semana y el mes de Agosto pudieran venir a verlos sus padres liberados por el trabajo.

Todas las mañanas íbamos a la piscina del pueblo que estaba a poco más de un kilometro de la urbanización donde teníamos la casa. Solía ir con la bici y encontrarme allí con mis amigos, pero la madre de mi amigo Juan se ofreció a llevarme en coche con ellos para que me ahorrase el paseo de ida y vuelta bajo el sol.

Cada mañana iba a su casa y esperaba a que estuviesen listos para salir hacia la piscina.

Yo, que ya en aquel entonces era bastante curioso, deambulaba a veces por la casa mientras esperaba y un buen día me asomé por una puerta que no estaba cerrada del todo y vi a Leonor (la madre de Juan) en camisón. Me quedé observando que hacía en el filo de la puerta, ella se quitó el camisón y se quedó completamente desnuda.

Me quedé petrificado, no podía apartar la vista de aquel cuerpo desnudo mientras se ponía el bañador y luego unos pantalones cortos y una camiseta encima. Bajé a toda prisa al piso de abajo intentando disimular el bulto que había en mis bermudas.

No pude quitarme esa visión de la mente en todo el día y por la noche, en la cama, mientras mis abuelos dormían, no paraba de recordar a Leonor de espaldas, totalmente desnuda y acabé haciéndome un buen pajote mientras me decía a mi mismo que al día siguiente repetiría mi acto voyeur.

Efectivamente, al día siguiente, mientras mi amigo y su hermano desayunaban mirando la tele subí sin hace ruido al piso de arriba y otra vez me encontré aquella puerta entornada, por la que miré y esta vez conseguí ver más que el día anterior, la vi de frente también.

Fueron pasando los días y cada mañana repetía la jugada y disfrutaba de esos instantes de gloria viendo a Leonor desnuda, y, por las noches, me la pelaba como un mono recordando lo que había visto. Tenía miedo de que me acabasen pillando y se enterasen mis padres, pero cada mañana me podía más la tentación.

Haré un pequeño inciso en la historia para hablaros de Leonor. Leonor por aquel entonces debía tener aproximadamente entre 35 y 40 años, si no recuerdo mal creo que eran 37. Era una mujer de aproximadamente 1,65 de altura y rellena, tenía el pelo corto y rizado con mechas rubias, de cuerpo rollizo con un culo gordo con celulitis, unos muslos anchos y unas tetas grandes, con una caida natural bonita. Tenía un coño peludo, muy peludo. Me volvía loco mirar aquel bosque negro, era el primero que veía así, en directo.

Una mañana, me dormí porque me había quedado despierto hasta las tantas pajeándome. Me puse rápido el bañador y cojí la toalla y me fui corriendo a casa de Juan, pero cuando entré al comedor allí no había nadie.

- Juan!!!Juaaannn!!! – grité pensando que se habían ido ya a la piscina y me tocaría ir en bici.

- Arriba!!!está aquí arriba!!! – Dijo la voz de Leonor.

Subí por las escaleras y me dirigí a la habitación de Juan y allí no había nadie.

- Juan??? – Repetí de nuevo en voz alta.

- Está aquí – Dijo la voz de Leonor proveniente de su habitación.

Me acerqué hacía allí, esta vez la puerta estaba abierta de par en par y Leonor estaba allí, sola, con el cuerpo cubierto con una toalla, la cual sujetaba bajo sus axilas.

- Perdona, está Juan? – Dije yo con la voz totalmente temblorosa.
- No, pero estoy yo… - Dijo Leonor, mientras dejaba caer la toalla al suelo.

Me quedé de piedra, estaba allí de pie, con Leonor totalmente desnuda a un metro de mi y los nervios no me dejaban articular palabra.

- Juan se ha ido con su tía y sus primos a la piscina hoy, yo me he quedado para hacer unos recados. – dijo Leonor – Que te pasa? No has visto nunca a una mujer desnuda o que? Que te crees? Que no se que estás todas las mañanas espiándome escondido detrás de la puerta mientras me cambio?

- Perdona Leonor… - Solo acerté a decir.

- Que te perdone? No me llames Leonor…me hace sentir vieja…llámame Leo.

- Perdona Leo, no lo volveré a hacer más…no se lo digas a mis padres – Fue lo único que pude decir.

- Que no lo volverás a hacer más? – dijo Leo – Aquí harás lo que yo te diga cuando yo te diga.

Leo se acercó a mi y llevó su mano a mi entrepierna mientras me decía:

- Por lo que noto aquí muy arrepentido no estás…que es este bulto del bañador? A ver que tenemos por aquí.

Leo bajo mi bañador y me dejó con la polla al aire mirando al techo, se quedó mirándola un instante y ,de golpe, la agarró fuerte con la mano derecha y empezó a meneármela.

- Te gusta,eh cabroncete? Ya te veía muy interesado en el marco de la puerta cada mañana…ya veía yo como me mirabas en la piscina más de un día…que te crees?que no me había fijado en el bulto que tenías en el pantalón? – dijo ella mientras me la meneaba.

Me fue llevando poco a poco hacia la cama y se tumbó, colocándome entre sus piernas, mientras me pedía que se la metiera en aquel coño tan peludo…lo había imaginado mil veces, pero los nervios me superaban, ella me la agarró y la colocó en la mojada entrada de su chocho, cruzó sus piernas a mi espalda y me pidió que culease mientras ella me ayudaba apretándome con sus piernas. Estaba tumbado encima de ella follándola…o quizá siendo follado por ella, tenía sus tetas enormes en mi cara y no daba abasto a intentar chupárselas. Era inexperto, novato, estaba sobreexcitado, alucinando…y pasó lo inevitable…me corrí dentro de aquel coño mojado y húmedo.

-Es tu primera vez,no?- dijo Leo con una sonrisa.

Yo asentí y me dijo que no me preocupase, que aquella mañana teníamos tiempo y me iba a hacer un hombre. Me preguntó que después de verla tanto días desnuda, que era lo que mas me excitaba de ella.

-Tu coño peludo – Dije yo.

Me pidió que me tumbase, y colocó sus rodillas a los lados de mi cabeza y me apoyó el coño en la cara mientras me decía lo que tenía que hacer para chupárselo como Dios manda…creo que lo hice bien, porque al poco rato de dar lengüetazos a aquella concha húmeda y peluda Leo empezó a gemir y suspirar. Un rato después empezó a gemir más fuerte y a temblar un poco y acabo dejándome la cara empapada de jugo de su coñito caliente. Se había corrido en mi cara.

A todo esto yo tenía la polla durísima de nuevo y ella se dió media vuelta, y volviéndome a plantar el coño en la cara, empezó a lamerme los cojones y la polla, dando lametones desde las pelotas a la punta…ufff…que gozada…aquello era lo mejor que me había pasado en la vida…cuando me quise dar cuenta Leo se había metido toda mi polla en la boca y estaba dejando perdidas de babas mis pelotas. Empezó a chupármela fuertemente. Apretando sus labios contra mi pene y tragándosela hasta lo que le daba la garganta. Yo no podía parar de chuparle el coño mientras los dos emitíamos gruñidos de placer entre chuperreteos.

De golpe, se sacó la polla de la boca, se levantó y se sentó sobre mi tranca metiéndosela toda en el coño de golpe. Empezó a mover las caderas suavemente, mientras me decía guarradas:

- Me gusta sentir tu rabo dentro…a ti te gusta que te cabalgue, verdad? –Me decía ella mientras me daba lametones en los labios – Te voy a follar como no te han follado en la vida, para que cuando seas mayor todavía te pajees acordándote de lo bien que te folló la Leo.

Sin dudarlo un momento, empezó a subir la intensidad de la cabalgada hasta botar sobre mi polla entre gritos y gruñidos…parecía un a****l encima mio…me golpeaba con las tetas en la cara, mientras yo iba como un loco persiguiendo sus pezones para chuparlos, mientras acompañaba sus botes con embestidas de mi polla, lo cual aún la excitaba más.

Así estuvimos, con esa cabalgada infernal, hasta que empezó a gemir que se iba a correr y no pude aguantar más la excitación y descargué de nuevo mis pelotas dentro de su coño.

Nos quedamos relajados, y se encendió un cigarro que nos fumamos a medias, mientras me decía que si estaba gozando, a lo cual yo, obviamente asentí. Ella me dijo, que ese año su marido no tenía vacaciones y en Julio no podría venir en todo el mes y en Agosto vendría solo los fines de semana, así que ella necesitaría macho a diario, para darle placer a su coño. Me dijo que si no quería que le contase a mis padres que me dedicaba a espiar a las mujeres cuando se cambian, tendría que follarla cada vez que ella me lo pidiera y guardarle el secreto, porque si lo contaba, nadie me creería.

Después de decirme eso, me agarró la polla y al ver que rápido se ponía dura de nuevo, se arrodilló a mi lado poniéndose a 4 patas y me dijo que me pusiera detrás de ella y la follase como un perro. Sin pensarlo dos veces, me coloqué tras ella, le agarré las caderas y metí mi rabo en aquel coño que parecía no tener fondo. La follaba mientras sobaba sus nalgas y le acariciaba el ojete, ella me pedía cada vez que la follase más fuerte…el placer me cegaba y me apoyé sobre su espalda, enculándola duramente, mientras agarraba esas tetas enormes que le colgaban, bamboleándose de un lado para otro…aquello fue brutal para mi y volví a correrme rápido.

- No pasa nada, cada vez lo harás mejor…tu tranquilo – Me dijo Leo acariciándome la mejilla, mientras su coño rezumaba leche caliente.

Ya casi era la hora de comer, y Leo me dijo que me duchase y mojase el bañador y les dijera a mis abuelos que venía de la piscina como cada día, y que ella ya se encargaría de hacerme saber cuando iba a necesitar mi polla. También me dijo que podía seguir asomándome a su puerta a espiarla cuando quisiera, que eso la excitaba mucho.

Este fue el principio de mis aventuras sexuales de aquel caliente verano del 92, en próximos relatos os contaré algunos más de mis escarceos sexuales con Leo…y también algunas otras sorpresas que me depararon aquel verano.
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Posted by frandragon79 10 months ago  |  Categories: Sex Humor  |  Views: 543  |  
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Mi secretaria madura

Lo que les voy a contar es una historia que me ocurrió hace un par de años, cuando me encontraba realizando mi práctica profesional en una oficina de gobierno. Estudié derecho y al mes de haber rendido mi examen de grado comencé a realizar mi práctica profesional. Al cabo de unos tres meses llegó a la oficina una secretaria nueva, una mujer de unos 37 años, estatura media, pelirroja, con unos senos descomunales. A mi primera impresión no me produjo mayores cosas y eso que siempre me han gustado las mujeres mayores. En ese entonces yo tenía 24 años. Pasó el tiempo y jamás note ningún interés de su parte, es más, se veía hasta recatada.
Un día, y a instancias de una celebración con todo el grupo de trabajo tuvimos una fiesta en la casa de uno de los practicantes, y fue la noche en que mi imagen de ella cambió. Ese día asistí a la fiesta con mi pareja, que había conocido cuando realizaba la práctica, eran menos de la 1 de la mañana cuando a mi novia le dio sueño producto de las copas, por lo que le dije al anfitrión y la acosté a dormir en uno de los dormitorios en el segundo piso. Al salir, pasé a un baño, y cuando me disponía a salir del baño entra la secretaria y se mete al baño conmigo.
-cierra la puerta me dice (mientras hablaba por celular con alguien)
-ok respondo
al instante termina su conversación telefónica y me dice con cara de caliente:
"hola, y tu que haces encerrado conmigo?" se rie y me pregunta por mi novia, le contesto que la acosté por que se le habían pasado las copas y me dice que a ella también. me dispongo a salir por la puerta y me dice:
-ya te vas, ¿me tienes miedo?
-no, porqué voy a tenerte miedo le contesto mientras la miro a los ojos. Ella se acerca y me dice al oído: "me calientas hueon" mientras pasa su lengua por mi oreja y me toma de la cintura, nos miramos y nos damos un beso bien caliente. nos separamos y le digo que puede entrar alguien en cualquier momento. Ella me dice: "espera, te quiero mostrar algo: ¿te gustan los tatuajes?", yo le digo que sí y comienza a desabotonarse la blusa, llevaba un brasier de encaje negro precioso que le sentaban de maravilla a esos senos descomunales, una vez que se desabotonó la blusa abre el brasier por delante y deja al descubierto esos hermosos senos que tenían tatuada una hada en el derecho.
-Quieres tocar? pregunta mientras con su mano izquierda toma mi mano derecha y la lleva hacia sus pechos mientras con la mano izquierda me agarra el paquete y comienza a desabrocharme el pantalón, yo en esos momentos estaba demasiado caliente y mi verga ya se salía del pantalón, la agarré del culo con una mano sin despegar la otra de sus tetas y la acerqué hacia mi, comencé a besar esos pechos que me tenían loco, ella gemía de placer, yo metí mi mano en su culo, por debajo del pantalón y pude notar que estaba totalmente depiladita, chorreaba a mares esa vulva, era definitivamente una mujer muy caliente. Estamos en eso cuando ella me dice textualmente: "la quiero toda en mi boca, quiero que me hagas tragar leche como la perra que soy" ella se arrodilla y lamentablemente tocan la puerta, era otra secretaria buscándola, hasta aí quedó mi aventura, sin embargo después tuvimos la oportunidad de quitarnos las ganas, pero esa es otra historia que pronto contaré. Demás está decir que esa noche mi novia pagó los platos rotos y al llegar a casa le tocó a ella recibir por la secretaria. ... Continue»
Posted by Javieritoxxx 2 years ago  |  Categories: Mature  |  Views: 348  |  
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Un trio: la suma de 1+1

Estimado lector, si buscas una historia tórrida sexo doloroso, violaciones, sexo con miembros de la propia familia o alguna cosa similar, te incito amablemente a que abandones la lectura en este punto y busques otros relatos más acorde a tus gustos. Leyendo a ratos relatos eróticos de otra gente, he decidido compartir alguna de mis experiencias para que disfrutéis comparando. No digo en ningún momento que lo que yo relato sea mejor, sino solo algo distinto.

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Supongo que tendré que remontarme un poco en el tiempo para que se entienda mejor lo que en este texto acontece, siendo la calurosa noche de un sábado de mayo (ya se sabe que la primavera... je, je, je) a eso de las 2 a.m. y en una zona extremadamente concurrida de pubs, el escenario de fondo.
Esa noche había bebido considerablemente, estaba muy animado. Había llegado allí con unos amigos, los típicos chicos "popers", de los que escuchan la música a todo trapo mientras beben en el capó del coche. Pero yo siempre hacia igual, llegado a un punto de la noche, me iba a saludar a mis amigos "heavys" a otro pub, y me quedaba un largo rato con ellos. Esa noche no fue distinta, y cuando abrí las puertas del pub, emergió una tremenda humareda y el estruendo del heavy metal que estremeció cada fibra muscular de mi ser, y me empujó a entrar pegando salto acompañado del típico alarido a modo de saludo a mis colegas.
Estaban los de siempre, sin entrar en nombres que no importan, era una cuadrilla peculiar, con los que también compartía muchos buenos ratos jugando a rol de mesa, rol online, videojuegos y wargames, pero sobre todo eran amigos míos de toda la vida. Esa noche también habían venido algunos amigos que hacía tiempo que no veía. Javi, al verme sonrió, se le iluminó la mirada, se tiró a mis brazos, y apretó tan fuerte que me sacó el aire de los pulmones. Al soltarme me encorvé un poco y me puse a toser. Se agacho a mi oído para pedirme disculpas, pero se emocionó de nuevo y abrazó mi cabeza, dándome un gran beso. Yo todo aquello lo acusé al alcohol (¿y quién no da besos a sus amigos cuando va bebido?). Insistió ansioso a que saliéramos que quería estar conmigo un rato y charlar, mientras yo vi algo inusual en el local, había una hermosa chica de pelo castaño, bastante alta y con una figura muy sugerente. Él se percató de que pasaba, y me dijo que era el cumpleaños de ella, que era amiga suya de toda la vida, y que si salíamos fuera me la presentaría con más calma, cosa que yo accedí a hacer.
Mientras estábamos fuera, seguíamos bebiendo, riendo y jugueteando, hasta que mi respiración se contuvo cuando ella se giró y le propinó un tremendo beso en la boca a él. Pensé que mi corazón se paraba un instante, sumido en un profundo y punzante dolor intercostal, mientras que ellos se separaban... ¿eran novios? No, ya que seguido se giró y se acercó para besarme a mí. Yo no era de los que les gusta compartir, pero esperaba ser competitivo al menos, así que cogí aire rápido, la medio rodeé con mis brazos para no agobiarla, y la bese hasta que tuve que respirar. En otras situaciones me hubiera dado asco y me hubiera apartado, pero Javi se veía muy buen chico, me caía genial y sus “babas” no me daban asco alguno. Los besos a ambos continuaron un largo rato en aquel banco, alternado ella entre uno y otro, hasta que de repente ella me se gira y me dice: "Ahora quiero que le beses él". Supongo que por seguir con el juego, por el alcohol y por la afinidad que sentía por Javi, me acerqué a él cuando ella se echó para atrás en el banco. Aun así estaba medio dudando, a lo que ella agarró mi mano y se estrujó una teta con ella, en ese momento fui yo quien le dijo a Javi: "¿A qué esperas?”. Ella movió su cabeza con un gesto en plan: "adelante, vamos", el cogió valor inclino su cara angelical hacia a mí, y me dio un pico con vergüenza.
Pese a la corta duración del beso, sus instintos le delataron de forma evidente, justo después de echarse atrás, se puso en pie para acomodarse el paquete, cosa que durante más de 20 besos con Susana no había hecho. Sólo podía significar una cosa: se había empalmado con ese beso.
Estaba con una cumpleañera golosa, y mi recién descubierto amigo gay. Pese a que todo estaba claro; casi transparente, me encontraba aturdido y confuso. No me pude contener y después de un par de rondas más de besos con ella, le insinué a él que se acercara de nuevo, el respondió poniéndose completamente rojo y confirmando mis sospechas. Le bese en la boca. Al terminar puse mi mano en su noca para que no se apartara, y le susurré al oído: “Tranquilo cariño, que no diré nada", y al soltarle le guiñé un ojo con bastante picarda. Cabe destacar que yo era 1000% heterosexual; y que si es cierto que me horrorizaba la idea de un hombre besándome o frotando su polla contra la mía, no me importaba en absoluto hablar con gays, estar con ellos, o incluso dormir con alguno mientras me respetara.
Esa noche hice mi primer trio. Ambos nos pusimos condón, aunque realmente sólo lo usé yo (recordad que era heterosexual). La sola idea de ver a Susana desnuda por poco hace que me corra. Su cara era la de una chica normal, no era ni la más guapa ni la más fea de entre las que había estado antes, y su pelo era de color castaño y largo hasta casi la cintura. Era casi 10cm más alta que yo, y no estaba delgada, pero tampoco tenía una barriga de gorda ni estaba oronda en absoluto. Tenía una buena cintura, pero estaba más que conforme porque tenía unas caderas de escándalo, un par de tetas que no me cambian en ambas manos y pronto comprobaría que tenía unas nalgas en las cuales podía enterrar literalmente mi polla. Empezamos alrededor de las 4 de la mañana y tuvimos sexo hasta bien entrada la mañana.
Para mí aquel trío era un poco extraño, teniendo en cuanta que ambos querían poseerme a mí, me besaban, me lamían, y ambos querían que los penetrara. Yo por mi parte, también los besé, y no tuve ningún reparo en chuparle la verga a Javi, cosa que hizo que se corriera casi en el acto, dejándome algo más libre para darme placer con el cuerpo exuberante de Susana. Magreé sus carnes prietas y le hice el amor, mientras Javi lamia mi polla penetrando sus labios vaginales. A él ni le importaba estar lamiendo el condón, ni haberse corrido ya. Parece que me deseaba desde hacía ya tiempo, y que toda su atención, afecto y cuidados hacia a mí eran por ello.
Al terminar decidimos quedarnos a dormir en su casa. Yo no podía imaginarme que lo que seguiría a continuación sería una rutina: ella se fue a lavarse, mientras yo estaba tumbado en la cama, Javi retiraba con cuidado el condón de mi polla, se levantaba, iba al cuarto de baño, lo tiraba por el retrete (no se debe hacer, pero no queríamos que sus padres se enteran si lo veían en la basura) y volvía conmigo a la cama, se acomodaba contra mi polla aun algo dura, y me limpiaba todos los restos con su lengüita como si de un perrito o un gatito se tratara. Cuando se relamió todo el esperma que tenía, él se limpiaba con un clínex el semen de su corrida (muchas veces incluso se esperaba para correrse mientras me limpiaba). Y acto seguido, se acurrucaba contra mí, apoyando su cabeza ladeada contra mi pecho, jugando con mis tetitas, dándome besos por el pecho y acariciando por completo mi cuerpo desnudo. Ella salía de la ducha, con aire petulante de superioridad y se acostaba a un lado de la cama, y si me acercaba o la tocaba, me soltaba frases como: “dejameeeeeeee, estoy cansada, necesito dormir”. Hubiera dado por fracasada aquella experiencia si no hubiera sido por el extremo afecto demostrado por mi chico, que además de hacerme sentir feliz después de semejante polvazo, insistió mucho en repetirlo más veces. Yo apoyé la moción: Susana estaba tremendamente buenorra, y aunque fuera una borde total después del coito, me daba igual sabiendo que tenía el amor de mi nene gay.
Las semanas y las quedadas iban pasando y todo se volvía cada vez más natural. A los ojos de todos Susana era la novia de Javi, cosa que era perfecto para mantener la tapadera (Javi es del típico pueblo que, por mucho que insiste en querer ser ciudad, es un lugar donde todos se conocen, todos rumorean y todos cuchichean de los demás), entre semana yo quedaba con Susana para ir al cine y tratar de conocernos mejor para afianzar más una posible relación, y los fines de semana quedábamos en el chalet de Javi para follar como posesos.
Todo iba bien, hasta que 3 semanas después, para complacer a Javi decidí penetrarle el culo. No estuvo ni bien ni mal, pero desató la envidia de protagonismo de Susana, que también lo quiso experimentar. Con sólo nombrarlo, la saque de golpe e iba a penetrarla a ella, pero me detuvo. Javi era un chaval muy curioso y limpio, incluso me contó que siempre que se ducha se hace una pequeña lavativa anal para estar “preparado”, pero ella se negaba a que la penetrara con el mismo condón que a él. Veloz me cambié el condón (para desagrado de Javi) y empecé a juguetear con aquel ano virgen, que no estaba ni la centésima parte de limpio el de él. Cuando la penetré noté que le dolió bastante, porque dio un grito contenido, pero aun así fingió un rato como que gozaba para que no le penetrara a él. Al rato, noté que realmente le gustaba, y ella empezó a gozar más de lo que realmente deseaba, gimió resopló y empezó a follarme ella a mí. Apretaba su culo tan fuerte para meterse mi polla más y más dentro, tanto que llego el punto de que me hacía daño al aplastarme los testículos entre sus nalgas. Javi estaba tan nervioso que el pobre ya no sabía ni dónde meterse, ni que pintaba allí, pero por suerte era un chico con recursos, decidido, y empeñado en estar conmigo a toda costa sin importar el precio, así que se calzó un condón, y empezó a follar a Susana por el coño. Al terminar volvimos a la rutina, pero no pude evitar preguntarle: “¿Te has vuelto hetero chiquitín?” Su respuesta me dejó tan asombrado que le di un abrazo y un sonoro beso, me dijo: “Es que… imaginé mi verga frotándose contra la tuya separados por escasos centímetros de carne, sintiendo cada uno de tus embates, y notando tus huevos entrechocar contra los míos y… necesitaba probarlo”.
Justo después vino una fase crítica, un bache nuevo en la relación. Al salir del baño, esta vez Susana salió enfadada y gritándome: “¿Cómo me has podido hacer esto?” yo estaba estupefacto, le pedí explicaciones, y me dijo respondió que había forzado el culo de una señorita, que ya no se sentía una chica decente, yo la había transformado en una guarra, una puta cualquiera… se empezó a vestir amenazando con terminar con todo. Javi la agarró del brazo, la saco al balcón y habló con ella. Tras 15 o 20 minutos ambos entraron más calmados y sonriendo, dormimos y olvidamos el tema.
La 2 semanas siguientes se repitieron escenas similares, cada vez ligeramente más violentas (en una ocasión me llego a propinar una bofetada, que me giró por competo la cara), aunque por fin aceptó que el sexo anal le encantaba más y más, hasta convertirla en una completa viciosa sin ningún tipo de autocontrol.
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Todo lo narrado anteriormente era simplemente para poder entender con claridad la raíz y naturaleza del problema latente, Javi estaba relegado a un segundo plano, obligado siendo gay, a tenerse que conformar con penetrar la vagina de una mujer, a lamer mi polla penetrándola a ella, y a contentarse con algunos besitos y caricias casi furtivas. TODO porque me amaba hasta la médula. No quería dar señales de ello, pero nuestra relación estaba acusando mucho su estado anímico: apenas sonreía si no estaba a mi lado, y a todas horas estaba deprimido; falto de cariño.
El colmo llego un día ya entrado en verano. Estábamos en su casita; él con sus 17 añitos y yo con mis 21, los dos en la piscina. Esa semana Susana no pudo quedar conmigo los dos últimos días, por lo que yo quedé con él para jugar y divertirnos (al fin y al cabo también era mi pareja). Él era más bajito que yo, quedando su frente a escasos centímetros de mi boca, y muy delgadito, aunque de musculatura marcada. Su piel era la más blanca que había visto nunca, pero lo que le hacía especial, era su cara. Tenía unos brillantes y claros ojos azules, de un azul tan claro que era casi adictivo mirarle, una sonrisa maravillosa y un hoyuelo que se marcaba cuando reía. No me gustaban los hombres, pero juro que podría haberme pasado mirando aquella carita preciosa durante horas sin apartar un segundo la vista. Él tomaba el sol como siempre, secándose el agua de un chapuzón que se había dado hacía ya rato. Yo por mi parte seguía en el agua, yendo y viniendo sin cesar, y tratando de provocarle para que volviera a sumergirme y jugara conmigo.
Poco después salieron sus padres diciendo que se iban a comprar cena y a dar un paseo, y que nos esperáramos para cenar, pero que llegarían tarde. Ambos plantamos las orejas, era hora de subir arriba y jugar al ordenador tranquilamente y sin que nos m*****aran.
Salí y me sequé por las escaleras con la toalla, mientras él se enrollaba ya con la suya. La casa era de dos pisos, y se comunicaban arriba y abajo sólo por el exterior. Arriba había una pequeña cocina, un cuarto de baño, su habitación, una salita con balcón y un estrecho y corto pasillo. Cuando llegamos arriba, él se quitó el bañador medio seco, y se puso un calzoncillito slip blanco. Yo viendo aquello le dije: “Que cara ¿no?, ¿Tú sí y yo no?” el correspondió a esto con una cara sonriente de complicidad, ambos sabíamos la realidad, el con 17 años usaba ropa más estrecha y pequeña que la gente de su edad, y más de una vez él ya había probado de prestarme algo de ropa, pero tratar de probármela era como ver la transformación del increíble Hulk. Me fui al portátil, conecté el router y enchufé el pc. Cuando terminó de secarse bien, se sentó a mi lado, frente al pc de mesa, dejándome a mí jugar con el portátil. Yo empecé a jugar WoW, mientras que él me comentaba cosas de un nuevo ejército de wargames, exagerando a menudo para llamar mi atención y le hiciera caso. Se percató de que no valía la pena, me dijo que iba a por algo para beber y salió de la habitación para ir a la cocina.
Poco después salí yo porque me estaba meando, así que cruce el corto pasillo y entre al cuarto de baño antes de que él lo hiciera en la cocina. Como tenía muchas ganas de jugar me apresuré a salir, y la escena que vi al salir, me rompió el corazón y desplomó mi alma.
Era Javi, saliendo de la cocina, cabizbajo, pensativo, con cara triste y apesadumbrada. Nunca antes lo vi así, cuando estaba conmigo todo eran sonrisas y cariño, pero ahora que estaba sólo, estaba suspirando y casi gimoteando, me amaba tanto que estaba sacrificando su propio ser, su identidad sexual por estar conmigo. Estaba claro que yo era el culpable de aquello. Había dejado que un chico gay maravilloso tuviera sólo las migajas del sexo y cariño de una relación. No sentí pena, sino ira. Deseaba que me dieran el más que merecido puñetazo en la cara que con tanto empeño me había ganado a pulso. Quise reaccionar como una persona normal, ir hacia él, besarle, abrazarle y pedirle perdón, haciéndole una promesa que seguramente olvidaría o no sería capaz cumplir… ¿Y todo? ¿Para qué? Para dejarme de sentir culpable… No, no debía de ser tan egoísta. Él me necesita, pero me NECESITA. Mis palabras sólo conseguirían aplacar mi mala conciencia. Él necesitaba que actuara, que le demostrara que la relación también iba con él. Necesitaba a su novio.
No lo pensé dos veces y me dirigí hacia él súbitamente. Él traía dos pequeños tetrabriks de zumo y ni se percató de que estaba acercándome, ni de mi cara de enfado, hasta que casi chocó conmigo. Él estaba demasiado sumido en sus pensamientos, tratando de darle alguna salida a su situación actual, que se encontraba estancada conmigo. Cuando me vio cara a él, se sobresaltó por un segundo, y estuvo a punto de decir algo, pero no le dejé. Agarre fuertemente su brazo y lo empujé contra la pared del angosto pasillo, estampando su pecho contra éste. Ahora si que se asustó de verdad. Trató de preguntar, pero sin dejarle terminar la frase, apuntalé todo mi cuerpo contra el suyo, apretando mi paquete aún medio mojado contra aquel pequeño slip. Le cogí por ambos brazos a la altura de sus muñecas, y los pues en aspa, mientras le propinaba un mordico en el cuello. El dio un gritito que se ahogó en el justo instante que solté el bocado y le propiné un lametazo ascendente que terminó tras su oreja. En ese momento aquel grito se convirtió en un sonoro espasmo corporal, mezcla de un bufido y un suspiro de escalofrío. Las piernas no dejaban de temblarle, primero por el terror, luego por la excitación. Solté sus manos y le di la vuelta mientras que me agachaba para verle la polla muy cerca. Él aprovecho para bajar los brazos. Yo subí de golpe y empujé mis manos contra su cuello, obligándole a apoyar su cabeza contra la fría pared, pero sin llegar a estrangularlo ni a causarle daño alguno. Me acerqué a su oreja y le dije: “si vuelves a bajar los brazos te doy una paliza”.
Tenía clarísimo que jamás de los jamases osaría ponerle un dedo encima a aquella hermosa criatura a la que deseaba amar aunque fuera en contra de mi puta naturaleza heterosexual, pero era un juego. Sabía que él era muy tímido y bastante sumiso, por lo que necesitaba un poquito de caña para ponerle a tono, pero siempre de broma, controlando la fuerza y siempre sin dolor.
Volví a bajar, esta vez lentamente, arrastrando mis manos por su torso y su abdomen desnudo, notando sus escalofríos y unos espasmos propios de una terrible excitación, mientras daba unos tiernos besos al bajar. Cuando llegué a la altura de su polla, súbitamente traté de arrancarle el slip de puesto, aunque solo conseguí desgarrarlo en parte debido a la goma del elástico. Esto le excito tanto, que puso tan dura su polla como una piedra.
La verdad sea dicha, Javi tenía problemas serios por el tamaño de su pene: un pueblo metiche, un solo colegio, las duchas de la escuela, y él con un pene erecto que apenas sobrepasa los 11cm de largo. Él era gay, entre otras cosas, por el trauma causado por el daño que le habían hecho 2 novias de relaciones anteriores que tubo. A diferencia de los demás chicos, él no usaba slips de baño; no por miedo a que se le salga la polla si se le planta, sino porque ni se le marca el bulto cuando lo usa, siempre toma el sol, casi nunca se zambulle el agua, y siempre se ducha con agua caliente (hasta en pleno verano), porque siente un verdadero terror a que aún se le encoja más.
A mí nunca me importó eso, y ahora aún menos. Era su polla; la de él, la de la persona a la que deseaba darle placer con toda mi alma: no deseaba ninguna otra (aún más teniendo en cuenta que era heterosexual, no olvidéis eso). La sostuve con una mano. Estaba caliente, dura y muy rígida. La punta circuncidada estaba algo seca, a excepción un hilito de líquido preseminal que descendía lentamente por su tronco hasta media altura.
No lo pensé dos veces y le di un beso en la polla, empapándome los labios con parte de aquel líquido. Javi viendo aquello no pudo contener un sonoro oufffffffffffffff, y un estremecimiento que me obligó colocar un brazo por detrás de sus muslos, y apretarlos contra mi cálido pecho. Acto seguido metí la punta de su polla en mi boca, jugueteando con mi lengua en su glande, lubricándolo con mi saliva para que al sacarlo estuviera más apetecible, jugoso e hinchado. Él no podía creerlo, estaba disfrutando y gimiendo como nunca. Su tamaño me permitía juguetear mucho con ella. Su verga era preciosa, y sinceramente la hacía apetecible el que me la pudiera meter hasta el fondo de la boca y lamer sus testículos al mismo tiempo. Tras cuatro o cinco veces de mamar su verga, noté como borboteaba en el fondo de mi garganta su semen. Estaba tan sobreexcitado el pobrecito que ni pudo articular palabra para avisarme de que se iba a correr. Seguí mamando un poco más hasta recolectar toda su lechita, notando como su verguita se estaba contrayendo con cada chorro de aquel dulce semen denso como la nata. Sentí 6 chorros que inundaron toda mi boca. Me apresuré a sacarla de mi boca y a subir hasta poner mi garganta cerca de su oreja. Nada más llegar, tragué toda la carga de semen en tres veces, sintiendo como él se estremecía de gusto cada vez que oía aquel sonido de “gluck” que hacia mi tráquea al dejar paso a aquella cantidad de leche que casi me impedía respirar.
Como yo aún estaba erecto, aproveché que él trato de volver a bajar los brazos para rodearme. Le dije: “¿Me estás vacilando?” y a continuación lo cagué como un saco sobre mi hombro y lo llevé a la sala, dejándolo caer a peso y desde corta altura sobre los cojines mullidos del sofá de escay de color beis. Él no entendía ahora que pasaba, habíamos tenido sexo, ahora tocaban los arrumacos. “¿Por qué me traes aquí?” me preguntó. Yo le pegue la vuelta a su cuerpecito, y le propiné algunos azotes… eran tan suaves y sin fuerza, que él no pudo contenerse y se burló de mí entre carcajadas diciendo: “¡AH! ¡NO! ¡PARA POR FAVOR! ¡ME MATAS! ¡NO LO ARÉ MÁS, LO JURO!” yo en ese momento le propiné una buena palmada de verdad, que le hizo decir: “Auuuuuuuuu”, entonces se giró, nos miramos, y nos reímos los dos.
Le volví a girar y traté de empalmarle de nuevo. Acostumbrado a la escasez y precariedad de sexo, con una mamada su organismo estaba desentrenado y le costó reaccionar, pero empecé a mamársela succionando fuerte y acariciarme las tetitas, el abdomen… y poco a poco se volvió a empalmar del todo. Llevaba rato pajeándole y mamándole la polla, jugando con sus testículos, lamiéndolos, metiéndolos en mi boca, y me dijo que parara, que no podía más. que le daba gusto pero que le dolía ya demasiado.
Comprendí que si no hacía algo esto terminaba, así que le volví dar la vuelta, y le propiné algunos azotes más, alternado algunos suaves, con pellizcos, magreos, masaje y algún azote duro que le puso la piel de su culito roja como una manzana a comparación de su blanca piel e hinchó sus redondeadas nalgas, lo que las hizo aún más apetecibles. La excitación que tenía él y el sumo cuidado y cariño que le proporcionaba yo, eran suficientes como para que el daño fuera nulo, pero suficiente como para que la polla le dejara de doler, ahora sólo sentía sus nalgas, cosa que yo le recordaba con algún que otro pellizco mientras se la seguía mamando de nuevo como si hubiera nacido sólo para ello. Llegado el momento me dijo: “Me corro, me corrooooo… ¡Ah! ¡Ah! ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaah!” y expulsó 4 chorros de semen, esta vez mucho más escaso, que salpicaron mi mano, su entrepierna, su abdomen y uno de sus muslos. Lamí el esperma de mi mano de un lengüetazo, y después proseguí con el de su entrepierna y con el resto, hasta dejarlo bien limpito. Acercó su mano a mi paquete eminentemente empalmado y me dijo: “¿Y tu amor mío?”, yo sonreí aviesamente y le repliqué: “¿Te crees que ya te terminado contigo?”.
Volví nuevamente a voltearlo, solo que esta vez le aupé el culo, dejando su pene ya flácido colgando libremente. Me posicioné detrás de su culo, y sabiendo que estaría más limpio que mi boca, sin ningún reparo me amorré a su ano. Lo recorrí con la puntita de mi lengua en círculos, y luego empecé a empujarlo suavemente mientras oía los gemidos de Javi. Aparte mi cara y repetí lo mismo con mi dedo pulgar, pero al retirarlo, introduje dos de mis dedos a fondo y de golpe. Javi tuvo que morder el cojín para evitar dar un berrido, pero pegó un salto en el sofá que consiguió sobresaltarme. Aun así con todo, mis dedos seguían en su culo, y empecé a sacarlos mientras hacía un leve esfuerzo de abrirlos. El roce de las puntas de mis dedos tratado de abrirse y separarse mientras salían suave y lentamente, producía de nuevo placer en Javi, que volvía a estremecerse, a gemir y a temblar de nuevo. Los metí y saqué numerosas veces, abriéndolos más y más, en busca de dilatar su ano, de abarcar todo su esfínter con mis dedos, y de proporcionarle mucho placer a mi nene. Arqueaba mis falanges, giraba la muñeca, abría y separaba mis dedos en diferentes direcciones y constantemente presionaba su nervio prostático con la yema de mis dedos. Javi estaba en un estado próximo al éxtasis, en un continuo vaivén de placer que casi lo dejaba inconsciente a causa del agotamiento. Le agarré nuevamente la polla para comprobar si estaba empalmado. Estaba solo a medias, pero me di cuenta de que la posición era la ideal para ordeñarle la polla… literalmente. Dicho y hecho, como si fuera el pezón de una ubre de vaca, aferré su polla, la apretaba con mi mano, la estiraba, la contraía, y volvía a estirarla y contraerla en su piel una y otra vez. Me di cuenta de que tenía el capullo muy seco, y necesitaría lubricarlo.
Escupí en mi mano derecha, pero mi saliva estaba demasiado pegajosa a causa de la cantidad semen que había ingerido, así que al ponérsela sobre la polla, al poco se secó y acrecentó el problema. Sin sacar los dedos de mi mano izquierda de su trasero ni dejar de ordeñarle la polla con la derecha, me acerqué y le susurré al oído: “Voy a por un poco de crema al cuarto de baño. Si te mueves un solo centímetro te volveré a azotar”. Pensaba levantarme, ir, y al volver azotarle igualmente, así que sólo se trataba de una excusa, pero me agarró del hombro como pudo debido a su postura y me respondió entre gemidos y resoplidos: “¡NO! Como pares, el que te mato soy yo”. Eso me puso tan a tope que no casi me corro con oírle decir eso. Le metí un tercer dedo en ese prieto ano, forzándolo un poco más cuando noté que ya estaba demasiado dilatado para jugar sólo con dos, y Javi volvió a emitir bufidos, soplidos y respiraciones pausadas propias de un orgasmo. Sin más aviso que un: “¡Me corro!” cuando ya había empezado a eyacular.
Soltó un par de pequeñas gotas de semen minúsculas sobre el sofá, que rápidamente fueron recogidas por mí, amorrándome a la verga del torito que estaba ordeñando para sorber su rica leche y provocarle un orgasmo más notorio y prolongado.
Sin poder decir ni hacer nada, mi niño se desplomó sobre el sofá en la misma posición en la que se encontraba. Estaba francamente destrozado. En su vida jamás había soñado con un sexo tan continuado, fogoso y destrozador, así que quedó desfallecido hasta el borde de quedar casi en un estado de inconsciencia. Lo agarré entre mis fuertes brazos, marcados por las horas que ya había estado ejercitándolos en la piscina, y me lo lleve a la cama, donde lo tumbé boca arriba. Él estaba demasiado cansado como si quiera para besarme o abrazarme, e incluso parecía que le dolían cada una de aquellas pesadas y ahogadas respiraciones que daba. Entonces me acerqué a su oído y le dije: “Descansa y duerme un poco amor mío. Yo te ayudare a que te relajes”. Él no entendió muy bien lo que quería decir con eso de ayudarle a dormir. Él esperaba que yo me abrazara a él, cosa que hice, pero no de la forma que él esperaba…
Me había recostado ligeramente sobre el lateral de mi cuerpo, mis muslos rozaban su brazo derecho, y mi boca estaba a la altura de su polla. Él manoseo mis muslos ligeramente mientras yo seguía lamiendo y chupando su polla; ahora flácida por completo. Solo cerró los ojos y trató de relajarse y descansar un poco mientras yo le masajeaba las ingles, el abdomen, el pecho… y se durmió.
Pasaron los minutos y ya oía su respiración más profunda, sentía que él estaba en el mundo de los sueños, y deseaba que fuera así durante un rato, para que recupera fuerzas y despertarle con una de sus mayores fantasías juveniles: despertar porque tu pareja te estaba mamando la polla y estás a punto de correrte.
Casi fue así, pasados los tres cuartos de hora largos, él se desperezó un poco, estirando aquel cuerpito tan bonito que tenía, bostezó, y lo primero que me dijo fue: “Que bien he dormido. Te amo”. Me sentía casi satisfecho. Había sido capaz de demostrar a mi amigo que realmente me importaban sus sentimientos, y que me había comportado como un auténtico cretino por no saber cómo corresponderle como se merecía por nuestra distinta condición sexual. Se incorporó parcialmente para agarrarme nuevamente del paquete y empezar a desabrocharlo mientras me decía: “Déjame que te dé un premio por ser tan buen amante”.
A todo esto yo no había dejado de mamarle la polla, y ya estaba dando signos de empalmarse otra vez. Separé mis labios de su glande y le dije: “¿Qué tal si nos corremos juntos?”. A Javi le entusiasmó la idea, y se dejó llevar. Le puse en posición “perrito” de cara a los pies de la cama, porque así quedaba mirando a un espejo colgado en la pared cercana del dormitorio. No lo hice tanto por él de que viera mi rostro, sino por mí, que adoraba ver esa carita de ángel gesticular y demostrar todo el placer que estaba recibiendo.
Me incorporé y me saqué el bañador con velocidad, mientras miraba su ano. Javi me provocó aún más si cabe abriendo y cerrando su ano, que seguía ligeramente dilatado de nuestros juegos anteriores. Di un fuerte resoplido de caballo en celo al ver aquella imagen. Ese ano enrojecido palpitando, ese culito deseoso de que le dieran “chupete”. Con sumo cuidado le fui metiendo la polla, que la verdad entraba sin demasiada dificultad hasta la mitad.
“¿A qué esperas para hacerme gozar como una perra? ¿No me has dado bastante placer? Ahora quiero que me folles duro…” Aquellas palabras que escuché de la boca de mi novio, me pusieron tan caliente que notaba como si se me creciera la polla aún más dentro de su culo por sobrexcitación. Se me fue toda la sangre a la verga, hasta el punto de que se me nublaba la vista del constante bombeo que empecé a propinarle. Javi estaba gritando unos gemidos tan fuertes, que cualquiera que le oyera pensaría que estaban follando un par de bestias salvajes. El frenesí y el sudor eran patentes en aquel mete y saca interminable. Ambos notábamos como el golpeteo de nuestros testículos al entrechocar empezaba a ser casi de un dolor insoportable, pero no podíamos parar. En ese momento me di cuenta de que no solo le embestía yo con todo el peso de mi cuerpo, empotrándole toda mi polla hasta el fondo de su recto, sino que Javi por su parte a ratos se alejaba y acercaba a mí, follándome también, y a ratos contoneaba y agitaba sus caderas en círculos, transformando su culo en una batidora de mi polla.
Ni cinco minutos pude aguantar, estaba infinitamente avergonzado por ello. Con todo aquel sexo pasional y brutal estaba al borde de inundar su trasero con un torrencial chorro de semen. Levanté la mirada para ver a Javi por el espejo y decirle que estaba a punto de correrme dentro de su culo, cuando al hacerlo intuí en su expresión que estaba teniendo un orgasmo. Deslice mi mano hacia su polla, y note los pequeños goterones de semen que estaban siendo proyectados hacia todas direcciones debido al incontrolable bamboleo de su miembro. Sin articular palabra me corrí en el interior de sus entrañas. La excitación desmedida provocada por sentir aquel orgasmo anal de Javi me rompió los esquemas, y literalmente mi pene explotó de placer dentro de su culo. Cuando retiré mi polla de su esfínter, me sorprendió el chorro de semen que salió a presión de su interior, que impacto en mi abdomen y de deslizo por mi cuerpo, bañando mi polla y terminando por escurriéndose por la cara interior de mis muslos posicionados en cuclillas. Javi que notó lo que había hecho sin darse cuenta, rápidamente se giró muy asustado para pedirme perdón, pero se tranquilizó y no dijo nada al ver que yo lamía y restregaba sobre mi piel todo aquel semen chorreante.
Instintivamente nos pusimos en posición de un 69, limpiándonos mutuamente y disfrutando de nuestras corridas. Cuando yo terminé la suya, me apresuré a decirle: “Oye no seas avaricioso. Yo he ya terminado, ¿compartimos el mío? La expresión de la cara de Javi lo decía todo, estaba que no cabía de gozo en él. Y empezó a sorber mi semen y pasármelo con la boca, a volcarlo y restregarlo sobre mis pezones y juguetear con su lengua en mis testículos.
Bien limpitos los dos a base de buenos lengüetazos, tocaba la parte preferida de ambos. Se estiró a mi lado, y como siempre ladeo su cabeza sobre mi pecho, abrazándome con toda la fuerza del amor que me procesaba, mientras nos acariciábamos y nos besábamos.
“Te quiero”, me dijo Javi, a lo que yo le contesté: “Tú también significas mucho para mí”. Se hizo un silencio amoroso que perduró largo mientras seguíamos abrazados y acariciándonos. Luego nos duchamos juntos y arreglamos la casa un poco.
Ambos sabíamos en el fondo la verdad: cuando llegara el día siguiente y mis ojos se posaran sobre las carnes de aquella diosa de la lujuria llamada Susana, mi pobre Javier volvería a sufrir el destierro cruel que suponía ser gay y tratar de tener sexo con una pareja hetero. Pero nada ni nadie jamás podría arrebatarnos esos momentos, ni las casi tres horas y media que duró todo lo acontecido. Nunca podríamos olvidar que durante tiempo, ambos fuimos completamente felices.
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Este relato va dedicado a todos aquellas personas que entienden que el tamaño del pene no es importante frente al deseo que sientes por darle placer a la persona que más amas, a las personas que saben que el sexo es para amarse y no para los follarse, y también para toda aquella gente que a sufrido por un amor imposible. Nada más que decir queda, salvo que lo acontecido es una historia basada en hechos reales, y que espero que hayáis disfrutando de la lectura, al menos tanto como yo al rememórala escribiéndola. Un beso a todos y espero leer vuestros comentarios. (si veo que la aceptación es grata y favorable, prometo contar más).
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Posted by luken28 1 year ago  |  Categories: Anal, Gay Male, Group Sex  |  Views: 1569  |  
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